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martes, 24 de octubre de 2023

DIEGO GONZÁLEZ-SEGURA: ❝En Europa tenemos más de cien millones de personas con trastornos mentales❞

Hace un par de semanas pude conversar telefónicamente con Diego González-Segura. Argentino de nacimiento, su formación académica lo hizo recalar en España, y lleva residiendo en Barcelona desde los veinticuatro años. Diego González-Segura es médico experto en farmacología clínica y autor del blog literario El espacio entre latidos, donde podemos leer los cuentos y relatos que publica ocasionalmente. Pero Diego se estrena en literatura con el género mayor, con la novela. Las normas de la locura es su debut, un thriller protagonizado por diversos personajes que sufren trastornos mentales y alucinaciones. 

Aquí os dejo nuestra conversación.

(c) Marc Gutiérrez Pons

Marisa G.- Buenos días, Diego. ¿Qué tal? Soy Marisa de Sevilla. Creo que tenemos una charla concertada ahora, ¿no?

Diego G.- Sí, Marisa. Exactamente.

M.G.- Bueno, pues un placer saludarte.

D.G.- Igualmente. 

M.G.- Te llamo para hablar de lo que es tu primera novela, Las normas de la locura, editada por Ediciones B. Por abrir un poco la entrevista y por saber un poco más de ti, eres bonaerense, criado en la Patagonia, pero la vida te trajo a España, si no me equivoco, por motivos profesionales.

D.G.- Efectivamente, nací en Buenos Aires pero, antes de cumplir un año, me fui a la Patagonia. Luego, volví a Buenos Aires para estudiar medicina y acabar la carrera. Después, me vine a España, a Barcelona, para hacer la especialidad en farmacología clínica. Me encantó esta ciudad, hasta el punto que, desde los veinticuatro años, sigo viviendo aquí.

M.G.- Decimos que esta es tu primera novela pero, tu acostumbras a escribir relatos. Tienes un blog que se llama El espacio entre latidos. Diego, cuando un autor escribe relatos y publica por primera vez, suele dar ese primer paso en ese género. Sin embargo, tú prefieres escribir una novela, hacer una carrera de fondo.

D.G. Bueno, a mí la literatura me fascina desde siempre, como lector y como escritor, pero es verdad que siempre en formato de cuentos. Los grandes cuentistas argentinos, como Borges o Cortázar, me apasionaban. Mi expresión a nivel literario han sido siempre los cuentos.

Los personajes de esta novela tienen su propio cuento también. Casi todos ellos. Mi desafío personal ha sido darles espacio en una novela. Juntarlos y que participaran juntos en una historia. Eso no se puede hacer en un cuento. El cuento es algo muy corto, muy conciso, es una idea muy concentrada que no permite tanta descripción ni profundidad, sino transmitir una idea, como un golpe de efecto. En la novela hay más espacio para que interactúen y vivan aventuras.

M.G.- Las normas de la locura es un thriller psicológico. La protagonista principal se llama Laura, una chica que, digamos, tiene una cualidad que la hace especialmente vulnerable a la realidad que vivimos el común de los mortales. Cuéntanos un poco qué es lo que va a encontrar el lector en esta novela.

D.G.- Pues va a encontrar personajes que sufren alucinaciones crónicas, que no son curables porque forman parte de la estructura mental que tienen. Este tipo de alucinaciones les genera muchísimas dificultades para integrarse en la sociedad, donde precisamente la enfermedad mental o este tipo de trastornos no son bien recibidos o aceptados, más por desconocimiento que por otra cosa. Laura tratará de integrarse, de que la gente no se dé cuenta de lo que está sufriendo por dentro, de no transgredir ciertos límites para ser aceptados. De ahí, el título de la novela. Mientras sigan ciertas normas, la gente los va a aceptar pero, en cuanto las transgreden, serán rechazados. 

M.G.- ¿Y cómo se te ocurre escribir una novela con personajes que sufren este tipo de trastornos?

D.G.- Durante mi carrera, estuve muy cerca de los trastornos mentales, en general, y de algunos más en concreto. Laura es un conjunto de rasgos de diferentes pacientes que tuve la oportunidad de conocer.  Uno de esos pacientes tenía alucinaciones visuales, veía arañas y siempre usaba manga larga porque no soportaba el tacto de las arañas en su piel. Fue una cosa que me impactó mucho durante la carrera y a la Laura le di ese espacio. Realmente hay gente que piensa así, que le pasa esto, y que lo sufre muchas veces en silencio.

M.G.- Y hay mucha crítica en esta novela. Intentas que el lector reflexione sobre lo que es normal o lo que no es normal. A veces, hablamos de lo que es normal con mucha ligereza. Haces crítica sobre ese concepto de normal. 

D.G.- La gente esconde muchísimo los trastornos mentales por miedo al rechazo. Para ellos ya es difícil aceptar lo que les está ocurriendo. Más aún hablarlo o expresarlo. Y esto es más común de lo que la gente cree. En Europa tenemos más de cien millones de personas con trastornos mentales. Una de cada cuatro. Eso es muchísimo. Y no lo expresan por rechazo. Lo sufren y lo ocultan, para no sentirse rechazados. Y en esta novela, también vamos a ver a personas que escuchan voces. Entre el 3 y el 5 por ciento de la población, que es muchísima gente, escucha voces. Y no necesariamente tienen que tener alguna patología, tipo esquizofrenia o psicosis. Son personas que tienen que convivir con eso. A veces, están solos porque no buscan ayuda. Entonces, en la novela hay crítica pero también invito a reflexionar, porque hay mucha gente que sufre en silencio cosas que no deberían sufrir. Tendríamos que darles más espacios para que puedan expresarlo y poder integrarlos.

M.G.- Ocasionalmente, y por la forma en la que está narrada la historia, vamos a poder meternos en los pensamientos de Laura. La vamos a ver interactuar con otras personas pero, al mismo tiempo, nos vamos a introducir en su mente para ver qué es lo que piensa. Esa mente suya es como una voz narradora más.

D.G.- Ese es el desafío a la hora de escribir, poder ver el mundo a través de los ojos de Laura y de otros personajes, pero principalmente de ella. Todo esto le da riqueza a la narración. Ella tiene muchas dificultades a la hora de distinguir lo que es real y lo que no. Hay una amenaza que la persigue. Ese es el punto fuerte porque muchas veces no se sabe si lo que está ocurriendo es real o pasa solo en su cabeza.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]


M.G.- Laura se va a relacionar con otras personas que tienen, más o menos, los mismos trastornos que ella. Me refiero a Julián y a Alejandro. ¿Qué papel van a jugar estos personajes en la trama?

