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martes, 18 de noviembre de 2025

ROBERTO SANTIAGO: ❝Los acosadores son culpables pero, además de castigarlos, hay que tratarlos❞

Sandra Peña tenía catorce años. Catorce. El día 14 de octubre decidió poner fin al calvario que estaba sufriendo. No aguantó más y dijo ¡basta! Abrió la ventana y se lanzó al vacío. Insisto. Tenía sólo catorce años y toda una vida por delante. ¿Qué no habría sufrido esa chiquilla para tomar una decisión tan terrible? ¿Os lo podéis imaginar? Yo soy incapaz. Aquel día, la noticia sumió a Sevilla bajo un espeso manto de desolación. Al país entero. Su foto empezó a circular por redes sociales. Tan bonita. En algunas se la veía feliz, sonriendo a cámara, vistiendo la camiseta de su equipo favorito, el Real Betis Balompié. ¿Qué te hicieron Sandra? Si alzaste la voz, ¿por qué no paró lo que te estaban haciendo? 

El acoso escolar ha existido siempre. Ahora lo llamamos bullying porque parece que, si no le ponemos una etiqueta en inglés, es como si fuera menos serio. El caso de Sandra ha venido precedido por otros tantos.  Otros jóvenes tomaron la misma decisión que la joven sevillana. Otros tuvieron sus propios acosadores. E igualmente, otros prefirieron acabar con su vida antes que seguir sufriendo. Nos asomamos a estas noticias con estupor, nos sentimos sobrecogidos durante unos días, esos posteriores al suceso en el que los periódicos se llenan de titulares escalofriantes. Pero pasado ese revuelo inicial, seguimos a lo nuestro. Salvo las familias de esos jóvenes, claro. A sus padres,  hermanos, tíos, abuelos, primos,… les costará salir del agujero negro. Quizá mañana, o la semana que viene, o el mes que viene volveremos a levantarnos con una noticia igual. ¿Cómo parar esto? ¿Qué debemos hacer? Por lo pronto, dar visibilidad. Concienciar a la población. Estar atento a cualquier señal de alarma. Habrá que acabar con esto algún día, ¿no? Habrá que tomar medidas, buscar el origen de estos comportamientos terribles. ¿Por qué un niño acosa a otro? ¿Por qué un joven cree que es divertido mofarse de un compañero de clase? ¿Por qué otros se unen al cruel en este teatrillo de la humillación, la burla y la vejación? ¿Por qué formar parte de un círculo que machaca a otro?

Y sobre círculos terribles quiero hablaros hoy. Un mes antes de la muerte de Sandra Peña, Roberto Santiago publicó El círculo (Destino). En este libro se narra un caso de acoso escolar. No es un caso real concreto aunque está inspirado en todos los que conocemos hasta el día de hoy. De hecho, este libro nace de la experiencia personal de su autor cuando, siendo un adolescente, fue testigo de un caso de bullying. Aún le estremece la imagen terrible de ver cómo unos compañeros sostenían a otro, de los tobillos y boca abajo, colgando por fuera de una ventana. Esa escena es la que abre el libro.

La semana pasada conversé telefónicamente con Roberto Santiago. Hablamos de Sandra Peña, por supuesto. Y también sobre el perfil psicológico de los acosadores, de las responsabilidades penales que se les puede exigir a los jóvenes, de la importancia de hablar del tema y romper el silencio. Disculpadme esta introducción tan larguísima pero la rabia me consume por dentro al saber cómo el comportamiento irracional de unos niñat@s sesga la vida de un joven o una joven.

Os dejo con la entrevista.

© Álvaro Serrano Sierra
M.G.- Roberto, nos conocimos en 2023, cuando viniste a Sevilla para la promo de La rebelión de los buenos. Aquella novela era para adultos y ahora pasas a la novela juvenil. Aunque tú nunca has perdido de vista a los lectores más jóvenes.

Roberto S.- No. La mayor parte de las novelas que he escrito son para niños. Las novelas negras para adultos son Ana Tramel y La rebelión de los buenos. Todas las demás están más dirigidas a un público más joven. El círculo se considera juvenil pero espero que la lean otros lectores más mayores.

M.G.- Sí porque en esta novela hablas de bullying y efectivamente, aunque está dirigida a los jóvenes, entiendo que también es muy necesaria que la lean los adultos, los padres, los profesores,…

R.S.- Exactamente. Mira me está ocurriendo algo muy bonito. Están recomendado la lectura de El círculo en muchos institutos. Me están escribiendo muchos docentes que hacen una labor extraordinaria. Y luego, en las presentaciones y en las firmas, e incluso a través de las redes sociales, se me están acercando, no sólo adolescentes, sino muchos padres y madres, y me están diciendo que están leyendo el libro y que lo están compartiendo con sus hijos. Se puede decir que es una lectura familiar, para que se abra debate sobre este tema.

M.G.- Pues sí, es necesario. En este libro cuentas un caso de acoso escolar que se produce en un instituto. Has comentado varias veces que no está basado en unos hechos concretos pero sí en todos los que han existido. Los casos de bullying, ¿son todos iguales? ¿hay matices que distinguen unos de otros? ¿Hay patrones similares?

R.S.- Claro, hay patrones que se pueden encontrar en todos los casos de bullying. He intentado ser muy respetuoso y muy riguroso pero esto es novela, es ficción. Eso me gustaría dejarlo clarísimo. Sin embargo, de los tres años y medio que he convivido con la novela, más que escribir, el 80% lo he dedicado a investigar. Me he dedicado a hablar con víctimas de bullying y con sus familiares, que han sido personas muy generosas. Y luego, he tenido la suerte de que la Policía Nacional, la Unidad de Bullying, me ha permitido acceder a muchos casos, y leer muchos informes. Es terrible todo. El círculo es ficción, pero todos los casos que cuento en el libro, desde los más leves a los más gordos, están basados en hechos reales que he conocido.

M.G.- Sevilla se ha visto totalmente conmocionada en el último mes por el caso de Sandra Peña. Hemos sufrido muchísimo con este caso. ¿Cómo viviste tú este caso con el libro recién publicado?

R.S.- Fíjate la terrible casualidad. Publico el libro en el que se habla de jóvenes que intentan quitarse la vida y, de repente, surge el caso de Sandra Peña. Es devastador todo esto. Por ser mínimamente optimista, quiero pensar que toda la movilización que se ha producido a raíz de este caso va a permitir que este tema se visibilice mucho más y se va a poner el foco sobre este asunto. Te digo de verdad que uno de los grandes problemas que tenemos en la sociedad es este. No se le da la suficiente importancia, no existen los recursos suficientes. Tienen que pasar casos como el de Sandra para que la gente y las instituciones se conciencien. 

M.G.- Sobre el caso de Sandra Peña te preguntaré algo más en un momento porque me interesa tu punto de vista.

Dicen que el bullying ha existido toda la vida, lo que pasa es que ahora le ponemos nombre. Tengo que confesarte que no recuerdo ningún caso de acoso en el colegio o en el instituto en el que estudié. O quizá sí, pero se me pasó por alto, no lo sé. Lo cierto es que, por suerte, no he sido víctima de bullying. Sin embargo, tú has comentado que este libro nace a raíz de algo que tú viviste cuando eras más joven. Experimentaste un caso de bullying cerca y lo viviste en primera persona.

