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lunes, 3 de octubre de 2022

EL INCREÍBLE ROBO DEL INFORME ❝RINCONCILLO❞ de Julio Muñoz Gijón

Editorial: El Paseo  Editorial
Fecha publicación: noviembre, 2021
Precio: 17,95 €
Género: humor
Nº Páginas:224
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-12297-37-9
[Disponible en eBook]

Autor

Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981) ha trabajado años como reportero de televisión y es experto en medios digitales. Es autor de la popular saga de libros, El asesino de la regañá, que mezclan humor y novela negra, y cuyos últimos títulos publicados en El Paseo han sido: Un hombre-lobo en el Rocío (2016, 4ª ed.), El enigma del evangelio "Triana" (2018, 7ªed.) y La profecía del malaje (2020, 3ª ed.). Su universo ha inspirado una serie de televisión, Brigada de fenómenos, y la obra de teatro El asesino de la regañá. También ha publicado un libro ilustrado para niños, La mejor ciudad del mundo (El Paseo, 2017), junto al dibujante Patricio Hidalgo; y tiene su propia agenda, La agenda rancia (El Paseo, 2019). En 2019 realizó un cambio de registro con la novela Tinnitus. 3 horas de vida (El Paseo, 3ª ed.). Actualmente trabaja como Director de Contenidos de la productora ADM y puedes escucharlo en la Cadena SER en los programas «La Cámara de los Balones», y «No puede SER». Para sus libros le hacía ilusión hacerse una foto en las cadenas de la catedral de Sevilla, porque ahí se ponían los pícaros hace siglos, y por poco no fue la última foto que se hizo con dientes porque casi se cae y los pierde.

Sinopsis

La ciudad está convulsa. Han asaltado el Archivo de Indias en lo que aparentemente parece un atraco de pardillos despistados. Los inspectores Jiménez y Villanueva estarán al servicio de una experta negociadora que debe tratar con los atracadores y salvar a los rehenes. Desde el centro de operaciones, montado en un bar, se van sucediendo extraños incidentes que hacen dudar a Jiménez sobre la naturaleza del suceso. ¿Puede existir un robo en el que no se sepa quiénes son los ladrones, cómo entraron, cómo salieron e incluso qué robaron? Eso solo puede ocurrir en una ciudad como Sevilla. Entre audios de WhatsApp y disputas de policías, nadie sabe realmente lo que está en juego. Muy pocos son conscientes de que la ciudad está a punto de tambalearse si salen a flote sus más íntimos secretos…

[Información tomada directamente de la web de la editorial]

El mes de septiembre lo empecé con lecturas que me han dejado muy K.O. La ciudad de Lara Moreno (reseña aquí), Vengo de ese miedo, de Miguel Ángel Oeste, o Malasanta de Antonio, que serán reseñadas en breve. Las tres me han resultado lecturas crudas y amargas, de las que dejan huella. Así que necesitaba airearme un poco, meterme de lleno en otro género, en historias alegres y divertidas que me permitieran un respiro. Y para ello, nada mejor que acudir a Julio Muñoz Gijón. Es decir, nada como someterse a una sesión de risoterapia con @Rancio. 

Desde el día de Reyes tenía en casa el último título de la saga de Jiménez y Villanueva. El increíble robo del informe «Rinconcillo» llevaba demasiado tiempo esperando turno y, necesitada de risas como estaba, no he dejado que siguiera durmiendo el sueño de los justos. ¿Es divertido este libro? Todos los anteriores lo han sido, pero antes de entrar en materia, no dejes de leer la biografía del autor que figura más arriba. Ahí comienzan las risas, en las últimas líneas, que hacen referencia a la fotografía que os dejo a continuación.


[Foto solapa ejemplar]


El increíble robo del informe «Rinconcillo» nos trae de vuelta a la pareja de policías más conocida por estos lares y la más divertida. Jiménez y Villanueva tienen que volver a enfrentarse a un nuevo caso policial, que pondrá patas arriba la ciudad de Sevilla. 

