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lunes, 5 de mayo de 2014

EL SUEÑO DE LOS FARAONES de Nacho Ares.


Editorial: Grijalbo.
Fecha publicación: marzo, 2014.
Nº Páginas: 464.
Precio: 19,90 €
Género: Ficción histórica.
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788425351426

Autor

Nacho Ares nació en León en 1970. Es licenciado con grado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid y certificado en egiptología por The University of Manchester. Ha dedicado su tiempo a la investigación y a la divulgación de temas históricos relacionados con el Antiguo Egipto. Fue director de la prestigiosa Revista de Arqueología, publicación pionera en nuestro país durante casi tres décadas en todo lo referente a este campo. 

Nacho Ares es también director del programa SER Historia de la Cadena SER y reportero del espacio Cuarto Milenio de Cuatro Televisión.

Hasta la fecha ha publicado una docena de libros sobre la cultura egipcia que se han convertido en obras de referencia para miles de lectores en España e Iberoamérica. La tumba perdida (Grijalbo, 2012), su primera novela ambientada en Egipto, fue muy bien recibida por la crítica especializada y por los lectores.

Sinopsis

Nadie debe profanar el sueño de los faraones...

El epiptólogo Émile Brugsch intenta averiguar la procedencia de algunos objetos valiosos que han aparecido en las tiendas de antigüedades de Luxor. Su instinto le dice que, detrás de esos objetos que se venden como recuerdos a los turistas, subyace una tupida red de traficantes que actúa sin el menor escrúpulo amparada por unas autoridades locales corruptas.

Lo que tanto Brugsch como los ladrones de tumbas ignoran es que ese lugar, que está siendo saqueado sin piedad, también esconde la prueba de algo que sucedió muchos siglos atrás, cuando los faraones gobernaban Egipto: una terrible historia marcada por la codicia, la traición y la más cruel de las venganzas.

Una aventura que recrea uno de los mayores descubrimientos arqueológicos del siglo XIX al tiempo que nos sumerge en las apasionantes intrigas cortesanas del antiguo Egipto.



[Información facilitada por la editorial]



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Egipto siempre ha sido un tema recurrente en literatura. Momias, sarcófagos, reyes, sacerdotes, tumbas, arqueólogos,... han poblado páginas y páginas de libros llenando nuestras horas de lectura de aventuras, descubrimientos, maldiciones, viajes,... Es un país y una cultura tan emocionante, con tantos secretos escondidos que dudo mucho que los lectores nos cansemos de argumentos a orillas del Nilo.

El autor Nacho Ares, con quien tuve el placer de charlar tiempo atrás (puedes leer la entrevista aquí), vuelve a adentrarse en su gran pasión, la egiptología, a través de su nueva novela, un libro con el que he viajado en el tiempo a tierras lejanas.

El sueño de los faraones transcurre a través de dos hilos temporales. La acción se inicia el 6 de febrero de 1874. Alrededor de aquellos días, un pastor, Ahmed Abderrasul, junto a su hermano Mohamed y su amigo Kamal, descubren casualmente una cueva que oculta una cantidad innumerable de tesoros, un hallazgo sin precedentes. La familia de Ahmed es pobre y él, movido por la codicia, decide ir extrayendo poco a poco distintas piezas para su venta posterior. Será el secreto familiar que pasará de un miembro a otro pues nadie debe conocer la ubicación de aquella cueva por temor a perder el control sobre los tesoros. 

Son tiempos en los que el mercado negro y el tráfico de antigüedades ya tenían cierta importancia en el comercio egipcio. Piezas de origen desconocido salían a la luz para ser vendidas en los comercios de Luxor y enriquecer así las colecciones privadas de adinerados hombres encaprichados por piezas comos los ushebtis. El gobierno egipcio hacía oídos sordos a todo lo que transcurría delante de sus narices movido por sus propios intereses.


Emile Charles Adalbert Brugsch.jpg
Émile Brugsch
Contra individuos como Anton Wardi o Mustafa Aga Ayat que actuaban sin ningún tipo de pudor, tenían que luchar los miembros del Servicio de Antigüedades. Émile Charles Adalbert Brugsch, Gaston Maspero, Maxence Chalvet o Charles Edwin Wilbour, todos ellos con una fuerte vinculación a la egiptología, intentaron proteger el patrimonio egipcio ante la indiferencia del gobierno al detectar la presencia de diversos objetos que indicaban el saqueo de una tumba desconocida. Para ello, Brugsch se infiltra «en las redes más oscuras del negocio en Egipto, como falso comerciante de antigüedades».

