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miércoles, 25 de septiembre de 2019

THE OLD MAN & THE GUN ( BIOPIC - 2018)

Resultado de imagen de película the old man and the gunAño: 2018

Nacionalidad: EE.UU.

Director: David Lowery

Reparto: Robert Redford, Sissy Spacek, Casey Affleck, Danny Glover, Tika Sumpter, Elisabeth Moss, Tom Waits, Isiah Whitlock Jr., Robert Longstreet, Keith Carradine, Jordan Trovilion, John David Washinghton, Augustine Frizzell, Barlow Jacobs, Gene Jones, Leah Roberts, Kevin McClatchy, Patrick Newall, Todd Terry, James Siderits, Christine Dye, Toby Halbrooks.

Género: Drama. Comedia. Biográfico

Sinopsis: Narra una historia real, la de Forrest Tucker, un ladrón de bancos que pasó la mayor parte de su vida en la cárcel o intentando escapar de ella. De hecho, logró fugarse en 18 ocasiones y cometió su último atraco en el año 2000 cuando tenía 80 años.

[Fuente: Filmaffinity]



Más de cincuentas películas. Ese es el número total de largometrajes que Robert Redford ha protagonizado mientras que ha llegado a dirigir casi una decena entre las que figuran: Quiz Show: El dilema (1994), La leyenda de Bagger Vance (2000), Leones por corderos (2007) o Pacto de silencio (2012). Con una amplísima trayectoria, vivió una época de rebeldía, alcoholismo y drogas siendo adolescente y un periodo bohemio viajando por Europa, hasta que inició estudios de arte en 1958. Sus primeros papeles fueron en televisión o en el teatro pero en 1962, le dan un papel secundario en la película bélica, War Hunt de Denis Sanders. El éxito le llega en 1967 con Descalzos en el parque, junto a Jane Fonda, obra que ya había protagonizado en Brodway con gran éxito. A partir de ese momento, se convirtió en una estrella.

Películas como Dos hombres y un destino, El golpe, El gran Gatsby o Memorias de África afianzaron su prestigio y siguió aceptando trabajos hasta este mismo año, con mayor o menor trascendencia. Con cada película los años iban pasando y hoy en día Redford luce ochenta y tres años de arrugas y cabello canoso. A pesar de su evidente e inevitable deterioro físico, el actor no ha perdido la chispa ni su seductora sonrisa. Me sigue pareciendo un hombre atractivo, aquel sex symbol que encandiló a tantas generaciones de mujeres. No obstante, decidió que ya llevaba muchos años bajo los focos y anunció su inminente retirada. Todo el mundo entendió que con The old man & the gun decía adiós. Sin embargo, lo volvimos a ver en España cuando se estrenó Vengadores: Endgame (abril, 2019), aunque en un papel muy secundario. Si esta es su última aparición, no lo sabemos. Tampoco sabemos si su retirada comprende también su papel de director. En cualquier caso, siempre nos quedarán sus películas. 

Resultado de imagen de Forrest Tucker
[Fuente: Elperiodico.com]
The old man & the gun narra parte de la vida de Forrest Tucker, un peculiar ladrón de bancos que se pasó media existencia entre cárceles de las que se fugaba usando los métodos más ingeniosos. La película se inicia en 1981, cuando Tucker roba un banco en Texas. En cada uno de los robos perpetrados siempre empleaba el mismo modus operandi. Entraba con tranquilidad en la entidad bancaria, ajeno al resto de usuarios y empleados, hablaba con la chica de la caja o bien con el director del banco, y les hacía entender que aquello era un robo pero que no pretendía emplear la violencia, más bien todo lo contrario. Con educadas formas solicitaba que llenaran su maletín de dinero, lo que desconcertaba a las víctimas y salía por la puerta como si tal cosa. Una vez que Tucker abandonaba el banco, se daba aviso a la policía e intentaban detenerlo en su huida pero Tucker era muy astuto y además, se adelantaba a los movimientos de los agentes, empleando un transmisor con el que escuchaba la emisora de la policía.

