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martes, 19 de mayo de 2026

Presentación LA DUQUESA BASTARDA de Andrea D. Morales.


Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: mayo 2026
Precio: 22,90 €
Género: ficción histórica
Nº Páginas: 544
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta 
ISBN: 9788466684255
[Disponible en eBook; y Audiolibro
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Andrea D. Morales nació en Sevilla el año 1995 y allí estudió Historia. Se especializó en la Edad Media y, en concreto, en Historia de género en al-Ándalus. Ha sido profesora en diversas academias de literatura. Entre sus obras publicadas se encuentran Bajo la luz del faro y el libro de no ficción Divinas. Con La última sultana, La dama de la judería y La biblioteca de Córdoba se consagró como una de las voces más prometedoras del género histórico en España.

La duquesa bastarda es su última novela histórica.

Sinopsis

1275. Mathilde, hija bastarda de un conde francés, contrae matrimonio con don Pedro de Lara, un poderoso duque de Castilla. Al abandonar su tierra natal y la refinada corte francesa, la joven debe adaptarse al frío castillo de su esposo, en un reino asediado por una crisis de sucesión y una guerra a la que su marido ha de marchar.

Sin apenas hablar una palabra de castellano, Mathilde se quedará sola en las inmensas estancias de piedra que ahora son su hogar, rondada por la anciana duquesa viuda y sus turbias sirvientas. Pronto empezará a sentir que la sombra de la anterior esposa de don Pedro, muerta en extrañas circunstancias, se cierne sobre ella…

Con esta deslumbrante novela repleta de misterio, intriga y pasiones, Andrea D. Morales nos traslada a la peligrosa corte de Alfonso X y a un mundo tan fascinante como poco conocido: el de las damas medievales que gobernaban sobre sus tierras y vasallos mientras los hombres luchaban en la guerra.

TRAS LOS MUROS DEL CASTILLO, NADA ES LO QUE PARECE.


[Información tomada directamente del ejemplar]

El pasado martes, 12 de mayo, acompañé a Andrea D. Morales en la presentación de su última novela, La duquesa bastarda (Ediciones B), en Sevilla. Me gustan mucho las novelas de esta jovencísima escritora sevillana. Andrea sabe aunar perfectamente una trama llena de intensidad, con datos históricos que te permite conocer de manera muy entretenida a un personaje concreto del pasado y el contexto en el que dicho personaje se mueve. Disfruté muchísimo su anterior libro, La biblioteca de Córdoba, y me encantó La dama de la judería. Sólo me falta por leer La última sultana. Tiempo al tiempo.

Andrea deja atrás Al-Ándalus, y ciudades como Sevilla, Córdoba o Granada, que fueron los escenarios de sus anteriores publicaciones. En La duquesa bastarda, la autora nos propone un viaje que nos llevará desde Francia a España, concretamente al reino de Castilla. La acción se inicia a finales de 1275, con la joven Mathilde Leblond, hija de los condes de Nailloux, en el reino de Francia.

Mathilde es la hija mayor de Antoine Leblond y doña Anne de Albert, aunque habría que hacer ciertas precisiones. Y es que Mathilde es una hija bastarda, aunque reconocida. Su madre no es doña Anne pero, siendo fruto de una relación de Antoine anterior al matrimonio, ella la acoge como si fuera nacida de su propio vientre, mientras que el padre le da su apellido.

En el inicio de la historia, Mathilde ya tiene 19 años, y no pueden demorarse más para encontrarle marido pero, claro, ¿quién se va a casar con una bastarda, aunque sea una hija reconocida? La cosa se complica mucho. Al final, apañan un matrimonio con un caballero y duque castellano, don Pedro de Lara y la joven deberá dejar su vida atrás, su Francia natal, y marchar con su recién estrenado marido hacia tierras de Castilla.

Lo que Mathilde se va a encontrar al llegar a Castilla será un revuelo políticoEn Castilla reina Alfonso X, al que todos conocemos como el Sabio. El hombre anda ya regular y la cuestión de la sucesión está sobre la mesa. Eso va a ocasionar un montón de conspiraciones y de manipulacionesporque hay muchos intereses en juego y digamos que, esa crisis sucesoria tiene dos vías de solución, que os explico más adelante.

A todo ello hay que unir una guerra contra los benimerines, llegados a las costas del sur para unirse al sultán de Granada. Y por si todo esto fuera poco, Mathilde lo va a pasar muy mal. La pobre va a sufrir lo suyo porque va a estar rodeada de personas un tanto siniestras, que no la quieren bien. 

Así que La duquesa bastarda es una novela que nos va a permitir, por un lado, conocer cómo era la vida de esas mujeres de la nobleza medieval que tenían que encargarse de sus dominios, mientras los hombres marchaban a la guerra y que, aunque se las tratara de mantener apartadas de la política, sentían la necesidad de implicarse. Por otro, el lector se va a zambullir en la crisis sucesoria de Alfonso X.

Y como es habitual en las novelas de Andrea, no nos va a faltar el misterio, la intriga, las traiciones, los secretos, las pasiones… Todo ello, a través de unos personajes potentísimos, especialmente las mujeres, que, más allá de conformarse con vivir en segundo plano, tomarán las riendas de su vida, y serán elementos muy activos en la vida política de los tiempos que les tocó vivir.

Al final, llegaremos a un desenlace que nos dejará de piedra. Casi literal.

A grandes rasgos, esta es la trama de la nueva novela de Andrea D. Morales. 

Durante la presentación, la autora nos contó que La duquesa bastarda es una ficción histórica. Se trata de la primera vez que se acerca al género, ya que en sus anteriores novelas, todos los protagonistas eran históricos reales, algo que la encorsetaba mucho a la hora de narrar. Sin embargo, La duquesa bastarda le ha permitido ser más libre, tener más margen de maniobra, tanto en lo que se refiere al relato como a la construcción de personajes. La novela nos ofrece una trama ficticia, envuelta en un contexto histórico real. Por supuesto, nos encontraremos con personajes históricos reales, como el infante don Sancho; Blanca de Francia, esposa del infante don Fernando de la Cerda; o Violante de Aragón, la esposa de Alfonso X, pero el protagonismo principal recaerá en Mathilde y en su esposo don Pedro, personajes totalmente ficticios.

Contexto histórico

El reino de Castilla está sumido en una crisis sucesoria. Reina Alfonso X, el Sabio, pero le toca elegir sucesor. La primera opción hubiera sido su hijo Fernando de la Cerda, pero ha fallecido recientemente, en extrañas circunstancias (cuestión sobre la que también se pronuncia la autora en la novela) y deja viuda y dos hijos, ambos de muy corta edad. Muerto don Fernando, le tocaría heredar al segundo hijo, al infante Sancho. Pero el amor por la cultura, la legislatura, la historia,... pone a Alfonso X en un brete y es que, tras escribir las Partidas (cuerpo normativa), la línea sucesoria cambia. El heredero ya no sería el segundogénito varón sino que, tras la muerte del infante Fernando, los herederos serían los hijos de este, que no tenían más de tres o cuatro años. Con esta situación, Sancho ve que su sucesión al trono peligra. Y empezará a hacer campaña. 

Por otro lado, el reino de Castilla tendrá otro frente abierto, los musulmanes. Una nueva horda de muslimes, los benimerines, acaba de llegar a la península. Aliados con el sultán de Granada, Mohamed II, tratarán de arrebatarle territorio al cristianismo. Sancho hará méritos en esta guerra, a la que también partirá don Pedro de Lara, esposo de nuestra Mathilde, dejando a la esposa sola, al frente de sus dominios, y teniendo que lidiar con algunos personajes que se lo pondrán muy difícil.

Personajes femeninos

* Mathilde. Será un personaje que evoluciona muchísimo. La conoceremos siendo una jovencita que duda de todo lo que le rodea. Con el paso del tiempo, la joven irá madurando y ganando confianza en sí misma. Nos explicó Andrea que su personaje es una mujer pragmática, nada ilusa ni soñadoraEn el momento en el que empiezan a buscarle marido, ella tiene claro cuál es su cometido en esta vida y qué se espera de ella, más allá de sueños amorosos, de caballeros ideales y de ensoñaciones alimentadas por el amor cortés, tan típico en Francia.