D.G.- Son fundamentales. Primero, porque van a conformar, junto con Laura, un grupo, un club, de personas con alucinaciones. Van a intentar ayudarse entre ellos, a intentar capear sus puntos débiles, y a extraer sus puntos fuertes para poder ir adelante.

Por otra parte, también son importantes  con respecto a la discusión mental que tenga el lector con la novela. Si alguno de ellos es el culpable, ¿quién es? Esta es la intriga que intento crear con la novela.

M.G.- Hay otro personaje interesante también, que se llama Nuria. Ella es la psicóloga de Laura, Julián y Alejandro. Es ella la que va a tratar a los tres personajes. Me interesa el papel de Nuria porque, ¿cómo se trata a estos pacientes? ¿Qué se les dice para que ellos intenten encontrar su espacio en la sociedad?

D.G.- El papel de Nuria, particularmente, me gusta mucho. En la primera parte, porque nos guía en la terapia. Luego también participará en el resto de la trama. En este caso, el papel de la terapeuta es ayudar a sus pacientes, ayudarlos para que acepten su condición. Sobre todo, si su problema tiene difícil solución o no son tratables porque se trate de una neurodiversidad. La diferencia entre una enfermedad mental y una neurodiversidad radica, principalmente, en que se pueda conseguir tratamiento o no porque su estructura mental es así, contra lo que no se puede hacer nada. El trabajo de Nuria consiste en ayudarnos para que acepten su condición. Esto ya es un oxígeno.

M.G.- No podemos olvidar que esta novela es un thriller psicológico. Hay algo por ahí que no debemos desvelar, pero que implicará que otro personaje sea un inspector de los Mossos d'Esquadra. Ese inspector se llama Jordi Pregones, si no me equivoco.

D.G.- Sí, sí, sí. El inspector Pregones de los Mossos d'Esquadra es un personaje muy importante también en la novela. Él irá encontrando pistas en paralelo y se irá relacionando con los personajes. Esa relación es muy interesante porque, en el personaje del inspector, veremos la opinión de la sociedad. Es decir, cómo se ve a las personas que tienen estos trastornos. 

M.G.- Me gustaría hablar también de la estructura de la novela. Digamos que hay dos bloques. Uno es lo que le va ocurriendo a Laura, a lo largo de la trama. El otro, que figura en cursiva, lo compone una serie de capítulos que, quizá, nos acerca a la parte más oscura de la historia. 

D.G.- Bueno, es el personaje misterioso, el que está detrás de todo lo que ocurre y el que está persiguiendo a Laura. Me gustaba la idea de darle voz porque me parece interesante mostrar la perspectiva de los antagonistas. Lo más importante, o lo que yo encuentro más importante en las novelas que me gusta leer, es la motivación de cada una de las personas, principalmente del antagonista. Si no se trabaja bien, queda deslucido, porque se le da más importancia a la investigación que a la motivación del antagonista. Creo que profundizar ahí, sumergirse un poco en la mente del antagonista, da más riqueza a la novela.

M.G.- Diego, entiendo que, para escribir esta novela, habrás tirado mucho de tu formación académica, de tus estudios en farmacología clínica. Pero claro, hay que tener en cuenta que también hay una investigación policial. No sé si, en ese sentido, has tenido que recurrir a alguien para que te eche una mano, para los protocolos policiales y demás.

D.G.- Sí, claro, por supuesto. Hay una parte que tengo por mi formación y otra que desconozco totalmente. Hay una investigación sobre armas de fuego, sobre protocolos e, incluso, sobre el metro. Para una escena he tenido que hablar con técnicos de la red de metro de Barcelona para que me expliquen detalles. Esto es muy interesante, súper divertido. La gente que he encontrado es muy abierta y con muchas ganas de explicarme cosas. Y al final, todo esto espero que se haya transmitido bien. Si hay errores, lo siento muchísimo. Intentaré corregirlos en la siguiente. Pero bueno, me lo he pasado muy bien investigando.

M.G.- Y además aprendéis mucho. Bueno, y los lectores también aprendemos. Hay temas que son muy interesantes.

D.G.- También he aprendido sobre arañas. En la novela hablo mucho de arañas y es un mundo fascinante. Me encanta descubrir cada una de las especies, cómo evolucionan, cómo cazan y cómo tejen sus telarañas. Es un tema que me ha encantado descubrir. He intentado plasmar en la novela, lo fascinante que es.

M.G.- Como dije antes, la acción transcurre en Barcelona. No sé si la ciudad va a tener mucho protagonismo o no. Pero sí he descubierto que aparece un lugar que me ha llamado la atención. Me refiero a la Casa de la Convalescencia. Me parece un nombre curiosísimo. ¿Qué es este lugar?

D.G.- La Casa de la Convalescencia es un sitio muy bonito. Es parte del complejo del Hospital de San Pau antiguo. Antes era hospital y ahora está reconvertido en salas de reuniones y centros de investigación. Todo el complejo es precioso. Acaba en el Pasaje Gaudí y es un edificio modernista, como la Sagrada Familia. Allí hice mi formación en farmacología, cuando todavía era hospital. Tengo recuerdos muy bonitos de ese lugar. Y la Casa de la Convalescencia es un edificio que está del otro lado del bloque del Hospital de San Pau. También es un edificio muy bonito y también tengo recuerdos muy bonitos. Ahí es donde he querido que pasen cosas. Al final, en la novela recojo lugares que me gustan de Barcelona. Intento salir de las zonas comunes, aunque, por supuesto, hay que hablar de la Sagrada Familia.

M.G.- Bueno, mañana es 10 de octubre y se celebra el día Mundial de la Salud Mental [esta entrevista se realizó el día anterior] ¿Crees que a nivel social se está haciendo  una labor importante para dar visibilidad a este tipo de problema de salud? ¿Está realmente la sociedad involucrada en esta cuestión?

D.G.- Bueno, yo creo que, poco a poco, se van dando pasos. Todavía nos falta muchísimo camino por recorrer en el entorno de la salud mental. Principalmente en lo que se refiere a integrar, aceptar, involucrar dentro de la normalidad a todas estas patologías mentales, a todos esos trastornos, esta neurodiversidad. Hay que hacer que la gente se sienta parte, que pueda, al menos, hablar de lo que le ocurre, que tenga espacios y que se respete. 