Será en una de sus huidas cuando conozca a Jewel, una viuda solitaria de ojos risueños y alegres con la que entablará una bonita amistad. Sin que la mujer sepa la verdadera identidad de Tucker ni su 'profesión', estrecharán círculos y comenzarán a hacerse confidencias. Entre ellos surge un amor de senectud. No será la primera vez que veamos a Redford interpretando a un anciano enamorado o que busca compañía. Ya lo vimos en un papel similar en Nosotros en la noche

Y mientras Tucker roba y estrecha lazos con una inocente Jewel, al joven policía John Hunt le asignan el caso del robo. Con los cuarenta recién cumplidos y con cierta depresión encima, empieza a hacer indagaciones y descubrirá que, no solo se trata de un robo aislado, sino de todo un rosario de desfalcos perpetrados por una banda de ancianos a los que apodan los carrozas. Los afectados dicen que el ladrón era todo un caballero, muy amable y educado, bien vestido y elegante. Hunt se propone darles caza y aunque Tucker es muy astuto, no contaba con un pequeño detalle.

De The old man and the gun destacaría dos cuestiones principales. Por un lado, el interés que suscita la historia real que cuenta este largometraje y la peculiar vida de Forrest Tucker (no confundir con el actor del mismo nombre). Resulta inevitable buscar más información por Internet sobre este ladrón que llevó a cabo un robo prácticamente un día sí y otro también, y se escapó de diecisiete cárceles, entre las está San Quintin en California. La película nos deja entrever que Tucker no era un ladrón al uso. No le interesaba tener más o menos dinero. Para él robar era un estilo de vida, una manera de sentirse vivo, una necesidad, casi una enfermedad, que lo obligaba a estar siempre mirando a su alrededor buscando qué sustraer. Los robos le daban emoción a la vida, sentía la adrenalina por su venas en cada persecución y casi llegó a convertirse en una adicción. Pero la película me deja con un sabor agridulce porque acaba en un punto y seguido y a mí me hubiera gustado que hubiera acabado con un punto y final. ¿Qué fue de Tucker después de la escena de cierre? No nos lo cuentan ni siquiera antes de los créditos finales y en ese sentido, me ha resultado un largometraje que se me queda corto.

Por otra parte, el guion se adentra un poco en la vida familiar de John Hunt. Estamos en los años 80 y hay que demostrar que Estados Unidos ha dejado atrás el racismo hace mucho tiempo. El poli con una mujer e hijos de color, se devana los sesos intentando cazar al malo, pero todas las escenas familiares en las que vemos a John jugando con sus hijos o flirteando con su mujer me han sobrado. No me aportan nada. Y tampoco puedo llegar a entender una escena que ocurre en los baños de un bar y de la que mejor no cuento nada. ¿A qué juega el poli? Dímelo tú si has visto la película. 

Pero, como segundo punto de interés de este largometraje, cabría destacar las interpretaciones de Redford y Spacek. Jewel es una mujer solitaria, viuda y con hijos muy mayores que ya han abandonado el hogar maternal. La mujer de cabellos grises y peinado desenfadado cuida sola de su enorme granja y sus caballos. El encuentro con Tucker la sorprende a la vez que la llena de ilusión. Tiene ante así a un hombre de su edad, pero todavía apuesto, galante y atento con el que bromea y coquetea. Sissy Spacek sabe perfectamente lo que su personaje debe transmitir, esa sensación de juventud que ella ya creía olvidada, ese amor sereno y maduro con la promesa de horas de compañía, sin compromiso, pero alguien con quien conversar, tomar café, hablar de los sueños que todavía se tienen, de los hijos o de una época más dorada. Spacek me ha parecido una compañera de reparto estupenda para la ocasión. 

En cuanto a Tucker, lleva solo demasiado tiempo. Acostumbrado a una vida de riesgos y carreras, ve en Jewel un refugio al que acudir entre robo y robo. ¿Se podría acostumbrar a una vida sosegada? Solo si ves la película podrás responder a esta pregunta. Pero sí te diré que Redford sigue siendo un actor brillante, al que casi no le hace falta hablar para transmitir. Le basta con su sonrisa, con su mirada, con algún que otro gesto para ganarse al espectador.  Sabe cómo conquistar a una chica y lo demuestra. Sabe qué línea no debe cruzar jamás para no resbalar. Conoce a la perfección ese juego de la seducción que emplea tanto con hombres como con mujeres, para robar un banco como para seducir a una chica. No sé si Tucker era así pero, no cabe duda que Redford le aporta ese matiz tan interesante al personaje.  Y no es la primera vez que lo vemos en una relación amorosa de senectud. Hizo  un papel similar en Nosotros en la noche. Mujeres cayendo a su pies. 