R.S.- Yo tampoco fui víctima de bullying pero sí que fui testigo en primerísima persona de varios casos. Hay uno en especial que me marcó porque duró muchos meses y fue terrible. Tenía un compañero al que unos chicos no sólo el quitaban las cosas, la merienda, o le golpeaban por las escaleras, sino que un día llegaron al colgarlo boca abajo por fuera de una ventana. Y eso lo vi yo. El miedo me paralizó. Muchas veces he pensado que por qué no intenté impedir aquello pero yo tenía tanto miedo de que me lo hicieran a mí. Creo que eso mismo sentían otros compañeros. No nos atrevimos a frenar a estos acosadores. Es la ley del silencio que imponen los acosadores. Te callas por temor. Los testigos de un caso de bullying, cuando es muy fuerte, también sufrimos. Y esa es una de las primeras escenas de libro. Cuando Víctor llega al instituto y se encuentra a un compañero colgado por la ventana. 

M.G.- Roberto, ¿tú crees que los niños y jóvenes de ahora son más irrespetuosos, más violentos, menos empáticos que los niños que nacimos en los 70, en los 80, en los 90? 

R.S.- Es difícil generalizar pero sí que es verdad que, según las estadísticas, cada vez hay más casos de acoso escolar. Y los datos dicen que los casos son cada vez más crueles, con muchas connotaciones sexuales. Algo tenemos que estar  haciendo mal en la sociedad para que pasen estas cosas. Siempre recalco que yo no soy un psicólogo, ni un experto en bullying. Yo sólo soy un escritor que se ha documentado, que ha trabajado y que ha mirado la realidad que vivimos para escribir esta historia. Lo que yo he descubierto es que cada vez hay más casos y cada vez son más crueles, y eso me lleva a pensar que algo estamos haciendo muy mal. Yo tengo mis propias conclusiones y cada uno sabrá. Pero lo primero que hay que hacer es hablar de ello y visibilizarlo. Es lo primero que hay que hacer para impedir que esto siga ocurriendo. 

M.G.- Algo estamos haciendo mal dentro de la sociedad, y dentro de las familias. No tengo hijos y quizá por eso tengo una mirada más objetiva. Los padres, al fin y al cabo, están muy condicionados por ese vínculo que tienen con sus propios hijos. Y no sé lo que pensarás tú pero, por lo que veo, ¿no crees que los padres tienen una mala concepción de lo que es la educación? ¿Muchos padres no piensan que sus hijos tienen que ser educados en el colegio, cuando la verdadera educación en valores tiene que empezar en casa? 

R.S.- Evidentemente si dejamos la educación de los adolescentes sólo en manos de los colegios y de los institutos vamos mal. La base de la educación está en las familias. La familia es lo más importante que te pasa en la vida, para bien o para mal, según te toque. Es lo que conforma tu carácter y tu personalidad. Nadie, absolutamente nadie, nace siendo acosador, igual que nadie nace siendo víctima. Eso depende de tus condicionantes. Y el primero, y el que más te marca es la familia. Por lo tanto, no creo en eso de echar balones fuera y que la culpa recaiga en los centros educativos. No. Los centros educativos tienen su responsabilidad pero la mayor responsabilidad la tiene la familia. Es verdad que lo que tenemos que hacer todos es examen de conciencia. Como sociedad hemos avanzado muchísimo en muchísimas cosas pero cada vez tenemos menos tiempo, cada vez corremos más y cada vez delegamos más la educación de nuestros hijos. 

M.G.- Yo es que he sido testigo de muchas situaciones en las que ves que un niño, un joven, se está portando mal. Un adulto lo recrimina pero el padre y la madre, que están delante, se enfrentan a ese adulto. No sé, creo que los padres están super protegiendo a los hijos y que muchas veces no son conscientes de que sus hijos cometen errores y hacen trastadas como todos los demás. 

R.S.- Claro. Igual que hay que denunciar cuando los padres son excesivamente severos y duros con sus hijos pues igual habría que denunciar esa super protección mal entendida. Porque luego esos niños van a tener problemas cuando se enfrenten a la vida real. En estos casos, los jóvenes y adolescentes son víctimas de una educación errónea. 

M.G.- Sí. Y dices que, en realidad, los acosadores también son víctimas de su entorno. 

R.S.- A ver, esto es un tema muy delicado. Los acosadores, para empezar, son culpables pero, además de castigarlos, hay que tratarlos. Hay que tratar de entender por qué han llegado a ser acosadores. Hay que averiguar qué ha pasado, qué ha ocurrido en la familia o en el centro educativo para que un chaval o una chavala, de trece, catorce o quince años, se dedique a hacer la vida imposible a un compañero. Algo ha fallado. Además de castigar tenemos que tratar de entender qué ha fallado para corregirlo porque hay muchos casos de niños y jóvenes acosadores que luego vuelven a reincidir. Si eso es así, es porque el caso no se ha tratado bien, porque no se ha hecho un trabajo de reeducación correcta. Es un tema muy complejo al que hay que darle más tiempo y más recursos.

 M.G.- Sí, desde luego.

Roberto, el otro día, hablaba de tu libro con una compañera de trabajo. Ella es madre de una adolescente y me decía algo que me pareció muy interesante. Me comentaba que, el estilo de vida que tienen los padres actualmente, en el que tanto padre y madre, o las dos madres o los dos padres, tienen que trabajar fuera de casa porque es un imperativo, hacen que esos padres no pasen tiempo con sus hijos hasta tal punto de que, a veces, esos hijos son unos completos desconocidos. Me dejó muy impactada esta opinión. 

R.S.- No puedo estar más de acuerdo. Como comentaba antes, la sociedad ha avanzado en muchas cosas de manera muy positiva pero también ha traído problemas. Uno es precisamente este. Tú no puedes llevar una vida laboral plena y, a la vez, dedicarles a tus hijos todo el tiempo que ellos necesitan. Es que no hay tiempo físico ni material. Entonces delegan esa parte de la educación de sus hijos a quien pueden. Si tienen recursos, contratan a alguien y si no, pues van apañándose con la familia, con los abuelos, con quien sea… Vas delegando, y delegando, y delegando. Es un error muy grave porque tu hijo se está forjando en esa edad y necesita tiempo y atención. 

Uno de los datos que más me ha impactado en la fase de documentación de El círculo fue cuando la policía me dijo que en el 90% de los casos, cuando van a hablar con la familia, estos no tienen ni idea. No sospechaban en absoluto que el hijo o la hija era víctima de bullying ni, en el otro caso, que su hijo o hija fuera un acosador o acosadora. No sospechaban nada de nada. Primero lo niegan pero cuando la policía les muestra las evidencias, se quedan en shock. ¿Qué significa eso? Pues que no conocemos a nuestros hijos, a nuestras hijas. No sabemos lo que hacen. Es terrible. 

M.G.- Y tú que te has documentado tanto, que has hablado con la policía, y refiriéndome al caso de Sandra Peña, ¿qué ocurre con sus acosadoras, desde un punto de vista jurídico, penal? ¿Qué responsabilidades se les puede pedir a estas jóvenes o a sus padres? 

R.S.- Este es un gran debate, muy delicado. Además de una responsabilidad ética y moral, o del expediente académico que le puedan abrir o no, hay una responsabilidad a partir de los catorce años. No hablamos de cárcel pero sí de penas y castigos. Y por otro lado, aunque yo no soy abogado, los tutores, los padres, tienen una responsabilidad sobre los actos que hayan hecho sus hijos. Legalmente, eso es así. Por lo tanto, no se puede escurrir el bulto. Si no hay una parte de castigo, se produce un desequilibrio social. 

M.G.- Hablando propiamente del libro y de los personajes. Tenemos a Víctor Vargas, al que todo el mundo llama Uve. Este será el joven que llega como nuevo alumno al instituto Ernest Hemingway y se encuentra con esa escena que describías antes, con esos compañeros que tienen a otro colgado por los pies y por fuera de una ventana. Y luego está Alba, una chica muy diferente a todas las demás. Ellos forman un tándem. Háblame de Uve y de Alba. ¿Se podría decir que son los héroes de esta historia?

