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jueves, 16 de marzo de 2023

SANTIAGO VERA: ❝Es bonito que te comparen con un autor como Stephen King❞

En 2022, Santiago Vera publica La vida secreta de Sarah Brooks, editada por Ediciones B. En su momento la leí y la disfruté bastante (puedes leer mi reseña aquí). En aquella novela, Vera narraba la historia de una joven que aparece muerta en un bosque. Los hechos ocurrían en Stoneheaven, un pueblo estadounidense, totalmente ficticio. Con una galería amplia de personajes, con muchos secretos que ocultar, y una ambientación que atrapaba al lector, el autor debutó con buen pie en el thriller. 

La última muerte en Goodrow Hill es el nuevo trabajo de Santiago Vera. Nuevamente editada por Ediciones B, el autor vuelve a presentarnos una novela donde reina el misterio, con una muy buena ambientación, y en la que el pasado regresa para atormentar el presente de los protagonistas. 

Hace una semana pude conversar con Santiago telefónicamente. Os dejo con nuestra conversación. 

[Fuente: web editorial] 

Marisa G.- Santiago, un placer saludarte de nuevo. Nosotros ya hablamos por teléfono con Sarah Brooks. No sé si lo recuerdas.

Santiago  V.- Sí, hace ya un añito largo.

M.G.- Exactamente. En aquella ocasión sí me dio tiempo a leer la novela antes de la charla. Con esta, estoy en los inicios porque se me ha juntado mucha lectura, pero sí tengo un montón de preguntas que hacerte, así que, si te parece, empezamos.

S.V.- Muy bien.

M.G.- Santiago, La vida secreta de Sarah Brooks funcionó muy bien y gustó mucho. A mí particularmente me gustó bastante. Eso tiene un lado muy positivo pero, por otro, genera presión a la hora de escribir la segunda porque te obliga a mantener el nivel o a superarlo. ¿Cómo has enfrentado a esa presión?

S.V.- Bueno, hay que coger el toro por los cuernos. Es verdad que tenía bastante presión auto-impuesta por las buenas reseñas que había obtenido con mi primera novela. Quería que los lectores tuvieran de nuevo una nueva novela que, como tú dices, estuviera como mínimo al mismo nivel y si podía superarlo, pues mucho mejor. Es una presión que te auto-impones como autor y que, a veces, te saca de quicio, porque tú quieres ofrecer lo mejor, quieres dar lo mejor, y quieres que cuando los lectores cojan de nuevo tu novela, digan: ¡ostras, se ha superado! Ahí estaban los miedos pero creo que hemos conseguido una buena novela y creo que los lectores van a disfrutar. Por lo que sé, están disfrutando bastante.

M.G.- Yo también lo sé, porque he hablado con lectores que ya la han leído y he leído varias reseñas. La inmensa mayoría opina que ésta es incluso más adictiva que la anterior. ¿Por qué crees que es así? ¿Qué elementos tiene esta novela para convertirla en más adictiva, a tu juicio?

S.V.- Es una novela que tiene, más o menos, unas ciento cincuenta páginas más que la anterior y creo que tiene elementos que quizá no se vean en otros libros, en otras novelas del género. Como Sarah Brooks, tiene muchos personajes pero quizá haya más secretos. No solo se centra en un crimen, sino que hay tres crímenes, tres sucesos que ocurrieron en el año 95. El secuestro de un niño pequeño de siete añitos. La desaparición de un joven adolescente y, por último, el asesinato de un hombre.

Todo esto ocurre en Goodrow Hill, en un pueblecito. Veinticinco años después de aquellos hechos, el jefe de la policía todavía no ha resuelto ninguno de los tres casos. Parece que en los mismos está envuelta una pandilla de amigos, entre los que figura la propia hija del jefe de policía. En el año 95, estos amigos eran adolescentes y tuvieron que ver con lo que ocurrió. Veinticinco años más tarde, el pasado vuelve. 

Además creo que la novela no tiene clichés. Es una novela que, bueno, a pesar de investigarse un crimen, no vamos a encontrar al típico policía atormentado de algunas novelas negras.

