viernes, 14 de abril de 2023

TODO ARDE de Juan Gómez-Jurado

Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: octubre, 2022
Precio: 22,90 €
Género: thriller
Nº Páginas: 600
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN:9788466672474

Autor

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista y autor de varias novelas de gran éxito, traducidas a cuarenta lenguas. Las novelas sobre el universo de Antonia Scott (El paciente, Cicatriz, Reina Roja, Loba Negra y Rey Blanco, todas ellas publicadas en Ediciones B) se han convertido en el mayor fenómeno de ventas del thriller español y han consagrado a su autor como uno de los máximos exponentes del género a nivel internacional. Prime está adaptando a serie Reina Roja, en uno de los proyectos audiovisuales más esperados a nivel internacional.

Actualmente colabora con varios medios y es cocreador de los podcast Todopoderosos y Aquí hay dragones.

Sinopsis

Esta es la historia de tres mujeres que lo han perdido todo.

Incluso el miedo.

Por eso son tan peligrosas.

Esta es la historia de una venganza imposible, sin ninguna posibilidad de éxito.

Esta es la historia de tres mujeres que se atreven a hacer lo que los demás sólo nos atrevemos a imaginar.

Algo muy poderoso está a punto de ocurrir.

Y nada volverá a ser igual.

SIEMPRE GANAN LOS MISMOS.

ES HORA DE CAMBIAR LAS REGLAS.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Juan Gómez-Jurado siempre pide a sus lectores que no sean excesivamente generosos a la hora de comentar y desvelar los detalles de la trama de sus novelas. Trataré de ser lo menos intrusiva posible, pero algo habrá que decir.

Tras la trilogía protagonizada por Antonia Scott, aquella singular mujer que tantas alegrías dio a sus lectores, Gómez-Jurado deja descansar al personaje (no sé si definitivamente) para 

En Todo arde conoceremos a Aura Reyes, una mujer de 45 años cuya vida se trunca de un día para otro. Por su indumentaria, podríamos pensar que Aura forma parte de esa clase social a la que muchos ciudadanos de a pie aspiran. Basta con echar un ojo a su bolso de Prada, en cuyo interior habita un rouge de Dior. Está justo en ese punto de su vida en el que no hay marcha atrás.


«Cuarenta y cinco años, viuda, madre de dos niñas (ma-ra-vi-llo-sas, dicho así, separando mucho las sílabas y abriendo mucho la boca). A punto de tener una revelación trascendental». [pág. 14]


Por circunstancias que no voy a desvelar, Aura será detenida por la policía. Tiene algún asuntillo pendiente con la justicia del que tampoco diré nada. Entre rejas conoce a otra mujer, una gallega que responde al nombre de Mari Paz, aunque la paz la suele rehuir con bastante frecuencia. Juntas emprenderán una aventura, persiguiendo a los malos de esta película con el objeto de hacer justicia y que los buenos queden absueltos de sus supuestos delitos. Estamos ante lo que yo he querido llamar un thriller empresarial, una trama financiera, en la que el autor desgrana todo un entramado que pone sobre el tapete los tejemanejes económicos que se llevan a cabo en algunas empresas, y tras los cuales se encuentran hombres y mujeres poderosos, tirititeros que saben manejar los hilos de sus víctimas con perfecta sincronización; hombres y mujeres que tienen importantes contactos en todas las esferas, gente que le deben favores y que se ven obligados a cruzar al lado oscuro de la ley. 

Como digo, y para salir del entuerto en el que se ha metido, Aura propondrá un descabellado plan a Mari Paz. Pero necesitarán ayuda. A ellas dos se unirá una tercera persona, y en la retaguardia también contarán con un divertido y curioso grupo de legionarios, de los que también iremos conociendo sus particularidades. 

No os cuento más sobre la trama pero sí os diré que Todo arde despierta la curiosidad del lector desde el minuto 1. La vida de Aura Reyes se nos presenta con muchas incógnitas que el lector irá descubriendo a medida que se vaya adentrando en la lectura. Necesitaremos un tiempo para ir abriendo cajas pues, llegados a la página 44, ni siquiera sabremos todavía lo que ha hecho Aura para acabar en sus circunstancias actuales. 

Siempre he dicho que las novelas de Gómez-Jurado cumplen con lo que prometen. Cierto es que no considero que sean tan absolutamente fascinantes como para que se forme un revuelo tan extraordinario cada vez que saca nueva novela (cosas del marketing), pero sí creo que son novelas entretenidas, con una trama bien urdida y unos personajes interesantes. Este ha sido mi parecer con respecto a la trilogía que protagonizó Antonia Scott. No obstante, tengo que admitir que Todo arde me ha gustado más que las novelas previas del autor. Para empezar, la trama me parece más complicada de armar. Todo lo relacionado a las entretelas empresariales, los asuntos bursátiles, los intríngulis financieros suponen una dificultad añadida a la propia construcción de una novela y, por ese lado, confieso que Gómez-Jurado me ha convencido. 

Al mismo tiempo, Todo arte tiene una parte central que es una auténtica película. Bueno, estamos acostumbrados a que ciertas novelas, no sin la habilidad del autor, adquieran ese aire cinematográfico que tanto nos gusta a los lectores y admito que el desarrollo de esta novela me ha resultado muy ameno y dinámico. Muchas escenas están cargadas de tensión, de esas en las que el lector teme que a los personajes los trinquen con las manos en la masa y estos no lo tendrán nada fácil. En muchas ocasiones estarán a punto de conseguir su objetivo pero caerán de bruces contra el suelo y tocará levantarse de nuevo.

Todo ello para llegar a un desenlace que espero no se quede ahí (y lo dice una que odia las trilogías y las sagas). Pero es que Aura y Mari Paz forman un buen tándem. Para mí son como esos Ángeles de Charlie clandestinos, unas justicieras a las que espero ver de nuevo. 

Aura Reyes y Mari Paz

Son diversos los personajes que asoman a esta novele pero me voy a centrar en los dos femeninos principales. Aura es madre por encima de todo. Sus hijas de 9 años son su prioridad más absoluta, las que le generan las mayores preocupaciones pero también las mayores alegrías. La vida de Aura era muy distinta antes. Era una importante ejecutiva, tenía una familia muy bonita, y juntos vivían en una casa grande y moderna pero desde que es viuda lo ha perdido todo: marido, trabajo, casa y reputación. Ella y las niñas se han tenido que mudar a la casa de la madre de Aura, renunciando a todo lo que tenían. Donde antes había felicidad, ahora hay miedo. Donde antes había solvencia económica ahora no hay ni un duro. Ni siquiera puede pagarse un abogado que la saque del lío en el que está metida. 

Aura representa a ese tipo de mujer dispuesta a todo con tal de proteger a los suyos y de hacer justicia. Para ello, se verá obligada a llevar a cabo diversas acciones que, en su vida, hubiera imaginado. Pero le empuja el afán de venganza y ya se sabe que la rabia es un buen aliado para dejar atrás cobardías.

Su compañera de batallas será Mari Paz, una mujer llena de tatuajes, una superviviente que lleva tiempo dando tumbos. Poco a poco iremos viendo el pasado de esta mujer, ex militar de profesión, cuya vida derivó en lo que es hoy por malas decisiones. Mari Paz conoce a la gente de la calle, está de vuelta de todo y sabe cómo manejarse en la jungla de los bajos fondos. 

Bajo mi punto de vista son dos personajes sólidos, bien construidos. Ambos me han gustado mucho. Aura porque es una luchadora, que no está dispuesta a dejarse amilanar. Y Mari Paz porque resurge de sus cenizas. Una se convierte en el apoyo de la otra. Si para Aura, Mari Paz supone ese pilar sólido sobre el que sustentar el descabellado plan que ha ideado, para Mari Paz, Aura es el empujón que necesitaba para despertar y volver a la vida. Me ha parecido una mujer con mucha tristeza dentro, que camufla con cierto desdén y hostilidad, aunque a la legua se nota que su interior es mucho más blandito. Por otra parte, es la que aporta ese punto cómico y simpático que tiene la historia. Es divertido verla relacionarse con las hijas de Aura, ella que nunca ha tenido a un niño pequeño cerca. Y también provoca alguna sonrisa cuando se cuela alguna expresión gallega en su discurso.

