El pasado jueves pusimos rumbo a Laguardia (Álava) donde por segunda vez se iba a fallar el Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego, un premio literario convocado por las bodegas Solar de Samaniego y la editorial Algaida (Grupo Anaya).
El viaje no pudo ser más bonito y agradable. Una parada en Roa, en las instalaciones de Bodegas Durón, pertenecientes al mismo grupo vinícola, nos permitió contemplar un paisaje hermoso en el que, de las viñas alienadas, colgaban los jugosos racimos de uva. Convocados allí, pudimos conocer la historia de aquellos terrenos, así como de los colindantes, la producción vinícola y la pureza de los caldos allí elaborados, todo ello maridado con las explicaciones de un arqueólogo que nos habló de antiguos yacimientos en la zona. A continuación pudimos degustar un almuerzo típico de bodega regado con un Ribera del Duero absolutamente espectacular.
Tras el almuerzo emprendimos camino a Laguardia donde, tras descansar un poco, seguimos aprendiendo sobre las bondades del vino en combinación con el chocolate, una fusión que hasta la fecha yo no había probado pero que sin duda supuso una explosión de sabores. Con las explicaciones de un repostero, tuvimos la oportunidad de probar tres tipos de vinos, un joven, un crianza y un reserva, todos ellos acompañamos con trufas que fueron elaboradas con tres coberturas distintas de chocolate, una cobertura de Tanzania para el vino joven, una cobertura mexicana para el crianza, y una cobertura cubana para el reserva. ¡Alucinante la mezcla!
Tras el almuerzo emprendimos camino a Laguardia donde, tras descansar un poco, seguimos aprendiendo sobre las bondades del vino en combinación con el chocolate, una fusión que hasta la fecha yo no había probado pero que sin duda supuso una explosión de sabores. Con las explicaciones de un repostero, tuvimos la oportunidad de probar tres tipos de vinos, un joven, un crianza y un reserva, todos ellos acompañamos con trufas que fueron elaboradas con tres coberturas distintas de chocolate, una cobertura de Tanzania para el vino joven, una cobertura mexicana para el crianza, y una cobertura cubana para el reserva. ¡Alucinante la mezcla!
Sobre las siete de la tarde nos desplazamos al interior de las bodegas Solar de Samaniego. Allí pudimos contemplar los murales de Guido Van Helten, un artista australiano que ha decorado con sus dibujos los diversos depósitos de medio millón de litros de capacidad, ilustraciones con un mismo estilo figurativo, realizados con una paleta de colores que no desentonaba con la estética de la bodega. Los dibujos tienen una fuerte vinculación con el mundo de la viticultura, así como con las personas que contribuyen a la elaboración del vino, estableciendo semejanzas con la creación literaria, pues esta bodega hace un año que puso en marcha un proyecto al que tituló Beber entre líneas, «un proyecto que fusiona las culturas del vino y la literatura».
Después del paseo por las instalaciones tomamos asiento en la Sala Fábulas & Barricas donde se iba a comunicar el nombre del ganador tras las deliberaciones del jurado presidido por Luis Alberto de Cuenca y del que formaban parte Jesús Ferrero, Luis del Val, Soledad Puértolas y José María Merino (lamentablemente no todos pudieron asistir).
El acto se abrió con la intervención del periodista Pablo García-Mancha cuyas palabras cargadas de poesía bien merecen la pena ser oídas, una verdadera oda al vino y a la literatura.
[Puedes oír su intervención completa clicando aquí]