Creo que hay muchos elementos que le dan mucha vida al libro y también al lector. La trama va saltando hacia atrás, al pasado, después al presente. Veremos los puntos de vista de todos los personajes. Todo esto creo que genera mucha adicción. 

M.G.- Entiendo que, de alguna manera, te las habrás apañado para que los tres casos estén relacionados.

S.V.- Sí, así es, así es. Cuando escribo una novela, trato de que todo esté relacionado. Los personajes, unos con otros; las situaciones del pasado con el presente, e incluso con el futuro. En este caso, los tres sucesos que ocurrieron en el 95 tienen relación. Y están vinculados a esa pandilla de amigos que eran adolescentes en aquel momento.

M.G.- Pasado y presente, de tal modo que la novela se articula en dos tiempos. Vas jugando con los hechos del pasado que se van a ir alternando con la investigación en el presente. 

S.V.- Sí, así es. El libro empieza con un prólogo en el que ocurren los hechos en el año 95 y después ya pasamos al presente. He jugado del mismo modo que hice con La vida secreta de Sarah BrooksEn aquella novela, el pasado se veía a través de flashbacks o de recuerdos que Sarah iba escribiendo en su diario secreto. En esta novela, iremos dando saltos al pasado y se van intercalando con los sucesos del presente. Al final, se terminará sabiendo la relación que tiene todo. 

M.G.- Cuentas en Agradecimientos que la idea de esta novela surge un poco a raíz de un escritor de cómics, si no he entendido mal.

S.V.- Sí, sí, sí. Hay dos cuestiones. Tenía muchas ganas de ponerme a escribir después de La vida secreta de Sarah Brooks, pero no sabía exactamente por dónde empezar. Tenía una ligera idea, pero no sabía cómo hacerlo. Fue cuando ocurrieron dos cosas curiosas. Por un lado, un día estaba delante del ordenador y llamó al timbre un repartidor de Amazon para traerme un paquete. Ese fue el detonante. Pensé en escribir una historia en la que el personaje principal recibía un paquete, conteniendo una fotografía de su pandilla. 

Y luego, como tú dices, hay un escritor de cómics que me gusta mucho [se refiere a Al Ewing]. Unos días antes de ponerme con esta novela lo estuve leyendo y me dio un par de ideas. Las apliqué a la novela y creo que ha quedado muy chulo. 


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]


M.G.- Leyendo la sinopsis, en la que se menciona la pandilla, se me vino a la cabeza otra historia con otra pandilla que tiene que ocultar un secreto. Y en la misma sinopsis se menciona una obra de Stephen King. 

S.V.- Sí, así es. Es evidente que me gusta muchísimo Stephen King. Lo leo desde hace muchos años. También me gustan mucho las películas y las series en la que hay un grupo de chavales protagonistas. 

Lo curioso es que escribí la novela y fue mi editora la que me dijo que le recordaba al relato El cuerpo de Stephen King, de la que hicieron una película. Hasta ese momento, yo no había visto la película. Debía ser la única que me quedaba por ver. Después sí pude verla y me gustó mucho. Tiene un aura o algo similar. Es bonito que te comparen con un autor como Stephen King. 

M.G.- De esta novela se comenta que hay referencias a la previa, a Sarah Brooks. Has introducido  pequeños guiños aunque no es necesaria haberla leído para leer esta.

S.V.- No, no, no. Siempre digo que mis novelas se pueden leer de manera independiente. En esta novela hay tres referencias al libro anterior, que espero que los lectores de Sarah Brooks lo descubran. 

Mis novelas están ambientadas en un mismo universo. Mi intención es que unas hagan referencias a las otras pero que se puedan leer de forma independiente, sin hacer spoilers.

M.G.- Y en ese universo que estás comentando, los escenarios tienen un papel importante. Lo vimos en Sarah con Stoneheaven, ese pueblecito que te inventaste, un lugar recóndito rodeado por un bosque. En esta novela repites fórmula con la localización del escenario.

