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viernes, 3 de febrero de 2017

CUANDO ÉRAMOS ÁNGELES de Beatriz Rodríguez.


Editorial: Seix Barral.
Fecha publicación: enero, 2016
Precio: 18,00 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 253
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-322-2569-7
[Disponible en ePub;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Beatriz Rodríguez nació en Sevilla, en 1980. Es licenciada en Filogía Hispánica. Ha trabajado como editora para distintos sellos y ha sido colaboradora en revistas como El Rapto de Europa o Trama & Texturas y en guiones de documentales como La memoria de los cuentos. Los últimos narradores orales. También ha participado en la antología de relatos Watchwomen. Narradoras del siglo XXI. Actualmente dirige la editorial Musa a las 9 y el Festival de Poesía en Madrid, POEMAD. En 2013 publicó La vida real de Esperanza Silva (Casa de Cartón). Cuando éramos ángeles es su segunda novela.

Sinopsis

Clara dirige un periódico comarcal en Fuentegrande, un pueblo al que se traslada atraída por la vida tranquila del valle. La aparición del cadáver de Fran Borrego, dueño de una gran parte de las tierras del lugar, la sumerge en una sociedad repleta de envidias, intrigas y secretos fraguados en la década de los noventa, cuando Fran y sus amigos no eran más que unos adolescentes.

¿Cuál es el móvil de un crimen? ¿En qué momento germina la idea: poco antes de cometerlo o muchos años atrás, cuando éramos ángeles y estábamos moldeando nuestro carácter y el universo de nuestras relaciones?

Beatriz Rodríguez ha construido una impecable novela coral sobre la pérdida de la inocencia, sobre la búsqueda de la identidad y el descubrimiento de las experiencias que forjan nuestra personalidad y que nos persiguen desde la adolescencia. Una magnífica lectura que anuncia una de las voces más interesantes del panorama literario español.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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Tenía muchas ganas de leer este libro. Desde que asistí a su presentación hace casi un año (puedes  leer sobre el acto aquí) me apetecía mucho acercarme a este universo rural que Beatriz Rodríguez construye en esta, su segunda novela y de paso, estrenarme con esta autora de la que solo he oído parabienes. El resultado ha sido muy satisfactorio, tanto en forma como en fondo, y es lo que paso a detallaros.

Cuando éramos ángeles permite al lector asomarse a pequeño pueblo de nombre Fuentegrande, es un reducto de unos mil habitantes en los que todo el mundo se conoce y donde los perfiles están muy bien definidos. Como antesala a la historia que nos espera, la autora hará pasear por las inmediaciones del municipio a dos jóvenes extranjeros. Jeanne y Paul, meros actores de segundo orden, pasan unos días en la playa pero deciden hacer una excursión a la sierra para encontrarse con una escena que obliga a finalizar el capítulo introductorio con un grito.

Ya entrados en materia sabremos que ese grito es la consecuencia del hallazgo de un cadáver, el de Fran Borrego, un hombre de Fuentegrande, perteneciente a una buena familia, el terrateniente más importante de la comarca, el cacique. Todo apunta a que ha sido asesinado pues muestra importantes señales de violencia. «Se lo estaba buscando hace mucho tiempo», apuntará una de las vecinas. Una frase lapidaria como esta, invita al lector a continuar leyendo para tratar de averiguar quién, cómo y por qué han asesinado a Fran Borrego.

Como trasfondo la autora recrea un entramado comercial, un negocio que puede perjudicar a muchos habitantes del pueblo y que, por tanto, bien podría haber incitado a dar matarile a Borrego. Ya sabemos que poderoso caballero es don dinero y la cuestión monetaria suele ser un móvil nada inusual en los asesinatos pero si lo es o no, es algo que tendrás que averiguar con la lectura. Solo te adelanto que a mí el final me ha gustado mucho.

Con un asesinato de por medio, es lógico que exista una investigación y, aunque la novela aborda este asunto no se puede decir que Cuando éramos ángeles sea una novela policíaca. Obviamente se harán diversas averiguaciones, se formulará las pertinentes preguntas a varios personajes y al final sabremos quién ha cometido el crimen pero la novela que Beatriz Rodríguez nos regala tiene más que ver con la interioridad del ser humano, especialmente en un ámbito tan cerrado como un pueblo, donde la autoridad prácticamente no corresponde a las fuerzas del orden sino a los que ostentan el poder bajo leyes no escritas. 

Y siendo una novela más centrada en personajes que en hechos, la autora  hace un importante despliegue y nos presenta a aquellos que más relevancia tendrán en la trama. Para eso emplea los capítulos iniciales, para hablarnos de Chabela que regenta el Hostal Las Rosas, una mujer muy atípica en su entorno, con un pasado que dio que hablar pero que goza de un status reconocido. O conoceremos a Clara Ibáñez, la periodista que dirige La Velaña Información, un rotativo de carácter local, que aprovecha la muerte de Fran Borrego para llevar a cabo una investigación extra oficial. O a Fernando Alegría, representante de la empresa americana interesada en comprar a sus propietarios las huertas de Fuentegrande, un joven con una personalidad llena de claroscuros, con una vida cómoda y tranquila pero a la que le falta salsa. 

