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miércoles, 22 de julio de 2020

JUDY (DRAMA - 2019)


Año: 2019

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Rupert Goold

Reparto: Renée Zellweger, Jessie Buckley, Rufus Sewell, Finn Wittrock, Michael Gambon, Bella Ramsey, John Dagleish, Gemma Leah Devereux, Gaia Weiss, Andy Nyman, Fenella Woolgar, Phil Dunster, Julian Ferro, Royce Pierreson, Lucy Russell, Philippe Spall, Kate Margo

Género: Drama. Biografía.

Sinopsis: Durante el invierno de 1968, treinta años después del estreno de 'El mago de Oz', la leyenda Judy Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos. Las entradas se agotan en cuestión de días a pesar de haber visto su voz y su fuerza mermadas. Mientras Judy se prepara para subir al escenario, regresan los fantasmas que la atormentaron durante su juventud en Hollywood. A sus 47 años, la cantante se enfrenta a las inseguridades que la acompañaron desde su debut, pero esta vez vislumbra una meta firme: regresar a casa con su familia para encontrar el equilibrio. 

[Fuente: Filmaffinity]


"Yo hago películas pero tu trabajo es darle a los espectadores un sueño." 

Estas palabras de Louis B. Mayer, productor de cine estadounidense y uno de los dueños de la Metro-Goldwing-Mayer, sentenciaron la vida de Frances Ethel Gumm, o lo que es lo mismo, de Judy Garland. Nacida en Minnesota, el 10 de junio de 1922, creció en el seno de una familia que se dedicaba al espectáculo y al teatro. "Llevo cantando desde los dos años", llegó a declarar. Y efectivamente, así fue pues, desde bien niña, recorrió algunas ciudades actuando y cantando junto a sus hermanas. Se hacían llamar las Hermanas Gumm. Su padre fue protagonista de un escándalo sexual y su madre estaba deseando sacarle partido a la talentosa voz de su hija, así que transigía con todo. De entrada, no parece que tuviera una vida idílica. Por eso, cuando la Metro la fichó en 1935, con tan solo trece años, imagino que pensaría que aquello fue un golpe de suerte. Y es que, acostumbramos a pensar que los actores y los cantantes llevan una vida de ensueño, alzados sobre la espuma de la fama y el éxito. Sin embargo, ya hemos conocido varios casos en los que se ha dejado patente que no es oro todo lo que reduce, que cuando los flashes y las cámaras se apagan, a algunos los abriga únicamente la soledad y la depresión. 

Judy retrata los últimos años en la vida de Judy Garland, cuando esas luces que la habían iluminado durante tantos años, comenzaban a apagarse y a dejarla en una completa oscuridad. La película se inicia cuando ya se ha divorciado del que sería su tercer marido, Sidney Luft, con quien tuvo dos hijos: Lorna y Joey. Por entonces, su primera hija, Liza, fruto de su matrimonio con el director Vincent Minelli, caminaba sola por el mundo y forjaba su propia carrera. Judy estaba arruinada. Hacía mucho que no conseguía un buen papel, no tenía casa fija y vagaba de hotel en hotel con sus hijos, aceptando actuaciones de medio pelo por las que cobraba algo más de cien dólares. Sid amenazaba con quitarle la custodia de los niños y eso la sumió en una profunda depresión. Para salir del agujero económico en el que se encontraba, aceptó una serie de conciertos en Londres, donde aún se la veneraba. Allí intentó estabilizar su vida, contrayendo matrimonio con Mickey Deans, pero parece que ya era demasiado tarde para todo. Fue en Londres donde terminó de tocar fondo. 

Fallece seis meses después, con 47 años.





Pero este largometraje también nos va a mostrar la adolescencia de la actriz y cantante. El rodaje de El mago de Oz se convirtió en un suplicio. Sometida a jornadas maratonianas, no le permitían tomar ningún alimento que estuviera fuera de su estricta dieta. La presión, las exigencias y la dureza con la que era tratada, la convirtieron en una joven que necesitaba pastillas para poder rendir todo lo que se le exigía, para poder dormir y para controlar su apetito. Judy no quería eso. Quería una vida normal, como la que tenían el resto de las chicas de su edad pero eso, en palabras de Mayer, sería tener una vida insignificante, una vida aburrida y doméstica, frente al éxito y a la fortuna que le reportaría su voz si continuaba con su carrera artística. "Cualquier chica mataría por ser Dorothy", claudicó Garland, y así fue cómo ejecutó su sentencia.

