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jueves, 22 de diciembre de 2022

LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS (DRAMA -2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Oriol Paulo

Reparto: Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Loreto Mauleón, Pablo Derqui, Javier Beltrán, Samuel Soler, Federico Aguado, Lluís Soler, Adelfa Calvo, Dafnis Balduz

Género: Thriller

Sinopsis: Alice, investigadora privada, ingresa en un hospital psiquiátrico simulando una paranoia. Su objetivo es recabar pruebas del caso en el que trabaja: la muerte de un interno en circunstancias poco claras. Sin embargo, la realidad a la que se enfrentará en su encierro superará sus expectativas y pondrá en duda su propia cordura. Un mundo desconocido y apasionante se mostrará ante sus ojos. Adaptación de la novela homónima de Torcuato Luca de Tena. 

[Fuente: Filmaffinity]


No recuerdo cuando leí Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena. Debió de ser hace mucho tiempo porque solo recuerdo el argumento a grandes rasgos. Un sanatorio mental, una mujer infiltrada, y un secreto por descubrir. Todo ello, mientras se hace un retrato de lo que supone tener una enfermedad mental y vivir recluido en un sanatorio. Esta ha sido una novela que ha caminado en paralelo a mí desde siempre. Aunque parezca increíble, Dios y sus renglones han venido a mí con cierta frecuencia. Ya fuera porque algo me recordara la novela, porque la viera en alguna librería, porque alguien me dijera que la estaba leyendo. Sin duda, para los que quedamos impresionados por aquella historia, la noticia de su adaptación al cine supuso una gran alegría. ¡Qué manera de poner el broche de oro a la cinematografía española del 2022! Una gran novela de la que se esperaba también una gran adaptación. Pero, para gustos, los colores. Si te paseas por algunas páginas encuentras opiniones de todos los gustos. A mí sinceramente me ha sorprendido la cantidad de opiniones negativas que he encontrado. Títulos como «No apta para los amantes de la novela», «Entretenido thriller psiquiátrico, mala adaptación de la novela», «Thriller, pero no Torcuato», todas ellas seguidas, una detrás de otra, en la web Filmaffinity, más un suma y sigue, dejan ver la decepción de muchos espectadores a los que, Oriol Paulo no ha convencido, sintiendo que el director y guionista ha traicionado la esencia de la novela. Yo no voy a llegar a tal extremo. Tampoco me posiciono en el lugar de los más entusiastas. En mi caso, voy a colocarme en un discreto punto intermedio, aunque confieso que me esperaba mucho más de esta película. Como siempre, todo se reduce a las expectativas. Si vuelves a pasarte por esas páginas de opinión, descubres que aquellos que no leyeron la novela, salieron más satisfechos del cine que ese otro grupo que, conociendo la fuente original, decidieron darle una oportunidad a la película. 

Pero, por si no tienes idea de qué va esta historia, te la cuento someramente. Alice (Bárbara Lennie) es una investigadora privada a la que el doctor Raimundo García del Olmo, por intermediación del marido de esta, contrata para investigar la muerte de su hijo Damián. Según parece, el joven, que estaba internado en el Sanatorio de Nuestra Señora de Fuentecilla, se suicidó. Padecía esquizofrenia pero su padre cree que, en realidad, fue asesinado. Atrapada por la historia de Damián, Alice acepta investigar el caso. El mejor modo de averiguar la verdad es infiltrarse en el propio sanatorio. Así que, entre ella, el doctor García del Olmo, y su médico de cabecera, el doctor Donadío, preparan la documentación necesaria para que Alice ingrese en el sanatorio, fingiendo sufrir paranoia, diagnostica así tras un grave percance que ocurre en el domicilio familiar. Y para terminar de componer el engaño, contarán también con la ayuda de Samuel Alvar, el director del centro, y amigo personal de García del Olmo, único miembro del equipo de médicos que conoce el auténtico motivo de la presencia de Alice en el sanatorio, y quien le ha facilitado a la misma documentos e instrucciones, vía correo postal, para el acceso al centro.