Redford y Spacek hacen una pareja estupenda. La sincronía entre ambos es fabulosa y el espectador podría llevarse horas contemplándolos, cogidos de la mano, mientras pasean por verdes pradera. Nada desentonaría en esa escena. 

Como curiosidades. Se emplea una foto que diría que forma parte del álbum familiar de Redford, una instantánea en la que yo intuyo a su primera mujer, Lola Van Wagenen y a su hija Shawna. Son cosas mías, ¿eh? He buscado información y no encuentro nada al respecto pero tiene toda la pinta de que sea así. Y además, no deja de ser curioso que la banda sonora incluya también un tema titulado Lola, de The Kinks. Insisto, son cosas mías, pero a mí me parece ver ahí un pequeño guiño.  Y, por si fuera poco, el director emplea una escena de la película La jauría humana en la se ve a un jovencísimo Redford.

En fin que, Robert Redford dice adiós (o eso parece). Lo hace interpretando como protagonista esta biografía que navega más entre la comedia que el drama. Lo hace con un papel en el que se mueve con soltura y un guion que, si bien se me quedó corto o me sobró en algún punto, me ha parecido interesante. Larga vida a Robert Redford y gracias por todo. 





Por cierto, las últimas películas que he visto me han demostrado que nunca es buena cosa mirar en las guanteras de los coches de tu pareja porque, por regla general, siempre esconden un secreto desagradable. 


Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:

                                     


miércoles, 27 de febrero de 2019

MEMORIAS DE ÁFRICA (DRAMA - 1985)

Resultado de imagen de memorias de africaAño: 1985

Nacionalidad: EE.UU

Director: Sydey Pollack.

Reparto: Meryl Streep, Robert Redford, Klaus Maria Brandauer, Michael Kitchen, Malick Bowens, Michael Gough, Suzanna Hamilton, Rachel Kempson, Stephen Kinyanjui, Joseph Thiaka, Leslie Phillips, Graham Crowden, Shane Rimmer, Donal McCann, Tristam Jellinek, Keith Pearson, Allaudin Qureshi, Benny Young, Niven Boyd,..

Género: Drama. Romance. Biopic

Sinopsis: Libremente inspirada en la obra homónima de la escritora danesa Isak Dinesen. A principios del siglo XX, Karen contrae matrimonio de conveniencia con el barón Blixen, un mujeriego empedernido. Ambos se establecen en Kenia con el propósito de explotar una plantación de café. En Karen Blixen nace un apasionado amor por la tierra y por las gentes de Kenia. Pero también se enamora pérdidamente de Denys Finch-Hatton, un personaje aventurero y romántico a la antigua usanza , que ama la libertad por encima de todas las cosas.

[Fuente: Filmaffinity]


Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong.

¿Quién no ha escuchado esta frase alguna vez? ¿Quién no la ha declamado en voz alta? ¿Quién no ha escuchado los primeros acordes de esa melodía dulce y cadenciosa que nos traslada a los rojos atardeceres de Kenia?

Memorias de África es uno de esos largometrajes que se quedan en la retina, de la que puedes revivir escenas concretas sin que se diluyan en el tiempo. Es una película del año 1985 cuando el formato VHS era el único soporte por entonces. Fue una época en la que los periódicos, en un intento de captar adeptos y aumentar las ventas -lo siguen haciendo-, ofrecían junto a los diarios artículos a bajo coste. Aficionada al cine, fueron unos años en los que me hice con una importante colección de películas que hoy ya no puedo ver porque mi viejo reproductor de VHS pasó a mejor vida hace tiempo. ¿Pero cómo deshacerse de títulos como El Padrino, El graduado, Lo que el viento se llevó, Forrest Gump, La vida de Brian y tantas otras...? Regalarlas, donarlas, cederlas... en definitiva, desprenderme de ellas no entraba en mis planes, así que opté por convertirlas de VHS a DVD. Por eso hoy traigo Memorias de África, porque en ese proceso de transformación me han entrado muchas ganas de ver películas tan antiguas y tan deliciosas como esta.