En el momento más delicado en la vida de Jiménez, justo en los días en los que el Ayuntamiento de Sevilla abre el plazo para la renovación de la licencia para las casetas de feria, se produce un robo de dimensiones colosales. Dos individuos, vistiendo mono blanco y portando máscaras del Curro de la Expo'92, se adentran en el Archivo de Indias, sito en la Avenida de la Constitución, junto a la catedral, edificio histórico de esta ciudad, donde se archivan legajos y documentos antiguos, que se remontan a la época en la que Sevilla era prácticamente el centro del mundo. Allí, los dos atracadores consiguen retener contra su voluntad a trabajadores, investigadores y visitantes de la institución, amenazando con desatar la violencia si alguien interfiere en sus planes.

Inmediatamente Jiménez y Villanueva se desplazan al centro de la ciudad para resolver el entuerto, pero a este tándem le endosarán un tercer miembro. Desde los servicios centrales, y dado que la vida de terceras personas corre peligro,  se hace necesaria la presencia de una negociadora, vasca para más señas, y de nombre Itxaso. Esta mujer, venidas de tierras del norte, que desconoce la delicatesen que supone unas buenas papas aliñás, y que no entiende que el trabajo no está reñido con la alegría, se unirá al equipo para poner en práctica sus habilidades y salvar a los rehenes. Sin embargo, Itxaso no cuenta con la naturaleza pícara y desenfada de Jiménez. De entrada, a la negociadora le extrañará que el puesto de control se haya instalado en el interior de una de las bodeguitas más conocidas de Sevilla. Y tampoco dará crédito a la forma de manejarse de la policía sevillana, y mucho menos a la idiosincrasia de esta ciudad.

Pero, ¿qué buscan los atracadores entre tanto papel viejo, valiosísimo, eso sí, pero con nulo mercado negro? ¿Será que se han equivocado de lugar y han acabado en el Archivo de Indias, en vez de en alguno de los numerosos bancos de la zona? Bueno, eso lo iremos viendo a medida que avance la lectura. En cualquier caso, el título ya nos dará una pista porque el informe al que hace referencia esconde las claves de los grandes misterios de esta ciudad, secretos que mucha gente insigne tiene que callar y ocultar, documentos que no deben salir jamás a luz. Mientras averiguan qué ocurre dentro del Archivo de Indias, los encontronazos entre Jiménez e Itxaso serán numerosos y muy divertidos. 

Y todo ello para llegar a un desenlace fantástico que pone en evidencia las verdaderas motivaciones de los secuestradores. 

¿Qué me ha parecido esta novela?

Mirad, tengo que deciros que empecé la lectura con mucha disposición, esperando pasármelo tan bien como con los anteriores libros, pero me encontré con un pequeño escollo. La singularidad de las novelas de @rancio radica, entre otras particularidades, en parodiar a personas muy conocidas de la ciudad, con mucho arte y salero. Los lectores de sus novelas previas conocemos bien a José Manuel Poto (aludiendo a José Manuel Soto), Los Gachones de Triana (Los Morancos de Triana), o María del Valle (María del Monte). Todos ellos fácilmente identificables y reconocibles por la inmensa mayoría de los sevillanos. No obstante, en esta ocasión, Muñoz Gijón introduce una figura que, hasta la fecha, era totalmente desconocida para mí. Me refiero a Angelito «el Aguaó» (Ángel del Castillo González). No tenía ni idea de quién era este chico, así que me fui a San Google que todo lo sabe y busqué información sobre este joven. Descubrí que  Ángel es un amante de la Semana Santa, hermano de multitud de hermandades, y famoso por las continuas notas de audio que envía a través de WhatsApp, que corren como la espuma de un móvil a otro, convirtiéndose en virales. No, yo no conocía a Ángel. Es más nunca me ha llegado una nota de audio suya. Así que, por esa parte, esta nueva entrega no me causó el mismo impacto que las anteriores.

