martes, 19 de mayo de 2026

Presentación LA DUQUESA BASTARDA de Andrea D. Morales.


Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: mayo 2026
Precio: 22,90 €
Género: ficción histórica
Nº Páginas: 544
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta 
ISBN: 9788466684255
[Disponible en eBook; y Audiolibro
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Andrea D. Morales nació en Sevilla el año 1995 y allí estudió Historia. Se especializó en la Edad Media y, en concreto, en Historia de género en al-Ándalus. Ha sido profesora en diversas academias de literatura. Entre sus obras publicadas se encuentran Bajo la luz del faro y el libro de no ficción Divinas. Con La última sultana, La dama de la judería y La biblioteca de Córdoba se consagró como una de las voces más prometedoras del género histórico en España.

La duquesa bastarda es su última novela histórica.

Sinopsis

1275. Mathilde, hija bastarda de un conde francés, contrae matrimonio con don Pedro de Lara, un poderoso duque de Castilla. Al abandonar su tierra natal y la refinada corte francesa, la joven debe adaptarse al frío castillo de su esposo, en un reino asediado por una crisis de sucesión y una guerra a la que su marido ha de marchar.

Sin apenas hablar una palabra de castellano, Mathilde se quedará sola en las inmensas estancias de piedra que ahora son su hogar, rondada por la anciana duquesa viuda y sus turbias sirvientas. Pronto empezará a sentir que la sombra de la anterior esposa de don Pedro, muerta en extrañas circunstancias, se cierne sobre ella…

Con esta deslumbrante novela repleta de misterio, intriga y pasiones, Andrea D. Morales nos traslada a la peligrosa corte de Alfonso X y a un mundo tan fascinante como poco conocido: el de las damas medievales que gobernaban sobre sus tierras y vasallos mientras los hombres luchaban en la guerra.

TRAS LOS MUROS DEL CASTILLO, NADA ES LO QUE PARECE.


[Información tomada directamente del ejemplar]

El pasado martes, 12 de mayo, acompañé a Andrea D. Morales en la presentación de su última novela, La duquesa bastarda (Ediciones B), en Sevilla. Me gustan mucho las novelas de esta jovencísima escritora sevillana. Andrea sabe aunar perfectamente una trama llena de intensidad, con datos históricos que te permite conocer de manera muy entretenida a un personaje concreto del pasado y el contexto en el que dicho personaje se mueve. Disfruté muchísimo su anterior libro, La biblioteca de Córdoba, y me encantó La dama de la judería. Sólo me falta por leer La última sultana. Tiempo al tiempo.

Andrea deja atrás Al-Ándalus, y ciudades como Sevilla, Córdoba o Granada, que fueron los escenarios de sus anteriores publicaciones. En La duquesa bastarda, la autora nos propone un viaje que nos llevará desde Francia a España, concretamente al reino de Castilla. La acción se inicia a finales de 1275, con la joven Mathilde Leblond, hija de los condes de Nailloux, en el reino de Francia.

Mathilde es la hija mayor de Antoine Leblond y doña Anne de Albert, aunque habría que hacer ciertas precisiones. Y es que Mathilde es una hija bastarda, aunque reconocida. Su madre no es doña Anne pero, siendo fruto de una relación de Antoine anterior al matrimonio, ella la acoge como si fuera nacida de su propio vientre, mientras que el padre le da su apellido.

En el inicio de la historia, Mathilde ya tiene 19 años, y no pueden demorarse más para encontrarle marido pero, claro, ¿quién se va a casar con una bastarda, aunque sea una hija reconocida? La cosa se complica mucho. Al final, apañan un matrimonio con un caballero y duque castellano, don Pedro de Lara y la joven deberá dejar su vida atrás, su Francia natal, y marchar con su recién estrenado marido hacia tierras de Castilla.

Lo que Mathilde se va a encontrar al llegar a Castilla será un revuelo políticoEn Castilla reina Alfonso X, al que todos conocemos como el Sabio. El hombre anda ya regular y la cuestión de la sucesión está sobre la mesa. Eso va a ocasionar un montón de conspiraciones y de manipulacionesporque hay muchos intereses en juego y digamos que, esa crisis sucesoria tiene dos vías de solución, que os explico más adelante.

A todo ello hay que unir una guerra contra los benimerines, llegados a las costas del sur para unirse al sultán de Granada. Y por si todo esto fuera poco, Mathilde lo va a pasar muy mal. La pobre va a sufrir lo suyo porque va a estar rodeada de personas un tanto siniestras, que no la quieren bien. 

Así que La duquesa bastarda es una novela que nos va a permitir, por un lado, conocer cómo era la vida de esas mujeres de la nobleza medieval que tenían que encargarse de sus dominios, mientras los hombres marchaban a la guerra y que, aunque se las tratara de mantener apartadas de la política, sentían la necesidad de implicarse. Por otro, el lector se va a zambullir en la crisis sucesoria de Alfonso X.

Y como es habitual en las novelas de Andrea, no nos va a faltar el misterio, la intriga, las traiciones, los secretos, las pasiones… Todo ello, a través de unos personajes potentísimos, especialmente las mujeres, que, más allá de conformarse con vivir en segundo plano, tomarán las riendas de su vida, y serán elementos muy activos en la vida política de los tiempos que les tocó vivir.

Al final, llegaremos a un desenlace que nos dejará de piedra. Casi literal.