Pero no será el único personaje que aporte humor al relato. Como dije antes, Aura y Mari Paz estarán parapetadas por un grupo de legionarios, a cual más peculiar. Estos hombres, con sus particularidades, también animarán la historia con sus vivencias.

Estructura y estilo

Estructurada en cinco partes, Todo arde cuenta con capítulos cortos y un epílogo que cierra correctamente la historia. Muchos de los capítulos finalizan en el típico cliffhanger que tanta ansia lectora despierta, aunque no todos irán numerados. Hay algunos, de otra índole, se irán intercalando. Dejo que lo descubras por ti mismo.

Como viene siendo habitual en sus novelas, cada bloque viene precedido por una ilustración en blanco y negro. Y Gómez-Jurado echa mano de diversos recursos que dinamizan la lectura (atención a las letras de canciones insertas en el texto, las líneas en cursiva e incluso las herramientas propias del cine).

A pesar de sus seiscientas páginas, Todo arde se lee de forma muy rápida. A esa fluidez ayuda mucho que en casi cada página haya mucha acción, pues el autor apenas da un respiro al lector, y la breve longitud de los capítulos, que te anima a seguir avanzando. 


En definitiva, Todo arde es una novela que cumple con lo que busco en el género, entretenimiento, cierta adicción, suspense, intriga y buenos personajes. Estamos ante una novela con una trama sobre el poder, el dinero o la importancia de tener los contactos correctos. Una novela donde se combatirá el mal con las armas que sus protagonistas tienen a su alcance y donde, por suerte, se hará justicia.

Dedicada a su pareja Bárbara Montes (aprovecho para recomendarte su preciosa novela Julia está bien -reseña y entrevista-, dedicada a su abuela), solo puedo decir que Todo arde me ha gustado y me lo ha hecho pasar bien.


«Todo arde si le aplicas la chispa adecuada, piensa Aura».


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí: 

jueves, 13 de abril de 2023

PABLO ALAÑA: ❝Las historias que me gusta escribir son las que me gusta leer❞

Pablo Alaña contactó conmigo vía mail hace unos meses. Autor de La sospecha eterna, en aquel correo electrónico me comunicaba que su novela había alcanzado el Premio València de Narrativa en castellano 2022 que concede la Institució Alfons el Magnànim. Abogado de profesión y natural de Castellón de la Plana, Alaña reside en Cantabria, y es en esta comunidad autónoma en la que ubica la trama.

Desde la recepción de aquel correo sentí curiosidad por esta novela, la primera del autor (la primera que escribe y la primera que publica). Sentía que se presentaba ante mí una historia de las que me gustan. Tenía buen pálpito y mi intuición no ha fallado. La sospecha eterna es una buena novela, buenísima si tenemos en cuenta que es lo primero que escribe Pablo Alaña. Cuenta con una trama a la que no le falta el suspense y los puntos de misterio, un desarrollo sin fisuras, y una galería de personajes bien construidos. Pero mientras os cuento mis impresiones de esta novela, tuve la ocasión de conversar con Pablo, vía Zoom. Ahí os dejo nuestra charla.

[Fuente: web editorial]

Marisa G.- Pablo, un placer saludarte desde Sevilla. ¿Tú estás por el norte? ¿Estás por Cantabria, si no me equivoco?

Pablo A.- Santander, efectivamente.

M.G.- Santander. Bueno, pues vamos a hablar de tu primera novela publicada, La sospecha eterna. Pensaba haberla terminado antes de esta conversación, pero he tenido muchísimo trabajo. Voy por la página trescientos. Ya me queda poco y la estoy disfrutando muchísimo, así que, te tengo que felicitar porque me parece que está muy bien escrita y con una trama muy interesante.

P.A.- Pues, muchas gracias. Te queda la recta final, ya.

M.G.- Me queda lo más interesante, seguramente.

Esta es tu primera novela, pero me imagino que llevarás escribiendo mucho tiempo, y seguro que tienes por ahí escondido en el cajón algún que otro borrador.

P.A.- Pues no, no tengo más borradores de novelas, la verdad. Bueno, a ver, a lo largo de los años sí que he hecho algún ejercicio, pero casi más de práctica que de realmente plantearte escribir una novela concebida como un todo. Son inicios que uno tiene y luego dejas inacabados. Pero no tengo borradores completos de novelas. Esta es la primera y la primera que tuve la decisión de decir: oye, vamos a hacer una novela de verdad. Y bueno, con la suerte de que ha sido publicada, por lo cual muy feliz.

M.G.- Publicada y premiada porque te llevas el premio Valencia Nova de Narrativa en Castellano 2022. Cuéntame por qué decides presentarte a este premio y cómo fue enterarte de que eras ganador.

P.A.- Pues la decisión de presentarme al premio fue, por un lado, por motivos temporales. Por esa fecha tenía el borrador, más o menos, terminado. Me enteré del premio y me pareció una buena opción, por lo que representa el premio, por la fama que tiene, la categoría. Pensé en probar suerte, ¿por qué no? Y el hecho de ganarlo, te puedes imaginar, siendo la primera novela, que te den esa noticia. Además me pilló en mitad de una reunión.

Es una anécdota que cuento, a veces. Estaba de reunión de trabajo en una empresa. Yo sabía que el premio se fallaba ese día. No creía que me fueran a llamar. Y nada, estaba en mitad de la reunión, que además éramos bastantes abogados. Era una reunión con bastante gente. Me empezó a sonar el móvil. No suelo salirme de las reuniones, pero ese día tuve que hacerlo. Salí al pasillo y cuando me dieron la noticia, fue algo maravilloso. De los mejores momentos de mi vida, la verdad.

M.G.- Claro, además un premio en cuyo jurado hay autores muy conocidos que escriben este género, como es Susana Martín Gijón o Pere Cervantes. Es un premio y un jurado referente en el género.

P.A.- Sí, sí, el jurado es inmejorable. Eso es una alegría adicional del premio. Que escritores renombrados, como son ellos, opinen que tu obra es merecedora del premio, es una alegría doble. Para mí fue algo maravilloso.

M.G.- Y si tuvieras que contar a los lectores qué historia van a encontrar en esta novela, al margen de lo que se dice en la sinopsis, ¿tú qué aportarías?

P.A.- Bueno, con el peligro que entraña incurrir en posibles spoilers, yo les diría que se van a encontrar una novela diferente, en el sentido de que no es un policíaco al uso, pero tampoco es una novela judicial. Se combinan géneros aunque es verdad que, desde mi punto de vista, lo que predomina es el policíaco. También tiene cierto carácter de thriller. Mucha gente que ya lo ha leído me dice que tiene esa sensación de pasar una página tras otra, de querer saber qué viene después. 

También es una historia no solo de trama, no solo de asesinatos, sino que cuenta con unos personajes con cierta complejidad. La novela no se queda en el misterio sino que va un poco más allá. Plantea el drama humano que supone verse acusado de haber asesinado a alguien, sin que se desvele si es culpable o no, y lo que representa también el ser amigo de la persona que es sospechosa. Con el matiz de que, no solo se trata de una relación personal sino que también hay una relación profesional, ya que uno de los personajes es abogado y amigo de la persona acusada. Vamos a ver cómo se relacionan los dos personajes, las dudas que tiene la protagonista. En definitiva, cómo lo gestionan ambas. Es algo que va más allá de la trama y que me parece que puede aportar un punto adicional al lector que se anime con la novela.

M.G.- Irene es la principal sospechosa de un crimen. Ella tiene una historia pasada que ya descubrirá el lector. Clara es su abogada y es la que tiene que realizar esta investigación, ejercer más el papel de agentes de la autoridad, de la guardia civil, de la policía. Yo no sé en qué esfera del derecho te mueves, pero ¿hay inspiración real?

P.A.- Me dedico principalmente al derecho mercantil y al derecho penal, pero no al derecho penal de los asesinatos, sino al derecho penal económico. Por lo tanto, no hay una historia basada en hechos reales. No es el caso. Sin embargo, y siendo abogado, sí te sirves de esos conocimientos y esas experiencias que tienes en los juzgados para construir la trama, dotarla de cierto realismo, sin incurrir tampoco en tecnicismo ni en rollos jurídicos o legales, que es algo que a mí, cuando estaba construyendo la novela, me preocupaba. Esto es una novela, no un tratado de Derecho y tiene que ser entretenida, obviamente. Sí tiene una parte jurídica, en el sentido de que quien la escribe es un abogado, pero hasta ahí. Quiero dejar claro que no es una novela de abogados ni para abogados, sino que la gente se va a encontrar un policíaco entretenido.

