Autor
Enric Pardo (Castelló de la Plana, 1977) es guionista y profesor de cine. Actualmente es guionista y creativo del Área de Ficción de la productora El Terrat y jefe del departamento de Ficción TV de la ESCAC. Pardo es el guionista y coordinador de guión de la serie de animación Arròs Covat (con la que ganó un premio Ondas), y guionista de los largometrajes Animals, El club de los buenos infieles y Trash, y del programa de sketches Autoindefinits. Como profesor de la ESCAC ha impartido clases de guión, dramaturgia, series de ficción televisiva y proyectos de final de carrera. Como analista de guiones para TVE ha asesorado sobre más de cincuenta guiones de largometrajes. Su primera novela, Todas las chicas besan con los ojos cerrados, fue un gran éxito de ventas. Primera temporada es su segunda novela.
Sinopsis
Una historia de amor de película (o de serie).
Primera temporada es la nueva novela de Enric Pardo y algunos dicen que se lee como se ven nuestras series preferidas.
¿De qué va? Fácil: De enamorarse de la persona equivocada. De la amistad. De la pérdida. De la traición. De la adicción. De la hipnosis (sí, ya veréis qué guay esto). De las redes sociales. De las neuras del amor. De las historias y la necesidad de inventar historias del ser humano. ¿Y ya está? No. Dejamos lo mejor para el final: de las series.
Nuestro protagonista es Cliff, un joven sensible, a quien le pasa de todo: se enamora de California, una cantante joven y sexy que lo trae por el camino de la amargura; su padre que es un ligón de cincuenta y tantos empieza a tener problemas de corazón; la hija de la novia de papá le pone ojitos y tienen mucha tensión sexual no resuelta; se enrolla con la novia de su ex mejor amigo con el que no se habla desde hace mucho tiempo, etc... ¿Etcétera diréis? ¿Y qué más pasa? Pues lo que pasa en la vida misma (y en las mejores series): que todo se complica.
[Información facilitada por la editorial]
A la luz de la tarde, en un patio lleno de macetas y con el arrullo de una fuente como música de fondo (bueno, luego surgieron de la nada unos martillazos perturbadores), me encontré a Enric Pardo tomando un café. Era su primera visita a Sevilla y se le notaba en el semblante que le gustaba la ciudad.
Enric venía a presentar su segunda novela, Primera Temporada, en la Feria del Libro y quedamos un par de horas antes para charlar sobre su libro, una comedia romántica que conforma casi una enciclopedia sobre las series de televisión. No os perdáis lo que nos cuenta. He aprendido mucho sobre ese mundo.
Marisa G.- Enric esta es tu segunda novela. La anterior fue Todas las chicas besan con los ojos cerrados, ¿de qué iba?
Enric P.- Pues iba de la historia de Álex que conoce a Natalia, una chica fantástica, con la que empieza una relación y con la que mete la pata. Era una historia muy optimista sobre las relaciones sentimentales, las relaciones amorosas,... para los chicos de treinta y tantos años. Una comedia romántica desde el punto de vista masculino y explicaba un poco lo que nos está pasando a los de la generación BUP pero muy en positivo todo.
M.G.- Me interesa lo que mencionas sobre la comedia romántica escrita por un chico. ¿No es algo muy común no?
E.P.- No. Si tengo algún referente literario es Nick Horby de Alta Fidelidad. Una mezcla confusa respecto al peterpanismo, a las relaciones sentimentales,... y a la vez salpimentado con reflexiones sobre nuestra generación y la cultura pop. Nick Horby habla mucho de música y yo hablo más de cine en Todas las chicas... y de series de televisión en Primera Temporada.
M.G.- ¿Y Primera Temporada la catalogamos también como comedia romántica?
E.P.- Yo creo que sí, aunque lo que más hago es dramedia romántica porque son novelas que reflejan nuestra vida, nuestras vivencias y al ser un reflejo de la vida misma no deja de tener lo que tiene la vida propiamente, una sucesión de momentos cómicos, dramáticos, trágicos, tensos, y un punto de vista humorístico de lo que es la existencia humana.
M.G.- Fíjate que yo había apuntado que tu libro es una experiencia vital contemporánea.
