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miércoles, 24 de febrero de 2016

LA CHICA DANESA (DRAMA - 2015).


Año: 2015.

Nacionalidad: Reino Unido.

Director: Tom Hooper.

Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Matthias Schoenaerts, Amber Heard, Ben Whishaw, Sebastian Koch, Victoria Emslie, Adrian Schiller, Richard Dixon, Paul Kerry, Helen Evans, Michael Gade Thomsen, Alicia Woodhouse.

Género: Drama (Basado en hechos reales).

Sinopsis: Drama basado en la verdadera historia de una pareja de artistas daneses, Einar y Gerda Wegener. La vida de este matrimonio dio un giro cuando Einar sustituyó a la modelo femenina que su mujer, Gerda, tenía que pintar. Cuando los retratos resultan ser un éxito, ella anima a su marido a adoptar una apariencia femenina. Lo que comenzó como un juego llevó a Einar a una metamorfosis inesperada.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Los biopics siempre funcionan conmigo. Gracias a películas como esta he conseguido conocer a personajes muy interesantes, con una vida apasionante o muy dramática, héroes y heroínas anónimas a las que se les debe un reconocimiento o simplemente hombres y mujeres que se han significado por algún motivo con el paso de los años. Todas ellas personas que, de otro modo, aún seguirían siendo grandes desconocidos para mí.

Einar Wegener fue un artista danés nacido en Vejle (1882). Pintor paisajista con un gran reconocimiento en su país, conoció a su mujer Gerda, también pintora, en la Escuela de Arte y se casaron muy jóvenes. No obstante, la vida conyugal feliz y bien avenida de la que disfrutaban se tornó  en un calvario cuando Einar descubre de manera azarosa su lado más femenino, su transexualidad. Comienza así un viacrucis, incapaz de vislumbrar su verdadera identidad sexual, una cuestión que lo atormentó a lo largo de los años y que pudo capear vistiéndose como una mujer, maquillándose y haciéndose pasar por Lili Elbe, la prima de Einar. Pero nada era suficiente. Einar necesitaba sentirse mujer y en 1930 tomó una decisión irreversible.  

La chica danesa narra parte de la vida de Einar Wegener, sus primeros años de matrimonio,  su trayectoria artística y el descubrimiento de su identidad femenina. En el largometraje veremos a la pareja disfrutando de los éxitos de él como pintor, mientras ella no tiene tanta suerte. Aún así, eran felices y se amaban profundamente. Los problemas surgen cuando, como si de un juego se tratara, Einar y Gerda deciden que él se disfrace de mujer por mera diversión para asistir a un baile de artistas. Lo que se inicia como una simple broma se tornará en un torrente de emociones contra las que el pintor no podrá luchar. Lo intentará, pedirá ayuda médica, será diagnosticado de múltiples enfermedades absurdas e incluso lo someterán a un tratamiento que bien pudo generarle más perjuicios que beneficios. El desenlace me dejó sin habla, me cautivó y me dejó flotando en un mar de desolación y compasión. 

Desde los primeros minutos, la cinta nos muestra la curiosidad y admiración que Einar sentía por los exornos femeninos. La delicadeza de las medias de seda, la suavidad de los lazos y encajes, la belleza de unos zapatos de tacón hacían al pintor soñar con una identidad de la que la naturaleza lo había privado. En la mirada del pintor, hay un brillo casi de envidia cuando contempla los camisones o la ropa interior de su esposa. Y Gerda comprenderá asustada y con temor lo que su marido esconde en su interior. Le costará digerir la verdad pero el amor será mucho más fuerte pero al final asumirá la realidad y supondrá un enorme apoyo para Einar.

La chica danesa tiene una duración de ciento veinte minutos. Al respecto he decir que hasta algo más de la mitad se me hizo un tanto ardua pues los hechos se desarrollaban a un compás demasiado lento. La felicidad inicial da paso rápidamente al meollo del asunto y en ese dilema moral, en ese descubrirse y aceptarse, el guion se dilata excesivamente. Alcancé un sutil punto de aburrimiento que, tras más de hora y cuarto, se volvió en emoción. Cuando el pintor toma la decisión que cambiará su vida, la cinta coge más ritmo y es a partir de ese momento en el que volví a meterme en la película. Como dije antes, me hizo llegar a un desenlace que me dejó bastante tocada.  