Ahora bien, una vez que descubrí quién era este personaje, y quitando algún chascarrillo, El increíble robo del informe «Rinconcillo» fue ganando terreno con el avance de la lectura. No cabe duda de que el mago de estas historias es Jiménez. De nuevo volveremos a verlo metido de lleno en las situaciones más rocambolescas, obligado a participar en ciertas «reuniones» de índole oscuro en las que él trata de salir lo mejor parado posible. Ese pasaje concretamente es divertidísimo, como ese otro en el que se juega con el lenguaje inclusivo. Y a partir de este punto, todo fluyó hacia la comedia con mucha más agilidad.

Julio Muñoz Gijón cuida el contexto de sus historias. No solo muestra esa parte de Sevilla tan pintoresca tal y como es, sino que también procura que los detalles brillen en sintonía con la trama. De este modo, las primeras páginas de la novela transcurren en el interior de una cárcel en El Salvador. Uno de los protagonistas de esta historia ha pasado allí una larga temporada y se ha relacionado con lo mejorcito del presidio. Las conversaciones que mantienen los personajes están bien recreadas, los modismos, las expresiones, los vocablos carcelarios, el léxico latinoamericano está cuidado

Ahora bien, una de las grandes novedades de esta nueva entrega son los códigos QR. A lo largo de toda la narración iremos encontrando estos códigos que, una vez escaneados con nuestro móvil, nos conducirá a un canal de YouTube donde podremos escuchar notas de audio de algunos de los personajes, que siempre estarán vinculadas al argumento. Por supuesto, no faltarán los de Angelito «el Aguaó», pero también podremos escuchar a Alberto López, el de Los Compadres; a la periodista Toñi Moreno; al cantante Manuel Lombo; o al presentador de Andalucía Directo, Modesto Barragán. Habrá otros tantos, amigos y compañeros de trabajo de Julio Muñoz que se han prestado a participar en esta novela, aportando su correspondiente dosis de humor. Y para muestra, os dejo la nota de audio que corresponde al código QR que figura en la cubierta del libro. 




A mí esto de las notas de audio me ha parecido muy original y un derroche de ingenio. Me parece todo un acierto pues le da agilidad e inmediatez a la trama. 

Y cuando llegué al final de la novela me reí lo grande y es que, teniendo en cuenta cómo nos las gastamos en esta Sevilla, casi que se podría exculpar a los atracadores porque motivos para hacer lo que hacen, tienen de sobra. Bueno, exagero mucho pero es cierto que lo mueve a estos delincuentes a pergeñar su plan tiene mucho fundamento para la inmensa mayoría de los sevillanos. No os desvelo más.

Jiménez y Villanueva

Villanueva está cada vez más integrado en la vida sevillana. Después de protagonizar ocho o nueve novelas se le puede considerar un paisano más. Tanto es así que se ha convertido en un experto en sevillanía, y cada vez tiene más conocimiento sobre secretos, misterios y leyendas de esta ciudad. Incluso el propio Jiménez se sorprende del dominio que su jefe derrocha en materia. La cerveza Cruzcampo ya corre por sus venas, y ha conseguido entender nuestra filosofía de vida, defendiendo Andalucía y dando grandes lecciones a todos aquellos que llegan a Sevilla, y se echan las manos a la cabeza. Me encanta lo que le dice a Itxaso.


«...lo contrario de alegre no es serio, es triste. Se puede trabajar de manera seria, y con alegría». [pág. 84]


Por su parte, Jiménez sigue siendo el alma mater de esas novelas. Aunque Villanueva supone un contrapeso importante, este policía simpático, ingenioso, bromista, y guasón lleva las riendas de la historia. Jiménez no ha cambiado, sigue sacando punta a todo aquello que se pone por delante, incluso a las situaciones más peliagudas. De todos los personajes, es el que siempre le arrancará una carcajada al lector, el que se meterá en los fregaos más divertidos, y con el que mejor nos lo pasaremos. Nada sería igual sin él. 