S.V.- Sí, sí, sí. A mí me gusta ambientar las historias en pueblecitos pequeños o entidades pequeñas. Como la jugada me salió muy bien con la anterior, quise mantener la misma línea.

Goodrow Hill es otro pueblecito rodeado de montañas, al que se accede por una carretera de curvas. Suele haber mucha niebla, mucha lluvia. Luego hay varios elementos, como la presa, un puente muy característico del pueblo, y unas minas. La ambientación es otro personaje que forma parte del libro. Seguimos un poquito la línea de la anterior novela. Creo que queda muy bien porque el lector se sumerge de cabeza en la historia.

M.G.- Pero tú no te inspiras en ningún pueblo, ¿no? En ninguno de Estados Unidos para crear esto o aquello. Todo sale de tu imaginación, ¿verdad?

S.V.- Así es. He visto muchas películas y muchas series donde los protagonistas visitan pueblecitos pequeños, de la América rural. No he querido coger ningún pueblo que ya exista. He preferido sacarlo todo de mi imaginación. Tanto Stoneheaven en la primera novela, como Goodrow Hill, o como Harmony que será el pueblo de la próxima. Son pueblecitos que salen completamente de mi imaginación. Eso me ayuda a no limitarme y a poder poner cualquier paraje o elemento que quiera, sin tener que estar pensando en si existe o no. Yo lo saco todo de mi mente, lo traslado al papel. Es algo que me gusta mucho. Y a los lectores, aunque sean pueblos ficticios, les parece que existen de verdad.

M.G.- Pueblos ficticios de más allá de nuestras fronteras. Lo comentamos la vez anterior, prefieres ubicar la trama de tus historias fuera de nuestro país.

S.V.- Exacto. Es lo que me gusta. Me parece que es hacerlo un poquito diferente. Hay muchos autores españoles que ambientan sus novelas en España. Yo me voy un poquito más lejos, a Estados Unidos, aunque sean pueblos inventados. Me da mucha libertad porque no tengo que estar atado a nada.

M.G.- Tiene muchísimos personajes esta novela. Por los comentarios que te he leído en redes sociales, te defines como un autor que se deja llevar mucho. Es decir, no eres ese tipo de autor que, hasta que no lo tengas todo determinado, no te sientas a escribir.

S.V.- No, para nada, para nada. Siempre dicen que hay dos tipos de autores: los de mapa y los de brújula. Los de mapa hacen sus esquemas, ponen post-it, y quieren tenerlo todo antes de empezar a escribir. Yo soy todo lo contrario. Empiezo a escribir y me dejo guiar por la historia. Me dejo llevar por lo que en ese momento se me ocurre, porque me llevan los personajes. Hay historias que surgen de repente y, a veces, me llevan un poco de cabeza. Pero es divertido. Me gusta y me siento cómodo haciéndolo así. No soy de ir apuntando todo, hacia dónde voy a ir, porque prefiero que la historia me sorprenda.

M.G.- Pero sí tendrás que hacer un perfil psicológico de los personajes y, manejando a muchos, debe ser un trabajo complicado.

S.V.- Es complicado porque hay muchos personajes y cada uno tiene su personalidad, sus anhelos, y sus sentimientos. Lo que pasa es que yo no me detengo en exceso en perfilar a cada personaje porque me resulta muy sencillo meterme en la piel de cada uno. Si hay un personaje que siente mucho amor o mucho odio, cuando lo estoy escribiendo es como si estuviera dentro de ellos. Sé cómo sienten o cómo actúan. Creo que los escribo con el corazón, con mis propios sentimientos. No me hace falta tanto estudiar cómo tiene que ser una personalidad, porque al ponerme en su piel prácticamente me sale de manera innata.

M.G.- Sé que hay un personaje que ha gustado muchísimo a todos los lectores. En cuatro o cinco reseñas, se menciona el personaje de Helen, la hija del policía que lleva la investigación y que fue miembro de aquella pandilla. ¿Por qué crees que los lectores se han quedado más impactados con ese personaje?