Probablemente la mayoría de las personas que asomen a este post habrán visto la película. Quizá hasta más de una vez. Pero puede darse el caso de que a ti, lector, por tu juventud, simplemente te suene el título y poco más. En tal caso, aquí vengo a hablarte un poco de las impresiones que provoca el visionado de esta película que, a mi juicio, envejece perfectamente. 

Memorias de África está inspirado en la novela que la escritora Isak Dinesen publicó en 1937 donde recogía los años que vivió en Kenia. En realidad, su verdadero nombre era Karen Blixen, una danesa de buena familia que, despechada por los desplantes de su amante, decide marcharse a Kenia en 1913 donde contraerá matrimonio con el hermano de este. Por entonces, la zona era una colonia británica y no era extraño ver a las damas con tules y largos vestidos y a los caballeros con salacot, casacas y botas de montar convivir entre nativos a los que intentaban domesticar. A su llegada al continente africano ocurrirán dos cosas: por un lado, se topará por primera vez con Denys, un comerciante de marfil; por otro lado, se oficiará su matrimonio entre desconocidos que intentan arropar a la recién llegada. Karen y su recién estrenado marido fundan una granja para cultivar café. Al tratarse de un matrimonio de conveniencia, las relaciones afectivas no estaban muy consolidadas por lo que el barón, mujeriego por naturaleza, continua con su vida de libertinaje. Mientras tanto, Karen intenta adaptarse al continente africano y tomar las riendas de una granja en la que su familia ha invertido mucho dinero a la vez que su marido pasa largas temporadas de caza fuera del hogar familiar. Durante esos años se hará gran amiga de Y esos años se hará gran amiga de otro comerciante, Bekerley. Y volverá a aparecer Denys. Y ahí dejo la historia.

Memorias de África es el relato de un gran amor sin que en ningún momento exista un excedente de azúcar. El cineasta Sidney Pollack consigue construir una bella y elegante historia partiendo lo que seguramente es una hermosa historia literaria y autobiográfica -ahora me han entrado ganas de leer la novela también-. Pero, este largometraje también  retrata la dureza de una vida en un continente al que los británicos querían acotar y repartir. Para la reina Victoria una parte. Para su nieto el Kaiser Guillermo, la otra. Y los nativos sin saber muy bien dónde asentarse. La película nos mostrará parcialmente la vida colonial pues casi toda la acción se centra en la actividad de la granja mientras que la ciudad asoma en momentos muy puntuales. Sinceramente a una le dan ganas de viajar a África para tomarse un café bajo un cielo estrellado, servido en porcelana fina, con la mantelería y las servilletas impecables. Son escenas que chocan un poco teniendo en cuenta que se desarrollan en medio de la nada, pero entiendo que eso forma parte del romanticismo de esta historia y francamente, poco me importa. 

Karen, una mujer tan delicada como una figurita de porcelana, llegará al continente africano con su porcelana y su cristalería de Limoges pero pronto aprenderá que allí las cosas son bien distintas. Una mujer sola al frente de una granja tendrá que dejar sus remilgos y remangarse la falda y eso hará la protagonista de esta historia que pasa sus noches extrañando al marido ausente. África es otro mundo y la granja, un submundo. Ella mostrará valor y coraje, aprenderá a amar la tierra, a dejarse inundar por la belleza de la naturaleza, la respetará, comprenderá que no se puede luchar contra lo que ocupaba aquel espacio antes de la llegada del hombre blanco y se preocupará por los nativos, sus kikuyus, a los que los europeos arrebataron sus tierras. 

Por su parte Denys es un hombre libre. Su amor es puro pero rehúye de todo tipo de ataduras. Aunque Karen es independiente sigue siendo una mujer convencional que necesita tener a un hombre a su lado, de manera oficial. Pero es una mera ilusión pues ella misma saca adelante la granja sin ayuda de nadie. En algún momento, la relación entre ambos pasará por algún bache, como consecuencia de la europeización del amor.

