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miércoles, 25 de mayo de 2016

ARRUGAS (ANIMACIÓN - 2011).


 

Año: 2011.

Nacionalidad: Española.

Director: Ignacio Ferreras.

Reparto: Animación.

Género: Animación. Drama.

Premios: Entre otros, 2 Goyas  (Mejor Película de Animación y Mejor Guión Adaptado)

Sinopsis: Emilio y Miguel, dos ancianos recluidos en un geriátrico se hacen amigos. Emilio, que padece un principio de Alzheimer, cuenta inmediatamente con la ayuda de Miguel y otros compañeros que tratarán de evitar que vaya a parar a la planta de los desahuciados. Su disparatado plan tiñe de humor y ternura el tedioso día a día de la residencia, pues para ellos acaba de empezar una nueva vida. Largometraje de animación 2D para adultos, basado en el cómic homónimo de Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008).




[Información facilitada por Filmaffinity]


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Ayer os hablaba del encuentro que tuve con Isaac Rosa, autor de una novela gráfica que aborda un tema muy delicado en los tiempos actuales, los desahucios. La redacción del post de ayer me condujo a recordar otras novelas gráficas que me habían gustado muchísimo y que también tocan temas muy complicados. Recordé Arrugas de Paco Roca, un libro que su autor escribió cuando, entre otros motivos, el padre de un amigo enfermó de Alzheimer. La novela data de 2007 mientras que su adaptación al cine es de unos pocos años después, galardonada, en 2012 con un Goya a la Mejor Película de Animación. Fue entonces cuando la conocí. 

Es ley de vida que los padres se hagan mayores. En cierto sentido el ser humano regresa a un incuestionable estado de infancia cuando alcanzamos la vejez. Por regla general, dejamos de valernos por nosotros mismos, necesitamos ayuda incluso para las necesidades más básicas y, en ocasiones y por desgracia, nuestra mente parece que se marcha de vacaciones. No resulta fácil para nuestros padres ver cómo se van deteriorando poco a poco pero igual de difícil es para los hijos asistir a ese proceso natural.

Arrugas narra el deterioro de un padre. Emilio, antiguo director de banco ya jubilado, comienza a perder la cabeza y a confundir las cosas. Aquejado de principio de Alzheimer, su único hijo, casado y padre de un niño pequeño, no puede hacerse cargo de él. La solución pasa por ingresar a Emilio en una residencia de ancianos donde entablará amistad con otros abuelos y abuelas. Los primeros instantes serán difíciles. Habituarse a un nuevo lugar, a nuevos rostros..., mientras te despides de tu familia resulta ser un mal trago. Nuestro Emilio recordará entonces su primer día de colegio cuando, al entrar en el aula, todas las miradas se clavaron en él. Sintió miedo e incertidumbre, las dos mismas emociones que siente al cruzar el umbral de la residencia. 

Emilio comienza así una nueva etapa de su vida, la última tal vez, el último escalón y lo hará rodeado de personas a las que no conoce. Su compañero de habitación, Miguel, hará todo lo posible por velar por su tranquilidad y junto a él otros tantos personajes como Doña Sol que se pasa el día buscando un teléfono para llamar a sus hijos y que pasen a recogerla, Antonia que va rapiñando todo lo que los demás dejan en las comidas, o Modesto y Dolores, un matrimonio unido hasta el final.





Estos abuelos, mientras ven pasar los días, esperan la llegada de un familiar que les alegre la existencia, siempre temerosos de ver sillas vacías en la mesa en la que se sientan a comer con el resto de ancianos, siempre asustados por desconocer qué ocurre en la planta de arriba, por qué no los dejan subir. A Emilio le asusta la incertidumbre, ese temor que se inicia en el primer escalón del tramo que conduce a la planta superior y desde donde, a veces, bajan voces inquietantes. 

Arrugas es un largometraje muy conmovedor. No se excede con la sensiblería ni se aprovechará de la debilidad del espectador para arrancarle lágrimas, pero sin duda te afectará porque será inevitable pensar en tus propios padres o incluso pensar en ti mismo, cuando te llegue el momento de encarar la recta final.

Sé que ver una película de estas características, por muy de animación que sea, no es plato de buen gusto para todos pero el tratamiento que se hace sobre la enfermedad o sobre los abuelos que viven en contra de su voluntad en un geriátrico es digno de tener en cuenta. 

Emilio se ve resignado a una decisión que no ha tomado él mismo. Aún así intentará amoldarse pero lo que ve a su alrededor le desagrada y le desanima a partes iguales. No solamente está en un entorno desconocido sino que también comprobará que la enfermedad ha hecho mella en él y eso le asusta. En algún momento pensaremos que ha tomado el camino de en medio y temeremos por él. 

Miguel es el contrapunto. Un hombre de origen argentino que jamás se ha casado ni tiene hijos, al menos que él sepa, vive en la residencia por decisión propia. Quizá nos resultará inicialmente un personaje irritante y desvergonzado pero Miguel oculta un secreto, una intención que nos robará el corazón y que nos conducirá a un desenlace donde las emociones terminarán por desbordarse.

El resto de personajes es igualmente tierno. Abuelos o abuelas que se pasan el día dormitando frente al televisor o a los que se les intenta distraer y mantener activos sin ningún resultado positivo

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