
Editorial: Anantes.
Fecha publicación: abril, 2014.
Nº Páginas: 185.
Precio: 18,00 €
ISBN: 978-84-942381-2-3
Autor
Juan Manuel Sainz Peña (Jerez, 1970) es autor de las novelas La alargada sombra de la bayoneta (2000), El mensaje (2003), El juglar (2004), La edad de los héroes (2010), Piedras Negras (2013) y El criado de Velázquez, esta última ganadora del V Premio Internacional de Novela "Ciudad de Almería" 2013. Asimismo, fue finalista en París del Premio Internacional de Novela Corta Juan Rulfo 2008 con La edad de los héroes, obra con la que ganaría en junio de 2010 el Premio Nacional de Novela María Zayas. En mayo de 2013 fue finalista del XLIV Premio Internacional de Novela "Ciudad de Barbastro" por El caso de Anne Brizard. Entre los numerosos concursos literarios que ha conseguido por toda España, destacan el Enric Valor (Alicante), que ha ganado dos veces, el Hontanar de Narrativa (Ponferrada), el Santoña, la mar; el XXVI Premio Internacional de Cuentos Ciudad de Elda (Alicante), el Leyendas Blancas, o el XLVIII Internacional de Cuentos Lena.
Asimismo, Sainz Peña ha dirigido programas de Onda Jerez Radio y colaborado con las emisiones locales de la Cadena SER. Del 2000 al 2004 escribió para Jerez Información la columna de opinión "Con la venia". Desde 2004 hasta 2013 fue columnista, colaborador y crítico teatral de Diario de Jerez, publicando más de 900 artículos para este medio. Desde 2013 participa con la serie de microrrelatos "Cuentometrajes" en Más Jerez.
Sinopsis
Cuando el arquitecto francés Dominique Foe llega a un pueblo tranquilo del sur de España en busca de un clima benigno y una casa a la que trasladar a su esposa enferma, el campanario de la iglesia le recibe con dos repiques que nadie más que él parece oír.
Los lugareños parecen incómodos cuando les pregunta por qué a cualquier hora del día, sin un significado aparente, suenan dos campanadas. Hasta que alguien se atreve a contarle la leyenda local: su número indica la hora exacta en la que alguien va a morir.
A la hora convenida recopila once citas ineludibles con el destino. Once relatos en un recorrido histórico que arranca en el siglo XVI con una joven acusada de brujería por la inquisición y para por historias de reyes, papas, caciques y presos para concluir en el siglo XX con la importancia de un pedazo de pan en la guerra de los Balcanes.
[Información facilitada por la editorial]
Cuando el arquitecto francés Dominique Foe llega a un pueblo tranquilo del sur de España en busca de un clima benigno y una casa a la que trasladar a su esposa enferma, el campanario de la iglesia le recibe con dos repiques que nadie más que él parece oír.
Los lugareños parecen incómodos cuando les pregunta por qué a cualquier hora del día, sin un significado aparente, suenan dos campanadas. Hasta que alguien se atreve a contarle la leyenda local: su número indica la hora exacta en la que alguien va a morir.
A la hora convenida recopila once citas ineludibles con el destino. Once relatos en un recorrido histórico que arranca en el siglo XVI con una joven acusada de brujería por la inquisición y para por historias de reyes, papas, caciques y presos para concluir en el siglo XX con la importancia de un pedazo de pan en la guerra de los Balcanes.
[Información facilitada por la editorial]
No es la primera vez que me enfrento a una reseña sobre un libro de cuentos y relatos y por lo tanto sé lo complicado que resulta reseñarlo. Dado el carácter individualista de este género, pues agrupa un conjunto de historias independientes, no es fácil dar una opinión generalizada. La otra alternativa sería ir desgranando relato tras relato, algo que no aconsejo en absoluto pues corremos el riesgo de dar demasiados detalles y arruinar la lectura a posibles lectores. A ver qué sale.
