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miércoles, 6 de noviembre de 2024

PEQUEÑAS CARTAS INDISCRETAS (COMEDIA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Thea Sharrock

Reparto: Olivia Colman, Jessie Buckley, Anjana Vasan, Timothy Spall, Gemma Jones,...  

Género: Comedia. Intriga. 

Sinopsis:Años 20. En la ciudad costera de Littlehampton, la devota Edith Swan y otros habitantes de la localidad empiezan a recibir escandalosas cartas escritas con un lenguaje tan excéntrico como obsceno. Rápidamente las sospechas recaen sobre Rose Gooding, una vecina impetuosa que ve cómo su libertad y la custodia de su hija peligran debido a estas acusaciones. Mientras las cartas siguen asolando la población, la agente de policía Gladys Moss pondrá su ingenio a trabajar para resolver el misterio y atrapar al verdadero culpable de todo este embrollo.

[Fuente: Filmaffinity]

En los últimos meses, a mi crisis lectora se ha sumado también una cierta apatía cinematográfica. Desde principios de verano he visto muchas películas y prácticamente ninguna memorable, a mi juicio. Sin embargo, debo reconocer que, casi de manera consecutiva, me he topado con dos largometrajes que me han despertado levemente de mi letargo. De una de ellas, Pequeñas cartas indiscretas, vengo a hablaros hoy. 

Me topé con esta película, dirigida por Thea Sharrock, casi por casualidad, buscando en las plataformas qué ver. Y es que cada vez me cuesta más encontrar algo que me guste en Netflix y similar. ¿De verdad, una película como Pretty Woman, u otra similar del año de la polcapuede ser un estreno para Netflix? Sí, entiendo el concepto «estreno» en este caso, pero vamos, qué menudo estreno. Pero bueno, a lo que iba. Le eché un vistazo al argumento. Vi que era de factura británica (con mezcla del país galo) y me dije: ¡dale! El resultado ha sido bastante aceptable. Pequeñas cartas indiscretas me ha divertido. Diría que incluso me ha arrancado alguna que otra carcajada. Os cuento.

De entrada, os tengo que comentar que la película está basada en una novela, que a su vez está basada en un hecho real. Así figura en la leyenda que nos recibe en los créditos.


«Esto es más real de lo que pudiera parecer»


Todo ocurre en el pequeño pueblecito costero inglés, que debe ser coqueto y encantador, de nombre Littlehampton. Estamos en los años 20 del siglo pasado. En primer plano vamos a conocer a Edith Swan (Olivia Coleman) una solterona que todavía reside con sus ancianos padres. Edith es una mujer pía, devota y entregada a la causa de cuidar a sus progenitores. Residen en una zona de pequeñas casitas pareadas, de ladrillo visto, con paredes de papel, donde se escucha todo, y donde los vecinos tienen que compartir retrete y tina para el baño. Pared con pared vive Rose Gooding (Jessie Buckley) que es absolutamente lo contrario de la joven Edith. Rose es una joven madre, digamos, algo peculiar. Madre de la pequeña Nancy, mantiene una relación con Bill, un joven negro. Lo que caracteriza y llama la atención de Rose es su forma de ser y estilo de vida, que os detallo más abajo. A pesar de lo distintas que son, Edith y Rose se hacen amigas, pasean juntas, se cuentan sus vidas, y se hacen confidencias. Habitualmente Rose escandaliza a Edith, quien se sonroja con frecuencia, pero esta última cree tener una misión fervorosa ante sí, enmendar a su vecina y llevarla por el buen camino. ¿Lo conseguirá?

