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miércoles, 15 de junio de 2022

LA ABUELA (TERROR - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Paco Plaza

Reparto: Almudena Amor, Vera Valdez, Karina Kolokolchykova, Chacha Huang, Michael Collis, Pía Laborde Noguez

Género: Terror

Sinopsis: Susana (Almudena Amor) tiene que dejar su vida en París, donde trabaja como modelo, para regresar a Madrid, debido a que su abuela Pilar (Vera Valdez) acaba de sufrir un derrame cerebral. Años atrás, cuando los padres de Susana murieron, su abuela la crió como si fuese su propia hija. Susana necesita encontrar a alguien que cuide de Pilar, pero lo que deberían ser solo unos días con su abuela se acabarán convirtiendo en una terrorífica pesadilla.

[Fuente: Filmaffinity]

Que me perdone Paco Plaza, director de esta película, pero no he entendido la trama de La abuela. Bueno, entenderla diría que sí, pero me ha faltado un hilo conductor más sólido, que dé más consistencia a los hechos. Os cuento.

La abuela cuenta con una introducción en la que veremos a una distinguida señora mayor en el interior de una cafetería. Parece estar esperando a alguien pero, en realidad, lo que está es esperando algo. Algo que tiene que ocurrir a una hora determinada, unos minutos antes de las ocho de la tarde, momento en el que el reloj de pulsera de la señora se para. Pasado ese tiempo, la mujer se dirige a un edificio señorial en Madrid, entra en una vivienda de grandes techos, suelos de madera que crujen al paso, lámparas enormes y pesados cortinajes. En el interior, la señora se encontrará con una mesa dispuesta para una opípara merienda y, junto a esta, el cuerpo sin vida de una anciana. La recién llegada no parece inmutarse. En lugar de asistir a la fallecida, se dirige a un mueble en cuyo interior hay una fotografía y la trenza rubia que, alguna vez, estuvo unida al cabello de la niña que aparece en la foto. Y de repente, surge del interior de la vivienda una joven de cabellos rubísimos, ojos azules, que se acerca desnuda a la mujer. Ambas se abrazan. 

De ahí, viajaremos a París. Allí reside Susana Lázaro, una joven modelo que trata de abrirse camino. Parece que las cosas le van bien pero recibirá una llamada desde España, concretamente desde un hospital. Su abuela Pilar, con la que está tremendamente unida, pues fue ella la que la crió cuando sus padres fallecieron en un accidente, acaba de sufrir un derrame cerebral, y prácticamente ha quedado en estado vegetativo. Sin pensarlo mucho, Susana viajará a Madrid para hacerse cargo de su abuela. Al principio, todo se le hace muy cuesta arriba. Es normal. Su abuela necesita todo tipo de atenciones y ella tiene poca experiencia en el tema. Le aconsejarán internar a la mujer en una residencia, pero la nieta no quiere apartar a la mujer de la vivienda en la que ha estado residiendo desde siempre. Su intención es buscar a alguien que se ocupe de ella, y así poder volver a París para continuar con su vida. Sin embargo, a medida que pasan los días, Susana advierte cosas extrañas en el comportamiento y actitud de su abuela. Y a su alrededor comienzan a suceder hechos que no tienen una explicación lógica. Hasta aquí os voy a contar.

¿Me ha gustado esta película? Pues la verdad es que no mucho. Como dije antes, tampoco he entendido muy bien lo que pasa. El desenlace te hace intuir por dónde van los tiros pero no sé, un poquito más de información no hubiera estado mal. No diré que las escenas introductorias no despiertan la curiosidad del espectador. Empieza bien pero luego todo se tuerce. Hay momentos, la mayor parte de la cinta, en los que no ocurre nada. Solamente la rutina de una nieta cuidando de su abuela inválida llenan minutos y minutos de metraje. Esta ausencia de elementos de enjundia aportan lentitud y tedio al avance de la trama. Como espectadora, sentí que me llevaba demasiado tiempo esperando a que algo sucediera. 

A eso se suma que, a lo largo del desarrollo, a Susana le asaltan recuerdos de su infancia, momentos que vivió con su abuela, único pariente que siempre ha tenido, y que le producen cierta desazón. ¿Pero qué pasó cuando era una niña? ¿Qué es esa trenza guardada con celo en un mueble? ¿Qué extraño poder se esconde tras todos los hechos? Ni idea, sinceramente. Tengo la sensación de que La abuela es un puzle incompleto. Es como si se hubieran tomado las piezas más llamativas y se hubieran colocado en el hipotético lugar que les corresponde, pero dejando entre ellas grandes lagunas de vacío. El mismo vacío que le queda dentro al espectador.