Los trastornos mentales serán pronto, en un futuro no corto, algo integrado en nuestra sociedad, como ha ocurrido, por ejemplo, con la preferencia sexual. Después de estar perseguida durante muchas décadas, la sociedad la ha ido integrando lentamente y ya es parte de la normalidad, es parte de la sociedad, ya la abrazamos, la incluimos. A la salud mental le queda todavía mucho para que llegue a este punto pero creo que se están dando pasos correctos.

M.G.- ¿Y de instituciones sanitarias? Me refiero a la sanidad pública. ¿No hay como mucha dificultad para acceder a consultas y a tratamiento?

D.G.- Bueno, sobre todo por el hecho de que, primero, las personas no lo explican. Ese es el primer paso. No lo cuentan por el miedo al rechazo. Segundo, las instituciones no le dan todavía el valor o la importancia que este tipo de problemas merecen. Ni las instituciones ni los ambientes laborales, que tampoco ven con buenos ojos a los trastornos mentales, y no les dejan espacios para adaptarlos al trabajo. La gente que no tiene mucha tolerancia a la relación social, probablemente será muchísimo más productiva trabajando desde casa que yendo a una oficina todos los días, donde tienen que estar en contacto con gente, lo que les producirá mucha angustia o ansiedad. O simplemente la ansiedad les desborda y necesitan ir al lavabo a llorar porque no tienen otro espacio o no tienen a una persona con la que hablar. Entonces, no solo se tiene que trabajar el ámbito sanitario, sino también el social, el laboral,... 

M.G.- E incluso el familiar, ¿no? A los familiares también les cuesta entender lo que le ocurre a estas personas.

D.G.- Bueno, hay que aceptarlos tal cual son porque son perfectos en sí mismos y no hay que cambiar nada. Particularmente, tengo personas muy cercanas por las que he hecho este camino. Primero, aceptar que son como son. Son perfectos como son. Y luego, pues ayudar a que el resto del entorno también lo vea como uno los ve y los acepte. Vamos por buen camino, pero todavía nos queda.

M.G.- Queda camino por delante. 

Bueno, me gustaría recalcar que la novela tiene su propia banda sonora. Cuenta con un código QR que nos lleva a una playlist. El primer tema es Crazy, y no podría ser de otra manera.

D.G.- Ay, sí, esta parte me encanta. Es un guiño al lector. En la novela hay una parte en la que los personajes escuchan música, bailan y comparten tipos de música diferente, que les gusta a ellos, o que les resuena más por sus propias condiciones. Y esto intento recogerlo en una playlist que todo el mundo puede escuchar, independientemente de que compre la novela, o que la lea o no. Quiero decir, esto es parte de la novela, pero es público.

M.G.- ¿Y qué tal están siendo estos primeros días de vida de la novela? ¿Cómo estás viviendo la experiencia?

D.G.- Es una experiencia fantástica. Es increíble la cantidad de mensajes que estoy recibiendo de gente conocida, de amigos, y también de gente desconocida que está leyendo la novela, que la han leído, que les ha gustado y que lo quieren compartir conmigo. Es muy emocionante. Ten en cuenta que, claro, la novela es como un niño que nace, que sale al mundo, y que empieza a dar sus primeros pasos. No sé si va a tener un recorrido largo o corto. Dependerá si gusta o no. Pero el camino, de por sí, está siendo maravilloso.

M.G.- Ya para terminar, Diego, ¿estás escribiendo nueva novela? ¿Vas a seguir escribiendo relatos en el blog?

D.G.- Bueno, siempre intento escribir relatos porque es una parte vital para mí. Además, también es una manera de ejercitar la literatura y de generar nuevas ideas para, quizá, futuras novelas. Los personajes de Las normas de la locura me gustan mucho, los quiero mucho, y me gustaría que siguieran viviendo dentro de otras novelas. Pero bueno, para eso vamos a tener que esperar un tiempo.

M.G.- Ya se irá viendo, pero seguro que sí. Diego, te mando un saludo desde Sevilla. Muchas gracias por atenderme y que tengas un buen día.

D.G.- Muchas gracias a ti, Marisa. Un placer. Que tengas un buen día también y bueno, a todos los lectores de Lecturápolis, un fuerte abrazo.

M.G.- Muy bien, muchas gracias. Chao, Diego.

D.G.- Gracias a ti.

Sinopsis: Cuando la ley la dicta la normalidad, ¿cómo sobreviven aquellos que se rigen por las normas de la locura?

Laura está en peligro: algo siniestro la acosa desde su pasado. Y no puede saber si existe o no porque su mente difumina los contornos de la realidad, invadida por alucinaciones constantes que la envuelven como la telaraña de uno de los monstruos de ocho patas que a menudo parecen acecharla. En compañía de Julián y Alejandro, dos pacientes de las mismas sesiones de terapia a las ella también asiste para tratar su patología, Laura luchará por escapar de ese peligro que cada vez se va haciendo más real.

Con la crítica al concepto de normalidad como telón de fondo, Las normas de la locura es una red en donde la realidad, los sueños y las alucinaciones se entretejen en una estremecedora historia de venganza.



miércoles, 7 de agosto de 2019

MADRE! (THRILLER - 2017)


Año: 2017

Nacionalidad: EE.UU

Director: Darren Aronofsky.

Reparto: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson, Kristen Wiig, Brian Gleeson, Cristina Rosato, Marcia Jean Kurtz, Ambrosio De Luca, Hamza Haq, Anana Rydvald, Arthur Holden, Bineyam Girma, Jaa Smith-Johnson, Xiao Sun, Jovan Adepo, Eric Davis, Emily Hampshire.

Género: Thriller.

Sinopsis: A una mujer le pilla por sorpresa que su marido, un escritor en pleno bloqueo creativo, deje entrar en casa a unas personas a las que no había invitado. Poco a poco el comportamiento de su marido va siendo más extraño, y ella empieza a estresarse y a intentar echar a todo el mundo.


