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miércoles, 4 de septiembre de 2019

DURANTE LA TORMENTA (THRILLER - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: España.

Director: Oriol Paulo.

Reparto: Adriana Ugarte, Chino Darín, Álvaro Morte, Javier Gutiérrez, Miguel Fernández, Nora Navas, Clara Segura, Julio Bohigas-Couto, Mima Riera, Francesc Orella, Albert Pérez, Silvia Alonso, Aina Clotet, Ana Wagener, Ruth Llopis, Belén Rueda.

Género: Thriller.

Sinopsis: Una misteriosa interferencia entre dos tiempos provoca que Vera, una madre felizmente casada, salve la vida de un niño que vivió en su casa 25 años antes. Pero las consecuencias de su buena acción provocan una reacción en cadena que hace que despierte en una nueva realidad donde su hija nunca ha nacido.

[Fuente: Filmaffinity]


Películas sobre agujeros en el tiempo conocemos varias. Resulta imposible no recordar Frecuency que dirigió Gregory Hoblit en el año 2000 e interpretó Dennis Quaid como protagonista, porque comparte muchos puntos comunes con el largometraje del que quiero hablaros hoy. Son películas con tramas complejas, laberínticas, caóticas, en las que hay que medir muy bien los tiempos, los hechos, las consecuencias para que no terminen siendo un sinsentido. Enfrentarse a una película como Durante la tormenta obliga al espectador a estar ojo avizor, a hacerse preguntas, a atar sus propios cabos siempre temiendo una incoherencia que eche por tierra todo el argumento. Por suerte, esta producción de Netflix me ha parecido una propuesta bastante aceptable, una más de Oriol Paulo que ya dirigió Contratiempo y El Cuerpo. Ambas me gustaron muchísimo. 

Vera Roy es una joven enfermera que se acaba de mudar a una zona residencial con su familia, -su marido David y su hija pequeña Gloria-. En pleno proceso de mudanza, mientras van vistiendo las distintas habitaciones, encuentran en un armario una vieja televisión, una videocámara y una caja llena de cintas de vídeo. En las mismas se ve a un niño de unos ocho años, ensayando algunas canciones con su guitarra. Mientras están visionando las cintas, ocurre algo extraño, un suceso que no pueden explicar pero al que prefieren no dar importancia y seguir con su vida. Pero la película no comienza con esta familia sino mostrando la vida de Nico Lasarte, involucrado en un asesinato y un accidente de coche, hechos que ocurrieron veinticinco años antes de la llegada de Vera y su familia a la zona residencial y a la misma casa que ocupó Nico en su día. La vida de todas estas personas se verán terriblemente afectadas por un fenómeno atmosférico excepcional, una tormenta eléctrica colosal que tendrá lugar el 9 de noviembre de 1998 -en los tiempos de Nico- y que se repetirá en idénticas circunstancias el 9 de noviembre de 2018 -durante los tiempos de Vera-. El desarrollo de ambas tormentas abrirá un agujero de gusano en el espacio temporal, que unirá la vida de Nico y de Vera, encargada esta última de salvar al niño de un terrible final. 

Decía al principio que lo complicado de este tipo de tramas es que todo cuadre. Los sucesos que se producen en 1998 deben tener cierta correlación con los que se suceden en 2018. Si se altera el pasado, el futuro cambia pero ¿cómo? ¿Qué hubiera pasado si Vera no conoce a David? ¿Qué hubiera ocurrido si no se produce ese asesinato ni ese accidente en 1998? Aunque parezca extraño, las pegas que le pongo a esta película no tienen que ver con esa alteración del pasado y sus consecuencias en el futuro. La película no hay que entenderla como si el presente y el futuro fueran una continuación del pasado sino como líneas paralelas en el tiempo que pueden unirse en un momento dado, permitiendo que ciertos hechos se solapen. Hay que pensar que las distintas vidas que muestra el largometraje corresponden a realidades distintas que avanzan paralelamente, líneas en las que se producen los mismos hechos aunque con importantes variaciones. Solo así, toda la trama tendrá sentido. El desenlace aporta un giro bastante interesante y que no me esperaba pero debo confesar que me quedé dándole vueltas a la última conversación como si algo me faltara. En cualquier caso, lo que había visto antes me había resultado tan satisfactorio que simplemente me dejé llevar.