Por lo tanto, el terror en La abuela brilla por su ausencia. Os diría que me ha dado más miedo esas situaciones en las que Susana no sabe cómo reaccionar ante un atragantamiento de su abuela, mientras almuerza, que todo lo sobrenatural que rodea la vida de la mujer. 

En cuanto a las interpretaciones, de Almudena Amor haciendo de nieta tengo poco que decir. Es cierto que el dulzor de su rostro es un buen contrapunto con el supuesto terror que se vive en el interior de la vivienda, pero no he podido conectar en ningún momento con las tensiones de su personaje. En cambio, sí me ha parecido interesante el trabajo de Vera Valdez, como la abuela misteriosa, y eso que la mujer no dice ni una palabra. Que no es fácil convulsionar y fingir que te estás ahogando a los 86 años. Su papel es, a mi juicio, el más creíble.

Cuestión aparte es todo lo relativo a la técnica. Buena ambientación, mucha oscuridad -como es habitual en estas películas-, sensación de asfixia o de estar en un callejón sin salida, y una banda sonora que contrasta muchísimo con la trama. Bien, pero el guion falla y eso consigue que el espectador acabe con la sensación de haber perdido el tiempo.

La abuela es de esas películas que, tal como la ves, la olvidas. En eso se resume la última película de Paco Plaza, del que también en visto y reseñado, Quien a hierro mata y Verónica. Esta última de terror. Me gustó un poco más pero tampoco para tirar cohetes.

En definitiva, para echar el rato si no tienes otra cosa que hacer. 

Como siempre, os dejo el tráiler con la advertencia de que, si pretendéis ver esta película en algún momento, no le deis al play porque vais a ver lo mejor que tiene la cinta. 




Tráiler:





miércoles, 15 de enero de 2020

QUIEN A HIERRO MATA (THRILLER - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: España.

Director: Paco Plaza.

Reparto: Luis Tosar, Xan Cejudo, Enric Auquer, Ismael Martínez, María Vázquez, Dani Currás, Pablo Guisa Koestinger, Marcos Javier Fernández Eimill, María Luisa Mayol, Victor Duplá, Alberto Abuín.

Género: Thriller.

Sinopsis: En un pueblo de la costa gallega vive Mario, un hombre ejemplar. En la residencia de ancianos en la que trabaja como enfermero todos le aprecian. Cuando el narcotraficante más conocido de la zona, Antonio Padín, recién salido de la cárcel, ingresa en la residencia, Mario trata de que Antonio se sienta como en casa. Ahora, los dos hijos de Padín, Kike y Toño, están al mando del negocio familiar. Pero un fallo en una operación llevará a Kike a la cárcel y les generará una gran deuda con un proveedor colombiano. Toño recurrirá al enfermero para que intente convencer a su padre de que asuma la deuda. Pero Mario tiene sus propios planes.

[Fuente: Filmaffinity]


Nos acercamos a la noche de los Goya y como yo sigo barriendo para casa, toca revisar algunas de las películas que están nominadas a estos premios. Mucho hay que decir sobre Quien a hierro mata

Mario (Luis Tosar) trabaja como enfermero jefe en una residencia de ancianos de una pequeña localidad gallega. Tiene una vida tranquila y está especialmente ilusionado. Julia, su mujer, está a punto de ser madre y él rebosa felicidad. En el trabajo, se siente útil, ayudando a las personas mayores a sobrellevar los últimos años de existencia, a los que trata con cariño y mimo, mientras bromea con sus compañeros de trabajo, siempre en un ambiente distendido. Todo se complica cuando Antonio Padín, un conocido narcotraficante desarrolla una enfermedad degenerativa estando en la cárcel. Las autoridades deciden ponerlo en libertad y el anciano ingresa en la residencia donde trabaja Mario, por decisión propia. No quiere regresar a la casa familiar, no quiere vivir con sus hijos, Toño y Kike, metidos igualmente en el negocio de las drogas. Ninguno de los dos entiende la decisión del padre pero es que este quiere alejarse de la carne de su carne, a los que considera unos auténticos inútiles.  

Desde primer momento intuiremos que a Mario le afecta especialmente el ingreso de Antonio Padín en la residencia. Inicialmente se mostrará afable y entregado en todo momento, tratando al anciano con el mismo cariño con el que trata al resto de residentes. Pero las miradas de Mario hablan por sí mismas. Empieza a mostrarse vigilante, no pierde de vista al viejo Padín, se pega a él y entabla una relación profunda y cercana. Enseguida veremos cómo el enfermero comienza a actuar de un modo extraño y acude a lugares que no son propios de él. ¿Qué es lo que trama? Su presente se emborrona con recuerdos difusos de otros tiempos, épocas que hablan de un suceso delicado y que marcó toda la vida de Mario. 

