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miércoles, 1 de mayo de 2019

¿QUÉ FUE DE BABY JANE? (DRAMA - 1962)

Año: 1962

Nacionalidad: EE.UU

Director: Robert Aldrich.

Reparto: Joan Crawford, Bette Davis, Victor Buono, Wesley Addy, Julie Allred, Anne Barton, Marjorie Bennett, Bert Freed, Anna Lee, Maidie Norman, Dave Willock, William Aldrich, Russ Conway, Maxine Cooper, Robert Cornthwaite, Michael Fox, Gina Gillespie, Barbara Merrill, Don Ross.

Género: Drama.

Sinopsis: Las hermanas Jane y Blanche Hudson fueron estrellas infatiles de Hollywood, pero sus carreras siguieron trayectorias muy distintas. Mientras que Jane, al crecer, fue olvidada por el público. Blanche se convirtió en una actriz de éxito. Tras un misterioso accidente de coche, Blanche quedó postrada en una silla de ruedas al cuidado de su hermana Jane, que disfruta atormentándola.

[Fuente: Filmaffinity]



Bendito sea el cine. Benditas sean esas películas que te hacen viajar, que te atrapan, que te alejan de tu anodina realidad, que te sacan por unas horas de una existencia gris y rutinaria. Y bendito sea el cine en blanco y negro porque nada tiene que envidiarle al tecnicolor, un cine hecho con escasos medios, en el que las técnicas de dirección y tecnología estaban a años luz pero que contaba con lo más grande, con un elenco extraordinario, con dos pedazos de actrices como las que os traigo hoy. Menudo tándem, menuda bomba nuclear, menudo torpedo atómico el que forman Jane Crawford y Bette Davis porque en ¿Qué fue de Baby Jane? ambas están apoteósicas. 

Hoy os traigo una de esas películas que hay que ver en la vida, por lo menos, una decena de veces. ¿Qué fue de Baby Jane?, basada en la novela de Henry Farrell, es una de esas joyas que nadie se debe perder, que nos arrastra a una situación asfixiante donde a la postre, nada es lo que parece. No sería la única novela del escritor norteamericano llevada al cine. Ya en 1964 el mismo Aldrich dirigió Canción de cuna para un cadáver, basada en otra de las novelas de Farrell, interpretada también por la gran Davis y reseñada anteriormente en este espacio (puedes leer la reseña aquí). 

Pero, ¿de qué trata este largometraje? La película muestra el antes y el después de las hermanas Hudson. En 1917, Baby Jane era una niña-estrella. Con una testa llena de bucles rubios almidonados, un vestido vaporoso, un gran lazo en la cabeza que yo imagino de color rosa pastel, calcetines inmaculados hasta la rodilla y zapatitos de charol llenaba teatros con sus actuaciones. Acompañada de un padre que la idolatraba, bailaba primorosamente y cantaba como los ángeles. Todos los niños querían ser como Baby Jane. Todos los padres querían tener un hijo como Baby Jane.  Hasta el punto de que se fabricaban y vendían muñecas Baby Jane, de tamaño natural, metáfora de la cara y la cruz de una moneda. Y entre bambalinas, su hermana Blanche, de aspecto mucho más austero y poco agraciado, siempre a la sombra de Jane, apartada de las luces y vilmente tratada por su padre. Hundida en la soledad y la tristeza, su madre la consolaba y le prometía un futuro de miel y hojuelas. Y efectivamente ese futuro llegó y las tornas se cambiaron. Blanche se convirtió en una estrella de cine aclamada por los directores, el público y la crítica. Hacía una película tras otra, todas con enorme éxito pero nunca dejó de lado a su hermana Jane, que perdió todo su esplendor. Y en la cima de su carrera, Blanche sufre un accidente y queda paralítica. Adiós a los aplausos, adiós al cine, a las luces, a las estrellas. Toda su vida queda enclaustrada entre las cuatro paredes de su habitación, cuidada por su hermana Jane, encerrada en vida.

