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martes, 11 de junio de 2024

MARÍA SOTELO: ❝La novela romántica se sigue considerando literatura de segunda❞

Hace unos cuantos días pude conversar telefónicamente con María Sotelo. No conocía a esta autora de Vigo que, recientemente, ha publicado Nosotros somos infinitos con Newton Compton Editores. No obstante, hay que precisar que esta no es la primera novela de Sotelo. En realidad, esta autora lleva publicando en Amazon desde la pandemia y cuenta ya con un importante grupo de lectores.

Nosotros somos infinitos se puede encuadrar dentro de la novela romántica, un género que la autora quiere reivindicar y dar su sitio. Con esta historia, María Sotelo pretende hacer pasar un buen rato al lector, a través de varios personajes que son de carne y hueso. 

Os dejo con la entrevista.

[Foto facilitada por la autora]

Marisa G.- María, un placer saludarte desde Sevilla. Es la primera vez que hablo contigo y la primera vez que te leo. He empezado a leer Nosotros somos infinitos, aunque llevo muy poquito, así que vamos a hablar para que me cuentes cositas. En primer lugar, me gustaría que me contaras quién es María Sotelo en el día a día.

María S.- (Ríe) Qué mal llevo estas preguntas. Cuando me preguntan quién es María Sotelo todavía me siento extraña. Pues yo, soy yo. Se me hace muy raro. 

Bueno, soy de Vigo y ya madurita.

M.G.- Bueno, no tanto.

M.S.- Bueno, generación X. Trabajo con números pero soy lectora desde siempre. Unas veces más, y otras menos porque la vida nos atropella y no podemos hacer todo lo que queremos. 

Empecé a escribir hace cuatro años, en plena pandemia. Al igual que a otros les dio por hacer pan, repostería o yoga, a mí me dio por intentar escribir. Y así empezó mi andadura en este mundillo. 

M.G.- En tu biografía se dice que eres lectora empedernida desde niña, algo que compartimos las dos. No sé si tú recuerdas aquellos primeros libros que leíste o aquel libro con el que descubriste que te encantaba leer.

M.S.- Cuando era niña o adolescente, recuerdo que leía Celia y El club de los cinco. Esas eran mis lecturas. Luego tuve una época como de vacío existencial porque, no sé qué edad tendrás tú, pero en mi generación no teníamos las lecturas que hay ahora, esa variedad de géneros, de oferta, adaptadas a todos los públicos. Ahora hay un montón de cosas para todas las edades. En mi época había lecturas infantiles pero el juvenil creo que ni existía. De ahí ya te tenías que ir a lo adulto. Así que tuve una época de vacío, en la que no sabía qué leer.

Recuerdo que me enganché a un libro que no conocía, y creo que prácticamente nadie conoce. Es de David Trueba y se llama Abierto toda la noche. No sé si te suena.

M.G.- La verdad es que no.

M.S.- Es que no es muy conocido. Pues ese libro lo leí de adolescente y, a partir de ahí, me enganché, y enlacé con un montón de cosas. Recuperé el hábito que había perdido durante ese vacío.

M.G.- Tú te consideras apasionada de las historias de amor. ¿Qué te aporta el género romántico?

M.S.- Pues mira, no era lectora de romántica hasta hace cosa de cinco o seis años. Es algo que a la gente le llama mucho la atención. Yo consumía mucho thriller, mucha novela histórica, y nada de romántica. Por casualidad, me enganché a una primera novela que compré un día. Me llamó la atención la portada y el título. Lo leí y me divertí tanto con esa historia que ya no pude parar. Sentí que necesitaba más de aquello.

M.G.- ¿Y tú crees que el género de novelas románticas goza del mismo prestigio que la novela histórica y el thriller?

M.S.- En absoluto. Y se sigue considerando literatura de segunda. Es uno de los géneros que peor parados salen siempre en un ranking. Hay gente que ni siquiera lo considera género literario, sino folletines y novelitas para señoras. Me da mucha pena pero bueno, las opiniones son como los culos, que cada uno tiene el suyo.

M.G.- Exactamente. Pero fíjate tú lo que acabas de decir, que son novelas para señoras. Y es verdad que es un género que siempre ha llevado el estigma de literatura para mujeres, para chicas. Sin embargo, eso ya no es así, ¿no? Eso se ha convertido en un cliché.

M.S.- Totalmente. Tengo amigos que se han leído mis novelas y que les han encantado. Las han disfrutado incluso más que mis amigas. Es una literatura para todos los públicos. Es una cuestión de gustos. Da igual que tengas quince años que sesenta, que seas hombre o mujer. 

M.G.- Pues sí, tienes toda la razón. 

Bueno, vamos a centrarnos en Nosotros somos infinitos, publicado por Newton Compton. Yo pensé que esta era tu primera novela pero he descubierto que no es así, que ya has publicado con anterioridad, ¿verdad?

M.S.- Sí. Es mi primera novela publicada con editorial pero, en realidad, es la cuarta que he escrito. Como te comentaba antes, mi primera novela la escribí durante la pandemia y la publiqué en diciembre de ese año. Fue un reto personal. No sabía lo que iba a pasar con ella. Ni siquiera me planteaba publicarla. La escribí por ver si podía hacerlo, si era capaz de conseguir algo medianamente decente. Y luego, ya vería que hacía. Pero esa novela se convirtió en el inicio de una serie de tres novelas, que están disponibles en Amazon. Esta última novela la escribí en junio del año pasado y también salió a la venta a través de Amazon,g pero la tuve que retirar cuando Newton Compton y yo contactamos.

M.G.- ¿Pero fuiste tú quien contactó con la editorial o fue al revés?

M.S.- Fue al revés. Ellos la vieron en Amazon, leyeron la sinopsis, les gustó la portada, y creyeron que podía encajar con la línea editorial que querían sacar este año, enfocada a autores nacionales. Si te fijas, el 90% de su catálogo son autores internacionales. Bueno, pues contactaron conmigo para que les mandara el manuscrito y les encajó. 


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]


M.G.-  ¿Y qué sensaciones te invadieron? Porque, a ver, yo me pongo en la piel de alguien que escribe, que sube sus novelas a Amazon para que os lean pero claro, no es igual que una editorial te llame y te capte. No sé si recibiste una llamada, un correo electrónico, en la que te dicen que una editorial quiere tu novela. ¿Qué se siente en ese momento?

M.S.- Pues un poco de todo. Al principio pensé que era una broma o que se habían equivocado. Es un momento lleno de dudas en el que te preguntas si de verdad querrán hablar contigo, si tu novela les interesa realmente. 

M.G.- María, cuando tú te pones a escribir en la pandemia, el hecho de sentarte a escribir, ¿te sirvió para sobrellevar la situación que estábamos viviendo, como les ocurrió a otros autores?