E.P.- Sí, sí,... Me gusta mucho que digas eso porque es lo que a mí me gusta encontrar en una novela o en una serie, el que reflejen la vida. A veces empiezas una trama con un personaje y luego desaparece y vuelve a reaparecer más adelante con otro rol en tu vida... Esto pasa mucho en la novela, que de repente recuperas a un amigo que hace mucho que no ves y se revela de una manera distinta que no recordabas.
M.G.- Tu novela trata muchos temas, el amor, las amistades (algunas muy traicioneras), la relación paterno-filial, las adicciones, y hablas mucho de series. De todos estos temas, ¿cuál prevalece más?
E.P.- Si tengo que reducirlo mucho creo que la novela va sobre las relaciones personales y por lo tanto de las personas, de cómo chocamos, de nuestros conflictos, o cómo suavizamos o teñimos de cierta empatía o coherencia las relaciones entre las personas. Creo que la novela ofrece una visión humanista de la condición humana. Ese es el tronco, y a partir de ahí, se desarrollan las ramas que configuran la vida de Cliff con la amistad, con las relaciones paterno-filiales, con el tema de la droga, con las chicas, con el sexo,...
M.G.- Y con los traumas, ¿no? Porque el protagonista está muy marcado por la muerte de su madre cuando él era pequeño.
E.P.- Era una de las cosas de las que se me apetecía hablar, sobre la pérdida. A mí me afecta mucho la pérdida y creí que tenía cosas que decir al respecto. No sé si lo he hecho bien o no, espero que sí, pero creo que el personaje tenga una pérdida siendo tan joven, hace que todo lo que le va ocurriendo después con las mujeres tenga un calado más profundo y psicológico. La búsqueda de la madre en todas las mujeres que se va encontrando le da una profundidad que yo necesitaba para que el personaje no fuera un estereotipo de Casanova. Quería presentar un personaje con un retrato psicológico un poco más maduro. Este chico busca a su madre en cada chica con la que está y hasta que no descubra que su madre no va a volver y que la ha perdido para siempre no va a poder cerrar esa etapa de su vida.
M.G.- Las series juegan un papel muy importante en tu libro. Tocas como una veintena de series de todos los tiempos.
E.P.- No sé si son veinte o más. El otro día hice como una especie de recuento porque me lo pidió la editorial y creo que salía entre series y personajes más de treinta.
M.G.- Y los que no estamos tan puestos en series, ¿tú crees que nos perdemos algo a la hora de leer tu libro? Porque yo vi Friends y para de contar.
E.P.- No, no... En principio tenía miedo porque lo mismo estaba haciendo una novela solo para los locos de las series e iba a reducir mucho mi público, todas esas chicas que habían leído la novela anterior, pero no. Lo que me he encontrado es justo lo contrario. Mucha gente me dice por twitter que con la novela se han enganchado a alguna serie que no conocían o bien les ha entrado ganas de volver a ver alguna otra. Lo bueno es que no hago spoilers o no los hago en el sentido estricto de la palabra. Y por otra parte, al igual que Cliff, no hago crítica, lo que hago es recomendar series y no hay ninguna de las que menciono que no las recomiende de verdad.
M.G.- Mencionas muchísimas y a mí solo me suenan de referencia o he visto algún capítulo de pasada. Ya te digo, la única que he visto entera ha sido Friends y sin duda, la volvería a ver de nuevo.
E.P.- Sí, sí,..
M.G.- Es que me encanta. Los actores perdieron su chispa cuando acabó aquella serie porque, por ejemplo a Jennifer Aniston la hemos visto en muchas películas y ya no es igual.
E.P.- Ya no es la misma, no. Es que esos personajes iban en la piel de los actores y fueron diez años, diez temporadas, haciendo el mismo personaje y cultivándolo, sabiendo toda la mecánica de la comedia. Los que nos dedicamos a la comedia sabemos que es muy, muy justa, que si te vas un pelo pierdes la gracia y si te quedas corto, también. Llegar al punto en el que el personaje y el actor son uno y sueltan un chiste y lo lanzan perfecto, eso es un arte.
M.G.- Tiene que serlo sí, y de hecho, posteriormente hubo un spin-off de Joey y aquello parece que no funcionó.
