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miércoles, 15 de diciembre de 2021

ISMAEL (DRAMA - 2013)

Año: 2013

Nacionalidad: España

Director: Marcelo Pyñeiro

Reparto: Mario Casas, Larsson do Amaral, Belén Rueda, Ella Kweku, Sergi López, Juan Diego Botto, Mikel Iglesias, Gemma Brió, Óscar Foronda, Alain Hernández

Género: Drama 

Sinopsis: Ismael Tchou, un niño mulato de 8 años, se fuga en el AVE rumbo a Barcelona para conocer a su padre. Su única pista es la dirección de un apartamento, escrita en el remite de una carta dirigida a su madre. Cuando encuentra el edificio, en el apartamento sólo está Nora, una elegante mujer de unos 50 años.

[Fuente: Filmaffinity]

Cuando en 2014 se anunciaron las películas que estaban nominadas a los Goya, Ismael contaba con dieciocho candidaturas aunque definitivamente solo optó a una nominación. Me gustaba la propuesta de esta película. De entrada, me resultaba llamativo su reparto, con nombres como Belén Rueda, Juan Diego Botto, Mario Casas y Sergi López. Y si mi intención fue verla, lo cierto es que se fue quedando atrás y nunca tuve opción de sentarme a visionarla. Nunca, hasta anoche mismo. Llegado ese momento en que, después de un día de trajín consigues sentarte a las nueve y media de la noche, sin ganas de leer ni casi cenar, conectas Netflix y ahí estaba Ismael esperándome. Me alegró la noche, aunque la cosa fuera decayendo.

Ismael (Larsson do Amaral) es un niño mulato de ocho años con un sueño por cumplir. Quiere conocer a su padre, del que solo sabe que se llama Félix Ambrose (Mario Casas) y vive en Barcelona. Alika (Ella Kweku), su madre, no le ha contado mucho más. Sin embargo, y a través de una carta, el pequeño averigua la dirección exacta de su padre y escapa de casa para ir en su busca. Así llega a Atocha y toma un AVE dirección Barcelona. En el supuesto domicilio de su padre reside una mujer. Se trata de Nora (Belén Rueda), madre de Félix. Tras unos primeros instantes de estupor, ella le explica al niño que Félix ya no vive allí pero, conociendo la verdadera intención del pequeño, siente compasión y decide llevarlo al lugar donde reside su hijo.  Inician así un breve viaje, de apenas unas horas, que servirán para que abuela y nieto se conozcan. Y llegados a la casa de Félix, el reencuentro entre padre e hijo desatará una tormenta llena de reproches, heridas que vuelven a sangrar y palabras que nunca se dijeron. 

A la vez, la travesura de Ismael propicia el encuentro entre Alika y Félix, que no se ven desde hace muchos años. El reencuentro trae al presente recuerdos del pasado, de otra vida regada por la felicidad, pero que se truncó por cobardía y miedo. Todo se vuelve patas arriba. ¿Cómo cambiará la vida de estos personajes? 

Ismael ahonda en las relaciones padres/madres e hijos. De madres que no tienen tiempo para ocuparse de los hijos. De hijos que viven con desapego materno, y con un gran agujero en el pecho. De hombres que no son capaces de afrontar los retos de la vida. De mujeres con el corazón roto. Y de hijos, sobre todo de hijos, con tantas, tantas carencias.

Personajes

Nora es una mujer de negocios. Divorciada de un hombre inestable, ella se ha rehecho a sí misma. Es dueña de un restaurante en el que vuelca todo su tiempo y su ímpetu, por eso apenas tiene relación con su hijo Félix. 

Félix Ambrose es un joven profesor de un centro de ayuda a jóvenes conflictivos. En realidad, tendría que estar diseñando edificios pues estudió arquitectura pero, un accidente de moto, que le ha dejado una pequeña cojera, lo cambió todo. 

Félix es un hombre reservado que ha sufrido más de lo que su entorno conoce. Eso lo ha convertido en un escudo protector para sus alumnos, y a él acuden cuando tienen un problema.

Alika es una mujer dolida. Aparentemente es feliz con su marido Luis (Juan Diego Botto), quien adoptó a Ismael y de dio sus apellidos. Ella lleva una vida tranquila. Los recuerdos están escondidos en una caja de madera que jamás abre para no despertar los fantasmas del pasado. En cuanto a Luis, tendrá que asumir que no todo es lo que parece. Desde que conoció a Alika se ha hecho cargo de un niño al que ya considera hijo suyo. Sin embargo, las dudas comienzan a morderle.