La acción se inicia cuando Edith recibe una carta. No es una carta cualquiera que uno pudiera recibir de un familiar lejano. Tampoco es una invitación a un casamiento, ni siquiera será una invitación a una tarde de té. Lo que Edith recibe es una carta anónima, la que hace la número 19 y que viene precedida por otras tantas del mismo estilo. En esa carta, como en las anteriores, Edith es insultada, humillada, ultrajada y vilipendiada. Lo más liviano que se puede leer en esas páginas son frases como: vieja furcia buscona, asquerosa embustera, apestosa golfa o chupavergas. Como podéis imaginar, semejante retahíla de improperios y aberraciones causa una tremenda excitación en Edith y en sus padres. ¿Cómo es posible que alguien piense tremendas barbaridades de la joven? ¿Quién puede estar detrás de esas cartas? Nadie lo sabe. Sin embargo, las sospechas recaerán inmediatamente en la persona que más mala fama tiene del pueblo, Rose Gooding. Así que, con la sospecha planeando sobre la cabeza del padre y la hija, ambos se dirigen a la comisaría para interponer la denuncia. Como consecuencia, y sin llevar a cabo una investigación que aclare los hechos, sino basándose únicamente en la mala prensa, arrestan a Rose. ¿Caso cerrado? Va a ser que no porque todo se irá complicando aún más, hasta convertirse en una vergüenza nacional. El pequeño pueblo de Littlehampton en el punto de mira de todo el imperio británico.

Y es que, no todos en la comisaria creen que Rose sea la autora de esas cartas. Entre los agentes de policía conoceremos a Gladys Moss. O mejor dicho, a la mujer policía agente Moss. Se trata de una joven de origen hindú, cuya vocación policial le viene por parte de padre. Ella no cree que Rose sea la autora de las cartas. Al menos, no sin antes llevar a cabo una exhaustiva investigación, pero Moss tendrá que lidiar con el machismo y la ineptitud de sus compañeros policía y de su jefe, que la ningunean, no solo por ser mujer sino también por su color de piel. Aun así, la joven no se detendrá porque teme que estén cometiendo una injusticia y, por su cuenta y riesgo, inicia su propia investigación. ¿Qué resultados obtendrá? Para averiguarlo tendrás que ver la película. Lo que sí te adelanto es que, cuando sepas la verdad, vas a lanzar una enorme risotada. Al menos, a mí me ocurrió así. 

Qué me ha gustado de la película

Hay un poco de todo en este largometraje. El humor se mezcla con la intriga y hasta con el drama. La base de la historia es lo irrisorio que resulta la situación, con esas cartas escandalizadoras, llenas de auténticas groserías, injurias y ofensas, acentuado por algún personaje caricaturizado que inevitablemente te hará reír. Pero los personajes tienen sus secretos, un presente y un pasado que pesa a cada uno de ellos. Rose sostiene que llegó a aquel pueblo huyendo de un drama. Mientras que Edith vive inmersa en el drama de la soledad y la soltería. Y, a su vez, la autoría de las cartas es todo un misterio. 

Así que Pequeñas cartas indiscretas viene a poner sobre la mesa cuestiones como por ejemplo, el racismo, las convenciones sociales, especialmente en un pueblo pequeño, el papel de la mujer -no ya solo es su rol más típico del momento sino también en lo incómodo e increíble que resulta, incluso para las mujeres, la presencia de una mujer policía-. Y por supuesto, la lucha de las mujeres por un futuro en el que sean algo más que hijas, esposas y madres. Hasta los orígenes de Rose, procedente de Irlanda, supone un asunto cuestionable.

La ambientación es fabulosa. La película consigue hacerte viajar a esos años 20, a un pequeño pueblo donde los chismes y rumores corren de una esquina a otra, con calles bajo una luz tamizada e interiores algo oscuros.

Personajes e interpretaciones

La película se sustenta en el innegable contraste que existe entre los dos personajes femeninos. Edith es una dama cristiana, devota, creyente, abnegada y virtuosa. Todo un ejemplo de rectitud moral. Es una mujer que cree que su paso por el mundo implica sacrificio, contención y expiación. Mientras más sufrimiento más cerca estará de la virtud y, por tanto, del propio Jesucristo. Mujer abnegada, abandonada por un novio, que no tuvo piedad de ella, y que vive bajo el yugo de un padre autoritario, en realidad a Edith le gustaría ser un poco como su vecina, una mujer que no está sujeta a las riendas de la sociedad y que hace lo que quiere. El escándalo que gira alrededor de la joven parece que la abruma pero, cuando la conocemos un poco más, toda esa fama que ha surgido, en realidad, la seduce.