Así, y mientras su marido cree que Alice viaja a Buenos Aires por motivos de trabajo, la joven entrará en el centro de salud mental, se hará pasar por enferma, mientras averigua qué le ocurrió realmente a Damián. Durante su estancia trabará amistad con algunos trabajadores pero también con algunos internos. Conocerá a Ignacio Urquieta, el loco más peculiar, los gemelos Rómulo y Remo, nacidos en el mismo sanatorio e hijos de dos oligofrénicos, o a Luis Ojeda, al que apodan el gnomo. Alice hará preguntas, aparentemente inocentes, y conseguirá información sobre la estancia de Damián en el sanatorio. Todo parece perfecto hasta que ocurre un accidente, hecho que coincide con el regreso del doctor Samuel Alvar (Eduard Fernández) procedente de un viaje, quien asegura no conocer de nada a Alice y desconocer por completo la labor de investigación que ella está llevando en el sanatorio. Para él, Alice es una enferma que se ha inventado una trama absurda y ridícula, fruto de la paranoia que padece. Y a partir de aquí, comienzan a rodar una pregunta tras otra. ¿Es verdad que Alice está enferma? ¿Dice la verdad pero están conspirando a sus espaldas? ¿Está mintiendo el doctor Alvar? Estas preguntas son las que se formula el equipo médico del sanatorio, como Montse, la subdirectora del centro, que no tiene claro nada de lo que está ocurriendo, o el resto de médicos, a los que también asaltan un buen puñado de dudas. Serán las mismas preguntas que se formule Ignacio Urquieta, el loco que parece más cuerdo de todos. Exactamente las mismas preguntas que también se formulará el espectador. De este modo, la bola se irá haciendo cada vez más grande hasta llegar a un desenlace que, si bien algunos espectadores consideran que es un burdo truco que ni aclara ni explica, a mí no me ha disgustado. Al menos, intuyo por dónde van los tiros.

¿Qué me ha gustado de la película?

Lo que más me ha gustado ha sido, sin lugar a dudas, la ambientación. Nada más traspasar los muros del sanatorio, uno se siente rodeado por una atmósfera incómoda y opresiva. Los exteriores del sanatorio nos dejan ver un edificio imponente, aislado del mundo. Movida por la curiosidad, he buscado información sobre el inmueble. Resulta que se eligieron dos localizaciones. Por un lado, la antigua tabacalera de Tarragona. Por otro, la antigua fábrica de la firma Mercedes - Benz, ubicada en Barcelona. Siempre hablamos de directores, guionistas y actores / actrices, pero los equipos técnicos de una película hacen verdadera magia y son capaces de enmascarar la realidad, vistiendo edificios y configurando espacios que nos hacen viajar al pasado. En ese apartado técnico también habría que destacar algunos efectos especiales interesantes.

Las escenas que se desarrollan dentro del sanatorio provocan una sensación grotesca, que se incrementa con el trabajo que hacen los actores y actrices que interpretan a los internos. Algunos están muy bien caracterizados y resultan creíbles en ese mundo propio en el que viven.

Como thriller, la película funciona. Tiene los elementos necesarios para intrigar al espectador. Hay un crimen, una investigación, una supuesta venganza, y un misterio por resolver. Es lo mínimo que se despacha. 

¿Qué no me ha gustado de la película?

Aquí viene la madre del cordero. Principalmente, lo que no me ha gustado es su duración. Hay un bloque de secuencias que se repite. Bajo mi punto de vista, la elección de ese recurso corresponde únicamente a la intención de desorientar al espectador, con el objetivo de generarle más intriga. Sin embargo, una vez que las piezas del puzle empiezan a colocarse en su sitio, me pregunté si realmente era necesaria tal reiteración. Al menos, a mí me pareció innecesaria la prolepsis. Así que, si tomamos una sección de la película y la duplicamos, obviamente la película se alarga, y tal cantidad de minutaje -nada menos que ciento cincuenta y cuatro minutos- me ha parecido excesivo. 

Por otra parte, los renglones torcidos de Dios no es el equipo médico, no es Alice, no es Heliodoro Almera, marido de esta última, no es el doctor García del Olmo,... No. Los renglones torcidos de Dios son Ignacio, Rómulo, Remo, el hombre elefante, el gnomo, la niña oscilante, o el hombre de cera. Ellos son los que están ingresados en este sanatorio con un trastorno mental severo. Ellos son los que dan título a la obra, los que importan por su esquizofrenia, su paranoia, su fobia, su depresión,... Pero a ellos se les presta poca atención. La película pasa sutilmente por sus trastornos sin que se ahonde mucho en lo que les ocurre. Se potencia más la parte del thriller que aquella otra que Torcuato quiso mostrar en su novela. No se ahonda en el origen del problema de Urquieta. Apenas se habla de los padres de Rómulo y Remo. ¿Qué le ocurre a la niña oscilante? No lo sabemos. Pero Torcuato sí dio mucha importancia a esos personajes. Para ello, optó por pasar unas cuantas semanas ingresado en un sanatorio mental para mimetizarse con los personajes que luego veríamos en la historia. Es decir, el mismo autor de la novela fue una especie de Alice, solo que él no quería investigar un asesinato sino impregnarse de la atmósfera que se respiraba dentro de un manicomio, convivir con los internos, conocer cuáles eran sus padecimientos y cómo era su día a día. Todo ese conocimiento lo volcó en la novela, pero en la película se pasa muy de puntillas por todas estas cuestiones. 