Pero para que Ahmed encontrara aquella singular cueva tuvo que ocurrir algo muchos años antes. Allá por el 969 antes de nuestra era, un momento muy convulso en Egipto, los ladrones de tumba, como Paykamen, Beki y Nesumontu, saqueaban los enterramientos y las necrópolis alterando la eterna paz de reyes y reinas en sus moradas de eternidad. Pinedjem, sumo sacerdote de Amón, teme por sus ancestros y por su futuro descanso ahora que se encuentra enfermo y presiente que se acerca la muerte. Es necesario capturar a los ladrones y someterlos al escarnio público pero todo está pergeñado de tal modo que resulta sumamente complicado averiguar quién se esconde tras estos hechos. ¿Alguien con poder? ¿Hay alguna manzana podrida entre el clero de Amón? Pinedjem intentará solventar el problema que tanto le preocupa con la ayuda de Rekhamun, un artesano de Teba, Takelot y Ahmose, el primer escriba de la Necrópolis de Millones de Años de los Faraones, Vida, Salud y Prosperidad, sin saber que miles de años después la familia de Ahmed encontrará su sarcófago junto al de otros muchos. 

Todo lo que he contado hasta ahora parece pura ficción, sin embargo, la realidad es bien distinta. El hallazgo que Nacho Ares narra en su libro, el escondite Deir el-Bahari, tuvo lugar tal y como él lo describe y, de igual modo, todos los personajes existieron realmente, salvo ligeras excepciones. Al parecer es la primera vez que se novela este hito de la historia de Egipto, un país que siempre me ha interesado por su cultura y sus secretos. No obstante, mi conocimiento sobre la materia es bastante escaso por lo que adentrarme en una novela como esta, sea ficción o realidad, supone para mí un placer. El gozo aumenta si además me topo con un hecho real del que no sabía absolutamente nada. 

Decía antes que prácticamente todos los personajes son reales, incluidos aquellos saqueadores del año 969 antes de nuestra era, de lo que se extrae que el autor ha realizado una dura tarea de documentación. Pero también hay una parte de la trama y algún que otro personaje que pertenecen por entero a la imaginación del autor. Me refiero al hilo amoroso que se desarrolla en la novela, tan sutil, tan velado, que de no haber existido tampoco hubiera importado.  Y es que El sueño de los faraones ofrece una historia tan interesante llena de intrigas, sospechas, amenazas, muertes, envenenamientos, traiciones, corrupción,... que todo lo demás queda empañado. 

Estructurado en treinta y un capítulos precedidos por un prólogo que nos servirá de antesala a la trama, El sueño de los faraones culmina con una Nota de Autor que nos explica con todo detalle la realidad que oculta el argumento de esta novela. Un libro en el que las dos líneas temporales se van alternando con maestría, haciendo hincapié en el contexto histórico de las dos épocas que se narran, sin que el lector se pierda, quedando enredado entre sus páginas. Esta historia está contada al estilo de aquellas viejas películas que nos hablaban de Egipto y sus faraones y que conseguían dejarnos embobados frente al televisor y es que su autor es habilidoso a la hora de narrar. Sin necesidad de un ritmo frenético y con un estilo sencillo pero atrayente nos conducirá hacia la Montaña Tebana donde se encuentra  el sarcófago de la reina Henut-taui del que no se conocía su ubicación junto a otros muchos, para poner ante nuestros ojos los objetos más valiosos pertenecientes a las antiguas dinastías faraónicas. 

  
Distintas tomas del agujero que da lugar al escondite de Deir el-Bahari 
y que técnicamente se nombró como DB 320

He disfrutado mucho con la lectura de esta novela, así que no me queda más remedio que recomendarla. Si te apasiona Egipto, si siempre quisiste viajar al Valle de los Reyes, si soñaste de niño en convertirte en un aventurero descubriendo secretos enterrados bajo las arenas del desierto, sin lugar a dudas El sueño de los faraones es tu libro. Con él vivirás en primera persona el descubrimiento de uno de los mayores hallazgos arqueológicos del siglo XIX, el escondite de Deir el-Bahari, donde se encontraron momias y sarcófagos de decenas de reyes y sacerdotes. Junto a los miembros del Servicio de Antigüedades lucharás contra una red de traficantes de objetos funerarios. La aventura está garantizada.

Por si sentís interés y mis palabras se quedan cortas, os dejo el booktrailer:







Fotografías tomadas de Google Imágenes.



Retos:



  


jueves, 10 de abril de 2014

ENTREVISTA a NACHO ARES (El sueño de los faraones).