En cambio, Rose es la cruz de la moneda. Desvergonzada, malhablada, bruta, impulsiva, desafiante, a ella le importa muy poco las convenciones sociales. Fuma y bebe cerveza como los hombres porque es una mujer libre y en la libertad quiere educar a su hija Nancy. Pero Rose, bajo esa capa de rebeldía, esconde un pasado trágico, o eso parece. Rose llega a cuestionarse su propia vida. ¿Realmente es mala mujer y madre? La situación que vive le hará a replantearse su forma de ser. 

Por su parte, Gladys es magnífica. Sus diálogos están construidos con hilos de fina ironía. A la mujer policía agente Moss (atención al redicho título) le toca lidiar con el machismo de sus compañeros y la inteligencia de la joven policía deja en una posición bastante endeble al resto de los hombres que visten uniforme.

Breve referencia a los padres de Edith, interpretados por un casi irreconocible Timothy Spall y por una maravillosa Gemma Jones de ojos azules.

El plano interpretativo es punto fuerte de la novela. La pareja tan dispar que forman Edith y Rose viene encarnada por una magnífica Olivia Colman y por la maravillosa Jessie Buckley. La interpretación de Colman está llena de matices, un extenso abanico que va desde los gestos de sorpresa e incredulidad hasta esas miradas algo turbadas, pías y devotas, que convierten al personaje en un modelo a seguir. Por su parte, Buckley tiene que remangarse las mangas de su largo camisón para escupir en la calle, enfrentarse a los hombres y beber cerveza sin parar. Se la ve disfrutar de su personaje. Yo también lo haría.

No quiero cerrar este apartado sin obviar al variopinto grupo de amigas de Edith, una granjera sucia y maloliente, mujer de color que perdió a su marido y una anciana a la que le gusta colocarse.   

En definitiva, quizá no sea una película extraordinaria pero sí te hace pasar un buen rato. Es cine británico y eso ya dice mucho en su favor. Así que te animo a que viajes a Littlehampton pero ten cuidado, no sea que tú también recibas una carta anónima.




La tenéis en Movistar+

Tráiler: 


miércoles, 22 de julio de 2020

JUDY (DRAMA - 2019)


Año: 2019

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Rupert Goold

Reparto: Renée Zellweger, Jessie Buckley, Rufus Sewell, Finn Wittrock, Michael Gambon, Bella Ramsey, John Dagleish, Gemma Leah Devereux, Gaia Weiss, Andy Nyman, Fenella Woolgar, Phil Dunster, Julian Ferro, Royce Pierreson, Lucy Russell, Philippe Spall, Kate Margo

Género: Drama. Biografía.

Sinopsis: Durante el invierno de 1968, treinta años después del estreno de 'El mago de Oz', la leyenda Judy Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos. Las entradas se agotan en cuestión de días a pesar de haber visto su voz y su fuerza mermadas. Mientras Judy se prepara para subir al escenario, regresan los fantasmas que la atormentaron durante su juventud en Hollywood. A sus 47 años, la cantante se enfrenta a las inseguridades que la acompañaron desde su debut, pero esta vez vislumbra una meta firme: regresar a casa con su familia para encontrar el equilibrio. 

[Fuente: Filmaffinity]


"Yo hago películas pero tu trabajo es darle a los espectadores un sueño." 