M.S.- Sí. Creo que, al final, cada uno buscó la manera de sobrellevar el drama que fue estar encerrado en aquel momento. Bueno, cada uno lo vivió de un modo porque hubo gente que ni siquiera estaba en su casa. Llegó un momento en el que teníamos un montón de horas al día, ¿qué hacer con todo ese tiempo? Yo leí muchísimo. Tenía una montaña de libros pendientes de leer para cuando llegara el momento y cuando llegó, me fumé aquella montaña. ¿Y ahora qué haces? Bueno, pues te enganchas a Netflix o a lo que sea, te pones a hacer pan, limpias la casa,... Al final, acabé escribiendo por pura evasión. 

M.G.- Por evadirte, claro. Es lo que hacíamos todos.

Bueno, cuéntanos un poquito, tanto a los que nos oyen como a los que nos van a leer, qué historia van a encontrar en esta novela, en Nosotros somos infinitos.

M.S.- Pues mira, creo que es una historia muy divertida. Para mí, eso es lo principal. Siempre digo que todas mis historias tienen eso en común, que son muy divertidas, con personajes muy cercanos, con sus defectos, sus virtudes, sus inseguridades,... como cualquiera de nosotros. En este sentido, es muy fácil empatizar con ellos porque no son perfectos porque ninguno de nosotros lo somos. 

M.G.- El punto de partida de la novela es impactante, es un poco heavy. Cuéntanos cómo se te ocurre la idea. A algunos autores, las ideas le surgen como fogonazos, un destello al que os aferráis.

M.S.- Sí, y luego vas tirando del hilo. Yo funciono así. Yo voy cogiendo cosillas de todos lados, de algo que me cuentan, de algo que escuchas, o de algo que ves en una película, que te provoca lo que acabas de decir, ese fogonazo del que sacar algo. 

En este caso, la historia de Nosotros somos infinitos empieza cuando Bianca nos cuenta que su ex marido va a casarse con la mujer con la que la engañó. La pobre muchacha descubrió que su marido la engañaba el mismísimo día de su boda. Si duda, es un poquito impactante enterarte de algo así en pleno banquete de tu boda.

M.G.- Sí que lo es. Y en la cubierta de la novela, al margen del título, podemos leer: Romance revelación del año. ¿Por qué crees que la editorial lo califica así?

M.S.- Pues porque confían muchísimo en mí. Bastante más que yo (Ríe). Desde luego, yo no lo hubiera puesto. Supongo que el síndrome del impostor, que siempre está presente, hace que todavía no me crea este tipo de cosas. 

M.G.- Pero sí es una novela que, al menos en los inicios, que es por donde voy yo, engancha bastante.

M.S.- Esa es la idea, que el lector quiera seguir leyendo porque si no, lo he hecho muy mal, Marisa. (Ríe)

M.G.- No, no, no, está muy bien. 

Bueno, has mencionado a Bianca, que será uno de los personajes principales. Los capítulos están dedicados a uno u otro personaje. Entre los femeninos también está Belinda. Háblanos un poco de estas dos mujeres.

M.S.- Pues mira, Belinda y Bianca son hermanas. Sí que hay capítulos narrados por una y por otra, desde su punto de vista. Son totalmente distintas. Bianca es una persona más insegura, más sensata, es más comedida, y se lo piensa todo mucho. Ella tiene un pasado que la ha dejado muy tocada y va por la vida con pies de plomo. Y en contrapartida vemos a su hermana, que es todo lo contrario, no tiene filtro ni para hablar ni para actuar. Belinda va por la vida en plan «living la vida loca», a lo que surja. Son un poco el contrapunto.

M.G.- Son la cara y la cruz de la misma moneda, por decirlo de algún modo.

M.S.- Exacto.

M.G.- Y luego también tenemos personajes masculinos como Hugo y Martín. ¿Qué nos puedes contar de ellos?

M.S.- Pues mira, a Hugo le pasa un poco lo que a Bianca. Es un personaje también más sensato, aunque no lo parezca. Es la oveja negra de la familia, porque en este caso, el pobre muchacho es el hermano del ex de Bianca, que no comulga con las actitudes que ha podido tener su hermano, y se ha quedado un poco ahí como la oveja negra, al posicionarse en contra del hermano. Y además es el mejor amigo de Bianca.

M.G.- ¿Y Martín?

M.S.- Y luego tenemos a Martín, que es un personaje quizá más secundario. Es camarero en el café que estas dos hermanas regentan, el café Oberón. Y también es un chico pues del montón, normal, tímido, comedido, que acaba metido en un lío, el pobre. Aquí todos acaban metidos en un lío.

M.G.- Bueno pero esa es la salsa de la historia.

M.S.- Claro. Eso es lo que le da vidilla. Si no, la vida sería muy aburrida. 

M.G.- Además, estos personajes son muy actuales, muy de nuestro tiempo. Son mujeres y hombres con los que podríamos cruzarnos por la calle.

M.S.- Exacto. A esto me refería cuando te decía que son muy cercanos. No tienen nada de extraordinario, son personajes muy mundanos, con los que es muy fácil empatizar porque podrían ser tu primo, tu hermano o tu vecino de abajo. 

M.G.- ¿Y hay alguno que te haya costado construir? A veces, por el hecho de ser mujer escritora, los personajes femeninos fluyen mejor que los masculinos. En tu caso, ¿cómo ha sido?

M.S.- (Ríe) Voy a quedar fatal, pero me cuesta más construir a los personajes que son más serios.

M.G.- Bueno, eso es síntoma de que tú eres una persona alegre y divertida. 

M.S.- Sí, soy más Belinda que Bianca. Los personajes como Belinda me salen solos. Me resulta mucho más fácil crear ese tipo de personajes que esos otros más comedidos, más sensatos, más cauteloso. Me cuesta meterme ahí, en ese papel.
 
M.G.- Y siendo comedia romántica, entiendo que la historia girará principalmente sobre ese tema, sobre el tema universal que se toca tanto en literatura, el amor, ¿no? ¿Cómo va a ser ese amor? 

M.S.- En la novela hay amor en todas sus formas, amor a los amigos, a la familia, -porque la familia es muy importante para Bianca-, a la pareja,... ¿Qué comedia romántica no acaba con un final feliz?

M.G.- Claro. 

M.S.- Tiene que haber amor.

M.G.- ¿Y tocas otros temas más, María, aparte del amor? No sé, ¿aprovechas la historia para tocar algún tema de actualidad, algún asunto social, algún tema?

M.S.- Pues, en este caso, no. Es cierto que, a pesar de ser una comedia romántica, donde hay amor y humor, siempre intento dejar en todas mis novelas, algún mensaje positivo al lector. No pretendo adoctrinar a nadie, ni muchísimo menos, pero sí soy una persona muy positiva, y me gusta transmitir eso en todas mis historias. Por ejemplo, en el caso de Bianca, que ha pasado una situación muy complicada y que para ella ha sido un infierno, voy dejando un rastro de miguitas de pan a lo largo de toda la novela. Es decir, muestro que, al final, a todo el mundo le pasan cosas, tiene problemas y reveses, pero no es el fin del mundo. Te pase lo que te pase, siempre puedes salir reforzado de una situación y siempre puedes encontrar algo mejor de lo que tenías. Así que tienes que proyectar en positivo y no quedarte enterrada en la negatividad.

