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lunes, 7 de marzo de 2016

CARTAS DESDE TASMANIA de Anna Romer.


Editorial: Suma de Letras.
Fecha publicación: Enero, 2016.
Nº Páginas: 552 
Precio: 18,90 €
Género: Narrativa.
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788483658864
[Disponible en eBook;
puedes leer las primeras páginas aquí] 
Autora

Anna Romer creció en el seno de una familia de amantes de los libros y de contar historias, lo cual le sirvió de inspiración para su eterna historia de amor con los relatos. Diseñadora gráfica de profesión, también ha pasado muchos años viajando por el mundo y acumulando vivencias para sus historias en el interior de Australia y posteriormente en Asia, Nueva Zelanda, Europa y Estados Unidos. Sus novelas reflejan su fascinación por los diarios y las cartas del pasado, las intrigas familiares, las mansiones de época y el amor en sus múltiples facetas, así como su pasión por la belleza incomparable del paisaje australiano. Una casa en Thornwood, su primera novela, se publicó en Suma en 2014.

Sinopsis



Cuando todo lo que crees saber se desmorona ¿saldrías huyendo? ¿O afrontarías la verdad? 
 
Ruby Cardel tiene una vida en apariencia normal -un novio cariñoso, una profesión que le apasiona-, pero en un terrible momento su mundo se derrumba. El descubrimiento de que la muerte de su hermana Jamie no fue un accidente le hace cuestionarse todo lo que sabe acerca de ella misma y de su pasado.

Cuando Ruby decide volver a Lyrebird Hill, la propiedad en el campo donde creció junto a su madre y su hermana, comienza a recordar ese año que ha estado bloqueado en su memoria. Allí encuentra escondidas unas cartas antiguas de una pariente perdida hace mucho tiempo, Brenna Magavin, escritas desde su celda en la prisión de Tasmania donde cumplía condena por asesinato.

Al leerlas Ruby comprende que la historia de su familia está marcada por la tragedia y la violencia. Y mientras poco a poco va juntando los fragmentos de la verdad, lo que finalmente descubra sacudirá toda su vida..., y revelará lo que le pasó a Jamie el fatídico día de su muerte.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Este reseña no podría empezar de otro modo más que pidiendo disculpas pues forma parte de una lectura conjunta organizada por Laky de Libros que hay que leer, Albanta de Adivina quién lee y Lunilla de El templo de la lectura, en la que no he aportado ni un solo comentario, pues justo en el momento en el que se iniciaba la actividad, a mí me sobrevino una serie de compromisos que tuve que atender. Sabía que la reseña saldría en plazo pero me hubiera gustado participar más. Así que mis disculpas para ellas y por supuesto también para la editorial. 

A Anna Romer ya la conocía por Una casa en Thornwood. Había leído algunas opiniones que me gustaban por lo que no me hubiera importado leerla, así que, cuando supe que había ganado un ejemplar de la nueva novela de esta autora, me alegré mucho. La lectura de Cartas desde Tasmania ha sido muy grata, una lectura cálida y acogedora, con la que he disfrutado unos días. 

Cartas desde Tasmania comienza con un prólogo que se sitúa en agosto del año 1898. La voz de una mujer nos sitúa en el escenario de un crimen. Atormentada y expectante, por sus palabras sabremos que existen dos hombres fallecidos a su alrededor. «El amor me convirtió en una asesina», dice la narradora en estas primeras páginas y con este arranque tan prometedor, Romer construye una trama a dos aguas en la que los acontecimientos se distribuyen entre marzo y agosto de 1898 y abril y septiembre de 2013. Veis que hay dos hilos temporales que, como suele ser habitual en este tipo de estructura, terminan por converger en un punto o a tener un nexo común. Es enlace será Lyrebird Hill, una granja australiana en la que las dos protagonistas principales de la novela crecieron y pasaron su infancia.