A grandes rasgos, esta es la trama de la nueva novela de Andrea D. Morales. 

Durante la presentación, la autora nos contó que La duquesa bastarda es una ficción histórica. Se trata de la primera vez que se acerca al género, ya que en sus anteriores novelas, todos los protagonistas eran históricos reales, algo que la encorsetaba mucho a la hora de narrar. Sin embargo, La duquesa bastarda le ha permitido ser más libre, tener más margen de maniobra, tanto en lo que se refiere al relato como a la construcción de personajes. La novela nos ofrece una trama ficticia, envuelta en un contexto histórico real. Por supuesto, nos encontraremos con personajes históricos reales, como el infante don Sancho; Blanca de Francia, esposa del infante don Fernando de la Cerda; o Violante de Aragón, la esposa de Alfonso X, pero el protagonismo principal recaerá en Mathilde y en su esposo don Pedro, personajes totalmente ficticios.

Contexto histórico

El reino de Castilla está sumido en una crisis sucesoria. Reina Alfonso X, el Sabio, pero le toca elegir sucesor. La primera opción hubiera sido su hijo Fernando de la Cerda, pero ha fallecido recientemente, en extrañas circunstancias (cuestión sobre la que también se pronuncia la autora en la novela) y deja viuda y dos hijos, ambos de muy corta edad. Muerto don Fernando, le tocaría heredar al segundo hijo, al infante Sancho. Pero el amor por la cultura, la legislatura, la historia,... pone a Alfonso X en un brete y es que, tras escribir las Partidas (cuerpo normativa), la línea sucesoria cambia. El heredero ya no sería el segundogénito varón sino que, tras la muerte del infante Fernando, los herederos serían los hijos de este, que no tenían más de tres o cuatro años. Con esta situación, Sancho ve que su sucesión al trono peligra. Y empezará a hacer campaña. 

Por otro lado, el reino de Castilla tendrá otro frente abierto, los musulmanes. Una nueva horda de muslimes, los benimerines, acaba de llegar a la península. Aliados con el sultán de Granada, Mohamed II, tratarán de arrebatarle territorio al cristianismo. Sancho hará méritos en esta guerra, a la que también partirá don Pedro de Lara, esposo de nuestra Mathilde, dejando a la esposa sola, al frente de sus dominios, y teniendo que lidiar con algunos personajes que se lo pondrán muy difícil.

Personajes femeninos

* Mathilde. Será un personaje que evoluciona muchísimo. La conoceremos siendo una jovencita que duda de todo lo que le rodea. Con el paso del tiempo, la joven irá madurando y ganando confianza en sí misma. Nos explicó Andrea que su personaje es una mujer pragmática, nada ilusa ni soñadoraEn el momento en el que empiezan a buscarle marido, ella tiene claro cuál es su cometido en esta vida y qué se espera de ella, más allá de sueños amorosos, de caballeros ideales y de ensoñaciones alimentadas por el amor cortés, tan típico en Francia.

A Mathilde, como mujer, tratarán de mantenerla al margen del revuelvo político que vive Castilla. Ella, junto a dos damas más, la reina Violante de Aragón, esposa de Alfonso X, y doña Blanca de Francia, la viuda de Fernando de la Cerda, tejerán ciertos hilos para manipular a unos y a otros, con tal de que el trono lo ocupe quién realmente sea más beneficioso para la corona. 

Entre los personajes femeninos podríamos destacar a unos cuantos más, especialmente los malos, malísimos. Tan malos, que a mí me han recordado a la Sra. Danvers de Rebeca. Al comentárselo a Andrea, ella confiesa que hay más lectores que le han dicho lo mismo. Nos dijo la autora que ella se ha inspirado mucho en este libro, aunque no ha sido el único. Para tratar ciertos temas, como los traumas que pasan de generación en generación, hizo mención a novelas como Cien años de soledad, Como agua para chocolate, o La casa de los espíritus.

Personajes masculinos

* Don Pedro de Lara. Personaje del que recelé en más de una ocasión porque es un personaje lleno de matices. A don Pedro también los vamos a ver evolucionar con el paso de la lectura. Hombre atractivo, culto, comprometido, y leal, se verá en la tesitura de decidir a quién apoyar en la sucesión de Alfonso X. ¿Por quién decantarse? ¿Debe sucumbir a la manipulación de Sancho o, por el contrario, ser fiel a sus principios?

* Infante Sancho. A sus 17 años, el joven es todo un seductor y un casquivano. Nos contó Andrea que las crónicas no lo dejan en muy buen lugar, y que había cierta inclinación a que el reino pasara a manos de los hijos de Fernando de la Cerda, antes que a las manos de Sancho. Aún así, se ganó el apoyo de la nobleza y, como sabemos, terminó convirtiéndose en el rey Sancho IV, el Bravo.

* Alfonso X. No tiene un excesivo protagonismo, en primera persona, pero sí será muy interesante leer sobre él. Especialmente sobre su labor cultural y su pasión por las ciencias.  No son pocas las menciones a la Escuela de Traductores de Toledo que él fundó. Nos explicó Andrea que, cuando Sancho subió al trono, continuó con la labor de su padre, pero en mucha menor medida.

