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miércoles, 9 de febrero de 2022

BEING THE RICARDOS (DRAMA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Aaron Sorkin

Reparto: Nicole Kidman, Javier Bardem, J.K. Simmons, Nina Arianda, Tony Hale, Alia Shawkat, Clark Gregg, Robert Pine, Linda Lavin, Christopher Denham, Jake Lacy, Nelson Franklin, John Rubinstein

Género: Drama

Sinopsis: Película sobre la actriz, pionera de la televisión, Lucille Ball (1911-1989). La historia se desarrolla durante una semana concreta de la producción de la exitosa serie de la época 'I Love Lucy' cuando Lucy y su marido, Desi Arnaz, se enfrentan a una crisis que podría terminar con sus carreras y también con su matrimonio.

[Fuente: Filmaffinity]


La semana pasada falté a mi cita con el cine. Muchos ya sabéis que mi tiempo escasea últimamente y que el blog, momentáneamente, ha pasado a un segundísimo plano. A pesar de que los días no me cunden, no quería que el cine volviera ausentarse esta semana. Así que, aquí estoy con Being the Ricardos, película protagonizada por Nicole Kidman (irreconocible) y Javier Bardem.

Después de la buena impresión que Bardem me dejó en El gran patrón (puedes ver mi opinión aquí) quería verlo en este otro registro, haciendo de marido cubano. Porque Being the Ricardos narra la historia de Lucille Ball y Desiderio Alberto Arnaz, el matrimonio que dio vida a ese otro matrimonio de ficción, compuesto por Lucy y Ricky Ricardo, en el programa televisivo Te quiero, Lucy. Ah, ¿qué no sabes qué programa es? Bueno, yo te lo cuento.

Te quiero, Lucy fue una serie televisiva estadounidense que se estuvo emitiendo desde 1951 a 1957. La cadena CBS fue la encargada de llevar esta serie cómica a todos los hogares americanos, en la que se narraba el día a día de Lucy, una esposa solícita y atenta, y su marido Ricky Ricardo. A través de pequeñas escenas cotidianas cargadas de humor se pretendía hacer reír al público. Fue una serie muy premiada, que encumbró a Lucille Ball a lo más alto, convirtiéndose en una actriz de televisión querida y adorada por todos los espectadores. Fue el primer programa que se rodó con público en el plató, con las debidas repeticiones de escenas y los cortes típicos de rodaje. Era como si parte del público asistiera a ver el proceso de filmación, aportando su risa natural, sin necesidad de lo que hoy conocemos como risas enlatadas. Luego, se montaban las escenas y el capítulo se emitía en televisión días después.  Te dejo este vídeo para que te hagas una idea de cómo era la serie.




Being the Ricardos cuenta los sucesos ocurridos durante una semana concreta de rodaje. Partiendo de los acontecimientos de esos días, que se desarrollan a lo largo del proceso de filmación de un capítulo, iremos conociendo la vida Lucille y Desi, la verdadera y la de ficción. 

Pero la película se inicia como si se tratara de un documental grabado en la actualidad. Tres miembros del equipo de guionistas y dirección -Jess Oppenheimer, Bob Carrol, Jr. y Madelyn Pugh-, introducen la  historia y nos irán contando en pequeñas intervenciones repartidas a lo largo de la película, cómo se inició aquella semana, qué detonante la convirtió en la semana más dura para los que formaban parte del equipo Te quiero, Lucy. Y es que todo salta por el aire cuando a Lucille la acusan de ser miembro del partido comunista. A raíz de ahí, y por medio de flashbacks, se nos irá mostrando cómo Lucille y Desi se conocieron y cómo llegaron a convertirse en la pareja más famosa de América, colándose cada semana en los hogares estadounidenses para reunir a la familia en torno al aparato de televisión.

Jess, Bob y Madelyn nos adelantan que la serie alcanzó un éxito que nadie esperaba. El país se paralizaba a la hora de la emisión de la serie, lo que incluso provocó que los grandes almacenes cambiaran su horario de apertura y cierre. Las calles se quedaban desiertas. Y todo iba como la seda hasta que la funesta noticia salió a la luz. A través de los productores y guionistas, o por boca de los propios Lucille y Desi, iremos descubriendo de qué modo aquella bomba informativa afectó al éxito de la serie. El público que adoraba a aquella pareja, ¿perdonaría la vinculación de Lucille con el comunismo, en caso de ser cierto? ¿Peligraba la carrera profesional de la pareja? Lo descubriréis al ver la película.

Sin embargo, Lucille no solo tuvo que hacer frente a aquella acusación política que la colocó ante la Comisión de Actividades Antiamericanas. Su matrimonio con Desi no pasaba por su mejor momento, a pesar de que la relación entre ellos era extremadamente pasional. Había sospechas de infidelidades, ¿pero eran reales o todo era fruto de la imaginación de Lucille? ¿Qué pasó con aquel matrimonio? ¿Y con la serie?

A grandes rasgos estos son los mimbres de la película. Lo interesante de este largometraje es que no solo se nos cuenta cómo se gestó la serie, cómo se rodaba y lo que ocurría delante de las cámaras. Being the Ricardos también quiere hacer un retrato del ámbito más personal y doméstico de la pareja, así como mostrar las relaciones de Lucille y Desi con el resto del equipo de dirección, o con la otra pareja, Ethel y Fred, con las que compartían protagonismo en Te quiero, Lucy

Tengo que admitir que, en algún momento, me he sentido perdida. Se van produciendo saltos en el tiempo que, a mi juicio, no están bien definidos. De este modo, creo que hay escenas que no están bien ubicadas en la línea temporal, y dan pie a confusiones. Algunas secuencias no se sabe bien si transcurren antes de la puesta en marcha de la serie o cuando ya está siendo emitida. Así que, he sentido como microlagunas en el guion que me ha parecido algo deslavazado, pero es cuestión de ir atando cabos, a medida que avanza el metraje.

Personajes

Lucille Ball. Su verdadero nombre era Lucille Désirée Ball Morton. La película nos muestra a una mujer que luchó mucho por conseguir el sueño de convertirse en actriz. Venía de una familia rota y durante bastante tiempo pugnó por hacerse un hueco en el mundo del cine. Aunque rozó su sueño con sus dedos, interpretando algún papel protagonista importante, lo cierto es que la felicidad le duró poco. Incluso casi trataron de disuadirla para que abandonara la interpretación por no tener talento. El cine se le resistía y tuvo que cambiar a la radio. Fue en este medio cuando se abrió la mayor puerta de su vida al estrellato. Perfeccionista y puntillosa al máximo, la veremos analizar minuciosamente cada guion. Le había costado mucho llegar donde estaba y no se podía permitir ni un solo error. Tenía que dar al público algo que fuera creíble, aunque su papel fuera el de una mujer algo boba e inocente. No era el caso de Lucille. En cuanto a su supuesta vinculación con el comunismo, quedará debidamente explicado en la película. 