S.V.- La verdad es que me sorprende porque no me lo esperaba. Como todos los personajes, todos tienen su pasado, y todos tienen una personalidad que ha ido cambiando al cabo de los años. Helen, aparte de investigar y de ser la hija del jefe de la policía, también tiene sus secretos y su historia detrás. Como esta novela tiene muchos giros, y cada personaje da muchas sorpresas, las que puede darle Helen al lector son muy chulas. Creo que es eso lo que más fascina a los lectores de Helen que, al ser una chica más o menos normal, tenga algo detrás. Es lo que pasaba en La vida secreta de Sara Brooks con Clarisse que, parecía que no tenía nada entre comillas, y luego su historia gustó muchísimo a los lectores, y se convirtió en uno de los favoritos.

M.G.- Vas alternando voces narrativa. Hay que decirles a los lectores que va a encontrar una primera persona, en la voz de Markie, uno de los protagonistas principales. Y luego tendremos un narrador omnisciente que es el que nos va contando el resto. Vas jugando con las dos voces.

S.V.- Así lo hice también en mi primera novela y funcionó muy bien. Me gusta mucho ponerme en primera persona porque vas explicando un poco cómo avanza la historia del protagonista, cómo se van sucediendo los hechos desde su punto de vista. Pero después, pues cuando usas una tercera persona también es muy chulo porque lo conoces todo y tienes toda la información y puedes dar detalles que, quizá en primera persona, no podrías. Esa combinación también ayuda a que a que el lector se enganche, a que haya distintas formas de ver la novela,  de ver lo que está ocurriendo. Creo que eso al lector le gusta también.

M.G.- Recuerdo que, con Sarah Brooks, era muy fácil imaginarse el pueblo, muy fácil imaginarse las calles por la que los personajes andaba aquel, bosque con aquel árbol, y aquella casa donde vivía aquel personaje. Era todo muy visual. Entiendo que sigues el mismo estilo en esta novela, con lo cual una llega a pensar que este tipo de trama encajaría muy bien en un formato audiovisual.

S.V.- Pues sí, así es. Ya me lo dijeron con la anterior y en este caso no es diferente. Tienes razón en lo que comentas. Escribo de manera muy visual. Nada más coger el libro, con las primeras páginas, ya puedes ver a los personajes en tu mente, ver las calles, el pueblo, todo. Es como si estuvieras viendo una película. Mucha gente que ya se lo ha leído me ha dicho que este también es madera de serie o película. La verdad es que es una alegría. Ojalá podemos verlo en pantalla algún día.

M.G.- Pero no te han lanzado el anzuelo todavía, ¿no?

S.V.- De momento, no. Acaba de salir. Vamos a ver si llega mucha gente y cambia el viento.

M.G.- Los lectores dicen que tu libro se devora, a pesar de que tiene setecientas páginas. Hay algunos que incluso aseguran que se lo han leído en tres días. En alguna ocasión, cuando he hablado con algún autor, me ha confesado que les da cierta rabia ver cómo los lectores leen un libro en pocos días cuando a ellos les ha llevado, mínimo, un año escribirlo. No sé qué piensas al respecto.

S.V.- Bueno, yo soy un tipo de lector muy lento. He de reconocer que a mí un libro de trescientas páginas me puede durar todo el mes. Pero sí tengo lectores que me han dicho que se lo han leído en tres o cuatro días. Yo lo escribí en un año y medio. Es chulo que un lector te diga que lo ha leído en poco tiempo porque eso te indica que has escrito algo que engancha mucho, que los lectores disfrutan, y que no lo pueden soltar. Para mí es una alegría. Pero sí que es verdad que también está la otra cara de la moneda, pero bueno, es parte del proceso. 

M.G.- Por lo que me has dejado vislumbrar en este rato de charla creo que estás ya enredado en una tercera novela. ¿Quizá la veamos en 2024?

S.V.- Vamos a intentarlo. Por ahora, llevo más o menos la mitad escrita y a ver qué tal va. Mi intención es terminarla, como mínimo, antes de que finalice el verano. Voy a poco a poco y si podemos verla en 2024, yo encantadísimo.