El último personaje será Jordi (Sergi López), dueño de un hotel, un golpe de suerte cambió su vida para siempre. Sin embargo, siente una gran frustración. 

En cuanto a las interpretaciones y por sorprendente que me parezca, creo que Mario Casas está por encima del resto, incluso de la propia Belén Rueda. Quizá sea por la fuerza de su personaje, por ese dolor visceral que anida en su interior, y lo convierte en un hombre de hierro. Pero todo es fachada. En realidad, Félix es un ser vulnerable, con diversas heridas que no han terminado de cicatrizar.

Belén Rueda y Sergi López están correctos. Sin más. Mientras que el papel de Juan Diego Botto, algo más secundario, está muy desaprovechado. Una lástima

Sobre Larsson do Amaral y Ella Kweku, muy poco que decir. El niño tiene naturalidad y para su edad, no lo hace mal del todo pero tampoco emociona su historia. La madre se mantiene en un precario equilibrio.

¿Qué me ha gustado de la película?

A priori el argumento, aunque tampoco es muy novedoso. El punto de partida es ese deseo de Ismael por conocer a su padre, un sueño muy loable, que trastocará la vida de todo el mundo. La huida de Ismael sirve de vehículo para sacar a la luz toda la miseria y la basura que estos personajes llevan años ocultando. El niño, en su inocente propósito, será el detonante de situaciones llenas de reproches, dolor y lágrimas, en la que madres e hijos, padres y madres, se verán las caras y se dirán las verdades por primera vez. Ismael, sin proponérselo, ha propiciado que llegue el momento de la verdad y eso siempre es interesante.

En ocasiones la fotografía es preciosa. Y la banda sonora tiene momentos estelares. Suena una bellísima adaptación de "Te extraño", en la voz de Armando Manzanero, durante el desarrollo de una escena evocadora y nostálgica.

¿Qué no me ha gustado de la película?

El guion de Ismael tiene un error de bulto que descalabra toda la película. En las escenas iniciales vemos al pequeño en la estación de Atocha. Está solo y quiere coger ese AVE que lo lleve a brazos de su padre. Porta un papel en la mano que imaginamos es el billete de tren. Con algo de ingenio, consigue pasar la puerta de embarque tras mostrar su billete a la azafata. Y aquí vienen un par de preguntas. Uno: ¿cómo llega hasta Atocha? Posible respuesta: el niño puede que viva a escasos metros de la estación. Dos: ¿cómo ha comprado el billete de tren? Posible respuesta: ni se sabe ni se explica. Con esa duda girando alrededor de mi cabeza, continué con el visionado a la espera de que, en algún momento, tal circunstancia se explicara. Pero la explicación no llega en ningún momento. El espectador tendrá que hacer la vista gorda y un ejercicio de credibilidad muy contundente

Por otra parte, y con un metraje de 106 minutos, a la hora, el interés se evapora. La acción se ahoga en un pozo profundo y  ni siquiera consigue remontar gracias a un altercado final en el instituto de Félix. Poco a poco, la cinta va languideciendo hasta un final simplón que ni sorprende ni emociona. 


En definitiva, con un ritmo pausado y un montón de situaciones a las que no se le saca partido, Ismael entretiene. En un momento dado, la trama se vertebra en tres líneas -Félix /Ismael, Alika/Luis y Nora/Jordi-, que irán entremezclándose pero no hay profundidad en ninguna de ellas. A mi juicio, y aunque se deja ver, Ismael se queda en la superficie de un drama que podría haber dado más de sí.



La tenéis en Netflix.


miércoles, 27 de enero de 2021

NO MATARÁS (THRILLER - 2020)

Año: 2020 

Nacionalidad: España

Director: David Victori

Reparto: Mario Casas, Milena Smit, Joaquín Caserza, Victor Solé, Elisabeth Larena, Fernando Valdivieso, Albert Green, Andreu Kreutzer

Género: Thriller 

Sinopsis: Dani, un buen chico que durante los últimos años de su vida se ha dedicado exclusivamente a cuidar de su padre enfermo, decide retomar su vida tras la muerte de éste. Justo cuando ha decidido emprender un largo viaje, conoce a Mila, una chica tan inquietante y sensual como inestable, que convertirá esa noche en una auténtica pesadilla. Las consecuencias de este encuentro llevarán a Dani hasta tal extremo que se planteará cosas que jamás habría podido imaginar.