M.G.- Sí que lo es. Esta es tu primera novela. Eres abogado y la protagonista es abogada. Entiendo que tenías claro que, para meterte en este jardín por primera vez, tenías que moverte en un terreno que manejaras bien.

P.A.- Sí, sí. Cuando eres autor novel, debutar en un terreno que, más o menos, conoces o, por lo menos, conoces algunos de sus elementos, facilita la labor porque, al final, te ahorras cierta tarea de documentación y te puedes centrar más en construir los personajes, en su psicología, en ver cómo avanza la trama, cómo se relacionan los personajes con la trama. No recuerdo quién recomendaba pero leí en su día que, si quieres escribir tu primera novela, no hagas experimentos raros. Es mejor empezar con algo que, más o menos, puedas dominar para no complicarte, y luego ya irás avanzando en tu trayectoria profesional como escritor.

M.G.-La protagonista principal, o uno de los principales, es Clara Caballero, una abogada. ¿Por qué elegir la voz de una mujer?

P.A.- Es algo que me han preguntado mucho y hay varias razones. La primera es porque la trama me lo pedía, por esa relación que Clara tiene con la sospechosa. En este caso, quería que fuese una mujer. Me parecía que la relación entre mujeres iba a funcionar mejor que una relación hombre-mujer, u hombre-hombre. Y luego, por otra, porque otra crítica que he leído es que los escritores noveles tienden a construir un alter ego o a basarse en sus propias experiencias, que el protagonista tenga las mismas características que el escritor, ¿no? Es decir, que no se es capaz de construir un personaje diferente a ti o que tome cierta distancia. Por eso pensé que, si el protagonista iba a ser abogado, y encima hombre, la gente se iba a pensar que era yo. Así que me dije que mejor poner a una mujer. Es difícil meterse en la piel de una mujer pero bueno, me pareció un reto.

Y luego hay otro motivo más. Aunque se está invirtiendo la tendencia, en la novela negra, tradicionalmente, el protagonismo lo ocupaban los hombres. Los hombres como investigadores y las mujeres como víctimas. Pero ahora, hay muchas más novelas protagonizadas por policías, guardias civiles o lo que sea, que son mujeres. En este caso, me parecía interesante plantear a una abogada como protagonista que, por determinados motivos, acaba investigando por su cuenta también.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale a play]

[Nota: El sonido del vídeo no es muy bueno; a mí se me escucha muy bajito,

 aunque a Pablo se le oye perfectamente, y eso es lo importante]

M.G.- En cualquier caso, Clara tiene una mano derecha, un joven que se llama Tomás, que además es un personaje que va cobrando fuerza a medida que avanza la historia. Él está en los inicios de su carrera pero se vuelve una persona muy resolutiva y muy eficiente.

P.A.- Sí, es una de las cosas con la que más he disfrutado. Además de construir la trama en sí, me ha gustado forjar la relación entre ellos dos, como un binomio. Algunos me han dicho que son como Sherlock y Watson. Tampoco son exactamente así, porque es un poco lo que dices. Ella es una abogada ya con cierta trayectoria, con cierta fama. Él está empezando. Al principio está un poco más cohibido, tiene más dudas, se deja un poco guiar por ella, pero luego él tiene su intuición. A veces, la intuición no está basada en los conocimientos que uno tiene, jurídicos o de cualquier rama. Es algo con lo que se nace. Me pareció interesante plantearlo así. Son dos personajes con los que me he entretenido mucho. Cada uno tiene su personalidad diferente, algo que a mí me preocupaba mucho. Cada uno tiene su voz, sus rasgos, sus reacciones ante los mismos hechos. A veces, viven lo mismo pero tienen reacciones diferentes, como las tendría cualquier persona en la vida real. No todos pensamos igual ni reaccionamos igual. Y eso era en lo que más me centraba a la hora de ir redactando la novela, a la hora de ir escribiéndola.

M.G.- Irene Arias es la supuesta criminal, la supuesta sospechosa y ejecutora de los crímenes que se cometen en la novela. Es una mujer a la que parece que le persiguen los infortunios, porque hay una historia pasada ahí en la que no debemos entrar. ¿Qué nos puedes decir de ella?

P.A.- Podemos decir un poco lo que viene en la sinopsis, que al final es una profesora de un centro universitario que está en Comillas, Cantabria.

M.G.- Que es real, por cierto.

P.A.- Sí, es real y muy bonito. Es muy aconsejable visitarlo porque era un antiguo seminario y es espectacular. Está en lo alto de una colina y las vistas son maravillosas.

El marido de Irene, al regresar a casa, ve a su mujer en el jardín junto a un cadáver. Ella niega que tenga nada que ver. Dice que ha sido algo fortuito, que se ha encontrado ahí. A partir de ese momento, se inicia toda la trama. El problema con el que se encuentra Clara, la abogada, es que hay una historia pasada de Irene, con otro crimen con el que estuvo vinculada de alguna manera. Y bueno, arrastra esa sospecha que recayó sobre ella porque el caso no se resolvió. Todo esto es lo que activa un poco uno de los temas principales de la novela y el título de la misma, la sospecha, las apariencias, esa confianza o esa falta de confianza, según lo que uno piensa que ha hecho el otro.

Además, la historia está ambientada en un pueblo de dimensiones más o menos reducidas, donde al final, las reacciones y las suspicacias se pueden magnificar.  Y bueno, ese es un poco el contexto en el que se ubica a Irene Arias.

M.G.-  ¿Y has encontrado dificultad a la hora de construir personajes femeninos? ¿Podrá ser una opción igualmente viable en las próximas novelas que escribas?

P.A.- No, la verdad es que no. No he encontrado dificultades especiales. Una vez que te metes en el personaje, te haces una idea de cómo puede pensar y lo vas desarrollando. No descarto seguir con personajes femeninos en el futuro. Me ha gustado trabajar con personajes femeninos, aunque es verdad que también hay masculinos en la novela, y también tienen su peso.

M.G.- Sí, porque Clara tiene compañeros de trabajo, como los socios del bufete donde ella trabaja. Y por su parte, Irene tiene un marido. Con esto de que hay compañeros abogados, periodistas, o profesores en la novela, ¿te has inspirado en las personas de carne y hueso que te rodean?

P.A.- Como tal, no. Pero bueno, algún rasgo sí que coges y construyes personajes que toman rasgos de diferentes personas que conoces en la vida real. Eso, en alguna ocasión, sí lo he hecho, pero reconocible como tal, no hay ninguno.

M.G.- Como dijiste antes, la novela no es ningún tratado de Derecho, porque no entras en explicar, con detalles técnicos, cómo se mueve el mundo de los abogados, cómo llevan a cabo la defensa de sus clientes. En este campo, imagino que no te ha hecho falta mucha documentación porque es tu vida, pero claro, hay una investigación criminal, policíaca, está la guardia civil por medio, con sus protocolos. Ahí sí te han echado un cable.

P.A.- Sí, ahí sí que tuve que preguntar porque, aunque con algunas cosas sí que estás familiarizado, desde el punto de vista del proceso penal, para la labor policial sí he necesitado aclaración. En este caso, recurrí a una persona que trabaja en la Guardia Civil, que me atendió muy amablemente. Hice una lista con muchas preguntas sobre protocolos, sobre plazos, sobre cosas que suelen hacer y me vino muy bien. Tampoco me obsesiona el hecho de ser súper fiel a lo que sucede en la realidad, pero es positivo respetar cierto grado de verosimilitud, sin incurrir en tecnicismos ni hacer girar la trama en torno a eso.

M.G.- Clara y Tomás, cada vez que interrogan a Irene, no tienen muy claro que ella les esté contando toda la verdad. A veces sospechan y no le dan demasiada confianza a las palabras de Irene. Siempre me he preguntado cómo puede alguien defender a una persona sabiendo, o sospechando a ciencia cierta, que el defendido es culpable. Los abogados debéis entrar ahí en un conflicto moral. A mí me costaría mucho defender a alguien sabiendo que es culpable.