A Mathilde, como mujer, tratarán de mantenerla al margen del revuelvo político que vive Castilla. Ella, junto a dos damas más, la reina Violante de Aragón, esposa de Alfonso X, y doña Blanca de Francia, la viuda de Fernando de la Cerda, tejerán ciertos hilos para manipular a unos y a otros, con tal de que el trono lo ocupe quién realmente sea más beneficioso para la corona. 

Entre los personajes femeninos podríamos destacar a unos cuantos más, especialmente los malos, malísimos. Tan malos, que a mí me han recordado a la Sra. Danvers de Rebeca. Al comentárselo a Andrea, ella confiesa que hay más lectores que le han dicho lo mismo. Nos dijo la autora que ella se ha inspirado mucho en este libro, aunque no ha sido el único. Para tratar ciertos temas, como los traumas que pasan de generación en generación, hizo mención a novelas como Cien años de soledad, Como agua para chocolate, o La casa de los espíritus.

Personajes masculinos

* Don Pedro de Lara. Personaje del que recelé en más de una ocasión porque es un personaje lleno de matices. A don Pedro también los vamos a ver evolucionar con el paso de la lectura. Hombre atractivo, culto, comprometido, y leal, se verá en la tesitura de decidir a quién apoyar en la sucesión de Alfonso X. ¿Por quién decantarse? ¿Debe sucumbir a la manipulación de Sancho o, por el contrario, ser fiel a sus principios?

* Infante Sancho. A sus 17 años, el joven es todo un seductor y un casquivano. Nos contó Andrea que las crónicas no lo dejan en muy buen lugar, y que había cierta inclinación a que el reino pasara a manos de los hijos de Fernando de la Cerda, antes que a las manos de Sancho. Aún así, se ganó el apoyo de la nobleza y, como sabemos, terminó convirtiéndose en el rey Sancho IV, el Bravo.

* Alfonso X. No tiene un excesivo protagonismo, en primera persona, pero sí será muy interesante leer sobre él. Especialmente sobre su labor cultural y su pasión por las ciencias.  No son pocas las menciones a la Escuela de Traductores de Toledo que él fundó. Nos explicó Andrea que, cuando Sancho subió al trono, continuó con la labor de su padre, pero en mucha menor medida.

Una ficción histórica con más elementos de otros géneros

La duquesa bastarda es una novela que ofrece al lector un plus adicional. Y lo hace en forma de un personaje femenino del que todavía no os he hablando, doña Beatriz de Aguilar.  Resulta muy difícil hablar de Beatriz, sin destripar la sorpresa que le aguarda al lector. Andrea nos habló de este personaje, de manera muy colateral, para nos desvelar la trama en exceso. Comentó la autora que le resultaba interesante abordar el tema de las segundas o terceras esposas, algo tan común en la época. La gente se moría a temprana edad. También existía mucha disolución matrimonial, aunque hoy día podríamos pensar que no fuera así. Nos explicó Andrea que la disolución matrimonial era algo muy común. Uno de los motivos en los que se basaba era de origen consanguíneo. Aunque también nos aclaró que la realidad no tenía tanto que ver con la proximidad parental en el árbol genealógico de la familia, sino con los intereses políticos. La idea consistía en disolver un matrimonio, para volver a casar a los "divorciados" con otras personas que reportara un mayor beneficio a la familia. 

Mathilde, no solamente será bastarda y extranjera en Castilla, sino que además será la segunda esposa de don Pedro de Lara. De Beatriz de Aguilar, la primera esposa de don Pedro, todo el mundo habla bien. Eso provocará mucha presión a nuestra protagonista, que sentirá que no está a la altura y que no será mujer suficiente para su marido. Pero Beatriz no será solo una sombra, sino algo más. No os quiero desvelar la sorpresa. 

El matrimonio en la Edad Media

Otra cuestión de la que hablamos durante la presentación fue sobre los matrimonios en la Edad Media. Resulta muy interesante el dibujo que Andrea nos hace sobre la gestión del matrimonio en el siglo XIII. Buscar esposa y marido era un auténtico negocio, que no se basaba en la consecución de la felicidad y el amor, sino que más bien tenía que ver con la idea de entroncar dos linajes, para garantizar la supervivencia de la estirpe y conseguir favores políticos y sociales.

La autora nos explicó que, fundamentalmente, el matrimonio no tenía nada que ver con el amor, aunque sí se podía encontrar enlaces amorosos. La tónica general era que el matrimonio no fuera más que un pacto entre dos familias para conseguir beneficios mutuos.

Mathilde se casará con don Pedro de Lara, duque de Valdívar, pero el matrimonio se gesta en dos fases. Por un lado, estará el matrimonio de palabra, acto en el que  se firman las capitulaciones matrimoniales. Por otro lado, las nupcias. De todo esto nos habla Andrea en la novela y a mí me pareció muy instructivo.

Magias, hechizos y piedras

Además, la novela nos va a permitir conocer qué papel jugaba la magia en aquella época. Me sorprendió mucho saber que ciertos sortilegios eran empleados por la nobleza, cuando yo creía que eran artes de la plebe. Sin embargo, Andrea nos contó que Alfonso X era muy proclive a estas costumbres, a estudiar los ciclos lunares, los horóscopos, al empleo de ciertas piedras que tenían tan o cual poder, incluso en unos tiempos en los que la religiosidad era tan importante. De hecho, Alfonso X llegó a escribir la obra Lapidario, una obra sobre el poder mágico que se le atribuye a ciertas piedras, del que la autora nos confesó que le había sido de gran ayuda para escribir algunas escenas de la novela.

Estilo y estructura

La duquesa bastarda es una ficción histórica, como comenté anteriormente. Por un lado, tendremos una trama que atañe a la vida personal de Mathilde pero, por otro, el contexto histórico será un importante telón de fondo. Cuando nos enfrentamos a una novela histórica, puede ocurrir que la trama se llene de fechas y sucesos que abruman al lector. No es el caso. La primera impresión que podemos tener al comenzar la lectura es que Andrea D. Morales se va a limitar a contarnos las vicisitudes matrimoniales y personales de Mathilde. No obstante, poco a poco, el contexto histórico irá cobrando fuerza. La autora dosifica la inmersión del lector en el siglo XIII, de tal modo que, la zambullida es suave.

El ritmo es principalmente sosegado, para que podamos ir disfrutando de la lectura y acompañando a Mathilde en todos los sucesos que le ocurren. Sin embargo, ese ritmo se aviva en ciertos momentos en los que la trama adquiere más intensidad narrativa.

Y aunque estamos ante una novela histórica, con mucho drama, el humor tampoco falta. Hay capítulos buenísimos, muy divertidos y que te arrancarán una carcajada. Vamos a encontrar diálogos llenos de puyas y de palabras, que son verdaderos dardos envenenados, por no hablar de una escena escatológica que ponen a Mathilde en un aprieto complicado. 

En cuanto a la estructura, la novela se compone de algo más de quinientas páginas que se distribuyen en bloques, conformando un total de sesenta y tres capítulos, más un epílogo. Pasan tantas cosas en la historia que la lectura resulta muy ágil y las páginas vuelan entre nuestras manos.

Conclusión

Llegados a este punto, ¿qué te puedo decir? Sólo puedo insistir en lo mucho que me ha gustado leer esta novela. Tanto la parte  de ficción como la parte histórica no decepciona al lector. Mathilde será un personaje con el que nos vamos a alinear y resulta casi una victoria propia verla ponerse en su sitio y levantar la voz. La duquesa bastarda está llena de intrigas palaciegas, de traiciones, de venganzas, cuestiones que van a mantener el interés bien alto. Además, podremos conocer un poco más sobre el reinado de Alfonso X y su sucesión, al tiempo que el lector aprende sobre cuál era el color de moda en la vestimenta femenina francesa, o a qué juegos de mesa se jugaban en la corte.