Judy, cuyo guion sigue la obra de Peter Quilter, me ha parecido una película bonita, pero muy triste. No sabía prácticamente nada de la vida de Judy Garland, más allá de su éxito en El mago de Oz, que la catapultó definitivamente a la fama. Somewhere over the rainbow es una de esas canciones que jamás morirá, y que se ha versionada infinidad de veces, una canción en la que la tristeza y la esperanza se entremezclan. Como digo, la película hace un breve recorrido por su adolescencia, mostrando la dureza de los rodajes o su amistad con Mickey Rounee, al que consideró su amor de adolescencia. Son apenas unos recuerdos en formato flashback, que me han sabido a poco. Porque esta película se centra principalmente en la edad adulta de Garland, en sus últimos años, donde se aprecia su declive, su bajada a los infiernos, como fruto de una infancia y adolescencia complicada, y de una luz que comenzaba a apagarse. De su madurez, nada se dice de David Rose, su primer marido, ni de Vincent Minelli, el que fue padre de Liza, ni de su cuarto marido, Mark Herron, con quien estuvo casada solo unos meses. La relación amorosa que más presencia tiene en esta película fue la que mantuvo con su último marido, Mickey Deans, un músico americano que intentó reconducir la carrera de la artista sin mucho éxito. Fue él quien encontró el cuerpo sin vida de la cantante en la casa que compartían. ¿Muerte accidental o suicidio? En la película no se dice nada al respecto. Tan solo se menciona antes de los créditos finales que murió a los 47 años y es que, no se profundiza mucho en sus intentos previos de suicidio, y su adicción a las pastillas protagoniza solo unas cuantas escenas. No obstante, sí me ha parecido percibir que la cinta intenta destacar el amor que ella siente por sus hijos, recalcar su papel de madre. "Dicen que soy una mala madre", declara en un programa de televisión. La veremos sufrir muchísimo cuando tiene que separarse de Lorna y Joey, o cuando Luft la amenaza con quitarle la custodia de sus hijos. Para conseguir recuperarlos tuvo que dejarlos en EE.UU y viajar a Londres, donde protagonizó una escena final muy emotiva que, según he leído, transcurre más o menos literalmente.  Sin embargo, los conciertos de Londres no fueron los últimos que dio. Al parecer, después de cinco semanas en el local británico Talk of the Town, viajó a Copenhague donde actuó por última vez.  

La película muestra a un personaje vulnerable, débil y derrotado. Cuando la estrella deja de brillar, cuando la máquina deja de fabricar dinero, queda arrumbada en cualquier esquina y todo el mundo se olvida de ella. Esa es la condena a la que Hollywood somete a sus actores, después de que estos regalen a la meca del cine sus mejores años. Y a Judy la vemos con miedo, con pánico por dejar de ser la que fue, por sentir su final pisándole los talones, asustada con la idea de perder aún más de lo que ya había perdido. Por eso se muestra caprichosa, insatisfecha y frustrada. Por eso se refugia en el alcohol, en el tabaco y en las pastillas. Judy, como otras tantas actrices famosas, fue una moneda con su cara y su cruz. 

El papel de Judy Garland (adulta) lo interpreta Renée Zellweger. Admito que en los primeros fotogramas me provocó cierto rechazo. No veía a la actriz en el papel de Judy. Su rostro me parecía de cartón piedra, con un maquillaje poco delicado, que acentuaba un aspecto decrépito, asemejándose (y con perdón) a una momia con lápiz de labios. Si solo tenía 47 años, ¿cómo ofrecía ese aspecto? Sin embargo, busqué algunas fotografías de la actriz en sus últimos años y descubrí que la caracterización no estaba tan alejada de la realidad. Basta con ver las instantáneas que se tomaron en su última boda. Se la veía realmente mal. De todos modos, hay algún primer plano que chirría. Por otra parte, en esta ocasión, creo que Zellweger ha sabido controlar su lenguaje gestual, ese repertorio de muecas y tics con el que suele adornar sus actuaciones, que tanto la caracterizan y que tan bien encajan en sus papeles humorísticos. Para meterse en la piel de Garland, en esos años tan complicados de su vida, el humor y su gesticulación deben quedar fuera. No es una actuación limpia de todo mohín, porque alguno se le escapa. Sin embargo, hay que reconocerle a esta señora la labor que hace al cantar las canciones de Judy Garland. ¡Ojito, que la Zellweger no hace playback! Ahora bien, ¿su interpretación mereció tantos premios, incluido el Oscar? No lo creo. 