 R.S.- Alba es un personaje que me encanta. Aparentemente es una chica fuerte, que ejerce cierto liderazgo. Cuando Uve llega nuevo al instituto, de alguna manera ella lo protege. Víctor se enamora inmediatamente de Alba, de esa manera adolescente, en la que el amor es el principio y el fin del mundo. Sin embargo, a medida que vamos avanzando en la historia descubriremos que Alba ni es tan fuerte ni tan dura. Es una chica que también lo ha pasado mal y que tiene sus heridas. Me gusta mucho este personaje. 

En la novela, he intentado que los personajes buenos no sean tan buenos, ni los malos tan terribles. Como escritor, me siento en la obligación de comprender a cada uno de los personajes.

M.G.- Es una historia de dolor, de sufrimiento, de acoso pero el amor cura heridas. 

R.S.- Por suerte. ¿Qué sería de nosotros sin amor, entendido en el sentido más amplio? Está el amor de pareja, el amor de la familia, de la amistad,… Cuando hablamos de algo tan terrible como el acoso escolar, el amor es lo único que nos puede salvar. El círculo es un thriller duro pero también habla de amor.

M.G.- Has comentado antes que a los casos de bullying hay que darles visibilidad, hay que hablar de ellos pero algo que me llama mucho la atención últimamente es que también se está hablando cada vez más del suicidio. Antes era un tema tabú. Ni siquiera los medios de comunicación lo mencionaban por evitar el efecto dominó. Sin embargo, ahora sí se está hablando más de este asunto. 

R.S.- Sobre esto también hay y ha habido mucho debate. Cuando se han producido casos de suicidio y especialmente entre adolescentes, los expertos siempre han dicho que hay que tener mucho cuidado con darle visibilidad a estos casos, por el efecto llamada que se dice. Sin embargo, con lo que ha ocurrido con Sandra Peña, se ha producido una movilización, la gente ha salido a la calle, se han producido protestas. Es muy delicado fijar dónde está el límite. Por desgracia, hay muchísimos intentos de suicidios en España, todas las semanas, entre los adolescentes y por temas de bullying. Algunos se consuman y otros se quedan en intentos. Yo no sé dónde está el límite y no sé cuánta visibilidad hay que darle a todos esos casos. Pero lo que sí sé es que meterlos debajo de la alfombra no va a solucionar el problema. Es algo real que está sucediendo a nuestro alrededor. 

M.G.- Exacto. Roberto, el libro tiene un estilo muy directo y muy claro, con un fraseo muy corto y muchísimo diálogo. 

R.S.- Sí. He escrito ya muchos libros y novelas, y el estilo debe ajustarse al tema que se trata. En este caso, me tenía que meter en la piel de Víctor,  un joven de dieciséis años, y me ha salido un estilo muy directo. Como escritor, y cuando hablas de un tema como este, tienes que llegar al lector, crear debate y, por supuesto, engancharlo. Si no, no hay nada.

M.G.- Has comentado también que te has llevado tres años y medio con este libro. Te he leído decir que lo has reescrito muchísimas veces. ¿Por qué?

R.S.- Sí, porque yo no hago una escaleta ni sé lo que va a ocurrir en la historia hasta que la escribo pero eso hace que, cuando llego al final, reescriba. Siempre reescribo mucho mis libros pero en este caso, mucho más, porque sentía que tenía una responsabilidad importante, a la hora de hablar de un tema tan delicado como este. He reescrito muchas veces, sobre todo las escenas más duras. Aunque he intentado no esconder la dureza, tampoco he querido crear morbo. He procurado buscar un equilibrio que no me ha resultado fácil. Se habla del acoso en muchas vertientes, del acoso sexual a través de las redes, de cuestiones muy delicadas. Le he dado muchas vueltas a este libro. 

M.G.- ¿Qué mensaje quieres que tu novela transmita a los jóvenes?

R.S.- Es muy difícil. Si me tuviera que quedar con alguno diría que hay que romper el silencio. Los acosadores imponen una ley del silencio, hacen sentir miedo, vergüenza e incluso culpabilidad. Y aunque romper el silencio es muy difícil, es el primer paso fundamental para acabar con el acoso. Tanto para las víctimas como para los testigos. Hay que contarlo, hablar con la persona que tengas cerca, preferiblemente con tu profesor, tu madre, tu padre,… Y nunca hay que culpabilizar a una víctima o a un testigo si no lo cuenta. Si no lo cuenta es porque no puede, porque no es capaz. Hay que darles las herramientas para que se sientan en un espacio de seguridad. 

M.G.- Para terminar, ¿podremos ver una futura serie sobre este libro? 

R.S.- Ojalá. Antes de publicarse la novela, Warner supo que había escrito este libro y me contactó. Me han comprado los derechos para hacer una serie de televisión. Me han encargado el guion. Sería una serie de cuatro capítulos que corresponden a las cuatro partes en las que se divide el libro y estamos en ello. El audiovisual es complicado, son procesos lentos, pero ya veremos. El primer paso está dado. 

M.G.- Pues confío en que veamos esa serie. Por mi parte, te agradezco muchísimo que hayas escrito este libro. Creo que es muy importante. Espero que la historia de Uve y de Alba rompa esos silencios y sirva para luchar contra esa lacra social. Darte las gracias por haberme atendido esta tarde y espero poder verte por Sevilla en el futuro.

R.S.- Segurísimo que nos veremos. Muchas gracias.

Sinopsis: En el instituto Ernest Hemingway nada es lo que parece a primera vista.

Cuando Uve llega a mitad de curso se encuentra con un misterioso grupo de alumnos que se dedica a acosar a sus compañeros.

Tienen un nombre secreto: El círculo.

Uve se adentrará en una oscura trama de poder y abusos dentro del instituto. El acoso escolar sistemático se convierte en un peligroso instrumento para intimidar y aterrorizar a los más débiles.

Al mismo tiempo, Uve conocerá a Alba, que pondrá todo su mundo patas arriba.

Esta es una historia de intriga, de superación personal y también de amor. Con el bullying como gran tema de fondo. Un thriller social que nos atrapa y nos hace reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo.

 


miércoles, 19 de junio de 2024

EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR (DRAMA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Patricia Font

Reparto: Enric Auquer, Laia Costa, Luisa Gavasa, Ramón Agirre

Género: Drama

Sinopsis: Ariadna (Laia Costa) descubre que su abuelo busca desde hace tiempo los restos de su padre, desaparecido en la Guerra Civil. Decidida a ayudarlo, viaja a Burgos, donde están exhumando una fosa común en la que podría estar enterrado. Durante su estancia allí, conocerá la historia de Antoni Benaiges (Enric Auquer), un joven maestro de Tarragona que antes de la guerra fue profesor de su abuelo. Mediante un innovador método pedagógico Antoni inspiró a sus alumnos y les hizo una promesa: llevarlos a ver el mar.

[Fuente: Filmaffinity]

La cosa va de maestros esta semana y es que, además de la novela de la que os hablé el lunes, La maestra de José Antonio Lucero, no me puedo resistir a traer a este espacio una película preciosa que, como ya dije en la reseña de la novela, sirve de complemento. 

El maestro que prometió el mar me ha parecido una maravilla. Estamos ante la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Francesc Escribano que viene a narrarnos la historia de Antoni Benaiges, un maestro de Tarragona que, en el año 1934, fue destinado a Bañuelos de Bureba, una pequeñita localidad burgalesa. Allí se hizo cargo de la escuela, sustituyendo al que, hasta ese momento, había ejercido como maestro, el cura del pueblo.