De la trama más antigua, sabremos que Brenna Magavin es una joven huérfana de madre, que vive junto a su padre Michael, su tía Ida y su hermano Owen en Lyrebird Hill, en cuyas tierras existen un campamento aborigen. Brenna tiene una estrechísima relación con los aborígenes, especialmente con Jindera y Mi Mi, aunque no es algo que su tía vea con buen ojo. Para su tía, Brenna debería ir pensando en el matrimonio pues tiene la edad apropiada para desposarse. Por eso, cuando aparece en escena Carsten Whitby, amigo de su padre y un hombre que le dobla la edad, el engranaje se pondrá a funcionar. Whitby parece sumamente interesado en casarse con Brenna, una oportunidad que casi supondrá una imposición pues el desposorio viene ligado a la liberación de una deuda que Michael Magavin mantiene con el banco y que podría hacerle perder sus propiedades. Brenna será una moneda de cambio, una situación a la que no podrá resistirse pues es una joven obediente y no permitiría que la familia perdiera Lyrebird Hill. No obstante, justo antes de la boda, Brenna conocerá un secreto familiar que la marcará por completo. Aún así, contrae matrimonio y pone rumbo a Brayer House, la finca de su marido en Melbourne donde conocerá a otros pesonajes. El grueso de este hilo narrativo ocurrirá a partir de este momento, una trama llena de sinsabores, aderezada con algunas pinceladas más dulces pero con un desenlace cargado de emoción.




En cuanto al hilo temporal más actual, vamos a conocer a Ruby Cardel, una treinteañera, huérfana de padre y propietaria de una librería en la que vuelca toda su ilusión. Ruby mantiene una relación con el apuesto y atractivo Rob, un psicólogo y terapeuta, autor de varios libros. Pronto intuiremos que se trata de una relación con cierta dependencia ya que él es lo más parecido a una familia que la joven tiene, dado que la relación con su madre Margaret es casi nula. No obstante, su vida no es nada idílica. Por un lado,su relación sentimental comienza a tener baches. A eso hay que unirle que arrastra una experiencia trágica vivida cuando, siendo niña, su hermana mayor Jaime falleció debido a un accidente, lo que le causó tal trauma que su cerebro ha decido borrar de un plumazo el día de autos y zambullirla en una nebulosa de amnesia. Pero la aparición de una antigua vecina abrirá las puertas del pasado y sembrará de dudas sobre la versión que Ruby tenía sobre la muerte de su hermana.

La rebelación conducirá a la joven a su antigua residencia, Lyrebird Hill, donde todo ocurrió. Dejar atrás la ciudad y rodearse de naturaleza consiguen que ella se reconcilie con su pasado. En aquel emplazamiento se desencaderá una serie de acontecimientos, los recuerdos se irán sucediendo, cada vez con más intensidad, sueños, pesadillas y el descubrimiento de unas cartas que nos hablan de sufrimiento, dolor y angustia. Todo ello para llegar a un desenlace cargado de venganza. 

Cartas desde Tasmania es una saga familiar que cuenta con los suficientes elementos de intriga y suspense para mantener al lector bien enganchado. La autora juega con el suspense y en algunos capítulos nos hace sufrir cortando la narración en su punto álgido por lo que la lectura tiende a volverse adictiva en algunos pasajes. Las cartas que encuentra Ruby son fundamentales en el desarrollo de los acontecimientos pero habrá otros tantos elementos recurrentes que sin duda tendrán un papel importante, si bien a algunos se les presupone su importancia con antelación. La manera en la que la autora conjuga todos esos elementos hacen de Cartas desde Tasmania una novela apetecible y sabrosa.

En Cartas desde Tasmania no importan tanto el qué. Lo realmente importante es el cómo y el por qué, de ahí que no importe que el prólogo nos desvele una parte fundamental de la trama. Más bien todo lo contrario. Con un inicio tan prometedor, el lector querrá saber por qué se ha llegado a esa situación y esto más que un obstáculo será un aliciente a la lectura.

No obstante, también hay otros pasajes que no me han gustado mucho pues llevan un ligero tinte de novela romántica de mala calidad en los que un personaje, uno de los hombres al servicio de Whitby, que representaría el bien frente al mal, se comporta de forma temeraria cuando debería hacerlo, a mi juicio y por su situación, de forma temerosa. Esta actitud lo coloca en la posición del héroe, necesario para el desarrollo de argumentos más cercanos a las novelas rosas.

Y por otro lado, el lector podrá encontrar ciertas casualidades que le podrían chirriar un poco, aunque, sin ellas, la novela no tendría el mismo sustento.

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