[Fuente: Filmaffinity]


Todos sabemos que hay obras literarias tan extrañas que dan pie a una multitud de interpretaciones posibles. Seguro que, a poco que lo pienses, se te viene a la cabeza más de un título. Y lo mismo ocurre con el cine y, en concreto, con madre! Y es que, en esta ocasión, Aronofsky construye una historia que pasa por diversos géneros, dando rienda suelta a su imaginación hasta el delirio. El director de Cisne negro o Noé, se la juega con esta cinta, difícilmente dirigida a todos los espectadores, una apuesta tan arriesgada que me pregunto si el boca a boca no habrá repercutido en la recaudación - por ahí dicen que fue un fracaso-. No podía ser de otro modo porque madre! es tan original como desquiciante.

En madre! se cuenta la historia de una joven pareja cuya relación parece estancada. Viven aislados en mitad de la nada, en una casa enorme y vieja. Él (Javier Bardem) es un poeta famoso en plena crisis creativa. Ella (Jennifer Lawrence) es una esposa solícita y atenta, apoyo moral de su esposo. La vida transcurre con calma, cada uno afanado en su labor. Él busca la inspiración que se le resiste y ella se encarga de procurar la paz que necesita su marido, mientras restaura la casa y construye un hogar lleno de armonía. Sin embargo, la tranquilidad se rompe cuando una noche llega un visitante (Ed Harris). Dice ser un médico de un hospital cercano que busca alojamiento por la zona. Con ciertas reticencias por parte de la esposa, el poeta acoge amablemente al visitante, le abre las puertas de su casa y lo instala cómodamente, ocupándose de que no le falte nada y escuchando las historias que tiene que contar. Enseguida se advierte que para él, esa visita es como una brisa de aire fresco que puede sacarlo de su letargo creativo o bien una justificación que lo aleja de esa obligación de sentarse cada día ante un folio en blanco. La joven esposa contempla atónita cómo su marido se vuelca con el visitante, que no será el único, pues a la mañana siguiente llega uno nuevo, la esposa del primero (Michelle Pfeiffer). El matrimonio, de mayor edad que sus anfitriones, se deshace en halagos por la acogida y poco a poco se van adueñando del espacio mientras la mujer del poeta intenta recomponer la casa, expulsar a los intrusos y volver a la vida de antes. Sin embargo, todo se sale de madre. Los visitantes se inmiscuyen en las habitaciones y destrozan un objeto de cristal, un bien preciado del poeta. Se origina el caos que se engrandece con la llevada de nuevos visitantes, más y más, cada vez más, hasta llegar a un final que, perdonadme la expresión, es una puta locura. 

Inevitablemente, el espectador que se preste a ver este largometraje se va a sentir atrapado en una espiral incómoda. Observaremos cómo la joven esposa intenta luchar sola contra los que se han instalado en su casa, no dando crédito a la desconsideración que muestran, especialmente la esposa del doctor, una mujer que se inmiscuye en la vida de la pareja, consiguiendo que la joven se pregunte ciertas cosas en las que antes no había pensado, cuestionando su estilo de vida y adquiriendo una actitud tan incordiante que irá in crescendo con la llegada de nuevos visitantes. ¿Y cuáles son las sensaciones que produce esta película? Pues, a los quince minutos estaba totalmente intrigada. Quería saber qué buscaba aquel primer visitante que decía ser médico y qué narices era ese objeto de cristal que el poeta tanto venera. Al poco tiempo, comencé a sentirme irritada porque me molestaba la actitud del matrimonio invitado y de toda la gente que va llegando después. Más tarde llegó un momento en que algunas escenas nos recuerdan a pelis de terror -con extrañas criaturas que chillan- y por último, cuando llevaba más de media película, el terror se incrementa un poco (tiene algo de La semilla del diablo) y pega un giro hasta la fantasía. Por eso decía antes que esta película bebe de muchas fuentes.

Los personajes están bien perfilados aunque ninguno posee nombre. El poeta parece un buen esposo que sufre por falta de inspiración. Se muestra algo distante de su mujer, posiblemente por la preocupación que le produce el hecho de no tener ideas.  Por su parte, ella no puede ser más comprensiva. Aunque siente que el marido está lejos, trata de entender que se debe a su obra, así que se aparta de su camino y lo deja a su aire. Y con respecto al resto de personajes, dejo que los descubráis vosotros mismos. Eso sí, la casa es casi un personaje más. El edificio late, respira, padece y sangra, tal cual, y entre ella y la joven esposa parece existir una conexión directa, como si le advirtiera de los peligros que la acechan. 

Pero, más allá de su peculiaridad y esa mezcla de géneros, madre! no me parece una película pulida. Hay ciertas cuestiones que no quedan bien explicadas. Por ejemplo, una supuesta enfermedad de la joven esposa que la obliga a tomar un líquido amarillo cuando sufre una crisis, un sótano en el que se esconde una habitación oculta tras una pared, una escena en la que cruza una rana (aunque esto intentaré explicarlo luego), una extraña criatura que asoma de la taza del váter -vale, esto casi que acabo de entenderlo- y lo que más me fastidia, ¿cómo y dónde se han cambiado de ropa los visitantes para acudir a un velatorio? Aunque esta película sea extraña, rara, no apta para todos los públicos, una paranoia del director o una alegoría como muchos opinan, me gusta que todo tenga una justificación aunque la explicación sea tan inverosímil como toda la película. 

Y ya que menciono la palabra alegoría, vayamos a las diversas interpretaciones. Mucho se ha hablado de este largometraje -en compensación a su mala recaudación- y hay espectadores que ven en la cinta una crítica contra el hombre, por el maltrato al planeta que no deja de rebelarse. Esta, por poner un ejemplo, pero hay más teorías que podéis buscar por la red. La mía es una versión más lírica, amparada en ciertos acontecimientos. Intento ponerla en pie. El hecho de que él sea un poeta, que esté en pleno bloqueo creativo, que necesite soledad, que no preste mucha atención a su esposa, que lleguen extraños visitantes que le devuelven la inspiración y que él pronuncie una última frase que no voy a desvelar, me hace pensar en que Aronofsky construye una metáfora sobre el proceso creativo, sobre las distintas facetas por las que pasa un autor desde el momento en el que no encuentra inspiración hasta el nacimiento de su obra, la llegada del éxito, la admiración de los lectores, y el inicio de una nueva obra. Y es que, la relación de la pareja tiene mucho que ver con el distanciamiento que impone un autor con respecto a su entorno, envolviéndose en su propia burbuja y centrándose solo en su trabajo. Por otra parte, la necesidad de atención de la joven esposa es un obstáculo para la obra, de ahí que se sienta abandonada, que le lance reproches, que no llegue a entender que está condenada al ostracismo cuando otras figuras menos anodinas entran en juego, aunque a veces ella también sirva de musa y favorezca el florecer de las ideas. Pero todo esfuerzo conlleva una recompensa y el momento de la gloria llega, ese día en que la obra del autor ve la luz y alcanza nuevamente el éxito. Será entonces cuando surja el ego del escritor, cuando tenga que atender a miles de admiradores que necesitan tocarlo, abrazarlo, poseer algo suyo, tan devoradores que al final fagocitan lo más importante del creador. Esta parte tiene una cierta conexión con la religiosidad, con la idea de considerar al poeta como un profeta, un mecías al que todos adoran y que va impartiendo bendiciones -aquí debería meter lo de la rana, por el significado bíblico que tiene-. Pero todo tiene un precio y al autor le saldrá muy cara su victoria hasta el extremo de la destrucción. No obstante, el camino de los escritores pasa también por una faceta de renacimiento, por un resurgir de sus cenizas y las cenizas en este largometraje tienen su importancia, al inicio y al final del filme, componiendo así un círculo cerrado perfecto. 