Interpretada por Nicole Kidman, me ha costado muchísimo reconocer a la australiana en esta caracterización. No parece ella. En eso consiste el trabajo de maquilladores y peluqueros, ¿no? Pero no sé, tiene un rostro como muy siliconado que, en cierto sentido, repele un poco. En cualquier caso, el trabajo que ha hecho con su interpretación es brutal. Se ha tenido que ver vídeos y vídeos de la serie para mimetizarse con Lucille Ball, y calcar su lenguaje gestual, sus poses. Dicen que hasta su voz. Creo que ha hecho un gran trabajo.

Desi Arnaz. De origen cubano, llegó a Estados Unidos huyendo de su isla. En los primeros años fue músico en Miami y llegó a trabajar con el mismísimo Xavier Cugat, cuyo nombre sale a relucir en la película. En la cinta se nos cuenta cómo consiguió un papel en el musical Demasiadas chicas, y a raíz de aquel trabajo conoció a Lucille. Montó su propia orquesta de música latina y mientras él daba giras, su esposa trataba de conseguir papeles como actriz. Hasta que llegó Te quiero, Lucy.

Javier Bardem da vida a Desi Arnaz. Su trabajo no me ha parecido tan espléndido como el que hace en El buen patrón, pero al menos parece un buen respaldo al papel de Lucille. Su caracterización no me ha resultado tan extraordinaria como la que hacen con Kidman. De todos modos, hay que reconocer que vamos a ver una faz muy versátil. Hasta la fecha, no recuerdo ningún papel que le obligara a cantar y a bailar. Las escenas de baile están muy camufladas pero oye, que no canta nada mal. Además su papel como cubano pone en tela de juicio la visión estadounidense de todo lo latino. 

La televisión de los años 50

¿Qué se ofrecía a los espectadores? ¿Qué era moralmente correcto mostrar en televisión y qué no? No voy a entrar en detalles pero alguna situación da pie a analizar con qué reglas se movía la tele en Estados Unidos por aquellos años. Es curioso que algo tan simple como lo que ocurre en la película generara tanto debate y tantos quebraderos de cabeza

También podremos ver las rivalidades, las luchas de ego o las decepciones. No era lo mismo ser actor/actriz de primera línea que de segunda. Sigue siendo así. Lo que no sé si aún se mantienen ciertas maniobras de camerino que veremos en esta película.

Otras cuestiones

Se juega con el blanco y negro. Algunas escenas mutan del color al bicolor para recrear cómo era el mundo televisivo en aquellos años. La ambientación nos traslada a los años 50. Todo está cuidadosamente elegido y la película resulta muy homogénea en todos sus aspectos. Estupenda labor de maquillaje y vestuario que, unido a la banda sonora, dan a la película un toque muy vintage.


En definitiva, Being the Ricardos cuenta con tres nominaciones a los Oscar: Mejor Actriz Protagonista (Nicole Kidman), Mejor Actor Protagonista (Javier Bardem), Mejor Actor de Reparto (J.K Simmons). Ya veremos lo que ocurre el 27 de marzo. De momento, os animo a ver esta especie de biopic. No solamente para ver cómo eran los entresijos de la televisión, el negocio de las productoras y los patrocinadores, sino también para asomarnos al mundo político de aquellos años, a través del supuesto escarmiento que se quiere dar a la población por medio de una actriz que todos los espectadores adoraban. No es una película que me haya calado profundamente pero está entretenida, sin que me llegara a pesar sus más de dos horas de metraje.

Por cierto, el título no me gusta nada. ¿Y a ti?

La tenéis en Amazon Prime.



Tráiler:


miércoles, 16 de junio de 2021

ROCKETMAN (BIOPIC - 2019)

Año: 2019 

Nacionalidad: Reino Unido 

Director: Dexter Fletcher

Reparto: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Stephen Graham, Matthew Illesley, Ophelia Lovibond, Charlotte Sharland, Layton Williams

Género: Biopic. Drama. Musical.

Sinopsis: 'Rocketman' es la historia de Elton John, desde sus años como niño prodigio del piano en la Royal Academy of Music hasta llegar a ser una superestrella de fama mundial gracias a su influyente y duradera asociación con su colaborador y letrista Bernie Taupin.

[Fuente: Filmaffinity]


El 29 de julio de 2015, Elton John publicaba en su Instagram la imagen de una tarta coronada con un número 25. Acompañaba el siguiente texto: «25 years of sobriety today» (puedes verlo aquí). Es decir, en el verano de 1990, el cantante británico tocó fondo. El consumo prolongado de alcohol y drogas pasaron su correspondiente factura. Era entonces o nunca. Por eso decide ingresar en un centro de desintoxicación. Es justo en este punto en el que arranca la película de la que vengo a hablaros hoy.

Rocketman hace un repaso a la vida de Elton John desde su infancia hasta el momento en el que consigue desintoxicarse. Incorporado a una terapia de grupo, donde confiesa ser adicto al alcohol, las drogas, el sexo, las compras compulsivas, y padecer bulimia, la película hace una retrospectiva para llevarnos a los años 50. Nacido de un matrimonio roto, sus padres se divorciaron siendo él un niño, y bautizado como Reginald Kenneth Dwight, descubren de manera casual que el pequeño Reggie tiene talento para tocar el piano. Alentado por la abuela, la única que parecía verdaderamente interesada en el niño, le ponen un profesor particular. De ahí pasará a la Escuela Real de Música donde adquiere formación musical. Se incorporará al grupo Bluesology hasta que un promotor musical los ficha como músicos de estudio de cantantes de soul. Surge la idea de cambiar de nombre y nace Elton Hercules John. Conoce a Bernie Taupin el letrista de muchas de sus canciones. Empieza a musicar las canciones de su amigo. Firma con una discográfica. Descubre que es homosexual. Y llegará una gira por Estados Unidos.... Bueno, pasarán muchas cosas más. Conocerá a gente. Le romperán el corazón. Pasará por el altar,... Es decir, el hombre cohete sube, sube y sube hasta las estrellas pero ya se sabe que mientras más se sube, más grande puede ser la caída posterior. Y eso es lo que le ocurre al pequeño Reggie que ha logrado su sueño de convertirse en una estrella del rock.