Por otra parte, Toño y Kike intentan convencer al padre para que respalde una operación de narcotráfico, en la que están implicados los colombianos como proveedores y los chinos como clientes. El padre no lo ve claro y no piensa pringarse. Parece que se siente ya en las últimas y que sus tiempos de capo de la droga han quedado atrás. Sin embargo, sus hijos, que saben el respeto que su padre tiene entre las mafias, insisten en el asunto. Viendo que no van a conseguir el beneplácito del patriarca, optan por dirigir ellos mismos la operación. El resultado será nefasto. 

Quien a hierro mata nos habla de venganzas. El título no puede ser más preciso. Como bien dice el refrán, Quien a hierro mata, a hierro muere. Viene  a decir que vas a recibir lo mismo que das o, usando otro refrán, que donde las dan, las toman. En cualquier caso, es un título que, en este caso, se convierte en un arma de doble filo. No añadiré nada más para no destripar esta historia, en la que los silencios y las miradas, las escenas en las que no hay diálogos pero sí mucha tensión visual, son tan importantes como aquellas en las que los personajes interactúan con palabras. Un personaje sabrá lo que está pensando el otro y nosotros sabremos, a su vez, lo que están pensando ambos.  

Y también las manos tendrán su especial protagonismo, de ahí que Luis Tosar se las contemple con incredulidad en la cartelera de la cinta. Esas manos, las que representan las de Mario, son las mismas manos que cuidan de los enfermos, que los viste, los peina, los afeita. Son las mismas manos que acarician a su esposa. Son las mismas manos que un día acurrucarán a su hijo. Pero también son las mismas manos que esconden un terrible secreto y  que tiemblan cuando Mario hace lo que hace. 

Al guion solo le pongo una pega. La muerte de unos de los personajes se produce en extrañas circunstancias. Alguien entra en el domicilio del personaje en cuestión pero, ¿cómo lo hacen? (pega 1). Nadie sabe lo que ha podido ocurrir con ese personaje más que sus asesinos y, sin embargo, no hay investigación ni volvemos a saber más sobre esa víctima (pega 2). Por suerte, esto ocurre muy al final de la cinta. No es que sea algo que repercuta significativamente en el desarrollo de los hechos restantes pero considero que esa muerte no se debería haber dejado en el aire. 

En cualquier caso, Quien a hierro mata es una película de contrastes. En el caso de Antonio, él fue un hombre que lo tuvo todo en su día, importante, poderoso y temido. Ahora no es más que un despojo que se dedica a jugar a la pelota con otros viejos. Contrastes también en la vida de Mario, entre la felicidad y la esperanza de su esfera personal y familiar frente a la rabia y el dolor al que se tiene que enfrentar en el trabajo. Y más contrastes, entre la vida y la muerte, a través de una escena fabulosa que se desarrolla en paralelo y en la que veremos nacer al hijo de Mario y Julia. Sobre esta escena tengo que comentar una anécdota. El espectador verá perfectamente cómo el hijo sale del cuerpo de la madre, solo que, en este caso, no se trata de un artificio sino de un parto real. Según he podido leer, una pareja se prestó a que se grabara el nacimiento de su hijo, imágenes que se han usado en la película. 

En cuanto a las interpretaciones solo cabe levantarse y aplaudir a Luis Tosar. Si en Yucatán me pareció que su implicación esquilmaba puntos a su trayectoria, en esta película vuelve el grandísimo actor que es, tan convincente y tan profundo. Poco más se puede decir de su trabajo que no se haya dicho ya. Nominado como Mejor Actor, y aunque su interpretación es esta cinta es fabulosa, lo tiene un poco complicado frente a sus adversarios. Antonio Banderas por Dolor y Gloria, Antonio de la Torre por La trinchera infinita y Karra Elejalde por Mientras dure la guerra son grandes rivales y entre los cuatro componen un cuarteto interpretativo absolutamente tremendo. 

Pero al margen de Luis Tosar, hay que destacar el trabajo de otros dos actores. Antonio Padín está interpretado por Xan Cejudo. He visto muy pocas películas de este actor, más conocido en el teatro. Cejudo da vida a un anciano déspota y desagradable que ve cómo sus días se acaban. No debe ser fácil encarnar a un personaje con enfermedad degenerativa y, sin embargo, uno llega a pensar que en realidad el actor está verdaderamente enfermo. Lo curioso es que Cejudo falleció el mismo año de rodaje, de ahí que está película está dedicada a su memoria. Se ha marchado con un último trabajo impecable del que debe sentirse muy orgulloso, allá donde esté.