Una ficción histórica con más elementos de otros géneros

La duquesa bastarda es una novela que ofrece al lector un plus adicional. Y lo hace en forma de un personaje femenino del que todavía no os he hablando, doña Beatriz de Aguilar.  Resulta muy difícil hablar de Beatriz, sin destripar la sorpresa que le aguarda al lector. Andrea nos habló de este personaje, de manera muy colateral, para nos desvelar la trama en exceso. Comentó la autora que le resultaba interesante abordar el tema de las segundas o terceras esposas, algo tan común en la época. La gente se moría a temprana edad. También existía mucha disolución matrimonial, aunque hoy día podríamos pensar que no fuera así. Nos explicó Andrea que la disolución matrimonial era algo muy común. Uno de los motivos en los que se basaba era de origen consanguíneo. Aunque también nos aclaró que la realidad no tenía tanto que ver con la proximidad parental en el árbol genealógico de la familia, sino con los intereses políticos. La idea consistía en disolver un matrimonio, para volver a casar a los "divorciados" con otras personas que reportara un mayor beneficio a la familia. 

Mathilde, no solamente será bastarda y extranjera en Castilla, sino que además será la segunda esposa de don Pedro de Lara. De Beatriz de Aguilar, la primera esposa de don Pedro, todo el mundo habla bien. Eso provocará mucha presión a nuestra protagonista, que sentirá que no está a la altura y que no será mujer suficiente para su marido. Pero Beatriz no será solo una sombra, sino algo más. No os quiero desvelar la sorpresa. 

El matrimonio en la Edad Media

Otra cuestión de la que hablamos durante la presentación fue sobre los matrimonios en la Edad Media. Resulta muy interesante el dibujo que Andrea nos hace sobre la gestión del matrimonio en el siglo XIII. Buscar esposa y marido era un auténtico negocio, que no se basaba en la consecución de la felicidad y el amor, sino que más bien tenía que ver con la idea de entroncar dos linajes, para garantizar la supervivencia de la estirpe y conseguir favores políticos y sociales.

La autora nos explicó que, fundamentalmente, el matrimonio no tenía nada que ver con el amor, aunque sí se podía encontrar enlaces amorosos. La tónica general era que el matrimonio no fuera más que un pacto entre dos familias para conseguir beneficios mutuos.

Mathilde se casará con don Pedro de Lara, duque de Valdívar, pero el matrimonio se gesta en dos fases. Por un lado, estará el matrimonio de palabra, acto en el que  se firman las capitulaciones matrimoniales. Por otro lado, las nupcias. De todo esto nos habla Andrea en la novela y a mí me pareció muy instructivo.

Magias, hechizos y piedras

Además, la novela nos va a permitir conocer qué papel jugaba la magia en aquella época. Me sorprendió mucho saber que ciertos sortilegios eran empleados por la nobleza, cuando yo creía que eran artes de la plebe. Sin embargo, Andrea nos contó que Alfonso X era muy proclive a estas costumbres, a estudiar los ciclos lunares, los horóscopos, al empleo de ciertas piedras que tenían tan o cual poder, incluso en unos tiempos en los que la religiosidad era tan importante. De hecho, Alfonso X llegó a escribir la obra Lapidario, una obra sobre el poder mágico que se le atribuye a ciertas piedras, del que la autora nos confesó que le había sido de gran ayuda para escribir algunas escenas de la novela.

Estilo y estructura

La duquesa bastarda es una ficción histórica, como comenté anteriormente. Por un lado, tendremos una trama que atañe a la vida personal de Mathilde pero, por otro, el contexto histórico será un importante telón de fondo. Cuando nos enfrentamos a una novela histórica, puede ocurrir que la trama se llene de fechas y sucesos que abruman al lector. No es el caso. La primera impresión que podemos tener al comenzar la lectura es que Andrea D. Morales se va a limitar a contarnos las vicisitudes matrimoniales y personales de Mathilde. No obstante, poco a poco, el contexto histórico irá cobrando fuerza. La autora dosifica la inmersión del lector en el siglo XIII, de tal modo que, la zambullida es suave.

El ritmo es principalmente sosegado, para que podamos ir disfrutando de la lectura y acompañando a Mathilde en todos los sucesos que le ocurren. Sin embargo, ese ritmo se aviva en ciertos momentos en los que la trama adquiere más intensidad narrativa.

Y aunque estamos ante una novela histórica, con mucho drama, el humor tampoco falta. Hay capítulos buenísimos, muy divertidos y que te arrancarán una carcajada. Vamos a encontrar diálogos llenos de puyas y de palabras, que son verdaderos dardos envenenados, por no hablar de una escena escatológica que ponen a Mathilde en un aprieto complicado. 

En cuanto a la estructura, la novela se compone de algo más de quinientas páginas que se distribuyen en bloques, conformando un total de sesenta y tres capítulos, más un epílogo. Pasan tantas cosas en la historia que la lectura resulta muy ágil y las páginas vuelan entre nuestras manos.

Conclusión

Llegados a este punto, ¿qué te puedo decir? Sólo puedo insistir en lo mucho que me ha gustado leer esta novela. Tanto la parte  de ficción como la parte histórica no decepciona al lector. Mathilde será un personaje con el que nos vamos a alinear y resulta casi una victoria propia verla ponerse en su sitio y levantar la voz. La duquesa bastarda está llena de intrigas palaciegas, de traiciones, de venganzas, cuestiones que van a mantener el interés bien alto. Además, podremos conocer un poco más sobre el reinado de Alfonso X y su sucesión, al tiempo que el lector aprende sobre cuál era el color de moda en la vestimenta femenina francesa, o a qué juegos de mesa se jugaban en la corte.