La película repasa a muy grandes rasgos los momentos más emblemáticos de Elton John. Abarcar desde que el cantante es muy pequeño, supone sacrificar la profundidad. Se pasa muy deprisa por su formación musical, por las dificultades de los primeros años y por ese inesperado matrimonio con una mujer. Creo que esta película se centra principalmente en la persona más que en el cantante, por eso se incide mucho en las relaciones personales. Reggie no fue un niño querido. Su padre pasaba largas temporadas fuera de casa y cuando regresaba ignoraba a su hijo. El niño reclamaba la atención de su padre pero solo encontraba el vacío. Quizá, lo único que tenía que agradecerle era su pasión por la música. El jazz era su género favorito, pero estaba prohibido tocar su colección de vinilos. En cuanto a la madre, la vemos hastiada dentro de su matrimonio, por eso buscaba la diversión fuera. El matrimonio se divorcia y ella rehace su vida con otro hombre, Fred. De su hijo pasó mucho también.

Lo que nos muestra la película es que ni el padre ni la madre se sintieron jamás orgullosos de su hijo, ni siquiera cuando alcanzó la fama y se hizo multimillonario a muy temprana edad. Al padre le repelía la excentricidad de Elton que, además había nacido de una mujer a la que no amaba. La madre confiesa que tuvo que renunciar a muchas cosas por las rarezas de su vástago, del que copará las portadas de las revistas gracias a sus desmadres y adicciones. Ella le llega a decir que se siente totalmente decepcionada. Eso sí, el dinero de su retoño le viene muy bien para comprar una casa en Mallorca. A todo esto se une la polémica por su homosexualidad y sus adicciones. Además, otras muchas personas, supuestos amantes, se acercaron a Elton por puro interés y movidos por el dinero. La desesperanza, las ausencias, el vacío, los desengaños,... llevaron al cantante a una espiral de auto-destrucción. Ni la fama ni el dinero cubrían las lagunas de su interior. Por eso llegaron los intentos de suicidios y las dolencias cardíacas, provocadas por los excesos. Momento de inflexión en su vida.

Interpretado por Taron Egerton, el parecido entre actor y cantante es ligeramente razonable. El trabajo del actor no me parece excelso, aunque son muchos los que lo aplauden. Me refiero a la encarnación del personaje porque hay que reconocer que, cuando le toca cantar, no lo hacer mal. Egerton tiene que meterse en la piel de una persona que, de niño era tímido, con falta de cariño y muy solitario. Eso lo convierte en un adulto con muchas carencias. Sorprende que la película no muestra sus días de colegio ni a sus hipotéticos amigos. Solo lo vamos a ver en un contexto doméstico y familiar. Con mucha imaginación, volcaba toda su pasión en el piano, demostrando tener un oído finísimo y una capacidad memorística brutal. Parece que, en la búsqueda de ser querido, de no pasar desapercibido ni ser ignorado, desarrolla esa forma excéntrica de vestirse, con indumentarias estrafalarias y curiosas gafas.

Del resto del elenco no tengo mucho que aportar. Los padres hacen el papel que le corresponde, al igual que a la abuela. Me ha parecido simpático encontrarme con Gemma Jones, la que era madre de Bridget Jones. Pero otro personaje importante será Bernie Taupin. ¿De qué me suena la cara del actor? Le daba vueltas hasta que se hizo la luz. Jamie Bell es el que dio vida tan maravillosamente bien a Billy Elliot.

La película juega en todo momento con el pasado y el presente, por medio de una serie de transiciones bien ejecutadas. El paso de una época a otra del cantante se produce de forma suave, a veces, por medio de actuaciones musicales y coreografías, que permiten introducir algunas canciones del artista. Los números musicales están muy bien insertos en la trama y se hace uso de las canciones más idóneas para el momento retratado. Me ha gustado mucho la dirección de esta película. Bajo mi punto de vista es lo que le da solidez a una película que toca muchos momentos de la vida de Elton John sin adentrarse profundamente en ninguno de ellos. Probablemente, toda la película se podría resumir en la profunda soledad que padeció Elton John durante muchos años, hasta que conoció al que hoy es su marido, con el que comparte dos hijos. 

Sin referencias temporales que ubiquen al espectador en la línea del tiempo, hay que destacar la labor de vestuario. Recrear los trajes que se gasta el muchacho no debe ser fácil. Por supuesto, la banda sonora también es notoria. No podía ser de otro modo. Sin embargo, con algunas canciones he echado en falta su auténtico ritmo. Es decir, no toda la banda sonora se ajusta a la partitura original. Para mí, la mejor canción de Elton John es esta:




Rocketman se ha comparado por activa y por pasiva con Bohemian Rhapsody y tienen algunas conexiones, como el personaje de John Raid, manager que también lo fue de Freddie Mercury, pero creo que no hay que entrar en comparaciones. Más allá de que ambas películas retratan parte de la vida de dos grandes artistas, son dos películas diferentes con enfoques muy distintos. Sinceramente, pensé que mis sensaciones sobre la película de Mercury difícilmente podrían ser eclipsadas por Rocketman, pero me ha sorprendido gratamente la dirección de este biopic y la natural inserción de números musicales. Para mí no está a la misma altura que Bohemian, pero creo que simplemente se debe a que conecto mucho más con la música de Freddie que con la de Elton.

¿Qué piensa Elton John de esta película? Pues, si lees las entrevistas concedidas o visitas su perfil en redes, entenderás que está encantado. Claro, es el productor y ha estado muy implicado en todo el proyecto. Hubiera sido muy difícil hacer un biopic de un cantante vivo, sin contar con su colaboración. 

Poco más os puedo contar. Si sois fans de Elton John, posiblemente habéis visto ya esta película. Y si no, pero sentís curiosidad, la película no está. 

La tenéis en Netflix.