[Fuente: Filmaffinity]


El próximo 6 de marzo se celebra la gala de los Goya en el Teatro del Soho CaixaBank de Málaga, presentada por Antonio Banderas y Marías Casado. Será un evento muy distinto al de años anteriores, en el que se adoptarán todas las medidas de seguridad, como se anuncia en la web. Seguro que nos resultará extraño ver a los asistentes, con sus mejores galas, y luciendo curiosas y conjuntadas mascarillas, como nuevo complemento. De tal guisa vimos a los asistentes a los Premios Forqué, el pasado 16 de enero. Así que, a un mes vista, durante las próximas semanas trataré de hablaros de las películas candidatas para los Goya, entre las que destacan Adu, Las niñas, La boda de Rosa, Sentimental, y Ane, como Mejores Películas.

Pero hoy vengo a hablaros de No matarás. Dirigida por David Victori (El Pacto, 2018; que no me gustó absolutamente nada), y protagonizada por Mario Casas y Milena Smit, este thriller me ha sorprendido mucho más de lo que esperaba.

Daniel (Mario Casas) es un joven que convive con su padre enfermo. El hombre lleva postrado en una cama desde hace unos cuantos años. Está conectado a una serie de máquinas y, para ocupar el tiempo, juegan a partidas de ajedrez. Tras regresar de comprar tabaco, Dani encuentra a su padre sin vida. Es hora de cerrar un capítulo, de reorganizar su tiempo y de romper su rutina. En los últimos años, la vida del joven se ha centrado en su trabajo en una agencia de viajes y en las horas cuidando a su padre. Dani no parece tener vida social. No es como su hermana Laura, abogada en un importante bufete en el que tiene que echar muchas horas extras y trabajar incluso por las noches. Dani es el que se ha encargado siempre del padre, mientras la hermana se centraba en su trabajo, el que tiene ahora que hacer frente al vacío que deja su padre en la casa. Laura sabe que su hermano es el que más ha pringado, así que le hace un regalo. Le compra un billete de avión Around the World, para que se aleje de la ciudad, y cumpla su sueño de dar la vuelta al mundo. Pero Dani, tantos años dedicado a lo mismo, tan solo, siente miedo, no lo tiene muy claro, es un viaje excesivo para él. Sin embargo, tras vaciar la casa de las pertenencias de su padre y encontrar un mensaje de este en el interior del tablero de ajedrez, se lo piensa mejor. Pero una noche, ante una jugosa hamburguesa de un restaurante cercano, justo cuando va a comprar el primer billete de avión rumbo a Berlín, conoce a Mila (Milena Smit), una joven muy distinta a él. Y a partir de ahí, todo lo que ocurra será brutal.

No matarás explora las vicisitudes del destino, cómo pude cambiar la vida de una persona de un segundo a otro, adentrándose en una espiral de destrucción que transforma por completo al individuo. Dani pasará de una vida sosegada y tranquila, en la que todo se reducía a trabajo y casa,  a unas horas de absoluta locura, donde los sucesos se precipitan a velocidad de vértigo. 

Dani como personaje es lo que se dice una buena persona. Es un buen hijo, siempre pendiente del padre los años que ha hecho falta, sin pensar en sí mismo. Es un buen hermano, permitiendo a Laura centrarse en su trabajo, y haciéndose él cargo de todo. Y también es un buen compañero de trabajo, haciendo favores a los demás. Parece que nunca ha pensado en sí mismo, y por el camino ha dejado muchos sueños truncados. Es hora de empezar a vivir, pero la vida le pone una dura prueba. ¿En qué llegará a convertirse para salvar el pellejo? Ni él mismo se lo cree, al contemplarse en los reflejos que le devuelven el rostro de un desconocido.