En cuanto a las interpretaciones, Jennifer Lawrence es la más convincente, a la par que Michelle Pfeiffer, con esa mirada felina que le da a su personaje ese aire tan desafiante. La primera soporta unos primerísimos planos que nos dejan ver su estupor, su miedo, su incertidumbre. En cuanto a Bardem, nunca me gustó mucho aunque en esta ocasión, está doblado al castellano por Juan Amador Pulido, una voz más dulce y melódica que suaviza los rasgos del actor. Y sobre Ed Harris, me parece que está simplemente correcto.  

Por otra parte, la atmósfera de la cinta también inquieta. Los hechos parecen desarrollarse en la actualidad o en un pasado relativamente cercano pues el matrimonio invitado dispone de teléfono móvil y, sin embargo, toda la película tiene una pátina que te lleva a pensar en los años 40 o 50, con cubos de zinc para el agua, antiguas lámparas y frascos de medicamentos con un etiquetado bastante vintage, como se dice ahora. 

Con una factura técnica que pasa por diversos efectos especiales bien conseguidos, madre! es tremendamente delirante, desconcertante, desquiciante... Creo que esto lo he dicho ya pero es que no deja indiferente. No sabría decir si me ha gustado o si me ha parecido un sinsentido. Entiendo que, cuando uno va al cine, lo mínimo que le pide a una película es poder entenderla pero con madre! eso no ocurre. Creo que el único que realmente sabe lo que ha querido contar es el director porque el resto vamos dando palos de ciego, intentando acertar con la interpretación correcta. No, no es una película para todos los espectadores pero choca, sorprende, altera, incomoda, irrita,... un cúmulo de sensaciones que también hay que valorar. 




Tráiler:


Puedes adquirirla aquí:

                                        


miércoles, 24 de octubre de 2018

BASADA EN HECHOS REALES (THRILLER - 2017)

Año: 2017

Nacionalidad: Francesa.

Director: Roman Polanski,

Reparto: Emmanuelle Seigner, Eva Green, Vincent Pérez, Damien Bonnard, Camille Chamoux, Josée Dayan, Noémie Lvovsky, Dominique Pinon, Brigitter Roüan, Alexia Séféroglou.

Género: Thriller.

Sinopsis: Delphine (Emmanuelle Seigner) es una sensible y atormentada novelista de éxito, paralizad ante la idea de tener que comenzar a escribir una nueva novela. Su camino se cruza entonces con el Elle (Eva Green), una joven encantadora, inteligente e intuitiva. Elle comprende a Delphine mejor que nadie, y pronto se convierte en su confidente. Delphine confía en Elle y le abre las puertas de su vida. Pero ¿quién es Elle en realidad? ¿Qué pretende? ¿Ha venido para darle un nuevo impulso a la vida de Delphine o para arrebatársela?

[Fuente: Filmaffinity]


Ser un autor de éxito es el sueño de todo escritor. A pesar del sacrificio que conlleva tiene que ser muy gratificante saber que una legión de lectores están siempre a la espera de tu nueva publicación. No obstante, todo tiene su cara y su cruz y entre esa multitud de admiradores que siguen cada paso que el autor da, cada entrevista, cada publicación en redes sociales, cada avance de un nuevo proyecto, puede coexistir alguien cuyo interés desbordado traspase todo límite razonable. Entonces, no debe ser tan maravilloso ser un personaje público cuya vida privada se vea amenazada. 

En esta línea, un autor me contó una vez que había sido acosado insistentemente durante bastante tiempo por una lectora a través de las redes sociales. Lo que en un principio fue un acercamiento tímido se llegó a convertir en un hostigamiento que terminó por asustar al autor hasta el punto de tener que tomar medidas urgentes. La chica comenzó con mensajes de admiración pero una labor de investigación por su parte la llevó a aparecer en los lugares más insospechados y a irrumpir en la vida privada del escritor, queriéndose hacer un hueco. Ni que decir tiene que aquella lectora parecía tener algún problema psicológico que sufrió durante bastante tiempo nuestro autor. 

Pues bien, salvando las distancias la película de la que os hablo hoy trata, a priori, sobre esa relación autor-lector que en ocasiones se convierte en un peligro. Ojo, que digo a priori. Fue en 2016 cuando la editorial Anagrama publicaba en España la novela de Delphine de Vigan, Basada en hechos reales (el título original era D'après une histoire vraie). Inmediatamente se corre la voz y los lectores ensalzan la novela. Me sentí muy tentada y me entraron muchas ganas de leerla pero Roman Polanski se me adelantó con su adaptación al cine y allá que me fui en la semana de su estreno. La sensación que tuve al salir de la sala fue un tanto ambivalente. ¿Qué es lo que había visto? Recuerdo que la proyección originó un debate interesante porque, si yo había entendido una cosa, mi pareja parecía haber visto otra película. Y ahí quedo en el aire.

Por suerte, las plataformas televisivas te permiten volver a visionar un casi estreno y eso es lo que he hecho hace bien poco, con la intención de poder hablaros de esta película. Tras un segundo visionado, mis impresiones no han cambiado un ápice.