Tráiler:




miércoles, 19 de mayo de 2021

BOHEMIAN RHAPSODY (BIOPIC - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Bryan Singer

Reparto: Rami Malek, Joseph Mazzello, Ben Hardy, Gwilym Lee, Lucy Boynton, Aidan Gillen, Tom Hollander, Mike Myers, Allen Leech, Aaron McCusker, Jess Radomska, Max Bennett, Michelle Dunca

Género: Biopic. Drama 

Sinopsis: 'Bohemian Rhapsody' es una celebración del grupo Queen, de su música y de su singular cantante Freddie Mercury, que desafió estereotipos para convertirse en uno de los showmans más queridos del mundo. El film plasma el meteórico ascenso de la banda al olimpo de la música a través de sus icónicas canciones y su revolucionario sonido, su crisis cuando el estilo de vida de Mercury estuvo fuera de control, y su triunfal reunión en la víspera del Live Aid, en la que Mercury, mientras sufría una enfermedad que amenazaba su vida, lidera a la banda en uno de los conciertos de rock más grandes de la historia. Refleja asimismo cómo se cimentó el legado de una banda que siempre se pareció más a una familia, y que continúa inspirando soñadores y amantes de la música hasta nuestros días. 

[Fuente: Filmaffinity]

No puedo empezar de otra forma más que así:




Bohemian Rhapsody uno de los temas estrellas de Queen, que forma parte de su disco A Night At The Opera (1975), una de las muchas canciones míticas de la banda de rock británica, seis minutos de duración, que supuso un hito en la historia de la música, y que da título a la película de la que os hablo hoy.

¿Cuánto tiempo se ha llevado Telecinco anunciando que iba a emitir Bohemian Rhapsody? Cada vez que mi marido encendía la tele, ahí estaba el anuncio machaconamente como una promesa incumplida. Por fin se dignaron a emitirla el pasado domingo y qué gustazo verla de nuevo. A pesar de los cortes publicitarios, de tener que madrugar al día siguiente y de sus dos horas de duración, volverla a ver me ha hecho recordar, primero, lo mucho que me gusta este biopic y segundo, la buena banda de rock que fue Queen. ¿La viste?

No voy a entrar sobre la veracidad o no de los hechos narrados en esta biografía. Probablemente existan momentos en la vida de Freddie Mercury que se asemejen poco a lo que se cuenta en la película, pero eso es otra cuestión. Más abajo os doy algún detalle al respecto. Solamente me voy a centrar en la película.

Bohemian Rhapsody cuenta la historia del mítico cantante de Queen, Freddie Mercury, desde el momento en el que conoce a los que serán los miembros de la banda. Nacido en Stone Town, Zanzíbar, del protectorado británico, su nombre verdadero era Farrokh Bulsara. Hijo de una familia parsi, y practicantes de la religión zoroástrica, -erróneamente lo llamaban «paki» de pakistaní-, se afincaron en Londres donde los hijos fueron creciendo. Según se muestra en la película, era un joven rebelde, que se llevaba regular con su padre. Trabajaba como mozo de equipaje en el aeropuerto de Heathrow y escribía letras de canciones. Su sueño era cantar y formar parte de una banda, oportunidad que se le presenta cuando conoce a los Smile: a Brian May y Roger Taylor. Más tarde se incorporaría John Deacon. Todos ellos jóvenes con estudios a los que apasionaba la música y a la que dedicaron su vida. Cambiaron el nombre del grupo. Nace Queen.

Bohemian Rhapsody hace un recorrido por diferentes momentos de la vida de Freddie Mercury. Veremos cómo conoce a Mary Austen, la joven a la que pidió matrimonio y con la que mantuvo una relación hasta que él descubrió, o mejor dicho, reconoció que era homosexual. La grabación del primer álbum fue el inicio de un estilo musical caracterizado por la innovación, el empleo de curiosos recursos musicales o la mezcla de géneros. Freddie soñaba con ser único, con cambiar la historia de la música. Empezaron a despuntar y firmaron el primer contrato con Emi, gracias a John Reid y Paul Prenter, con los que el cantante no terminó muy bien a lo largo de su carrera musical. Fue el abogado, y posterior manager, Jim Beach el que veló por los verdaderos intereses del grupo. Y llegó la televisión, los primeros conciertos, la grabación de Bohemian Rhapsody que no gustó nada a Emi, y el estrellato. Entraron en las listas americanas por la puerta grande y de ahí, a la primera gira americana y, posteriormente, por todo el mundo. Viajaron mucho. Llenaron estadios. Todo el mundo los adoraba. Se cumplía el sueño de Freddie pero no el de Mary que se sentía sola y desplazada. Ella era el amor de su vida, pero no el tipo de amor que Mary quería ser para él. Ambos entienden que el amor carnal entre ellos era imposible. Freddie era homosexual.

En Bohemian Rhapsody veremos cómo se gestan las mejores canciones del grupo, como We will rock you o Another one bites the dust, con ese singular bajo,.... 




...las fiestas que organizó, la gente que se pegó a él, movidos por el interés, el dinero y el éxito, la propuesta de CBS de grabar un disco en solitario, lo que supuso una puñalada al grupo, los años de decadencia, el alcohol y las drogas. En realidad, la película nos muestra a un hombre solo, un hombre que estaba en la cresta de la ola pero que no tenía a nadie a su lado. El resto de los miembros del grupo formaron una familia, tuvieron hijos, y a ellos se dedicaban cuando no estaban ensayando o de gira. Cuando bajaba de los escenarios, o las fiestas se acababan, Freddie no tenía a nadie. Ni siquiera a Mary, que también rehízo su vida, aunque siempre fue una buena amiga que se preocupó por él. Solo en los últimos años, inició una relación con Jim Hutton al que había conocido tiempo atrás. Fue la persona que vivió más de cerca el final que se acercaba. Porque aquellos fueron los años del SIDA, una época en la que Freddie tuvo que pronunciar las palabras: «lo he cogido». Se temía lo peor. Las noticias sobre la enfermedad no eran nada halagüeñas. La gente moría, personas famosas o anónimas. No había remedio. Conociendo lo que se venía encima, Freddie recompuso su vida. Alejó de sí toda mala influencia y regresó a los brazos de sus amigos de verdad. Y con ellos al Live Aid, el concierto que organizó Bob Geldof y Midge Ure, contra el hambre en África. Todo el que fuera algo en el panorama musical del momento tenía que participar en ese concierto para recaudar fondos. Sobre aquel escenario actuaron U2, Sting, David Bowie, Simple Minds, Dire Straits, Elton John, Tina Turner, Bob Dylan, B.B. King, o Madonna. Casi cien artistas, entre grupos y solistas, participaron en aquel evento (puedes ver el concierto completo aquí). Queen tenía que estar. Y con su actuación termina la película. 

