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lunes, 9 de abril de 2018

EL BALNEARIO de Carmen Martín Gaite

Editorial: Alianza.
Colección: Alianza Cien.
Fecha publicación: 1993.
Precio: 100 pesetas.
Género: Narrativa breve.

Nº Páginas: 89
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 9788420646053


Autora

Nacida en Salamanca en 1925, Carmen Martín Gaite es autora de una extensa obra narrativa, en la cual, enmarcados en la realidad cotidiana, aparecen como constantes los temas de la incomunicación, la carencia de amor y la búsqueda de identidad. Ha escrito también ensayos, poemas y cuentos infantiles. En 1957 recibió el Premio Nadal y, en 1988, el Premio Príncipe de Asturias.

Sinopsis

El balneario fue escrito en 1954 y forma parte de una recopilación que incluye otros 16 relatos y que está publicada en 'El Libro de Bolsillo' de Alianza Editorial con el número 704.

[Información tomada directamente del ejemplar]
 

A veces el tiempo se me echa encima y es entonces cuando recurro a lecturas breves que me permitan abarcar todo lo que pretendo y continuar con la actividad del blog. Tal circunstancia tiene una contrapartida muy beneficiosa y no es otra que abordar por fin esas lecturas que se han ido quedando atrás, libros que descansan en las estanterías de casa desde ni se sabe el tiempo y que, de este modo, puedo rescatar. Así, mato dos pájaros de un tiro.

Y de tal guisa he llegado a El balneario, un relato breve que Carmen Martín Gaite escribió en 1954 y que la editorial Alianza, allá por el año 1993, sacó a la luz en una simpática y coqueta edición bajo el nombre de Alianza Cien. No es la primera vez que traigo un título de esta colección. Ya os hablé de Los muertos de James Joyce en su momento y en aquella reseña os comenté la intención que se escondía tras esta recopilación. 

A la literatura de Carmen Martín Gaite llegué por primera vez con Nubosidad variable, una novela que leímos en el marco del club de lectura al que asistía por entonces -hoy asisto a otro distinto-. Fue una lectura muy introspectiva en la que sus personajes principales, Sofía y Mariana, se enredaban en sus propios pensamientos y reflexiones y con la que empecé muy bien pero acabé muy mal. Me saturó tanta introspección. Así que hoy vengo a resarcirme de aquella lectura y lo hago con El balneario. El resultado ha sido mucho mejor que con Nubosidad variable pero sigo en un estado de levitación con esta autora salmantina. No consigo asentarme.

Esta edición no incorpora sinopsis, así que queda más que justificado que os hable de su argumento. Sin preludio ni introducción, la historia se inicia en el interior de un autobús en el que viajan los dos protagonistas de esta historia, una mujer que será parte de la voz narrativa y su acompañante Carlos.  Los dos se dirigen a un balneario sin que se precise mucha información sobre su ubicación, los motivos por los que van a pasar una temporada en tal institución, la duración de la estancia,... Es más, ni siquiera hay constancia del tiempo en el que transcurre la historia pero el lector puede intuir la década. Y apenas dos minutos antes de llegar al balneario, la mujer se lanza a un monólogo interior a través del cual irá describiendo sus emociones más personales. Ya en esas primeras líneas sentiremos que ocurre algo extraño, que la relación entre la mujer y Carlos no parece muy armoniosa. Carlos se muestra ajeno a lo que le rodea, adopta una actitud hierática e indiferente en situaciones que requerirían una respuesta inmediata. Es como si no tuviera control sobre sí mismo, como si dependiera de la manipulación de otra persona. Las sensaciones que la mujer siente junto al hombre nos ponen en alerta.



Y tras el viaje llega el destino. Carlos y la mujer se instalan en una habitación del balneario, no sin antes haber sido observados por todos los huéspedes que se alojan allí y que no apartan su mirada inquisitorial y hostil de los recién llegados. Pero no debo contaros más. Lo que ocurre más adelante será cuestión de que lo descubráis vosotros mismos.

El balneario consta de dos capítulos. El primero, narrado en primera persona por la voz femenina, abarcaría el viaje en autobús, la llegada al balneario y una búsqueda angustiosa por los alrededores del hotel. El desarrollo de los hechos en esta primera parte nos obliga a pensar que la relación entre el hombre y la mujer está exenta de normalidad. Hay algo raro entre ellos, una atmósfera húmeda y pegajosa los rodea, una sensación que se verá acrecentada por el cambio de tiempo verbal que emplea la narradora cuando se refiere a su acompañante, por el especial hincapié que pone en ciertas palabras, por la inquietud que ella siente en todo momento y que se percibe en la aceleración y la prisa que se advierte en estas páginas.