Lo dicho. Una lectura muy recomendable.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí en tapa dura, aquí en Kindle y aquí en audiolibro


martes, 31 de marzo de 2026

LUIS ZUECO: ❝Alrededor de los "Caprichos" de Goya se originó un juego en los salones literarios de la época❞

Estamos en plena Semana Santa, una época en la que muchas personas aprovechan los días de fiesta para desconectar, para viajar, para leer. Y aquí vengo yo, a proponeros una lectura que no defrauda, que no solamente te permite revisitar una época, sino conocer a unos de los grandes pintores de nuestro país, Francisco de Goya. El juicio de Luis Zueco conduce al lector al epicentro de la época más desconocida de Goya, una novela que se asoma al proceso inquisitorial al que fue sometido el pintor zaragozano, tras la publicación de una colección de grabados que tituló Caprichos. Goya, que por entonces era pintor de cámara y gozaba de un gran prestigio, costeó de su propio bolsillo la edición y publicación de ochenta estampas de carácter satírico con las que pretendía dejar en evidencia a una sociedad llena de vicios y a unos estamentos que abusaban de su poder. Sobre este asunto, y sobre el proceso de gestación de La maja desnuda, Zueco escribe una novela que desvela la verdadera naturaleza de Goya.

El autor, nacido en Borja, visitó Sevilla hace unas semanas. Creo que es uno de los autores más agradecidos, uno de los que más se involucra en todos los sentidos, cuando se embarca en una nueva aventura literaria, uno de los que más se preocupa a la hora de tender puentes con sus lectores. No sé cuántas vueltas a España habrá dado Luis Zueco desde que publicara aquella trilogía medieval. Con la última novela, nos ha dado una sorpresa. Y es que el #zuecotour, como ha denominado su gira de promoción, viene motorizado. No ha sido difícil ver a Luis llegando a las ciudades con un vehículo serigrafiado en el que se puede leer: «Leer a Luis Zueco es viajar en el tiempo».

De esto, de la novela, y, por supuesto, de Goya, hablamos durante nuestro encuentro. Os dejo con la entrevista.

Marisa G.- Luis, un placer tenerte en Sevilla. Estábamos hablando de esta promoción tan intensa que estás teniendo. La última vez que hablamos te comentaba que eras uno de los autores más involucrado en tus promociones pero me ha hecho gracia descubrir que esta vez te tenemos incluso motorizado, con un vehículo serigrafiado con el que recorres España. Me ha parecido algo práctico y divertido.

Luis Z.- Y con la familia.

M.G.- Sí, y con la familia.

L.Z.- Ha sido un paso más. No sé qué será lo siguiente. Todo ha sido precisamente por lo que comentabas, por la gira anterior, que fue tan intensa. No se me hicieron difíciles los viajes pero sí lo fue estar sin mi hija y sin mi mujer. Pensé que eso no podía volver a ocurrir. ¿Cómo podía solucionarlo? Pues viajando juntos. Mi hija es todavía pequeña. Tiene cinco años y puede faltar al colegio pero claro, ¿cómo hacerlo para mover los trastos, las maletas, con mi hija? Tenía que conseguir un vehículo. Se lo dije a la editorial y les pareció buena idea rotular un coche, hacer una especie de gira o de tour, en ese vehículo. Y así llevamos un mes. Está gustando mucho a la gente. 

M.G.- Te mueves de un lado a otro haciendo promoción.

L.Z.- Sí, de una punta a otra de España. He estado en Bilbao, Logroño, Burgos, Vitoria, Málaga, Córdoba, Cádiz, Sevilla,...

M.G.- Pues hablemos de tu última novela, El juicio. Has pasado de la Reina Isabel, con aquella trilogía del mundo nuevo o del nuevo mundo, de Colón, del siglo XV y XVI a la figura de Goya y al siglo XVIII y principios del XIX. ¿Por qué se te ocurre escribir una novela sobre Goya? ¿Hay algo de homenaje a un paisano?

L.Z.- Es mucho más complejo que eso. Llevaba muchos años queriendo hacer una novela con Goya. Lo había hablado muchas veces con mi editora pero tenía que ser algo especial. Goya muere con ochenta y cuatro años y en su vida pasaron muchas cosas, tenía que encontrar algo. No tenía ninguna prisa. Así que estuve estudiando el tema. No me fijo en una época, ni en un personaje. Lo que me mueve es una idea. 

Por otro lado, quería hacer una novela sobre el arte. Es una materia que me gusta mucho. En un principio quise estudiar Historia del Arte, aunque luego estudié Historia en general. Me gusta mucho la pintura. No la del principio del XIX, sino la de finales o de principios del siglo XX, pero bueno, al final, no deja de ser pintura. Así que tenía todas esas ideas. Se juntaron todas las posibilidades y me planteé escribir una novela en la que explicará qué es el arte, una novela que respondiera a esa pregunta, con Goya como protagonista, al que tenía sentado en el banquillo. Así busqué un episodio de la vida de Goya que me sirviera para arrancar. Me costó mucho pero, al final, encontré los Caprichos, algo misterioso, poco conocido, un episodio importante en la vida y en el arte de Goya, y así surgió la idea.

M.G.- Si te digo la verdad, desconocía ese proceso inquisitorial al que someten a Goya porque del pintor se ha escrito mucho, se han hecho películas. Y no sé, creo que tenemos una imagen de Goya muy sesgada. Y tú, en esta novela, nos hablas de un Goya muy distinto.

L.Z.- Es que Goya está lleno de estereotipos. Siempre se han centrado en la época final del pintor. Si te das cuenta, todas las ficciones se centran en su época final.

M.G.- En Burdeos.

L.Z.- Eso pero, ¿por qué? Y da igual que sea ensayo, novela, cine,... Es algo que no entiendo. Cogemos al hombre cuando ya tiene ochenta años, que no son los ochenta años de ahora, en un momento de su vida en el que está en Francia, fuera de su país, derrotado, cansando y enfermo. ¿Por qué? Habría que cogerlo en su apogeo, ¿no? Y es en ese momento en el que yo me he fijado, cuando es pintor del rey, una persona muy influyente y, ¿por qué no decirlo? poderosa, fuerte, que rompe y cambia el arte. Pero claro, es más difícil cogerlo ahí por eso nadie se atreve. En ese momento era un Goya divertido, social, que por las mañanas está con el rey, por las tardes habla con la duquesa de Osuna y luego se va de vinos con su amigo Moratín. Ese es el Goya verdadero y no esa especie de genio loco que hemos visto muchas veces.

[Si te apetece escuchar nuestra conversación, dale clic al vídeo]

M.G.- Creo que tenía unos cincuenta y tres años cuando publica los Caprichos, una colección de ochenta estampas que lo colocó en el punto de mira de la Inquisición. ¿Por qué siendo un pintor de cámara tan prestigioso se arriesgó a publicar los Caprichos, que tantos problemas le reportaron?

L.Z.- Y muchos gastos económicos, porque la publicación la pagó él.

M.G.- Se autoeditó, por decirlo de algún modo.

L.Z.- Sí, se autoedita, y paga el anuncio en la primera página del periódico algo que costaba muchísimo dinero. ¿Y por qué lo hace? Porque, en el fondo, es un idealista, un ilustrado, un liberal. Goya no podía quedarse con los brazos cruzados porque no le gustaba lo que veía por las calles de Madrid. Una cosa era lo que se veía en los palacios, que es lo que él retrataba de día, y otra lo que ve cuando recorre las calles de Madrid, llena de mendigos, de huérfanos, de prostitutas, de ignorancia y de abusos. No podía dejar todo eso atrás y actúa publicando los Caprichos y jugándosela. No tenía ninguna necesidad. Aquello no le reportaba ningún beneficio, sino todo lo contrario. Le trajo muchísimos problemas. 

M.G.- La Inquisición lo sentó en el banquillo hasta tal punto que se vio obligado a retirar de la venta esa colección de grabados, que cada vez se hacía más famosa. Pero aquel proceso inquisitorial no derivó en nada. Goya se libró. ¿Cómo fue? ¿Tuvo apoyo del rey?