P.A.- Bueno, en la novela hay dos cosas. Por un lado, esa duda de defender a alguien que pueda ser culpable. Depende cómo lo analices. En teoría, en nuestro sistema todo el mundo tiene derecho a defenderse y a ser defendido por un abogado. Si nadie quisiera hacer ese trabajo, al final, lo que sucedería es que, si una persona le dice a su abogado que es culpable, se quedaría sin abogado, algo que no es deseable. Creo que, cada uno, como profesional, debe tomar sus decisiones y, desde luego, todo el mundo tiene derecho a que le defienda un abogado. Y ahí es cuando entra la otra cuestión. Clara y Tomás, a veces dudan de Irene, de que les esté contando la verdad. Esto también pasa en la vida profesional. A veces, estás hablando con tu cliente y sabes que lo que te está contando no es así. Hay abogados que prefieren que el cliente les mienta y abogados que prefieren que se lo cuenten todo. Creo que esto último es lo mejor, saber la verdad y luego, con toda la información, ya decides qué hacer. Cada uno tiene su método.

M.G.- De todos modos, eso es un papelón. Es decir, saber la verdad y tener que defenderlo.

P.A.- Sí, sí, sí, es un papelón. Clara es algo que se plantea. Se pregunta si Irene le está mintiendo o no. 

M.G.- Santander tiene protagonismo en la novela, tanto la ciudad como los pueblos de alrededor, porque Comillas también tiene mucha presencia en la historia. Describes los espacios con detalle. Conozco Santander, conozco Comillas, conozco este edificio del que tú hablas, que es la universidad. Es agradable porque permites que el lector dé un paseo. Imagino que para los de allí será mucho más agradable todavía.

P.A- Sí, eso también me lo han comentado muchos. Hay gente que me ha dicho que hay muchos detalles pero sin generar aburrimiento. No son grandes párrafos descriptivos, pero con un poquito que vas introduciendo en cada párrafo, te lleva por la historia y es como si estuvieses allí. Hay gente que me ha dicho que ha visitado Comillas muchas veces pero que nunca se habían dado cuenta de que el cuartel de la Guardia Civil está en el paseo marítimo, frente a la playa. Bueno, es algo que, como lector, me gusta, así que, como escritor también voy haciendo uso de lo que me gusta leer. Porque, las historias que me gusta escribir son las que me gusta leer. Cuando lees una novela de misterio, o de lo que sea, y te hace viajar del salón de tu casa a otro país, a otra ciudad, a otro tiempo, eso me gusta. Es lo que he intentado hacer y, como encima, conozco la zona, tenía que hacerlo. No iba a desaprovechar esa oportunidad.

M.G.- No, claro que no. Además, Santander es bonita y Comillas es preciosa. Bergara será otro de los puntos geográficos que aparecen en esta historia. Si no me equivoco, creo que es un lugar al que llegaste de casualidad. Es decir, lo introduces en la novela porque conoces Bergara a raíz de un viaje, ¿no?

P.A.- Sí, sí, lo conocí durante un viaje y me pareció que encajaba también en el ambiente en el que se mueve la novela.

M.G.- ¿Y cómo estás viviendo la promoción? Esa es otra de las facetas de los escritores. El escritor está solo en su casa, escribiendo pero, cuando publica, se tiene que enfrentar a los lectores, a la prensa,... ¿Cómo estás viviendo el momento?

P.A.- Pues, la verdad que disfrutándolo mucho. Es otra faceta, efectivamente. Esto no tiene nada que ver con escribir, pero yo estoy muy contento. Disfruto mucho de cada presentación, de cada entrevista. Me gusta conocer a la gente que te lee, que te da su opinión en directo, o a gente que todavía no lo ha leído, pero que te escucha y se interesa. Es agradable ver a la gente que ha venido a verte, que sale contenta, ha pasado un buen rato e incluso tiene interés por lo que cuento. La verdad es que es muy reconfortante. Como escritor, me parece una gran experiencia. Hay gente que me dice que estaré ya aburrido de que me pregunten por la novela, pero no. A mí me podéis seguir preguntando. Con todo lo que he deseado este momento, poder convertirme en escritor, no me canso de presentaciones, de hablar con los lectores. Estoy feliz, la verdad.

M.G.- Pues eso se agradece mucho, porque a los lectores nos encanta hablar con los autores. El contacto con el autor, a veces, te hace percibir la obra desde otro punto de vista. No sé si a ti, como lector, te ha ocurrido algo así. Lees una novela y después escuchas al autor, y te cambian todos los matices que habías percibido.

P.A.- Sí, sí, sí, me ha sucedido alguna vez y también me ha sucedido a la inversa. Tú tienes tu novela, obviamente, sabes lo que quieres transmitir, lo que has pensado, pero a veces también algún lector te sorprende con alguna apreciación que te hace. Por ejemplo, en la novela hay varios sospechosos, pues algún lector ha visto como sospechoso algún otro personaje que ni yo mismo había pensado. 

M.G.- Yo he ido anotando en una libreta mis sospechosos. Es una novela que te invita a hacer cábalas y a intentar averiguar por dónde van los tiros.

P.A.- Sí, hay cierta inspiración en Agatha Christie, una invitación a investigar. Es una escritora que descubrí hace muchos años, de pequeño. Te entran esas ganas de ser Poirot y ver si te anticipas y adivinas quién es el asesino. A mí eso me encanta y es algo que he intentado hacer en esta novela. No recuerdo en qué novela lo leí pero a veces ella introduce una lista de posibles sospechosos. Es algo que me hizo gracia, y hay una página en mi novela en la que uso ese recurso, como para repensar todo lo que ha ocurrido en la historia.

M.G.- Agatha Christie es, entonces, un referente para ti. No sé si tienes algunos más.

P.A.- A Agatha Christie hace mucho que no la leo. Las lecturas que uno hace cuando es niño marcan más que cualquier otra que pueda hacer de más mayor, porque dejan un poso. El primer libro que leí de ella fue Muerte en el Nilo. Ella es uno de mis referentes a nivel de novela policíaca. Y luego también Conan Doyle me gusta mucho. 

Sobre autores actuales, leo de todo. No podría decir una persona en concreto porque me gusta cambiar mucho de género y de autor. No soy el típico que solo lee del género del que escribe. Me gusta mucho variar y cambio de una novela que es narrativa dura a una histórica, a un thriller psicológico, a una novela negra. Además,  como lector y como escritor, te enriquece ir variando de género y de autor. Aprendes cosas, porque esto es un aprendizaje constante al final.

M.G.- No sé si te has embarcado en algún otro proyecto o, por ejemplo, si alguna vez se te puede cruzar cambiar de género, ya que cambias de género como lector.

P.A.- Pues tengo en mente una segunda novela. De momento, seguiré en el género de misterio. Como escritor, la experiencia me ha gustado y tengo esa tendencia. Me gusta irme al género de misterio, aunque como lector explore otros ámbitos. Y ya veremos, ya veremos si luego me aventuro en algún otro género.

M.G.- Bueno, ya lo iremos viendo. Yo sí te reitero que me está gustando muchísimo. Me ha sorprendido muchísimo la prosa, la verdad. Me parece como muy elegante y muy cuidada. Muy sorprendida por la trama, una novela muy entretenida. Te felicito y te agradezco mucho, Pablo, que me hayas atendido.

P.A.Nada, gracias a ti por leerla. Gracias por invitarme a esta entrevista, que la he disfrutado mucho y estamos en contacto. Espero tu valoración final cuando llegues a la última página.

M.G.- Muy bien, pues te mando un saludo de Sevilla y nos vemos más adelante, ¿vale?

P.A.- Muchas gracias, Marisa. Un placer. Gracias.

M.G.- Hasta luego, Pablo. Adiós.


Sinopsis: Santander, 13 de noviembre de 2019. 

Nada más iniciar su jornada laboral, la abogada penalista Clara Caballero recibe una noticia perturbadora: su amiga Irene, una dulce profesora universitaria, ha sido detenida en el pueblo cántabro de Comillas. Es la única sospechosa del asesinato de un hombre al que nadie parece conocer. 