Lo dicho. Una lectura muy recomendable.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí en tapa dura, aquí en Kindle y aquí en audiolibro


jueves, 14 de mayo de 2026

SERGIO SARRIA: ❝Me molesta mucho la visión simplista que se tiene de Sevilla❞

En 2025, se emitió la serie Cuando nadie nos ve en plataforma. Fue una serie que me gustó mucho porque transcurría en un pueblo sevillano, en Morón de la Frontera, donde se ubica una de las bases americanas que hay en España. Me gustó también porque tenía, como telón de fondo, la Semana Santa andaluza. Así que el punto de partida me resultaba original. Con un reparto encabezado por Maribel Verdú, la serie narraba la investigación por parte de la Guardia Civil, de una serie de asesinatos, cometidos en el pueblo, en los que, de un modo u  otro, los militares estadounidenses podían estar involucrados. 

Más allá de sus guionistas, la persona que estaba tras aquella serie es el escritor, y también guionista, Sergio Sarria. Autor de la novela adaptada a televisión, publicó la segunda entrega, Terral, en 2023. Recientemente, ha cerrado la trilogía con Dios sabrá vengarnos

Ahí va nuestra charla.

Marisa G.- Sergio, un placer tenerte por Sevilla. Eres andaluz, también. 

Sergio S.- Sí, y he vivido los dos últimos años en Sevilla. 

M.G.- Bueno, pues un placer tenerte aquí. Por empezar con la entrevista. Eres novelista y guionista. Tu nombre está detrás del guión de muchas series que conocemos y estás muy vinculado al Intermedio.

S.S.- Exacto.

M.G.- ¿En qué medida te ayuda el trabajo, o la técnica que utilizáis a la hora de elaborar guiones, para escribir la novela?

S.S.- Utilizo muchas herramientas de guión para escribir. La gente que es puramente literatura tiene un talento natural para desarrollar la novela, sin tener que desarrollarla. Es decir, se basan mucho en su propio criterio para ir escribiendo sobre la marcha. Eso, para un guionista, es como un suicidio. El guionista necesita tenerlo todo previamente desarrollado, todas las tramas, todos los arcos de personaje. Tiene que tener claro qué conflicto hay, cómo se desarrolla y luego, cuando lo tiene todo, ponerse a escribir.

Por otro lado, la forma de meterle ritmo es muy de televisión, que cada capítulo termine en alto. Ese tipo de cuestiones son muy de la tele.

M.G.- Y muy efectivas porque, al tratarse de un thriller, es lo que hace que el lector esté enganchado. 

S.S.- Exacto. Eso es muy útil, pero estoy en contra de escribir una novela pensando que va a ser una serie. Cada cosa tiene su formato. Tienes que pensar la novela como una novela, aunque tengas herramientas de guion. Hay que ser respetuoso con la gente que lee. 


[Si prefieres oír la entrevista, clic al vídeo]


M.G.- Esta novela, Dios sabrá vengarnos, cierra la trilogía de Lucía Gutiérrez. ¿Concebiste el proyecto como una trilogía o fue resultado del feedback que recibiste con la primera novela?

 S.S.- Lo que ocurrió fue que, cuando la tenía terminada, la editorial le vio potencial. Lucía era un personaje que tenía muchas aristas, que se podía desarrollar mucho más, dotarla con otros sucesos, e ir alargando su vida. Así que escribí la segunda y ahí ya tuvimos claro que sería una trilogía. Y, de momento, ya está. Tenía en mente hacia donde quería que fuese Lucía para la segunda y la tercera novela. 

M.G.- Todo lo que es la evolución del personaje. 

S.S.- Exacto. Por ejemplo, desde una primera novela, en la que tiene ese tonteo con el alcohol, pasando por una alcoholemia severa, y llegar a una tercera parte, en la que ya tiene que enfrentarse a sus problemas. 

Aunque en  los thriller hay un conflicto, lo que realmente me interesa es el conflicto que los personajes tienen consigo mismos, la idea que tienen de ellos mismos se enfrenta a la idea de lo que realmente son. 

En el caso de Lucía, quería crear una atmósfera en la que siempre hubiera un responsable de sus problemas, que tuviera a alguien a quien culpar, ya fuera institucional, una pareja, un hijo,… Pero en esta tercera parte ha llegado el momento de pararse y ver quién es realmente, de aceptar sus responsabilidades y de asumirlo.

M.G.- Enfrentarse a sí misma. 

S.S.- Exacto. Me parecía más poético que tu último adversario fuera uno mismo.

M.G.- La primera novela la publicas con Espasa y las dos últimas con Libros Cúpula. Aunque ambas pertenecen al Grupo Planeta, ¿por qué ese cambio de sello?

S.S.- No te sabría decir. Son decisiones editoriales. Al final, creo que el lector no asocia una novela a una editorial u a otra, más bien la asocia a un personaje. 

M.G.- Me leí la primera novela y vi la serie. En su momento, fue tema de conversación en mi trabajo porque tengo una compañera que vive en Morón y además su marido es militar de la base. Pero claro, me faltaría por leer la segunda y esta tercera. ¿Es necesario leerlas en orden?

S.S.- No. Se pueden leer de forma independiente. Es verdad que hay pequeñas subtramas que se van arrastrando de una entrega a otra, pero son casos distintos y se pueden leer de forma independiente.