M.G.- Que las cosas pasan por un motivo y hay que aprender de cualquier situación aunque sea muy dolorosa, ¿no?

M.S.- Exacto. Todo te deja una lección. Salvo contadas situaciones, nada te va a matar. 

M.G.- Hay que seguir adelante. 

Y nada más abrir la novela, encontramos una playlist, una lista de canciones que, además, es muy ecléctica porque lo mismo encontramos temas de Franco Battiato que de AC/DC.  ¿Qué importancia va a tener la música en la novela?

M.S.-Bueno, yo soy así. Soy una persona que no concibe la vida sin música y tengo gustos muy diversos, ya lo has visto. Lo mismo escucho música italiana que rock, o me pongo a Camela. Todo me va bien y todo es adaptable a según qué situación. Evidentemente, no requiere la misma banda sonora una situación que otra. Pero siempre meto música en mis novelas. Esta, quizá, es la que tiene menos referencias musicales. Las primeras que autopubliqué tenían más música todavía. Cada capítulo era una canción en concreto y, además, la propia canción estaba integrada en el capítulo. Tenía su sentido y eran muy musicales. 

M.G.- Casi que podemos escuchar los temas a medida que vamos leyendo la novela, ¿no?

M.S.- Sí, sí.

M.G.- A veces, eso funciona muy bien porque es como si te permitiera introducirte en la historia con  mucha más facilidad. 

M.S.- Creo que todos tenemos nuestra propia banda sonora.

M.G.- Es verdad. Y, por lo que leo en Agradecimientos, creo que has contado con ayuda para elegir la banda sonora de la novela. Hay  gente que te ha ido indicando qué temas poner, ¿no? 

M.S.- Bueno, ¿sabes qué pasa? Hay un grupo de chicas que tienen un club de lectura que se han leído todas mis novelas. Cuando estaba escribiendo esta, les pedí a cada una que me dijeran cuál era su canción favorita para integrarla en esta novela y de ahí han salido algunas de las canciones. Lo que pasa es que la lista inicial se recortó de cara a la publicación con Newton y ya no aparecen. Pero la lista inicial está en Spotify, con el título que tenía la novela antes.

M.G.- Pues exactamente te iba a preguntar por el título porque he visto en las páginas interiores del volumen que antes se titulaba Satélites que orbitan planetas desiertos.

M.S.- Exacto.

M.G.- ¿Y ese cambio?

M.S.- Pues porque era muy largo y también resultaba un poco confuso. Para mí era perfecto porque le iba muy bien a la historia, pero soy consciente de que a lo mejor comercialmente no era muy bueno.

M.G.- Bueno, yo, particularmente, lo veo también un poco largo. Nosotros somos infinitos me parece mucho mejor. 

Pero, al margen de las canciones, para esta novela, también has contado con un grupo de lectores beta. ¿Cómo ha sido la relación con ellos? ¿Qué te decían a la hora de ir leyendo la novela? Porque no todos los autores aceptan de buen grado las críticas, aunque sean constructivas.

M.S.- Evidentemente a nadie le gusta que le digan que lo que ha escrito es una castaña. Eso no le gusta a nadie y, de hecho, eso tampoco es una crítica constructiva. A mí, siempre que sean constructivas... Soy consciente de que no le puedo gustar a todo el mundo, al igual que a mí no me gusta todo. Cada uno tiene sus gustos. Pero que a mí no me guste un libro no significa que sea malo. Significa que simplemente no es para mí. No me gustan las judías y no tengo nada en contra de ellas. Es una cuestión de gustos. Pero es cierto que, al final, tus lectoras betas tienen que ser muy críticas porque, si no lo son, es que no ayudan. Así que siempre les digo que sean malas porque es la única manera de mejorar, que me digan lo que no encaja, si un personaje no termina de caerles bien, los flecos y las lagunas que haya,... Porque, claro, tú vas escribiendo como pollo sin cabeza y muchas veces es muy difícil ver tus propios errores. Te sabes la historia tan de memoria, porque la has leído y releído tantas veces, que ya tienes lo que llaman la ceguera del escritor. Te pueden faltar cinco palabras en una frase que tú la vas a leer completa.

M.G.- Exacto. Esos problemillas surgen a veces y tiene que haber alguien que te mire el texto.

M.S.- Sí. Necesitas ojos nuevos y necesitas que sean incisivos. 

M.G.- Pues sí. Y María, ¿qué sensaciones quieres que el lector tenga a la hora de leer tu novela?

M.S.- La única pretensión que tengo es hacerle pasar un buen rato. Con eso, me muero de felicidad. Como te decía, no pretendo dar lecciones a nadie, ni adoctrinar, ni nada. Al final, escribo por evasión y leo por evasión. Si alguien coge mi libro, le hago pasar un buen rato y olvidarse de sus problemas, soy feliz. 

M.G.- A veces, es lo único que necesitamos. Leer algo que no nos haga pensar demasiado.

M.S.- Claro. En un momento dado te apetece algo de thriller, en otro te apetece algo más intenso, y en otro distinto, pues algo más ligero que, como tú dices, no te haga pensar. 

M.G.- Bueno, María, vamos a ir terminando. Me gustaría saber qué escritor o escritora del género romántico te gustan.

M.S.- Pues mira, tengo muchísimas porque, además, tengo un montón de amigas que escriben romántica de maravilla y autopublican. No sé si te sonará Elisa Mayo, Dona Ter, Tessa Cooper. Hay gente muy buena en el mundo de la autopublicación, aunque no sean tan conocidas. Y luego, a nivel editorial, Elisabeth Benavent me gusta cómo escribe, pero matizo cómo, porque últimamente no comulgo mucho con el qué. 

M.G.- La he leído pero últimamente no. La leí cuando empezó.

M.S.- A mí me encanta cómo escribe, con su manera de transmitir. He leído prácticamente todo lo que ha escrito. Creo que me queda el último. Pero, de sus últimos libros, no comulgo mucho con la historia que me quiere contar. 

M.G.- Y ya para terminar, ¿hay algún proyecto futuro? ¿Tienes algo en mente?

M.S.- De momento, estoy intentando esbozar la siguiente novela. Voy muy despacio porque, bueno, la vida da para lo que da. La intención es seguir escribiendo, sí. Y continuar con Newton, si la cosa va bien. Eso nunca se sabe. Además, estamos en plena promoción de Nosotros somos infinitos y voy por la vida como pollo sin cabeza. Ahora no estoy capacitada ni para sentarme a escribir.