El Rinconcillo y otros asuntos

Sevilla es un protagonista más en las novelas de Julio Muñoz Gijón. Mucho se ha hablado de esta ciudad pero nunca se la termina de descubrir. Las novelas de @rancio te permiten moverte de una punta a otra de la capital, visitar lugares muy emblemáticos o descubrir rincones desconocidos. Por ejemplo,  El Rinconcillo es toda una institución aquí. Se trata de un bar, sito en la calle Gerona, que data del año 1670. Las paredes de este lugar han visto y han oído de todo, así que un pellizquito de esa historia aparece en esta novela.

Pero, como siempre digo, cuando leo me gusta aprender. Incluso en estos libros, en clave de humor, se puede aprender algo nuevo. Gracias a El increíble robo del informe «Rinconcillo» he sabido de la existencia de Bartolomé Romero Ressendo, un pintor del que jamás había oído hablar. Así que, de nuevo regresé a San Google para buscar algunos de sus cuadros. Me ha parecido muy interesante todo lo que se cuenta de este ilustre sevillano del que poco se sabe.

Los  personajes de Sevilla

Muñoz Gijón tira de contactos. Lo ha hecho siempre y siempre le han respondido. A los ya habituales en sus novelas, como José Manuel Poto, se añade en esta entrega otros personajes directamente relacionados con el mundo del periodismo. En cierto modo, esta novela supone un guiño al premio, y por eso encontraremos nombres como Salomón Hachuel, Roberto Leal, Enrique Romero, Carlos Herrera, o los ya mencionados Toñi Moreno y Modesto Barragán -todos ellos camuflados bajo un nombre similar-. 

Estructura y estilo

La narrativa de capítulos cortos que siempre ha caracterizado esta saga se mantiene igual. Los novelas de @rancio están llenas de actualidad, y es frecuente encontrar en ellas alusiones a sucesos actuales. 

Con un estilo ágil y fresco, en el que la acción no se frena, la novela mantiene al lector entretenido, con las diversas peripecias de Jiménez y compañía. 

Creo que siempre he dicho que, por las características de la novela -ciudad y personajes-, los nacidos y residentes en la capital hispalense le van a sacar más partido. Sin embargo, eso no es óbice para que lectores de otras provincias lo disfruten. Quizá, para completar lagunas informativas, Muñoz Gijón ha optado en esta ocasión por incluir un anexo en el que se hacen aclaraciones que vienen muy bien, a la hora de entender completamente el argumento. 


En definitiva, El increíble robo del informe «Rinconcillo» es una novela entretenida, con pasajes divertidos, que te hará pasar un buen rato. Admito que no es mi novela favorita de la saga, ni con la que más me he reído, pero hay que reconocer el ingenio y la habilidad de su autor para retratar una Sevilla tan carismática como esta. Su lectura me ha servido para pasar unas horas con la cabeza en ese lado de la ciudad, en el que me gustaría conocer a Jiménez.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



jueves, 11 de marzo de 2021

PEPE COLUBI: ❝Lo único que preocupa a Pipi es pasarlo bien y llegar a final de mes❞

A Pepe Colubi lo conocemos actualmente porque participa, junto a Javier Coronas y Javier Cansado, en Ilustres ignorantes, un programa de televisión que empezó a emitirse en Canal+ allá por noviembre de 2008 y que en 2016 pasó a emitirse en #0, el canal de Movistar+. Muy vinculado con el mundo de la música, comenzó en esto de la literatura hace unos cuantos años, cuando publicó California 83, lo que fue la presentación de Pipi, su alter ego que ya lleva protagonizadas tres novelas en total. Esta tercera andanza lleva por título Dispersión, y sobre esta nueva novela conversamos hace unos días. 