L.Z.- Se libró porque, en primer lugar, retira los Caprichos de la venta a los pocos días. Ojo, aquello fue una derrota para él. Y en segundo lugar, porque se había preparado para lo que iba a venir. Cuando el dibuja los Caprichos lo hace de forma muy ambigua, por eso son tan complicados de entender. Tiene que hacerlos de ese modo para que, cuando vengan a por él, porque sabe que van a venir, nadie pueda acusarlo de forma clara. Si le dicen que sus dibujos acusan al clero, o a la nobleza, él puede responderles que no es así, que no se trata ni del clero, ni de la nobleza, ni de nada que pudiera incriminarle. Lo tenía todo preparado pero, incluso así, lo pasó muy mal durante los cuatro años que tuvo esos grabados en su casa. Al final, tuvo la brillante idea de entregárselos a la Corona. Por eso se salva. De otro modo, él sabe lo que le hubiera pasado.

M.G.- Entre los capítulos de la novela vamos a ver esas ilustraciones, esos grabados. No están los ochenta, imagino. 

L.Z.- No, no. Son muchos.

M.G.- Yo he tenido la curiosidad de verlos todos. Me he metido en la página web de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se pueden ver. Y al hilo de lo que has comentado antes, es cierto que son muy ambiguos. Se ve claramente ese trasfondo alegórico y satírico que tienen los grabados, se nota el propósito, pero en muchos de ellos no encuentro la conexión entre el dibujo y el título al pie que podemos leer. Me ha costado mucho conectar imagen y título.




L.Z.- Es intencionado. El título no te explica el grabado. Te lo complica aún más. Desconocemos si los títulos fue idea de él o Moratín lo ayudó. Esos títulos no van a explicar nada, sino que van a confundir todavía más al que los mira.

En la novela se cuenta una vía de explicación. Hubo algunos ilustrados de la época que escribieron anotaciones manuscritas explicando cada grabado. En España, tenemos tres ediciones con anotaciones, una en la Academia en Madrid, la otra es propiedad de un coleccionista de Pontevedra y la última está en Zaragoza. Debajo de cada estampa, se escribieron cuatro o cinco líneas para explicar el dibujo. Esas anotaciones las hicieron gente de la época y no sabemos si eran correctas o no. 

M.G.- Eran interpretaciones propias.

L.Z.- Sí, pero claro, como son anotaciones contemporáneas, podemos decir que son bastante veraces. Y hay más ejemplares así. En Boston hay otro. Es que los dibujos eran tan complicados que la gente hacía eso, anotaciones.

En la novela, hay un momento en el que los personajes tienen que buscar esos ejemplares con anotaciones manuscritas, para que la protagonista principal pueda entenderlos. Lo que Goya hizo en los Caprichos fue una genialidad. Creó algo ambiguo para protegerse pero también algo que te impulsara a reflexionar, a mirar la imagen y a tratar de encontrarle una explicación. Alrededor de los Caprichos se originó un juego en los salones literarios de la época. Abrían el libro por cualquier página, miraban la imagen y tenían que explicar lo que significaba. Reflexionaban sobre la imagen, pero lo mismo esa estampa en concreto los estaba criticando.

M.G.- La colección empieza con un autorretrato del propio Goya y eso me llamó la atención. Siendo una colección con la que se hace crítica de los vicios de la época, ¿por qué pone un autorretrato suyo como estampa inicial?

L.Z.- Bueno, es que los pinta él y los publica él. Ese grabado está firmado como Francisco de Goya, pintor. ¿Y por qué lo hace? El grabado, en aquel momento, era un arte menor pero, al poner su autorretrato al inicio, lo que Goya está diciendo es que los grabados también son arte. Está dando mucho valor al grabado, lo está poniendo, por primera vez, a un nivel muy alto. En esa época no había museos, no era fácil ver un Velázquez. No se sabía quién era Velázquez. Goya hizo copias de Velázquez en grabados para popularizar las obras del pintor, aunque no salió bien.

M.G.- En la Academia están las planchas originales, ¿no?

L.Z.- Sí. Es algo único. Otros artistas también trabajaron el grabado pero sus planchas se perdieron porque siempre se reutilizaban tras la estampación. Se pulían de nuevo y se reutilizaban para otro grabado. Con Goya, tuvimos la suerte de que las guardó en casa. Permanecieron así hasta que las recuperó la Academia de San Fernando mucho tiempo después. Y tenemos las planchas de toda la serie. No sólo tenemos los Caprichos. También tenemos los Desastres de la guerra, los Disparates y la Tauromaquia. Lo tenemos todo. Es una locura. Por eso han salido nuevas ediciones posteriormente. Los Desastres de la guerra y los Disparates no se publican en vida de Goya. No se atrevió. Se publicaron cuarenta años después precisamente porque se habían conservado las planchas. Lo más sencillo del mundo es que se hubieran perdido porque, además, hubo una guerra de por medio, y esas obras no se hubieran conocido nunca. No se conserva una colección de planchas de cobre originales de otra artista tan importante como Goya en ningún lugar del mundo.

M.G.- Al final del libro incorporas un montón de material para disfrute del lector. Podemos leer el anuncio que Goya publicó, en el Diario de Madrid. Un anuncio costeado por él mismo, con un texto larguísimo. Me sonreí al leerlo porque él define estas estampas como asuntos caprichosos.

L.Z.- Sí. Era la manera de hablar de la época. Y dice que son de su invención. Es muy revolucionario porque está diciendo que eso lo ha creado él, que no lo ha copiado, que nadie se lo ha pedido, ni nadie se lo ha encargado. Son unos caprichos y de su invención. Es un texto muy bueno. Buenísimo.

M.G.- Sí. Y los ejemplares se vendían en una tienda de perfumes que había justo bajo su taller.

L.Z.- Sí, justamente, en los bajos de su edificio. Allí vendían licores y perfumes, y más cosas, como abanicos o productos un poco de lujo. Era un único punto de venta de Madrid.

M.G.- Luis, creo que has tenido una primera edición en las manos, ¿no?

L.Z.- Sí, he tenido varias, claro. Ha sido clave para la novela. En casa tengo una quinta edición. Es muy buena. Está muy bien encuadernada y es de finales del siglo XIX. Tenía que tener una para poder ojear los grabados y poder tocarlos. Pero claro, necesitaba ver una primera edición. De hecho, necesitaba ver varias primeras ediciones para compararlas. ¿Y qué ocurrió? Pues que, viendo la edición que está en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Zaragoza, ojeándola, y pasando las páginas, me di cuenta de que estaba mal estampada. Tiene fallos de estampación. Por ejemplo, la estampa no está centrada en la página sino que está un poco más baja. En la siguiente página, está un pelín torcida o están mal numeradas o como si el número hubiera secado mal y la tinta se hubiera corrido un poco. Y dándole vueltas a eso, me pregunté cómo podía pasar eso si era un libro de lujo, un libro caro y para las élites. ¿Cómo estaba tan mal hecho? ¿Cómo tenía esos fallos? Parece que se había hecho a toda prisa pero, ¿por qué? Y es que Goya tenía que haber publicado los Caprichos antes. Los tenía terminados desde hacía dos años. Iban a publicarse con otro título, con otra portada diferente pero no los publica. ¿Por qué? No lo sabemos. Yo creo que los publica aprisa y corriendo porque el gobierno está cambiando y se va a quedar sin amigos en el gobierno. Si tarda un poco más, ni siquiera le hubiera salvado el retirarlos de la venta. Así que hace una estampación rápida y los pone a la venta. Tenía prisa en publicarlos porque si no, no hubiera podido hacerlo. 

M.G.- Y cuando Goya publica los Caprichos, ya estaba sordo, ¿no? Creo que fue a los cuarenta y nueve años.

L.Z.- Se queda sordo a raíz de una enfermedad muy grave. Se recupera en Sanlúcar de Barrameda, en la casa de un comerciante muy importante, Sebastián Martínez, que casualmente tiene una colección de arte maravillosa. ¿Sabes ese cuadro de Leonardo da Vinci que se vendió hace poco, el más caro del mundo? Pues, en teoría, era suyo. Su colección de arte es muy importante y tiene muchos grabados británicos. Todos esos grabados los vio Goya. Él se recupera allí, y también en Doñana, con la duquesa de Alba, pero le queda la secuela de la sordera. Se piensa que él empezó a dibujar los Caprichos en Cádiz. ¿Por qué? Porque empezó a dibujar otra vez en cuadernos. Él dibujo en cuaderno de joven, y por eso tenemos el Cuaderno italiano y luego tenemos otro cuaderno que lo empieza allí, en Cádiz.

