Como marcan los
buenos cánones, lo primero es presentarse. Me llamo Marisa, vivo en el sur y tengo 42 años. Soy una mujer sencilla, de
gustos sencillos y que disfruta con las cosas más simples de la vida: un paseo
por la playa, un paisaje entre montañas, un buen libro, una buena película (a
ser posible en blanco y negro) o incluso una copa de vino. Amo la tranquilidad,
la calma, a veces hasta el silencio y por el contrario, huyo del bullicio, de
las grandes aglomeraciones, del ruido ensordecedor.
Siempre me ha
gustado leer y especialmente escribir. Mi afición por la lectura me viene de
pequeña. Recuerdo que mis hermanos siempre estaban leyendo. Se pasaban horas en
sus habitaciones con un libro en las manos y quizás por ahí me venga esta pasión. Lo de
escribir, es otra historia, incluso podría llegar a decirse que es mi vocación
frustrada. Tengo la costumbre, no sé si buena o mala, de escribir buena parte
de aquello que me ocurre. Lo malo, lo bueno, lo regular. Generalmente me sirve
de desahogo, es como mi vía de escape, la manera en la que consigo poner mis ideas en orden.