©@ Jesús Aparicio

Marisa G.- Pepe te conozco de la tele, de lo que te conocemos mucha gente, y leyendo la biografía que aparece en la solapa del libro, veo que has hecho muchas cosas: prensa, televisión, radio, ensayo, novela,...Te falta la poesía, el teatro, y no sé si plantar un árbol y tener un hijo, porque los libros ya lo tienes...

Pepe C.- (Risas) He hecho muchas cosas en mi vida. Si miro para atrás, flipo un poco. Por mí, ya estaría. No tengo grandes ambiciones, por lo menos en lo que a escribir se refiere. He escrito cientos y cientos de artículos, de entrevistas, de reportajes y guiones. Si me dicen hace quince años que iba a tener tres novelas publicadas con una cierta continuidad, hubiera pensado que era mentira. De momento, estoy contento con el camino recorrido que, hasta ahora, ha sido largo y fructífero. 

M.G.- Dispersión es tu nueva novela, protagonizada por Pipi, un personaje al que ya conocimos en California 83 y Chorromoco 91. ¿De verdad que no hay necesidad de leerlas por orden?

P.C.- Hombre, si lees Dispersión y te interesa mucho, puedes hacer flashback. La realidad es que es una trilogía muy cronológica. California sucede en el 83, Chorromoco en el 91 y Dispersión abarca la década de los 90. Se pueden leer en orden, claro que sí, pero no es necesario porque cada una es autoconclusiva, y todas las referencias a las novelas anteriores están incluidas. 

M.G.- ¿Y cómo te da por escribir estas novelas y crear a este personaje? ¿En qué momento de esa vida que tienes, con tanta actividad, surge esta idea?

P.C.- Nunca hubo un plan premeditado. Estuve en California en el año 83 y durante veinte años estuve contando anécdotas a mis amigos, porque me pasaron muchas cosas allí. Pero un buen día, un amigo muy cercano me comentó que, en esas historias que contaba, había una novela y ahí surgió la idea, sugerida por este amigo. Pero después de aquella conversación tardé un par de años en ponerme a escribir. Hasta que me puse, y empecé a escribir una ficción entreverada con sucesos reales que me pasaron allí. Y después de escribirla, aún tardé cinco años más en encontrar editorial. Pero la novela era un fin en sí misma. No tenía pensado una continuación ni nada similar. Sin embargo, cuando California salió en bolsillo, surgió un feedback muy potente. Mucha gente durante mucho tiempo, me escribía prácticamente todos los días. Y aquello me animó mucho a plantearme una segunda novela, Chorromoco 91, en la que metí a Pipi en la universidad. Y si ya tenía dos novelas, ¿por qué no una tercera? Y unos años después me llamó Miryam Galaz de Espasa para proponerme recuperar a Pipi.

M.G.- Entonces Pepe, estas novelas son ficción pero muy salpicadas con cosas que te han ocurrido, ¿no?

P.C.- Sí. Siempre digo que están basadas en hechos reales. Pero es que, incluso esos hechos reales, como ocurrieron hace tanto tiempo, terminas por cambiarlos ligeramente y por ficcionarlos. Lo malo es que, a veces, los ficcionas para mal porque el patetismo es muy atractivo. La manera en la que ordenas cronológicamente los sucesos tiene mucho que ver con tu forma de construir y deconstruir la realidad de lo que te ha pasado.

M.G.- Entiendo. Bueno, pues abro Dispersión, y lo primero que me encuentro son dos citas. Una es de Lucía Berlín y la otra de Douglas Couplan. En una se habla de las cosas terribles que se cuentan con humor y en la otra, de la nostalgia. ¿Es eso lo que encontramos en este libro, cosas terribles que se narran con humor y con mucha nostalgia?