M.G.- Bueno, Santiago, no te quiero robar más tiempo. Espero que para la tercera novela no hablemos por teléfono sino que nos podamos ver en persona.

S.V.- Ojalá. Estaría bien desplazarse a Sevilla. Por ahora vamos a visitar Valencia, Madrid y quizá podamos seguir ampliando horizontes. 

M.G.-  Muy bien, pues aquí estaremos esperándote. Te agradezco mucho que me hayas atendido y espero poder hablar con la próxima.

S.V.- Muchas gracias.

Sinopsis: Goodrow Hill podría parecer uno de esos lugares apacibles que han vivido tiempos mejores, pero este pequeño pueblo oculto entre la espesura del bosque tiene escrita en su pasado una historia llena de secretos que todos preferirían olvidar.

Hace veinticinco años de aquel caluroso verano en el que un grupo de adolescentes mintió para ocultar algo que ningún adulto debía conocer. Veinticinco años desde que un hombre murió, un niño fue secuestrado y un joven desapareció. Ni siquiera el rugido constante de la presa, que acompaña siempre a los habitantes de Goodrow Hill, logra borrar lo que ocurrió, y menos aun cuando unas extrañas fotografías y una nueva muerte reabren el misterio.

Tras el éxito de La vida secreta de Sarah Brooks, Santiago Vera se consagra como uno de los autores más brillantes del thriller actual. Con esta novela nos traslada a un mundo que a ratos recuerda al de la película Cuenta conmigo, basada en El cuerpo de Stephen King, y que seducirá a los lectores de Joël Dicker y Javier Castillo.


lunes, 4 de julio de 2022

LA VIDA SECRETA DE SARAH BROOKS de Santiago Vera

Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: octubre, 2021
Precio: 21,00 €
Género: novela epistolar
Nº Páginas:320
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-18945-02-1
[Disponible en ePub]

Autor

Santiago Vera nació en Barcelona en 1983. Ya desde pequeño buscaba historias en el cine y los libros que alimentaran su imaginación. En sus comienzos como escritor, se decantó por la poesía, la prosa y los relatos cortos. Amante de los thrillers y de maestros como John Connolly o Stephen King, La vida secreta de Sarah Brooks es su primera novela.

Sinopsis 

En la profundidad húmeda y espesa del bosque de Stoneheaven, descansa el cascarón de carne y huesos en el que se ha convertido el cuerpo adolescente de Sarah Brooks. Con solo diecisiete años y muchos secretos en su poder, la joven ha aparecido colgada de un árbol, bocabajo y completamente desnuda. ¿Quién puede haberla asesinado de este modo? ¿Qué sabía Sarah? ¿Quién le tenía miedo?

Este thriller es un viaje al corazón de uno de esos pueblos estadounidenses donde, aparentemente, nunca pasa nada. Sin embargo, bajo la aparente calma, bullen odios y mentiras a punto de estallar. A través de la investigación del reportero de sucesos local, Declan Jacobson, el lector irá reconstruyendo las últimas horas de vida de la joven, al tiempo que el número de sospechosos va creciendo entre sus familiares y amigos. Pero será en las páginas del diario de Sarah donde se confirme el misterio: nadie la conocía del todo.

Santiago Vera combina una atmósfera que gustará a los nostálgicos de Twin Peaks con un brillante estilo narrativo que recuerda a Joël Dicker y Mikel Santiago. El resultado es este extraordinario debut que lo tiene todo para ser una de las sorpresas editoriales del año.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]

«Pesaba más de lo que parecía, mucho más. Y el silencio era abrumador. Jamás se había dado cuenta de la sensación de vació que el silencio provocaba a su alrededor, y menos cuando ella estaba cerca. Pero, claro, eso era antes, cuando estaba viva; ahora solo era un cascarón de carne y huesos que se movían inertes a capricho del terreno desigual, mientras los arrastraba hacia la profundidad húmeda y espesa del bosque». [pág. 11]


Este el primer párrafo con el que se abre la primera novela de Santiago Vera. El secreto de Sarah Brooks es un buen debut. Cumple con las premisas más esenciales del género y mantiene al lector en vilo hasta el final. Lo hace desde la primera página, con ese arranque que nos habla de una joven muerta, cuyo cuerpo es arrastrado por el bosque. El que ha perpetrado semejante crimen habla de amor, pero también de rabia, traición y venganza. Se siente una víctima y, por lo tanto, la muerte de la joven está más que justificada. ¿Quién es el asesino? ¿Quién la víctima? ¿Por qué la ha matado?