En realidad, la película comienza y termina con el mismo episodio en la vida de Freddie, con ese concierto celebrado el 13 de julio de 1985. De esta forma, la película cuenta con una estructura cíclica. A partir de ahí, y a través de una leyenda sobre impresa en fotos reales del artista, se informa de la fecha y la causa del fallecimiento del artista, de su incineración siguiendo las creencias de su familia y la constitución de una fundación en honor al cantante, contra la lucha del sida. Creo que la cinta no podría tener mejor cierre que el que nos muestra.

Esto es lo que cuenta Bohemian Rhapsody. ¿Es una narración fiel a la realidad? Imagino que tendrá sus cosas. Basta con hacer una búsqueda en Internet para encontrar artículos en los que se habla de una venganza tardía, y de la omisión de los episodios más escabrosos de su vida o de su personalidad (podéis leer un artículo de reciente publicación aquí). Pero, quienes mejor podían hablar de él eran May, Taylor y Deacon, con los que formó la banda, y ni siquiera ellos reconocen haberlo conocido totalmente, por ser una persona muy reservada y muy celosa de su intimidad, aunque luego en el escenario lo diera todo. Interesantes son las entrevistas que el guitarrista y el batería concedieron al poco tiempo de la muerte de Freddie (puedes verlas aquí y aquí). Sea como fuera, lo que está claro es que Freddie Mercury se convirtió en una leyenda. Su carismática personalidad, su extravagancia y su histrionismo, unido a su potente voz, que él atribuía al tamaño de su cavidad bucal, algo más grande lo habitual porque nació con cuatro incisivos de más -esto también se ha cuestionado-, lo encumbraron al éxito. Él fue y será siempre un mito de la historia de la música, y las canciones de Queen serán para siempre atemporales.

¿Qué fue del grupo tras la muerte de su vocalista? ¿Qué pasó con Mary Auston? El resto de los miembros siguieron volcados en la música y componiendo. Probaron con otros vocalistas e incluso han dado conciertos hasta 2015, pero imagino que ya no sería lo mismo. Aunque todos aportaron al éxito de Queen, Freddie Mercury era el alma del grupo. En cuanto a Mary Auston, heredera de parte del legado del cantante, se apartó de la vida pública.

Bohemian Rhapsody es, a mi juicio, una gran película. A nivel interpretativo me parece espectacular el trabajo que hace Rami Malek al meterse en la piel del artista. El parecido es razonable pero es que las poses, los gestos, el baile en el escenario... Ha sido como ver al propio Freddie. Sin duda, convertirse en un imitador supone emprender un arduo trabajo y está claro que Malek lo tuvo que hacer para calcar la personalidad y el estilo del cantante en el escenario. Me pasa igual con el resto de los actores que forman parte de la banda. Todos me han gustado. Me ha costado mucho desligarlos de los personajes reales.

Por otra parte, la película cuida muchísimo toda la estética propia de aquellos años, las distintas modas que estuvieron en boga durante los años 70 y 80, o el estilismo de Freddie Mercury es una copia buenísima del propio. Técnicamente la película también está muy controlada. Impacta las imágenes de los conciertos, especialmente el de Live Aid. Pero, más allá de todo lo que llevo comentado hasta ahora, no nos podemos olvidar de la banda sonora. Nada más que por los temazos que incluye, y de los que, ya sea cierto o no, se muestra su gestación, esta película merece muchísimo la pena.  A los ya mencionados hay que añadir I want to break free, en cuyo conocidísimo videoclip podemos ver a los miembros de Queen vestidos de mujer, Radio Ga Ga, We are the champions, Who wants to live forever, o Under pressure. La única que he echado de menos ha sido The Show must go on, pero es que esa canción es de 1991, y fue lanzada seis semanas antes de fallecer Freddie. Siempre me pareció una canción de despedida. 




Freddie Mercury tendría hoy 75 años si una neumonía no se lo hubiera llevado por delante, si no hubiera contraído el SIDA, si no hubiera fallecido cuando aún era tan joven. ¿Hubiera seguido cantando? Sin duda. Le quedaban muchísimos años por delante para escribir y cantar buenas canciones. Su última actuación fue en octubre de 1988, en Barcelona, junto a Montserrat Caballé (aquí). Su último vídeo fue These Are The Days Of Our Lives, donde ya se le aprecia un cierto deterioro. Desde que anunciara que padecía SIDA, la prensa lo acosó. Tuvo tiempo de grabar un último disco, Innuendo, del que esta última canción que os comento formó parte. Y poco a poco, la enfermedad le ganó la batalla. 

Bohemian Rhapsody es una película que no hay que perderse.  No importa si no te gusta el rock, si eres joven o mayor, incluso si odias la música -cosa que me cuesta trabajo concebir-. Con un poco más de dos horas de duración, a mí esta película siempre se me hace corta. Perfectamente podría llevarme dos horas más viendo actuaciones de Queen y sabiendo algo más de la vida de Freddie y es que, en cierto modo es como asistir a un concierto. Ojalá hubiera podido acudir al Live Aid porque, cada vez que veo alguna actuación de aquel evento se caen dos lagrimones. 

Tienes que ver Bohemian Rhapsody. Ahora que ya la han emitido una vez, confío en que esa tendencia que tienen las cadenas de televisión a emitir una y otra vez un largometraje, se repita con esta película. Cada vez que la emitan, me sentaré a verla, y volveré de nuevo a disfrutarla. Así que, si no la viste el domingo pasado, no te la pierdas la próxima vez. O ya puestos, cómprate el DVD porque bien merece la pena y está baratito. Es una de esas películas para visionar cada cierto tiempo.

Hoy, en lugar de poneros a vuestro alcance el tráiler de la película (que puedes ver aquí), os dejo con la actuación real de Queen en el Live Aid (1985). Disfrútalo. 





                                                                                              Puedes adquirir la película aquí: 

 




miércoles, 22 de julio de 2020

JUDY (DRAMA - 2019)


Año: 2019

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Rupert Goold

Reparto: Renée Zellweger, Jessie Buckley, Rufus Sewell, Finn Wittrock, Michael Gambon, Bella Ramsey, John Dagleish, Gemma Leah Devereux, Gaia Weiss, Andy Nyman, Fenella Woolgar, Phil Dunster, Julian Ferro, Royce Pierreson, Lucy Russell, Philippe Spall, Kate Margo

Género: Drama. Biografía.