A la hora convenida consta de once relatos en total. Generalmente, cada uno de ellos se inicia con una referencia temporal por lo que el lector puede ubicarse correctamente en el tiempo. De entrada, Juan Manuel nos traslada al siglo XVI donde la brujería era perseguida por el Santo Oficio. Este punto cronológico será el arranque para un viaje en el tiempo que nos permitirá cruzar por los siglos venideros hasta llegar casi a nuestros días.
La temática que abarcarán los once relatos será muy distinta. Desde la brujería, como he comentado antes, pasando por la audacia de un ayudante de ujier real, la astucia de un tabernero, el sonido de un reloj que anuncia malos augurios, hasta criaturas del inframundo... El amor, la renuncia, la compasión, la venganza, la amistad,... se dan cita en estos relatos aderezados con un gran ingenio y en ocasiones salpimentados con una pizca de humor y elegante ironía.
Uno de los muchos aspectos que quisiera destacar tiene que ver con la elección de los narradores. Os confieso que con frecuencia me resultó muy difícil averiguar a quién pertenecía la voz que nos hablaba en estas historias y solo al final, cuando el autor así lo desea, conseguimos atisbar la identidad del mismo. Además, y aquí es donde radica lo más curioso, estos relatos cuentan con narradores de carne y hueso como es lo común, pero también el autor elige narradores de otra índole, aparentemente inanimados o bien sin personalidad suficiente como desempeñar tal papel y que traspasan el umbral de la realidad. Os garantizo que habrá ocasiones en las que os quedaréis atónitos por la originalidad.
La estructura es otro aspecto que requiere de nuestra atención. Casi todos los relatos cuentan con un esqueleto peculiar compuesto por tres partes, a modo de introducción, nudo y desenlace pero distinto a lo habitual pues esta disposición está muy vinculada a la voz narrativa empleada. Generalmente los relatos se inician con una entradilla que presenta la situación, narrada en tercera persona por una voz omnisciente, un observador que desde su posición tiene una visión perfecta de la escena planteada. Posteriormente encontramos el cuerpo propio del relato en los que los protagonistas se convierten en narradores en primera persona para hacernos partícipes de sus aventuras o desventuras. Y por último, un epílogo, también narrado en tercera persona, que nos permite conocer los flecos o lagunas que hayan podido quedar. De este modo, el circulo se cierra y la historia queda conclusa. Para distinguir inicio y final del cuerpo del relato, la grafía cambia. El primer y último bloque figuran en cursiva.
Uno de los muchos aspectos que quisiera destacar tiene que ver con la elección de los narradores. Os confieso que con frecuencia me resultó muy difícil averiguar a quién pertenecía la voz que nos hablaba en estas historias y solo al final, cuando el autor así lo desea, conseguimos atisbar la identidad del mismo. Además, y aquí es donde radica lo más curioso, estos relatos cuentan con narradores de carne y hueso como es lo común, pero también el autor elige narradores de otra índole, aparentemente inanimados o bien sin personalidad suficiente como desempeñar tal papel y que traspasan el umbral de la realidad. Os garantizo que habrá ocasiones en las que os quedaréis atónitos por la originalidad.
La estructura es otro aspecto que requiere de nuestra atención. Casi todos los relatos cuentan con un esqueleto peculiar compuesto por tres partes, a modo de introducción, nudo y desenlace pero distinto a lo habitual pues esta disposición está muy vinculada a la voz narrativa empleada. Generalmente los relatos se inician con una entradilla que presenta la situación, narrada en tercera persona por una voz omnisciente, un observador que desde su posición tiene una visión perfecta de la escena planteada. Posteriormente encontramos el cuerpo propio del relato en los que los protagonistas se convierten en narradores en primera persona para hacernos partícipes de sus aventuras o desventuras. Y por último, un epílogo, también narrado en tercera persona, que nos permite conocer los flecos o lagunas que hayan podido quedar. De este modo, el circulo se cierra y la historia queda conclusa. Para distinguir inicio y final del cuerpo del relato, la grafía cambia. El primer y último bloque figuran en cursiva.