Judy me ha parecido una película interesante. Muestra a la actriz en las últimas, cual juguete roto y abandonado, acerca al espectador a sus años de declive, para ver cómo su mirada se pregunta una y otra vez: Si soy una estrella, ¿por qué me siento tan sola? Me ha parecido un bonito tributo, que me gustaría recomendaros. Y también podéis echarle un ojo a este documental sobre su vida. 





Por cierto, nunca he visto El mago de Oz. Me pasa como con Alicia en el país de las maravillas, que son historias que no me atraen en absoluto. Sin embargo, admito que ver Judy me ha hecho cambiar de opinión. Saber que Hollywood la exprimió tantísimo, insinuando además otras cuestiones que se deducen de una escena con Mayer, conocer que aquella película impuso una disciplina férrea a una adolescente Garland, ha despertado mi curiosidad, así que intentaré verla esta semana. 

Tráiler:  

Puedes adquirirla aquí:





miércoles, 13 de mayo de 2020

ABAJO EL AMOR (COMEDIA - 2003)

Abajo el amor (2003) - FilmaffinityAño: 2003 

Nacionalidad: EE.UU

Director: Peyton Reed

Reparto: Renée Zellweger, Ewan McGregor, David Hyde Pierce, Sarah Paulson, Tony Randall, Rachel Dratch, Jack Plotnick, John Aylward, Warren Munson, Matt Ross, Michael Ensign, Timothy Omundson, Jeri Ryan, Ivana Milicevic, Melissa George, Dorie Barton

Género: Comedia

Sinopsis: Barbara Novak (Zellweger) es una joven escritora feminista cuyo primer libro, titulado "Abajo el amor", se ha convertido en la guía que siguen las mujeres de todo el mundo. El libro parte de un principio: las mujeres pueden disfrutar del sexo sin que el amor sea un obstáculo. Convencido de que Novak es un fraude y de que, en el fondo desea lo que cualquier mujer (amor y matrimonio), el reportero estrella de una revista de caballeros (Ewan McGregor) intenta desenmascararla, haciendo que se enamore de él, para lo cual adopta la tímida personalidad del astronauta Zip Martin. 



[Fuente: Filmaffinity]


Soy como esa samaritana que va recogiendo lo que a los demás les sobra. Bueno, no todo. Me limito a recoger libros y películas, y con eso ya voy servida. Anda que no he adoptado bibliotecas de amigos, montañas de libros, CD's y DVD's que mi entorno ha ido desechando al hacer reformas en el piso o al mudarse de residencia. Ahí estoy yo, con los brazos abiertos, para hacerme cargo de lo que los demás no quieren, sin pararme a pensar dónde voy a colocar todo ese material, un problema menor para mí (no para mi pareja). Y rebuscando entre todos esos "desechos" me topé con esta película, Abajo el amor. No me sonaba absolutamente de nada. Miré el reparto y sin leer ni buscar más información, me dispuse a verla.  La sorpresa fue tremenda.

Abajo el amor, un titulo que echaría para atrás al más pintado, es un homenaje a la comedia romántica de los años sesenta. Es una película de enredo, donde el humor se mezcla con el amor, generalmente a través de una lucha de sexos, una batalla entre hombre y mujer, que da pie a múltiples malentendidos, a conversaciones con doble sentido, y a situaciones algo disparatadas. Con lo que me gusta a mí el cine de otras décadas, mientras más antiguas mejor, esas comedias alocadas, simples y, por qué no decirlo, también machistas, que a mí me entretienen y me hacen pasar un rato divertido como Con faldas y a lo loco, El apartamento, El profesor chiflado,... admito que Abajo el amor me ha resultado simpática y un bonito tributo al cine de antaño, aunque con evidentes diferencias. La mujer era tratada por el hombre como un objeto sexual. Debían mantener intacta su pureza hasta el matrimonio. Sin embargo, en esta película se apuesta por todo lo contrario, por invertir los roles y tratar al hombre como un objeto, y que la mujer viva el sexo sin amor.