M.G.- Bueno, ya vendrá ese momento, cuando pase la promoción. 

María, te agradezco que me hayas atendido. Un placer saludarte y espero que tengas mucha suerte y que volvamos a hablar con la próxima novela, con esta editorial, con cualquier otra, o con lo que surja.

M.S.- Eso espero.

M.G.- Te mando un saludo y pasa buena tarde.

M.S.- Igualmente, Marisa. Muchas gracias por tu tiempo.

Sinopsis: La novela romántica del año: emocionante, desinhibida y divertidísima.  

Un ex, una boda y una proposición descabellada. 

En ocasiones, orbitamos el planeta equivocado. Yo lo descubrí cuando encontré a mi recién estrenado marido acostándose con otra mujer el día de mi boda, mientras los amigos y la familia disfrutaban del banquete. Abrí los ojos, aunque quizá no fuera la mejor manera de hacerlo. Ni el mejor momento.

El día que me enteré de que mi ex se iba a casar con la mujer con la que me engañó, mi mundo se rompió en mil pedazos. Culpé al cosmos de todos mis males. Pero parece que el universo tiene sus propios planes…

Puede que quizá, en el fondo, nunca haya dejado de creer en el amor.


miércoles, 20 de diciembre de 2023

LA TÍPICA NAVIDAD (COMEDIA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: Noruega

Director: Petter Holmsen

Reparto: Ida Ursin- Holm, Kanan Gill, Marit Andreassen, Veslemøy Mørkrid, ...

Género: Comedia.l Romance

Sinopsis: Cuando Thea invita a su prometido Jashan a conocer a su familia, el choque entre las tradiciones noruegas y las raíces indias del joven dan pie a una Navidad caótica.

[Fuente: Filmaffinity]

Estamos con un pie en la Navidad (bueno, algunos ya tienen los dos), y este espacio se va a tomar un descanso a partir de la semana próxima. Así que, como última película del año me lanzo a la piscina con un largometraje de corte navideño, una comedia romántica, con su puntito de drama, y desenlace feliz. La típica Navidad dista mucho de ser una película memorable. Tampoco es una historia de recomendación imprescindible. Mas bien es un largometraje que ves y olvidas enseguida pero tiene un par de puntos positivos y eso es lo que me anima a hablaros de ella. Os cuento.

Thea es una joven noruega que vive en Estados Unidos. Mantiene una relación con Jashan, un joven hindú que le acaba de pedir matrimonio. La Navidad está próxima y Thea, que tenía pensado pasar esos días festivos en Noruega con su familia, le pide a su prometido que la acompañe para conocer a la familia y dar la noticia del enlace. El problema está en que la familia de Thea no sabe que Jashan es hindú. En principio, y con los tiempos que corren, esto no debería ser un problema pero no podemos obviar que las diferencias culturales abren brechas en las familias. Eso es precisamente lo que Thea teme. ¿Cómo se tomará su madre, su hermano y su cuñada que ella va a casarse con un joven hindú? Lo veremos en cuanto Thea y Jashan pongan un pie en Noruega. 

Y si digo que La típica Navidad es una película olvidable es porque, a mi juicio, así es pero hay que reconocer que, teniendo en cuenta el género al que pertenece, cumple su función, y eso hay que valorarlo. Este largometraje tiene escenas divertidas. No te arrancarán una carcajada pero sí te sacarán la sonrisa. El encargado de conseguirlo será Jashan que, de un día para otro, se ve rodeado por una familia tan distinta a lo que él conoce, con unas tradiciones tan diferentes a las suyas, que le cuesta entenderlo todo. Y es que esta película se centra en el choque cultural que supone cuando aparece un nuevo miembro que pertenece a una etnia distinta. Y aunque Jashan hará lo posible por encajar en la familia de Thea, lo cierto es que no hará más que meter la pata una y otra vez, creando situaciones incómodas para su prometida y la familia, hasta el punto en el que ocurrirá algo que hará saltar las emociones por lo alto. No obstante, como he comentado y era de esperar, el desenlace es feliz, un final en el que, la sobrina de Thea pondrá algo de cordura al caos mental que tiene la joven.

Voy a pasar por alto el reparto y las interpretaciones. No hay mucho que rascar aunque, mi personaje favorito será Jashan. Es muy fácil empatizar con él, el más vulnerable de todos los personajes, el que tendrá que hacerse hueco en un país, y en una familia, que hace cosas rarísimas. Por poner un ejemplo, ¿a quién se le ocurre tomar un baño en aguas heladas a primera hora del día 24 de diciembre? Jashan es natural, espontáneo, alegre, pero también algo ruidoso. Su intención es buena pero, por más que se empeña, todo le sale al revés. Y tanto tropiezo hará que Thea se plantee si es buena idea casarse con el joven hindú. ¿Qué es más importante para ella?

En cambio, sí voy a mencionar la fotografía que embellece los paisajes o probablemente sea al revés. Hace un par de veranos viajé a Noruega y aquello es de una belleza indescriptible. En La típica Navidad la nieve lo cubrirá todo y podremos asomarnos a estampas preciosas.

Y no lo he dicho hasta ahora pero esta película está basada en una historia real. De hecho, si os animáis a verla, podréis ver a los verdaderos protagonistas en los créditos finales.

No tengo mucho más que comentaros. Ya veis que La típica Navidad es un largometraje que narra una historia sencilla, simpática, con algo de humor, que cuestiona las tradiciones y muestra lo difícil que es cambiar las propias o adaptarse a las de los demás. Es la clásica película que puedes ver en familia, durante una sobremesa navideña, picando un poquito de turrón, mientras los niños juegan alrededor.

La tenéis en Netflix



Tráiler aquí

miércoles, 1 de febrero de 2023

VIAJE AL PARAÍSO (COMEDIA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Ol Parker

Reparto: George Clooney, Julia Roberts, Kaitlyn Dever, Billie Lourd, Lucas Bravo, Senayt Mebrahtu, Talha Şentürk, Maxime Bouttier, Leo Castro, Murran Kain,

Género: Comedia. Romance.

Sinopsis: Una pareja divorciada se une y viaja a Bali para intentar evitar que su hija, perdidamente enamorada, cometa el mismo error que creen que cometieron ellos 25 años atrás.

[Fuente: Filmaffinity]


De trama simple y previsible. Así es como defino Viaje al paraíso, película cuyo único atractivo es el tándem protagonista, formado por George Clooney y Julia Roberts. Bueno, y las localizaciones en la que se rodó la película, que muestra unos paisajes alucinantes. Más allá de esto, lo que nos muestra esta película está más visto que el TBO. Os cuento un poco.