En la pequeña localidad de Stoneheaven, con menos de mil habitantes, todos se conocen. Como suele ser habitual, es un pueblo que se alimenta de los cotilleos y los rumores. Ese típico lugar donde todos se sonríen amablemente si se cruzan por la calle, y al instante siguiente te despellejan vivo. Lo que ocurre es que la vida en esos parajes es tan sencilla y tranquila, que rara vez sucede algo interesante. Así que, Declan Jacobson, conocido como «el irlandés», y periodista de profesión, apenas tiene material para llenar el noticiario de la emisora de radio local. Por eso trabaja también como fotógrafo para la policía. 

Los habitantes de Stoneheaven se sienten orgullosos del lugar en el que han nacido. La historia de la localidad se remonta a muchos siglos atrás, cuando a sus costas llegó Undottar


«Según cuentan en el pueblo, fue un vikingo que arribó a las costas de Oregón con la marea y las suertes de cara tras el naufragio de su barco. La primera de las suertes fue el naufragio, pues los suyos estaban dispuestos a matarlo tras acusarlo de sedición. Parece ser que emprendió la huida solo, una tormenta apocalíptica desvió la nave y, sin forma humana de enderezar el rumbo, esta acabó haciéndose añicos contra los ya extintos corales que bordeaban nuestras costas. La segunda de las suertes fue que la marea lo arrastrara con vida hasta la playa. Pese a todo, sus perseguidores localizaron los restos de su barco y fueron tras él». [pág. 21]

 

Pero el vikingo Undottar se adentró en los bosques y consiguió librarse de sus enemigos con la ayuda de los dioses que habitaban allí. Terminó casándose con Stonnaar, «hija de los dioses forestales», y diosa de la piedra. Junto a ella, el vikingo fundó Stoneheaven. Desde entonces, los habitantes del pueblo sienten una absoluta devoción por su fundador. Creen que su espíritu sigue vagando por los bosques y se sienten bajo su ala de protección. Tanto es así que, en Stoneheaven, conviven dos iglesias. Una tradicional. La otra, la que venera a Undottar como un dios.

Pero, la vida apacible de la localidad se rompe abruptamente cuando el cuerpo sin vida de Sarah Brooks aparece en medio del bosque, desnuda y colgada de un árbol, boca abajo. Toca iniciar una investigación por parte del sheriff Hole, y su ayudantes Geoffrey y Robert. Lo primero será hablar con Barry Goodwin. Es un leñador que vive solo en mitad del bosque, después de quedarse viudo. Fue él quien encontró el cuerpo y dio parte a la policía. Para él, la muerte de la joven parece un ritual religioso, un sacrificio que los fanáticos de la iglesia de Undottar acostumbran a hacer en el bosque. Muchos piensan que, para mantener contento al espíritu del vikingo y seguir disfrutando de su protección, hay que hacerle ofrendas. Pero, en esta ocasión, parece que se les ha ido un poco la mano.

La autopsia de la joven desvelará que fue asesinada de un golpe en la cabeza, después de mantener relaciones sexuales consentidas. ¿Quién está detrás de esta muerte?

La trama de la novela irá avanzando en paralelo a la investigación. El sheriff tratará de interrogar a todo aquel que tuviera relación con Sarah y eso nos permitirá ir conociendo quién es quién en Stoneheaven. ¿Quiénes estarán en el centro de la investigación?