El personaje está interpretado por Mario Casas. Imagino que habré dicho más de una vez que no es un actor que me convenza. Sin embargo, debo reconocerle que cada vez vocaliza mejor y encarna personajes más interesantes (Hogar, El fotógrafo de Mauthaussen o Bajo la piel de lobo). En No matarás, borda su papel, así que, querido mío, formateo mi opinión de aquellos tus primeros años y reconozco que me estás llevando al huerto. No me defraudes. En esta película, Casas se tiene que meter en la piel de un joven introvertido, apocado, falto de espíritu, temeroso, aturdido, al que todo lo que se sale de su círculo más íntimo le queda grande. Ni fuma, ni bebe, ni va con malas mujeres. Cuando conoce a Mila, su vulnerabilidad se multiplica. Se muestra receloso, cohibido e incómodo ante una mujer que es un auténtico huracán, una tempestad de olas de seis metros y un viento endiablado. Mila se lleva por delante a Dani, hace con él lo que se le antoja, impone y manda. Es una joven vital, alocada, impetuosa e incontrolable. Vive en un loft de luces rojas y neones de colores, donde una pintada en la pared, en la que se lee Wellcome, te da la bienvenida al infierno. Trabaja en un estudio de tatuajes y, por su aspecto, -pongamos etiquetas-, parece ser un poco underground. Pálida, extremadamente delgada y con un cuerpo que denota a lo que se dedica, consigue llevar a Dani hasta el límite

Interpretada por Milena Smit, no conocía a esta actriz. Busco y encuentro que no tiene trabajos. Leo que no se dedicaba al cine y que la encontraron por Instagram. Pues menudo descubrimiento, porque la chica otorga frescura a su personaje, espontaneidad, naturalidad y desinhibición. Está como una puta cabra y todo se la trae el fresco. Provocadora, desafiante y agresiva, Smit explota el carácter de su personaje con absoluta precisión.

La banda sonora de esta película es intensa y ostenta gran protagonismo. El tema principal se titula Me matarás, de Macaco y Babi. El resto de temas, muy potente, electrónica y machacona.

Me ha gustado muchísimo la dirección de este largo. Arranca con un plano secuencia -habrá más-, de unos cuatro o cinco minutos, lo que duran los créditos, y que sirve para introducir la escena de la que parte toda la historia. Posteriormente, en los momentos más álgidos, la cámara no corre, ¡vuela! (y nunca mejor dicho; cuando veáis la película, lo entenderéis). El objetivo de la cámara entra en un baile delirante para seguir los pasos de los personajes. La desquiciante acción requiere un rodaje movidito, pero también es verdad que, tanto movimiento, a veces marea. 

No matarás incomoda en los primeros compases. El encuentro entre Dani y Mila es extraño. El espectador va a sentir lo mismo que el joven, una sensación abrumadora por la insistencia de Mila. Posteriormente, Dani no hace más que meterse en un lío tras otro. Cuando parece que todo se va a solucionar a su favor, fuerza los hechos hacia una dirección equivocada. Agobia, acelera el corazón, no podemos aguantar sentados en el sillón. Todo se desmadra, es una auténtica locura, los hechos escapan del control de los personajes, hay rabia, ira, venganza. La fatalidad está a punto de caer como una espada de Damocles, lo vemos venir,  pero no importa. Que acabe esto ya, que huya, que se vaya y a mí que me traigan una infusión, una tilita para calmar mis nervios. 

Con una introducción y un nudo bastante bueno, llegamos a un desenlace que podría haber estado mucho mejor. Hasta el momento, el guion ha danzado por la fina línea de la verosimilitud, salvando todos los obstáculos. Ahora bien, el final se produce en un lugar al que no es tan fácil acceder como se nos muestra en la película. Ni por asomo, podríamos entrar en ese lugar como lo hace Dani y eso, ¡ay! me ha desbaratado un tanto la buenísima impresión que iba cosechando de esta peli. En cualquier caso, el desarrollo previo es tan intenso que merece la pena. Máxime cuando la cinta cierra con un primer plano final brutal, que me gustaría saber cómo han rodado. Dura más de un minuto y me resulta hipnótico.

No matarás es candidata a Mejor Actor Protagonista (Mario Casas), Mejor actor revelación (Fernando Valdivieso), y Mejor Actriz Revelación (Milena Smit). En la primera categoría, Casas compite con Javier Cámara por Sentimental, Ernesto Alterio por Un mundo normal y David Verdaguer por Uno para todos. No sé yo esa pugna cómo estará. De los cuatro, y en esa categoría, En esta categoría, tan solo Cámara se ha llevado un Goya anteriormente. Dos, en realidad. Veremos a ver si la suerte sonríe esta vez a otro contrincante. En cuanto a Milena, le toca medirse con Jone Laspiur por Ane, Paula Usero por La boda de Rosa, y Griselda Siciliani por Sentimental. En marzo lo sabremos.

