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viernes, 10 de octubre de 2014

LA ESPERANZA DEL TIBET de José Vicente Alfaro.


Editorial: Círculo Rojo.
Fecha publicación: Abril, 2013.
Nº Páginas: 235.
Precio: 12,00 €
Género: Novela. 
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-9030-932-2



Autor

José Vicente Alfaro (Huelva, 1976), licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla, retoma ahora su vocación por la escritura, desarrollada durante su juventud pero aparcada después por los avatares de la vida y las obligaciones del trabajo.

Obsesionado con recuperar el tiempo perdido y empeñado en establecer una clara línea divisoria con el mundo adulto, se afana en escribir absolutamente convencido de que con cada nueva historia que brote de su imaginación, estará un poco más cerca de conservar intacto al niño que todos llevamos dentro.

Sinopsis

El Tíbet, siglo XIII. El llamado «Pais de las Nieves» ha recogido el testigo del legado budista dejado por la India. Los monasterios se multiplican y los lamas ensalzan la meditación y predican una filosofía pacifista que condena la destrucción de la vida.

En semejante contexto, el Imperio mongol comandado por Gengis Kan, el más grande y sanguinario conocido hasta la fecha, alcanza sus fronteras y tras un periodo de tregua se lanza a saquear aldeas, monasterios y todo cuanto se va encontrando a su paso...

La esperanza del Tíbet conjuga con maestría realidad y ficción para narrar un momento clave en la historia del país en el que se hallaban en juego tanto el futuro del budismo como la identidad de los propios tibetanos, y en el que los líderes espirituales de la época tan solo podían hacer frente al invasor mediante las palabras y a través de la magia de sus creencias.

Una novela vibrante y emotiva que sumerge al lector en un entorno de leyenda donde el fervor de las gentes y la crudeza del paisaje se armonizan para conformar una sola piel.


[Información facilitada por la editorial]



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Mucho tiempo estuvo este libro dando vueltas por casa sin que me animara a leerlo. Su autor, José Vicente Alfaro, me lo mandó y con paciencia esperó a que le pudiera hacer hueco. Una vez llegado el momento, abrí sus primeras páginas con cierta reticencia, temiendo que lo que me encontrara no fuera de mi agrado pero todo quedó en una suposición.

La esperanza del Tíbet se bifurca en varios hilos argumentales pero abre sus puertas con una introducción que nos desvela detalles del nacimiento del Tíbet, del budismo, de la construcción de los monasterios, de la proliferación del culto, la invasión de Gengis Kan,... Información toda ella muy interesante y que prácticamente desconocía por completo.

Centrándonos en la trama, uno de los hilos argumentales afecta a la familia Norgay, compuesta por padre, madre y dos hijos. Debido a un grave accidente, los dos hijos quedan huérfanos y ambos, aún siendo muy pequeños, recorrerán un camino distinto en solitario, cada uno pensando que el otro ha muerto. Con uno, Thupten, viviremos una historia dura en la que el pequeño será humillado y maltratado a manos de un pastor, un hombre dado a la bebida, proscrito y ladrón que utilizará al pequeño para robar y mendigar. Con el otro, Chögyam, la vida no será mucho más benevolente aunque al menos el trato que reciba será más cálido y agradable pues quedará a cargo de un ermitaño que le enseñará a meditar y a vivir en comunión con la naturaleza. 

En el monasterio de Batang asistiremos a un conflicto entre su abad Lobsang Geshe y Dechen, un monje lleno de resentimiento y amargura que trata siempre de crear conflicto entre sus hermanos. Dechen es la oveja negra del rebaño, aquel que rompe sus votos e infringe las normas frecuentemente, un personaje que me ha parecido muy llamativo a juzgar por su comportamiento dentro de la comunidad a la que pertenece.

A su vez, en el monasterio de Tsurpu, los monjes llevan seis años buscando la reencarnación del antiguo Karmapa ya fallecido. Todo lo que se narra en la novela sobre este proceso me ha parecido muy curioso pues describe los pasos que los monjes siguen a la hora de buscar la reencarnación o tulku de un monje anterior, a qué pruebas someten a los pequeños y cómo analizan la reacción del niño ante los objetos del monje en cuestión. 