E.P.- Fue un desastre. Joey tenía un personaje que jugaba mucho como la cereza del pastel, era el contrapunto a todo lo demás y construirlo es muy complicado en comedia.
M.G.- Y aclárame una cosa. Esta particular numeración de los capítulos que tú usas, tiene mucho que ver con las series, ¿verdad?
E.P.- Sí,.. Mira eso significa Seasson One, Episode 7. Es la numeración que se hace de los capítulos en series.
M.G.- La E la tenía clara pero con la S me perdía... Es bueno saberlo.
Y pasemos a hablar del personaje. El protagonista se llama Cliff, diminutivo de Cliffhanger, el nombre de un recurso que se usa en series, en novelas,.. ¿por qué le has puesto ese nombre al personaje?
E.P.- El cliffhanger es uno de los recursos narrativos más entretenidos y más divertido para el espectador, para el lector y para el creador, guionista o novelista.
M.G.- Bueno, a veces al espectador le entra ganas de cogeros por el cuello cuando nos dejáis ahí «colgando del precipicio». (Risas)
E.P.- Claro, pero eso es lo bueno, dejaros colgando sobre el abismo o sobre el acantilado. Esto es el «Continuará» de toda la vida. Pero es algo muy divertido de construir y algo muy, muy guay cuando lo recibes como consumidor, lector o espectador. El hecho de ponerle ese nombre al personaje ha sido un homenaje a la narración capitular que, para mí, es una de las narraciones más libres, más bonitas, que crea un vínculo de tensión dramática y emocional con el lector o el espectador. Así que tenía mucho sentido.
M.G.- Dominar ese recurso no debe ser fácil ¿no?
E.P.- Es una de esas cosas que nadie me ha enseñado y que he aprendido con el oficio o por intuición, porque lo has visto muchas veces y sabes cómo se construye. Aprendes que no puedes anticipar un cliffhanger sino que antes debe haber un cierre de toda la trama o la dinámica del capítulo pero a su vez, tienes que dejar en alto una dinámica nueva que ya entraría en el capítulo siguiente pero que avanzas en el anterior de manera integrada sin que el espectador o el lector intuya que lo estás avanzando. Cuando esto ocurre y encima lo haces de manera natural, el lector o el espectador lo agradece un montón.
M.G.- La verdad es que nos dejáis con la intriga a tope... Y siguiendo con el personaje, ¿Cliff no se come mucho la moral?
E.P.- Se come la olla, sí.
M.G.- Totalmente. ¿Qué elementos caracterizan su personalidad? ¿Cómo lo ves tú?
E.P.- Creo que principalmente lo caracteriza la neurosis. Esto ya lo avanzaba Woody Allen y no es nada nuevo, pero la neurosis se ha instalado en el pensamiento masculino actual porque empezamos a ser mucho más femeninos en lo bueno. Las mujeres nos habéis demostrado en los últimos tiempos que lleváis los pantalones y tenéis la sartén por el mango y eso nos ha obligado a reubicarnos. Y esto es realmente bueno, pero también nos hemos tenido que preguntar qué rol jugamos ahora en la sociedad y dónde nos ubicamos. Aquí ya no hay una lucha de sexo porque en ese caso, ganáis por goleada, con lo cual ya no tenemos que luchar en el ring sino que debemos empezar a construir juntos. Antes no era así y ahora nos toca reflexionar sobre nuestra condición masculina y hereditaria.
M.G.- Me gusta esto que dices, sí, sí. Tomo nota. (Risas)
Pero Cliff tiene un planning en el que anota las mujeres que tiene a la vista, y las posibilidades reales de acostarse con ellas o no. ¿Tú crees que a las mujeres les gusta que un hombre haga esto?
E.P.- Mira, yo te digo que las mujeres lo hacen y te lo digo porque esto está copiado de una amiga que lo hace.
M.G.- ¿En serio? (Risas)
E.P.- Sí, sí,... Con lo cual los hombres juegan a muchas bandas y las mujeres también juegan a muchas bandas. Pero bueno, es que estamos en una época en la que se pierde la vergüenza a ligar, a estar con una chica, pero, al mismo tiempo, todavía no has madurado lo suficiente como para decidir con qué chico o chica te quedas. Y por eso Cliffhanger necesita tener un Excel con toda la información porque si no se lía.