Estas palabras de Louis B. Mayer, productor de cine estadounidense y uno de los dueños de la Metro-Goldwing-Mayer, sentenciaron la vida de Frances Ethel Gumm, o lo que es lo mismo, de Judy Garland. Nacida en Minnesota, el 10 de junio de 1922, creció en el seno de una familia que se dedicaba al espectáculo y al teatro. "Llevo cantando desde los dos años", llegó a declarar. Y efectivamente, así fue pues, desde bien niña, recorrió algunas ciudades actuando y cantando junto a sus hermanas. Se hacían llamar las Hermanas Gumm. Su padre fue protagonista de un escándalo sexual y su madre estaba deseando sacarle partido a la talentosa voz de su hija, así que transigía con todo. De entrada, no parece que tuviera una vida idílica. Por eso, cuando la Metro la fichó en 1935, con tan solo trece años, imagino que pensaría que aquello fue un golpe de suerte. Y es que, acostumbramos a pensar que los actores y los cantantes llevan una vida de ensueño, alzados sobre la espuma de la fama y el éxito. Sin embargo, ya hemos conocido varios casos en los que se ha dejado patente que no es oro todo lo que reduce, que cuando los flashes y las cámaras se apagan, a algunos los abriga únicamente la soledad y la depresión. 

Judy retrata los últimos años en la vida de Judy Garland, cuando esas luces que la habían iluminado durante tantos años, comenzaban a apagarse y a dejarla en una completa oscuridad. La película se inicia cuando ya se ha divorciado del que sería su tercer marido, Sidney Luft, con quien tuvo dos hijos: Lorna y Joey. Por entonces, su primera hija, Liza, fruto de su matrimonio con el director Vincent Minelli, caminaba sola por el mundo y forjaba su propia carrera. Judy estaba arruinada. Hacía mucho que no conseguía un buen papel, no tenía casa fija y vagaba de hotel en hotel con sus hijos, aceptando actuaciones de medio pelo por las que cobraba algo más de cien dólares. Sid amenazaba con quitarle la custodia de los niños y eso la sumió en una profunda depresión. Para salir del agujero económico en el que se encontraba, aceptó una serie de conciertos en Londres, donde aún se la veneraba. Allí intentó estabilizar su vida, contrayendo matrimonio con Mickey Deans, pero parece que ya era demasiado tarde para todo. Fue en Londres donde terminó de tocar fondo. 

Fallece seis meses después, con 47 años.





Pero este largometraje también nos va a mostrar la adolescencia de la actriz y cantante. El rodaje de El mago de Oz se convirtió en un suplicio. Sometida a jornadas maratonianas, no le permitían tomar ningún alimento que estuviera fuera de su estricta dieta. La presión, las exigencias y la dureza con la que era tratada, la convirtieron en una joven que necesitaba pastillas para poder rendir todo lo que se le exigía, para poder dormir y para controlar su apetito. Judy no quería eso. Quería una vida normal, como la que tenían el resto de las chicas de su edad pero eso, en palabras de Mayer, sería tener una vida insignificante, una vida aburrida y doméstica, frente al éxito y a la fortuna que le reportaría su voz si continuaba con su carrera artística. "Cualquier chica mataría por ser Dorothy", claudicó Garland, y así fue cómo ejecutó su sentencia.

Judy, cuyo guion sigue la obra de Peter Quilter, me ha parecido una película bonita, pero muy triste. No sabía prácticamente nada de la vida de Judy Garland, más allá de su éxito en El mago de Oz, que la catapultó definitivamente a la fama. Somewhere over the rainbow es una de esas canciones que jamás morirá, y que se ha versionada infinidad de veces, una canción en la que la tristeza y la esperanza se entremezclan. Como digo, la película hace un breve recorrido por su adolescencia, mostrando la dureza de los rodajes o su amistad con Mickey Rounee, al que consideró su amor de adolescencia. Son apenas unos recuerdos en formato flashback, que me han sabido a poco. Porque esta película se centra principalmente en la edad adulta de Garland, en sus últimos años, donde se aprecia su declive, su bajada a los infiernos, como fruto de una infancia y adolescencia complicada, y de una luz que comenzaba a apagarse. De su madurez, nada se dice de David Rose, su primer marido, ni de Vincent Minelli, el que fue padre de Liza, ni de su cuarto marido, Mark Herron, con quien estuvo casada solo unos meses. La relación amorosa que más presencia tiene en esta película fue la que mantuvo con su último marido, Mickey Deans, un músico americano que intentó reconducir la carrera de la artista sin mucho éxito. Fue él quien encontró el cuerpo sin vida de la cantante en la casa que compartían. ¿Muerte accidental o suicidio? En la película no se dice nada al respecto. Tan solo se menciona antes de los créditos finales que murió a los 47 años y es que, no se profundiza mucho en sus intentos previos de suicidio, y su adicción a las pastillas protagoniza solo unas cuantas escenas. No obstante, sí me ha parecido percibir que la cinta intenta destacar el amor que ella siente por sus hijos, recalcar su papel de madre. "Dicen que soy una mala madre", declara en un programa de televisión. La veremos sufrir muchísimo cuando tiene que separarse de Lorna y Joey, o cuando Luft la amenaza con quitarle la custodia de sus hijos. Para conseguir recuperarlos tuvo que dejarlos en EE.UU y viajar a Londres, donde protagonizó una escena final muy emotiva que, según he leído, transcurre más o menos literalmente.  Sin embargo, los conciertos de Londres no fueron los últimos que dio. Al parecer, después de cinco semanas en el local británico Talk of the Town, viajó a Copenhague donde actuó por última vez.  