P.C.- Espero que sí. Esas citas están puestas con mucha intención. Esos dos autores y esos dos libros, de los que las citas están sacadas, marcan mi interés. Creo que contar las cosas terribles con humor es la base de la vida. En los momentos más dolorosos surge de alguna manera la comedia. El ejemplo que siempre pongo es el de los tanatorios, lugares en los que, a veces, se escuchan risas, fruto de los nervios y de la emoción. No hay nada más liberador para una familia que hacer chistes sobre el fallecido, o recordar momentos graciosos y divertidos. Es algo muy catártico.

Y luego, sentir nostalgia de lo que está pasando, según está pasando, es una visión positiva de la nostalgia. No es echar de menos, sino rebozarse en un sentimiento de plenitud por vivir lo que estás viviendo.

M.G.- Pepe, me acabas de recordar algo que contaba mi madre, que el día más divertido de su vida fue en un velatorio. Además era un velatorio de estos que se hacían en los domicilios particulares. Cada vez que lo recordaba no podía dejar de reír.

P.C.- (Risas). Es que es algo tremendo. Cuando fallecieron mis padres, recuerdo esos momentos con mis hermanos, mis primos, mi familia, todos hablando de lo que cada uno había vivido con ellos, y es muy liberador. De otro modo, la angustia te come.

M.G.- Hablando de fallecimientos, aunque la novela es de humor y aborda temas como la amistad, el sexo, la relación con los padres, también hay muerte y soledad en este libro.

P.C.- Es que es parte de la vida. Si todo va bien, la muerte de los padres acontece antes que la tuya y aunque lo sabes, no hay un libro de instrucciones que te prepara para ese momento. De hecho, ni siquiera te sientes más preparado cuando ya te has enfrentado al fallecimiento de uno de los progenitores. No estás entrenado. Son circunstancias distintas, y pueden dar pie a reacciones patéticas, pero muy humanas y comprensibles. Y tampoco nos enseñan a dar pésames.

M.G.- Ah, eso es complicadísimo, sí. Bueno, Dispersión abarca la vida de Pipi durante una horquilla de doce años.  ¿Qué ha hecho Pipi en este tiempo?

P.C.- Si California trataba de los años de instituto, y Chorromoco, de los de la universidad, ahora le toca enfrentarse a la vida laboral, tal y como él la entiende. Pipi sale de la universidad con un título bajo el brazo pero, enseguida se da cuenta que tampoco le va a ayudar mucho para ganarse la vida. Pipi tiene una vida muy basada en el carpe diem y con objetivos muy minúsculos. Pero él es feliz así. Lo único que preocupa a Pipi es pasarlo bien y llegar a final de mes. El 30 o el 31 de cada mes se resetea y se busca la vida, a través de trabajos precarios pero con los que puede vivir. Eso sí, siempre en el ámbito que le gusta, para poder salir a tomar algo, a conciertos, y tener una vida lo más disipada posible. Su gran superpoder es que no tiene una previsión de futuro a largo plazo. De ahí el título de Dispersión, porque Pipi y su vida están muy difuminadas. Pipi es un disfrutón pero con una especie de hedonismo low-cost, porque no tiene grandes ambiciones en la vida.

M.G.- ¿Es más feliz que cualquier otro ciudadano con sus horarios, su trabajo, su familia, su responsabilidad? ¿Más feliz que tú y que yo?

P.C.- A su manera, absolutamente sí. Quizá le ha ido peor en la vida que a la mayoría, pero es más feliz porque él disfruta cada momento que vive. 

M.G.- Y desde aquel año 83, cuando tenía diecisiete años, ¿ha madurado? Lo digo porque veo a sus padres ahí, todavía sosteniendo al niño.

P.C.- (Risas) En ese sentido, es un afortunado porque tiene esa ventaja. Pero le salva que tiene cierto remordimiento. Siente que a ratos le ha fallado a sus padres porque, sin que ellos se lo hayan dicho, Pipi sabe que sus padres esperaban otros planes más grandilocuentes para él. Teme que en vez de un hijo, sus padres hayan tenido la Ong Salvar a Pipi, porque en los momentos de apuro económico, ellos están ahí apoyándolo, y la relación con ellos es muy afectuosa y cercana. Sus padres ven que su hijo se va ganando la vida, aunque tenga esos pequeños baches, intentando sobrevivir y salir adelante. Pipi va a tropezones, caminando hacia la madurez, aunque no termine de encontrarla en ningún sitio. 

