Autor
Christopher Morley (1890-1957) nació en Haverford, Pensilvania. Estudió en Harverford College, donde su padre trabajaba como profesor de matemáticas. Posteriormente, se matriculará en la universidad inglesa de Oxford para estudiar historia moderna durante tres años (época que contaría en su novela autobiográfica de 1931 John Mistletoe). En 1913, de vuelta en Estados Unidos, se instaló en Nueva York y comenzó a trabajar en la editorial Doubleday. Pocos años después se convertiría, recorriendo Estados Unidos como columnista y reportero, en uno de los periodistas más prestigiosos de su época.
Su primera novela, La librería ambulante, fue publicada en 1917, y en 1919 apareció The Haunted Bookshop. Su novela Kitty Foyle, publicada en 1939 y trasladada al cine con el mismo título (en España como Espejismo de amor), fue uno de los grandes éxitos de crítica y público del momento.
Inteligente, lúcido y sofisticado, fue un escritor de éxito y al mismo tiempo un escritor de culto. Se ha dicho de él, comparándolo con Noel Coward, que su refinamiento era indudablemente británico. Sutil humorista, dijo de sí mismo que amaba tanto a Shakespeare como al Conan Doyle de las aventuras de Sherlock Holmes. Sin embargo, sus dos grandes maestros fueron compatriotas suyos: Walt Whitman y Mark Twain. El eco de su obra se encuentra en escritores de distintos países y generaciones: de Kingsley Amis a Tom Wolfe.
Sinopsis
Prepárese para entrar en un mundo único y lleno de encanto, donde el tiempo se ha detenido: estamos en la segunda década del siglo XX, en unos Estados Unidos todavía rurales y de paisajes idílicos, donde conviven los viejos carromatos y los novísimos automóviles; Roger Mifflin, un librero ambulante que desea regresar a Brooklyn para redactar sus memorias, vende su singular librería sobre ruedas (junto a su yegua y su perro) a la ya madura señorita Hellen McGill, quien decide, harta de la monotonía de su vida, lanzarse a la aventura y recorrer mundo. A partir de ese momento se sucederán los encuentros y los desencuentros, y las más divertidas peripecias se darán la mano con las grandes enseñanzas que proporcionan libros y librero.
¿Cree en la literatura como forma de consuelo, pero también como invitación a la felicidad? ¿Cree en los libros como amigos y maestros? ¿Cree en el "amor verdadero"? Si es así, La librería ambulante es su novela.
Desde que este clásico de la literatura norteamericana se publicara en 1917 han sido muchos los lectores seducidos por su poder evocador, por el reconfortante humor que destila y, como no, por su atención a los pequeños detalles: estas páginas huelen a las hogazas de pan recién sacadas el horno; en ellas se siente el viento de otoño en los abedules.
Con La librería ambulante nos colocamos frente a una obra que hará las delicias de los amantes de los libros y de la literatura. Se trata de una novela sencilla, con una trama argumental simple pero no por eso menos apetecible.
Roger Mifflin es una librero ambulante que cansado de andar de un lado para otro repartiendo sabiduria y literatura por los caminos decide ir en busca del autor Andrew McGill, un escritor novel a quien desea venderle su carromato de nombre Parnaso (incluyendo libros, perro y yegua) y marcharse así a casa de su hermano en Brooklyn para escribir su primera novela y convertirse también en un autor afamado.
Cuando llega a casa de la familia McGill se encuentra con Helen, hermana del autor, quien años atrás abandonó su trabajo para cuidar a su hermano y sacar adelante la granja familiar. Sin embargo, y desde que su hermano se ha hecho famoso con su primer libro y no hace otra cosa más que ir de allá para acá en busca de aventuras que inspiren sus próximos trabajos, Helen se encarga sola de todas las tareas de la casa y del campo, lo que le está provocando un cansancio y hastío tremendo, catalogando a su hermano de completo egoísta.
Conociendo las intenciones del sr. Mifflin, Helen se adelanta y es ella misma la que compra el carromato pues desea vivir su propia vida y alejarse de la rutina en la que se ha visto sumergida hasta ahora. A partir de aquí, comenzará a vivir numerosas aventuras que no os voy a desvelar pero que os adelanto que tocaran vuestra sensibilidad literaria.
Entre las páginas de La librería ambulante se respira el amor por los libros y los que, como yo, nos consideramos auténticos amantes de la literatura, de la letra y la tinta, leer sentimientos afines a los nuestros proporciona un gran regocijo. Gracias a obras como ésta, una se da cuenta de que no está sola en este mundo, que no soy una especie en extinción, que mi pasión por los libros no raya en lo psicótico y que hay más personas que comparten esta afición.
"El Profesor y ella se encuentran en su Parnaso, en algún lugar de las rutas de montaña, felizmente dedicados a la diversión más celestial conocida por el hombre: vender libros". [pág. 8]