Y por último, hay algunos hechos que no me resultan del todo creíbles. A ver cómo lo explico sin entrar en spoilers. Alice, cuando pasa por el control de acceso a la zona de internamiento es despojada absolutamente de todo, salvo de un único libro, elemento importantísimo en la trama. A pesar de las estrictas reglas, la subdirectora del centro hace la vista gorda con respecto a ese libro. A eso se une que Alice consigue cierto material que le ayuda en su investigación con cierta facilidad. ¡Ay, no sé! No recuerdo esos detalles en la novela, pero a mí me parece que esa parte resulta demasiado facilona. 

Alice

El personaje es interesante. Alice Gould es una mujer adinerada, elegante, intuitiva. Se comporta de un modo desafiante, exhibiendo su superioridad, incluso frente a los reputados psiquiatras del centro con los que mantiene conversaciones en los que muestra que es una mujer leída. Licenciada en Ciencias químicas, su verdadera vocación es la investigación, a la que se dedica desde hace tiempo, construyendo a su alrededor cierta reputación. Alice tiene magnetismo, sabe vencer y convencer, algo que consigue en las primeras entrevistas con los médicos del centro. Hasta que aparece Samuel Alvar, un titán frente a otro titán, y entonces comienza una batalla campal entre dos mentes privilegiadas. Una tratando de hacerse entender. El otro desbaratando las teorías conspiratorias de Alice. Dos buenos personajes interpretados por dos muy buenos actores. 

Reparto e interpretación

Y si antes de ver la película me hubieran dado a elegir entre Eduard Fernández y Bárbara Lennie, sin pensármelo dos veces hubiera elegido al primero. Sin embargo, y tras ver esta cinta en la que ambos actores componen un buen tándem, debo admitir que Lennie me ha gustado tanto como Fernández. Ella es la que ostenta el mayor protagonismo, sin dejar de asomar en pantalla prácticamente toda la totalidad del metraje. Las escenas que comparte con Eduard Fernández adquieren mucha tensión, tanta que se podría cortar. Lennie lo hace muy bien. Su rostro va de la serenidad y la confianza a un mar de dudas, cuando todo se desmorona a su alrededor. Interpreta muy bien los momentos en los que su mente se rompe o aquellas otras escenas en las que la vemos sufriendo los efectos secundarios de los tratamientos a los que la someten. 

En cuanto a Eduard Fernández, ¿qué decir? Todo lo que se dice sobre su gran trabajo interpretativo se queda corto. Me gusta la interpretación de este actor en todo lo que le llevo visto. Siempre me convence, con esa seguridad que destila en cada uno de sus personajes. En este caso, metiéndose en el papel del director del centro, me ha encantado esa "chulería" que se marca hacia el final. Ya lo entenderéis cuando la veáis. 

La que considero que está muy desaprovechada es Adelfa Calvo, en el papel de la doctora Bernardos. Tiene poco texto y apenas se puede lucir. A mí es una actriz que cada vez me gusta más, versátil y valiente.  

Con buena banda sonora, y una composición en los créditos iniciales que me han recordado un tanto al inicio de El resplandor, Los renglones torcidos de Dios sería una película estupenda si no tuviera una magnífica novela como reflejo. Ahora bien, teniendo en cuenta la obra original, este largometraje no ha sido para mí lo que esperaba. Insisto en que es excesivamente larga, que se emplean ciertos recursos que son del todo innecesarios, y que no ahonda en la problemática de los enfermos, temática muy trabajada en la novela. Por lo tanto, Los renglones torcidos de Dios se convierte en un thriller largo que entretiene, pero deja un regusto amargo a los que quedamos fascinados con la novela. En cualquier caso, seguiré viendo las propuestas de Oriol. 

La puedes ver en Netflix.

Tráiler:




miércoles, 4 de septiembre de 2019

DURANTE LA TORMENTA (THRILLER - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: España.

Director: Oriol Paulo.