La película, dirigida por Patricia Font, arranca en el año 2010. En La Pedraja, otra localidad de la zona, tiene lugar una escena descorazonadora. Un grupo de arqueólogos forenses trabajan en una fosa común, desenterrando cuerpos con delicadeza suma. Poco a poco van apareciendo huesos y, junto a ellos, algunos objetos personales que pertenecieron a los allí sepultados, -unas gafas, un peine, un colgante-,  pertenencias a través de las cuales se puede llegar a una identificación.

Mientras, en Barcelona, Ariadna recibe una llamada de teléfono. Al otro lado de la línea alguien que pertenece a una asociación, pregunta por su abuelo. Al parecer, el hombre firmó unos papeles para solicitar la exhumación de una fosa común, y así tratar de localizar a su padre. La nieta no sabe nada del asunto. Le parece muy extraño que no sepan nada de esta historia,  así que trata de averiguar algo preguntando a su abuelo. Sin embargo, el hombre, que parece aquejado de alzhéimer y vive en una residencia, no aporta ninguna luz. La joven siente que tiene una misión que cumplir, averiguar qué le ocurrió al padre de su abuelo. Siente que se lo debe, así que pondrá rumbo a La Pedraja. Allí contactará con Laura, la directora de la excavación. 

En los alrededores de la fosa común se agolpan los vecinos de los municipios cercanos. Buscan a sus familiares entre aquellos huesos. Entre el vecindario, Ari entabla conversación con Emilio, un hombre de Bañuelos de Bureba que le dice que, en esta fosa común, podría estar enterrado otro catalán como ella. Se refiere a Antoni Benaiges, el que fue su maestro de escuela, y el auténtico protagonista de la película. En este punto, la acción retrocede en el tiempo. Nos trasladamos al año 1935, cuando Beinages llega a Bañuelos de Bureba, como maestro del pueblo. Sobre la puerta de la escuela, en la planta baja del edificio, luce la bandera republicana.

A partir de este punto, el largometraje se centra en la labor de Antoni, en sus métodos de enseñanza, siguiendo los principios pedagógicos de Célestin Freinet. Si bien al principio tendrá pocos alumnos, Benaiges conseguirá ganarse la confianza de los pequeños del pueblo, aunque tendrá que lidiar con los poderes fácticos del municipio, -el alcalde y el cura-. Y es que, Antoni no sólo se limita a ejerce como docente dentro el aula, sino que también está muy comprometido políticamente con la República. Sus artículos que se publican en los periódicos levantan ampollas y lo ponen en el punto de mira, pero el maestro tiene una máxima, la libertad. 

Arropado por Charo, la mujer que se encarga de limpiar la casa del maestro, Beinages aceptará hacer un favor a un amigo, un acto que cambiará la vida de un niño.

Y mientras la historia del maestro avanza, también veremos a Ari tratando de averiguar qué ocurrió con su bisabuelo, en una carrera contra el reloj, pues la salud de su abuelo se deteriora a pasos agigantados. 

Todo ello para llegar a un desenlace triste y hermoso a la vez, que a mí, debo decirlo, me conmovió profundamente, sin caer en sensiblerías baratas.

Qué me ha gustado de la película

Yo sé que se habla constantemente de la guerra civil, de los fusilamientos en las tapias de los cementerios, de gente que no sabe dónde están sus familiares. Lo sé pero, a pesar de que hay mucho material literario y cinematográfico que abordan estas cuestiones, me sigue pareciendo necesario hablar hasta la saciedad y sacar a la luz tantas y tantas historias personales.

El maestro que prometió el mar se sustenta sobre dos hilos temporales que se complementan. Por un lado, el homenaje que se le hace a los maestros y maestras de la República, con aquellos métodos de enseñanza tan innovadores y que sorprendió a todos. Maestros y maestras que vinieron a cambiar España desde sus raíces, tratando de inculcar a los niños un ideario en el que la palabra libertad se escribía con mayúsculas. Así que la película nos mostrará que en las aulas republicanas, los niños y niñas asistían a clase juntos, que existía la coeducación, la igualdad de sexos, la democracia, y la educación laica, erradicando de las aulas cualquier objeto religioso. En el aula, la máxima autoridad es el maestro. Nadie más. 

En este largometraje veremos a un maestro cargado de ilusión, emocionado por poder transmitir conocimiento a sus alumnos, a los que anima a experimentar, a dejarse llevar por su curiosidad, y a los que enseña cosas prácticas para la vida. Maestros que pedían que sus alumnos los tutearan, acortando distancia, porque ellos eran uno más en el aula. 

Por otra parte, la película también se centra en esa búsqueda desesperada que emprenden algunos familiares, tratando de localizar los restos de un ser querido, restos que estarán en una fosa común, una pila de huesos, junto a otra pila, y a otra más. Encomiable es la labor de los arqueólogos forenses, a los que todavía les queda por abrir la inmensa mayoría de las fosas que cruzan este país, a lo largo y a lo ancho.

Me ha llamado muchísimo la atención el dato que deja caer esta película, que todavía hay gente que no ve con buenos ojos este tipo de exhumación, que los muertos mejor dejarlos donde están, y que las familias se deberían olvidar de ellos.

La ambientación, la caracterización, el vestuario, así como todo tipo de detalles, como el menaje en los hogares, está muy conseguido y ayuda a que el espectador se adentre en la historia. 

Qué es lo que no me ha convencido de la película

No es que no me haya convencido pero sí he echado en falta algo más de profundidad con respecto a los procesos de depuración a los que fueron sometidos los maestros y maestras de la República. La película pasa muy por encima sobre esta cuestión y creo que hubiera sido interesante ver alguna escena que nos mostrara cómo ejercía la Comisión Depuradora. Porque Antoni Benaiges, antes de que le pasara lo que le sucedió (algo que ya os podéis imaginar) pasó por el proceso de depuración, a partir de denuncias de ciertos vecinos del pueblo.

Por otra parte, el relato del presente no está a la altura de la historia del pasado. El hilo narrativo que protagoniza Ari está muy desdibujado. Al personaje lo vamos a ver constantemente taciturno y enfadado, incluso antes de atender la llamada de la asociación pero, ¿qué le ocurre a Ari? La madre le llega a decir: «Ahora que estás mejor, podrías volver a trabajar». Y por ella misma sabremos que está de baja pero, ¿por qué? ¿Qué le ocurre? Creo que el guion peca ahí de falta de información, lo que provoca que no entendamos muy bien a Ari, con su constante frialdad y enojo. 

Personajes e interpretación

Ni que decir tiene que Enric Auquer, en el papel del maestro, está absolutamente fabuloso y muy convincente. Su personaje es sencillo, humilde, lleno de ilusión y entrega. Él quiere ser esa mano que convierte esos niños y niñas en hombres y mujeres con un horizonte próspero por delante, pero también quiere que disfruten de su infancia, al tiempo que los anima a conseguir sus sueños. Antoni Beinages es ese maestro que a todos nos hubiera gustado tener; o ese maestro que representa a todos los que vinieron después y que, de un modo u otro, nos marcaron para siempre.

La interpretación de Enric no tiene mácula alguna. Sus gestos, sus miradas - a veces, se queda embobado mirando a sus alumnos con una cara de satisfacción y amor increíble-, lo dicen todo. Incluso hasta su acento catalán no desentona. A mí me ha encantado el trabajo que ha hecho este actor, nominado a Mejor Protagonista en los pasados Goya, pero se lo arrebató David Verdager interpretando al humorista Eugenio en Saben aquell y, la verdad, también era el suyo un trabajo de interpretación fantástico.

A Laia Costa como Ari la dejo al margen. Creo que ella no tiene la culpa de que sea difícil empatizar con ella. Es que, como dije antes, nos falta información. Sí es cierto que la actriz parece encasillada últimamente en papeles con mucha introspección y lastre.