A mi juicio, la homosexualidad y la transexualidad son temas que se tratan con mucho cariño y respeto. No hay sordidez ni mal gusto en la presentación de un tema tan espinoso como este y que tanto afecta a la psicología de los afectados.  

miércoles, 28 de enero de 2015

LA TEORÍA DEL TODO (DRAMA - 2014).


Año: 2014

Nacionalidad: Reino Unido.

Director: James Marsh.

Reparto: Eddie Redmayne, Felicity Jones, Charlie Cox, David Thewlis, Emily Watson, Simon McBurney, Charlotte Hope, Adam Godley, Harry Lloyd, Maxine Peake, Joelle Koissi, Zac Rashid, Hugh O'Brien, George Hewer, Georg Nikoloff, John W.G. Harley.

Género: Drama. Biográfico.

Premios: 5 nominaciones a los Oscar (2015); 2 Globos de Oro (Mejor actor - Redmayne) y Mejor BSO; entre otros...

Sinopsis: Narra la relación entre el célebre astrofísico Stephen Hawking y su primera mujer, Jane, en la época en que ambos lucharon contra la enfermedad degenerativa que postró al famoso científico en una silla de ruedas. 


[Información facilitada por Filmaffinity]



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Descorazonadora, triste, emotiva, conmovedora y muy bella. Esto es lo que me ha parecido La teoría del todo, una película con cinco nominaciones a los Oscars, entre ellas la de Mejor Película, Mejor Actor y Mejor Actriz. 

Hacia el infinito (Jane Hawking)James Marsh narra en este biopic parte de la vida de Stephen Hawking, aproximadamente unos veinte años que se inician en su época de estudiante. Partamos de la siguiente premisa, el largometraje está basado en uno de los libros escritos por Jane Wilde, primera mujer de Stephen Hawking, titulado Travelling to Infinity: My life with Stephen (Hacia el infinito, Lumen - 2015), por lo que es lógico esperar que la perspectiva que nos ofrece la película sea parcial. Además, más allá de que los hechos se ajusten a la realidad, me ceñiré a lo que la cinta nos narra, sin más. 

En 1963, Stephen Hawking eran un joven estudiante, brillante e inteligente, un cosmólogo que, a pesar de su timidez, conoce a una chica en una fiesta universitaria. Mientras decide sobre qué tema versará su tesis doctoral, Hawking inicia una relación con la joven, Jane Wilde, una muchacha anglicana, creyente, estudiante de filología francesa y española. El futuro de la pareja parece prometedor pero todo se trunca cuando a él le diagnostican la enfermedad de la neurona motora (ELA), un trastorno neurológico progresivo que destruye las células cerebrales encargadas de la actividad muscular esencial. La esperanza de vida es de tan solo dos años, un duro mazazo que el joven apenas puede asimilar, encerrándose en su habitación, rodeado de libros, oyendo a Wagner y apartándose de sus amigos y de su novia. Pero Jane no se rendirá fácilmente. Ella lo ama y desea estar con él el tiempo que Dios les conceda. Así que, sin saber qué ocurrirá mañana, se casan y nacerá su primer hijo.

El deterioro de Hawking es cada vez más evidente y aunque hay que hacer reajustes, acondicionar la casa, adaptarse a las nuevas y difíciles circunstancias, la pareja sigue adelante. Sin embargo, la llegada a sus vidas de dos nuevas personas, Jonathan Hellyer, un amigo de la pareja, y Elaine Maison, la enfermera de Hawking, supondrá un giro en la relación conyugal y la convivencia matrimonial.

La teoría del todo navega entre la vida personal y profesional del científico, sus años de juventud, la camaradería con sus compañeros de clase, la relación con sus profesores y sus logros académicos, así como su vida matrimonial y su relación con Jane Wilde, madre de sus tres hijos, hasta el momento en que recibe el título de Caballero por la reina de Inglaterra en 1982.



Muchos han dicho que esta película se centra demasiado en la parte romántica y sentimental de la vida del astrofísico y que apenas muestra sus teorías científicas y el desarrollo de sus avances en las áreas de estudio, esa búsqueda de la ecuación única que demuestre el origen del universo. Yo no estoy tan conforme. Reitero que la película está basada en el libro de su ex mujer, una filóloga que también conocía las teorías de su marido y que le ayudaba con la publicación de sus libros. Por tanto, sí se hace hincapié en cuestiones de números pero no se profundiza demasiado pues, en tal caso, la película podría haberse convertido en un galimatías para el espectador medio.