David (George Clooney) y Georgia (Julia Roberts) es una pareja divorciada. Son padres de una joven, Lily (Kaitlyn Dever), que acaba de graduarse en Derecho. Antes de emprender su vida laboral en un bufete de abogados de Chicago, Lily y su mejor amiga Wren deciden pegarse un viajecito y pasar sus vacaciones en Bali. Al llegar encuentran un mundo maravilloso, de playas infinitas, de arena blanca y aguas turquesas. Y también se toparán allí con Gede (Billie Lourd), un joven nativo, agricultor de algas, que entabla amistad con Lily inmediatamente. 

Antes de la llegada de la joven a Bali, conoceremos a los padres de esta. David Cotton es un arquitecto, mientras que su exmujer es marchante de arte. Se conocieron en la universidad y se casaron muy jóvenes. Por amor, ella renunció a un trabajo importante. Pero la rutina destrozó el matrimonio y acabaron hartos el uno del otro. Se llevan como el perro y el gato. No se pueden ni ver. Sin embargo, en algún momento tienen que coincidir como, por ejemplo, en la graduación de su hija, circunstancia en la que ambos compiten por demostrar quién ama más y está más orgulloso de la joven. Todo esto sin dejar de discutir por cualquier cosa. Tras la graduación de la hija, continuarán con sus vidas hasta que ambos reciben un mail. Lily ha decidido casarse con Gede y quedarse a vivir en Bali. La boda se celebrará en pocos días así que, tanto David como Georgia deciden unir fuerzas para sabotear la boda. Viajarán hasta Bali para convencer a su hija del error que está a punto de cometer, el mismo error que David y Georgia cometieron, y traerla de vuelta a Estados Unidos. Ese es el plan inicial, sin embargo, nada sale como se espera y todo se irá desarrollando hacia un final feliz que se ve a leguas, desde el minuto uno.

¿Qué me ha gustado de la película?

Principalmente, los paisajes. Poco sorprende un guion tan trillado como el que nos ofrece esta comedia romántica. Las escenas de exteriores que se ruedan en Bali son espectaculares. Puestas de sol, amaneceres, playas increíbles. La película parece funcionar como reclamo turístico aunque sí debe ser verdad lo que Gede explica a David, que allí la vida transcurre a otro ritmo y el tiempo se disfruta más. «Los niños juegan al fútbol antes de ir al colegio», le dice Gede a David.

Al tratarse de una comedia romántica, habrá amor y también humor. Algunas escenas, como la del beer-pong, en la que veremos a David y Georgia muy desatados, sacan alguna sonrisa. Los diálogos están llenos de sarcasmo e ironía. Hay una lucha de sexos protagonizada por David y Georgia. Es divertido ver cómo se tiran los trastos a la cabeza. Por otra parte, Georgia tiene un novio francés, muy guapo y joven. Paul (Lucas Bravo), que por cierto es el chef de Emily en París, aparece de repente en Bali y protagonizará algunas escenas simpáticas. Pero, en general, la película es simpaticona que no simpática (nótese el matiz).

Añado que alguna risa sí despiertan las tomas falsas que vemos en los créditos finales. Hay un comentario de Clooney sobre otro actor conocidísimo que te arranca la sonrisa. 

¿Qué no me ha gustado?

La película tiene una trama demasiado simplona, evidente y previsible. Están muy vistas las historias de matrimonios rotos que, por diversas circunstancias del destino, tienen que mantener el tipo y llevarse lo mejor posible. En Viaje al paraíso, transitas por la película con la sensación de haberla visto ya antes. Y no solo una vez, sino muuuuuuchas veces. Aun así, se ve con agrado, pero si te la saltas no te perderás gran cosa. Conozco a gente que se ha quedado dormida mientras la veía.

Personajes e interpretaciones

Cuatro son los personajes principales: David, George, Lily y Gede. Funcionan como apoyo Wren, la amiga de la joven, los padres de Gede y el novio francés de Georgia.

Los padres de Lily son dos personas maduras, cada uno con su vida hecha. Ella mantiene una relación amorosa. A él no se le ha vuelto a conocer pareja desde que se divorció. Cada uno ve lo que ocurrió entre ellos de una forma distinta, tienen un punto de vista diferente. Sin embargo, ambos viven con ciertas heridas abiertas por lo que pasó. En ocasiones, sucumben ante la nostalgia, y recuerdan aquellos años con cariño.

Por su parte, Lily es una joven con un futuro prometedor. Sus padres esperan mucho de ella. Sin embargo, el viaje a Bali cambiará su vida. No sólo porque se enamore sino porque empezará a ver las cosas desde otro ángulo. ¿Realmente merece la pena una vida llena de prisas, obligaciones y  preocupaciones? En Bali descubre que las cosas se pueden hacer de otra manera y eso la transformará por dentro.

En cuanto a Gede, no es más que un hombre sencillo con una vida sencilla. Desde pequeño ha aprendido a necesitar poco para sobrevivir. Le basta el mar, las algas y su bañador. Gede es el que realmente entiende lo que es vivir en equilibrio y armonía. Solo basta con tratar a la naturaleza como tú quieres que la naturaleza te trate a ti.

Con respecto a las interpretaciones, Clooney y Roberts brillan por encima de los demás. Está claro que si esta película hubiera estado interpretada por dos actores menos conocidos, con menos caché, y menos atractivo que esta pareja, su recaudación, así como su calificación, hubiera sido infinitamente inferior. Pero ellos dos son el gran reclamo de esta cinta amable, al margen de que también son los productores -yo me lo guiso y yo me lo como-. No se puede negar las evidencias y estas señalan a dos grandes actores, que funcionan bien juntos. Hay una química enorme entre ellos dos, y eso traspasa la pantalla. Pero dos buenos actores y dos buenas interpretaciones no siempre son suficientes para una buena película. Hace falta algo más. 


En definitiva, Viaje al paraíso es una película agradable que, tal como se ve, se olvida. Es de esas película que valdría para una tarde-noche sin otra cosa que hacer, de esos largometrajes para no pensar en nada, para pasar un par de horas entretenidas y poco más. Si es lo que buscas, esta película te puede servir. Pero si esperas algo más, no la veas, porque no es una película sobresaliente. Totalmente prescindible, aunque aparezcan Clooney y Roberts. Aun así, si decides verla, ni te acerques al tráiler porque te destroza lo mejor de la película.

La tienes de alquiler.



Tráiler: 


miércoles, 6 de octubre de 2021

FUIMOS CANCIONES (ROMÁNTICA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España 

Director: Juana Macías

Reparto: María Valverde, Álex González, Elisabet Casanovas, Susana Abaitua, Eva Ugarte, Roger Berruezo, Ignacio Montes, Artur Busquets, Carlo Costanzia Flores

Género: Romance. Comedia romántica

Sinopsis: Maca (María Valverde) tiene 30 años. Malgasta su talento trabajando como asistente de una tirana influencer de moda, y pasa el rato con chicos con los que nunca llega a comprometerse emocionalmente. Junto a sus dos amigas, Jimena (Elísabet Casanovas) y Adriana (Susana Abaitúa), únicas, arrolladoras y siempre dispuestas a darlo todo para que sus problemas parezcan más livianos, Maca ha conseguido convertir a Madrid en una ciudad donde todo es posible. Todo parece ir bien, hasta que Leo (Alex González), su gran amor y error, el hombre que le hizo trizas el corazón, aniquiló su autoestima y su fe en el género masculino, vuelve a su vida para ponerlo todo patas arriba.