Mis pegas tienen que ver más bien con cuestiones de índole procedimental. Me refiero a las investigaciones policiales. Hasta donde yo sé, si me equivoco corregidme, los registros policiales se llevan a cabo previa orden judicial y con la presencia del propietario del inmueble, circunstancias que no se producen en la película. Vale, no es un detalle tan trascendental como para condenar la cinta pero sí son pormenores que chocan un poco. En Durante la tormenta, vamos a ver a la policía entrando en un inmueble mientras su propietario está ajeno a todo. No me parece, la verdad. 

Y otra pega más, bajo mi punto de vista, es la interpretación de Adriana Ugarte, encargada de dar vida a Vera Roy. Aunque muchos alaban su trabajo a mí no es una actriz que me encandile ni que me resulte creíble. Siempre susurrante -algo que me crispa-, su lenguaje gestual me parece impostado y falto de credibilidad. En la interacción con su marido de ficción, los diálogos suenan bobos, tanto que llegué a pensar que formaban una pareja muy absurda. Pero Ugarte está arropada por otro actores, menos principales pero que me convencen más o muy consagrados y que desviaron mi atención de la actriz protagonista. Destaco principalmente a Nora Navas cuyo personaje está en una constante crisis de nerviosismo y misterio que aporta mucho suspense a la cinta. Chino Darín, que tampoco suele ser santo de devoción, en esta ocasión no está mal, intentando ayudar a Vera en su desquicio. Y luego está Javier Gutiérrez, que aunque está bastante poco aprovechado, interpreta un personaje con un matiz siniestro bastante conseguido. Y también están muy desaprovechados Ana Wagener y Belén Rueda, con dos papeles de apenas unos minutos. 

En cuanto a la dirección, me parece correcta. Destacaría los planos de la tormenta -, en concreto una secuencia con un plano contrapicado en la que se percibe a uno de los personajes enmarcado por un cielo negro y tenebroso que asusta al más dispuesto. A su vez, me gusta cómo se trenza la historia, cómo se pasa de un hilo temporal al otro sin sacar al espectador de la historia.

Durante la tormenta no es una película de ritmo frenético, de esas en las que te muerdes las uñas de inquietud, ni tampoco cuenta con grandes sobresaltos pero está bien urdida, mantiene al espectador atento a la acción, no aburre y sorprende. Así que, creo que es un largometraje bastante interesante y que puede reportar una tarde de estupendo entretenimiento. Por mi parte, le seguiré la pista a Oriol Paulo. Hasta ahora llega tres filmes y los tres me han gustado mucho. Espero que no se rompa la magia.



Tráiler:

                               
 Puedes adquirirla aquí:






miércoles, 8 de febrero de 2017

JULIETA (DRAMA - 2016).



Año: 2016.

Nacionalidad: Española.

Director: Pedro Almodóvar.

Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Dario Grandinetti, Rossy de Palma, Michelle Jenner, Pilar Castro, Susi Sánchez, Joaquín Notario, Ramón Agirre, Nathalie Poza, Mariam Bachir, Blanca Parés, Priscilla Delgado, Sara Jiménez, Tomás del Estal, Agustín Almodóvar, Bimba Bosé.

Género: Drama.