Reparto: Adriana Ugarte, Chino Darín, Álvaro Morte, Javier Gutiérrez, Miguel Fernández, Nora Navas, Clara Segura, Julio Bohigas-Couto, Mima Riera, Francesc Orella, Albert Pérez, Silvia Alonso, Aina Clotet, Ana Wagener, Ruth Llopis, Belén Rueda.

Género: Thriller.

Sinopsis: Una misteriosa interferencia entre dos tiempos provoca que Vera, una madre felizmente casada, salve la vida de un niño que vivió en su casa 25 años antes. Pero las consecuencias de su buena acción provocan una reacción en cadena que hace que despierte en una nueva realidad donde su hija nunca ha nacido.

[Fuente: Filmaffinity]


Películas sobre agujeros en el tiempo conocemos varias. Resulta imposible no recordar Frecuency que dirigió Gregory Hoblit en el año 2000 e interpretó Dennis Quaid como protagonista, porque comparte muchos puntos comunes con el largometraje del que quiero hablaros hoy. Son películas con tramas complejas, laberínticas, caóticas, en las que hay que medir muy bien los tiempos, los hechos, las consecuencias para que no terminen siendo un sinsentido. Enfrentarse a una película como Durante la tormenta obliga al espectador a estar ojo avizor, a hacerse preguntas, a atar sus propios cabos siempre temiendo una incoherencia que eche por tierra todo el argumento. Por suerte, esta producción de Netflix me ha parecido una propuesta bastante aceptable, una más de Oriol Paulo que ya dirigió Contratiempo y El Cuerpo. Ambas me gustaron muchísimo. 

Vera Roy es una joven enfermera que se acaba de mudar a una zona residencial con su familia, -su marido David y su hija pequeña Gloria-. En pleno proceso de mudanza, mientras van vistiendo las distintas habitaciones, encuentran en un armario una vieja televisión, una videocámara y una caja llena de cintas de vídeo. En las mismas se ve a un niño de unos ocho años, ensayando algunas canciones con su guitarra. Mientras están visionando las cintas, ocurre algo extraño, un suceso que no pueden explicar pero al que prefieren no dar importancia y seguir con su vida. Pero la película no comienza con esta familia sino mostrando la vida de Nico Lasarte, involucrado en un asesinato y un accidente de coche, hechos que ocurrieron veinticinco años antes de la llegada de Vera y su familia a la zona residencial y a la misma casa que ocupó Nico en su día. La vida de todas estas personas se verán terriblemente afectadas por un fenómeno atmosférico excepcional, una tormenta eléctrica colosal que tendrá lugar el 9 de noviembre de 1998 -en los tiempos de Nico- y que se repetirá en idénticas circunstancias el 9 de noviembre de 2018 -durante los tiempos de Vera-. El desarrollo de ambas tormentas abrirá un agujero de gusano en el espacio temporal, que unirá la vida de Nico y de Vera, encargada esta última de salvar al niño de un terrible final. 

Decía al principio que lo complicado de este tipo de tramas es que todo cuadre. Los sucesos que se producen en 1998 deben tener cierta correlación con los que se suceden en 2018. Si se altera el pasado, el futuro cambia pero ¿cómo? ¿Qué hubiera pasado si Vera no conoce a David? ¿Qué hubiera ocurrido si no se produce ese asesinato ni ese accidente en 1998? Aunque parezca extraño, las pegas que le pongo a esta película no tienen que ver con esa alteración del pasado y sus consecuencias en el futuro. La película no hay que entenderla como si el presente y el futuro fueran una continuación del pasado sino como líneas paralelas en el tiempo que pueden unirse en un momento dado, permitiendo que ciertos hechos se solapen. Hay que pensar que las distintas vidas que muestra el largometraje corresponden a realidades distintas que avanzan paralelamente, líneas en las que se producen los mismos hechos aunque con importantes variaciones. Solo así, toda la trama tendrá sentido. El desenlace aporta un giro bastante interesante y que no me esperaba pero debo confesar que me quedé dándole vueltas a la última conversación como si algo me faltara. En cualquier caso, lo que había visto antes me había resultado tan satisfactorio que simplemente me dejé llevar.

Mis pegas tienen que ver más bien con cuestiones de índole procedimental. Me refiero a las investigaciones policiales. Hasta donde yo sé, si me equivoco corregidme, los registros policiales se llevan a cabo previa orden judicial y con la presencia del propietario del inmueble, circunstancias que no se producen en la película. Vale, no es un detalle tan trascendental como para condenar la cinta pero sí son pormenores que chocan un poco. En Durante la tormenta, vamos a ver a la policía entrando en un inmueble mientras su propietario está ajeno a todo. No me parece, la verdad. 