[Fuente: Filmaffinity]


El pasado mes de mayo tuve la oportunidad de hablar con Elísabet Benavent, a raíz de la publicación de su última novela, El arte de engañar al karma (puedes leer la entrevista aquí). En aquella conversación, hablamos de las adaptaciones televisivas de sus libros. Muchos sabemos que la saga Valeria (temporada 1 y 2) ha visto ya la luz en Netflix, pero esta adaptación ha dado pie a otras dos: Fuimos canciones y Un cuento perfecto.

Fuimos canciones es la adaptación televisiva de la bilogía, formada por Funciones canciones y Seremos recuerdos. Yo no he leído los libros, así que desconozco si el argumento de la película es fiel a la trama de las novelas. Eso lo podréis decir quienes hayáis leído los libros. En cualquier caso, Fuimos canciones (la película) narra la historia de Maca (María Valverde), asistente de una influencer, que está más que harta de su trabajo. De sí misma dice que es una pringada, que tiene un trabajo de mierda donde la humillan, la pisotean y la esclavizan, aunque en el terreno personal tampoco le va muy allá. Cansada de estar a disposición de los hombres, se ha planteado actuar como ellos. Un aquí te pillo, aquí te mato, y si te he visto no me acuerdo. Nada de compromisos. Pero lo cierto es que, desde que Leo (Álex González) la dejó tirada, no ha levantado cabeza. Sigue enganchada a aquel amor, sin entender lo que ocurrió realmente porque eran felices como perdices. Y encima él desapareció de su vida sin pedirle perdón. Pero la vida sigue, aunque vaya arrastrando esa losa de su corazón. Lo malo es que Leo ha regresado para poner su vida patas arriba de nuevo. Maca tendrá que decidir qué hacer, si sucumbir o pensar en lo que realmente le conviene.

Para dilucidar todas sus dudas, Maca cuenta con el apoyo de sus dos mejores amigas: Adriana (Susana Abaitua) y Jimena (Elisabet Casanovas). El argumento de la película no se centra únicamente en la historia de Maca sino que también dejará espacio para las amigas. Así, veremos cómo Adriana, casada con Julián, sufre por su relación. Parece que la pareja no congenia en la cama. Ella cree que se debe a que es asexual pero pronto descubrirá que esa impresión no ha sido más que una manera de engañarse a sí misma. En cuanto a Jimena, su corazón sigue latiendo por Santi, con quien mantuvo una relación hace muchísimos años. Lamentablemente Santi falleció en un atropello y, desde entonces, Jimena no ha hecho más que tratar de invocar su espíritu. ¿Volverá Santi de entre los muertos?

La vida de Maca, Adriana y Jimena serán los tres hilos argumentales de la película, predominando la historia de Maca sobre las otros dos. A lo largo de casi dos horas veremos lo que le ocurre a estas tres jóvenes y cómo gestionan sus problemas.

¿Comedia romántica con mensaje?

A ver, no nos vamos a engañar. Este tipo de películas y los libros que firma Elísabet Benavent son lo que son, historias románticas, que nos cuentan la vida de unas jóvenes entre 25 y 30 años, con los problemas que tienen las mujeres de hoy en día a su edad, es decir, trabajo, familia, amigos, amores,... Son historias que nacen con el único objetivo de entretener, al lector o al espectador. Y como siempre digo, hay momentos en mi vida que con eso me basta. No pido más a este tipo de relatos que lo que me dan, unas horas de desconexión de la realidad. Con este idea clara, nunca sufro de decepción porque sé a lo que me enfrento y lo que puedo esperar. Hay libros de Benavent que me han gustado más que otros. Esto es algo que ocurre hasta en las mejores familias literarias, pero siempre me entretienen y cuando los acabo, pues a otra cosa. Chimpún.

Ahora bien, no son historias tan vacías de contenido como se podría pensar. En Fuimos canciones conoceremos a tres personajes que tienen que enfrentarse a una serie de avatares. Y, de tres personajes, tres mensajes. Maca tiene que aprender a creer en sí misma, a anteponer sus deseos al de los demás, y a luchar por sus sueños. Adriana necesita saber quién es realmente y lo que quiere en la vida pero, sobre todo, tiene que aprender a aceptarse sin tapujos. En cuanto a Jimena, debe dejar atrás el pasado para poder evolucionar y seguir con su vida. 

Pero también vamos a encontrar crítica, importante en los tiempos que corren. Crítica a ese mundillo lleno de jóvenes que dominan las redes sociales y se vuelven virales. Los influencers, probablemente muy muy caricaturizados, salen muy mal parados en esta película. Está claro que no todo el mundo será como Pipa, la jefa de Maca, pero eso no quiere decir que no exista este tipo de personajillos engreídos que creen que el mundo está postrado a sus pies.  Me ha parecido que la imagen de Pipa es una bofetada a dos manos más que merecida, y me hubiera gustado que al personaje se le diera más caña. 

Personajes e intérpretes

Maca tiene mucho potencial, pero se valora poco. Se siente débil, insegura y le afecta demasiado lo que piensen los demás de ella. Se calla muchas cosas y lo pasa muy mal cuando Pipa la trata con la punta del pie, no tiene en cuenta sus sentimientos y no le importa dejarla en ridículo ante los demás. Maca traga y traga, y aunque a veces tratará de ponerse en su sitio, lo cierto es que siempre agacha la cabeza. Lo mismo le ha pasado con los hombres, aunque parece que está aprendiendo la lección. Porque Maca va a evolucionar y mucho. 

El personaje está interpretado por María Valverde. A mí esta chica me cautivó en La flaqueza del bolchevique. También la vi en Mula y en algún largometraje más, pero, si miramos sus trabajos hasta ahora, observamos que ya ha encarnado personajes como el de Maca en la saga de Federico Moccia, esas historias en las que una jovencita romántica vive una tórrida historia de amor. No digo que sean malos papeles pero, creo que un actor o actriz puede lucirse más con personajes de más enjundia y mucho más  complicados. Quizá lo que más destacaría de su trabajo son las escenas en las que se dirige al espectador, para involucrarlo en la historia.

En cuanto a Adriana y Jimena, os diré que me ha resultado mucho más interesante el dilema al que se enfrenta Adriana. Es como más actual, más vinculado a nuestros tiempos en los que la mujer debe dejar atrás ese manto de prejuicios y pensar en lo que realmente le apetece. Ni Abaitua ni Casanovas están como para marcar un hito en la historia. De hecho, ni siquiera Valverde hace una interpretación memorable. Las tres están correctas y poco más.