Visto así, La esperanza del Tíbet se construye sobre cuatro hilos, todo un entramado que, a priori, parece contener historias independientes sin puntos de unión pero todas se irán uniendo con las otras hasta llegar a un punto común. Reconozco que me ha gustado la manera en la que José Vicente ha tejido esta trama y la forma en la que va enlazando una  historia con otra, para llegar a un final con un giro inesperado que vuelve del revés todo el argumento. Y sobre el desenlace me gustaría pronunciarme pues creo que el autor se ha acelerado a la hora de poner el punto y final a la novela. En escasos dos párrafos José Vicente cierra la historia, sin dejar cabos sueltos, eso sí, pero quizás hubiera estado mejor que desarrollara más ese desenlace con la inclusión de algún diálogo o bien con la descripción de unos hechos que supusieran un broche más brillante. En cualquier caso, es una mera observación personal que no han trastocado mis impresiones finales.



De todos los personajes que transitan por esta novela, me gustaría destacar a Thupten. Es el que peor parado sale pues tiene la mala fortuna de topar con un individuo despiadado que lo engaña nada más conocerlo. A veces, por sus desventuras, me recordaba un poco al Lazarillo de Tormes, ese maravilloso personaje de la novela picaresca española que también tuvo que pasar lo suyo para poder sobrevivir. En cualquier caso, tanto el personaje de un hermano como el del otro se ganan el corazón de los lectores pues uno, desde nuestra cómoda posición, contempla las vicisitudes por las que José Vicente hace pasar a estos dos pequeños y no puede evitar enternecerse. 

martes, 7 de octubre de 2014

ENTREVISTA a JOSÉ VICENTE ALFARO (La esperanza del Tíbet).


Autor

José Vicente Alfaro (Huelva, 1976), licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla, retoma ahora su vocación por la escritura, desarrollada durante su juventud pero aparcada después por los avatares de la vida y las obligaciones del trabajo.

Obsesionado con recuperar el tiempo perdido y empeñado en establecer una clara línea divisoria con el mundo adulto, se afana en escribir absolutamente convencido de que con cada nueva historia que brote de su imaginación, estará un poco más cerca de conservar intacto al niño que todos llevamos dentro.

Sinopsis


El Tíbet, siglo XIII. El llamado «Pais de las Nieves» ha recogido el testigo del legado budista dejado por la India. Los monasterios se multiplican y los lamas ensalzan la meditación y predican una filosofía pacifista que condena la destrucción de la vida.

En semejante contexto, el Imperio mongol comandado por Gengis Kan, el más grande y sanguinario conocido hasta la fecha, alcanza sus fronteras y tras un periodo de tregua se lanza a saquear aldeas, monasterios y todo cuanto se va encontrando a su paso...

La esperanza del Tíbet conjuga con maestría realidad y ficción para narrar un momento clave en la historia del país en el que se hallaban en juego tanto el futuro del budismo como la identidad de los propios tibetanos, y en el que los líderes espirituales de la época tan solo podían hacer frente al invasor mediante las palabras y a través de la magia de sus creencias.

Una novela vibrante y emotiva que sumerge al lector en un entorno de leyenda donde el fervor de las gentes y la crudeza del paisaje se armonizan para conformar una sola piel.


[Información facilitada por la editorial]



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En mayo de 2013, José Vicente Alfaro se puso en contacto conmigo para ofrecerme un ejemplar de su novela, La esperanza del Tíbet. La cubierta era una preciosidad y su sinopsis, aunque a priori interesante, no despertaba en mí una necesidad inmediata de leerla. Además, tenía tanta lectura atrasada que no quise comprometerme con él hasta pasado algún tiempo. 

En diciembre de aquel mismo año, volvió a contactar conmigo y mi respuesta fue la misma, que andaba liada. Sin embargo José Vicente optó por enviarme su novela aun a riesgo de que tardara varios meses en leerla. Y sí que he tardado sí, ocho meses, pero hoy estoy muy agradecida al autor por habérmela enviado. Me ha gustado más de lo que esperaba.

Hace una semana tuve la oportunidad de charlar con José Vicente sobre su novela y su andadura como escritor, esto es lo que nos contó.


Marisa G.- José, en esta primera novela, te centras en el Tíbet y la segunda, El llanto de la Isla de Pascua, en la isla de Pascua. Parece que te gustan los escenarios exóticos.

José V.- Sí, es que me gusta situarlas en culturas o civilizaciones que se hayan tocado muy poco, precisamente para ser original, y además es que son lugares que a mí me apasionan.