La teoría del todo centra nuestra atención en la fuerza de voluntad, la lucha, el coraje, la capacidad de superación personal de la que ha hecho siempre gala Hawking a lo largo de sus 73, todo un hito para la medicina. Sin lugar a dudas, él es un auténtico ejemplo a seguir que no ha consentido que su silla de ruedas sea una cárcel. Lo será para su cuerpo pero no para su mente, una de las más brillantes de los últimos tiempos. Estamos ante una película que combina momentos muy tristes y conmovedores con otros más alegres en los que Hawking intenta disfrutar de la vida con sus amigos y familia sin que su discapacidad sea un obstáculo. Es más, en algún momento se vislumbra el posible optimismo del que ha gozado cuando en lo momentos más duros responde a su mujer, «Todo irá bien». Inevitable que el espectador, o al menos yo, se conmueva en los momentos más dramáticos pero también me he enfadado cuando Hawking decide romper con su pasado e iniciar una nueva vida en el terreno personal. Si la cosa fue tal que así, no creo que fuera justo.

La ciencia frente a la religión será otro tema que asome por la película. Jane es una mujer creyente conviviendo con un hombre que no cree en Dios pues, según sus palabras «un físico no puede creer en un creador sobrenatural». Aún así hay un respeto mutuo e incluso el físico menciona con cierta reiteración a Dios en sus libros y conferencia. En una de las escenas finales, la palabra Dios da pie a una ensoñación de Hawking que invita al espectador a pensar en un posible cambio en sus teorías. Pero en 2014 concedió una entrevista al diario El Mundo (No hay ningún Dios. Soy ateo) en la que declaró:


«En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos "la mente de Dios" era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia»

miércoles, 2 de abril de 2014

MI SEMANA CON MARILYN (DRAMA - 2011).


Año: 2011.

Nacionalidad: Británica.

Director: Simon Curtis.

Reparto: Michelle Williams, Eddie Redmayne, Kenneth Branagh, Emma Watson, Judi Dench, Dominic Cooper, Derek Jacobi, Julia Ormond, Toby Jones, Dougray Scott, Simon Russell Beale, Zoë Wanamaker, Geraldine Somerville.

Género: Drama. Biografía.

Sinopsis: Año 1956. La joven actriz Marilyn Monroe (Michelle Williams) llega a Inglaterra para protagonizar con Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh) la película "El príncipe y la corista". Colin Clark (Eddie Redmayne), un joven de 23 años con buenos contactos, consigue un trabajo como ayudante de producción y es testigo del choque de egos y la tensa relación entre Olivier y Marilyn durante el rodaje.

[Datos facilitados por Filmaffinity]




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La historia del cine cuenta que Marilyn Monroe viajó a Inglaterra en 1956 acompañada de su recién estrenado tercer marido, el dramaturgo americano Arthur Miller, para rodar la película El príncipe y la corista, dirigida por Sir Laurence Olivier e interpretada por Marilyn y el propio Olivier, casado con Vivien Leigh por entonces. Una película que se basaba en la obra teatral El príncipe durmiente de Terence Rattigan y cuyo rodaje fue bastante complejo debido a la actitud infantil y a la inestabilidad manifiesta de la actriz que además sufrió un aborto durante la grabación. 


Laurence Olivier, Vivien Leigh, Marilyn Monroe y Arthur Miller

Se cuenta que ya por entonces tenía problemas con el alcohol y con los barbitúricos. Y es que la vida de Marilyn Monroe estuvo llena de luces de colores que la aturdían y a veces el personaje le pesaba demasiado, engullendo a la Norma Jeane que vivía dentro de aquel cuerpo lleno de curvas.