Destaco también a Luisa Gavasa en el papel de Charo. Es un papel breve pero la actriz le saca su jugo. Y, por supuesto, los niños. Fantástico el actor que interpreta a Emilio y la niña que da vida a Josefina, la hija del alcalde. La interactuación de Charo y los niños con Antoni es muy natural y creíble. 

El maestro que prometió el mar es una película cadenciosa, con una banda sonora fantástica, que se toma su tiempo, pero convierte la historia en un bonito paseo con zonas de luz y sombra. Me parece una historia necesaria, que debería llegar muy lejos, un bonito homenaje a los maestros, concretamente a Antoni Benaiges, cuyos restos no se saben dónde están.

A mí me ha parecido una preciosidad.

La tenéis en Movistar+

Tráiler:



miércoles, 24 de abril de 2024

SOLO UNA VEZ (DRAMA - 2021)


Año: 2021 

Nacionalidad: España

Director: Guillermo Ríos Bordón

Reparto: Ariadna Gil, Álex García, Silvia Alonso, Mari Carmen Sánchez, Isa Montalbán, Javier Martos

Género: Drama

Sinopsis: Laura, una psicóloga del servicio de atención a las mujeres que sufren violencia de género, hace unas semanas que es acosada por el marido de una de sus pacientes. En esta situación, debe tratar una pareja que nunca ha puesto los pies en un centro de este tipo: Eva y Pablo. Por una serie de malentendidos él ha recibido una denuncia, pero afirma con contundencia no ser ningún maltratador.

[Fuente: Filmaffinity]

Sinceramente, no esperaba mucho de esta película. No me sonaba de nada, lo que me hace pensar que, en su día, pasó por cartelera sin pena ni gloria. Tampoco me llamaba la atención el reparto. Ariadna Gil no figura entre mis actrices preferidas. Sin embargo, la elegí del catálogo de Netflix por no encontrar algo mejor, y debo admitir que me ha sorprendido mucho más de lo que esperaba. Cosas que ocurren cuando tus expectativas no están muy altas.

Solo una vez gira alrededor de la violencia machista. Laura (Ariadna Gil) es una psicóloga que trabaja en el Centro de Atención Social, un lugar en cuyo archivo descansan una cantidad ingente de expedientes, lo que denota el volumen de trabajo que tienen. Al centro acuden muchas mujeres que necesitan asesoramiento y apoyo para salir de la espiral de violencia en la que están envueltas, pero también acudirán hombres, maltratadores que, imagino por mandato judicial, deben asistir a terapia, con el objetivo de reconducir su actitud y aprender a controlar la ira. En esas circunstancias está Pablo (Álex García), un joven escritor que, durante una discusión con su pareja, protagoniza un episodio de violencia en el que Eva (Silvia Alonso), su mujer, termina con un brazo roto. Pablo iniciará una terapia que lo obliga a asistir a diversas sesiones, en las que tendrá que conversar con Laura. Él asegura que lo que ocurrió fue un accidente, que no es un maltratador, ni un hombre violento. Laura tratará de esclarecer la realidad que se esconde tras sus palabras.

Por otro lado, y como otra línea argumental, la psicóloga se verá acosada por el marido de una de sus pacientes. Su integridad y la de su hija corren peligro.

Estas serán las dos grandes líneas sobre las que pivota la película, dos hilos que terminarán confluyendo.

Qué me ha gustado de esta película

Indiscutiblemente, la temática de la película es importante. El maltrato (físico, verbal, psicológico, o del tipo que sea) es una lacra social que manda al cementerio a un buen puñado de mujeres cada año. Según la información que arroja Google, en lo que va de 2024 han muerto 9 mujeres por violencia de género. El año 2023 fueron 56.

Por supuesto, no voy a entrar en el típico debate de la violencia de la mujer contra el hombre. Haberla hayla, aunque es innegable que a menor escala. Pero esa es una polémica que prefiero dejar al margen, ya que no es el tema de esta película. Solo una vez se centra en el maltrato del hombre contra la mujer, en las crisis conyugales o de pareja, en la violencia que el hombre ejerce sobre la mujer, en las secuelas psicológicas, en los callejones sin salida en los que a veces la mujer se encuentra.

El tratamiento de esta cuestión es directo y eso me ha gustado. El guion no se anda por las ramas, sino que pone al espectador justo en el centro del asunto desde el minuto cero. No hay preámbulos. No hay necesidad de mostrar el episodio violento en cuestión y que da pie a la terapia, ya que los detalles los iremos conociendo a través de las conversaciones que Laura mantiene con Pablo y con Eva. Al principio, oiremos la versión de las dos partes, que coinciden en la accidentalidad del episodio y en la sobredimensión que se le ha dado al asunto. No obstante, y a medida que avancemos en el metraje, iremos descubriendo que los hechos tienen otro cariz.

La película viene a dejarnos claro que la violencia machista afecta a todo tipo de mujeres. No hay un perfil específico. Tenemos una idea errónea y preconcebida sobre el tipo de mujer que se deja «dar de hostias» como dice Eva. Tendemos a pensar que son mujeres sin estudios, sin trabajo, débiles de carácter, dependientes económicamente, inmigrantes,... Sin embargo, las estadísticas arrojan otros datos. Laura llega a decir: «Por este despacho han pasado juezas y empresarias de éxito». Y es que nadie está libre de vivir una situación así. Ninguna mujer, por poderosa que pueda parecer, está libre de sufrir violencia machista. Así que esta película sirve para romper con un patrón que no se corresponde con la realidad. 

Pero ¿por qué un hombre pega, agrede, humilla a una mujer? ¿El maltratador nace o se hace? Otro punto que explora la película es la herencia, aunque pasa muy de puntillas sobre el asunto. Los estudios desvelan que el niño que ha sido testigo de violencia machista entre sus padres tiene un porcentaje elevado de convertirse en un maltratador de adulto. Lo dejo ahí, para no desvelaros demasiado. No obstante, lleve o no lleve la violencia en el ADN, ¿hay algo que justifique la violencia? Como dije antes, a medida que vayamos avanzando en el metraje, iremos descubriendo la realidad que se esconde en la pareja. Pero Solo una vez incide especialmente en las supuestas motivaciones de un maltratador. Pero tampoco entro en este tema para no haceros spoiler.

Como veis la película no solo se limita a contar una historia de maltrato sino que también pone sobre la mesa otra serie de cuestiones colaterales. Solo una vez es también un vehículo de crítica al sistema. Saca a la luz los defectos y las carencias que, desde las instituciones gubernamentales, no se terminan de solventar. El protocolo de actuación es lento, demasiado. Hasta el punto en el que, cuando se actúa, ya es demasiado tarde. Es lo que refleja esta película y no solo en el caso de Pablo, que inicia su terapia dos meses después del episodio violento, sino que la propia Laura experimentará en su piel la vulnerabilidad de una mujer que se siente amenazada por un hombre,  a pesar de las denuncias. 

Por otro lado, tendría que decir que los diálogos me han parecido muy buenos. Parece que las conversaciones fluyen en armonía. A simple vista no es más que dos personas conversando. Sin embargo, las preguntas de Laura van directas a donde más duele. Pablo tiene que lidiar con los derechazos de Laura, lo que lo pondrá en una situación bastante incómoda y la tensión tenderá a ir aumentando paulatinamente, incrementada por lo reducto del espacio, pues casi toda la acción se desarrolla en la consulta de Laura, y eso provoca una cierta sensación de asfixia.