La película muestra a un personaje vulnerable, débil y derrotado. Cuando la estrella deja de brillar, cuando la máquina deja de fabricar dinero, queda arrumbada en cualquier esquina y todo el mundo se olvida de ella. Esa es la condena a la que Hollywood somete a sus actores, después de que estos regalen a la meca del cine sus mejores años. Y a Judy la vemos con miedo, con pánico por dejar de ser la que fue, por sentir su final pisándole los talones, asustada con la idea de perder aún más de lo que ya había perdido. Por eso se muestra caprichosa, insatisfecha y frustrada. Por eso se refugia en el alcohol, en el tabaco y en las pastillas. Judy, como otras tantas actrices famosas, fue una moneda con su cara y su cruz. 

El papel de Judy Garland (adulta) lo interpreta Renée Zellweger. Admito que en los primeros fotogramas me provocó cierto rechazo. No veía a la actriz en el papel de Judy. Su rostro me parecía de cartón piedra, con un maquillaje poco delicado, que acentuaba un aspecto decrépito, asemejándose (y con perdón) a una momia con lápiz de labios. Si solo tenía 47 años, ¿cómo ofrecía ese aspecto? Sin embargo, busqué algunas fotografías de la actriz en sus últimos años y descubrí que la caracterización no estaba tan alejada de la realidad. Basta con ver las instantáneas que se tomaron en su última boda. Se la veía realmente mal. De todos modos, hay algún primer plano que chirría. Por otra parte, en esta ocasión, creo que Zellweger ha sabido controlar su lenguaje gestual, ese repertorio de muecas y tics con el que suele adornar sus actuaciones, que tanto la caracterizan y que tan bien encajan en sus papeles humorísticos. Para meterse en la piel de Garland, en esos años tan complicados de su vida, el humor y su gesticulación deben quedar fuera. No es una actuación limpia de todo mohín, porque alguno se le escapa. Sin embargo, hay que reconocerle a esta señora la labor que hace al cantar las canciones de Judy Garland. ¡Ojito, que la Zellweger no hace playback! Ahora bien, ¿su interpretación mereció tantos premios, incluido el Oscar? No lo creo. 

Judy me ha parecido una película interesante. Muestra a la actriz en las últimas, cual juguete roto y abandonado, acerca al espectador a sus años de declive, para ver cómo su mirada se pregunta una y otra vez: Si soy una estrella, ¿por qué me siento tan sola? Me ha parecido un bonito tributo, que me gustaría recomendaros. Y también podéis echarle un ojo a este documental sobre su vida. 





Por cierto, nunca he visto El mago de Oz. Me pasa como con Alicia en el país de las maravillas, que son historias que no me atraen en absoluto. Sin embargo, admito que ver Judy me ha hecho cambiar de opinión. Saber que Hollywood la exprimió tantísimo, insinuando además otras cuestiones que se deducen de una escena con Mayer, conocer que aquella película impuso una disciplina férrea a una adolescente Garland, ha despertado mi curiosidad, así que intentaré verla esta semana. 

Tráiler:  

Puedes adquirirla aquí:





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