En 1962, la bulliciosa y atareada ciudad de Nueva York es el lugar ideal para alcanzar el triunfo y el éxito. Hasta allí se desplaza Barbara Novak, una joven de Maine contratada por la editorial Banner House, que será la encargada de publicar su libro Abajo el amor. Barbara es una joven coqueta, elegante, de esbelta figura y cabello rubio como el oro, que ha escrito un manual feminista en el que anima a la mujer a buscar su independencia, no solo personal sino también amorosa y sexual. La idea consiste en ayudar a cada mujer, trabajadora o ama de casa, a recorrer un camino de tres niveles de tal modo que pueda romper su independencia económica y emocional del hombre, triunfar, y ser respetada en su trabajo, y, por último, llegar a disfrutar del sexo sin amor y sin enamorarse. Vikki Hiller, editora de Barbara, quiere lanzar una gran campaña de promoción y para ello pretende que Catcher Block, el prestigioso periodista de Entérate, la revista masculina más importante del momento, le haga una entrevista. Sin embargo, Block no está dispuesto a perder su tiempo con la cree que es una pueblerina que odia a los hombres porque, al ser fea, le han tenido que partir el corazón. Sin embargo, todo cambie cuando Catcher ve una fotografía de Barbara y cuando ella hace unas declaraciones en televisión, tachando a Catcher como el típico hombre al que ninguna mujer debería acercarse. A partir de ahí, el juego entre ambos está servido y al espectador le esperará un desenlace bastante inesperado.

La trama gira entre cuatro personajes, dos mujeres y dos hombres. Por un lado, Barbara Novak (Renée Zellweger) es la joven que se deja deslumbrar por la gran ciudad, que lucha por mantener ese papel de mujer independiente, que no busca ni el amor, ni tampoco el matrimonio. Cansada de que la mujer siempre esté al servicio del hombre, ha llegado a la gran ciudad no solo para ayudar a las mujeres  neoyorkinas sino a las de todo el mundo, ya que su libro se convierte en un best-seller, y llega a todos los rincones del planeta. Junto a ella, como fiel escudera estará Vikki Hiller (Sarah Paulson) que ve en el libro de Novak el inicio de la revolución feminista. Hiller encontrará también una oportunidad para ocupar el lugar que le corresponde dentro de la editorial. En el bando de los hombres, Catcher Block (Ewan McGregor) es un donjuán, un macho entre los machos, un hombre de mundo, que siempre está rodeado de bellas mujeres, coristas o azafatas, que se derriten por sus huesos, a las que lleva a su apartamento, totalmente automatizado, donde las seduce. Y como compañero de andanza, su jefe, Peter McMannus (David Hyde Pierce), dueño de la revista Entérate, al que la suerte no le sonríe jamás con las mujeres pero, arrimándose a Catcher, intentará recoger algunas migajas. 

Pero si hay que hablar de personajes, no puedo pasar por alto la presencia de Tony Randall, que encarna a Theodore Banner, dueño de la editorial. A Randall, que en esta película tenía 83 años y se le reconoce perfectamente -falleció al año siguiente-, lo conocemos de títulos como Cómo atrapar a un marido (1959), Pijama para dos (1961) o Detective con rubia (1956). Me ha parecido un detalle estupendo contar con él para interpretar un papel pequeño, pero con una frase muy tópica y típica de la época, y del cine de aquellos años. 

En cuanto a las interpretaciones, Renée Zellweger me parece que lo hace bien. Recordando a Doris Day, pero menos voluptuosa, su fisonomía y su frecuente lenguaje gestual encajan bastante bien en el tipo de personaje que interpreta. Está muy bien caracterizada, con cintura estrena, faldas lápiz, busto ceñido y unas enormes pestañas rizadas. Por suerte, esta película se rodó antes de que pasara por quirófano y perdiera esa gracia natural que la caracterizaba.