¿Qué fue de Baby Jane? retrata la luz y la sombra de una actriz, la caída de los gigantes, la aclamación y el olvido, el sentimiento de culpa y gira alrededor de la locura, los celos y la envida, uno de los sentimientos por antonomasia del ser humano, uno de los siete pecados capitales que lastran al hombre a los infiernos y que generalmente va aparejado a la ira, a la soberbia y a la avaricia. Tras una introducción extensa, la película se inicia realmente con ese accidente que ata a Blanche a una silla de ruedas, un incidente misterioso pues no sabremos cómo se produce exactamente. Y es que, al margen del terrible sometimiento al que Blanche se ve obligada por su hermana Jane, hay un misterio sin resolver. ¿Por qué acabó Blanche en una silla de ruedas? Lo sabremos cuando sea demasiado tarde para dar marcha atrás y hacer las cosas de otro modo.

Más allá de un argumento fabuloso, hay que destacar la inconmensurable labor de interpretación de Crawford y Davis. La primera da vida a Blanche, que de pequeña se sentía un patito feo para luego transformarse en un cisne. Y Davis encarnará a Jane, la envidiosa Jane, que todavía sigue anclada en el pasado, pensando que le han usurpado su papel en el mundo del éxito y esperando a que regrese una época de esplendor que ya pasó de largo. Si Crawford es la serenidad, la comprensión, la tolerancia y la indulgencia, Davis es pura malicia. Despiadada, cruel, déspota y malvada, atormentará a su hermana convirtiendo su vida en un infierno. Para todo ello, para recalcar esa personalidad tan diabólica, el maquillaje juega un papel fundamental. Si bien es cierto que Bette Davis fue una mujer hermosa pero con una belleza salvaje, desafiante y algo gélida, la vejez le pasó factura como a todos. Recuerdo el documental 'El último adiós de Bette Davis' (2014) en la que salían imágenes de la actriz recogiendo el Premio Donostia en el Festival de San Sebastián. Muy delgada, pero con su carácter y estilo intacto, por entonces contaba con 81 años. Sin embargo, se la ve casi tan vieja como cuando a los 54 años rodó ¿Qué fue de Baby Jane? Con los ojos enmarcados profundamente con lápiz negro que aumenta su dramatismo y unos labios pintados en forma de corazón, la actriz muestra un aspecto histriónico, vulgar y estrafalario que casi da miedo. Así la ven en el vecindario en el que corren ciertos rumores sobre ella.

Por su parte, Crawford tenía cuatro años más que su compañera de reparto y sin embargo se la ve mucho más dulce y almibarada hasta que las cosas se ponen cada vez más difícil y entonces, el estupor, el sufrimiento, el dolor y el miedo se harán evidente en su rostro.

A nivel de dirección hay unas cuantas escenas memorables como la del espejo, cuando Baby Jane se asoma y contempla la decrepitud de su vejez, o la de Blanche, absolutamente desesperada, que hace girar su silla de ruedas en círculo, una y otra vez, una y otra vez, como un pájaro encerrado en su jaula, como ese pájaro que acompaña a Blanche en sus horas de soledad y al que le aguarda un triste final. 

¿Qué fue de Baby Jane? te atrapa irremediablemente. Estás cenando y a duras penas puedes apartar la vista de la imagen. Aunque en su parte central se me hizo un pelín larga, y eso que el largometraje tiene una duración de hora y media, todo lo compensa ese giro final que cambia las cosas. Y es que a veces la culpa conduce a la locura.

Lo he comentado más de una vez, películas como ¿Qué fue de Baby Jane? dan sentido a esa forma de denominar el cine como séptimo arte. Son largometrajes que tienen alma, construida a base de un buen guion, una buena dirección, una efectiva banda sonora y por supuesto unas interpretaciones que superan, a mi juicio, muchas de las que nos llegan hoy en día desde la meca del cine. Así que, esta es mi propuesta para hoy, 1 de mayo, fiesta nacional, una jornada para el descanso y el ocio, un día estupendo al que poner fin con una película maravillosa, con un clásico como este. En TCM, la encuentras estos días.