Pero si hay algo que me ha encantado de esta película es el final. A quince minutos del desenlace, la cosa se pone realmente seria. No cuesta esperar ese momento porque el largometraje tiene una duración de ochenta minutos y, como la información importante se va desvelando poco a poco, la curiosidad del espectador se mantiene a buen nivel, hasta llegar a ese cuarto de hora en el que todo se precipita, hasta esa última secuencia, en la que un plano corto sobre el rostro de Laura abre la caja de Pandora y al espectador, que entiende la maniobra de Laura sin habérsela esperado, le empiezan a llover preguntas. ¿Es ético lo que Laura hace? Ahí lo dejo. 

Personajes e interpretación

* Laura es la profesional, la encargada de gestionar los episodios de violencia machista. Conoce bien el tema, los patrones que se repiten, las emociones que invaden al maltratador y a la víctima. Es una experta en la materia y sabe conducir perfectamente la situación. Personalmente, es madre divorciada pero mantiene una cordialísima relación con su ex marido. Su hija es una adolescente que tiene que vivir a caballo entre la casa de su madre y de su padre, y entre ambas se producen los típicos roces materno-filiales. Nada grave. De su personaje me ha interesado mucho la dualidad que vive. Por un lado, mediando entre Pablo y Eva. Por otro, sintiéndose ella misma como víctima de la violencia machista. Pero lo más brillante de su personaje es esa secuencia final de la que os he hablado antes. 

La interpretación de Ariadna Gil es correcta a lo largo de toda la película, pero especialmente superlativa en la mirada que acompaña la decisión final que toma. Ahí lo dejo.

* Pablo es un hombre joven con una vida acomodada, y con aspecto de encantador. Vive de lo que le gusta, de inventar historias y escribir novelas. Tiene una mujer hermosa y bella, independiente económicamente, que además lo apoya y respeta su trabajo. Nadie mejor que Eva, editora, podrá comprender las neuras y las necesidades de un escritor. Pablo se cree víctima de un mal entendido. Una reacción fuera de lugar lo ha colocado en el diván de una psicóloga, por la que se siente atacado desde el mismo instante en el que entra por la puerta. Pero Pablo conoce la verdad. Seguramente le da miedo reconocerla. A lo largo de las sesiones irá hablando de sí mismo, de sus anteriores relaciones, de Eva, de su trabajo,... Al final, descubriremos al verdadero Pablo, cuando salga a la luz sus rincones más oscuros. 

Álex García es el encargado de interpretar a Pablo. Al igual que su compañera de reparto, su interpretación es correcta.

* Eva será el personaje que más me gusta. Ella representa a ese tipo de mujer que, hasta ahora, ha estado ciega. Ama a Pablo y es incapaz de ver en él las señales que la han conducido a esta situación. No se considera una mujer maltratada, no es como todas esas esposas o novias de la que hablan las estadísticas. Normaliza el comportamiento de Pablo, lo justifica, lo entiende. Incluso es capaz de dejarlo todo por él, de sacrificarse y de acatar los deseos de su marido, con tal de que la relación vaya bien. Pero Laura, con las preguntas pertinentes, conseguirá que Eva rebusque en su interior y abra los ojos.

Será Silvia Alonso la que dé vida a Eva. La incredulidad se instala en su rostro y perfectamente podemos ver a una mujer que, por primera vez en su vida, entiende que su marido es un maltratador y que ella es víctima de violencia de género. La actriz transita perfectamente por ese sendero que la lleva desde el escepticismo hasta la más absoluta convicción. Su miedo llega a ser palpable. Me ha gustado muchísimo el trabajo de la actriz.


Basada en la obra teatral homónima de Marta Buchaca, Solo una vez no puede tener mejor título. ¿Acaso lo que ocurre solo una vez debe ser obviado? La expresión «solo una vez» es una débil argumentación. Esas tres palabras suelen venir aparejadas con otras de significado similar: «No volverá a ocurrir»; «Fue solo un instante de arrebato». Pero el refranero español, que siempre es generoso en su sabiduría, dice que el que nace lechón, muere cochino. Es decir, que el que la hace una vez, puede volver a hacerlo. Así que, lo de solo una vez no es más que un clavo ardiendo al que agarrarse. Por regla general, terminas por quemarte.

Solo una vez es el primer largometraje de Guillermo Ríos y, como dije antes, me ha gustado más de lo que esperaba. Quizá por ponerle alguna pega, el personaje de la hija de Laura, si bien es importante en un hilo de la trama, me ha resultado algo irritante.

Poco más os puedo decir de esta película. Sin ser un largometraje inolvidable creo que puede ser una opción interesante para una tarde de aburrimiento.


Tráiler: 



miércoles, 20 de marzo de 2024

NYAD (DRAMA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Elizabeth Chai Vasarhelyi, Jimmy Chin

Reparto: Annette Bening, Jodie Foster, Rhys Ifans, Ethan Jones Romero,...

Género: Drama

Sinopsis: A la edad de 60 años, y 30 años después de abandonar la natación de fondo para ser una destacada periodista deportiva, Diana Nyad se obsesiona con llevar a cabo la proeza que siempre se le resistió: la travesía nadando de casi 180 km de Cuba a Florida, conocida como 'el Everest de la natación'. Resuelta a ser la primera persona en hacer la travesía a nado sin la protección de una jaula contra tiburones, Diana se embarca en una emocionante aventura de cuatro años con su gran amiga y entrenadora Bonnie Stoll y un equipo totalmente entregado.

[Fuente: Filmaffinity]

 

Vaya por delante que no tenía mucho interés en ver esta película. Desconocía la historia de Diana Nyad. No sabía quién era esta mujer y lo que había hecho. Pero, después de indagar un poco allí y allá, supe de su hazaña. Tampoco es que me sintiera especialmente atraída. No obstante, si me senté a verla fue porque, después de llevarme un buen tiempo rastreando el catálogo de Netflix, buscando qué película ver un sábado por la noche, que no hubiera visto ya y que me atrajera, descarté muchos títulos y me quedé con Nyad. ¿La opción menos mala? Ahora me parece ridículo pensar así porque me ha gustado muchísimo este largometraje. Me ha resultado tan hipnótico que no me importó verla una segunda vez para afinar mis impresiones. Os cuento un poco.

Diana Nyad es una mujer a punto de cumplir sesenta años. De joven fue nadadora profesional, logrando importantes hitos a los 28 años. Por ejemplo, cruzó a nado el lago Ontario, bordeó la isla de Manhattan (45 kms), y también cruzó el Canal de la Mancha. Solo le quedó un sueño por cumplir, nadar desde Cuba a Florida, exactamente hasta Cayo Hueso. Es decir, tenía que cubrir una distancia de 165 kms, lo que supondría nadar en mar abierto durante sesenta horas, en un hábitat propio de tiburones y otras criaturas marinas. Lo intentó una vez y no lo consiguió. La joven decidió abandonar. Dejó la competición y se dedicó a ser comentarista para ABC Sports. Sin embargo, ahora que ha cumplido sesenta años, parece que ha entrado en una especie de crisis personal. A su edad, ¿debe resignarse a quedarse arrinconada, esperando que la muerte la visite? Rememorando sus logros de juventud, Nyad toma la decisión de retomar aquel sueño que la ha perseguido desde siempre. El problema es que tiene 60 años, y hace demasiado tiempo que no se mete en una piscina. Pero parece decidida. Comenzará a entrenar y a entrenar, tratando de ganar resistencia dentro del agua. A su lado estará Bonnie (Jodie Foster), a la que la idea de su amiga le parece una auténtica locura. ¡¡Tiene sesenta años, por dios!! ¿Qué pretende? Sin embargo, Bonnie es una amiga leal y fiel, de esas que apoyan incluso en las locuras y, a pesar de sus reticencias iniciales, se convertirá en su entrenadora. Siempre juntas. 