El auténtico Colin Clark
La película Mi semana con Marilyn refleja el discurrir de aquel rodaje, durante el cual la rubia actriz conoció a Colin Clark (Eddie Redmayne), un joven británico de 23 años y perteneciente a una buena familia que solo tenía un sueño, trabajar en el cine. Aunque procedía de una familia de triunfadores, con unos progenitores de éxito que residían en una gran mansión en el campo, Colin anhelaba con vivir en Londres de manera independiente. Su ilusión por el cine no fue un asunto bien acogido por sus padres que deseaban que su hijo se dedicara al mundo del arte pero aun así, el joven obstinado consigue un trabajo como tercer ayudante de dirección en la productora de Laurence Olivier, que en aquel momento planeaba el rodaje de El príncipe y la corista.

La llegada de Marilyn  (Michelle Williams) a Londres causó un gran revuelo. En un principio a la actriz le maravillaba despertar tanta admiración pero no era una persona fuerte y con frecuencia se venía abajo comportándose como una niña indefensa que necesitaba arropo, cariño y calor. Su actitud provocaba estallidos de cólera en Olivier (Kenneth Branagh) que venía cómo los días transcurrían sin que el rodaje avanzara. Por su parte, Marilyn se siente sola. Su matrimonio con Miller ha dejado de ser de color de rosa y perdida y desorientada busca refugio en el joven Colin quien se alza en su paladín y amigo incondicional para fastidio del director y de todo el equipo. 

Las experiencias que Colin vivió junto a la actriz las fue plasmando en un diario que, según he podido averiguar, en 1995 vería la luz bajo el título El príncipe, la corista y yo, novela en la que se basa el guión de la película.

Mi semana con Marilyn enfrenta a grandes actores británicos contra grandes actores americanos, muestra la pompa y el boato de Olivier frente a la candidez y la inseguridad de una diva del cine americano, la admiración frente a la desesperación, el nacimiento de una estrella frente al ocaso de otra,... Una película que te acerca al lado más humano de Marilyn Monroe, sin que podamos tener la certeza de que la imagen que se ofrece de ella encaje con la realidad o no. Sea como fuere, se han escrito ríos de tinta sobre la tentación rubia y todos coinciden en su profunda desdicha a pesar del mundo de admiración en el que vivía.

En el apartado interpretación no tengo queja alguna. La verdad es que todo el elenco, principales y secundarios, me han satisfecho. 

No tengo grandes referencias sobre Michelle Williams pero, desde luego, en esta película creo que hace un gran papel. Su interpretación arroja una imagen de Marilyn Monroe que, a mi juicio, se adapta bastante a su persona, una mujer con muchos altibajos emocionales, con frecuentes bloqueos en escena debido al pánico, balanceándose entre la turbación y la inocencia, pero eso sí, cuando Marilyn está centrada en su papel, no hay actriz que la eclipse. Williams consigue ser el centro de atención, seduciendo a la cámara como hacía Marilyn. Creo que esta actriz ha sabido darle al personaje lo que este exigía. 

Lo mismo me ocurre con Eddie Redmayne, un actor que lo mismo ha hecho cine que televisión. Su papel protagonista quizás queda un poco eclipsado por el de Williams pero, en cualquier caso, creo que hace una interpretación bastante correcta.



Kenneth Branagh es para mí uno de los grandes actores de la escena británica
. En esta película encarna a un Laurence Olivier al que le cuesta encajar que la actriz americana le haga sombra en su tierra natal. Un hombre de mucha pomposidad, de voz engolada, acostumbrado a ser el centro de atención. 


En cuanto al resto, algunos bastante conocidos - Emma Watson, Julia Ormond y Judi Dench - todo me ha parecido muy correcto. 

Y correcta y bella es también la fotografía, que muestran escenas felices en entornos felices cuando Marilyn deja de ser la actriz de éxito para convertirse en Norma Jeane junto a Colin. Luces cálidas, colores otoñales,... aportan a la cinta una sensación acogedora.

Mi semana con Marilyn es una película con la que cualquier espectador puede disfrutar. Como he dicho creo que nos deja ver el lado más humano de la actriz a la que muestra débil e indefensa, por eso es fácil que el espectador empatice con ella y conecte con sus desdichas. 

He disfrutado mucho viendo este largometraje por segunda vez. Creo que está hecho con mucho cariño hacia la figura de Marilyn.  No es una película de las que yo suelo decir «se deja ver»«es aceptable», «para una tarde de domingo aburrida». No. Creo que frente a esta película hay que sentarse con intención y disfrutarla desde la primera nota de la banda sonora hasta la última letra de los créditos.




Trailer:










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