Con un personaje que se va metiendo cada vez más en la boca del lobo, y a pesar de esa pega en el desenlace, admito que No matarás, un título que hace alusión al quinto mandamiento, me ha gustado mucho. La tensión palpita, el ritmo es frenético, asfixia, ahoga, te deja sin aliento.  Yo que tú, no me lo pensaba.



Tráiler:







miércoles, 22 de abril de 2020

HOGAR (THRILLER - 2020)

Año: 2020 

Nacionalidad: España.

Director: Álex Pastor y David Pastor.

Reparto: Javier Gutiérrez, Mario Casas, Bruna Cusí, Ruth Díaz, David Ramírez, David Selvas, David Verdaguer, Vicky Luengo, Ernesto Collado, Mireia Rey, Aleida Torrent, Josep Maria Alejandre, Raúl Ferrer

Género: Thriller.

Sinopsis: Javier Muñoz era un ejecutivo publicitario de éxito pero, tras un año en el paro, él y su familia se ven obligados a dejar el piso que ya no se pueden permitir. Un día, Javier descubre que aún conserva un juego de llaves de su antigua casa, y empieza a espiar a la joven pareja que ahora vive allí. Poco a poco, Javier empezará a infiltrarse en la vida de los nuevos propietarios, decidido a intentar recuperar la vida que ha perdido… a costa de quien sea.

[Fuente: Filmaffinity]


Qué gran aliado está suponiendo Netflix en estos días de confinamiento. He visto por redes cómo la gente se recomienda series y películas, o cómo solicitan recomendaciones, para hacer más llevadero este encierro. Así que yo vengo hoy a aportar mi granito de arena, y lo hago con una película española que me ha parecido más que digna. Hogar, dirigida por Álex y David Pastor e interpretada por Javier Gutiérrez y Mario Casas, es una propuesta que no te debes perder y de la que es mejor no contar demasiado. Intentaré ser breve.  

Javier (Javier Gutiérrez) es un publicista en horas bajas. Supuestamente dejó su anterior empleo en una agencia importante del sector para buscar nuevos aires y retos, pero esto no es más que una excusa, tras la que oculta un despido. Ahora va de entrevista en entrevista. Lleva así un año, empeñado en la búsqueda de empleo, con la esperanza de encontrar algo que le impida tener que deshacerse de su ático de lujo y de su coche de alta gama. Sin embargo, la situación es cada vez más crítica y al final, no tiene más remedio que dejarse arrastrar. 

Casado con Marga, una mujer que lo apoya y lo anima en sus peores momentos, y padre de un hijo al que acosan en el colegio, la familia regresa a El Carmelo, un barrio en la Barcelona más humilde, donde tienen un pequeño piso en propiedad. Atrás quedan las magníficas vistas de la ciudad Condal que le ofrecía su ático, atrás quedan sus sueños y sus esperanzas. Ahora el lujo y el éxito se ha impregnado del olor a lejía que desprende su mujer, empleada como limpiadora en una tienda de ropa, mientras él se pasa las tardes en un curso de reciclaje empresarial, donde sólo coincide con perdedores. Sin embargo, un suceso casual lo lleva de nuevo a su antiguo piso. Allí descubrirá a la nueva familia que ocupa su antigua vivienda, y a partir de ahí trazará un plan para recuperar lo que ha perdido. No cuento ni una pizca más del argumento porque justo en el momento en el que Javier regrese a su antiguo barrio, el espectador irá de sorpresa en sorpresa.

Hogar la he visto un par de veces. En el primer visionado se escapan algunos detalles que se convierten en pequeñas fisuras cuando te sientas a verla por segunda vez. Pero, a grandes rasgos, este largometraje cuenta con una trama bien urdida, en la que asoma el desempleo, el alcohol, la pederastía y alguna lacra social más. Quizá hay un par de situaciones que me han parecido cogidas con pinzas, como la presencia de un perro ladrador que perturba los planes de Javier y que me ha parecido un aderezo innecesario, salvo por la intención de mostrar la crueldad del ser humano, o un accidente que queda en el aire, y sin investigar, algo que no termina de cuadrar.