Convencida de que se trata de un error, Clara asume su defensa. Sin embargo, su confianza no tarda en desvanecerse cuando descubre que el marido de Irene la sorprendió en el jardín del domicilio familiar arrodillada junto al cadáver y empuñando el arma del crimen. La situación se complica todavía más cuando advierte que el asunto podría estar relacionado con la muerte violenta de la anterior pareja de Irene hace casi seis años, un caso que no se consiguió resolver. A partir de ese momento, Clara no podrá evitar preguntarse quién es realmente Irene. 

Atenazada por las circunstancias, deberá investigar por su cuenta para averiguar la verdad. Ya no se trata de defender a su amiga, sino de encontrar al responsable de los asesinatos.  

Una novela ambientada en un entorno en el que las apariencias son, a menudo, más importantes que la realidad.  

 

miércoles, 12 de abril de 2023

13 EXORCISMOS (TERROR - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Dirección: Jacobo Martínez

Reparto: María Romanillos, Ruth Díaz, Urko Olazabal, José Sacristán, Pablo Revuelta, Silma López, Daniel Arias, Alicia Falcó, Uri Guitart, Cristina Castaño, 

Género: Terror

Sinopsis: Tras una sesión de espiritismo, Laura Villegas comienza a comportarse de manera extraña. Alarmados por el siniestro comportamiento de su hija y convencidos de que el demonio la ha poseído, sus padres acuden al Padre Olmedo, uno de los 15 exorcistas autorizados por el Vaticano para intervenir en casos de posesiones demoníacas. A partir de ahí una serie de fenómenos extraños comenzarán a envolver a los protagonistas de la historia.

[Fuente: Filmaffinity]

Veo en la cartelería de 13 exorcismos que esta película viene de la mano de los creadores de Malasaña 32. Si aquella película me pareció bastante regulera, 13 exorcismos va por el mismo camino. Estamos ante una película que no aporta nada nuevo al género y que únicamente hace es trillar lo que ya hemos visto en lo que a posesiones demoníacas se refiere y su consecuente práctica del exorcismo. Entro en detalle. 

La película empieza con esta leyenda:


«A día de hoy, en España, 15 sacerdotes están autorizados para realizar exorcismos. Para que puedan realizarlos, la posesión debe ser verificada por el Vaticano».


En un ciudad cualquiera (aunque resulta que es Ourense), vive una joven de nombre Laura Villegas. Es la hija menor de una familia muy religiosa. Sus padres, Tomás y Carmen, han sido vapuleados por la desgracia en más de una ocasión. Su hijo Adrián falleció con tal solo ocho años. Y su otro hijo, Jesús, es discapacitado. El matrimonio, especialmente la madre, se aferra a sus creencias religiosas como única forma de purgar sus pecados. Rezan antes de comer, antes de dormir, e inculcan a sus hijos unas prácticas férreas. 

Pero es la noche de Halloween. Laura tiene diecisiete años y las tentaciones son demasiado interesantes. La han invitado a una fiesta. Aunque Carmen se muestra inflexible, Laura se deja arrastrar por su amiga Mireia y se escapa del domicilio familiar. Junto a unos amigos, terminan en una vieja casona abandonada en la que sucedió una tragedia, y que arrastra una leyenda negra. Allí, los jóvenes practicarán una sesión de espiritismo. Laura no volverá a ser la misma después de aquello. 

Esto es, a grandes rasgos, lo que vas a ver en esta película. ¿Te suena?

Qué me ha gustado de la película

Pocas cosas y de escaso valor. Mencionaría que el guion no se ceba en escenas desagradables. Hablamos de posesión, y eso incluye ojos en blanco, cuerpos retorcidos y espumarajos por la boca. Aunque, teniendo en cuenta que estamos ante una película de terror, no sé si lo que acabo de mencionar es positivo o no. Juzgad vosotros.

Sí hay alguna escena que eleva nuestra tensión pero son pocas. En la parte técnica, no hay grandes efectos especiales. Ocasionalmente sí se juega con los reflejos, y admito que es lo que más me ha asustado de la película. 

Del guion quizá resaltaría esa parte de la historia en la que se cuestiona si realmente las posesiones demoníacas existen. Sin querer destripar mucho la película, os diré que Laura tiene un pasado que puede influir, en cierto modo, en lo que le pasa. Por otro lado, también se hace hincapié en el daño que cualquier circunstancia, creencia o comportamiento, llevado a los extremos, puede acarrear.

Por último, destaco la presencia de José Sacristán. Fue una sorpresa grata que el actor forme parte del reparto de esta película pero también algo que me hizo pensar. 

Qué no me ha gustado de esta película

Hay muchas cosas que no me han gustado de este largometraje de terror. Para empezar, su trama está trilladísima. A estas alturas, creo que estamos cansados de historias que nos muestran a jóvenes que desoyen las recomendaciones de sus padres, de casas en las que ocurrieron hechos trágicos, de supuestas posesiones, y de rituales de exorcismo. ¿Cuántas películas hay que cuentan lo mismo? 

13 exorcismos está llena de clichés, uno detrás de otro, sin aportar ni un solo fotograma de originalidad. Por decir algo positivo, la sesión de espiritismo no incluye tabla de ouija. Eso hubiera sido ya la gota que colma el vaso.

Por otra parte, si huyes de las películas de terror como alma que lleva el diablo (nunca mejor dicho), este largometraje no da ni miedo. Y no lo da porque, básicamente, no se ve absolutamente nada. El 90% de las escenas están rodadas con tanta oscuridad que no ves una mierda (y perdón por la expresión, pero es que esto me cabrea muchísimo). Entiendo que se quiera jugar al terror psicológico, a no mostrar demasiado para que la mente del espectador haga su trabajo (da más miedo lo que se imagina que lo que se muestra) pero hombre, es que había veces que me tenía que levantar del sillón y pegar la nariz a la pantalla de la tele para ver algo. Vamos, lo que se dice no ver nada de nada. Y por tanto, ni terror psicológico, ni miedo, ni gaitas. 

Reparto e interpretaciones

Poquísimo que aportar. 

Por mencionar algo, el papel de Carmen lo interpreta Ruth Díaz. Una mujer de rictus serio, exigente, inquebrantable, de misa y visita al cementerio, una fanática religiosa, que trata de conducir a sus hijos por el camino de la salvación espiritual, y a la que no le tiembla el pulso a la hora de castigar a sus hijos por sus pecados. Lo que hace la actriz en esta película lo he visto ya en la serie Pueblo, donde ella interpretaba a una joven con mala hostia y muy borde. Pues aquí, lo mismo, solo que si en aquella serie era borde con los vecinos, en esta es borde con el marido, sus hijos y los profesores de Laura. El hipotético sufrimiento de una madre que ve cómo a su hija le está pasando lo que a Laura no lo he visto por ningún lado.

Del resto de personajes, algunos interpretados por actores conocidos como Silma López (psicóloga del colegio) o Cristina Castaño (profesora), nada que decir. Ni siquiera tengo nada que aportar de la actriz principal que da vida a Laura (María Romanillos). Pero claro, teniendo en cuenta que no se ve nada,...

Pero no me puedo saltar a José Sacristán. Cuando me senté a ver esta película, desconocía que el consagrado actor formara parte del equipo. Lo mismo voy a ser demasiado prejuiciosa pero a mí me ha extrañado ver a Sacristán en una película como esta, con un guion tan manido. Dice el actor que es su primera película de terror. No hace tanto tiempo pude admirarlo sobre el escenario del Teatro Lope de Vega, representando la obra de Delibes, Señora de rojo sobre fondo gris, y verlo ahora haciendo de cura que lleva a cabo un exorcismo me ha descuadrado por completo. Y encima, tampoco tiene tanta presencia, cosa que también me ha fastidiado. Inmediatamente me lanzo a buscar entrevistas en las que el actor hable de su participación en esta película. Necesito saber por qué se ha embarcado en un proyecto así. Os dejo esta entrevista que el actor concede, junto a María Romanillos, a la web ecartelera.com






Con un título que queda justificado, leo que 13 exorcismos es una obra de ficción pero inspirada en diversos exorcismos acaecidos en España. Más concretamente, el ocurrido en Burgos, entre 2014 y 2019, que terminó con el suicidio de una joven.