M.G.- Y como alter ego que es, ¿qué tiene Pipi que tú envidias?

P.C.- Pues tiene esa felicidad a prueba de bombas, esa forma de dejarse llevar por los acontecimientos sin una clara preocupación sobre lo que hay más allá. Dispersión acaba con Pipi a los 40 años, preguntándose por la vida y echando de menos cosas que ha perdido, pero con una irreductible sensación de que lo mejor está por venir.

M.G.- Y vendrá, imagino, porque, con 40 años, aún le queda mucha vida a este personaje.

P.C.- Pues con la calma con la que me lo estoy tomando, no sabría decirte. Ahora mismo, creo que Pipi y yo necesitamos tomarnos un descanso y ver a gente distinta, cada uno por su lado. Más adelante ya veremos. Si ahora mismo tuviera que decir algo, diría que no, pero bueno, con Pipi nunca se sabe.

M.G.- Bueno, ya se verá, entonces. En cualquier caso, dice la nota de prensa que esta novela es un retrato generacional de los años 90. De esa década, junto con la de los 80, se habla por activa y por pasiva, con muchísima nostalgia. ¿Qué tuvieron aquellos años para que fueran tan especiales?

P.C.- Desde esta perspectiva, lo que tenían de especiales es que por entonces éramos más jóvenes. Por otro lado, la expresión "música de mi época" me da mucha rabia. Es como si la música estuviera vallada por compartimentos. Cualquier música que escuches en tu vida es de tu época, ya sea de hace quince años o de setenta y ocho. Es igual. 

La música en esta novela es muy importante, como en las anteriores, porque es muy evocadora. He hecho una lista de Spotify acorde con el libro, porque se mencionan más de ochenta canciones, de esa década. He procurado que siempre suene la canción apropiada en el momento justo. Me parece un lujo para un escritor poder decir en tres palabras el título de una canción y que, inmediatamente el lector entienda todo lo que ese momento conlleva. Por eso, parte de la fuerza nostálgica de los 80 y de los 90 viene por la música.

M.G.-Es cierto que la música está muy presente en la novela. Para empezar, desde los títulos de los capítulos. Cada uno de ellos viene encabezado por el nombre de una canción y su intérprete pero, ¿de qué manera está conectada la canción con lo que se cuenta en ese capítulo en concreto?

P.C.- En Dispersión, como cada capítulo se corresponde a un año distinto, al principio busqué una canción que fuera de ese año en concreto para, de alguna manera, situar al lector en el espacio-tiempo. Sin embargo, luego busqué canciones que tuvieran que ver más con el contenido del capítulo. Además, también he hecho una especie de selección por géneros. Solo los doce títulos de los capítulos forman una playlist muy abierta, que representa todo lo que supone la música. 

M.G.- Pero Pepe, en toda esa música que se menciona, encuentro muy poca española. ¿Esto es por algún motivo?

P.C.- No, no hay ningún motivo premeditado. Lo que pasa es que la música es inabarcable. 

M.G.- Seguimos hablando de música que sé que te apasiona. Hace unos días entrevisté a un tenor que ha publicado también con tu sello, y le pregunté por la música actual. Le pregunté por el reguetón, por Maluma, por Bad Bunny. Su respuesta fue rotunda. Me gustaría saber qué piensas tú.

P.C.-  En principio, no me cierro a ningún tipo de género musical. Por mi manera de relacionarme con la música, soy incapaz de cerrarme a algo. Siempre he escuchado de todo. El primer disco que compré en mi vida fue de Bob Marley, pero de ahí empecé con el rock progresivo, el folk, el punk,... Por supuesto, me interesó muchísimo la nueva ola con todo lo electrónico. Todo esto es muy subjetivo, claro. A mí me gusta la música que me gusta que, aunque suene a perogrullada, es así. Y la música que me mueve puede ser por motivos muy distintos.