Delphine Dayrieux (Emmanuelle Seigner) es una escritora muy prestigiosa. Todas sus novelas han tenido siempre una espectacular acogida y han cosechado grandes críticas. Su última publicación no podía ser menos. Durante una firma de libros y una posterior fiesta de promoción, Delphine conoce a Elle, una 'negra' que se dedica a escribir biografías. Elle es una mujer de mirada fría, temple de acero y muy enigmática. Bastante inteligente, se las ingenia muy bien para entablar una estrecha amistad con la autora a quien pretende ayudar a salir del bloqueo en el que Delphine está sumergida. Elle parece entender muy bien a Delphine. La autora se siente cómoda en compañía de su nueva amiga, pues le pesa la soledad que le produce la ausencia constante de su pareja, un periodista literario que enlaza un viaje tras otro, así como la indiferencia que muestran sus hijos que abandonaron el nido hace tiempo para vivir su propia vida. A ello se le une esa falta de inspiración para una nueva novela y la inquietud que le produce unas cartas anónimas que Delphine está recibiendo, en la que se le acusa de hacer negocio con las miserias de su propia familia.

La relación con Elle se inicia con las curiosidades típicas -la metodología de trabajo, la inspiración,...- pero poco a poco y con bastante ingenio, la joven empieza a hacerse un hueco en la vida de la escritora, ocupando cada vez más y más espacio y asumiendo unas atribuciones que no le corresponden. Pero Delphine, de primeras, está encantada con contar con una especie de secretaria que le gestiona todas las tareas aunque esa amistad, a priori inocente, comienza a convertirse en algo mucho más amenazante. 

Desconozco cómo se desarrolla la historia en la novela pero, con respecto a la película os diré que los mimbres son bastante buenos. El problema está en que, para hacer prosperar una historia así, se echa mano de diversas situaciones que me resultan un tanto difícil de creer. Para empezar, Delphine se abre con demasiada rapidez ante Elle. La conexión que se establece entre ellas se vuelve poderosa desde el primer momento quizás sea porque Elle tiene un irresistible poder de seducción y por el halo de misterio que la rodea. La autora accede a todas las solicitudes de la joven sin cuestionarlas en ningún momento y a mí me parece que en circunstancias normales una persona, novelista o no, no se comporta tan a la ligera. Además se da el caso que el guión deja en el aire algunas cuestiones como por ejemplo, la identidad del emisor de las cartas anónimas o una supuesta suplantación de identidad en las redes sociales,... asuntos que parece ser que es el espectador el que tiene que justificar. Y es que, sin saber nada de la novela, creo que Roman Polanski juega a la ambigüedad en esta película, de ahí que en el desenlace nos formulemos algunas preguntas: ¿Lo que estamos viendo es real? ¿Es la madre de Delphine, un personaje sutilmente perfilado, la clave de todo el argumento? ¿Tiene todo eto que ver con el proceso creativo? Bueno, cada uno sacará sus propias conclusiones y es por eso que antes dije que esta película incita al debate. En cualquier caso, y teniendo en cuenta la trama, no es descabellado que nos recuerde un tanto a otra gran novela y otra gran película. Me refiero a Misery de Stephen King, de nuevo un autor de éxito y una lectora desquiciada, una película que si no has visto ya estás tardando.

Y bajo toda esa trama que en ocasiones es asfixiante aunque con un ritmo algo lento, el espectador encuentra algunos mensajes como la importancia de las notas que día a día toma un autor o el negocio editorial que no se para en pensar en la calidad de la obra sino más bien en la cifra de ventas que pueden alcanzar con una novela más comercial. Nada nuevo bajo el sol.  

El personaje de Elle interpretado por Eva Green me ha encantado. A la mirada gélida que mencioné antes, muy analítica y casi radiológica, se une la peculiar personalidad de la joven con un pasado que la ha convertido en alguien débil y vulnerable tras una coraza con la que se protege. Pero todo resulta una pose para conmover a Delphine. En realidad, Elle es manipuladora y eso la convierte en un personaje muy interesante. Creo que es ella, cuya interpretación luce mucho más que la de su compañera de reparto, la que mantiene la intriga y el interés del espectador. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar? ¿Con qué intenciones?

En definitiva, Basada en hechos reales es un thriller psicológico que podría haber sido algo mucho mejor. Considero que tiene buena base, que existe química entre las dos protagonistas y aunque no exista una potente tensión narrativa, la película va fluyendo con interés -especialmente en el primer y último tercio- aunque peca ligeramente de exceso.  El problema principal que le veo es su desenlace repentino, dejando cuestiones en el aire y con una escena final demasiado ambigua.




Tráiler:


Puedes adquirirla aquí:



viernes, 14 de septiembre de 2018

VIENTOS DE TRAICIÓN de Christine Mangan

Resultado de imagen de vientos de traición

Editorial: Planeta. 
Fecha publicación: abril, 2018.
Precio: 19,90 € 
Género: Thriller. 
Nº Páginas: 360 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta. 
ISBN: 978-84-08-18341-9 
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí




Autora

Christine Mangan es doctora en Filología por el University College de Dublín y graduada en escritura creativa por la prestigiosa University of Southern Maine. Su tesis doctoral giraba en torno a la literatura gótica del siglo XVIII.

Vientos de traición, su primera novela, se ha convertido en uno de los fenómenos editoriales del año y está a punto de ser publicada en más de 25 países. George Clooney producirá su adaptación al cine con Scarlett Johansson en el papel protagonista.


Sinopsis

En el bullicioso Tánger de los años cincuenta, solo la muerte puede acabar con una poderosa amistad.

Alice Shipley y Lucy Mason eran inseparables: aunque con pasados totalmente opuestos, sus días en la universidad tuvieron lugar entre risas, aventuras y libros. Hasta que algo sucede que las aleja para siempre. Alice pronto se casa y, en un arrebato de amor, se traslada a vivir a la agitada Tánger de 1956, en un Marruecos que se acerca peligrosamente a su fin colonial y bulle repleto de conspiraciones. 

Sin embargo, la ciudad blanca no es lo que Alice esperaba. Con John, su marido, siempre ausente, ni el exotismo de sus calles ni la fragancia de sus aromas logran despertar su interés. Pero un buen día Lucy llamará a su puerta; su aparición será un maravilloso soplo de aire fresco y juntas descubrirán un Tánger muy diferente, más misterioso, mucho más peligroso.

Cuando el pasado vuelve a acecharlas y la sombra de un asesinato se cierne sobre sus vidas, Alice y Lucy se darán cuenta de que sus días felices en Tánger se han acabado para siempre.