13 exorcismos me ha parecido una película más de terror, centrada en las posesiones; una película un tanto light porque no se ceba en lo que más terror puede producir y que, encima, con tanta oscuridad se pierden muchos detalles. Como digo, un largometraje típico con un desenlace que a los dos segundos olvidé, aunque me hace pensar que ¿puede haber secuela? Espero que no. 

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Tráiler:




martes, 11 de abril de 2023

JUAN RAMÓN BIEDMA: ❝En Sevilla existió una enorme tradición por lo sobrenatural❞

En Sevilla hay grandísimos escritores, autores y autoras que empiezan, o están ya consagrados, con buena prosa y una imaginación portentosa. Pero no me ha dado lugar a leerlos a todos. Es el caso de Juan Ramón Biedma, autor al que me he acercado por primera vez semanas atrás y que me ha dejado patidifusa. Y mira que me lo habían recomendado por activa y por pasiva. Y mira que buena parte de su obra anda por casa, esperando a que me decidiera. Pero no ha sido hasta ahora. Eso sí, mi estreno con la pluma del autor no ha podido ser más brillante porque lo que Biedma narra en Crisanta (Alianza Editorial) me ha parecido espectacular. Estamos ante una novela que lleva por subtítulo Una novela de fantasmas durante la Guerra Civil, pero ni es una novela al uso sobre la guerra civil ni tampoco es una historia propiamente de fantasmas. Es todo eso y mucho más.  En esta historia, el lector paseará por la Sevilla del año 1936. El telón de fondo será la guerra civil pero, por las calles de esta ciudad, se pasearán singulares personajes como Crisanta, que da título a la obra, a la que le encargan localizar un tríptico robado, que supondrá la llave para abandonar la ciudad. O Diosdada, una viuda de guerra que trata de contactar con su marido difundo. Ella y otros personajes forman parte de una sociedad que investiga la vida del más allá y realiza indagaciones en casas con un pasado truculento. Pero también tendremos personajes reales, y el retrato de la crueldad, la miseria y el miedo que pulularon por Sevilla en tiempos de guerra.  

A veces, Juan Ramón y yo hemos coincido en algún acto literario, pero para conversar sobre Crisanta elegimos el teléfono. No dejes pasar esta conversación y mucho menos esta novela porque  me apuesto lo que quieras a que te va a gustar tantísimo como a mí. Ahí va nuestra charla.

[Fuente: Facebook autor]

Marisa G.- Hola, Juan Ramón. 
¿Cómo estás?

Juan Ramón B.- Muy bien. Aquí en el despacho, esperándote, completamente preparado.

M.G.-  Muy bien. Pues vamos a hablar de Crisanta. Y tengo un montón de preguntas. Lo primero que quiero es felicitarte porque la novela me ha encantado.

J.R.B.- Muchas gracias

M.G.- Es la primera vez que te leo. Descubrirte ha sido para mí toda una alegría, porque me ha gustado muchísimo.

J.R.B.- Qué bien, qué bien.

M.G.- Crisanta es una novela que nos lleva a Sevilla en plena guerra civil. Lo primero que te tengo que preguntar, Juan Ramón, es cómo surge la idea para esta historia.

J.R.B.- Efectivamente, Sevilla estuvo ahí al principio de todo. La idea era adentrarnos en ese contexto de la Sevilla en retaguardia. La información que me había llegado era muy interesante, pero tenía la intuición de que había muchísimo más ahí enterrado. Me apetecía investigar sobre ello y compartir lo que encontrara con los lectores, en general. No solo con los de Sevilla, porque la verdad es que es un terreno y un sector histórico tan fascinante que, cuando he ido a presentar la novela por toda España, he descubierto que le interesa a todo el mundo. Estamos en un momento en el que la sublevación militar ya ha triunfado. Sevilla es el cuartel de España, es el hospital, es el centro de abastecimiento. En esos momentos se está produciendo una represalia absolutamente brutal. Hay asesinatos y el poder judicial ha puesto en marcha su maquinaria con juicios sumarísimos para asesinar a toda la posible oposición que quedara en la ciudad. El poder policial que representa Manuel Díaz Mayordomo, del que hablaremos después seguramente, está también llevando a cabo su propio programa de exterminio. Y sin embargo, de día, encontramos una ciudad perfectamente apacible, donde la gente convive con toda normalidad. Siguen los cines abiertos, los teatros,... Se puede apreciar una cierta capacidad del sevillano de siempre de evadirse del problema y llevar una vida completamente dentro de una naturalidad absoluta.

Este contraste, y este descubrimiento de rincones ocultos por el tiempo y por la historia, y que entonces eran lugares de apresamiento, de tortura, de interrogatorio, de represión absoluta, es el que me ha llevado a una labor de investigación completamente fascinante, para encontrar una Sevilla que para mí también permanecía oculta hasta ahora.

M.G.- Sobre esa Sevilla hablaremos más tarde, pero fíjate que esta novela, por ese contexto de la guerra civil, tiene un toque histórico, pero también hay como fantasía, hay aventura, alguna chispa de humor. Es decir, ¿cómo definimos la novela?

J.R.B.- Una vez que tenemos el contexto perfectamente fijado, tenemos un marco, pero todavía nos falta la imagen del cuadro. Estamos hablando de un manual de historiografía. Estamos hablando de una novela, con lo cual necesitamos vidas, necesitamos historias, necesitamos traumas que formen esta novela. Aparte de ser un periodo histórico muy, muy, muy interesante, también es el lugar propicio para mostrar una serie de historias extremas que son muy acordes con lo que suelen poblar mis obras. Quedaba por fabricar el hecho novelesco. Y efectivamente, hemos montado una historia de varias vidas cruzadas. Por una parte, está Crisanta. También tenemos una casa embrujada en medio de la ciudad. ¿Por qué una casa embrujada? Y me preguntas por la fantasía. Pues mira, estamos en una ciudad que está crepitando por tanta muerte, donde la gente vive en el desconcierto y la inseguridad absoluta, donde sabes que tu vida vale lo que vale, tan solo una denuncia anónima. En una ciudad en que la muerte está tan presente, me pareció la alegoría adecuada para montar una casa donde de pronto ocurrían hechos también completamente inexplicables. Era la manera de representar, digamos gráficamente, lo que estaba ocurriendo en el subconsciente colectivo.

M.G.- Esa casa es bastante interesante. El lector se va adentrando en sus estancias. No sé si tú te has inspirado en alguna casa para construirla o es solo fruto de tu imaginación.

J.R.B.- Hay una casa. Mira, el verano que estaba escribiendo la novela fui a la representación de una obra teatral en el antiguo Palacio de los Marqueses de la Algaba. Está exactamente donde sitúo la casa del Malmuerto de mi novela. Vi que era una casa como tantas hay en Sevilla, que pasa desapercibida, pero entras y te encuentras un palacio gigantesco y enorme. Y, en este caso, bastante deteriorada. Pero tiene un patio en el que se había colocado el escenario para la obra de teatro. Era exactamente lo que yo había pensado para esta casa del Malmuerto. Era lo bastante siniestra y sugerente como para que me diera el marco perfecto del que tomar apuntes del natural.

M.G.- Conozco el edificio precisamente por las obras de teatro que se hacen ahí en verano. Es muy curiosa esa casa pero tiene un patio muy bonito, con esa fuente en medio.

J.R.B.- Sí, sí, es perfecta. ¿Y a qué ves ahí la casa del Malmuerto?

M.G.- La cosa es que ahora que lo has comentado, me han cuadrado las piezas.

J.R.B.- Lo bueno de hablar de la novela con sevillanos es que hay una serie de claves compartidas entre autor y lectores que no encuentras en ningún otro sitio.

M.G.- Es cierto. Bueno, el subtítulo de la novela es Una novela de fantasmas durante la Guerra Civil. La guerra civil es un trasfondo, porque tú hablas de ella, pero hablas de otras muchas cosas más que ahora te preguntaré. ¿Lo sobrenatural, Juan Ramón, es algo habitual en tus novelas? Como yo no te he leído nunca, no sé si esta es la primera vez que abordas algo así, sobrenatural.