Tanto Mery Streep en el papel de Karen como Robert Redford como Denys están impecables. Las interpretaciones de ambos van más allá de lo que se recoge en un guion. Uno y otro se creen ese amor que lo inunda todo y nos llega a través de la pantalla con fuerza. Sin duda, la conexión entre ambos es uno de los puntos fuertes de esta película que, una vez vista, difícilmente olvidas.  

Técnicamente, bueno al largometraje se le notan sus años. No podría ser de otro modo. En este último visionado he percibido un par de escenas con croma en las que no me había fijado antes. Pero aún así, ¡qué hermoso ese paseo por avioneta contemplando la belleza del continente africano, ese contraste de color que termina por hechizarnos! Sin duda, y al margen de esa historia de amor entre dos personas, que también es una historia de amor por la tierra, por una cultura, lo más destacable de este largometraje es la absolutamente maravillosa fotografía que junto a la banda sonora de John Barry la convierten en una verdadera joya. Tan solo le pondría una pequeñísima pega, la duración. A mí me han sobrado unos diez minutos hacia la mitad. 

No me cansaré de asomarme a la historia de amor de Karen y Denys. No me cansaré de viajar cinematográficamente a África aunque no se muestre el lado más árido del continente. No me cansaré de ver a las damas británicas luciendo hermosos vestidos abotonados hasta el cuello cuando las altas temperaturas seguro que hacían imposible soportarlos. Y no me cansaré de repetirme una y otra vez 'Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong' mientras una dulce melodía suena en mi cabeza. 

Memorias de África para verla cada cierto tiempo. Para descubrirla si todavía no la has visto.


Tráiler:



Puedes adquirirla aquí:

                                   


miércoles, 25 de octubre de 2017

NOSOTROS EN LA NOCHE (DRAMA - 2017).



Año: 2017

Nacionalidad: EEUU

Director: Ritesh Batra.

Reparto: Jane Fonda, Robert Redford, Bruce Dern, Matthias Schoenaerts, Judy Geer, Iain Armitage.

Género: Romance.

Sinopsis: En Colorado, la viuda Addie Moore (Jane Fonda) le hace una visita sorpresa a su vecino Louis Waters (Robert Redford). Su esposo falleció hace años, al igual que su mujer y, a pesar de vivir en un pequeño pueblo y ser vecinos desde hace décadas, mantenían poco contacto. Sus hijos viven lejos y se ven obligados a vivir solos, pero ella quiere entablar una relación y aprovechar al máximo el tiempo que les queda.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Cuántas veces me habrán recomendado la novela Nosotros en la noche de Kent Haruf. Más de una decena, seguro. He pasado mil veces por la puerta de una librería pensando en comprarla y al final he pasado de largo, alegando que tengo demasiados libros sin leer en casa. En su lugar, la he buscado en la biblioteca pero nunca estaba disponible. Así que, cuando llegó a Netflix pensé que la historia venía buscándome a mí y ya no tuve escapatoria.

La sinopsis que figura más arriba es bastante acertada pero se queda en la superficie. Louis Waters (Robert Redford) es un hombre viudo que vive solo. Pasa sus días intentando mantener ocupadas las horas. Por la noche lo veremos leyendo el periódico y resolviendo el crucigrama. Una de esas noches, su vecina Addie Moore se presenta en su casa y le hace una propuesta insólita. La soledad, especialmente durante la noche, es una carga muy pesada. Addie le propone pasarlas con ella. La proposición sorprende a Louis pero ella se encarga de despejar sus dudas inmediatamente. No hay nada de sexo en su sugerencia. Solo se trata de acompañarse el uno al otro cuando el día se ha marchado y la oscuridad lo invade todo. Obviamente, porque de otro modo no habría historia, Louis aceptará después de meditarlo, de comprobar que su vida es algo rutinaria y vacía. Lo que ocurra a partir de entonces es algo que el espectador tiene que averiguar. Solo os adelantaré que, lo que parece sencillo acarreará alguna que otra complicación.