Sinopsis: Cuando Julieta está a punto de abandonar Madrid para irse a vivir a Portugal, se encuentra por casualidad con Bea, una antigua amiga de su hija Antía, a la que no ve ni sabe nada desde hace años. Bea le cuenta que vio a Antía en el lago Como, en Italia, y que tiene 3 hijos. Aturdida por la noticia, Julieta cancela su viaje a Portugal y decide escribir sobre su hija, desde el día en que conoció a su padre durante un viaje en tren... Adaptación de los relatos Destino, Pronto y Silencio de la Premio Nobel de literatura canadiense Alice Munro. Una historia de mujeres sobre el dolor, la culpa y la pérdida.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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El pasado sábado se celebró la gala de los Goya, una ceremonia que me pareció más insulsa y aburrida que años anteriores y en la que me sentí incómoda como espectadora. Para empezar, el escenario se veía un tanto claustrofóbico, encorsetado por una enorme orquesta que amenizaba la velada musicalmente y unas escaleras que hacían temblar los altos tacones de las actrices. A su vez el atril no daba respiro a los ganadores. Con el cabezón en el cuadril, porque no había forma humana de dejarlo reposar en ningún sitio, los ganadores intentaron agradecer el premio mientras la estatuilla se resbalaba entre sus manos. Dani Rovira volvió a gastar otra broma a Penélope Cruz, como cada año, y sus chascarrillos ya no me causaron tanta gracia. Y cuando llegó el emotivo In memoriam, la realización optó por un plano demasiado general para mi gusto y que restaba protagonismo a todos los hombres y mujeres vinculados con el cine, que habían fallecido durante los últimos doce meses.

En cuanto a los galardones, Un monstruo viene a verme se llevó buena parte de los premios, especialmente en el plano técnico, algo que ya se esperaba pero no consiguió arrebatarle el Goya como Mejor Película a Tarde para la ira. Me alegré mucho por Raúl Arévalo, que además se llevó el premio al Mejor Director Novel. No obstante, a Antonio de la Torre se le escaparon los galardones, ¡cachis!

Pues bien, Julieta formaba parte del quinteto de largometrajes que se disputaba el premio a la Mejor Película. Partía con siete nominaciones y solo consiguió el premio a la Mejor Actriz Protagonista por Emma Suárez, algo que no me sorprendió. Me gustó mucho esta actriz en esta película. Creo que, prácticamente, es lo único que me gustó. Y es que, con Almodóvar, no termino de encajar.


El argumento queda bastante bien recogido en la sinopsis que aporta Filmaffinity. Bastaría con añadir que, en la vida de Julieta hay un hombre, Lorenzo (Dario Grandinetti), un escritor con el que ella es feliz en los inicios, una vez que ha metido en el cajón los recuerdos y sentimientos que le hacen daño. Pero esa felicidad se ve desintegrada cuando vuelve a tener noticias de su hija Antía, a la que no ve desde hace doce años. El porqué madre e hija rompieron todo tipo de relación será el argumento de la película. Para ello, habrá que retrotraerse en el tiempo y, a modo de diario, Julieta contará cómo conoció a Xoan, padre de Antía y que ocurrió entre ellos. 

La historia se construye pues en dos hilos temporales. El pasado, cuando a la joven Julieta da vida Adriana Ugarte, será una época de felicidad y amor, un tiempo de estabilidad en el que no hay cabida para pensar en malos augurios. No obstante, tendrá lugar  un suceso trágico que romperá a Julieta en dos. El presente, siendo Emma Suárez la que interpreta a la Julieta adulta, nos muestra un personaje que intenta sobrevivir a la pena que la acompaña día y noche. Pasado y presente se fundirán en una única escena bien pensada y bien rodada, como metáfora del paso del tiempo.

De los dos hilos temporales, sin duda me quedo con el presente. Es probable que mi elección tenga más que ver con la actriz protagonista que con la historia en sí. Como dije antes, me ha gustado mucho la interpretación de Emma Suárez. Me parece una actriz solvente, que sabe transmitir muchísimo con la mirada. Si pienso en ella, lo primero que viene a mi mente son sus ojos cálidos, nostálgicos, con un toque de melancolía que tanto aportan a personajes con lastre, que arrastran una pena. Emma Suárez consigue hacer palpable el sentimiento de culpa que aqueja al personaje de Julieta, una culpa que la atormenta desde joven cuando es testigo de un accidente ferroviario en el que, de un modo u otro, se siente responsable. Julieta no puede desprenderse de ese sentimiento pegajoso y viscoso, aunque conoce que hay ciertas circunstancias que escapan del control humano. Abatida y atormentada intentará rehacer su vida pero solo en cuestión de segundos sus sueños se evaporarán, haciendo despertar la esperanza, que yacía dormida durante todos los años pasados, porque esa es la otra emoción que timonea su andadura, la esperanza de volver a reencontrarse de nuevo con su hija Antía, a la que busca en el rostro de la gente con la que se cruza por la calle.