[Información tomada directamente del ejemplar]

Así suena Vientos de traición:

[Lectura de las páginas 17,18 y 19;
música: sonido ambiental Zoco árabe]

Justo antes del verano Vientos de traición sopló con fuerza. Fueron muchos los lectores que leyeron esta novela que supone el debut literario de Christine Mangan y compartieron sus impresiones. Como tónica general, la novela ha gustado mucho y aunque yo tenía mis recelos, al final me he animado a leerla, primero movida por esa preciosa cubierta que está muy unida a un recuerdo personal, y segundo porque, según parece esta historia va a ser llevada al cine en un proyecto tras el que se encuentra George Clooney y Scarlett Johannson. Sentí curiosidad y me dispuse a leerla. 

Alice y Lucy son dos jóvenes que compartieron habitación en el Bennington College de Vermont durante su época estudiantil. Allí, ambas chicas forjaron una amistad intensa, casi de dependencia y protección, a pesar de pertenecer a estratos sociales distintos. Alice procede de familia adinerada mientras que Lucy ha accedido al centro educativo por medio de una beca. De esos años iremos sabiendo fragmentos a través de los recuerdos de las dos jóvenes y a modo de flashbacks, porque, he decir que el presente de la novela se sitúa unos años después, en 1956, una vez que Alice y Lucy han acabado sus estudios y han seguido su propio camino. En la actualidad, Alice reside en Tánger junto a su marido John McAllister y Lucy viaja desde Nueva York para visitar a su amiga. 

A través de una estructura en la que se alternan capítulos narrados por una joven u otra en primera persona, asistiremos al reencuentro de Alice y Lucy, una nueva toma de contacto que despertará los recuerdos del pasado, la rememoración de unos hechos inquietantes que esconden un profundo secreto y que supuso la ruptura de la amistad de las chicas. Lo que ocurrió durante los años de Vermont quedará oculto por un sutil velo que se irá descorriendo poco a poco, a medida que una protagonista y otra vayan desvelando los años de amistad en el Bennington College.

Pero mientras el pasado regresa como un potente detonante de todo lo que va a acontecer, sus vidas continúan en Tánger. Alice optó por casarse con John y trasladarse con él a la ciudad marroquí. Huérfana de padres desde muy pequeña, el lector intuye que es una mujer frágil y dependiente, primero de su tía Maude, con la que vivió tras el fallecimiento de sus padres, gestora de un fideicomiso que la joven recibirá al cumplir los 21 años de edad, y ahora de John. Su marido parece ser para ella una tabla a la que aferrarse pues tampoco parece existir entre ellos un enamoramiento real. En realidad, es un matrimonio en el que el interés, de un miembro y otro, de una clase y otra, es el principal sustento de la relación conyugal, a lo que hay que unir una serie de diferencias y rencillas que ya se han convertido en reproches y que solo acrecientan una enorme grieta en la relación.

Con la llegada de Lucy a Tánger, se introduce un nuevo elemento en el matrimonio que acarreará importantes consecuencias. Y es que Lucy contempla a Alice como si fuera un ángel, un ser divino del que no se quiere separar, al que debe proteger y cuidar. Así que se inmiscuye en su vida sin ningún tipo de contemplaciones, considerando a John un intruso en su relación de amistad con Alice y tomará ciertas decisiones que, a todas luces, parecen la de una mente enferma. 



Mientras Lucy hace y deshace, Alice también recordará la veneración que sentía por su amiga en los años de universidad pero la actitud de Lucy comienza a inquietarla. Ella intentará averiguar cuáles son las verdaderas intenciones de su amiga, qué motivos la empujan a actuar de un modo tan asfixiante y cuál es la verdadera explicación a esos hechos horribles que ocurrieron en el pasado. Sus pesquisas despertarán todo tipo de recelos en la joven que comenzará a mirar a su amiga con otros ojos. Todo esto genera mucha intriga y tensión en el lector pues nos imaginamos que nada es lo que parece y que tras una realidad fingida se esconde la auténtica verdad.

Y en este cóctel de suposiciones e indagaciones aún falta un personaje más, Youssef, un marroquí del que nadie habla bien, cuya presencia permitirá llegar a una resolución llena de intensidad y suspense, con algún giro que nos sorprenderá.   

El argumento de Vientos de traición me ha parecido enjundioso, en el que se mezclan hechos truculentos del pasado que no son lo que parecen, personajes mezquinos que interactúan con otros más bondadosos y débiles, traiciones, venganzas y personalidades enfermizas y obsesivas. Con unos mimbres como estos se podría pensar que la novela es redonda y, sin embargo, a mí me ha faltado algo más de emoción.  Una historia como la que encierra Vientos de traición podría haber sido más intensa, podría atrapar más al lector pero, en mi caso, y a pesar de las muchas incógnitas por despejar y de las muchas preguntas que el lector se va haciendo, no he conseguido conectar totalmente con Alice y Lucy. A su vez, y a pesar de que son dos mujeres muy distintas, y no solo a nivel social sino también en personalidad y carácter -cualidades que quedan muy bien descritas y perfiladas-, me ha costado mucho trabajo distinguir sus voces. Tanto en unos capítulos como en otros, en los que las protagonistas a veces describen el mismo acontecimiento pero desde su propio ángulo, he sentido que era la misma persona la que me hablaba.

Aún así, y como he comentado, el lector se va haciendo preguntas (¿Por qué Lucy visita a Alice en Tánger?; ¿por qué tanto empeño y sacrificio en ese viaje?; y la más importante, ¿qué ocurrió en Vermont?) y la necesidad de obtener respuesta consigue que avancemos en la lectura pero sin que en ningún momento la novela se convierta en una page-turner, no al menos para mí. No he sentido esa necesidad de llegar a casa y ponerme rápidamente a leer con ansia y avidez, lo cual no quiere decir que no haya disfrutado con la lectura. Quizá me ha faltado algo de más ritmo en el primer tercio pues los sucesos se van produciendo con cadencia.

En cuanto a la ambientación, creo que la autora hace un gran trabajo. Marruecos está a punto de liberarse de la colonización y el ambiente de crispación y nervios que se respira en la ciudad se traslada a la novela, sin que entre en demasiadas tesituras políticas y sociales. Por otra parte, siendo un lugar exótico, y a través de descripciones certeras, el lector puede llegar a oler ese aire tan especiado que posee la ciudad, sentir el calor de sus calles y el bullicio de su mercado y medinas. Sin duda, Tánger es una ciudad viva dentro de la novela.