M.G.- ¿Y cómo influye esa sordera en el juicio ante la Inquisición? ¿Y cómo haces para darle voz en la novela?

L.Z.- [Ríe] Es complicado. La sordera es complicada en los diálogos, sí. Con su mujer se comunicaría con gestos, con la mirada. Hay cosas que se entienden dentro de una pareja. Pero con los demás, necesitaría una pizarra o una libreta, no sé. Pero, por otra parte, y aunque no había lenguaje de signos, sabemos que Goya aprende a usar el alfabeto manual, a dibujar letras con las manos. En los anexos de la novela se explica.

M.G.- También se cuenta que se sometió a estimulación eléctrica.

L.Z.- Claro, por intentarlo que no quede. Y también tenemos la duda si aprendió a leer los labios. Yo creo que sí. ¿Cómo no va a aprender Francisco de Goya a leer los labios? Lo que imagino es que lo ocultaba de manera intencionada. Que no le interesaba que se supiera. Yo conozco a gente que lo hace. No es que sean sordas pero sí tienen poca audición y saben leer los labios pero no lo dicen. Imagínate que alguien habla mal delante de ti pensando que eres sorda pero te estás enterando de todo. Es una ventaja, ¿no?

M.G.- Total.

Bueno, estamos hablando mucho de los Caprichos pero en la novela abordas también otra cuestión importante, sobre otro cuadro muy importante de Goya, la gestación de La maja desnuda. Y para ello introduces a un personaje, el de Angélica Díaz. Aquí ya tiras de ficción.

L.Z.- Claro porque no sabemos quién es.

M.G.- Pero ¿no se supone que la modelo fue la duquesa de Alba?

L.Z.- Eso es una invención. Lo que pasa es que decir que la modelo era la duquesa de Alba hacía que el cuadro valiera más, económicamente y no artísticamente. Con cualquier cuadro, si sabemos quién es el retratado, vale más. Y si encima es la duquesa de Alba, el precio se dispara. Pero no, no pudo ser la duquesa de Alba. Además es que está demostrado. También se dijo que fue Pepita Tudó, la amante de Godoy pero no, no, tampoco. En realidad, no sabemos quién es. Hay expertos que dicen que no hubo modelo. ¿Por qué? Pues porque los desnudos femeninos estaban prohibidos en la época. Ninguna mujer se iba a atrever a hacer algo así. Da igual que fuera duquesa o campesina. Es que acabaría con su vida, con la suya y con las de sus hijos, nietos,... La iban a marcar para siempre. Además, con un desnudo como el del cuadro, con esa postura, esa mirada,... Goya podía pintar de memoria. Podía pintar a una mujer desnuda sin necesidad de modelo, aunque a mí, en este caso, me cuesta creer que no hubiera modelo. Además era un encargo de Godoy, y conociéndolo, ¿no iba a querer Godoy que el cuadro fuera sobre una mujer real? Creo que tuvo que haberla pero no de cuerpo entero, sino sólo de la cara, por ejemplo... Creo que tuvo que haber una modelo que le sirviera de inspiración.

M.G.- Que no fuera reconocible, ¿no?

L.Z.- Exacto. Es con esa idea con la que juego en la novela. Ahí he tenido que ficcionar porque no sabemos quién fue. Puedo decir que su modelo fue un personaje de ficción. Lo que no puedo decir es que esa persona existió realmente.

M.G.- Me llama la atención que luego pintara La maja vestida.

L.Z.- Esa es otra clave de la novela. La maja desnuda tiene sentido porque es un capricho de Godoy. Es un encargo que él le hace para su gabinete secreto, que está dentro de su palacio, y donde hay más desnudos, como la Venus del espejo de Velázquez. Pero La maja vestida no tiene ningún sentido. Pinta ese cuadro un año después y también es un cuadro para exhibir en ese gabinete, donde sólo hay desnudos. ¿Para qué quieres una mujer vestida ahí? Bueno, en la novela se explica. 

M.G.- Uno de los grandes retos de tus novelas es que siempre mezclas muchos personajes de ficción con personajes reales. Eso conlleva la dificultad de traer al personaje real a nuestro tiempo.

L.Z.- No es tan difícil realmente. Le damos mucha importancia a que es novela histórica pero es novela y ya está. Si entiendes la época, la vida del personaje histórico y la respetas, cuando te metes en la novela te tienes que olvidar de donde estás. Tienes que disfrutar de la trama y ya está. Para mí, compaginar personajes de ficción con personajes históricos no me supone ningún problema. Los trato igual. El personaje de ficción lo creo, le doy una personalidad, le doy las reglas de la época, unas características. Lo mismo pasa con el personaje real, sólo que esas características me vienen impuestas. Una vez que sabes cuál es la diferencia entre uno y otro, no tiene que dar ningún pudor trabajar con ambos.

M.G.- Entiendo, pero perfilar al personaje y no alejarse de su verdadera personalidad...

L.Z.- No es complicado si lo tienes claro desde el principio. ¿Cómo funciona Goya? ¿Qué cosas puede o no puede hacer? Sabiéndolo, tiras adelante y ya está.

M.G.- A nivel documentación, ¿qué te ha supuesto escribir esta novela? Porque tienes muchas tablas en lo que se refiere a novela histórica y aunque te guste el arte, esta novela conlleva ese componente adicional. Imagino que has tenido que explicarle a lector cómo se hacían los grabados, por ejemplo. Habrás tenido que involucrarte mucho en las técnicas pictóricas de Goya.

L.Z.- Sí, claro. Esta novela tiene una documentación histórica, pero otra artística, que no es la misma. Hace años, quizás no hubiera podido haber escrito esta novela porque no me hubiera manejado con tanta soltura, ni hubiera entendido esa diferenciación. ¿Por qué? Porque en la parte histórica hay más certezas, pero en la artística hay muchas interpretaciones. Tenemos cuadros que son de un pintor y, de repente, sale un estudio y dice que no es cierto. Hay diferentes expertos que dan diferentes opiniones para la misma obra, diferentes puntos de vista. Tenía que abarcarlos todos, hablar con expertos. Para escribir una novela sobre Goya, no puedes decir que has leído todos los libros que hay sobre el pintor porque con eso no basta.  Primero, tienes que tener las obras delante, tocarlas y hablar con la gente. Tienes que discutir, dialogar y plantear hipótesis, y que ellos también te digan qué creen o qué dudas tienen. Y ha costado. Me ha costado mucho. Había leído un libro muy importante sobre Josefa, la esposa de Goya. Justo cuando estaba terminando la novela, se publica un estudio sobre esta mujer. El título aparece en la biografía. Ya estaba en la parte final de la novela pero me propuse leer ese libro para coger alguna idea. Fue complicado hacerme con él porque era un estudio de una institución local. Lo pedí y cuando me llegó a casa, resulta que era un libro de mil páginas. ¡Madre del amor hermoso! ¡Mil páginas! No me había fijado en eso cuando lo compré y tampoco se me había pasado por la cabeza que fueran mil páginas. Pues nada. Lo dejé todo parado y me puse a leer y saqué tres detallitos de la vida de Josefa pero que son muy importantes. Luego también me puse en contacto con una experta que me pasó un estudio sin publicar todavía. Y justo antes de que saliera la novela, Taschen sacó una recopilación de toda la obra gráfica de Goya, una recopilación brutal. Pues venga, a comprarla. A veces pasan cosas así. La documentación para una novela como esta es complicadísima. 

M.G.- Luis, vamos acabando. Hemos empezado hablando de la promoción, de tu familia. Siempre tienes palabras muy bonitas para ellas, sobre todo, para tu hija. Nunca tienes problemas para ir con ellas a todos lados. Es fácil verlas en las presentaciones. Se involucran o las involucras tú.

L.Z.- Mi hija es muy pequeña todavía. Lo que hace ahora es firmar ella las novelas.

M.G.- ¿Sí?