Y el otro actor que sobresale en esta película es el joven Enric Auquer, en el papel de Kike. Su interpretación es absolutamente brillante. Borda el papel de joven macarra, chulo prepotente, desafiante, sobrado y violento que, en los momentos más complicados, se echa a llorar como un niño porque, en realidad, su valentía es papel mojado. Auquer otorga una fuerza descomunal a su personaje, lo hace tan creíble y convincente, que parece sacado de los suburbios más tenebrosos de cualquier ciudad. 

Hago un punto y aparte para comentar la banda sonora. Las canciones están elegidas a conciencia y las letras están cargadas de significado. Son temas que tienen mucho que ver con la vida de los personajes, como 'La vida sigue igual' de Julio Iglesias, en un momento de complicidad entre Mario y Julia, o 'Ready pa morir' de Yung Beef, que uno de los personajes escucha durante un entierro. 

Con un suspense contenido, que se va acelerando a medida que el cerco se cierra alrededor de Mario, Quien a hierro muere es una película que me ha gustado. Quizá es un poco obvia en su planteamiento, y no resulta muy original al desarrollar una venganza dentro del contexto del narcotráfico, pero es un largometraje interesante, muy bien interpretado y que se disfruta. 




Tráiler: 

Puedes adquirirla aquí:

                                       

miércoles, 31 de enero de 2018

VERÓNICA (TERROR - 2017)

Año: 2017

Nacionalidad: Española.

Director: Paco Plaza.

Reparto: Sandra Escacena, Bruna González, Claudia Placer, Iván Chavero, Ana Torrent, Consuelo Trujillo, Sonial Almarcha, Maru Valdivieso, Leticia Dolera, Ángela Fabián, Carla Campra, Samuel Romero.

Género: Terror

Sinopsis: Inspirada en una historia real sucedida en el madrileño barrio de Vallecas en los años 90. Tras hacer una ouija con unas amigas, una adolescente es asediada por aterradoras presencias sobrenaturales que amenazan con hacer daño a toda su familia.

[Fuente: Filmaffinity]



Para ser el género cinematográfico que más me gusta hace mucho tiempo que no asoma una película de terror por aquí. Debe ser que, con los años, me voy volviendo más miedosa pero no me he podido resistir a este largometraje. Especialmente porque me ha sorprendido que Verónica sea una de las candidatas a llevarse el Goya a la Mejor Película en la gala que tendrá lugar el próximo sábado. No recuerdo muchas películas de este género como candidatas así que, algo tenía que tener para acabar entre las cinco favoritas. Motivo suficiente como para sentarme a verla.

Verónica comienza con una llamada desesperada al teléfono de emergencias. Estamos en Madrid y llueve copiosamente la noche del 15 de junio de 1991. Pasada la una de la madrugada y alertados por la llamada de socorro en la que se escucha a una niña gritar, la policía se persona en el domicilio. La vivienda está a oscuras y todas las cosas están rotas y tiradas por el suelo. Al final del pasillo, justo tras una puerta cerrada, la policía encontrará una escena insólita.

Tras esta introducción, la acción se retrotrae al jueves, 12 de junio de 1991. Verónica es una joven de quince años que tiene que hacerse cargo de sus tres hermanos pequeños, Lucía, Irene y Antonio. Desde que el padre falleció y la madre trabaja día y noche en un bar del barrio, la joven, aficionada a las revistas de misterio, se ha encargado de cuidar y atender a sus hermanos pequeños. Es una joven responsable, madura y atenta pero que se siente sola, sin un hogar al uso, donde los padres gestionen la familia. Tan solo en el instituto, un centro educativo religioso, encontrará algo de calor junto a su amiga Rosa.

Un día, Verónica, Rosa y Diana, otra compañera de clase, deciden jugar a la ouija en el sótano del colegio. Lo preparan todo, y entre bromas y risas comienzan el ritual. Verónica quiere contactar con su padre fallecido tiempo atrás pero la sesión no acaba bien y la joven sufre un desmayo. A partir de este momento, la vida de la joven cambiará radicalmente. Comenzará a actuar de forma extraña, con temblores y convulsiones, a sufrir terribles pesadillas, aparecerán marcas de dedos en algunas partes de su cuerpo y empezará a sentir presencias a su alrededor. Además, en su casa se produce un suceso paranormal tras otro, como golpes, ruidos, puertas que se abren y se cierran solas, sombras en la pared, figuras que se vislumbran a través del cristal esmerilado de puertas y ventanas, objetos que se caen solos, pero todo ello única y exclusivamente en ausencia de la madre de la joven.