Y otra pega más, bajo mi punto de vista, es la interpretación de Adriana Ugarte, encargada de dar vida a Vera Roy. Aunque muchos alaban su trabajo a mí no es una actriz que me encandile ni que me resulte creíble. Siempre susurrante -algo que me crispa-, su lenguaje gestual me parece impostado y falto de credibilidad. En la interacción con su marido de ficción, los diálogos suenan bobos, tanto que llegué a pensar que formaban una pareja muy absurda. Pero Ugarte está arropada por otro actores, menos principales pero que me convencen más o muy consagrados y que desviaron mi atención de la actriz protagonista. Destaco principalmente a Nora Navas cuyo personaje está en una constante crisis de nerviosismo y misterio que aporta mucho suspense a la cinta. Chino Darín, que tampoco suele ser santo de devoción, en esta ocasión no está mal, intentando ayudar a Vera en su desquicio. Y luego está Javier Gutiérrez, que aunque está bastante poco aprovechado, interpreta un personaje con un matiz siniestro bastante conseguido. Y también están muy desaprovechados Ana Wagener y Belén Rueda, con dos papeles de apenas unos minutos. 

En cuanto a la dirección, me parece correcta. Destacaría los planos de la tormenta -, en concreto una secuencia con un plano contrapicado en la que se percibe a uno de los personajes enmarcado por un cielo negro y tenebroso que asusta al más dispuesto. A su vez, me gusta cómo se trenza la historia, cómo se pasa de un hilo temporal al otro sin sacar al espectador de la historia.

Durante la tormenta no es una película de ritmo frenético, de esas en las que te muerdes las uñas de inquietud, ni tampoco cuenta con grandes sobresaltos pero está bien urdida, mantiene al espectador atento a la acción, no aburre y sorprende. Así que, creo que es un largometraje bastante interesante y que puede reportar una tarde de estupendo entretenimiento. Por mi parte, le seguiré la pista a Oriol Paulo. Hasta ahora llega tres filmes y los tres me han gustado mucho. Espero que no se rompa la magia.



Tráiler:

                               
 Puedes adquirirla aquí:






miércoles, 10 de enero de 2018

CONTRATIEMPO (THRILLER - 2016)

Año: 2016

Nacionalidad: España.

Director: Oriol Paulo.

Reparto: Mario Casas, Ana Wagener, Bárbara Lennie, José Coronado, Francesc Orella, Paco Tous, David Selvas, San Yélamos, Iñigo Gastesi, Manel Dueso.

Género: Thriller.

Sinopsis: Adrián Doria, un joven y exitoso empresario, despierta en la habitación de un hotel junto al cadáver de su amante. Acusado de asesinato, decide contratar los servicios de Virginia Goodman, la mejor preparadadora de testigos del país. En el transcurso de una noche, asesora y cliente trabajarán para encontrar una duda razonable que le libre de la cárcel. 

[Fuente: Filmaffinity]


El cine español, tan denostado y mancillado por una parte del público, vuelve a darnos una sorpresa con Contratiempo, un largometraje cuidado en el que los detalles juegan un papel fundamental. Lo primero que atrae de esta película es su sinopsis, muy precisa en la versión que nos ofrece la web Filmaffinity, por no mencionar el reparto, con actores de la talla de José Coronado y Ana Wagener, los más sobresalientes para mí. 

La película basa su argumento en las tres horas que el empresario Adrián Doria (Mario Casas) y Virginia Goodman (Ana Wagener), preparadora de testigos, analizan los hechos para intentar salvar al joven de la cárcel, tras haber sido acusado de la muerte de su amante Laura Vidal (Bárbara Lennie). Todo transcurre en el lujoso piso de Doria, a lo largo de una noche en la que se recurrirá con frecuencia al flashback para narrar los hechos que han conducido a Adrián a tal situación. Conoceremos entonces la relación del empresario con Laura, el trágico accidente de circulación que sufren, la extorsión a la que se ven sometidos y, tal y como se menciona en la sinopsis, el asesinato de la joven del que Adrián es el principal sospechoso, mientras que él defiende su inocencia con rotundidad y declara ser víctima de una conspiración. Los minutos van pasando, temiendo que la policía se persone en el ático para detenerlo, tras haber encontrado una prueba incriminatoria irrefutable, a la vez que Adrián va contando punto por punto todo lo ocurrido en los últimos tres meses. Sin embargo, la astucia de Goodman saca a la luz lo que estaba oculto y nuevas confesiones arrojarán una luz diferente sobre el caso. El resultado será un argumento complejo, lleno de matices, giros y versiones, donde los detalles, como decía al principio, serán la clave para desvelar la auténtica realidad.