En cuanto al capítulo segundo, se podría decir que contiene la resolución a todas las dudas e incertidumbres que nos han ido surgiendo en la primera. De hecho, ya hacia el final de la primera mitad, la propia narradora nos da una pista de lo que está ocurriendo y que se verá corroborado en la segunda parte, estableciendo así un ingenioso nexo entre ambas partes. Contar mucho sobre esta segunda parte sería destripar la historia pero solo os diré que será narrada por una voz en tercera persona. La utilización de ambas voces narrativas se hace necesario por la naturaleza del relato.

La historia y la estructura sobre la que se sustenta la trama es bastante sencilla. A pesar de las dudas que nos surgen en la primera parte todo queda resuelto. Se entenderá la atmósfera y la actitud de los personajes en esas primeras páginas y precisamente en la segunda parte será donde realmente se evidencien los temas que Martín Gaite quiere explorar en este pequeño libro. La soledad, la rutina -acentuada por la disposición de los objetos como las ventanas en el edificio, la colocación de las sillas de mimbre a lo largo de una pared, la hilera de árboles-, la vida 'mezquina y vacía' y la manera de huir de una existencia vacua. Deja la lectura una sensación opresiva de las que deseas liberarte tras leer la última línea del texto. Cierras el libro y te entran ganas de salir a la luz del sol.

Con una importante carga onírica, El balneario cuenta con tres personajes protagonistas. El personaje femenino, cuyo nombre solo sabremos en la segunda mitad, me ha resultado algo ingenuo o timorato en los inicios. La inquietud que la azota la muestran como una mujer muy vulnerable. No obstante, en la segunda mitad, nos ofrece una visión de sí misma muy distinta. Quizá tenga que ver la perspectiva, el cambio de narrador de primera a tercera persona. De considerarla una mujer frágil, algo inestable, a una mujer madura, nostálgica y solitaria. 

En cuanto a Carlos, lo  he visto en todo momento como un personaje difuminado y sin definir. Esto, a priori podría hacer pensar que no está trabajado y no tiene profundidad pero la verdad es que, una vez leído el libro, entiendes que es precisamente al revés. Carlos, a tenor de su papel en la historia, no podría ser de otro modo.

Y luego está el botones Santi, del que mejor no hablo mucho porque eso implicaría destapar parte de esa segunda parte que quiero dejar en suspense.

Sin apenas diálogo, quisiera destacar la manera en la que la autora desarrolla las escenas. Situaciones que en tiempo real durarían un minuto o un minuto y medio se alargan en una suerte de rosario descriptivo que no llega a pesar en ningún momento. Esta circunstancia se da con mayor calado en la primera parte donde todo queda rodeado de una nebulosa que borra los contornos de un entorno paisajístico y humano en el que la autora profundiza.

No es que haya sido una lectura espectacular pero la brevedad de la historia y lo que realmente esconde sí hacen de El balneario un relato a recomendar. Seguiré insistiendo con la autora, a ver si al final dejo de flotar en el limbo de su literatura.










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada Internet]

Puedes adquirirlo aquí:


viernes, 15 de diciembre de 2017

EL LIBRO DE LOS LIBROS. HISTORIA SOBRE IMÁGENES de Quint Buchholz.


Editorial: Nórdica Libros.
Fecha publicación:--
 Precio: 19,50 €
Género: Relatos ilustrados.
Nª Páginas:128
Encuadernación: Cartoné
ISBN: 978-84-939938-2-5
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autor

Quint Buchholz nació en Stolberg (Alemania). Estudió Historia del Arte y posteriormente Bellas Artes en Münich. Desde 1988 escribe e ilustra libros para niños y jóvenes.


Su libro El coleccionista de momentos obtuvo el Premio Bologna Ragazzi Award, el Prix Enfantaisie, el Batchelder Award al mejor libro infantil extranjero del año, siendo incluido en la lista de los diez mejores títulos de libros ilustrados del New York Times Review.

En esta misma colección publicaremos próximamente El libro de los libros.