Nyad narra los cuatro intentos que la nadadora llevó a cabo a partir del año 2010. El último le permitió llegar a Cayo Hueso, el 2 septiembre de 2013. Tenía 64 años. 

Qué me ha gustado de la película

La película se inspira en el libro que la propia Diana Nyad publicó en 2015 (Find a Way), donde relataba su proeza. Ya os digo que yo no conocía la historia de esta mujer. No la había escuchado jamás y eso que culminó su hazaña hace tan solo once años. Pero me ha gustado mucho saber más sobre ella. De entrada me ha parecido entrañable ver cómo se cuestiona su vida cuando cumple los sesenta años. Creo que la sociedad, este mundo, acostumbra a tratar como fósiles a las personas que cruzan cierta edad. Así que, la decisión de Nyad, a pesar de parecer una locura, me pareció muy valiente. 

Por otra parte, es muy interesante todo lo que se narra sobre los diversos intentos que lleva a cabo. Nyad nos cuenta qué miembros formaron su equipo, qué función tenía cada uno de ellos, a qué peligros se enfrentó en las diversas tentativas, cómo resolvieron los múltiples problemas que encontraron, y las penalidades, calamidades y desgracias que sufrió Diana. Todo ello por un sueño, que muchos podrían calificar de obsesión enfermiza, pero para ella era algo vital, una forma de decir estoy aquí y sigo viva. Y en este sentido creo que la película transmite un mensaje muy necesario, dirigido a la población de personas mayores, aquellos que ya han cumplido los sesenta pero que todavía pueden tener mucha vida por delante: lucha por tus sueños, tengas la edad tengas, y no te rindas nunca.

La película avanza con un ritmo sosegado, como cuando el mar está en calma chicha. Sin embargo, tiene dos momentos de intensa tensión que animaran bastante la historia. Con esto no quiero decir que la película sea aburrida. Todo lo contrario. Ya os digo que a mí me pareció hipnótica. Y eso que dura dos horas. Pues, para mi sorpresa, no le quitaría ni un minuto.

Por otra parte, se produce un baile constante entre pasado y presente. A modo de pequeños flashbacks conoceremos cómo fue la infancia de Diana. En pequeñas pinceladas se nos hablará de cómo era la relación con su padre, la persona que la incitó a explorar el mar y le habló de Cuba; lo que  piensa de la madre; cómo se formó como nadadora; quién fue su entrenador; las competiciones en las que participó; y los éxitos que cosechó a los 28 años. Muchas imágenes vendrán acompañadas por subtítulos que recogen sus declaraciones reales, así que toca ir leyendo también para no perder información. Quizá hubiera estado mejor doblar al castellano esos pasajes con una voz en off, pero creo que, al hacerlo así, se ha tratado de apostar por el realismo. Y aunque, en ocasiones, la alternancia entre pasado y presente puede repercutir gravemente en el ritmo de una historia, lo cierto es que aquí funciona bastante bien. En ningún momento he tenido la sensación de que la tensión del relato cayera al retrotraernos en el tiempo. Los flashbacks, a mi juicio, hilan bastante bien y con la duración correcta, enlazando con los momentos del presente de la historia.

Temas

La película se centra principalmente en la hazaña de Nyad. Eso implica que se explicará con más o menos detalles los distintos avatares que sufrirá en cada uno de los cinco intentos. Sin embargo, también se abordarán otras cuestiones como la dramática experiencia que vive la joven de adolescente, un espinoso asunto del que se ha hablado más de una vez en el mundo del deporte. No  quiero ahondar mucho pero sumad dos más dos. Es decir, tenemos a un grupo de jovencitas que pasan muchas horas junto al entrenador, al que consideran su ídolo, y todo ello lejos del alcance de la familia. Os hacéis una idea, ¿no?

En algún momento sentí que me hubiera gustado que se profundizara más en este asunto. Más que nada porque, algo así, marca mucho y redefine la personalidad del adulto. Pero esa fue mi impresión en el primer visionado de la película. Después de verla otra vez, cambié de opinión. Y es que la cuestión en sí, aunque no se aborda con mucho calado, sí sale a relucir en las conversaciones que Diana y Bonnie mantienen en la edad adulta, y en esas declaraciones reales que nos ofrece la película. Creo que, con esa información, es suficiente. 

Otras cuestiones que se tocan son, por supuesto, la fuerza de voluntad, la perseverancia, el espíritu de superación y la amistad, hasta el punto de que la película tiene un cierto toque de sororidad. Y brevemente sale a la luz la identidad sexual -Nyad y Bonnie son lesbianas-, pero se pasa muy de puntillas sobre este asunto, lo que me parece lógico en los tiempos que corren. Ya no hace falta hablar de la homosexualidad de forma ex-profeso. 

Personajes e intérpretes

La trama pivota principalmente alrededor de las dos grandes protagonistas de esta historia -Diana y Bonnie-. Ambos personajes quedarán perfectamente dibujados. En el caso de Diana, vamos a descubrir a una mujer algo cascarrabias, que no se resigna fácilmente. Cabezota y testaruda, a Diana le encanta hablar de sí misma. Se diría que es egocéntrica pero cuando les da la chapa a los demás sobre las cosas que ha hecho en su vida, no lo hace por alardear sino por compartir su entusiasmo. Sin embargo, Bonnie, su mejor amiga, sabe que puede resultar pesada y acostumbra a actuar como intermediaria. Para Bonnie, la idea de Diana es una absoluta locura pero ella es una amiga incondicional. Llevan juntas toda la vida, conoce perfectamente a Diana, sabe que con ella hay que ser paciente, y no le importa sacrificarse y entregarse a la causa. Aun así, y a pesar de la gran amistad que las une, veremos cómo también se producen roces entre ellas. No añado más.

Annette Bening y Jodie Foster son dos titanes en esta película. Ambas están fabulosas. De hecho, estaban nominadas a los Oscar pero no lo ganaron. Bening hace un papelón metiéndose en la piel de Diana Nyad. Mientras veía la película me preguntaba si realmente era ella la que nadaba. Busco información y sí, es ella. Aunque contaba con dos dobles, para hacer este papel tuvo que estar entrenando durante un año, junto a una nadadora olímpica, y al parecer se podía pasar un montón de horas dentro del agua, sin problema. Así que, a la proeza de Nyad, hay que sumar la de la actriz que también ha superado los sesenta años.

En cuanto a Foster, también hace un gran trabajo. Digamos que a ella le toca la parte más fácil, llevar el entrenamiento de Nyad desde el borde de una piscina o desde la borda de un barco pero, aún así, hace una gran labor de interpretación, sufriendo por el dolor de su amiga y celebrando sus éxitos como propios. Porque eso también lo vemos en esta película, cómo el equipo está tan unido que, las hazañas de uno de sus miembros es como la hazaña de todos ellos. Y menudo cuerpazo luce la Foster, aunque Bening no se queda atrás. A ver quién es el guapo que hace el teaser de Pilates.

Destaco también la interpretación de Rhys Ifans, en el papel de John Bartlett, el navegante encargado de calcular la ruta y analizar las mareas, al que también le parece una locura la propuesta de Diana. Sin embargo, para él también será una aventura inolvidable. Su personaje es muy emotivo, ya veréis. E inevitablemente al verlo, no puede dejar de pensar en el personaje que hace en Notting Hill, un tipo estrambótico que nos hacía reír. 