 Autor

Nacho Ares nació en León en 1970. Es licenciado con grado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid y certificado en egiptología por The University of Manchester. Ha dedicado su tiempo a la investigación y a la divulgación de temas históricos relacionados con el Antiguo Egipto. Fue director de la prestigiosa Revista de Arqueología, publicación pionera en nuestro país durante casi tres décadas en todo lo referente a este campo. 

Nacho Ares es también director del programa SER Historia de la Cadena SER y reportero del espacio Cuarto Milenio de Cuatro Televisión.

Hasta la fecha ha publicado una docena de libros sobre la cultura egipcia que se han convertido en obras de referencia para miles de lectores en España e Iberoamérica. La tumba perdida (Grijalbo, 2012), su primera novela ambientada en Egipto, fue muy bien recibida por la crítica especializada y por los lectores.

Sinopsis

Nadie debe profanar el sueño de los faraones...

El epiptólogo Émile Brugsch intenta averiguar la procedencia de algunos objetos valiosos que han aparecido en las tiendas de antigüedades de Luxor. Su instinto le dice que, detrás de esos objetos que se venden como recuerdos a los turistas, subyace una tupida red de traficantes que actúa sin el menor escrúpulo amparada por unas autoridades locales corruptas.

Lo que tanto Brugsch como los ladrones de tumbas ignoran es que ese lugar, que está siendo saqueado sin piedad, también esconde la prueba de algo que sucedió muchos siglos atrás, cuando los faraones gobernaban Egipto: una terrible historia marcada por la codicia, la traición y la más cruel de las venganzas.

Una aventura que recrea uno de los mayores descubrimientos arqueológicos del siglo XIX al tiempo que nos sumerge en las apasionantes intrigas cortesanas del antiguo Egipto.


[Información facilitada por la editorial]



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Egipto. Un país fascinante. Una cultura milenaria. ¿Cuánto se ha escrito sobre Egipto? ¿Cuántas de sus historias han sido llevadas al cine? Hoy os presento la entrevista que mantuve días atrás con Nacho Ares, un egiptólogo, enamorado de un país bajo cuyas arenas se esconden secretos antiguos. Nacho Ares lleva con su nueva novela El sueño de los faraones, una historia basada en uno de los mayores hallazgos del siglo XIX, Deir el - Bahari. Esto es lo que nos contó: 

Marisa G.- Buenas tardes Nacho. Estoy a punto de terminar tu libro, me faltan unas cien páginas.

Nacho A.- Tranquila, tranquila.

M.G.- En la biografía figura que estudiaste Historia Antigua y tienes un certificado en egiptología por The University of Manchester. Lo me gustaría saber es de dónde te viene esta pasión por la arqueología y por el Antiguo Egipto.

N.A.- Pues realizando un trabajo sobre la tumba de Tutankamon con trece años leí un libro fascinante titulado «Dioses, Tumbas y Sabios» de C.W. Ceram. Es una historia de la arqueología del año 54 o 55. Se sigue reeditando en la actualidad. Creo que se habrán vendido unos cuantos millones de libros en todo el mundo. Con la lectura de ese libro quedé prendado de la historia de la arqueología egipcia, babilonia, americana. Yo hasta entonces quería ser médico pero como suelo decir, cambié los vivos por los muertos o por las momias. Ese fue el comienzo.

M.G.- Era un trabajo para el colegio...

N.A.- Sí, sí, para el colegio.

M.G.- Y lees este libro y te quedas pillado.




N.A.- Enganchadísimo a la historia de Howard Carter descubriendo la tumba de Tutankamon, a la historia del descubrimiento de la tumba de Deir el - Bahari que cuenta Ceram en el libro y de la que va la novela. Ahí conocí un poco la historia.

M.G.- Supongo que habrás viajado mucho a Egipto, que la habrás visitado más de una vez y de dos y de tres,... ¿qué es lo más impresionante que has visto por allí?

N.A.- Al principio me llamó mucho la atención y me la sigue llamando el mundo arqueológico, el mundo faraónico. Ahora cada vez más porque voy cada dos o tres meses, tanto es así que ya incluso tengo casa en El Cairo. Lo que más me llama la atención es el Egipto contemporáneo y ese salto en el tiempo que hay, de tres mil o cuatro mil años al pasado. Es un perfil de contrastes tan grande que lo convierte en algo muy atractivo. Salir de una tumba en la que parece que estás en el siglo XV antes de Cristo, en una época idílica o por lo menos nosotros la hemos hecho idílica y sales a la luz del sol y ves una Mezquita, otros sonidos, otros paisajes,...

M.G.- La mezcla de lo antiguo con lo más actual.

N.A.- Sí, esa mezcla o más que mezcla contraste porque, aunque en ocasiones chirrían, esta todo perfectamente equilibrado.