Y si bien es cierto que la novela no me ha parecido redonda, su estructura, en cambio, sí es circular. Vientos de traición cuenta con un ensamblaje nítido que nos permite posicionarnos dentro de la historia. Un prólogo inicial, cuya acción se desarrolla en España, nos abre las puertas a un misterio. Una narradora hablará de un cadáver que flota en el agua y fabula sobre el modo de recuperarlo. Alega tener mucho tiempo libre para imaginar. Estas primeras páginas del libro funcionan como un resorte. Desconocemos quién nos habla y en qué circunstancias lo hace pero la mención a un cadáver ya despierta nuestra curiosidad.

Posteriormente vendrá todo el cuerpo principal de la novela que se estructura en tres bloques, a lo largo de los cuales se distribuyen .. xx capítulos en los que se alternan la voz de Alice y la de Lucy. Es la tercera parte la más intensa, la que más interés despierta en el lector pues los hechos se precipitan inexorablemente hasta llegar a un final en forma de epílogo, también ubicado en España, en el que nos aguarda más de una sorpresa. El final está bien pensado pero en mi  opinión está poco definido, n cualquier caso, me parece un desenlace poco compensando. 

Eso sí, toda la narración es suave y aterciopela, con fragmentos en los que predomina el diálogo por lo que la lectura es ágil y dinámica.

En definitiva, Vientos de traición ha sido una lectura agradable, un thriller psicológico al que para mi gusto, le ha faltado algo de más vibratto, con dos personajes muy distintos, resaltando el papel de Lucy por su personalidad potente y poderosa. Para mí no ha sido una lectura perfecta pero, aún así, he disfrutado de esta historia con su toque de suspense, misterio y exotismo.








 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



miércoles, 13 de mayo de 2015

REBECCA (DRAMA - 1940)


Año: 1940.

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Alfred Hitchcock.

Reparto: Laurence Olivier, Joan Fontaine, George Sanders, Judith Anderson, Nigel Bruce, Reginald Denny, C. Aubrey Smith, Gladys Cooper.

Género: Drama. Intriga.

Premios: 2 Oscars, a la Mejor película y a la Mejor Fotografía.+

Sinopsis: Al poco tiempo de perder a su esposa Rebeca, el aristócrata inglés Maxim De Winter conoce en Montecarlo a una joven humilde, dama de compañía de una señora americana. De Winter y la joven se casan y se van a vivir a Inglaterra, a la mansión de Manderley, residencia habitual de Maxim. La nueva señora De Winter se da cuenta muy pronto de que todo allí está impregnado del recuerdo de Rebeca.



[Información facilitada por Filmaffinity]


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A veces siento mono de Rebecca, de volver a ver esta maravillosa película de Alfred Hitchcok que perdurará por los siglos de los siglos. Para los que nos gusta el cine clásico se hace necesario reencontrarse con este largometraje una y otra vez, para contemplar esa particular manera que tenía Hitchcock de rodar, un argumento lleno de remordimientos, celos y venganza y un reparto que deja sin aliento.

Muchos conocéis la trama de este filme basado en la novela homónima de Daphe du Maurier cuyo inicio es tan famoso como las primeras líneas de El Quijote y que vendrán acompañadas por unas escenas que asemejan un ensueño, parajes cubiertos de una niebla espesa que nos separa del mundo de Morfeo: 

«Anoche soñé que volvía a Manderley. Me encontraba ante la verja pero no podía entrar porque el camino estaba cerrado. Entonces, como todos los que sueñan, me sentí poseída de un poder sobrenatural y atravesé como un espíritu la barrera que se alzaba ante mí».

Maxim De Winters (Laurence Olivier) es un hombre viudo que pasa una temporada en Montecarlo, alejado de su hogar que solo le trae recuerdos tortuosos. Allí conocerá a una joven sencilla y natural (Joan Fontaine), una humilde dama de compañía sin la clase de las grandes damas ni los gustos refinados de las señoras de alto copete. Será precisamente esa simpleza, esa dulzura de carácter y la timidez de la joven lo que enamore a Maxim y ante la amenaza de perderla, le propone matrimonio de la forma menos romántica posible. La boda será sencilla. Sin velo, sin vestido blanco y casi sin ramo de flores pero la joven parece que nada le importa si él está a su lado. Desde la vicaría la pareja pondrá rumbo a Cornwell donde se alza Manderley, la majestuosa mansión familiar que vio nacer a Maxim y donde compartió vida con Rebecca, su anterior esposa, muerta en terribles circunstancias.



Lo que debería ser una etapa de idilio amoroso se enturbiará poco a poco, convirtiéndose en una pesadilla. El marido no será el causante del desasosiego que sentirá la joven esposa pues él siempre se mostrará solícito y cariñoso salvo en algunos momentos, cuando rompe la paz y la tranquilidad con repentinos cambios de humor de los que se arrepiente al instante. No. La felicidad de la joven se verá perturbada por la presencia del ama de llaves, la señora Danvers (Judith Anderson) así como por los recuerdos que flotan en la casa, los vestigios del paso de Rebecca por cada rincón de la mansión.  Las palabras del ama de llaves, las iniciales de la difunta aquí y allá, las comparaciones, los chismorreos,... todo torturará a la joven que se sentirá acorralada entre aquellos altos muros, una tensión que irá creciendo hasta el momento en el que se produce un terrible descubrimiento que pondrá en peligro la estabilidad conyugal dando paso al suspense hacia más de la mitad de la película con un falso final que nos otorgará algo de tranquilidad para concluir con un desenlace más trágico. 

El argumento de Rebecca es impecable. La ilusión, los sueños, el amor, la felicidad irá dando paso a la inquietud, la inseguridad, la desconfianza, el miedo y el chantaje. Un argumento que, en ocasiones, está lleno de diálogos que denotan el machismo de la época y que por supuesto no puede faltar en largometrajes de este tipo. A mí siempre me divierte mucho encontrarme con una escena en la que, tras la aceptación de la propuesta de matrimonio, la pareja se dispone a desayunar y él le dice: "Ahora que todo está arreglado, sírveme el café. Dos terrones y un poco de leche. Lo mismo con el té. No lo olvides". Sin crispación alguna, no puedo evitar reírme.

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