En definitiva, me ha gustado mucho esta película. Con un desenlace muy emotivo, no se hace nada larga, a pesar de que dura dos horas. A mí me mantuvo en vilo, a pesar de saber cómo terminaba pero en Nyad no es importante la meta (que ya conocemos) sino cómo se llega a ella. Y cierro la reseña con dos datos. Por un lado, si ves la película, espérate a los créditos finales porque podrás ver a las verdaderas protagonistas de esta proeza junto a las actrices. ¡Son un calco! Y dos, leo en Internet que a Diana Nyad nunca le reconocieron este hito. Hubo mucha controversia y su récord fue revocado. Puedes leer más aquí. En definitiva, que yo la recomiendo.

La tenéis en Netflix, donde además podemos encontrar también un documental, titulado La otra orilla.



Tráiler: 




miércoles, 13 de marzo de 2024

SOLO (DRAMA - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: España

Director: Hugo Stuven

Reparto: Alain Hernández, Aura Garrido, Ben Temple,

Género: Drama

Sinopsis: Fuerteventura. Septiembre de 2014. En busca de la ola perfecta, el joven surfista Álvaro Vizcaíno se precipita por un acantilado en la zona más inaccesible de la isla. Lo que iba a ser una increíble jornada deportiva se transforma en 48 horas de agonía extrema. Con el cuerpo malherido y la cadera rota, deberá vencer a una naturaleza implacable y hacer frente a sus propios miedos para intentar sobrevivir... Basada en hechos reales.

[Fuente: Filmaffinity]


Siempre me gustó ver películas basadas en hechos reales, especialmente si tratan sobre experiencias que ponen al hombre en situaciones límites de supervivencia. La capacidad de superación del ser humano es prodigiosa. Cuando las fuerzas parecen abandonarnos, el espíritu de lucha puede mantenernos con vida lo suficiente como para salvar el pellejo. Por eso he querido ver Solo, porque este largometraje narra las 48 horas más angustiosas que pasó al surfista Álvaro Vizcaíno en 2014, cuando estando de vacaciones en Fuerteventura, resbaló por una ladera y cayó al mar. Cuatro años más tarde publicó un libro titulado igualmente Solo, en el que contaba su historia. El cineasta Hugo Stuven la ha adaptado a la gran pantalla. Os cuento qué me ha parecido la película.

Solo comienza en una playa. Álvaro (Alain Hernández) contempla cómo Ona sale del mar con su tabla de surf. La pareja está pasando el día junto al mar y conversan. Ella le pregunta por qué él la ha llevado a ese lugar. Él quiere contarle una historia, lo que le ocurrió cuando quedó a la deriva aquel 14 de septiembre de 2014. De este modo, el presente -lo que nosotros pensamos que es el presente- se alterna con el pasado.

Y en ese pasado nos retrotraeremos a la noche previa en la que todo ocurrió. Álvaro estaba de fiesta. Ona bailaba con otro hombre. Y Nelo, el amigo surfista de Álvaro anuncia que lo deja todo para formar una familia. Son un grupo homogéneo, gente que ama la naturaleza, el mar, que ha roto con las ataduras de la ciudad y que solo viven realmente cuando hacen surf. A la mañana siguiente, Álvaro pone rumbo a una zona de dunas. Quiere bajar a una cala desierta, adentrarse en el mar, y coger algunas olas, pero su pie resbala por una ladera y queda colgando de un precipicio. No hay nadie alrededor. Si trata de coger su móvil de la mochila que lleva a la espalda, terminará por caer al mar. Así que opta por tirarse él, cuando cree que es el momento más apropiado para no golpearse contra las rocas. A partir de ese momento, Solo narra las múltiples calamidades que le ocurrirán durante las 48 horas siguientes, hasta ser rescatado. 

Qué me ha gustado de la película

Lo primero que llama la atención son los paisajes y la fotografía. Playas volcánicas, acantilados, y el mar de un azul intenso conformarán la parte más bella de la película. Hay momentos en los que veremos a los jóvenes surfear las olas, en una comunión perfecta entre el hombre y el mar. Las imágenes son muy bellas.

Con respecto a la trama, me gusta la parte en la que Álvaro batalla contra el mar, tratando de ponerse a flote y salvarse. Aunque hay algunos actos que no entiendo, lo vamos a ver tratando de sortear rocas y llegar hasta una cala.  Imagino que el rodaje de la película habrá sido complicado y eso hay que reconocerlo. Las imágenes nos muestran a un hombre colgando literalmente de un acantilado. La cámara se aleja. Está completamente solo. Y aunque sabemos que no excesivamente lejos debe haber un equipo de rodaje, y que él está debidamente asegurado, no deja de ser impactante verlo aferrado a la pared rocosa. 

Por aportar algo más señalaría la lección de vida que aprende Álvaro. Su experiencia lo conduce a una examen de conciencia, a examinar cómo ha sido su vida hasta ese momento, entendiendo cuáles han sido esos errores que debe enmendar.

Qué no me ha gustado

Y si decía antes que lo que más me ha gustado de la película son los momentos de supervivencia, las escenas en las que vemos a Álvaro batallando contra el mar, tratando de salvarse, lo que menos me ha gustado es todo el resto, que es bastante. Es decir, los momentos en los que el surfista y la chica hablan del pasado, de la relación que tienen en ese momento, de lo que le gustaría a uno y a otro, me ha parecido como de cartón piedra. Diálogos tontorrones, insustanciales, que no aportan nada. Tampoco me parece creíble la amistad entre Álvaro y Nelo, la reacción del primero cuando el segundo le cuenta que ha pensado en cambiar de vida, que lo de surfear de aquí para allá está bien pero que, llegados a una edad, necesitas otras cosas. Es todo muy artificial.

Por momentos se hace lenta. Las escenas de lo que pensamos que es el presente rompen por completo la poquita tensión que se genera en las situaciones más complejas, con lo que el ritmo es irregular.

Personajes e interpretación

Del pasado de Álvaro sabremos bien poco. El guion va dejando caer datos aquí y allá sin orden ni concierto. Al parecer tiene poca relación con la familia y menos aún con su padre. ¿Por qué? No sabemos. En eso no se profundiza. Y con respecto a Ona, también parece que estuvieron un tiempo juntos pero algo pasó entre ellos y terminaron la relación. Sin embargo, Álvaro sigue enganchado con ella. Es decir, el personaje no está bien perfilado. Así que, cuando cae por el precipicio, lo conocemos tan poco que lo que le ocurre te importa lo justo. Es como si te enteras del accidente que ha tenido un conocido tuyo al que no ves hace diez años. La historia te impacta durante unos segundos y, al momento, sigues con tu vida.  

A partir del momento en el que tiene el accidente, Álvaro lo va a pasar realmente mal. Heridas, cortes y huesos rotos le impedirán moverse en el agua y nadar hacia una parte menos rocosa, hacia la playa. La sed, el hambre, las gaviotas, el frío de la noche y el calor del día serán sus mayores enemigos. Tuvo que haber sufrido mucho y, sin embargo, Alain Hernández no me ha transmitido todo ese sufrimiento. El actor no me convence ni en los momentos más complicados. Se le nota mucho que está actuando y no resulta creíble. Lo veremos desesperado, hundido, con miedo, pero esas emociones no nos llegan, no traspasan la pantalla, con lo que me enfrenté a este drama con bastante frialdad. Es más, hay un momento en el que personaje madura y llora, pero nada, que no conmueve. 

En definitiva, la historia real de Álvaro Vizcaíno (puedes leer una entrevista aquí) es para conocerla (yo no la conocía) y en ese sentido me parece muy encomiable que se opte por contar estos hechos a través del cine, para conocimiento del mundo, pero a esta película le falta emoción, profundidad, tensión, y todo lo que se supone que tiene que tener una película que nos habla de cómo un hombre supo sobreponerse a una situación extrema y consiguió salvarse.

La tenéis en Netflix




Tráiler:





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