Los Brooks

Jeremy y Amanda son los padres de Sarah. Ambos están desolados después de conocer la terrible noticia de la muerte de su hija. No parecen una familia ejemplar. A Jim le gusta mucho perderse en los bares y beber hasta emborracharse. Al salir del trabajo, prefiere encaminarse hacia cualquier taberna antes que regresar a casa con su esposa.

Por su parte, Amanda es una mujer muy reservada, introvertida y callada. No siempre fue así. Para ella, el nacimiento de su hija Sarah fue una bendición. Aquellos años fueron los mejores del matrimonio. No obstante, algo pasó posteriormente, algo que destruyó por completo la relación matrimonial y, desde entonces, Jim y Amanda se han convertido en dos extraños.

Mary Ann Brown

Hija del reverendo Dennis Brown, Mary Ann era la mejor amiga de Sarah. No había nada que la joven no supiera de su amiga. ¿O quizás sí? Ya sabemos que los amigos no siempre se lo cuentan todo. En este caso, diría que casi mejor que Sarah no supiera todo de Mary Ann porque a la joven la veremos metida en un lío del tamaño de una montaña. 

Jason

Era el novio de Sarah. Al menos, muchos pensaban así. Jason es un chico guapo y atractivo. De ojos oscuros y complexión atlética, parece un joven al que nadie le hace sombra. Últimamente tenía mucha relación con Colin y Charlie, los hijos de unos de los reverendos de Stoneheaven. Son dos gallos de pelea, dos jóvenes a los que nadie se atreve a enfrentarse. 


«Consentidos y malcriados, al amparo de la sombra del estatus que disfrutaba su padre, los chavales crecieron creyendo que todo les estaba permitido. Y si no era así, no tardaban en dictas sus propias normas para evadir su responsabilidad y, por ende, crear su propia ley. No eran bienvenidos en casi ningún círculo, aunque se movían en todos con soltura, haciendo y deshaciendo a su antojo». [pág. 111]

Algo se traen entre los tres.

Y habrá más personajes que saldrán a la luz en esta novela. El interrogatorio que emprende el sheriff irá destapando esos secretos que algunos de los personajes se han esforzado en mantener ocultos. ¿Y si Sarah averiguó algo de alguno de ellos y la asesinaron por eso? Quizá vio algo que no debió ver. O quizá tomó una decisión que perjudicó a otra persona. Sea como fuere, lo que veremos en esta novela es que la propia Sarah tenía también sus secretos. Para conocer cómo era realmente la vida de la joven, Santiago Vera va intercalando hábilmente fragmentos de su diario, esa libreta que todos hemos tenido alguna vez, en la que vamos detallando nuestros pensamientos más profundos. Por esas páginas descubriremos no solo detalles de la vida de los vecinos de Stoneheaven, sino también quién era la verdadera Sarah.

A todo ello, hay que unir una línea argumental más. El autor, valiéndose del flashback, va desgranando los acontecimientos que ocurren en el pueblo horas antes de la muerte de Sarah. Es una cuenta atrás que nos va acercando progresivamente al momento en el que la joven pierde la vida. Este hilo acentúa el suspense en el lector.


Con capítulos cortos, algunos en cliffhanger, con bastante diálogo y voces narrativas que irán cambiando, La vida secreta de Sarah Brooks se convierte a veces en un page-turner que no puedes abandonar. El lector acompañará a los personajes de la novela en esa investigación que, definitivamente, dará con el asesino de Sarah. Me ha parecido que el autor no deja nada al azar. Los detalles están medidos al milímetro, pensados para no dejar un solo cabo suelto. En mi caso particular, lo único que no me ha convencido es ese componente fantástico que tiene la novela, todo lo relativo a Undottar y la fábula vikinga. Aunque, a priori, parece algo anecdótico, la leyenda tiene cierta presencia en el desenlace final. Pero esto es una opinión muy personal, claro. Sabéis que no suelo conectar mucho con la fantasía. Aun así, reconozco que he disfrutado de esta lectura. 

La vida secreta de Sarah Brooks me ha parecido lo suficientemente atractiva y entretenida como para recomendarte que la eches en la maleta antes de empezar tus vacaciones de verano.

No la olvides.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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