Sinopsis: Durante el invierno de 1968, treinta años después del estreno de 'El mago de Oz', la leyenda Judy Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos. Las entradas se agotan en cuestión de días a pesar de haber visto su voz y su fuerza mermadas. Mientras Judy se prepara para subir al escenario, regresan los fantasmas que la atormentaron durante su juventud en Hollywood. A sus 47 años, la cantante se enfrenta a las inseguridades que la acompañaron desde su debut, pero esta vez vislumbra una meta firme: regresar a casa con su familia para encontrar el equilibrio. 

[Fuente: Filmaffinity]


"Yo hago películas pero tu trabajo es darle a los espectadores un sueño." 

Estas palabras de Louis B. Mayer, productor de cine estadounidense y uno de los dueños de la Metro-Goldwing-Mayer, sentenciaron la vida de Frances Ethel Gumm, o lo que es lo mismo, de Judy Garland. Nacida en Minnesota, el 10 de junio de 1922, creció en el seno de una familia que se dedicaba al espectáculo y al teatro. "Llevo cantando desde los dos años", llegó a declarar. Y efectivamente, así fue pues, desde bien niña, recorrió algunas ciudades actuando y cantando junto a sus hermanas. Se hacían llamar las Hermanas Gumm. Su padre fue protagonista de un escándalo sexual y su madre estaba deseando sacarle partido a la talentosa voz de su hija, así que transigía con todo. De entrada, no parece que tuviera una vida idílica. Por eso, cuando la Metro la fichó en 1935, con tan solo trece años, imagino que pensaría que aquello fue un golpe de suerte. Y es que, acostumbramos a pensar que los actores y los cantantes llevan una vida de ensueño, alzados sobre la espuma de la fama y el éxito. Sin embargo, ya hemos conocido varios casos en los que se ha dejado patente que no es oro todo lo que reduce, que cuando los flashes y las cámaras se apagan, a algunos los abriga únicamente la soledad y la depresión. 

Judy retrata los últimos años en la vida de Judy Garland, cuando esas luces que la habían iluminado durante tantos años, comenzaban a apagarse y a dejarla en una completa oscuridad. La película se inicia cuando ya se ha divorciado del que sería su tercer marido, Sidney Luft, con quien tuvo dos hijos: Lorna y Joey. Por entonces, su primera hija, Liza, fruto de su matrimonio con el director Vincent Minelli, caminaba sola por el mundo y forjaba su propia carrera. Judy estaba arruinada. Hacía mucho que no conseguía un buen papel, no tenía casa fija y vagaba de hotel en hotel con sus hijos, aceptando actuaciones de medio pelo por las que cobraba algo más de cien dólares. Sid amenazaba con quitarle la custodia de los niños y eso la sumió en una profunda depresión. Para salir del agujero económico en el que se encontraba, aceptó una serie de conciertos en Londres, donde aún se la veneraba. Allí intentó estabilizar su vida, contrayendo matrimonio con Mickey Deans, pero parece que ya era demasiado tarde para todo. Fue en Londres donde terminó de tocar fondo. 

Fallece seis meses después, con 47 años.





Pero este largometraje también nos va a mostrar la adolescencia de la actriz y cantante. El rodaje de El mago de Oz se convirtió en un suplicio. Sometida a jornadas maratonianas, no le permitían tomar ningún alimento que estuviera fuera de su estricta dieta. La presión, las exigencias y la dureza con la que era tratada, la convirtieron en una joven que necesitaba pastillas para poder rendir todo lo que se le exigía, para poder dormir y para controlar su apetito. Judy no quería eso. Quería una vida normal, como la que tenían el resto de las chicas de su edad pero eso, en palabras de Mayer, sería tener una vida insignificante, una vida aburrida y doméstica, frente al éxito y a la fortuna que le reportaría su voz si continuaba con su carrera artística. "Cualquier chica mataría por ser Dorothy", claudicó Garland, y así fue cómo ejecutó su sentencia.

Judy, cuyo guion sigue la obra de Peter Quilter, me ha parecido una película bonita, pero muy triste. No sabía prácticamente nada de la vida de Judy Garland, más allá de su éxito en El mago de Oz, que la catapultó definitivamente a la fama. Somewhere over the rainbow es una de esas canciones que jamás morirá, y que se ha versionada infinidad de veces, una canción en la que la tristeza y la esperanza se entremezclan. Como digo, la película hace un breve recorrido por su adolescencia, mostrando la dureza de los rodajes o su amistad con Mickey Rounee, al que consideró su amor de adolescencia. Son apenas unos recuerdos en formato flashback, que me han sabido a poco. Porque esta película se centra principalmente en la edad adulta de Garland, en sus últimos años, donde se aprecia su declive, su bajada a los infiernos, como fruto de una infancia y adolescencia complicada, y de una luz que comenzaba a apagarse. De su madurez, nada se dice de David Rose, su primer marido, ni de Vincent Minelli, el que fue padre de Liza, ni de su cuarto marido, Mark Herron, con quien estuvo casada solo unos meses. La relación amorosa que más presencia tiene en esta película fue la que mantuvo con su último marido, Mickey Deans, un músico americano que intentó reconducir la carrera de la artista sin mucho éxito. Fue él quien encontró el cuerpo sin vida de la cantante en la casa que compartían. ¿Muerte accidental o suicidio? En la película no se dice nada al respecto. Tan solo se menciona antes de los créditos finales que murió a los 47 años y es que, no se profundiza mucho en sus intentos previos de suicidio, y su adicción a las pastillas protagoniza solo unas cuantas escenas. No obstante, sí me ha parecido percibir que la cinta intenta destacar el amor que ella siente por sus hijos, recalcar su papel de madre. "Dicen que soy una mala madre", declara en un programa de televisión. La veremos sufrir muchísimo cuando tiene que separarse de Lorna y Joey, o cuando Luft la amenaza con quitarle la custodia de sus hijos. Para conseguir recuperarlos tuvo que dejarlos en EE.UU y viajar a Londres, donde protagonizó una escena final muy emotiva que, según he leído, transcurre más o menos literalmente.  Sin embargo, los conciertos de Londres no fueron los últimos que dio. Al parecer, después de cinco semanas en el local británico Talk of the Town, viajó a Copenhague donde actuó por última vez.  