Fragmento:

Puedes adquirirla aquí:

  



miércoles, 15 de abril de 2015

LA LOBA (DRAMA - 1941)


Año: 1941.

Nacionalidad: EE.UU.

Director: William Wyler.

Reparto: Bette Davis, Teresa Wright, Herbert Marshall, Patricia Collinge, Carl Benton Reid, Dan Duryea, Charles Dingle.

Sinopsis: A finales del siglo XIX, en una población sureña, la calculadora y despiadada Regina Giddens entabla una lucha sin cuartel contra sus hermanos para quedarse con la herencia familiar. En sus planes no tienen cabida los sentimientos, ni siquiera hacia su marido, un hombre honrado que regresa a casa después de sufrir una grave enfermedad. En medio de la asfixiante atmósfera creada por la desmedida ambición de su esposa, sólo encontrará calor humano en el amor de su hija.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Tercera película de William Wyler que pasa por el blog pero es que sus trabajos merecen mucho la pena y es un gustazo sentarse a ver un largometraje dirigido por él.

Mala, perversa, canalla, infame, dañina, cruel, diabólica,... pero siempre maravillosa Bette Davis. ¡Qué frialdad en su mirada! ¡Qué porte! Adoro a esta mujer con esa actitud altiva, arrogante, despiadada, capaz de helar la sangre al más pintado. Su belleza radica en otro lugar muy diferente al plano físico.  


Regina (Bette Davis), Ben (Charles Dingle) y Oscar (Carl Benton Reid) son tres hermanos pertenecientes a la familia Hubbard. Oscar está casado con Birdie (Patricia Collinge), padres de Leo (Dan Duryea). Por su parte, Regina está casada con Horace Giddens (Herbert Marshall), padres de Alexandra (Teresa Wright), a quien por intereses familiares quieren casar con su primo Leo aunque sus ojos se han posado en otro joven, David Hewitt. Dos familias bien acomodadas, que viven en el sur con plantaciones de algodón y esclavos que trabajan la tierra. 

Mientras Horace se encuentra fuera de la ciudad, hospitalizado por una dolencia cardíaca, Regina, Ben y Oscar estudian la manera de asociarse con un acaudalado empresario para construir una fábrica de algodón pero para eso les hace falta una importante cantidad de dinero. Ben y Oscar tienen su parte pero Regina necesita que su marido vuelva y aporte el capital necesario para la inversión. Los tres hermanos, que aparentemente mantienen una relación sana, entablan una lucha encarnizada por el poder. Lo que en un principio puede resultar un negocio que beneficiará a todas las partes se convierte en una batalla en la que los hermanos se colocan la zancadilla una y otra vez. Regina es una mujer pero, a diferencia de su cuñada Birdie, sabe defender sus intereses con uñas y dientes. Su ambición no conoce límite, ni siquiera el consanguíneo, y así, como una loba, o más bien, como una zorra, si nos atenemos al título original de la obra, no dejará títere sin cabeza. Regina quiere más, más que sus hermanos, más que nadie en el mundo, anhela convertirse en una persona rica y poderosa, y si para ello tiene que humillar y pisotear lo hará. Nada la detendrá, ni siquiera la muerte. 

En este singular elenco de personajes se percibe dos grupos claramente diferenciados que encarnan el mal y el bien. Por un lado los que operan en el lado oscuro -Leo, Regina, Oscar y Ben- que con tal de obtener sus objetivos no sentirán remilgos ante comportamientos poco éticos. Por otro, aquellos a los que les mueve la compasión y la bondad - Birdie, David, Alexandra y Horace-. ¿Quién ganará? ¿El mal frente al bien?

miércoles, 4 de junio de 2014

CANCIÓN DE CUNA PARA UN CADÁVER (DRAMA - 1964).


Año: 1964.

Director: Robert Aldrich.

Reparto: Bette Davis, Olivia de Havilland, Joseph Cotten, Agnes Moorehead, Cecil Kellaway, Victor Buono, Mary Astor, George Kennedy, William Campbell, William Marshall, Bruce Dern.