Y otros tantos personajes irán desfilando por las páginas de esta novela, como Eugenia, la joven y bella muchacha de ciudad que pasa los veranos en el pueblo, o María, la hija de Chabela, que en un momento será pieza clave del argumento, o Rosario la tímida y apocada joven que parece siempre estar a la sombra de los demás. Un trío interesante el que conforman estas tres mujeres que se contrapone al patriarcado tan arraigado en el pueblo.



martes, 8 de marzo de 2016

Presentación CUANDO ÉRAMOS ÁNGELES de Beatriz Rodríguez.

La primera vez que alguien me habló de Beatriz Rodríguez como escritora fue Óscar Oliveira. Hasta la fecha yo solo sabía que era la hermana de mi amiga Sara y, por ende, la hija de Antonio Rodríguez Almodóvar, autor sevillano con más de una treintena de publicaciones a su espalda y que, además, será el encargado de abrir fuego en la próxima Feria del Libro de Sevilla. Desde aquella revelación han pasado cuatro años y no ha sido hasta ahora, con la publicación de Cuando éramos ángeles por parte de Seix Barral, cuando he vuelto a tener noticias de Beatriz.

En apenas unas semanas, el título de su novela me ha perseguido de aquí para allá y a mis oídos solo han llegado parabienes y recomendaciones. Así que, cuando la semana pasada supe que en la Biblioteca Infanta Elena se iba a presentar la novela, nuevamente dentro del programa Letras Capitales, no dudé un momento. Allá que me encaminé. 

Conducido en esta ocasión por la también escritora, María Iglesias, el acto convocó a multitud de familiares y amigos que querían saber más sobre la novela y escuchar a su autora. Iglesias quiso romper el fuego leyendo un fragmento de la novela, el inicio del capítulo trece que es precisamente el que da nombre a la obra.


Una de las preguntas obligadas era conocer el origen de la novela. Beatriz, tras dar las gracias al Centro Andaluz de las Letras, a Seix Barral y a su editora por asistir desde Barcelona a la presentación, comentó que el germen de la novela figura precisamente en el pasaje leído por Iglesias al inicio del acto. La autora quiso centrarse en el tema de la violencia cuando no sabemos qué es, en una época como la adolescente, en la que no se tienen «los criterios o las herramientas intelectuales o ideológicas suficientes como para saber y analizar lo que nos está pasando». Todo esto llevado al límite muestra situaciones violentas como las que se ejercen sobre el personaje que encarna el loco de la novela, un papel que «enlaza con el tremendismo español». En resumen, lo que la autora ha querido hacer con su novela es «poner el foco de la violencia sobre una edad concreta» y analizar los comportamientos y actitudes en dichas edades, dentro de un entorno rural como es Fuentegrande, escenario de la trama, lo que nos serviría para catalogar este libro como novela negra rural.

Según Iglesias, una de las cosas que más llama la atención de la novela es «la potencia coral». Figuran muchísimos personajes, tanto masculinos como femeninos, muy distintos unos de otros, aunque de entre todos ellos, «el hilo conductor es Clara, la periodista», que llega al pueblo de Fuentegrande donde transcurren los hechos y que se adentra en una investigación. Es un personaje clave para descubrir todo lo que está detrás de los hechos. Según Beatriz, «Clara es el único personaje que al final sufre una catarsis», que posee una mirada muy displicente sobre el pueblo. Y en relación a los personajes, la autora nos explicó que hay personajes-novela que te piden una historia completa y por otro lado hay personajes-cuento que simplemente te sirven para contar una historia breve.



María Iglesias quiso destacar que el salto temporal también es un factor importante en la novela pues «Beatriz narra la adolescencia de unos niños que viven o pasan el verano en un pueblo, durante los años  90» para después pasar a la actualidad, momento que se aprovecha para explicar por qué el presente es como es y de qué manera ha influido el pasado. A este respecto, la autora nos comentó  que el salto temporal te permite tener «una visión completa de algunas personajes», para ver cómo han evolucionado y además ayuda a que el lector se construya el puzle de la novela en su cabeza.

Como recursos adicionales, en la narración se van intercalando recetas de cocina «porque la comida nos define como personas» y tanto es así que esas recetas incluso forman parte de la nomenclatura de la novela, dando nombre a algunos capítulos del libro. «No es una narración culinaria amable» porque no es gratuito sino que «forma parte del lado oscuro del pueblo» que además «ayuda a configurar Fuentegrande».

Pero no será el único recurso con el que cuente Cuando éramos ángeles pues, tratándose de un grupo de adolescentes, las referencias musicales también están muy presentes en la novela, un elemento que la autora utili «para ubicar sociológicamente a los adolescentes», pues en función del tipo de música que oye cada uno, se encuadran en una categoría social u otra. 

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