Ewan McGregor hará las veces de Catcher Block. Con el cabello mucho más oscuro de lo que lo recordamos. Lo veo especialmente delgado o será el vestuario, trajes y esmoquin muy ceñidos, que asemejan al estilo de grandes galanes como Rock Hudson o Cary Grant. No me cautiva su interpretación pero admito que funciona bien junto a Zellweger. Cuando están juntos, la escena fluye y los diálogos funcionan. 

Y aunque los dos lo hacen correctamente, a mí el que me ha gustado realmente es David Hyde Pierce en el papel de Peter McMannus. He leído que con este personaje se pretende hacer referencia precisamente a Tony Randall pero a mí, su caracterización me ha recordado más bien a Tom Ewell (La tentación vive arriba). Otro claro homenaje a la comedia romántica americana de los sesenta.

Pero el homenaje del que os hablo se percibe mucho más claramente, no ya en la temática de la película, esa lucha de sexos, en el perfil de los personajes, en el vestuario, tan absolutamente glamuroso,... sino también en detalles como el propio apellido de Barbara, en una clara alusión a Kim Novak, en la simultaneidad de escenas, con la pantalla dividida -una secuencia llena de picaresca-, en la banda sonoraalegre y vivaracha, a lo Big Band del momento, junto a unas ilustraciones de crédito, coloridas y divertidas, muy semejantes a las que se ven en, por ejemplo, en No os comáis las margaritas, rezumando optimismo, a pesar de las contrariedades a las que los personajes tienen que hacer frente. Todo en esta película, que desde los primeros fotogramas asoma el humor, está muy cuidado. Todo recuerda a esas películas de los sesenta, campo de batalla entre el hombre y la mujer, con esos romances complicados que, al final, terminan por vencer, con esas familias que se reúnen cada noche, frente al televisor, para ver los programas más exitosos, que emiten actuaciones como la de Judy Garland cantando Down with love, mientras cenan usando esas simpáticas mesitas auxiliares plegables, o esos apartamentos totalmente masculinos que están preparados como trampas mortíferas para las mujeres, o esos otros, el de ellas, en el que abunda el color rosa.







En definitiva, Abajo el amor es una comedia entretenida con la que te ríes sin que resulte desternillante. Más que el argumento o las interpretaciones, prima mucho más la puesta en escena para rendir ese homenaje al cine de los años 60, tan machista, sí, pero tan divertido porque la vida, en esas películas, siempre estaba llena de hilarantes situaciones y maravillosas sorpresas. ¿Quién renunciaría a esa felicidad?








Tráiler [en inglés]:           
                                      

 Puedes adquirirla aquí:




miércoles, 24 de julio de 2019

MISS POTTER (BIOPIC - 2006)

Resultado de imagen de miss potterAño: 2006

Nacionalidad: Reino Unido.

Director: Chris Noonan.

Reparto: Renée Zellweger, Ewan McGregor, Emily Watson, Barbara Flynn, Bill Paterson, Matyelok Gibbs, Lloyd Owen, Anton Lesser, David Bamber, Phyllida Law, Patricia Kerrigan, Lucy Boynton, Oliver Jenkins, Justin McDonald, Judith Barker.

Género: Biografía.

Sinopsis: Biopic sobre Beatrix Potter, escritora de libros infantiles. Potter fue una mujer inteligente y carismática que tuvo que luchar contra los convencionalismos de su época. Norman Warne, su editor, del que se enamoró, fue quien la ayudó a alcanzar la fama con sus libros infantiles sobre Peter Rabbit.

[Fuente: Filmaffinity]



Hay vidas que merecen ser contadas, especialmente si son vidas que, a pesar de los grandes obstáculos, consiguen lo que se proponen a base de obstinación. En este sentido, la vida de Helene Beatrix Potter cumple todos los requisitos aunque se trate de una película que narra la vida de otra mujer más que tuvo que luchar contra los convencionalismos de su tiempo y es que no fueron tan pocas las que optaron por plantar cara a su familia y al contexto social de su época. El siglo XIX no estaba hecho para mujeres que querían ser independientes, con sueños e ilusiones que iban más allá de contraer matrimonio y traer hijos al mundo. Así era Beatrix, una niña que hizo de la ilustración su propio mundo, la mujer artífice de cuentos infantiles, sencillos y breves, a los que intentó buscar lectores. Ese era su gran sueño, encontrar casa a todos aquellos animalitos que ella dibujaba en tonos pastel y con acuarelas.