Género: Drama. Intriga.

Sinopsis: Cuando el Estado intenta expropiar su plantación para construir una autopista, Charlotte Hollis, una solterona acaudalada del Sur que lleva treinta años recluida llorando la muerte del hombre que amó, pide ayuda a su prima Miriam y a su viejo amigo Drew. 

[Información facilitada por Filmaffinity]



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¡Qué gusto da ver a la Davis en pantalla! Si no recuerdo mal es la segunda vez que asoma a este rincón. Creo que es una de las actrices que jamás decepciona, con ese temperamento brutal, la expresividad de sus ojos, lo histriónico de su pose. Encarna a la perfección esos personajes atormentados, torturados, oscuros, con profundos problemas de personalidad y siempre en la cuerda floja. No recuerdo haberla visto jamás en el papel de ángel bondadoso, ni siquiera sé si alguna vez llegó a interpretar un papel así y la verdad, tampoco me importa. 

Pero si tenemos que hablar de esos actores y actrices que son capaces de convencer en cualquier registro, Olivia de Havilland, en este caso, es una buena muestra. La que interpretó a Melania en Lo que el viento se llevó me ha dejado pasmada en este largometraje, pero de eso os hablaré más adelante. 

Como la sinopsis no es muy explicita, os contaré un poco de qué va esta película. 

La trama se inicia en 1927. Estamos en Hollisport un pequeño pueblo de Luisiana del que solo conoceremos la hacienda en la que la familia Hollis reside. Samuel Eugene Hollis es el acaudalado padre de la joven Charlotte (Bette Davis). En la casa también vive Miriam (Olivia de Havilland), la prima pobre que han recogido después de que ella perdiera a sus padres.

Charlotte está enamorada de John Mayhew, un hombre casado con el que ella piensa fugarse. La pareja vive su idilio en secreto a espaldas de la mujer de John y del padre de Charlotte y a sabiendas de que actúan mal no pueden evitarlo. Están muy enamorados y ni a ella le importa abandonar todo tipo de comodidades ni a él abandonar a su mujer. Su amor por ella es inmenso como dice la canción que él le ha compuesto, Hush...Hush, sweet Charlotte, y que da título original a la cinta.

Lamentablemente los planes de la pareja llegan a oídos del padre de la joven quien intenta disuadir a Mayhew para que se olvide del tema. La situación poderosa de Samuel Hollis es motivo más que suficiente para que el joven decida hablar con Charlotte y retractarse. Durante la celebración de un baile, la difícil conversación tiene lugar en el invernadero. Ella no encaja bien el golpe y huye del lado de su amor despechada y dolida. John queda abatido y meditabundo, mientras de las sombras surge una figura que asesina brutalmente al joven. Un grito y la imagen de Charlotte, que aparece en el salón de baile con su vaporoso vestido blanco manchando de sangre, la señalan cómo la asesina ¿Realmente es así?

Esta introducción da paso al discurrir de los años. En 1964, Samuel Eugene Hollis está bajo tierra y la hacienda, antes esplendorosa y luminosa, luce ahora un aspecto deplorable. ¿Qué paso con Charlotte? ¿Cumplió castigo por la muerte de su amor? A la vista está que no. Charlotte sigue residiendo en la casa y su aspecto no es mucho mejor que el de su propiedad. Lleva años añorando a su amor, aferrada a una caja de música y enclaustrada en sus tierras que ahora pretenden expropiarle para construir una carretera y un puente pero no dará su brazo a torcer. Escopeta en mano ahuyentará a todo constructor y obrero que ose poner un pie en sus terrenos. Desesperada, acudirá a su prima Miriam con la que creció y a su amigo y doctor Drew. Y aquí me planto. Si quieres saber por qué Charlotte no fue acusada, si respetarán sus tierras, si saldrá a la luz quién asesinó realmente a John Mayhew,... tendrás que ver la película. No habrá cabo suelto ni duda sin resolver pero eso sí, te llevará algo más de dos horas averiguarlo. 