L.Z.- Sí, pone corazoncitos. Intentamos que no esté en las presentaciones porque entonces, la presentación la tiene que hacer ella. Es que tiene que estar al lado de su padre. Y en una presentación que hicimos en Valladolid, entró muy rápido cuando yo estaba todavía firmando y se puso a mi lado, a firmar con corazoncitos. Y un corazoncito es hasta gracioso. Pero luego empezó a dibujar dos corazoncitos, tres, cuatro,... Y si eran pequeños, dibujaba también estrellas. Aquel día se desmadró. Tuvo que venir mi mujer a rescatarla. Pero ellas están encantadas. Es una experiencia para ella. Además, la gente me pregunta por ella. Y empieza a darse cuenta de las cosas.

M.G.- Cuando sea más mayor, recordará todo esto.

L.Z. - Sí, efectivamente, pero ya hay cosillas.

M.G.- Bueno, Luis. Lo dejamos aquí. Un placer tenerte otra vez en Sevilla, un placer leerte, y nada, para la próxima nos vemos.

Sinopsis: 1799, Madrid. Francisco de Goya y Lucientes, pintor de cámara del rey, anuncia la puesta en venta de un lujoso libro de estampas titulado los Caprichos. Aunque las ventas son un éxito, dos semanas después de publicarlo, Goya lo retira del mercado. Durante los meses siguientes su escandaloso contenido comienza a correr como la pólvora. ¿Por qué Goya esconde su obra más personal? ¿De qué tiene miedo?

Es entonces cuando la joven Angélica Díez llega junto a su padre a Madrid para empezar una nueva vida. La capital se ha convertido en un lugar de contrastes, donde convergen las ideas ilustradas que se propagan por Europa e instituciones como la Santa Inquisición, que se resiste a morir.

Para darse a conocer en la sociedad madrileña, Angélica acude a Goya y le pide un retrato. Sin embargo, la joven ignora que este los unirá en una peligrosa trama relacionada con la Inquisición, los Caprichos y un rumor que podría acabar con el maestro: se dice que Goya ha pintado a una mujer al desnudo.

Mientras la Inquisición intenta juzgar al pintor como un último golpe de efecto para mostrar su poder, Angélica descubrirá algo que Goya siempre supo… No hay arma más afilada que el arte para cambiar la Historia.

martes, 10 de marzo de 2026

MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ: ❝Hoy día, la mafia funciona como puede funcionar Amazon❞

Nunca pensé que una novela sobre la mafia me fuera a gustar tanto. Concretamente, una novela sobre el origen de la mafia. Y ahondando aún más, una novela sobre la leyenda que coloca el origen de la mafia italiana en tierra española. No he visto jamás El padrino y sus secuelas, ni Los Sopranos, ni he leído nada relacionada con la mafia, que yo recuerde. Y sin embargo, no os podéis ni imaginar lo mucho que he disfrutado de Las tres familias, la última novela de Miguel Ángel González, con quien tuve el gusto de hablar hace unas semanas.

Como digo, el autor aborda en esta novela el origen de la mafia italiana. En Las tres familias nos relata cómo la Cosa Nostra siciliana, la 'Ndrangheta calabresa y la Camorra napolitana nacen tras la llegada de tres hermanos procedentes desde España. Osso, Carcagnosso y Mastrosso vengarán la muerte y violación de su hermana Elia, a manos de un noble, en el siglo XV. Los tres hermanos huirán como polizones de un barco hacia Italia. Allí se separan y cada uno se afinca en un punto - Sicilia, Calabria y Nápoles-. Los tres hermanos se mueven por unos férreos principios, el amor a la familia, el honor y la lealtad. ¿Y no son estos los puntales más importantes de la mafia, tal y como la conocimos? ¿Y qué pasaría si viviera un descendiente directo de uno de esos tres hermanos?

Lo dicho, una novela a tener muy en cuenta, una historia que nos habla de vínculos potentes, de poder, de amor, del pasado y del destino. A mí me ha encantado. Os dejo con la entrevista. 

Fuente: web editorial

M.G.- Miguel Ángel, encantada de saludarte. Si te parece vamos a hablar de tu última novela, Las tres familias. He de decirte que yo jamás había sentido especial interés por el mundo de la mafia pero, tal y como me estás contando la historia, he de decir que me tienes muy enganchada.

Miguel A.G.- No sabes lo mucho que me alegra escucharte decir eso. 

M.G.- En esta novela nos hablas del posible origen de la mafia italiana dentro del territorio español. Creo que esto es algo que la inmensa mayoría de la gente no conoce. ¿Está documentado?

M.A.G.- La idea de escribir este libro nace un poco de casualidad. Me encuentro con esta historia leyendo sobre otras cosas y termino con el libro de John Dickie en las manos. Es un ensayo que leí por entretenimiento, sin pensar en documentarme pero en ese libro se cita por primera vez esta leyenda, la idea de que la mafia italiana tenga origen español. Yo no tenía ni idea y, como tú dices, creo que muy poca gente sabe esto. Al menos, aquí en España, no. Entonces me planteé investigar esa leyenda y me doy cuenta que otros historiadores y autores, como Sabiano, autor conocidísimo que conoce la mafia de Nápoles, también hace referencia a que, cada vez que un miembro va a formar parte de una familia mafiosa, tiene que hacer un juramento a estos tres hermanos. Ahí es donde me doy cuenta que la leyenda es enorme y mucho más conocida en Italia que en España. Me empiezo a interesar por el tema y me encuentro con una historia buenísima sobre la que nadie ha escrito. Y así nace la idea de este libro. De otro modo, seguramente no me habría acercado nunca al universo mafioso.

M.G.- Entonces, ¿en Italia se tiene conocimiento de que quizás el origen de la mafia venga de España? ¿Esto es así?

M.A.G.- Sí, muchísimo más. Para escribir este libro hice un recorrido importante por Sicilia. He estado varias veces en Palermo. Lo que hay en Italia es como una especie de conocimiento general sobre la leyenda. Poca gente se toma en serio que realmente tres tipos españoles, del siglo XV, llegaran a Italia como polizones y fundaran las tres grandes familias mafiosas. Pero esta leyenda es tan conocida en la propia actualidad, que los chiquillos que terminan metiéndose en una familia mafiosa le rezan lealtad a estos tres tipos. No lo ven como algo real pero es súper conocido y todo lo que se cuenta en el libro es la leyenda habitual que se conoce en Italia, de manera coloquial. Todo el mundo conoce esa leyenda.

M.G.- ¿Y esa mafia italiana se podría entender como una prolongación de lo que aquí llamamos la Garduña?

M.A.G.- Sí, justamente. La Garduña no deja de ser otra asociación sobre la que se ha escrito mucho pero hay mucha discusión sobre si existió o no, o quién formaba parte de la Garduña. También es una entidad que ha generado mucha literatura. Pero tanto los historiadores como los libros de ficción coinciden en describirla como una asociación criminal que tenía unos valores basados en el honor, en la lealtad, en el concepto de familia y respeto. Y esa es justamente la esencia de la mafia. Luego, sí la mafia evoluciona y se convierte en otra cosa, pero la mafia clásica se basa en esos mismos valores que tenía la Garduña española.

M.G.- La novela se inicia con la violación y el asesinato de una joven, de la joven Elia, y la venganza de su muerte por parte de los tres hermanos que comentas, Osso, Carcagnosso y Mastrosso. Ellos tres son los que dieron origen a la mafia. Y esa venganza se sustenta en la defensa de la familia y del honor. Los tres hermanos darán pie al nacimiento de las tres ramas más importantes de la mafia italiana. Sin desvelar mucho, Miguel Ángel, cuéntanos cuáles son esas tres ramas.

M.A.G.- Aunque luego irán apareciendo otras grandes familias, hay tres grupos que son la 'Ndrangheta calabresa, la Camorra napolitana y, la más conocida, la Cosa Nostra de Sicilia. Es la asociación sobre la que escribo más en la novela. 

Estos tres hermanos españoles, como decimos, vengan la muerte de su hermana, se meten como polizones en un barco, y llegan a Sicilia. Allí desembarcan y lo que hacen es separarse, por miedo a que los encuentren. Uno se va a Nápoles, el otro a Calabria y el tercero se queda en Sicilia. Lo que deciden es intentar llevar esos valores de los que hablábamos, allá donde vayan. Con esos valores crean tres grandes familias, las que conforman el origen de la mafia, tal y como la conocemos. Luego aparecerá una cuarta familia en Puglia pero, al principio, sólo estaban esas tres familias.