Y en cuanto al reguetón pues contiene una de las palabras que más me interesan musicalmente, que es el reggae. Quizá no me interesa los sonidos latinos pero, indudablemente hay un origen que sí me interesa. Me gusta dejarme sorprender por cualquier género. Me ha pasado en algún bar, antes de la pandemia, que sonaba una canción que te gustaba y te ponías a indagar con el Shazam. Me parece toda una búsqueda arqueológica continua.

M.G.- Hablando de bares. El personaje se mueve por diferentes escenarios y visita diversos bares. ¿Serviría este libro como guía para conocer antros de perversión y pecado?

P.C.- Aquí hay una mezcla de muchos antros. Hay bares musicales y otros más normales. De todos modos es que, como tampoco se nombra ni la ciudad donde vive Pipi,.... Se sabe que es más o menos por el norte, pero no hay nada claro. Pero sí serviría como guía nostálgica de lo que era la vida en tiempos previos a la pandemia, especialmente la vida nocturna. 

M.G.- Es verdad porque también mencionas los conciertos y los festivales, que están actualmente parados, y que hoy nos parecen cosas de otro siglo. Todos estos festivales que se mencionan en la novela, ¿los conoces bien?

P.C.- Sí, he ido a muchos festivales. Estuve en Benicassim 97, cuando se cayó el escenario en plena tormenta. El año pasado me dio tiempo a ir al Primavera Sound, también he ido a una edición del Sonar, al Doctor Music,... En los 90 fue cuando surgieron y se consolidaron rápidamente, casi como un evento mainstream y de intercambio social. Esa sensación de comunidad, de ir de un escenario a otro, de seguir el mapa de los horarios, perderte en una barra pidiendo una cerveza,... me gusta mucho. Pero es cierto que a veces se masifican demasiado. En cualquier caso, a todas esas personas que les gusta ir de festivales, también les recomendaría que fueran en invierno a las salas de medio aforo para disfrutar de la música en directo.

M.G.-Por último, Pepe. Te voy a dar las gracias por el detalle de la púa. Siempre he querido tener una y me he llevado una sorpresa al abrir el libro y encontrarla ahí, a modo de marcapágina. Me parece un detalle de lo más original. 

P.C.- (Risas) Cada una de las novelas tiene su púa. Fue una idea que tuve con la primera y lo he mantenido. 

M.G.- ¡No lo sabía! Esta la voy a guardar con mucho cariño porque tenía muchas ganas de tener una. No toco la guitarra ni de lejos, pero me apetecía tener una.

P.C.- (Risas) Pues ahí la tienes.

M.G.- Sí. Pepe te agradezco mucho que me hayas atendido. Y nada, si los lectores lo siguen pidiendo, pues más Pipi, ¿no?

P.C.- Lo iremos viendo. (Risas)

M.G.- Feliz tarde y gracias.

P.C.- A ti.

Sinopsis: Después de presentar su año en Estados Unidos (California 83) y en la universidad (Chorromoco 91), Pepe Colubi retoma las andanzas de su alter ego en el momento en que Pipi obtiene su título académico en 1994. A base de inconstancia, falta de ambición y tendencia a no esforzarse, intentará labrarse un futuro sin doblar el espinazo. Nadie ha logrado menos con tan poco.

Pipi entra en la vida laboral sin muchas expectativas y con todas las ganas de pasárselo bien. Trabajos precarios, relaciones inestables, bares tumultuosos y conciertos desenfrenados mientras la madurez impone sus criterios. ¿Qué podría salir mal?

Una novela que consigue la empatía del lector, incluso en sus lances más patéticos, rastreros y ruines. Un canto desafinado al optimismo injustificado, a la alegría de vivir, al poder sanador de la música.




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