Lo de Morón fue increíble. Ha sido la única vez que me he sentido bestseller. Hubiera deseado que la novela llevara una faja que pusiera: Bestseller en Morón de la Frontera.

M.G.- ¿Sí? (reímos)

S.S.- No te puedes ni imaginar. Hice la presentación allí y no cabía más gente en el Casino. Había gente esperando en la calle, y estuve firmando hasta las doce de la noche. Fue una locura. Lo disfruté muchísimo y, de repente, te das cuenta que la elección de un sitio puede conllevar muchas cosas. Estuve hablando con el alcalde sobre los trabajos directos que había generado la serie, de la repercusión que había tenido. Todo eso me dio mucha alegría.

M.G.- Claro, el pueblo agradece ese tipo de proyectos.

S.S.- Y como andaluz, uno se alegra…

M.G.- Sí, de generar empleo en tu tierra.

S.S.- Es lo más gratificante que me ha pasado, sí.

M.G.- Bueno, tres novelas: Cuando nadie nos ve, Terral y Dios sabrá vengarnos. El título de esta última suena a sentencia, a presagio,… Apuestas por títulos que sugieren muchas cosas al lector.

S.S.- Hay algo curioso. Son títulos que vienen de canciones. Como una rata, intento arrastrar a la gente que escucha esas canciones (ríe). Terral es una canción de Pablo Alborán y Dios sabrá vengarnos es la letra de una canción de Yung Beef, pero la popularizó Los Planetas, y que dice «Dios sabrá vengarnos, Dios es grande siempre». Es una canción que habla de la relación que tiene una persona con Dios, algo que aparece en la novela. Lucía, por primera vez, se enfrenta a sus problemas, a través de algo que es muy sui generis, algo muy andaluz, como la relación que una persona tiene con Dios, sobre todo a través de la Semana Santa.

Hay un documental que me gusta mucho y no sé si habrás visto. Se llama Dolores, guapas y guapas, y habla un poco de la comunidad LGTBI dentro de la Semana Santa. Uno de los participantes en el documental comentaba que hablaba con la Macarena y le contaba de todo, que estaba saliendo con un chico, y que no le parecía trigo limpio. ¿Tú, qué opinas?, le preguntaba a la Macarena. Me pareció algo tan bonito. Es algo que, desde fuera, desde Madrid o Barcelona, no entienden y nos ven, a veces, como fundamentalistas o tal. Pero es que hacer eso, ni siquiera implica una creencia, es otra cosa. Es una forma de desahogarse, como si lo hicieras con una amiga o un amigo. Pues todo eso, lo quería trasladar a la novela, porque me parece algo muy nuestro y poco tratado. 

M.G.- Pues, en esta novela, la acción se inicia en Huelva pero inmediatamente nos vas a trasladar a Sevilla, justo en plena Feria de Abril. ¿Por qué eliges esta ciudad, esa semana en concreto y el año 2019? 

S.S.- Porque, justo en ese año y en esa semana, tuvo lugar una anomalía que sólo ha ocurrido tres veces. Es decir, que la Feria de Abril coincida con unas elecciones. La última vez que ocurrió algo así fue en el año 2019. Lo quise aprovechar porque no es algo habitual. Es que, como tú sabes, en esas circunstancias el escenario es bastante lamentable. Cuando vienen los políticos de fuera, en plena feria, y le colocan el traje de flamenca y ves… (ríe) 

M.G.- …que no, que aquello no… (reímos). 

S.S.- Claro. De por sí, me parecía que era algo bastante cómico. En la novela recreo un momento, basado en hechos reales. Hubo dos políticos, del mismo partido, que tuvieron que hacerse una foto juntos, pero es que se odian a muerte. Y los ves en las fotos, los dos juntos,… Fue aquel momento que vivió Susana Díaz y Pedro Sánchez, que coincidieron en la feria y no se soportan. 

M.G.- Tuvieron que hacer el paripé. 

S.S.- Exacto. Me pareció algo muy guay porque siempre trato de buscar momentos luminosos. En Sevilla, la Semana Santa tiene un sentido muy lúdico, no es como la Semana Santa de Soria o la de Zamora. Aquí es más festiva. Son escenarios luminosos, como la propia Feria, pero luego, por detrás, hay muchas sombras. 

M.G.- Te iba a preguntar precisamente por ese contraste que se ven en tus novelas. 

Y con respecto a los asesinatos que se cometen en Huelva, están muy vinculados con un político y su familia. 

S.S.- Eso es. 

M.G.- Si un thriller pone el foco de atención sobre la política, ¿la intriga y el suspense están asegurados? 

S.S.- Creo que sí. En este caso, me interesaba que el candidato fuese de un partido de corte progresista. Por un lado, se mantiene un discurso de sostén a la inmigración pero, por detrás estás ocultando o ayudando a encubrir un asesinato. ¿Cómo te enfrentas a eso? Es lo que te comentaba antes. El discurso de defender que eres esto o lo otro pero, en realidad, eres otra cosa distinta. ¿Cómo proyectas un mensaje a la opinión pública si realmente llevas una vida que va por otro sitio? Me parecía algo muy interesante, más allá de la propia trama de corrupción. Yo no quería una corrupción financiera, sino que me interesaba llevar al personaje a otras cloacas. 

M.G.- Los investigadores de los crímenes serán el inspector Montoya y Lucía Gutiérrez. ¿Qué Lucía vamos a encontrar en esta novela, en comparación con las dos entregas anteriores? 