Al documentarme sobre todo esto, lo que me pregunté es qué pasaría si, en la actualidad, estuviera vivo un descendiente de uno de aquellos hermanos. ¿Y si ese descendiente no tuviera tampoco ni idea de quién es?  ¿Qué pasaría si, de repente, alguien le cuenta el enorme legado que tiene encima? Me pareció una idea curiosa, un hilo del que tirar para escribir el libro.

M.G.- Ese descendiente del que hablas es el personaje principal de la historia, que lleva por apodo Hueso, y del que hablaremos en un momento pero, de estos tres clanes, de Calabria, Nápoles y Sicilia, ¿qué queda hoy?

M.A.G.- Pues mira, donde menos queda justamente es en Sicilia. La esencia básica de la mafia es la Cosa Nostra siciliana y de eso habla también un poco este libro.

La novela se ambienta, por un lado, en el siglo XV, cuando tiene lugar la fundación de la mafia. Luego, el otro hilo temporal de la novela será el año 1957. Y no es casual que los hechos transcurran en ese año, porque en ese año tuvo lugar una reunión real y verídica que se cita en la novela, el gran encuentro o la reunión más importante de la historia de la mafia, donde se quiso decidir cambiar su forma de actuar. La mafia se basaba en el honor, en valores como la familia, pero se planteó cambiarlo todo, convertirse en una especie de industria del crimen, se quería ganar más dinero, tener más poder, pero todo eso suponía romper los valores originarios de la mafia. Entonces, empezaron a llegar las traiciones, el abuso de poder, el querer siempre más. Es la propia mafia la que se come a la mafia. La Cosa Nostra era invencible. No había gobierno, ni había ejército, ni policía que se enfrentara con ella, pero son las traiciones internas las que acaban con ella. 

Durante unos años, el foco de atención estuvo puesto sobre Nápoles, sobre la Camorra, pero ahora, el gran foco está puesto en Calabria. Es la mafia mejor organizada actualmente y también la más violenta. Hablamos siempre de la mafia italiana porque luego también hay mafia en otros países, como en Latinoamerica. Y la Cosa Nostra sigue existiendo, pero ya no tiene nada que ver con esa idea de la mafia de los años 50, que tenía tanto poder, que controlaba el juego. Eso es algo que ha desaparecido. Al menos, en Sicilia.

M.G.- Porque la mafia se ha reconvertido. Ahora desarrolla grandes negociones internacionales, es industria del crimen. En el libro hay una frase que me gusta mucho. Dice así: «la mafia no es sólo poder, la mafia no es sólo violencia, también es historia y tradición, lealtad y honor». Al haberse reconvertido, han perdido esa esencia originaria. 

M.A.G.- Sí, creo que la han perdido. Obviamente no podemos dulcificar la mafia porque no deja de ser una organización criminal pero, al final, la mafia es algo que nace de manera natural, para defender al pueblo, allá donde no llega el poder. Por ejemplo, un comerciante que se siente solo y cree que va a tener que cerrar su negocio porque nadie lo ayuda, pues aparece esta gente, ponen unas normas para que el negocio sea más justo. La mafia está muy dirigida al pueblo, a la clase media, a los que protegen, a los que defienden. Eso es justamente lo que se pierde cuando la mafia empieza a trabajar como si fuera una gran empresa, una gran multinacional y se convierte en un ente distante, que ya no tiene relación directa con la gente. Pierden sus valores y, hasta cierto punto, se corrompe un poco la idea de asociación o de sociedad, y eso acaba siendo un poco su propia desaparición.

M.G.- ¿Y cómo se integran hoy día? Estamos en el siglo XXI, hay mucho turismo y mucha gente por todos lados. Si pienso en la mafia, me viene a la cabeza esa estética tan peculiar, con su forma de vestir, con sus coches descapotables,... ¿Cómo se integra esa mafia en el siglo XXI?

M.A.G.- Esa mafia ya no existe. La mafia del cine, la mafia estética, ha desaparecido. Incluso ha desaparecido su forma de trabajar. Las grandes familias, las grandes empresas mafiosas que hoy tienen el poder, se ocupan de negocios totalmente diferentes. Por ejemplo, tienen negocios de tráfico de drogas, algo impensable en los años 50, aunque sí tenían negocios sobre el juego u otras cosas. Es que han cambiado en la forma en la que se organizan. Antes la mafia se movía en núcleos mucho más pequeños porque era difícil extenderse. Ahora un tipo puede controlar a una banda desde cualquier rincón del mundo. Las comunicaciones han cambiado también y con eso, su forma de trabajar. Hoy día, la mafia funciona como puede funcionar Amazon, como funciona cualquier gran empresa, que se dirige desde un determinado lugar y que llega a muchísimos otros sitios. Antes, había un puerto, se desembarcaba mercancía que alguien controlaba. Hoy día eso se ha perdido. 

El concepto clásico de mafia italiana o mafia italoamericana, que son las dos grandes que hemos conocido, ya no existe. Existe otro tipo de empresas que controlan el tráfico de drogas, que funcionan como negocios ilegales, pero que no tienen nada que ver con esa idea que teníamos de la mafia, o que nos ha ofrecido el cine.

M.G.- Antes hemos mencionado a Hueso, que será el protagonista principal de la novela. Él es uno de los descendientes de esos tres hermanos que huyeron de España y que llegaron a Italia, dando lugar al nacimiento de la mafia. Hueso es un personaje al que vamos a ver evolucionar mucho. De no tener nada, a convertirse en un líder. ¿Qué nos puedes contar de él?

M.A.G.- Para mí, Las tres familias es una novela de personaje. El mayor trabajo que tuve, a la hora de escribir esta historia, es precisamente la construcción de Hueso. Es un personaje al que quise llevar a un extremo, haciéndole pensar que está solo en el mundo, que no tiene familia, y por eso crece en un hospicio. Además se gana la vida como trilero, engañando a la gente en la playa. Y luego, acabará convirtiéndose en el líder de una guerra que él ni siquiera sabía que existiera, una guerra entra la mafia clásica y la nueva mafia. 

Para mí, el proceso de evolución del personaje era muy importante. Era necesario que el lector se creyera lo que le ocurre, y por eso era importante para mí conocer de dónde viene Hueso. 

La parte que más me gusta de la novela es la parte del orfanato, en la que vamos a ver a Hueso de niño. Los niños a los que él protege y los que le protegen son su familia y da la vida por ella, si es necesario. Y luego, cuando entra en la familia de la mafia, y ve ese universo, esa gente poderosa que viste traje, quiere sentirse así, él quiere ser uno de ellos. Ya no quiere ser más un pobre chico, que no tiene familia y que vive en la calle. El gran reto para mí fue esa transformación natural de trilero y perdedor, a líder de la organización criminal más importante del mundo.

M.G.- Yo lo sé porque lo he leído pero cuéntame por qué le pones el apodo de Hueso.

M.A.G.- Por varios motivos. En mi narrativa, me gusta mucho jugar con los nombres. En esta novela, todos los personajes tienen nombre de pila, salvo dos. Hueso y su antagonista, que se llama Canino, un torturador del que siempre se habla. Ellos serán los dos únicos personajes que no tienen nombre. Me gustaba esa idea de protagonista y antagonista sin nombre real. 

Y luego, aunque en la novela se explica de dónde viene el apodo, también es un guiño a estos fundadores originales de la mafia, que llevaban por nombre Osso, Mastrosso y Carcagnosso, y cuya traducción sería hueso, hueso maestro y hueso del talón. Me gustaba la idea de hacer este juego, establecer una conexión entre el origen de la mafia y este tipo que no sabe de dónde viene, pero que acaba llamándose como su tatarabuelo.

M.G.- Y también hay un objeto que tendrá una presencia constante en la novela. Se trata de un camafeo de oro. ¿Qué valor simbólico va a tener este objeto en la historia?