La película muestra a un personaje vulnerable, débil y derrotado. Cuando la estrella deja de brillar, cuando la máquina deja de fabricar dinero, queda arrumbada en cualquier esquina y todo el mundo se olvida de ella. Esa es la condena a la que Hollywood somete a sus actores, después de que estos regalen a la meca del cine sus mejores años. Y a Judy la vemos con miedo, con pánico por dejar de ser la que fue, por sentir su final pisándole los talones, asustada con la idea de perder aún más de lo que ya había perdido. Por eso se muestra caprichosa, insatisfecha y frustrada. Por eso se refugia en el alcohol, en el tabaco y en las pastillas. Judy, como otras tantas actrices famosas, fue una moneda con su cara y su cruz. 

El papel de Judy Garland (adulta) lo interpreta Renée Zellweger. Admito que en los primeros fotogramas me provocó cierto rechazo. No veía a la actriz en el papel de Judy. Su rostro me parecía de cartón piedra, con un maquillaje poco delicado, que acentuaba un aspecto decrépito, asemejándose (y con perdón) a una momia con lápiz de labios. Si solo tenía 47 años, ¿cómo ofrecía ese aspecto? Sin embargo, busqué algunas fotografías de la actriz en sus últimos años y descubrí que la caracterización no estaba tan alejada de la realidad. Basta con ver las instantáneas que se tomaron en su última boda. Se la veía realmente mal. De todos modos, hay algún primer plano que chirría. Por otra parte, en esta ocasión, creo que Zellweger ha sabido controlar su lenguaje gestual, ese repertorio de muecas y tics con el que suele adornar sus actuaciones, que tanto la caracterizan y que tan bien encajan en sus papeles humorísticos. Para meterse en la piel de Garland, en esos años tan complicados de su vida, el humor y su gesticulación deben quedar fuera. No es una actuación limpia de todo mohín, porque alguno se le escapa. Sin embargo, hay que reconocerle a esta señora la labor que hace al cantar las canciones de Judy Garland. ¡Ojito, que la Zellweger no hace playback! Ahora bien, ¿su interpretación mereció tantos premios, incluido el Oscar? No lo creo. 

Judy me ha parecido una película interesante. Muestra a la actriz en las últimas, cual juguete roto y abandonado, acerca al espectador a sus años de declive, para ver cómo su mirada se pregunta una y otra vez: Si soy una estrella, ¿por qué me siento tan sola? Me ha parecido un bonito tributo, que me gustaría recomendaros. Y también podéis echarle un ojo a este documental sobre su vida. 





Por cierto, nunca he visto El mago de Oz. Me pasa como con Alicia en el país de las maravillas, que son historias que no me atraen en absoluto. Sin embargo, admito que ver Judy me ha hecho cambiar de opinión. Saber que Hollywood la exprimió tantísimo, insinuando además otras cuestiones que se deducen de una escena con Mayer, conocer que aquella película impuso una disciplina férrea a una adolescente Garland, ha despertado mi curiosidad, así que intentaré verla esta semana. 

Tráiler:  

Puedes adquirirla aquí:





miércoles, 25 de septiembre de 2019

THE OLD MAN & THE GUN ( BIOPIC - 2018)

Resultado de imagen de película the old man and the gunAño: 2018

Nacionalidad: EE.UU.

Director: David Lowery

Reparto: Robert Redford, Sissy Spacek, Casey Affleck, Danny Glover, Tika Sumpter, Elisabeth Moss, Tom Waits, Isiah Whitlock Jr., Robert Longstreet, Keith Carradine, Jordan Trovilion, John David Washinghton, Augustine Frizzell, Barlow Jacobs, Gene Jones, Leah Roberts, Kevin McClatchy, Patrick Newall, Todd Terry, James Siderits, Christine Dye, Toby Halbrooks.

Género: Drama. Comedia. Biográfico

Sinopsis: Narra una historia real, la de Forrest Tucker, un ladrón de bancos que pasó la mayor parte de su vida en la cárcel o intentando escapar de ella. De hecho, logró fugarse en 18 ocasiones y cometió su último atraco en el año 2000 cuando tenía 80 años.

[Fuente: Filmaffinity]



Más de cincuentas películas. Ese es el número total de largometrajes que Robert Redford ha protagonizado mientras que ha llegado a dirigir casi una decena entre las que figuran: Quiz Show: El dilema (1994), La leyenda de Bagger Vance (2000), Leones por corderos (2007) o Pacto de silencio (2012). Con una amplísima trayectoria, vivió una época de rebeldía, alcoholismo y drogas siendo adolescente y un periodo bohemio viajando por Europa, hasta que inició estudios de arte en 1958. Sus primeros papeles fueron en televisión o en el teatro pero en 1962, le dan un papel secundario en la película bélica, War Hunt de Denis Sanders. El éxito le llega en 1967 con Descalzos en el parque, junto a Jane Fonda, obra que ya había protagonizado en Brodway con gran éxito. A partir de ese momento, se convirtió en una estrella.

Películas como Dos hombres y un destino, El golpe, El gran Gatsby o Memorias de África afianzaron su prestigio y siguió aceptando trabajos hasta este mismo año, con mayor o menor trascendencia. Con cada película los años iban pasando y hoy en día Redford luce ochenta y tres años de arrugas y cabello canoso. A pesar de su evidente e inevitable deterioro físico, el actor no ha perdido la chispa ni su seductora sonrisa. Me sigue pareciendo un hombre atractivo, aquel sex symbol que encandiló a tantas generaciones de mujeres. No obstante, decidió que ya llevaba muchos años bajo los focos y anunció su inminente retirada. Todo el mundo entendió que con The old man & the gun decía adiós. Sin embargo, lo volvimos a ver en España cuando se estrenó Vengadores: Endgame (abril, 2019), aunque en un papel muy secundario. Si esta es su última aparición, no lo sabemos. Tampoco sabemos si su retirada comprende también su papel de director. En cualquier caso, siempre nos quedarán sus películas. 

Resultado de imagen de Forrest Tucker
[Fuente: Elperiodico.com]
The old man & the gun narra parte de la vida de Forrest Tucker, un peculiar ladrón de bancos que se pasó media existencia entre cárceles de las que se fugaba usando los métodos más ingeniosos. La película se inicia en 1981, cuando Tucker roba un banco en Texas. En cada uno de los robos perpetrados siempre empleaba el mismo modus operandi. Entraba con tranquilidad en la entidad bancaria, ajeno al resto de usuarios y empleados, hablaba con la chica de la caja o bien con el director del banco, y les hacía entender que aquello era un robo pero que no pretendía emplear la violencia, más bien todo lo contrario. Con educadas formas solicitaba que llenaran su maletín de dinero, lo que desconcertaba a las víctimas y salía por la puerta como si tal cosa. Una vez que Tucker abandonaba el banco, se daba aviso a la policía e intentaban detenerlo en su huida pero Tucker era muy astuto y además, se adelantaba a los movimientos de los agentes, empleando un transmisor con el que escuchaba la emisora de la policía.