S.S.- A una persona que deja de poner excusas y deja de responsabilizar a los demás. Lo intenta hasta que ya no puede más. Ella está encubriendo también porque ya no trabaja en la Guardia Civil, pero sí trabaja en esto de los asesinatos, de manera encubierta. Ella se auto convence que es por un bien mayor, que es para detectar dónde están esos policías corruptos y ponerlos a disposición judicial. En realidad, si para compensar una ilegalidad o algo deshonesto, haces otra deshonestidad, pues te pones al mismo nivel. Cuando ella se da cuenta de eso, es cuando empieza realmente el viaje de Lucía, es cuando empieza a plantearse que, quizá, ella es igual que toda esa gente a la que lleva sacando a la palestra y ajusticiándola toda su vida. Eso era algo que me parecía interesante. 

M.G.- Sergio, recuerdo a Lucía como una persona muy mordaz, en la primera novela. No sé si sigue igual. 

S.S.- Sí, pero justo por lo mismo. Además, es que a mí me cuesta tomarme en serio y con mis personajes me pasa igual. Creo que, además, es como un alivio de luto el estar en un escenario árido, hablando de cosas muy serias, pero metiéndole un poco de humor, o de ironía. Lo que tú dices, mordaz. Y más aún, me apetecía que todo eso se diera en el caso de una mujer.

Yo trabajo en la tele y estoy hasta aquí (se señala la frente) de los personajes. Cuando se trata de una comedia, las mujeres son normalmente como pepitos grillos, son la consciencia de los otros. No son personajes graciosos por sí mismas, para eso están los tíos. Así que me apetecía tener a una mujer que se pueda equivocar, que se pueda reír de sus equivocaciones y que sea contradictoria. 

M.G.- Después de haber visto a Maribel Verdú interpretando a Lucía Gutiérrez, es inevitable pensar en la actriz cuando hablamos de ella. 

S.S.- Totalmente. Con las dos entregas anteriores, como todavía no había serie, no estaba condicionado. Pero, con esta última, me costó. De repente, había una cara, una voz concreta. Eso me ha influenciado. Ella contaba cuestiones de su interpretación que luego he intentado recrear. Es la primera vez que he escrito al personaje un poco condicionado, después de verlo en pantalla. 

M.G.- ¿Y qué te pareció su interpretación? 

S.S.- Me ha encantado. 

M.G.- ¿Participaste en el guion? 

S.S.- No pude porque yo estaba en otra productora y por el tema de la exclusividad, no pude. Pero trabajaron en el guion gente a la que quiero mucho, que son amigos, como Dani Corpas, que es el creador, o Isa Sánchez o Germán Aparicio. Gente con la que normalmente escribo y de Andalucía, que fue lo único que pedí al saber que yo no podía participar. Intenté que todos fueran guionistas andaluces porque me estoy cansando de la visión que se tiene fuera. Sobre todo, con los temas de los que hemos estado hablando, de la Semana Santa, de la vida en los pueblos andaluces. Que la persona que escriba el guion, sepa de lo que está escribiendo. 

M.G.- Claro y que no utilice estereotipos. Te entiendo. 

S.S.- Justo. 

M.G.- Pues hemos hablado de política, pero en esta novela también tocas el tema de la televisión, asunto que tú conoces bien. Y lo haces a través de un personaje que se llama Bruna Pinheiro. ¿Nos vas a mostrar lo que ocurre detrás de las cámaras? 

S.S.- Yo quería partir de personajes con luces y sombras. Quería que el lector empatizara con Bruna porque es una presentadora de televisión, con más de 50 años, y eso en la tele implica que te vayan relegando. Y no es que lo diga yo. Basta con poner la tele en prime time, salvo que seas la reina de las mañanas. Ahí sí puedes tener la edad que sea. 

M.G.- Porque el público de esos programas también tiene una cierta edad. 

S.S.- Exacto. Pues quería partir de esa idea y luego utilizar otra cosa que normalmente suele ocurrir con sucesos, que el periodista entable una relación de amistad con la víctima para usarlo en su propio beneficio. Estás utilizando una desgracia para aprovecharte. Lo hemos visto, por ejemplo, en el caso de Rocío Wanninkhof, o en cualquier otro. Siempre hay un periodista que entabla amistad con la víctima y lo utiliza. De este modo, al lector no le queda claro si el periodista es buena persona o no, porque todos, en un momento dado, podemos ser algo perversos. 

M.G.- Y ese lector va a visitar otras ciudades además de Sevilla. Se va a mover por Madrid, por Hendaya, por Portugal, aunque Sevilla será el escenario más importante. Y además va a recorrer Sevilla desde el centro hasta la periferia. Toda la ciudad, y todos sus barrios, serán protagonistas.

S.S.- Me gusta mucho Sevilla y he venido mucho. Hasta el punto de comprarme una casa y venirme a vivir aquí. Pero, después de veinte años en Madrid, siempre me ha molestado mucho la visión simplista que se tiene de Sevilla. Fuera se tiene la idea de que Sevilla es sólo la Semana Santa y la Feria de Abril. Pero Sevilla son muchas Sevilla. Está la Sevilla del barrio de San Julián, que no tiene nada que ver con la Sevilla del barrio de Los Remedios, aunque todos sean sevillanos. Por ejemplo, el underground sevillano no está en el imaginario colectivo. En ese imaginario están sólo los estereotipos. Y yo quería indagar más en otro tipo de barrios que también los hay, porque existe una Sevilla más conservadora y otra más vanguardista. Por lo que sea, esa otra parte de Sevilla no tiene representación fuera de aquí. 