Sinopsis

En el invierno de 1996, el escritor y editor Michael Krüger envió a cuarenta y seis escritores de diferentes países un número igual de dibujos del gran ilustrador alemán Quint Buchholz. Los dibujos tenían un tema común: el libro. El resultado es este volumen, poco habitual, en el que son los escritores los que ilustran las imágenes. Y los narradores que se prestaron a esta original propuesta son, además, algunos de los mejores del mundo: John Berger, Jostein Gaarder, Milan Kundera, Herta Müller, Orhan Pamuk, W. G. Sebald, Susan Sontag o Charles Simic, entre otros muchos. También hay nueve escritores españoles, y son también magníficos: José Agustín Goytisolo, Javier Marías, Juan Marsé, Carmen Martín Gaite, Gustavo Martín Garzo, Ana María Matute, Eduardo Mendoza, Anna Maria Mox y Javier Tomeo.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente de la web de Nórdica Libros]

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El libro de los libros. No me digáis que el título no os parece atractivo. A mí fue lo que más me llamó la atención cuando me encontré por casualidad con este volumen en uno de los anaqueles de la biblioteca. Externamente no es que resultara muy atractivo, lo podéis comprobar en la foto, pues le falta la sobrecubierta. Sin embargo, al abrirlo me topé con un libro de relatos ilustrados y ahí ya tuve que claudicar. Me gustaba la propuesta, así que se vino a casa.


Sinceramente me esperaba otra cosa, uno de esos libros que nos hablan de otros, nos descubren títulos nuevos e historias fascinantes. No fue así, pero he de reconocer que El libro de los libros es una apuesta singular. Generalmente cuando nos encontramos con un libro ilustrado, las ilustraciones sirven de acompañamiento a una serie de textos, están al servicio de los mismos, son adornos, meros compañeros de viaje. Sin embargo, en este libro la relación se invierte. Tal y como se nos cuenta en el prólogo de la mano del editor y escritor Michael Krüger, nace este volumen a partir de una serie de ilustraciones que Quint Buchholz, un dibujante alemán, envía a la editorial. Se trataba de un conjunto de láminas en las que Quint hace un retrato de la Historia de la Literatura, a través de ilustraciones que representaran el libro de algún modo, ya fuera mostrando hojas de papel, una máquina de escribir, una pluma,... Se les ocurrió entonces enviar esas láminas a escritores de todo el mundo que pudieran construir un relato breve alrededor de la ilustración. Surge así El libro de los libros, cuarenta y ocho ilustraciones acompañadas de cuarenta y ochorelatos escritos por nombres de la literatura nacional e internacional como Elke Heidenreich, Ernst Jandl, Milan Kundera, Javier Marías, Juan Marsé, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Eduardo Mendoza, Herta Müller, George Steiner o Antonio Tabucchi, entre otros.

Sin duda es un experimento novedoso pero ¿funciona la fórmula? Bueno, en esto de los relatos es muy complicado que todos los que compongan un libro te gusten y en este caso concreto, funciona en algunas ocasiones y en otras no, porque la verdad es que me he encontrado con textos que no tienen absolutamente nada que ver con la ilustración. Son historias independientes a las que no les veo ninguna vinculación con lo que representa el dibujo. En esos casos existe una total desconexión que desmerece tanto el texto como el dibujo. No obstante, también me ha ocurrido lo contrario, relatos que no tienen nada que ver con la ilustración y que sin embargo me han encantado como el de Amos Oz en Se plantea, pues, una sencilla cuestión, un relato lleno de enumeraciones, de tareas por realizar, una detrás de otra, sin pausa y con prisa, que cansa solo de leer pero que a mí me ha producido un efecto muy positivo.

Por otro lado, también me he topado con relatos que, aún teniendo relación con la ilustración, la historia resulta un tanto forzada e incoherente, como si el desenlace final hubiera sido introducido con calzador para cerrar un círculo cuyos extremos no se unirían nunca ni por asomo. Y es que, como explica W. G. Sebald en La cour d l'ancienne école, no resulta muy fácil inventar una historia que calce con la ilustración propuesta,  aunque el azar pueda echarte una mano. Ese texto en concreto está construido de manera muy ingeniosa. La aparición de una amiga del autor arrojará claves importantes sobre la ilustración construyendo tal circunstancia el relato en sí mismo aunque, el ingenio reside en que nunca sabremos si dicha aparición es real o fruto de la imaginación del autor. Y lo mismo me ocurre con el de George Tabori que, aunque no tiene nada que ver con la ilustración, me ha parecido precioso pues apela a la historia de un sueño, un sueño de amor. 