En cuanto a Adriana Ugarte, a pesar de ser una actriz que suele gustar bastante, yo no consigo conectar con ella. Me parece que sus papeles están excesivamente estudiados, no da pie a liberar sus emociones. La veo llorar, la veo reír pero no me transmite porque es demasiado perfecta y a veces, tanta perfección no es creíble. Es como si no quisiera salirse de las líneas del guion, consiguiendo que aparezca ante mis ojos con mucha artificialidad. Por cierto, un guion con algún punto algo inverosímil, una escena de un segundo reencuentro un tanto forzada y una serie de insinuaciones que no sé si serán cosa mía pero que no están lo suficientemente claras. Habría que recurrir a las fuentes originales que sustentan esta película, nada más y nada menos que tres relatos de Alice Munro, Destino, Pronto y Silencio para ver si lo que imagino es correcto. Ahora siento mucha curiosidad.

miércoles, 8 de junio de 2016

PALMERAS EN LA NIEVE (DRAMA - 2015).


Año: 2015.

Nacionalidad: Española.

Director: Fernando González Molina.

Reparto: Mario Casas, Adriana Ugarte, Macarena García, Alain Hernández, Berta Vázquez, Emilio Gutierrez Caba, Celso Bugallo, Laia Cosga, Fernando Cayo, Ramón Aguirre.

Género: Drama.

Premios: 2 Premios Goya (Mejor dirección artística y Mejor Canción).

Sinopsis: Es 1953, Kilian abandona la montaña oscense para emprender con su hermano un viaje a Fernando Poo, una antigua colonia española en Guinea Ecuatorial. Allí les espera su padre, en la finca Sampaka, donde cultiva uno de los mejores cacaos del mundo. En la colonia descubrirán que la vida social es más placentera que en la encorsetada y gris España, vivirán los contrastes entre colonos y nativos y conocerán el significado de la amistad, la pasión, el amor y el odio.



[Información facilitada por Filmaffinity]


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No he leído aún a Luz Gabás y no ha sido por falta de ganas como me pasa con tantos y tantos autores. Qué os voy a decir a vosotros del tiempo o de la escasez del mismo. La cuestión es que me apetecía mucho conocer la historia que se escondía tras su primera novela Palmeras en la nieve pero la lectura se fue quedando atrás, atrás, atrás,... y vi un rayo de luz cuando me enteré de su adaptación al cine, con todo lo que eso conlleva. 

La película llegó a las carteleras de los cines españoles y me volvió a ocurrir lo mismo que con el libro pero, como dice el refrán, a la tercera va la vencida y tras su lanzamiento en DVD, ya puedo decir que he saciado mi curiosidad.

Sobre la novela Palmeras en la nieve he leído muchas y muy buenas opiniones. Allá donde mirara alguien la había leído y había acabado fascinado con la historia pero, como siempre digo, esta reseña se ceñirá única y exclusivamente a la película que retrata, por un lado, esa Guinea Ecuatorial en época de colonia española, con las plantaciones de cacao, la convivencia de nativos y colones, el trabajo duro, las inclemencias del tiempo y el descontento de un pueblo que se veía cada vez más cercado. Por otro, conoceremos a unos jóvenes recios criados entre montañas que buscan un futuro en otras tierras para encontrar un amor apasionado, la revolución y un «Hasta luego» que se mantiene latente en la distancia y en el recuerdo.