Al inicio de esta reseña comentaba lo maravillosa que siempre me resulta Bette Davis. No voy a reiterarme más pues esta película es otra prueba más de su buen hacer. Ya desde el minuto cero, cuando sobre un primer plano de su rostro en actitud plañidera van saliendo los créditos, el espectador entiende que ella puede con todo. 

Olivia de Havilland está a la altura de su compañera de reparto y, en cierto sentido, tengo que decir que me ha impactado mucho más que la Davis, justo por lo que comentaba al principio. A la primera estoy acostumbrada a verla en estos papeles dramáticos y cargados de profunda emotividad, pero toparme con de Havilland, a la que recordaba bondadosa y meliflua, en un papel que lo mismo adopta una pose angélica que otra diabólica me ha conquistado. Esta película no solo merece la pena verla por volver a encontrarnos con Bette Davis, sino también para sorprender a aquellos que, como yo, teníamos a de Havilland por un ser benévolo y caritativo.

No puedo dejar de hablar de los personajes sin hacer mención a Agnes Moorehead que interpreta a Velma, la sirviente de Charlotte. Si su patrona es una mujer de armas tomar, no lo es menos Velma. Una mujer deslenguada, que lleva años soportando las excentricidades de su señora. Un personaje que no se calla ni debajo de agua, que cala a la gente con la primera mirada y cuyos diálogos están cargados de ironía. Me ha gustado muchísimo. 

Aunque Joseph Cotten (Drew) también tiene un papel protagonista, para mí, las tres mujeres anteriores son las que ocupan el centro de atención.

La película está dirigida por Robert Aldrich (un apellido que asoma unas cuantas veces en los créditos) quien ya eligió a Davis como protagonista en otra película de su autoría, dos años antes. Me refiero a ¿Qué fue de baby Jane?, magnifica también. Me gusta la forma en la que el director plantea el argumento y la manera de dejar al espectador con sus dudas. Algunos planos, ya sean superiores o inferiores, marcan los puntos álgidos de la trama a la vez que hace uso de las luces y sombras para remarcar aquello que él quiere.  

Luces y sombras. Blanco y negro. Con su gama de grises.  No me hace falta el tecnicolor para nada. Sé que es una estupidez (o no) pero si necesito (y digo necesito) ver una buena película siempre recurro al blanco y negro. ¿Prejuicios? Sí, seguro, pero siempre me funciona. 

Canción de cuna para un cadáver es una película estupenda con dos grandísimas actrices y otros papeles secundarios que no se quedan atrás. Un largometraje lleno de intriga y de suspense, en el encontraremos reproches, reeencuentros y secretos que salen a la luz. Las diversas incógnitas nos mantendrán con la duda hasta un maravilloso final. Y aunque es cierto que se ralentiza un poco pasando la hora y media, no puedo dejar de recomendaros esta película. 

Puntuación:



Trailer (en inglés):






miércoles, 29 de enero de 2014

EVA AL DESNUDO (DRAMA - 1950)


Año: 1950

Nacionalidad: EE.UU

Título original: All about Eve.

Director: Joseph L. Mankiewicz.

Reparto: Bette Davis, Anne Baxter, George Sanders, Celeste Holm, Gary Merrill, Hugh Marlowe, Gregory Ratoff, Barbara Rates, Marilyn Monroe, Thelma Ritter.

Premios: Óscars (1950) 6 estatuillas entre los que figura a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original, de las 14 nominaciones que obtuvo. 

Sinopsis: Una joven, que aspira a convertirse en actriz y triunfar en los escenarios, se las ingenia para introducirse en un grupo de actores de teatro y hacerse amiga y confidente de una famosa y veterana actriz. El deseo de actuar y los celos la consumen hasta el punto de traicionar a sus compañeros en su escalada hacia el éxito. Ella halaga, atrae, seduce, pero también pisotea a todo el que se cruza en su camino: escritores, directores, productores,... Sólo un inteligente crítico teatral adivina lo que se esconde tras su dulce apariencia, sólo él es capaz de ver a "Eva al desnudo".