J.R.B.- Es algo habitual en su concepto más extendido. Siempre muy cercano a lo religioso, que ya de por sí considero un acto paranormal, también en el sentido amplio de la palabra. El hecho de que podamos acercarnos a una iglesia en la que tienen lugares fenómenos como la transustanciación, me parece una especie de frontera donde conectamos con lo ultraterreno de manera directa. Y tanto la religión como lo sobrenatural o lo fantástico, en un sentido amplio, está muy presente en mi novela. Y yo diría que además la línea que separa un realismo muy extremo, que también hay en mis novelas, de lo fantástico se diluye, porque al fin y al cabo no son más que resquicios por los que acercarnos al comportamiento de la gente. Creo que desde siempre me he alimentado de literatura de este tipo, además de cualquier otro género. Por eso, dentro de las herramientas con las que contamos los escritores, me resulta muy natural tomar elementos en los que los límites de lo creíble son forzados hasta el máximo, porque todo esto nos ayuda a conocer cómo se comporta la gente en momentos extremos.




M.G.- La trama se articula en diferentes líneas. Por un lado, vamos a tener a Crisanta, que es la que da título a la novela. Este personaje es una tratante de arte clandestina, a la que le encargan localizar un tríptico que se ha robado en una iglesia expoliada en Lepe (Huelva). Pero hay mucho más. Esto es solamente la punta del iceberg. Después hay diferentes líneas que se irán uniendo.

J.R.B.- Sí, efectivamente. La idea era tomar puntos de referencia muy distintos que nos den una idea global y nos permitan, sobre todo, movernos por esta ciudad.

La novela negra, el policíaco en general, tiene la enorme ventaja de que te permite desplazarte por los distintos estamentos de la ciudad y te permite conocerla muy a fondo. Por lo tanto, hay una investigación, hay una búsqueda, como en todas mis novelas. Al fin y al cabo, la búsqueda del tríptico, tras el que va detrás Crisanta, y que supone la llave a la libertad, para mí es simplemente  una excusa literaria para mostrar que los personajes van en busca de lo inalcanzable y que, muchas veces, los esfuerzos del ser humano por encontrar sus metas quedan frustrados por cuestiones que están muy lejos de su propia voluntad.

Como efectivamente has dicho, tenemos a Crisanta, esta contrabandista de arte, pero también tenemos a un sacerdote que fue capellán de la legión y ahora es un oscuro sacerdote en el hospital de la Santa Caridad. Tenemos a un grupo de investigadores de lo sobrenatural que nos da un aporte pseudocientífico y muy europeísta, en medio de una España muy atrasada en esa época y que está en puertas de estancarse todavía más. Y tenemos al gobernador depuesto de la ciudad. Desde ahí, la novela se transforma en una especie de novela de espías que hace que todos los elementos terminen implicados y relacionados entre sí.

M.G.- Hemos dicho que Crisanta es una tratante de arte clandestina. A ella le hacen el encargo de localizar ese tríptico que hemos comentado. Pero es una mujer muy peculiar. No será la única, porque esta es una novela muy coral. Pero Crisanta es que, además, utiliza un curioso instrumento de adivinación. ¿Cómo se te ocurre ponerle esa peculiaridad al personaje?

J.R.B.- Me sirve fundamentalmente con una doble funcionalidad. Efectivamente, Crisanta tiene un péndulo. Ella tiene el don de conocer o de anticiparse al futuro a través de las consultas que hace a este péndulo. Y sin embargo, ella se pasa toda la novela desoyendo las recomendaciones de su propio péndulo. Es una mujer que se enfrenta a esta predestinación y que, a pesar de que todo le indica que debe ser prudente, que debe de abandonar esta empresa en la que se ha involucrado, ella desoye todos estos consejos y  se lanza en poder de su decisión. Sabe que ahí estriba la única posibilidad de librarse del futuro opresivo que le espera en los últimos años.

Y por otra parte, me sirve en mi afán de buscar el contrario del tópico y de lo predecible. Podríamos suponer que, en principio, disponer de este péndulo te hace tener un poder especial y obtener ventajas en la vida. Pero a Crisanta, este poder especial, lo único que le ocasiona es convertirla todavía más en una marginada, al ser una persona muy distinta al resto de su entorno. Con lo cual me ayudaba mucho a completar su personalidad.

M.G.- Hay otra mujer súper interesante que además aporta muchísimo misterio y de la que realmente nunca terminamos de saber qué es lo que quiere, qué es lo que busca, qué es lo que esconde. Se llama Diosdada.

J.R.B.- Si Crisanta mantiene una independencia férrea y absoluta, Diosdada es un ejemplo de abnegación, en el sentido de que está con un paso en investigaciones sobrenaturales, pero con un fin muy concreto, muy material, y muy cercano. Ella quiere contactar con su marido muerto. Es una viuda de guerra y, a cualquier precio, quiere recobrar a su marido. Por una parte, es una mujer claramente trastornada y, por otra, es una persona que está integrada en este círculo de estudiosos de lo sobrenatural y termina desertando de todo con el fin expreso de conseguir un contacto con su marido, fallecido en una acción de guerra. De alguna manera, ella representa a toda la gente que tuvo pérdidas durante este tiempo. Por cada víctima hay un montón de familias absolutamente destrozadas. Todos conocemos casos de gente que quedó muy obsesionada e incluso, en nuestros días, sigue habiendo gente con heridas abiertas por lo que llevó a cabo aquel golpe militar. Ella es un ejemplo también extremo, claro, de lo que ocasionó esta contienda.

M.G.- De entre los personajes, también habría que hablar de los masculinos. Hay un par de ellos que viven algún tipo de relación amorosa. Es decir, son personajes con un corazón que palpita. Por ejemplo, hablamos de Juan Serrano, el cura que has mencionado antes. Este personaje arrastra un pasado. Y luego está Díaz Mayordomo, un personaje como con dos caras. Por un lado, es muy oscuro pero, por otro, el lector va a descubrir que tiene sangre en las venas y su corazón late.

J.R.B.- Sí, son dos personajes muy distintos, efectivamente. Por una parte, este capellán que ya hemos mencionado antes, Juan Serrano, es un personaje romántico puro, no en el sentido de novela rosa, sino del romanticismo del siglo XIX. Es un fatalista. Un tipo que tuvo un episodio amoroso y que, a raíz del cual,  rompió cualquier lazo, no solo terrenal sino también con Dios. Él sabe que su vida dejó de tener sentido a partir de aquel momento. Y desde entonces, él sigue caminando con una especie de inercia. No termina de acostumbrarse a la vida de sacerdote convencional, después de haber sido capellán de la legión y haber compartido la vida cuartelaria durante muchos años con los compañeros. Es un hombre lleno de contrastes que efectivamente está completamente marcado, pero marcado en el sentido existencialista, en el sentido de que sabe que no hay ningún tipo de esperanza para él.

Y, por otra parte, también tenemos el episodio sentimental del gran villano de la novela. Manuel Díaz Mayordomo es un auténtico carnicero. Este personaje está tomado prácticamente al natural del delegado gubernamental para Sevilla, para Andalucía y para Extremadura, el que fue mano derecha de Gonzalo Queipo de Llano, y que fue el gran carnicero de Sevilla. Fue un hombre que, durante los pocos meses que estuvo al frente de esta policía política, llevó a cabo alrededor de seis mil asesinatos directos, al margen de los que se llevó a cabo por el poder judicial y por las sacas directas.

Fue un borracho que no estudiaba los casos; que exigía que se le presentaran en una sola hoja de papel para no perder tiempo en su lectura; que abusaba de las mujeres de las víctimas, prometiéndoles algún tipo de indulgencia con los condenados. Fue un tipo de la peor calaña y, sin embargo, en la novela lo vamos a ver encaprichado por una mujer. 

Cuando hablo de este personaje, y cuando hablo con lectores que ya han leído la novela, siempre comento, y la gente suele estar de acuerdo conmigo, que su faceta sentimental no ennoblece al personaje. El personaje sigue siendo igual de despreciable. Sus infamias permanecen inalterables pero también nos indican que alguien, por infame que sea, tiene la misma capacidad amorosa que el más bendito de los mortales. Este contraste, una vez más, es también muy de mi gusto a la hora de fabricar una novela.

M.G.- Y entre tanto personaje de ficción, o personaje inspirado en alguno real,  también introduces personales reales, con su nombre y apellido, como es José María Varela Rendueles, que va a tener en la novela un cierto protagonismo.