Digo que la sinopsis se queda en la superficie porque Nosotros en la noche es un canto a la vida, al cariño, a la compañía, a la madurez, a la valentía, y al amor.  Louis y Addie están en una edad en la que no pueden perder el tiempo. ¿Qué necesidad hay de vivir cada uno por su lado, siempre solos, sin nadie con quien conversar por las noches, sin nadie a quien contarle cómo te ha ido el día? Creo que la propuesta que Addie le hace a Louis no puede ser más bonita. La idea de la que parte esta historia es sumamente hermosa y llena de sensibilidad. Por eso pienso que el título en inglés - Our souls at night- es mucho más certero que la traducción que se ha hecho al castellano porque, efectivamente lo que hay entre Addie y Louis tiene mucho que ver con el alma, con el corazón, con los sentimientos más profundos y escondidos y con esas emociones que nunca se han confesado. 

Pero el argumento irá un paso más allá todavía. Louis y Addie tienen un pasado con algún episodio trágico, y tienen hijos, hombres y mujeres adultos que parecen tener alguna herida abierta a causa de sus padres. La película explora en segundo plano las relaciones entre padres e hijos, los viejos rencores que se han enconado con el paso de los años, aquellos actos que nunca llegaron a entender y mucho menos a perdonar. Addie y Louis tendrán que enfrentarse a reproches y acto seguido aparecerá también el sacrificio, el peaje que se ha de pagar por unos hijos egoístas que no son capaces de entender que sus padres, aun en la trayectoria final, siguen teniendo derecho a vivir.  



Los dos personajes, tanto el de Louis como el Addie, son sumamente humanos. Ella me parece una mujer valiente, honesta, cabal, que no teme a lo que piensen los demás, con carácter y decidida. Por su parte, él es más apocado, menos lanzado pero le encanta dejarse sorprender por ella, una brisa de aire fresco que lo hace rejuvenecer. Los inicios entre ellos están llenos de una candidez maravillosa que provoca ternura en quien los contempla, pues azorados, se mueven con torpeza sin saber muy bien qué decir o qué hacer. Hay situaciones en las que el ser humano se maneja de la misma forma sin importar la edad que tengan. A mí Louis y Addie me han recordado una pareja de adolescentes, que se sienten atraídos y no saben cómo manifestarlo.

miércoles, 26 de febrero de 2014

CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO (DRAMA - 2013)


Año: 2013

Nacionalidad: EE.UU.

Director: J. C. Chandor.

Reparto: Robert Redford.

Género: Drama.

Premios: Oscars (2013) - nominada a Mejor Montaje de Sonido; Globos de Oro (2013) - Mejor Banda Sonora y nominada a Mejor Actor.

Sinopsis: Un día, durante un viaje en solitario a través del Océano Índico, un hombre descubre al despertar que el casco de su velero de 12 metros se  ha agrietado tras una colisión con un contenedor que flotaba a la deriva. A pesar de las reparaciones, de su experiencia marinera y de una fuerza física que desafía su edad, a duras penas logra sobrevivir a la tormenta. Pero el sol implacable, la amenaza de los tiburones y el agotamiento de sus escasas reservas lo obligan a mirar a la muerte a los ojos.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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¿Cuántas películas se han rodado a lo largo de la historia en la que el reparto esté compuesto por un único actor? A priori, a mí no se me ocurre ninguna pero seguramente haya alguna.

Robert Redford nació en 1936. Con casi ochenta años se enfrenta a una película que, más allá del argumento, la dirección e incluso la interpretación, pone de manifiesto su vitalidad. No es un joven de veinte años, ni un adulto de cincuenta y eso se nota en sus movimientos pero a ver quién es el guapo que a su edad acepta un guión así. 



Como no me gusta mucho la sinopsis que aporta la web Filmaffinity, voy a resumir el argumento de este filme a mi estilo. Todo se reduce a un viaje en barco. Un hombre sin nombre (Robert Redford) cruza el Océano Índico en su velero. Viaja solo y solo se tendrá que enfrentar a múltiples complicaciones: la colisión contra un contenedor de mercancía que flota a la deriva y que abrirá  un boquete de considerable tamaño en el casco del barco, diversas tormentas de magnitud espectacular, tiburones, incomunicación total, escasez de agua y comida,... El protagonista es un hombre experimentado en cuestiones marinas y aunque capea las diversas dificultades con inteligencia y sabiduría, la naturaleza es una fuerza demasiada poderosa contra la que luchar. En esta película hay mucha soledad, desolación, lucha, angustia, desesperación,... que lo conducirá a tomar una decisión final errónea a todas luces. ¿Quién ganará la dura batalla a la que Redford se enfrenta? ¿Podrá el hombre contra los elementos? Lo tiene verdaderamente complicado. El hombre no es más que un molécula de agua frente a la inmensidad del mar. 