[Información facilitada por Filmaffinity.com]


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Siempre me gustó traer a este rincón alguna película clásica. Durante el año 2013 ya os hablé de algunas pero me he propuesto hacerlo con más regularidad durante este año. Intentaré traer películas que para mí suponen un imprescindible, con el propósito de rescatar de las viejas arcas todos aquellos largometrajes que jamás deberían caer en el olvido. Así pues, enero y este año 2014 se estrena a lo grande con el largometraje que os traigo hoy, Eva al desnudo.

La sinopsis de esta película se podría perfectamente extrapolar a nuestros días, pues está llena de celos, envidias, ambiciones,... Todos esos componentes del ser humano que, a pesar del paso del tiempo, seguimos manteniendo.

Margo Channing (Bette Davis) es una gran actriz de teatro. Ha cosechado muchísimo éxito a lo largo de los años, hasta el punto de ser la actriz con la que todo director, autor y productor teatral sueña trabajar. Cada estreno, cada representación tiene una gran acogida entre el público y la crítica pero la fama y el éxito la convierten a veces en una niña caprichosa y consentida. Además, Margo siente el peso de los años sobre su espalda. Ha cumplido los 40 y sabe que ya no encaja tan bien en los papeles de jovencita. En el fondo, tiene miedo. Miedo a que, cuando su llama se apague, se quede sola y todo el mundo la olvide.

Sus amigos, Lloyd Richards (Hugh Marlowe) - autor teatral-, su esposa Karen (Celeste Holm) y su novio Bill Simpson (Gary Merrill) -director escénico- son su gran punto de apoyo. Ellos la entienden, aunque a veces se gane alguna que otra regañina, pero la adoran y siempre están a su lado.



Y para adorarla también están sus admiradores aunque Margo, con ese carácter tan mezquino que adopta, solo los considera cazadores de autógrafos. Sin embargo, entre todos ellos destaca uno. Una joven soñadora, ferviente admiradora de Margo, a la que idolatra y sigue por todo el país, de representación en representación. Eva Harrington (Anne Baxter) es una muchacha de Wisconsin, inocente, simple y sencilla. No tiene familia pues su marido Eddie falleció en la guerra, y ahora se siente sola y desvalida. Su única ilusión es el teatro y su admiración por Margo Channing lo es todo. Por casualidades de la vida llega a conocer a su actriz adorada y tanto Margo, como Lloyd, Karen, Bill,... se compadecen de la muchacha y la acogen en el grupo.

Eva, la inocente, la buena, la perfecta secretaria y amiga, la eficiente, la leal Eva, la bondadosa, la mosquita muerta,... se va ganando poco a poco a todo su entorno pero no es posible tanta humildad, tanta entrega desinteresada. Eva esconde algo y a cada minuto de metraje iremos viendo su verdadera identidad. Sus pasos la conducen hacia luz y los más cercanos a ella verán su auténtica cara. Tan solo dos personas la calaron desde el primer momento, Birdie (Thelma Ritter), la doncella de Margo y la que aporta un toque humorístico pues no teme decirle a la actriz todo lo que piensa sin pelos en la lengua- y el crítico teatral Addison DeWitt (George Sanders).

Su final es perfecto. No cabría otro igual para reflejar que el que la hace la paga, la tan deseada justicia poética, a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Tanto es así que una memorable escena final da paso a los créditos mientras el espectador sonríe con sorna mientras se dice a sí mismo: «¡Ahí, lo llevas querida Eva!» 

Eva al desnudo es un largometraje lleno de inquina, de envidia, de incredulidad, de falsa modestia, de fingido respeto, de lágrimas de cocodrilo, de chantajes, de intereses personales, de falta de escrúpulos, de mentiras, de sarcasmo, de ironía, de ambición desmedida. Una película con mayúsculas que combina todo esos elementos con un argumento redondo y un reparto estelar. 

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