M.G.- Bueno, por lo menos es un tío sincero. Él se autodenomina cerdo en alguna ocasión pero va de frente y eso me gusta.
E.P.- Sí, eso es lo bueno y por eso las chicas lo adoran pero al mismo tiempo lo quieren matar. Es un tío honesto, que va de cara y que te dice lo que hay, porque lo que no es de recibo es mentir. Eso nunca.
M.G.- Creo que es un personaje que al fin y al cabo lo que busca es estabilidad a pesar de que tiene tantos frentes abiertos.
E.P.- La imagen que me viene a la cabeza sobre cómo sería Cliff en paz consigo mismo es con una chica que lo tenga en brazos, que lo mime, que lo cuide. Creo que eso es lo que él realmente necesita, que lo arropen.
M.G.- Sí,.. esa es la sensación que yo tengo.
Y cambiando de tema, me llama mucho la atención el repaso que le pegas a TV3. Ha sido un buen tirón de orejas.
E.P.- Es que hace mucho tiempo que tenemos un problema con TV3. Hacen una programación fantástica para niños y una programación fantástica para señoras mayores pero hay una generación de artistas y creativos brutal y brillante en Barcelona que no tiene un espacio en TV3 en prime time y claro, ya la cosa... Es que se creen que son la BBC del sur de Europa y no es así.
M.G.- Imagino que ellos emitirán lo que se vende. Comparo lo que me dices con lo que ocurre aquí con Canal Sur. Para mí, o para la gente de mi edad, Canal Sur no ofrece contenidos. Lleva años viviendo de los programas con niños o para niños y con aquellos dirigidos a personas mayores, pero para nuestra edad no hay nada.
E.P.- Pero es que esto es un pescado que se muerde la cola. Yo no voy a buscar un producto en TV3 porque sé que no lo voy a encontrar y ahí ya hay un rechazo por parte del espectador porque se me ha echado fuera. No conozco el caso concreto de Canal Sur.
M.G.- Es tres cuarto de lo mismo.
E.P.- Pero es que es una televisión pública. Es que el dinero de ese directivo lo estoy pagando yo, con lo cual, debería pensar que ese dinero que está cobrando, tiene que repercutir en mí porque de otro modo voy a dejar de pagarlo. Que nos hagan un canon como en la BBC. En la BBC todo el mundo paga el canon porque la consideran suya. Que hagan lo mismo con TV3, con Televisión Española y con Canal Sur. Y si no reciben ese canon, estarán recibiendo una hostia de la ciudadanía que es lo que se merecen.
M.G.- Estoy totalmente de acuerdo sí...
Y aparte de ese toque que le das a TV3, ¡mira que decir que a las presentaciones de los libros de Juanjo Sáez solamente van gafapastas! ¡Pero si Juanjo es un encanto! (Risas)
[Nota: Juanjo Sáez, autor del cómic Crisis (de ansiedad)]
E.P.- (Risas) Juanjo es super amigo mío.
M.G.- Nosotros lo conocimos hace unos meses y es encantador.
E.P.- Síii. Nosotros nos conocimos en Arrós covat pero lo que digo es en broma porque yo lo quiero un montón.
M.G.- Yaaa... Así lo he entendido pero es que me hizo mucha gracia. Estaba leyendo y de repente me encuentro con aquel comentario... Me reí mucho.
Oye, y tu libro, ¿está más orientado al formato digital? Lo digo porque pones muchos enlaces a vídeos de Youtube.
E.P.- No,... Nunca me planteo cómo lo va a leer el lector si en formato físico o electrónico. Si he incluido los enlaces de ciertos vídeos es porque creo que son interesantes e ilustrativos, pero nunca escribo pensando en el formato. Sí tengo muy en cuenta al lector pero desde el punto de vista de la narración y no del marketing. Fíjate que con respecto al público yo pensaba que estaba escribiendo para tíos, de treinta años, de Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia y Bilbao y pare usted de contar porque la gente de fuera no lo va a entender y lo que me he encontrado es que mi público es femenino de dieciocho a treinta y cinco años, de todas las partes del mundo. Con lo cual nunca sabes a quién te diriges realmente y esta es la maravilla de los libros. Al final quien completa el libro es el lector.