Y sobre Leo, su personaje encaja en ese perfil de hombre musculoso, guapo, e interesante. Y eso es lo que interpreta Álex González, sin más aportación. De hecho, creo que su papel es más artificial que el de las chicas. 

En definitiva, con una banda sonora potente y actual (atención al cameo de Yoly Saa), y algún toque de humor, Fuimos canciones mantiene el patrón que ya vimos en Valeria, es decir, jóvenes con problemas amorosos que acuden a sus amigas para aclararse y se ponen al día mientras toman una copa de vino. Es una película que se deja ver y de la que nos quedará un leve aroma que se irá diluyendo con el tiempo. No es mal asunto tampoco. Para mí lo importante es que la trama, si bien liviana y predecible, entretiene. Por otra parte, a pesar de las casi dos horas, tampoco se me ha hecho larga. Por lo tanto, para una tarde de estas que se avecinarán, con tiempo desapacible y muchas ganas de quedarte en casa con un café en las manos, puede cumplir.

Esperemos qué nos depara Un cuento perfecto cuando llegue su momento.

La tenéis en Netflix 

Tráiler:




lunes, 31 de mayo de 2021

EL ARTE DE ENGAÑAR AL KARMA de Elísabet Benavent

Editorial: Suma
Fecha publicación: abril, 2021
Precio: 17,95 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 696
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788491291930
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes leer aquí]

Autora

Elísabet Benavent (Valencia, 198). La publicación de la Saga Valeria en 2013 la catapultó a la escena literaria y se convirtió en un auténtico fenómeno. Desde entonces ha escrito 20 novelas. Algunas han sido traducidas a varios idiomas y publicadas en 10 países. Asimismo, en 2020 la serie Valeria se estrenó en Netflix en más de 190 países y batió récords de audiencia. Netflix ultima la grabación de la película Fuimos canciones inspirada en la bilogía Canciones y recuerdos. Sus libros han vendido más de 3.000.000 ejemplares. El arte de engañar al karma es su novela número 21.

Sinopsis

Después de vender más de 3.000.000 de ejemplares de sus novelas, Elísabet Benavent vuelve con El arte de engañar al karma, una novela donde despliega su virtuosismo narrativo, la magia para crear historias, con un estilo lleno de risas y lágrimas, en una novela sorprendente, llena de belleza y arte en la que las mujeres dejan de ser musas para ser creadoras. Y volar alto. Por encima de cualquier expectativa.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Llega el verano y con él, las ganas de lecturas fresquitas y amenas. Para ello, nada mejor que las novelas de Elísabet Benavent, que siempre me hacen pasar un buen rato de lectura. Hasta la fecha, llevo leídas unas cuantas. Empecé con la saga Valeria que me gustó muchísimo, y después he leído un par de bilogías más. Todavía me falta mucho para ponerme al día porque la autora valenciana lleva más de veinte libros publicados desde que, en 2013 la fichó la editorial. Desde entonces, la vida de Benavent no ha hecho más que rodar y rodar o, mejor dicho, subir y subir. Netflix ha sido un gran apoyo en su carrera, pues a través de esta plataforma pudimos ponerle cara a Valeria, de la que se está preparando la segunda temporada. Y no solo eso, sino que está en proyecto Fuimos canciones y Un cuento perfecto, tal y como ella misma nos cuenta en la entrevista que pudimos hacerle (puedes leer aquí).

Pero centrémonos en su última novela. El arte de engañar al karma vuelve a ofrecernos una historia con humor, amor, desamor, amistad y conocimiento interior. Los protagonistas de esta nueva historia serán Catalina Beltrán, una joven aspirante a actriz que va de casting en casting sin que se le ponga por delante la oportunidad de su vida. Por otro lado, Mikel Avedaño, un famoso pintor, algo huraño y retraído, que se encuentra en un periodo de crisis creativa. La vida de estas dos personas se une a través del arte y la pintura. Por casualidad, Catalina encuentra unos cuadros en casa de un familiar, fallecido recientemente. Su intención es venderlos en el Rastro y sacarse así un dinerillo que le vendría muy bien a su precaria situación económica. Sin embargo, sus planes cambian radicalmente cuando Eloy, un marchante de arte y dueño de una galería, se cruza con ella y muestra gran interés por los cuadros. Catalina aprovecha la coyuntura y se asigna la autoría de las obras. Eloy la toma por una artista emergente y con gran futuro. Cree que puede ser la artista revelación de este siglo. Catalina no da crédito pero, ¿cómo dejar pasar esa oportunidad? Y ahí será cuando se monte un enredo de cuidado. El lío en el que Catalina se mete es descomunal. La bola crece y crece. Solo una persona descubrirá la verdad de forma inmediata. ¿Cómo solventará Catalina toda esta situación? Eso lo verás si te animas a leer esta novela.  

Pero, siendo una novela de Benavent, el amor y el sexo, esos dos ingredientes fundamentales de la vida, no podían faltar en esta historia. Para Catalina, entrar en contacto con el mundillo del arte será también una forma de conocer a gente nueva, gente interesante, culta y sensible. La primera persona a la que conoce será Eloy. Del marchante ella piensa que es tan atractivo que bien vale una mentira. Lo que ocurre es que Eloy no deja de ser un hombre de negocios.

Ahora bien, percibo que aquel sexo desenfrenado, alocado, algo caótico y totalmente combustible que encontrábamos en las primeras novelas de la autora ha pasado a ser algo mucho más maduro, más adulto y con los pies en la tierra. Bajo mi punto de vista, ese cambio ayuda a que, los que ya tenemos una edad, conectemos mejor con las vivencias de los personajes, con un estilo de vida más reposado y sopesado. Tuve esta misma impresión cuando recientemente leí una de las bilogías de la autora, y la he vuelto a tener ahora. Es como si, aun siendo importante, el sexo fuera un elemento más y no el elemento principal, sin en el que la historia no tendría sustento.

Casi como una subtrama más, el lector se asomará sutilmente a la vida de Isa, la tía abuela de Catalina, la verdadera autora de los cuadros que la joven tratará de hacer pasar como suyos. Desmantelar la casa de la tía fallecida sacará a la luz algún misterio porque, al margen de su pasión por la pintura, Isa vivió una historia de amor de las que dejan huella. Alrededor de ella gira la incógnita del amado, quién era, qué fue de él, y de unas cartas y una fotografía que desaparecieron sin que nadie supiera cómo. Todo lo relacionado a la tía abuela Isa queda muy difuminado en el desarrollo de los hechos. En algún momento, el lector prácticamente se olvida de esta parte de la historia, aunque la autora acierta con retomarla levemente en algún instante y, construirle un cierre en el desenlace. No obstante, creo que esta parte del relato hubiera dado más de sí o, por lo menos, a mí me hubiera gustado que fuera una subtrama con mayor profundidad, máxime porque la vida de Isa influirá en la manera en la que Catalina se enfrenta a su propio amor, y porque la áurea de misterio es muy atractiva. 