M.A.G.- Mucho. Para mí, había una dificultad enorme al escribir esta historia y es el salto de quinientos años que hay entre las dos tramas. Me costaba muchísimo enlazar lo que ocurre en el siglo XV y lo que ocurre en 1957. Estuve pensando cómo podía unir esos dos tiempos y pensé en algo que me gusta mucho, en la vida privada de los objetos inanimados. Hay objetos que viven durante muchísimos años, que pasan de generación en generación, de los que no conocemos su historia porque no nos la cuentan. Pensé que una forma de unir los dos tiempos era a través de un objeto inanimado que hubiera pasado todo este tiempo. Me parecía una idea romántica, ese camafeo de oro que se convierte en el blasón de la familia, como una especie de escudo y que representa los valores que defendieron los fundadores originales de la Cosa Nostra.

M.G.- Por esa distancia temporal, por esos cinco siglos de distancia que hay entre un hilo temporal y otro, ¿por eso dices en redes que esta es tu novela más compleja?

M.A.G.- Sí, por eso y por otros aspectos. Durante el proceso de escritura pensé que no iba a ser capaz de terminar el libro. Me parecía inmenso, con muchísima información, con saltos en el tiempo, con muchos personajes y muchas tramas que tenían que encajar. Todo eso me costaba mucho. Por otro lado, nunca había hecho un proceso de documentación tan largo. He estado más de dos años trabajando en este libro, documentándome, leyendo, y no sólo de las tres familias italianas, sino también de las cinco familias neoyorquinas porque, al final, tenían relación con la Segunda Guerra Mundial y con la Operación Husky. Viajé a Sicilia, a Palermo, y visité todas las localizaciones de la novela. Para mí, fue un trabajo inmenso. Y también es el libro más largo que he escrito. Han tenido lugar una acumulación de hechos que convierten esta novela es la más compleja que he escrito, tanto, que pensé que no la acabaría. Pero luego, la satisfacción al terminarla ha sido enorme. Y ahora ya, que la lean y me dejen en paz. No quiero saber más nada de la mafia ni de nadie. He estado dos años metido ahí, todo el tiempo y ha sido agotador [se ríe].

M.G.- Bueno, te entiendo. 

Centrándonos en el hilo que transcurre en 1957, en Palermo, hay un personaje femenino de nombre Ginevra. Ella es una de las mujeres que forman parte de la Cosa Nostra y dice algo que quiero señalar. Ella dice: «Mi padre cree que no debemos [refiriéndose a las mujeres], meternos en los asuntos de familia». Creo que con este personaje me esperan sorpresas. No sé si me equivoco, Miguel Ángel.

M.A.G.- No, para nada, para nada. Ginevra es uno de mis personajes favoritos de la novela. El libro es fiel a una época y nos habla de una sociedad, y de una organización, como es la mafia, totalmente patriarcal. Es muy masculina y el poder lo tenían únicamente los hombres. Pero me gustaba mucho la idea de un personaje femenino que se rebela contra lo que tiene a su alrededor. Ginevra no tiene miedo. Sabe que su padre es uno de los grandes capos de la mafia, conoce ese mundo, y ella intenta demostrar que es más útil que su hermano, que puede hacer otro tipo de cosas. Además, ella será un poco la mentora de Hueso, porque tiene una relación mucho más cercana con él. Ginevra le explicará lo significa formar parte de esa familia. Todo eso me gustaba. Al final, ella y Hueso son dos personas que quieren cambiar su destino. Hueso es un chico que ha crecido en un hospicio y que, de mayor, parece que va a tener una vida como timador en la calle. Pero, de repente, tiene delante la posibilidad de cambiar su propio destino. Y Ginevra es una persona que ha nacido en una familia con una estructura muy masculina. Y ella quiere enfrentarse a eso para cambiar las reglas.

M.G.- Pues, Miguel Ángel,  hay dos cosas que necesito preguntarte. Por un lado, cuando Hueso se une al clan de la Cosa Nostra, se tiene que someter a un ritual que se llama la omertá, si no me equivoco. ¿En qué consiste ese ritual y si eso se sigue manteniendo hoy y cómo es?

M.A.G.- Sí, la omertá es una de las partes esenciales de la mafia, que llega hasta día de hoy. Sigue funcionando. Aparece en muchas películas y, de hecho, hay un libro de Mario Puzo que se titula así. La omertá es un juramento de lealtad a tu nueva familia. Cuando tú pasas a formar parte de una familia de la mafia, tienes que hacer un juramento de lealtad y silencio. Esto significa que no vas a traicionar a esta familia, bajo ningún concepto, que vas a ser capaz de dar tu vida por ellos y que esperas lo mismo también de ellos hacia ti. 

Una de las cosas que más me gustó descubrir durante la documentación fue ese protocolo del crimen que tiene la mafia y que está muy relacionado con la omertá. En el libro sale algún ejemplo. Si una persona traiciona a la familia, rompe la omertá. Y en consecuencia, se le pude asesinar de diferentes formas. Cada una de ellas conlleva un mensaje que le dan al resto de los miembros de la familia. Por ejemplo, si al muerto le introducen un pájaro en la boca, lo que están diciendo es que esa persona ha hablado de más, que ha contado algo que no debía. Si ponen unos zapatos sobre el pecho del cadáver, es que esa persona ha intentado huir. Y es que, si intentas huir, también lo consideran una traición. Si entras en estas familias, ya no puedes salir. Respetar la omertá es lo que permite que estas familias puedan seguir existiendo.

M.G.- Y la otra pregunta. Cuando hablamos de mafia, siempre pensamos en Italia o  en la rama italoamericana, con esos gánsteres de Nueva York. Pero en la novela he leído que también hay mafia judía y eso me sorprendió.

M.A.G.- La mafia italoamericana es la mafia de las películas, con personajes como Salvatore Lucania, un italiano que llega a Estados Unido y comienza a crear sus círculos de confianza. Son italianos y católicos. Tiene una forma muy concreta de entenderse. Una de las claves es que una banda no hace negocios con otras que no formen parte del propio núcleo. No se podía negociar con las bandas negras de Harlem o con los grupos delictivos judíos. Eso es algo que estaba fuera de discusión. Pero uno de los cambios que introdujo Salvatore Lucania, o Lucky Luciano, fue romper esa regla y empezar a tener relaciones con otras bandas externas. Eso fue como una traición a la mafia clásica. Lo que Lucky buscaba era negocio y le daba igual dónde esté ese negocio. Él cambia las reglas del juego.

M.G.- Entiendo. Bueno, Miguel Ángel no tengo más preguntas que hacerte. Yo voy a continuar con la lectura. La verdad es que me está gustando mucho, me resulta muy interesante. Te agradezco mucho que me hayas atendido.

M.A.G.- Pues te queda lo mejor porque las páginas finales son las mejores. Espero que te sorprenda mucho el final. Gracias.

Sinopsis: Un huérfano sin pasado. Una vieja leyenda. Una historia de familias, secretos y venganzas que nos descubre el origen de la mafia siciliana.

1957. El destino elige a veces caminos insospechados. Criado en un orfanato durante los duros años de la guerra, Hueso es un buscavidas que sobrevive en las calles de Palermo a base de pequeños timos y escaramuzas. Siempre lleva consigo, como un talismán, el misterioso camafeo que las monjas encontraron junto a él cuando fue abandonado a las puertas del hospicio. Él no lo sabe, pero ese colgante contiene la clave de sus orígenes: un legado que se remonta varios siglos atrás.

Siglo XV. Tres hermanos llegan a tierra firme después de una penosa travesía como polizones. Han escapado del reino de Castilla tras vengar a su hermana, violada y asesinada por un señor feudal. Cuando deciden separarse para evitar ser capturados, uno de ellos dirige sus pasos hacia la isla de Sicilia, llevándose el medallón que perteneció a la joven. Estos fugitivos, según cuenta una antigua leyenda, fueron los fundadores de las tres grandes familias de la mafia.

Cuando Hueso descubra que él es el último descendiente de esa estirpe, se verá arrastrado al corazón de una trama de poder, honor y traición, en la que deberá enfrentarse a su propia historia… y a un destino que nunca imaginó.

En una tierra donde la traición nunca se olvida, solo la sangre marca el camino.

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