No lo tuvo fácil. Sus padres pensaban que era un capricho más, algo pasajero pero aquella niña que pintaba conejitos con chaquetas azules de botones dorados, se convirtió en una mujer a la que no le interesaba para nada el matrimonio ni nada que tuviera que ver con lo que se esperaba de ella. En cambio, puso todo su empeño en encontrar editor y la pequeña editorial de la familia Warne le abrió las puertas. Tras su primer libro, El cuento del conejo Perico el travieso, llegaron una veintena más hasta convertirse en la escritora de cuentos más vendida y una mujer acaudalada que se bastaba a sí misma. 

Pero Miss Potter no solo se centra en el éxito editorial de esta autora de libros infantiles, también hace un recorrido por su lado más personal. No obstante, profundiza poco en ciertas cuestiones, detalles y acontecimientos de su vida que se pueden encontrar en la pequeña entrada que le dedica la simple y a mano Wikipedia, así que no desvelo más nada para no destrozar la trama. Sin embargo, debo confesar que me ha faltado algo más de información, abordar con más calado lo que fue su vida, - su gran amor, su rebeldía, sus opiniones,...-. La película, que dibuja a una joven con bastante carácter, criterio propio y determinación, supone un liviano paseo por su existencia pero de agradable recorrido y nos muestra a una mujer con una gran fantasía, soñadora y romántica. 

A nivel interpretativo, creo que Emily Watson como Millie Warne, la que será su verdadera amiga y confidente, y Ewan McGregor que encarna a Norma Warne, su editor, son los que más sobresalen. Y es que, en el caso de Renée Zellweger, no he visto al personaje sino a la actriz. Contemplar a Beatrix Potter ha sido como tener enfrente a Bridget Jones, salvando las distancias pertinentes. La actriz emplea una serie de registros ya conocidos que repite en este largometraje. En cualquier caso, no es algo que me haya desagrado porque el resultado es el esperado, un personaje dulce y tierno que aporta esa pátina entrañable que debe tener esta película, aunque para otros espectadores exista un exceso de almíbar.

Por otra parte, la película cuenta con alguna dosis de humor pero uno de los puntos fuertes es la ambientación, así como los paisajes que ofrece del Distrito de los Lagos, donde Beatrix Potter se mudó tras abandonar Londres, una ciudad donde la mujer estaba demasiado encorsetada para su gusto, a lo que había que sumar las normas que su madre pretendía imponerle. Las escenas de prados verdes salpicados de lagos y suaves lomas son muy evocadoras y provocan en el espectador las típicas ganas de visitar la zona. En la campiña inglesa, Potter encontrará su lugar en la tierra. Porque...

...'Hay algo delicioso en escribir las primeras palabras de un cuento. Nunca se sabe a dónde te llevarán', dice la protagonista. Yo añado que hay algo maravilloso en las primeras palabras de una reseña y las de esta en concreto quieren conducirte a buscar un momento de desconexión, de tranquilidad, para adentrarnos en la vida de Beatrix Potter, con la única intención de conocer su vida a muy grandes rasgos. 




Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:






miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL DIARIO DE BRIDGET JONES (COMEDIA ROMÁNTICA - 2001).



Año: 2001

Nacionalidad: Reino Unido.

Director: Sharon Maguire.

Reparto: Renée Zellweger, Hugh Grant, Colin Firth, Jim Broadbent, Gemma Jones, Sally Philips, Shirley Henderson, James Callis, Embeth Davidtz, Celia Imrie, Honor Blackman, Charmian May, Donald Douglas, Patrick Barlow, Salman Rushdie, Jeffrey Archer.

Género: Comedia romántica.