M.G.- Tu novela está basada en hechos reales. Para los que no han leído tu novela, cuéntanos de qué trata el libro.

N.A.- El sueño de los faraones cuenta el descubrimiento un «cache»  de momias reales, un escondite que apareció en el año 1881 en Luxor. Es una historia absolutamente real y nos retrotrae en el tiempo hacia el año mil antes de nuestra era que fue cuando fueron depositadas las momias en el lugar, unas momias que pertenecían a faraones, a reinas, a altos sacerdotes, a miembros de la familia real,... La historia del hallazgo es alucinante, que comienza de forma casual con el descubrimiento de un pozo que lleva a un pasillo...

M.G.- Entonces la forma en la que tú describes cómo se encontró esa tumba es real. Ese pastor que pierde una cabra porque cae en un agujero... ¿Todo eso es real?

N.A.- Sí, sí,... A ver, la fecha exacta en la que apareció el «cache» no es conocida. Yo pongo la fecha de 1874 pero eso es porque hay que elegir un momento. Pero sí se cree que fue por esa época porque a partir de esa fecha es cuando empiezan a aparecer en el mercado de antigüedades una serie de piezas que se sabe que vienen de ahí. 

El pastor Ahmed Abderrasul lo que hace es encontrar en una galería de casi setenta metros de profundidad con dos niveles, unos cuarenta ataúdes de todos los periodos más importantes de la historia de Egipto. Lógicamente él no sabe jeroglíficos y es ignorante de lo que allí hay. Empieza a sacar pequeños objetos como los «ushebtis» que son las figuras funerarias que representan al difundo en el Más Allá, papiros, pequeños amuletos, en ocasiones alguna momia,... En definitiva son objetos que cualquier turista se podía llevar como recuerdo. Hay que pensar que en aquella época, a finales del siglo XIX, la venta de antigüedades estaba permitida, al igual que en el siglo XX hasta casi 1983 en Egipto...

M.G.- Pero permitida por los cauces legales, ¿no?

N.A.- Sí, sí,... Lo que llamó la atención a los arqueólogos es la presencia de una serie de piezas con nombres como Henut-taui, Pinedjem,... en el mercado de antigüedades, reinas y personajes importantes de los que no se tenía noticia de ninguna tumba y claro se preguntaron de dónde venían esas piezas que pertenecían al mismo periodo histórico, la Dinastía XXI en el año 969 o 1000 años de Cristo. Acertadamente ellos sospechan que todo esto es producto del saqueo de una nueva tumba o de una necrópolis de este periodo que ha aparecido en algún lugar de Luxor o los alrededores y ahí comienza la historia. Totalmente real.

M.G.-¿Y los personajes también son reales entonces?

N.A.- Todos, todos, son reales, salvo dos o tres. Al final del libro, en el epílogo explico qué detalles son reales y los que no, las opciones históricas por las que yo me he decantado, las otras posibilidades barajadas también en la egiptología. En esas páginas aclaro el trasfondo o el escenario en el que se desarrolla la novela.

M.G.- Y tú como arqueólogo y apasionado de este mundo, imagino que el mayor sueño será encontrar una nueva tumba, vivir un poco la experiencia que vivió Ahmed, no para saquear pero sí para descubrir.

Jean - François Champollion
N.A.- Sí, claro. Yo siempre me he movido un poco en el mundo de la divulgación, de los medios,... pero tengo compañeros que se dedican a la excavación y eso es muy emocionante. Ver cómo se abre una pared nueva o hallar un amuleto, un «ushebti»,... piezas que no ha visto nadie antes desde hace tres mil o cuatro mil años. Eso es bastante apasionante. Es una disciplina relativamente joven porque la egiptología nace en 1822 cuando Champollion descifra los jeroglíficos pero cada vez tiene más adeptos y sobre todo un campo de trabajo muy amplio. Se calcula que es aproximadamente un tercio lo que se conoce del patrimonio faraónico. Es un poco absurdo hacer números en este sentido pero es más o menos lo que se piensa. 

M.G.- ¿Y todas esas excavaciones reciben buen respaldo por parte de las instituciones o el gobierno?

N.A.- Sí. Para conseguir un permiso para excavar en Egipto tienes que presentar un proyecto, que normalmente está respaldado por instituciones académicas, universitarias, o privadas. Si todo está claro normalmente el gobierno egipcio lo aprueba. El equipo se traslada al lugar elegido y trabaja por temporadas. Cada temporada suele ser de cuatro o cinco semanas y por norma general se trabaja un par de temporadas. Luego, el resto del año, se dedican a trabajo de gabinete, de estudio durante el cual fotografías, analizas,... los objetos que has ido descubriendo.

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