Será en una de sus huidas cuando conozca a Jewel, una viuda solitaria de ojos risueños y alegres con la que entablará una bonita amistad. Sin que la mujer sepa la verdadera identidad de Tucker ni su 'profesión', estrecharán círculos y comenzarán a hacerse confidencias. Entre ellos surge un amor de senectud. No será la primera vez que veamos a Redford interpretando a un anciano enamorado o que busca compañía. Ya lo vimos en un papel similar en Nosotros en la noche

Y mientras Tucker roba y estrecha lazos con una inocente Jewel, al joven policía John Hunt le asignan el caso del robo. Con los cuarenta recién cumplidos y con cierta depresión encima, empieza a hacer indagaciones y descubrirá que, no solo se trata de un robo aislado, sino de todo un rosario de desfalcos perpetrados por una banda de ancianos a los que apodan los carrozas. Los afectados dicen que el ladrón era todo un caballero, muy amable y educado, bien vestido y elegante. Hunt se propone darles caza y aunque Tucker es muy astuto, no contaba con un pequeño detalle.

De The old man and the gun destacaría dos cuestiones principales. Por un lado, el interés que suscita la historia real que cuenta este largometraje y la peculiar vida de Forrest Tucker (no confundir con el actor del mismo nombre). Resulta inevitable buscar más información por Internet sobre este ladrón que llevó a cabo un robo prácticamente un día sí y otro también, y se escapó de diecisiete cárceles, entre las está San Quintin en California. La película nos deja entrever que Tucker no era un ladrón al uso. No le interesaba tener más o menos dinero. Para él robar era un estilo de vida, una manera de sentirse vivo, una necesidad, casi una enfermedad, que lo obligaba a estar siempre mirando a su alrededor buscando qué sustraer. Los robos le daban emoción a la vida, sentía la adrenalina por su venas en cada persecución y casi llegó a convertirse en una adicción. Pero la película me deja con un sabor agridulce porque acaba en un punto y seguido y a mí me hubiera gustado que hubiera acabado con un punto y final. ¿Qué fue de Tucker después de la escena de cierre? No nos lo cuentan ni siquiera antes de los créditos finales y en ese sentido, me ha resultado un largometraje que se me queda corto.

Por otra parte, el guion se adentra un poco en la vida familiar de John Hunt. Estamos en los años 80 y hay que demostrar que Estados Unidos ha dejado atrás el racismo hace mucho tiempo. El poli con una mujer e hijos de color, se devana los sesos intentando cazar al malo, pero todas las escenas familiares en las que vemos a John jugando con sus hijos o flirteando con su mujer me han sobrado. No me aportan nada. Y tampoco puedo llegar a entender una escena que ocurre en los baños de un bar y de la que mejor no cuento nada. ¿A qué juega el poli? Dímelo tú si has visto la película. 

Pero, como segundo punto de interés de este largometraje, cabría destacar las interpretaciones de Redford y Spacek. Jewel es una mujer solitaria, viuda y con hijos muy mayores que ya han abandonado el hogar maternal. La mujer de cabellos grises y peinado desenfadado cuida sola de su enorme granja y sus caballos. El encuentro con Tucker la sorprende a la vez que la llena de ilusión. Tiene ante así a un hombre de su edad, pero todavía apuesto, galante y atento con el que bromea y coquetea. Sissy Spacek sabe perfectamente lo que su personaje debe transmitir, esa sensación de juventud que ella ya creía olvidada, ese amor sereno y maduro con la promesa de horas de compañía, sin compromiso, pero alguien con quien conversar, tomar café, hablar de los sueños que todavía se tienen, de los hijos o de una época más dorada. Spacek me ha parecido una compañera de reparto estupenda para la ocasión. 

En cuanto a Tucker, lleva solo demasiado tiempo. Acostumbrado a una vida de riesgos y carreras, ve en Jewel un refugio al que acudir entre robo y robo. ¿Se podría acostumbrar a una vida sosegada? Solo si ves la película podrás responder a esta pregunta. Pero sí te diré que Redford sigue siendo un actor brillante, al que casi no le hace falta hablar para transmitir. Le basta con su sonrisa, con su mirada, con algún que otro gesto para ganarse al espectador.  Sabe cómo conquistar a una chica y lo demuestra. Sabe qué línea no debe cruzar jamás para no resbalar. Conoce a la perfección ese juego de la seducción que emplea tanto con hombres como con mujeres, para robar un banco como para seducir a una chica. No sé si Tucker era así pero, no cabe duda que Redford le aporta ese matiz tan interesante al personaje.  Y no es la primera vez que lo vemos en una relación amorosa de senectud. Hizo  un papel similar en Nosotros en la noche. Mujeres cayendo a su pies. 

Redford y Spacek hacen una pareja estupenda. La sincronía entre ambos es fabulosa y el espectador podría llevarse horas contemplándolos, cogidos de la mano, mientras pasean por verdes pradera. Nada desentonaría en esa escena. 

Como curiosidades. Se emplea una foto que diría que forma parte del álbum familiar de Redford, una instantánea en la que yo intuyo a su primera mujer, Lola Van Wagenen y a su hija Shawna. Son cosas mías, ¿eh? He buscado información y no encuentro nada al respecto pero tiene toda la pinta de que sea así. Y además, no deja de ser curioso que la banda sonora incluya también un tema titulado Lola, de The Kinks. Insisto, son cosas mías, pero a mí me parece ver ahí un pequeño guiño.  Y, por si fuera poco, el director emplea una escena de la película La jauría humana en la se ve a un jovencísimo Redford.

En fin que, Robert Redford dice adiós (o eso parece). Lo hace interpretando como protagonista esta biografía que navega más entre la comedia que el drama. Lo hace con un papel en el que se mueve con soltura y un guion que, si bien se me quedó corto o me sobró en algún punto, me ha parecido interesante. Larga vida a Robert Redford y gracias por todo. 





Por cierto, las últimas películas que he visto me han demostrado que nunca es buena cosa mirar en las guanteras de los coches de tu pareja porque, por regla general, siempre esconden un secreto desagradable. 


Tráiler:

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