La película va alternando pasado y presente, se inicia con una escena de amor desenfrenado en la isla de Fernando Poo. Estamos en 1970 y los amantes exprimen los segundos del encuentro con desesperación como si el mundo estuviera a punto de extinguirse. Acto seguido, la trama nos traslada a Pasolobino, una pequeña localidad de Huesca, donde asistiremos al entierro de Jacobo de Rabaltue en 2003. Después del sepelio, Clarence Rabaltue, sobrina del fallecido, encuentra un diario entre los papeles de la familia que supondrá el hilo del que se dispone a tirar para encontrar el ovillo.




Estas son las dos líneas temporales y geográficas a partir de las cuales se vertebra toda la trama. Por un lado, a principios de 1954 veremos a Kilian y Jacobo Rabaltue abandonar las montañas de Huesca con destino a Fernando Poo, a la finca Sampaka, donde trabaja su padre como encargado. Allí vivirán momentos muy tensos pero también de gran camaradería. Kilian, el hermano más joven, madurará en una tierra en la que se explota a los nativos casi sin compasión, y conocerá los rigores del amor en las noches del Santa Isabel. Pero él lleva en la sangre esa tierra y de ahí que se sienta más atraído por los autóctonos que por los colonos.

Por otro lado, Clarence, a raíz del hallazgo de una carta mencionando el envío de una cantidad de dinero periódica a África y una fotografía incompleta en la que se ve a una mujer con unos niños, emprenderá un viaje en busca del pasado de su familia. Llegará a una Guinea Ecuatorial diferente a la que conocieron sus antepasados y tendrá que pasar por diversas situaciones hasta llegar a su meta.

El argumento de la película, imagino que mucho menos extenso que el de la novela, es lo suficientemente interesante como para suponer una alternativa a tener en cuenta. Pero, y desconozco si esto ocurre así en el libro, me he topado con alguna que otra casualidad forzada en la trama actual que me ha molestado. No quiero desvelar mucho pero no es muy normal que uno llegue y bese el santo, que parte de la solución del misterio esté más cerca de lo que pensamos. Que las casualidades existen todos lo sabemos pero en novela o cine me parecen un recurso demasiado simple y asequible que dice muy poco sobre la creatividad del autor.

A su vez encuentro diversas carencias en cuanto a algunas cuestiones. Se hace mucho hincapié en que África es la tierra natal de Kilian pero en ningún momento se menciona si sus padres vivieron allí en el pasado. A eso le uno que, más allá del conocimiento que los espectadores tengamos sobre la historia de las colonias españolas, he echado en falta algo más de profundidad en cuanto al contexto político de Fernando Poo. Seguramente esta parte está perfectamente detallada en la novela pero en el cine hay que acortar y a veces se mete demasiado la tijera o se mete donde no se debe. 

En cuanto a los personajes habría que destacar a Kilian Rabaltue interpretado por Mario Casas al que me gustaría decirle lo que le diré más tarde. Se trata de un personaje en el que se percibe una evolución. Partirá del seno materno siendo un joven inmaduro que solo se ha visto rodeado por las montañas de Huesca. Maravillado por la belleza de los paisajes que encontrará a su llegada a África, se topará con un mundo muy diferente, muy duro, en el que los hombres se dejan la piel y se divierten durante el fin de semana con alcohol y mujeres nativas. El actor, a nivel interpretativo no lo hace mal. Tiene su momento de tensión y garra que salda bastante bien y por ese lado no tengo nada que objetar pero este actor podría aportar más fuerza si consiguiera resolver el problema que tiene, tanto él como otros actores y actrices jóvenes. Luego os cuento.




Jacobo Rabaltue es diametralmente opuesto a su hermano. Mayor que él, se apreciará ostensiblemente que es un joven con más mundo que Kilian pues ya ha visitado la Finca Sampaka anteriormente y ha trabajado allí. En cuanto a personalidad también es diferente pues es más desaprensivo, más desconsiderado, más soberbio pero por otro lado también me parece un hombre que no sabe lo que quiere, que tiene miedo a enfrentarse a sus sentimientos o es un inseguro. Su actitud nos desvelará un comportamiento que posiblemente su corazón no apruebe. El actor que da vida a este personaje es Alain Hernández y no me parece que lo haya hecho mal.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

HABITACIONES CERRADAS (MINISERIE TV, 2015).