Y así transcurrirán los siguientes tres días hasta que la acción llega al punto de inicio de la película, a esa noche lluviosa del 15 de junio de 1991, cuando en plena madrugada se persona la policía tras esa llamada de emergencia. Lo que ocurrió antes, durante y después de ese hecho, lo tendrás que descubrir en el caso de que te atrevas a ver la película. 

Este es grosso modo el argumento de Verónica, una película de Paco Plaza (REC) inspirada en un hecho real pero ocurrido en una fecha distinta, con protagonistas de distinto nombre y con algunas licencias más. Toda la información que figura en el informe policial redactado por el inspector a cargo del caso ha servido de base para reconstruir los sucesos narrados. Pero existe muchísima información al respecto en Internet. Páginas y páginas han recopilado diversas teorías, hipótesis, y han desvelado información que, al parecer, se mantenía oculta. Hasta el mismo Iker Jiménez abordó este caso en uno de los programas de Cuarto Milenio. Basta con poner 'Expediente Vallecas' en el buscador de Google para que te aparezcan más de cincuenta mil resultados. Y así, el caso Vallecas es el trasfondo de esta película cuyo argumento no es totalmente redondo. Hay 'obstáculos' que se salvan sin explicación alguna, los personajes a veces reaccionan de un modo absurdo y quizá lo que menos me ha gustado, la presencia de una monja ciega, un tanto esperpéntica, que no aporta absolutamente nada, salvo por su aspecto, decrépito y mortecino, de ahí que los alumnos le denominen Sor Muerte. 

Verónica es una película que, a mi juicio, va de más a menos. A mí me ha inquietado mucho más la primera mitad de la película, cuando los acontecimientos paranormales empiezan a intuirse pero aún no se han vuelto virulentos, cuando el espectador sabe que algo extraño va a ocurrir y se siente nervioso, inquieto, con el miedo metido en el cuerpo. Sin embargo, en el avance del largometraje,  cuando los hechos están en plena apoteosis, la historia dejó de impactarme. Y es que la imaginación es muy poderosa y puede superar a la realidad, o al guion en este caso. De todos modos, la película se deja ver y juega a favor el hecho de estar inspirada en un suceso real. 

En cuanto a los personajes, no es una película que destaque por sus interpretaciones. Debuta Sandra Escacena en el papel de Verónica, un papel complejo por lo que entraña pero que tampoco brilla en exceso. Encontraremos también a una casi invisible Leticia Dolera y una casi desaparecida de escena Ana Torrent, si no fuera por un par de cortos en los últimos años. Creo que, en este tipo de películas, más que las interpretaciones, lo que realmente resulta efectivo es el uso de los claroscuros, el manejo de la luz y las sombras, y por supuesto, los efectos de sonido. Todos sabemos que, en las películas de terror, la sorpresa es fundamental. Hay que sobrecoger al espectador y para ello se recurre a ensordecedores sonidos que acompañan los momentos de máxima tensión. Verónica cuenta con unos cuantos sobresaltos de este tipo y que te obligarán a taparte la cara con las manos.

Algo que me ha gustado muchísimo en este largometraje es lo cuidado que están los detalles. Los hechos ocurren a principios de los años 90 y todo, desde el vestuario, el menaje y la vajilla de la casa de Verónica, los anuncios en televisión,... corresponden a aquellos años. Es más he podido reconocer dos objetos que me han recordado perfectamente a aquella época, por un lado el juego de luces Simón y por otro un reloj-despertador en forma de gallina que yo también tenía en casa. En este sentido se nota que se ha querido contextualizar la trama, lo que consigue que el espectador viaje en el tiempo y se integre en el argumento.

Y hablando de sonidos, sabed que buena parte de la banda sonora se compone de canciones de Héroes del Silencio, grupo favorito de Verónica, a lo que hay que sumar otro temas de ambiente que recuerdan mucho a las bandas sonoras de antiguas películas de terror americanas.

En fin que, más allá del morbo que produce saber que Verónica está inspirada en hechos reales, no deja de ser una película de terror más, con jóvenes imprudentes y apariciones del otro lado. Empezó muy bien pero me fui desinflando poco a poco. Aun así, para una noche de palomitas en compañía, eso sí, bien puede valer. ¡Ojo!, a la gente le ha encantado.




Trailer:












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