M.G.- Se quedan con una idea muy sesgada de la ciudad. 

S.S.- Claro, pero esa Sevilla también existe y es maravillosa. Y también se mueve, y hace teatro, danza, tal… Me interesaba que esa Sevilla también estuviera presente en la novela. 

M.G.- Y cada capítulo está dedicado a un día de feria porque la acción transcurre a lo largo de toda esa semana. Eso es muy de guion y es una estructura que tú incorporas siempre en estas novelas.

 S.S.- Sí, exacto. Me parece interesante hacerlo así porque de este modo le creas expectativas al lector, o al espectador de una serie. Por ejemplo, si la Semana Santa empieza un Domingo de Ramos y termina el Domingo de Resurrección, sabes que la resolución será ese último día. Y con la feria pasa lo mismo. El último día de feria se sabrá todo. En Terral era igual. El último día de terral llega la promesa de conocer qué ha ocurrido. Eso te hace indagar más, querer saber más, acercarte con más ganas al final. Creo que hacerlo de esta forma, que cada día tenga su protagonismo, resulta más interesante para el lector. Porque todo cambia. No es lo mismo el Domingo de Ramos o la noche del pescaíto, que un Viernes Santo, en el que cambia hasta la forma en la que la gente se viste. Es un juego interesante. 

M.G.- Leí en una entrevista que concediste, tras la publicación de la primera novela, que, para ambientarte, habías estado escuchado marchas de Semana Santa, mientras escribías. Y pensé, bueno, como esta última transcurre durante la Feria de Abril, lo mismo se ha ambientado escuchando sevillanas. 

S.S.- Creo que la relación con mi ex pareja terminó por las marchas procesionales (ríe). Tuvo que ser un infierno para ella. Es que eran ocho horas escuchando marchas. 

M.G.- Algunas son bonitas pero otras…

S.S.- Sí, sí, pero claro… Cuando escribí Cuando nadie nos ve estaba en Madrid y necesitaba vincularme de alguna manera con Sevilla, con la Semana Santa. Podía haber puesto incienso pero eso ya me parecía demasiado (ríe). Pero un redoble de tambores ya me llevaba directamente al olor a incienso, al olor a azahar. Todo ese tipo de cosas me ayudaba. 

Todo esto tiene que ver también con la formación audiovisual. Trabajar así, de alguna manera es ir componiendo. Si estoy escuchando una marcha algo más épica, de alguna manera eso se va a trasladar a la historia. 

M.G.- Antes me comentabas que, como buen guionista, escribes siempre con una escaleta.  ¿Varía mucho esa escaleta inicial con el resultado final?

S.S.- No, pero sí. Me explico. Cuando escribo novelas, dejo espacios más abiertos. Escaleto y lo tengo todo más o menos cerrado, pero no lo hago como en una serie. En la serie, lo dejo todo completamente cerrado. Sin embargo, en novela intento dejar espacios por si la escritura me va llevando hacia otros lugares. Así que, a veces, modifico o introduzco algo que no tenía previsto. La escaleta la tengo lista en un par de semanas o un mes pero, con la novela, me llevo liando con ella un año y medio o dos. La novela tiene un tiempo de reflexión más amplio y más profundo. Sería tonto no incorporar las cosas que van surgiendo sobre la marcha. Por eso dejo ese espacio. 

M.G.- Hay una cierta flexibilidad, entonces. 

S.S.- Sí, porque, si no, resulta menos divertido. Por ejemplo, en la novela hay un personaje que no lo tenía muy pensado pero, de repente, me entusiasmó. Cuando empiezas a escribir, te das cuenta que hay personajes más secundarios pero que pueden tener más recorrido. 

M.G.- ¿Y vamos a ver estas dos últimas entregas en formato audiovisual? 

S.S.- No lo sé. Ojalá. Es algo que nunca se sabe. Puede entrar en proceso de adaptación, caerse luego,… No lo tengo claro. A día de hoy, sólo está Cuando nadie nos ve. 

M.G.- La serie estaba muy bien. Me gustó mucho. 

S.S.- Sí, creo que está bien. Y justo por el momento que está viviendo ahora Málaga, me apetecería hacer esa serie allí, para hablar de ese proceso de gentrificación que están viviendo las ciudades. Creo que sería interesante que una plataforma nacional mostrara cómo la gente ha sido expulsada de la ciudad a los pueblos. Es algo que me parece fortísimo. 

M.G.- Para terminar, y centrándonos en tu faceta de guionista, un par de preguntas. ¿Eres más fan de series de muchas temporadas con un montón de capítulos o de miniseries? 

S.S.- De miniseries. Me enganchan más. Los universos cerrados tienen menos posibilidades de agotarse. A veces ves una tercera temporada o una cuarta y sientes que están estirando en exceso, que la historia se podía haber cerrado, como mucho, con dos temporadas. Soy más partido de que todo sea solomillo y para que todo sea solomillo, tiene que ser corto. Seis capítulos, para mí, es perfecto. Y en una sola temporada, mucho mejor. 

M.G.- Y lo segundo no es una pregunta sino una petición. Recomiéndame una serie española que no me pueda perder. 