Sinopsis: Bridget Jones es una treintañera soltera y llena de complejos, cuya vida sentimental es un desastre. Tiene sólo dos ambiciones, adelgazar y encontrar el amor verdadero. El día de Año Nuevo toma dos decisiones: perder peso y escribir un diario. Pero muy pronto su vida amorosa se vuelve a complicar, pues se encuentra dividida entre dos hombres. Por un lado, Daniel Cleaver, su jefe, un tipo encantador y sexy, pero peligroso, por otro, Mark Darcy, un viejo amigo de la familia, que al principio le parece demasiado reservado y aburrido.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Mañana es el último día del año (¡Jesús bendito!) y andaba yo buscando una película para hoy que cumpliera varios requisitos. El primero y fundamental, que de un modo u otro ese cruzar al nuevo año tuviera un papel destacable y segundo, y también de vital importancia, que fuera divertida. Sumé dos más dos y el resultado no podía ser otro que El diario de Bridget Jones, el largometraje basado en la novela homónima de Helen Fielding, la cual nos ha dado un disgusto tremendo en 2013 con su última novela. 

Mira que habré visto veces esta película pero todavía me sorprendo cada vez que la veo porque, basta con que me esté acercando al DVD con el disco en la mano para empezar a reírme recordando tal o cual escena. Para mí es mi película anti- todo, anti-tristeza, anti-depresión, anti-aburrimiento, anti-¡oh,mundo cruel! Y es que el guión de El diario de Bridget Jones funciona conmigo en todas situaciones y estados de ánimo. La cosa es bien sencilla pero efectiva. No deja de ser una comedia romántica pero distinta de otras tantas.

Creo que casi todo el mundo habrá visto esta película alguna vez. Al menos, estoy convencida de que todas las que en 2001 andábamos por la treintena la hemos visto. Para los que no lo hayáis hecho porque creéis que es una película romántica, de esas dulces y empalagosas en las que el amor siempre gana, os diré que sí, que hay mucho amor pero en ningún momento es almibarada hasta ese punto que nos quedamos pegados al asiento con tanto azúcar. Cierto es, no os voy a engañar, que su desenlace hará suspirar a las damas pero siempre se agradece un final feliz de cuento de hadas. La vida es demasiado dura a veces como para enfrentarnos siempre a películas excesivamente reales. Pero os cuento un poco de qué va.

Bridget Jones es una joven treintañera y soltera. Bueno más bien empieza a ser una spinster, es decir, una solterona. Todo el mundo la machaca con ese tema y ni su familia ni diversas amistades dejan pasar que ya tiene edad para formar una familia. Pero Jones es una mujer de su tiempo. Trabaja en una editorial y es totalmente independiente. Además cuenta con una familia urbana, o lo que es lo mismo, con un grupo de tres amigos que son sus manos y sus pies en cuestiones amorosas. Jones, junto con Jude, Shazza y Tom se reúnen con frecuencia para analizar los posibles candidatos amoroso de Bridget y la aconsejan para tener éxito en su vida. Además de su soltería, tendrá que enfrentarse a unos padres en crisis pero más allá de eso, la vida de Bridget es totalmente normal hasta que todo comienza a complicarse. El malvado Cupido hace las suyas y la sumerge, enamorada hasta la médula, en una relación con Daniel Cleaver, su jefe. A su vez conocerá a Mark Darcy, un guapo abogado de Derechos Humanos, el polo opuesto de Cleaver. El lío está servido y Bridget se debatirá entre uno y otro.



Y antes os decía que a mí esta película me funciona y lo hace porque su guión está cargado de humor hasta arriba. Son numerosas las escenas que nos arrancan una sonrisa: cuando Bridget elige la ropa interior que ponerse para asistir a una fiesta, cuando su amante descubre la misma, una pelea que pierde todo su dramatismo gracias a Tom o una cena con unos platos de los más repugnantes. Obviamente también hay sus escenas de tristeza, de compasión, de abatimiento,... pero el humor es lo que más prima en esta película. 

En cuanto al reparto creo que el trío formado por Hugh Grant (D. Cleaver), Reneé Zellweger (B. Jones) y Colin Firth (M. Darcy) funciona perfectamente. Grant es el sempiterno guaperas, cómico, superficial e interesado que se lleva a las chicas de calle. En este triángulo será aparentemente el vértice más fuerte.  En el otro extremo está Firth que interpreta a un hombre muy comprometido con la sociedad, muy serio y formal que dista mucho de llevar una vida alocada como la de Cleaver. Y en medio de ellos, Zellweger en el papel de Bridget Jones, para lo cual tuvo que engordar sobre unos diez kilos pues su personaje era una joven entrada en carnes.

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