Año:2015

Nacionalidad: Española.

Director: Lluis María Güell.

Reparto: Adriana Ugarte, Álex García, Laia Costa, Bea Segura, Ramón Madaula, Jan Cornet, Francesc Orella, Raúl Peña, Diana Gómez, Toni Sevilla, Marc Cartes, Rosa Boladeras, Miriam Iscla.

Género: Drama

Sinopsis: Miniserie de TV, 2 capítulos. Melodrama ambientado en dos épocas, la actualidad y las primeras décadas del siglo XX, centrado en la historia de una poderosa familia burguesa de Barcelona. Violeta Lax (Bea Segura), la nieta de Amadeo Lax (Álex García), un famoso pintor de principios del siglo XX, viaja a Barcelona para supervisar las obras de remodelación de una antigua mansión que se convertirá en un museo dedicado a su abuelo. Pero la aparición de un cuerpo momificado en una habitación secreta llevará a Violeta a descubrir el oscuro pasado de su familia. Enigmas ocultos que le servirán para conocer más de cerca a Teresa Brusés (Adriana Ugarte), su abuela y, sobre todo, para descifrar la cara más oculta y desconocida de su venerado abuelo. En casa de los Lax hace tiempo se impuso un pacto de silencio: Amadeo exigió que ningún miembro de su familia recordara jamás el nombre o el destino de su esposa que le abandonó justo en el momento en que estalló la Guerra Civil.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Tengo en casa un ejemplar de Habitaciones Cerradas de Care Santos desde hace bastante tiempo pero, como suele ocurrir, las lecturas se van amontonando y algunas quedan atrás momentáneamente. Mi intención siempre fue leerla pero cuando me enteré que Televisión Española preparaba una miniserie, género que no me disgusta, me frené en seco y esperé el resultado.

La miniserie dividida en dos capítulos de hora y media de duración aproximada cada uno de ellos, se estrenó en TVE1 en el mes de noviembre. Me resultó imposible sentarme frente a la tele en los días de emisión pero gracias a la Televisión a la carta, aquello que me resulta de interés, poco, muy poco, no se me escapa de las manos.   

La miniserie Habitaciones cerradas, basada en la novela homónima de Care Santos, cuenta parte de la historia de la familia Lax, que se remonta a principios del siglo XX hasta el año 2004. Rodolfo y Rosa Lax conforman una familia de la burguesía catalana, emergente en aquellos momentos, cuyo patrimonio procede de las fábricas de telas que sustentan la industrialización catalana. En 1900 nace el primogénito, Amadeo, un niño tímido, retraído, taciturno, silencioso, celoso,... que no parece nunca encajar en su núcleo familiar. Gran aficionado a la pintura, se lleva a matar con su hermano pequeño Juan, mientras que adora a su hermana Violeta. En cuanto a sus padres, pasará de conflicto en conflicto, especialmente con su padre, quien no tolera la actitud de su hijo y tiene otros proyectos para él muy alejados de los pinceles y los lápices. Solo encontrará apoyo en Cocha, su ama de cría, la única que pude calmar sus accesos de melancolía y rebeldía.



El centro de atención de la familia Lax recaerá en Amadeo y la relación con su entorno, pero a su vez se desarrollarán otras subtramas. Por un lado, los negocios de Rodolfo Lax, un empresario que representa la burguesía catalana, en pleno auge pero que también tendrá que hacer frente a las revueltas laborales. La clase obrera no está dispuesta a seguir sufriendo el yugo del patrón, los sindicatos apoyan a los trabajadores en la exigencia de mejoras laborales, horarios y salarios razonables. Se producen revueltas, se paralizan las fábricas e incluso se llegará a la huelga con trágicas consecuencias. De este modo, se pone al espectador en antecedentes de la situación social y laboral de la ciudad. 

Pero las grandes familias intentan vivir ajenas a lo que ocurre en barrios más desfavorecidos. Las fiestas se suceden y se convierte en un entretenimiento singular la celebración de sesiones de espiritismo, una corriente cada vez más en boga entre las familias pudientes.