J.R.B.- Sí, efectivamente. Al principio, pensaba que iba a ser un poco, digamos, el leitmotiv de la novela, pero desde la sombra. Pero cayó en mis manos su autobiografía, muy bien redactada, por cierto, en la que se relataba con todo lujo de detalles su periplo en estos meses de su vida. Estamos hablando de los meses inmediatamente posteriores al triunfo de los rebeldes militares aquí, en Sevilla. El alcalde de la ciudad, Horacio Hermoso, había sido fusilado en septiembre y esta novela empieza en octubre, con lo cual todo parecía indicar que el gobernador, que era el representante de la República en Sevilla, iba a ser el siguiente en la lista de ajusticiados. 

Él pasará por una serie de periplos, y de lugares de reclusión, como la cárcel de Ranilla, o el cine Jáuregui, transformado también en centro de reclusión. Describe todo eso de forma tan vívida que empieza a cobrar vida dentro de la novela y lo introduzco como un personaje más. Todo lo que se cuenta en la novela sobre él es cierto. Además con el plus de que, en realidad, hubo también una especie de complot, tal y como cuento en la novela, gracias a la Compañía de Jesús, que contribuyó de forma muy directa a su salvación, y no terminó pasando por las armas. Esto fue así y lo cuenta él mismo. De alguna manera, aunque transformado, por supuesto, para que encaje en la trama que yo expongo, no es ni más ni menos que lo que cuento en Crisanta.

M.G.- No podemos dejar de hablar de esa Sevilla en la que vamos a encontrar iglesias donde se escuchan voces, hospitales donde hay ruidos extraños. Ya hemos hablado de la casa del Malmuerto pero también hay que comentar esa sociedad mediúmnica de Sevilla, en la que forman parte otros personajes de la novela como Chacón Carter, Rublos, o los hermanos Galocha. Este tipo de sociedades demostraba que había mucho interés por el espiritismo.

J.R.B.- Eso es. Ese es otro de los descubrimientos que, de vez en cuando, hacemos los escritores, cuando estamos preparando una novela histórica. Encontramos cosas como el que encuentra un tesoro de valor incalculable. Efectivamente, yo tenía conocimiento de este tipo de sociedades y por eso tenía decidido introducir una en esta historia. Sabía del interés que había, a principios del siglo XX, por estas cuestiones. Y porque al introducir el modelo de sociedad típica británica, porque es donde alcanzaron mayor renombre las sociedades de este tipo, me permitía contrastar con la Sevilla de la época, con el carácter de los estudiosos, con un gran rigor científico, muy próximo al resto de Europa.

Bueno, esta era la idea inicial pero no me imaginaba que en Sevilla existió una enorme tradición por lo sobrenatural, que ya surgió a partir de 1860. Fue en 1860, cuando se crea la primera sociedad, impulsada por Fernando Primo de Rivera, tío del dictador Miguel Primo de Rivera, y tío abuelo de José Antonio Primo de Rivera. Y junto con otros militares de alta graduación y personajes predominantes de la Sevilla de la época se reunían e impulsaron una serie de sociedades y de estudios, en este sentido. Eran gente que se reunían, por ejemplo, en el Círculo de Labradores, para celebrar reuniones, y hacer experimentos de un mundo que, ahora nos parece muy lejano, pero que tenía un gran vigor en nuestra ciudad.

M.G.- Y, aprovechando esa parte de la trama, nos vas dando claves de cómo trabajaban estas sociedades, nos hablas del espiritismo, nos explicas qué era un turbador, también nos cuentas la historia de las hermanas Fox. Toda esa parte es muy interesante.

J.R.B.- Sí, es un tema fascinante. Intento, además, que esté perfectamente imbricado en la trama de la novela. A la hora de contar Sevilla, de hablar de Sevilla, introduzco un cierto tono medieval porque creo que Sevilla es una ciudad milenaria y que hay valores, y sobre todo hay atmósferas, que permanecen aquí a lo largo del tiempo. Pensemos en nuestra Semana Santa, aunque no seamos creyentes. Hay momentos, con esas procesiones nocturnas, que están muy próximas a un terreno que no es del todo realista, sino que linda con lo ultraterreno. Esa Sevilla se manifiesta muy bien a través de lo fantasmagórico.

M.G.- Y hablando de Sevilla, a mí me encanta leer sobre mi ciudad, sobre la ciudad en la que siempre he vivido. Especialmente, conocerla en otra época. Leyendo tu novela reconocemos sitios, como el Hotel Cristina; tengo referencias sobre el cine Jáuregui; conocemos las iglesias que se mencionan, como San Marcos o San Luis,... Pero siempre, en cada novela, encuentro rincones nuevos. Por ejemplo, la calle Andueza, que no me suena de nada, y una zona que fue conocida como el Moscú sevillano.

J.R.B.- Tanto el barrio de la Macarena como Triana fueron lugares de resistencia. De hecho, y lo cuento en la novela, Triana fue el único lugar en el que tuvo lugar una resistencia. Al principio, la invasión militar se rechazó y, al día siguiente, se produjo un nuevo ataque con toda la fuerza del ejército. Hubo una gran represión, con cadáveres en las aceras que se dejaron en el suelo como siniestro ejemplo a los demás. 

Además, era una época en la que el partido comunista tenía una clara conexión y apoyo desde la Unión Soviética y, por eso, la expresión «el moscú sevillano» era algo completamente natural.

M.G.- Para terminar, Juan Ramón, me encantan los nombres de los personajes. Me parece muy original Crisanta, Diosdada, Rublos,... ¿Te dieron muchos quebraderos de cabeza estos nombres?

J.R.B.- Hubo que elegirlos con cuidado. Cuando me preguntan por los nombres en mis novelas, siempre digo que voy atesorando nombres porque me parecen muy importantes a la hora de marcar el tono de la historia. Los elijo con mucho cuidado. En esta época, había que elegir nombres que estuvieran al uso y que, sin embargo, no tuvieran resonancias ordinarias, sino que fueran algo más especial, para que se quedaran en la memoria del lector.

Como le digo a mis alumnos, y como ocurre siempre en literatura, cualquier hallazgo es fruto de mucho trabajo,  mucho de descartar la primera idea que se te viene y de profundizar hasta encontrar algo que merece mucho la pena.

M.G.- Pues la novela te ha quedado divina. Me ha encantado la historia. Te felicito de nuevo.

J.R.B.- Muchísimas gracias, Marisa. Tu opinión es muy importante para mí.

M.G.- Bueno, es una opinión más pero sí muy sincera. A partir de ahora, prometo no perderme ninguna de tus novelas. Te agradezco muchísimo que me hayas atendido.

J.R.B.- Feliz de hablar contigo.

M.G.- Te mando un saludo.

J.R.B.- Igualmente, espero que nos veamos pronto. Un saludo.

M.G.- Gracias, adiós.

Sinopsis: Sevilla, octubre de 1936. Crisanta recibe un encargo peligroso. Ha desaparecido, en medio de los pillajes, un tríptico del siglo XVI de Jan Van Eyck. Si lo localiza y lo entrega, la ayudarán a salir del país. Sabe que no hay sitio para ella en la España sepultada por el oscurantismo, y acepta, a pesar de que sus instrumentos de adivinación le hayan desaconsejado participar en aquella empresa. Dicen que el tríptico atrajo el desastre sobre sus profanadores, pero ella no se deja amedrentar por las maldiciones. Juan Ramón Biedma, autor reconocido con los principales galardones de novela negra, fue ganador del XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con "El sonido de tu cabello". "Crisanta", su última novela, es un thriller impecable al tiempo que un cuento de fantasmas durante la Guerra Civil, que nace del encuentro entre las historias marginales del cine de los años treinta, el enigmático aire de las sociedades esotéricas británicas del XIX y la reconstrucción de la retaguardia sevillana.


 

sábado, 1 de abril de 2023

FELIZ SEMANA SANTA A TODOS

Aprovechando que mañana es Domingo de Ramos, y empieza la Semana Santa, me voy a tomar unos días de descanso. Dejaré el blog en stand-by y retomaré mi visita a vuestros espacios cuando todo pase. Os deseo a todos una feliz semana y que lo paséis muy bien.





Nos vemos tras estas fechas. Besos

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