M.G.- Desde luego, para mí si ha sido original. Nunca había leído una novela sobre el Tíbet y el budismo y te confieso que precisamente eso fue lo que hizo que tardara tanto tiempo en ponerme con ella. Pensé que la temática no me iba a gustar pero me ha sorprendido para bien. ¿Qué le dirías a los lectores para que le dieran una oportunidad a tu novela?




J.V.- De entrada que no se asusten por la temática por ser una novela centrada en el Tíbet, medieval además, que de eso yo creo que no se ha escrito nada. Pero una vez que le pierden ese miedo, se van a encontrar una historia emotiva, en la que van a conocer los principios del budismo, van a conocer la historia del Tíbet. Creo que es una historia que te llega, que te engancha y que es agradable de leer.

M.G.- Al leer la sinopsis me fijé que encuadras la novela en el siglo XIII y leyéndola me ha sorprendido la cantidad de información que manejas sobre el budismo, los rituales, las ofrendas, los castigos... ¿Tú ya tenías profundos conocimientos sobre esta religión o ha habido un trabajo de campo? ¿Cómo ha sido?


J.V.- Yo no tenía ni idea del budismo, solo lo que cualquiera puede conocer por encima y así afronté yo esta novela. Me tuve que documentar mucho, me puse a investigar, a leer información y de ahí fui sacando todos los datos que necesitaba, con la dificultad añadida de que realmente fuentes que te hablen del Tíbet medieval hay poquísimas. De todos modos, hoy en día y gracias a internet, hay recursos para aprender casi de todo.


M.G.- ¿Y cuánto tiempo te llevó documentarte?


J.V.- Unos dos meses.


M.G.- ¿Nada más? Yo pensé que me ibas a decir ocho o nueve meses.


J.V.- Bueno, es que me dediqué única y exclusivamente a esto por lo tanto tenía más tiempo. De todos modos, durante el proceso de escritura, en realidad tampoco dejas de documentarte. 


M.G.- Leyendo la novela, hubo un momento en el que olvidé que la novela transcurre en el siglo XIII, bueno me refiero a cuando cuentas cómo era la vida en los monasterios. Parece como si ese mundo se hubiera quedado anclado en el pasado.


J.V.- Por lo que yo sé, la vida en los monasterios prácticamente no ha cambiado. Cuando ocurrió la revolución cultural China, los budistas tibetanos tuvieron que emigrar a la India y allí montaron como una especie de Tíbet en miniatura, por así decirlo, y ahí siguen con sus mismas costumbres y su estilo de vida. Ha cambiado poco.


M.G.- ¿Y no te has planteado viajar al Tíbet? Porque creo que no conoces la zona.


J.V.- Eso me lo preguntan mucho, si he viajado al Tíbet y lo considero como un halago pero no, no he estado. El lector piensa que he tenido que estar allí para contar lo que cuento pero no, no he ido y en principio tampoco está entre mis planes. Me atrae muchísimo más la Isla de Pascua. 


M.G.- En occidente se conoce poco sobre el Tíbet y no sé si lo que sabemos es real o no. Me gustaría saber si, a la hora de documentarte, te has encontrado con alguna información que te haya sorprendido mucho, algo que te haya hecho entender que nosotros pensamos que allí transcurren las cosas de un modo y resulta que es de otro.


J.V.- Uff... Tendría que pensarlo. Mira lo que me sorprendió mucho fue comprobar que el budismo es una religión atea, por decirlo de algún modo. No creen en un dios exterior aunque tengan sus deidades. Es difícil de explicar. Ellos más que nada creen en esa iluminación que cada persona puede alcanzar.


M.G.- Debe ser una religión muy compleja.


J.V.- Muy, muy compleja.


M.G.- Al leer tu libro he descubierto algo que me ha resultado curioso. Cuando hablas de las monjas budistas, hay una frase que viene a decir algo así como que el budismo sitúa a la mujer en un plano de igualdad respecto del hombre. A mí eso me llamó poderosamente la atención. 


J.V.- Mira, según las enseñanzas de Buda esa era la filosofía a seguir pero luego con el transcurso de los siglos aquello fue cambiando y en la práctica dejó de darse. Las monjas budistas existieron en la antigüedad pero luego se fue perdiendo. Este movimiento ha empezado a renacer en el siglo XX.

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