Con unas escenas iniciales que muestran un mar en calma se oye una voz en off. El navegante lee una carta en la que habla de sinceridad, honestidad, fortaleza. Asegura que lo ha intentado todo. Una carta que parece una despedida sin que sepamos a quién va dirigida, aunque se intuye que a sus seres queridos.

Acto seguido, la acción se retrotrae ocho días atrás cuando todo el argumento comienza. ¿Por qué viaja ese hombre en solitario? ¿Hacia dónde se dirige? ¿De dónde procede? ¿Cuáles son sus circunstancias personales? Cuestiones todas ellas que desconocemos y que no tienen la menor importancia en un argumento que subraya el combate del hombre contra la muerte, la fortaleza del ser humano, el espíritu de superación, la capacidad de supervivencia,... Ahí radica el mensaje de la película. El todo por el todo, sin dejarse abatir hasta el límite de nuestras fuerzas.

No hay mucho más que contar sobre el argumento.

La interpretación de Robert Redford deja ver a un hombre que no se amilana ante los problemas. Cuando descubre el boquete en el casco del barco se mueve con parsimonia, con tranquilidad, sin apenas alterarse... algo que a mí me inquietó mucho.  Se intuye que es un hombre que conoce el terreno que pisa y por lo tanto sabe mantener la calma y realizar acciones habituales como dormir o afeitarse cuando su vida está en juego. Sin embargo, creo que hay escenas que están fuera de lugar y que para una situación tan angustiosa como esta se requiere de unas emociones que no he visto en el actor. Apenas gesticula, apenas se inmuta, demasiado estoico y demasiada planicie con lo que resulta casi imposible conectar con el protagonista.

Como decía al principio, Redford ya ha cruzado el umbral de los setenta hace algunos años. Sus arrugas evidencian una vejez perfectamente instalada y aún sigue rodando y aún así lo hace en unas condiciones bastante complicadas. Está claro que ha contado con un doble para las escenas más duras, sin embargo sí ha ejecutado algunas con bastante movimiento e intensidad. Meter a este actor bajo agua durante las largas horas de rodaje aunque sea en un tanque, hacerlo dar vueltas sobre sí mismo dentro de un habitáculo estrecho, colocarlo a 20 metros de altura para arreglar un mástil,... No todo el mundo a su edad supera esas pruebas y eso hay que valorarlo aunque su rostro no me haya transmitido lo que debía.

En el guión, el diálogo brilla por su ausencia, algo obvio si tenemos en cuenta que solo hay un actor en escena. Aún así, oiremos a Redford bufar, gruñir, refunfuñar,.... y poco más. Apenas una treintena de palabras para un largometraje con una duración de 106 minutos. ¿Aburrida? No, no lo es. Pasan bastantes cosas, la siguiente peor que la anterior, el silencio se alterna con el sonido, la calma con el rugido de las tormentas pero lamentablemente, el ritmo es demasiado cadencioso para mi gusto.

Destacar la fotografía que muestra un mar embravecido o calmado, así como el sonido ambiente que llega a sus cotas más altas cuando el mar se rebela contra el hombre a través de espectaculares tormentas.

Cuando todo está perdido es una película para contemplar más que para hablar de ella. Es la segunda apuesta del director J. C. Chandor, cuyo trabajo ya vimos en Margin Call. Este largometraje es una odisea, un cuento épico en el que el héroe pondrá toda la carne en el asador y con quién descubriremos si al final la lucha merece la pena o bien, tenemos que rendirnos ante las evidencias. 

Aunque le falta emoción, no deja de ser una película entretenida que se deja ver, en la que hay que valorar la implicación de un vetusto actor como Robert Redfod, a quien tanto le debe el mundo del celuloide.



Trailer:



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