Dado que Benavent me contó que algunos lectores le piden un spin-off de algún personaje secundario de sus novelas, se me ocurre sobre la marcha que la tía abuela Isa podría tener su propia novela. Con un pasado en México que tuvo que dejar atrás, con todo lo que eso implica, y la personalidad que la caracterizaba, podría ser una protagonista interesante de su propia vida pero bueno, eso ya será decisión de la autora. 

Dicho lo cual, en líneas generales, la trama me ha gustado. Como dije antes, son historias frescas, sencillas, amenas, entretenidas. Si bien es cierto que estamos ante una comedia romántica, en la que la estructura siempre va a ser siempre, más o menos, la misma, es decir, chica conoce chico, se enamoran, pero teniendo que solventar un montón de obstáculos, el entorno que envuelve a los personajes y las características de los mismos difieren de una novela a otra. 

En este caso concreto, y por profundizar algo más en los personajes, os diré que la vida de Catalina no hace más que naufragar. A sus treinta años, tiene un trabajo que no le gusta y en el que no terminará muy bien, dado su temperamento. Por paradójico que parezca, será una situación divertida y simpática la que dé pie a que la joven acabe en la calle. Sin trabajo y, encima, vive de alquiler. Su hogar se reduce a una minúscula habitación sin ventana que consiguió en casa de Teresa, una mujer madura, que combate la soledad alquilando habitaciones a chicas jóvenes. Es lo máximo que se puede permitir, pero Catalina también encontrará en esa casa una especie de hogar. En el mismo inmueble viven Laura y Elena, dos chicas que parecen casi gemelas de la conexión tan intensa que existe entre ellas. Catalina se lleva genial con ambas, no así con Claudia, la cuarta inquilina, que parece tener una vida perfecta y maravillosa, y a la que todo le sale bien. Bueno, tan bien no será si, a sus cuarenta años, sigue compartiendo piso de alquiler. 

Sin trabajo y con el corazón vacío, porque ni siquiera tiene suerte para encontrar el amor, Catalina cree estar gafada para todo. Pero la vida da muchas vueltas, y solo basta ser pacientes, creer en uno mismo, y concedernos espacio y tiempo para que las piezas vayan encajando.

En cuanto a Mikel, es un pintor y escultor consagrado al que la creatividad parece que se le ha esfumado. A las puertas de una exposición para la que tiene que preparar veintiuna piezas, su musa se ha ido de vacaciones. Le gusta trabajar con las manos, dejarse, literalmente, la piel en su trabajo, de ahí que sienta más pasión esculpiendo la piedra y tallándola que aferrado a los pinceles. Para mí es un bohemio, una de esas personas a las que les gusta su mundo y estar en él, en soledad, y sin interrupciones, pero llega el huracán Catalina, tan distinta a él, y le revuelve la vida. En cualquier caso, y esto lo digo como punto a favor, me ha parecido un poco perro del hortelano. En este tipo de novelas, siempre me he topado con personajes masculinos muy seguros de sí mismos, y son ellas las que tienen más dudas, las que dan un paso al frente y luego se arrepienten, mareando al opuesto. En este caso, no. A Mikel, el amor también le pasado factura y eso provoca que ande muy precavido, con pies de plomo, sopesando mucho si el amor le merece la pena o no. 

Los diálogos entre ellos están llenos de tensión, cuando hay bronca entre ambos, y son frescos y chisposos cuando están relajados. Ya que, cada uno cuenta su parte de la historia en capítulos alternos, ambos personajes hacen cómplice a los lectores. El algún momento, se dirigen a nosotros, haciéndonos partícipes de sus vidas y decisiones. Eso ayuda a que el lector se sienta parte de la historia y no simplemente como un espectador externo.

Del resto de personajes, tendría que hablar de Eloy, «las gemelas», o de Claudia que nos tiene reservada alguna sorpresa -y no diré si agradable o desagradable-, pero a mí, de todos los personajes secundarios, la que más me ha gustado es la madre de Catalina, la "hippy", la enamorada del amor, la espiritual que cree en la madre tierra y en el equilibrio entre las energías. Los escasos encuentros entre madre e hija son divertidos. Es como si se hubieran intercambiado los papeles. La madre es un ser libre, mientras que la hija se siente más atada por la sociedad, la moral, y el qué dirán.  

El arte de engañar al karma es una novela que gira alrededor del arte y la pintura y, Elísabet Benavent se esfuerza en crear un contexto verosímil. De entrada, la propia Catalina, con su sueldo mísero, nos dará su opinión sobre ARCO y las exposiciones. La joven se queja y no entiende cómo es posible que haya gente que paguen auténticas fortunas por cuatro garabatos. Bueno, tendrá que adentrarse un poco en ese mundillo para entender qué se esconde detrás de esos pintarrajos. Y a la vez, son frecuentes las referencias a las artes plásticas y a las técnicas artísticas. Llama la atención el despliegue de conocimientos sobre la materia que encontramos en la novela. Pero, como nos confesó la misma autora, se trata de un mundo del que ella tiene formación y que no le resulta nada ajeno.

Es interesante señalar que esta novela es post-pandémica. Algunas alusiones nos ayudan a entender que la crisis sanitaria que estamos viviendo en estos momentos ha quedado relegada al pasado y la vida ha recuperado esa normalidad de antaño, que no tiene nada que ver con la que vivimos hoy. En el universo que Benavent despliega en esta novela, ya no hay espacio ni para distanciamiento social, gel hidroalcohólico ni mascarillas. Lo cual, se agradece una barbaridad. Los personajes se abrazan, se besan, se mezclan entre ellos y eso da cierto respiro, cierta esperanza a que volvamos a ser lo que fuimos. Es una novela que nos trae aires de libertad.

Con un total de sesenta y tres capítulos más un epílogo, narrados en primera persona por Cata y Mikel, lo que obliga a un cambio de grafía, El arte de engañar al karma es una novela que se lee con agilidad, a pesar de sus casi casi setecientas páginas. El estilo de la autora, tan actual y tan lleno de contemporaneidad, con referencias musicales propia a la edad de los protagonistas, permiten una lectura muy fluida. Advierto que es una historia algo previsible. En realidad, el género en sí es previsible, pero no es algo que a mí me importe. Desde el principio de la historia te puedes imaginar perfectamente por dónde irán los tiros. De hecho, son los mismos personajes los que saben y adelantan lo que va a ocurrir pero la gracia no está en el desenlace, sino en el desarrollo.

Poco más os puedo contar. Es  una novela muy de nuestra época, llena de emociones que suben y bajan, fácil de digerir, amena y entretenida. El complemento perfecto para un día de playa. 


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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