Sin duda, este volumen ofrece un amplio abanico de impresiones. Hay relatos sumamente maravillosos como el de Eduardo Mendoza, Interpretaciones de una visión, un intento de explicar la ilustración a la que acompaña y lo hace con el sentido del humor que le caracteriza, un sentido del humor que casi diría que roza la burla. Por su parte, George Steiner apela a los recuerdos de su infancia lectora y como cualquier otro lector, rememora esas lecturas que leyó de niño, otorgando al texto un toque nostálgico.

Nuestra querida Ana María Matute recurre a su imaginación para interpretar su ilustración en La propia ausencia. Ella adapta su texto a los elementos que figuran en el dibujo y que soportaría más de una interpretación con lo que tú, lector, puedes tener tu propia teoría. Su relato tiene un toque poético, nostálgico, de viaje interior muy interesante.

miércoles, 6 de febrero de 2013

NUBOSIDAD VARIABLE de Carmen Martín Gaite.


Autor


Camen Martín Gaite (1925-2000) es autora de una amplia obra narrativa, de extraordinaria calidad, iniciada en 1954 con El balneario (Premio Café Gijón de relatos) y continuada con las novelas Entre visillos, Ritmo lento, Retahílas, Fragmentos de interior y El cuarto de atrás. En Anagrama publicó sus últimas novelas, Nubosidad variable, La Reina de las Nieves, Lo raro es vivir, Irse de casa y Los parentescos, así como Cuentos completos y un monólogo y los libros de ensayo e investigación histórica Usos amorosos de la postguerra española (Premio Anagrama de Ensayo), Usos amorosos del dieciocho en España, El proceso de Macanaz, El cuento de nunca acabar, Agua pasada, La búsqueda de interlocutor y Pido la palabra, y la otra teatral La hermana pequeña. Ha obtenido, entre otros premios, el Nadal, el Nacional de Literatura, el Anagrama de Ensayo, el Príncipe de Asturias de las Letras y el Castilla y León de las Letras. En 1994 fue galardonada con el Premio Nacional de las Letras. [Biografía Editorial Anagrama]

Sinopsis: 

Sofía Montalvo y Mariana León fueron amigas en el colegio. Sofía, joven imaginativa, de carácter abierto, se han visto atrapada en una oscura existencia de esposa y madre de familia. Mariana, cuya trayectoria amorosa resulta más confusa que apasionada, se ha convertido en una brillante psiquiatra de moda. Al cabo de más de treinta años, el azar las hace coincidir en un cóctel y el recuerdo de su amistad desencadena en ambas una revolución interior que irá creciendo a lo largo del libro. En este encuentro, Mariana evocó la afición de Sofía, por las palabras, animándola a escribir. Con la sensación de quien se dispone a ordenar el cuarto donde se amontonan los miedos, objetos, presencia y fantasías, Sofía estrenará su primer cuaderno. Entretanto, Mariana se ha marchado de Madrid sin avisar a nadie y compone para Sofía cartas que no se atreve a echar al correo, y donde va tomando el pulso a su desintegración psicológica. La novela es así la historia de dos escrituras, pero también, quizás por encima de todo, la reconstrucción de una amistad. Carmen Martín Gaite, dueña de un estilo que se mueve con idéntica soltura en los diálogos, las invocaciones poéticas, la creación de personajes accesorios, los momentos de suspense o las asociaciones surrealistas, ha sabido captar, magistralmente, esos cambios de postura, esos giros del alma de sus entes de ficción en una de las novelas españolas con mayor éxito nacional e internacional de las últimas décadas. [Editorial Anagrama].



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Nubosidad variable es la cuarta apuesta que hacemos en el Club de Lectura de los Lunes. No hay más que ver la trayectoria y la biografía de Carmen Martín Gaite para darse cuenta de que estamos ante un peso pesado de la literatura española, que no solamente se atreve con la novela sino que toca otros géneros como el relato, el ensayo e incluso el teatro. Una autora todo terreno. 

Sin embargo, para tratarse de una escritora con tanto renombre he de admitir que la he leído poco. Aunque por casa anda su novela Retahílas, no consigo recordar si llegó a pasar por mis manos, así que se podría decir que me estoy estrenando con Nubosidad variable.

La pluma de Martín Gaite nos adentra en la historia de dos mujeres —Sofía y Mariana—, amigas desde la infancia hasta que un acontecimiento las distancia. Bien pensado sería más correcto decir que la autora nos hunde dentro de sus vidas y de sus psiques porque Martín Gaite nos permite hacer un repaso del devenir de estas dos almas: su juventud, sus primeros amores, sus primeras traiciones,...hasta la madurez. 

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