Contratiempo es una de esas películas que a mí me gusta ver más de una vez. En el primer visionado quedé sorprendida por la complejidad de la trama, por el devenir de unos hechos que se acogen como ciertos a primera instancia pero que encierran un universo de tonalidades impresionante. No me quedó ningún cabo suelto importante cuando llegué al desenlace pues las preguntas más significativas que me fueron surgiendo quedaron debidamente respondidas, aunque sí quedó alguna minucia en el aire, y sin embargo, días después, opté por verla una segunda vez con la intención de pulir aún más mis impresiones y buscarle esas lagunas que tenía que tener por fuerza. En un argumento de este tipo, algún flecho suelto tenía que quedar, pero no, lo importante queda explicado y las piezas terminan por encajar definitivamente. Y es que Oriol Paulo ya consiguió conquistarme con El cuerpo, su debut como director en la gran pantalla, y me gana la partida de nuevo con Contratiempo con un guion brillante e inteligente y un desenlace que yo, -será que tengo que pocas luces-, no me esperaba.

De todos los personajes, reluce con luz especial el interpretado por José Coronado. El actor madrileño, reconocido por una trayectoria en la que destacan importantes trabajos, da vida a Tomás Garrido, un padre de familia que se ve envuelto en una situación dolorosa. Garrido, un hombre aparentemente tranquilo y de vida sosegada, obliga al actor a sacar su lado más enérgico para esclarecer unos hechos que le han cambiado la vida. Coronado reviste a su personaje de rabia y de ira, de desesperación y tristeza, emociones que llega a transmitir al espectador sin despeinarse.

En paralelo, también se podría destacar la interpretación de Ana Wagener recubierta por la elegancia, la seguridad y el porte de Virginia Goodman, una mujer admirada por su inteligencia y agudeza, capaz de darle la vuelta a los casos policiales más complicados y llevarse al juez y al jurado a su terreno. Wagener tiene poder en su mirada. Sabe cómo enfrentarse a un hombre prepotente como es Adrián Doria y ponerlo contra las cuerdas, sin que este se plantee ninguna cuestión, abrumado por la sagacidad de una mujer que le impone, que lo hace sentir pequeño, al mismo tiempo que se mueve con sutileza y parsimonia. Goodman es uno de los personajes más misteriosos de esta historia. Da la impresión de ser una mujer muy poderosa cuyos tentáculos llegan tan lejos que es capaz de conocer detalles insondables. 

No obstante, el personaje principal es Adrián Doria al que encarna un Mario Casas que, bajo mi punto de vista, sigue sin vocalizar. Al margen de esta circunstancia, su interpretación me ha parecido más plana que la del resto de sus compañeros aunque tiene algunos momentos en los que, consigue transmitirnos un desconcierto y una tristeza que resultan crbles. Y como compañera de andanzas la fotógrafa Laura Vidal interpretada por Bárbara Lennie cuya interpretación me ha parecido mucho más elaborada que la de Casas, transpirando duda, incertidumbre, miedo y pura tensión en los minutos más álgidos.

En cuanto a los secundarios, figura un desaprovechado Paco Tous, con un papel muy breve pero clave en esta trama.

De todos los escenarios en los que se desarrolla este filme, sobresale un colosal hotel en la zona de Bierge, y que lleva por nombre Bellavista. Sin embargo, este establecimiento se denomina realmente Vall de Núria pues se ubica en la conocida estación de esquí, al que solo se puede acceder por un tren cremallera.  Estoy convencida de que, si no lo conocéis, nada más que por las imágenes que muestra la película, os apetecerá visitarlo.

La vida está llena de contratiempos, pequeños o grandes, que ponen patas arriba nuestras vidas, con mínimas o mastodónticas consecuencias. De todo esto sabe mucho Adrián Doria y Laura Vidal, pues en cuestión de segundos pasan de una vida resuelta y llena de éxito a la más completa desolación. El dinero juega a tu favor si estás en un aprieto pero no siempre se sale uno con la suya.  Así pues, yo os recomiendo que veáis esta película y eso que he leído unas cuantas críticas profesionales que me han dejado algo perpleja por su negatividadA mí sinceramente me ha gustado bastante y en lo que a mí respecta, insisto, la recomiendo.






Tráiler:


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