Y por último, aunque solo sea de pasada, también se resalta los cambios en el papel de la mujer, que comienza a tener voz e ideas propias dejando de estar a la sombra del varón.   
Este es el entorno en el que vive la familia Lax, una línea argumental que se alternará con otras dos. Por un lado, la acción se traslada a un tiempo presente, al año 2004. Violeta Lax es la nieta de Amadeo, una experta en arte, afincada con su familia en Chicago y que tendrá que viajar a Barcelona para revisar las obras de remodelación del palacete familiar de los Lax. Los trabajos realizados en el inmueble para convertirlo en biblioteca sacan a la luz estancias que hasta la fecha permanecían en completo secreto y dentro de ellas se hallará un cadáver momificado de una mujer. ¿Quién es ella? ¿Tiene relación con la familia y es totalmente ajena a ella?

Por otro, existirá una tercera línea temporal intermedia que tan solo narrará fragmentos de una escena ocurrida sobre el año 1936, un momento lleno de nerviosismo y confusión como consecuencia del alzamiento. 

Con estos tres pilares, el argumento de la miniserie transita entre el descubrimiento de la verdadera personalidad de Amadeo Lax, un gran pintor de reconocido prestigio pero que con moral dudosa y la investigación policial que se desarrollará a raíz del hallazgo del cadáver. Todo ello unido a una carta procedente de Italia que arrojará más misterio al caso.

Amor, rabia, odio, venganza, tristeza,... todo un rosario de emociones y sentimientos que visten a los personajes de la serie, de los que os paso a hablar.

Centrándonos en la línea del pasado, me gustaría destacar en primer lugar el papel de Roger Príncep que interpreta al Amadeo niño. A mí me sorprendido la capacidad de este chico a la hora de transmitir la rabia contenida que sufre el personaje. Me suena muchísimo su cara, pero no recuerdo haberlo visto en otros trabajos. Creo que tiene una mirada desafiante, feroz, fría y oscura que encaja perfectamente con el carácter del personaje. No me ocurre igual con Álex García que interpreta al Amadeo adulto.

A Diana Gómez, Concha en la ficción, la hemos visto en otras series televisivas. La dulzura que imprime al personaje hace que el espectador se encariñe con ella, siempre al lado de Amadeo, como una madre atenta y cómplice

Por supuesto, también hay que destacar el papel de Adriana Ugarte que encarna a Teresa Brusés, la esposa de Amadeo Lax. Me parece una actriz que otorga naturalidad al personaje.  

Sobre la línea del presente, no hay ningún miembro del reparto que me haya impresionado, más bien lo contrario. Bea Segura interpreta a Violeta Lax casi sin fuerza ni coraje. Es una mujer que ha venerado a su abuelo toda la vida, sobre el que ahora se pretende echar una oscura sombra, y aunque se indigna, hay poca pasión en sus emociones.

Igual de insulsos me han parecido Ernesto Collado (Daniel Clelland) y Ramón Madaula (Modesto Lax), esposo y padre de Violeta respectivamente. Son dos interpretaciones que no me han dicho nada en absoluto, lo cual es muy sorprendente puesto que Modesto Lax tiene un papel importante en la trama.  

 

Con respecto a los secundarios, Ricardo Selvas, el encargado de las obras en el palacete Lax e interpretado por Marc Cartes, es el personaje que otorga la chispa cómica a todo el melodrama aunque tiene poca presencia. 

Y luego hay otros tantos, cada uno con una identidad muy definida. Eutimia, es una doncella interpretada por Áurea Márquez que representa a esa mujer cotilla y metomentodo, que de todo opina y de todo sabe. Es un personaje que, más allá de su afán por meterse donde no llaman, no resulta  impertinente.

Al contrario que ocurre con Antonia, la dama de compañía de Teresa Brusés, encarnada por Míriam Iscla, que ejerce sobre la joven Teresa una influencia muy negativa, maneja los hilos y mete cizaña provocando un maremoto de terribles consecuencias. 


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