S.S.- La última que me ha gustado mucho es Querer de Alauda Ruiz. Me encantó. Y luego, como comedia, Arde Madrid de Paco León. Me fascina. Ha sido una de las series que más me han marcado. 

M.G.- Pues ninguna de las dos las he visto, así que tomo nota. 

S.S.- A ver qué te parecen. 

M.G.- Sí. Sergio, un placer saludarte. Me ha encantado hablar contigo. 

S.S.- Igualmente. Gracias a ti.

Sinopsis: El desenlace final de la trilogía de Lucía Gutiérrez es un thriller adictivo y brutalmente contemporáneo que revela las cloacas del poder, el crimen y la impunidad en una España donde la verdad solo estorba.

En un asentamiento de temporeros en el cementerio de Lepe (Huelva), un incendio deja dos cadáveres y una culpable perfecta: Sabali Idrissi, joven marroquí sin papeles, convertida por los medios en «la asesina del cementerio» antes siquiera de declarar. El caso, que suena a trámite rápido, acaba en manos del inspector Montoya y de Lucía Gutiérrez, exguardia civil expulsada del cuerpo, que no tardan en conectar el suceso con el hijo del candidato progresista a la alcaldía de Sevilla. Un escándalo incómodo que estalla en plena campaña electoral y que se trata de silenciar por todos los medios hasta que se celebren los comicios municipales.

Mientras Montoya y Gutiérrez tropiezan una y otra vez contra las cloacas del poder, encuentran una aliada inesperada, la presentadora de televisión Bruna Pinheiro, que huele en Sabali el reportaje que puede impulsar de nuevo su carrera: abusos en los campos de fresa, racismo institucional, corrupción policial y política. Pero cada minuto de audiencia tiene un precio, y alguien tendrá que pagarlo.

Crimen, política y espectáculo se mezclan durante una inusual campaña electoral, que coincide con la feria de abril de Sevilla, en una novela muy actual sobre quién escribe el relato y quién termina en la hoguera.


 

viernes, 8 de mayo de 2026

MARTA PLATEL gana el XXXI Premio de Novela Fernando Lara. EL BAILE DE LAS CRIADAS


Anoche tuvo lugar la entrega del XXXI Premio de Novela Fernando Lara en Sevilla. Como cada año, el acto tuvo lugar en los Reales Alcázares de Sevilla, en el que se congregaron autores del Grupo Planeta, editores, libreros, lectores y medios de comunicación. El acto también contó con la presencia de ha contado con la presencia de autoridades como José Luis Sanz, alcalde de Sevilla; Patricia del Pozo, consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía; Ángela María Moreno, delegada de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla; Álvaro Marcos Martín, presidente de la Audiencia Provincial de Sevilla; Olga Sánchez, presidenta de la Fundación AXA y José Creuheras, presidente de Grupo Planeta.





Durante el trascurso de una cena, los asistentes fuimos conociendo el nombre de los finalistas, entre los que figuraban obras que se centraban en temas como el pasado, la identidad o el olvido. No fue hasta casi la medianoche cuando se desveló el nombre de la ganadora. La escritora Marta Platel se alzaba con el XXXI Premio de Novela Fernando Lara, con la obra El baile de las criadas, tras las diversas deliberaciones de un jurado, compuesto por Ana María Ruiz-Table, Nativel Preciado, Clara Sánchez, Pere Gimferrer y Emili Rosales.




La novela ganadora, El baile de las criadas es una envolvente novela de intriga histórica, ambientada en la Barcelona de posguerra, una ciudad sometida al franquismo y marcada por la inquietante presencia nazi.

 

Una joven criada de origen humilde entra a servir en una casa de una familia franquista de la alta sociedad. Pero un encuentro fortuito en un baile cambiará su destino para siempre. Cuando descubra que el hombre del que se ha enamorado oculta una identidad falsa, se verá atrapada en una peligrosa red de secretos, traiciones y conspiraciones clandestinas. Entre la alta sociedad barcelonesa y las sombras de una ciudad vigilada, la novela despliega una intensa historia de pasiones prohibidas e identidades ocultas, donde incluso el gesto más pequeño de rebeldía puede alterar el curso de la historia.

 

En palabras de la autora al recoger el premio, «un galardón tan prestigioso como el Fernando Lara, además de un sueño hecho realidad, significa para mí el mayor estímulo para seguir dando vida a historias que lleguen al corazón de los lectores».

 

«La idea de esta novela empezó a gestarse cuando cayó en mis manos Nazis en Barcelona, de Mireia Capdevila y Francesc Vilanova. Desconocía hasta qué punto los nazis se habían asentado en la ciudad tras la guerra civil, con el beneplácito del régimen franquista, y pensé que ahí había un gran argumento. Poco después leí un artículo sobre el mítico Salón Cibeles, conocido en los años cuarenta como ‘el baile de las criadas’, muy popular entre el servicio doméstico, y esa imagen encendió la chispa definitiva en mi cabeza: ya tenía el título de la novela y las mimbres con las que tejería mi historia», aseguró Marta Platel.


   

De izquierda a derecha: José Creuheras, presidente de Grupo Planeta, José Luis Sanz, alcalde de Sevilla; Marta Platel, ganadora; Olga Sánchez, presidenta de la Fundación AXA y Patricia del Pozo, Consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.

La novela ganadora, El baile de las criadas, será publicada por Editorial Planeta el próximo 17 de junio.

[Fotos cedidas por la editorial]

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