Al margen de la trama, otro punto fuerte de este largometraje es su coherencia. Las reacciones de los personajes que me parecen creíbles y convincentes. Hay cierta lógica en el desarrollo de los hechos, incluso tratándose del plan  maquiavélico que dibuja Javier. Pero lo más potente de este filme es precisamente el protagonista, Javier, ese hombre amargado, que no soporta la felicidad de los demás porque él ha perdido la que le correspondía. Es un tipo manipulador, un viejo zorro que sabe qué camino coger y cómo ganarse a la gente para conseguir lo que se propone. En definitiva, la película te muestra cómo un publicista hogareño y familiar se puede convertir en un ser diabólico. 

En paralelo tenemos a Marga (Ruth Díaz), esposa fiel y comprensiva que se adapta a las circunstancias, hasta que comienza a percibir cosas extrañas en su marido. Díaz le da un toque desafiante a su personaje. Ya me lo pareció cuando interpretó a una policía en Adiós, precisamente con el mismo Mario Casas como compañero, otro film del que puede que os hable. Su personaje tiene un momento clave en la trama, aunque unas buenas cartas no siempre te hacen ganar la partida.

Tomás (Mario Casas) y Lara (Bruna Cusí) son la familia que ha ocupado el ático de lujo que abandonó Javier por la crisis. Es o era un matrimonio feliz porque, mudarse a este ático es lo peor que han hecho. A Mario Casas hay que alabarle que vocalice mucho mejor en esta película. Recientemente noto que ha mejorado en este aspecto. En realidad va mejorando también en otros asuntos porque va dejando atrás aquellos papeles de joven malote y rompe-corazones, y se acerca más a un hombre maduro, con las ideas claras. Admito que, para lo poco que me gusta como actor, en esta ocasión lo he visto bastante centrado, muy pegado a su personaje. , quizá sea porque he visto dos protagonizadas por él en el que se le nota, o al menos yo le noto, una mejoría al respecto. En este caso, me ha parecido.  

De Hogar, hay escenas que quedan en la retina. Un grifo que gotea como metáfora, un plano de Javier, de espaldas al espectador, mientras mira con fijeza la luz que desprende su microondas al calentar unos tristes macarrones con tomate. ¿Dónde habrán quedado aquellas cenas suculentas? O esos anuncios que emite un canal de televisión y en los que Javier queda embobado, que muestran vidas idílicas y felices, nada más lejos de la realidad. Javier entiende que ha estado vendiendo humo y que la felicidad se consigue con otros medios o quizá añora tanto esa vida que enseñan la publicidad que no le importa coger una senda peligrosa. 

Javier Gutiérrez es un grande. Nos tiene acostumbrados a interpretaciones fabulosas y en esta ocasión no se queda atrás. Su papel en Hogar lo obliga a meterse en la piel de un hombre que ha dejado de brillar. De publicista de gran éxito ha pasado a convertirse en un hombre "demasiado cualificado para los puestos que ofertan las agencias". Tras cada rechazo vive la frustración como si le acabaran de decir que su vida como actor se ha acabado, que ahora vienen otros jóvenes pisando fuerte, que su técnica ha quedado desfasada, y ya no convence a los espectadores. Es un actor que construye sus personajes con carne y hueso, que los hace creíbles, que los llena de matices. Su lenguaje gestual es casi más importante que el oral.

Hogar me ha gustado. Como digo, es cierto que hay algunas cosas que no convencen o sobre las que se pasa muy por encima pero, a grandes rasgos, es una película entretenida, bien interpretada y que te puede hacer disfrutar.




Tráiler:   




miércoles, 24 de abril de 2019

EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN (DRAMA - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española.

Director: Mar Targarona.

Reparto: Mario Casas, Richard van Weyden, Alain Hernández, Adrià Salazar, Stefan Weinert, Macarena Gómez, Frank Feys, Rubén Yuste, Eduard Buch, Efrain Anglès, Luka Peros, Igor Szpakowski, Marc Rodríguez, Joan Negrié, Roger Vilá.

Género: Drama

Sinopsis: Con la ayuda de un grupo de prisioneros españoles que lideran la organización clandestina del campo de concentración de Mauthausen, Francesc Boix, un preso que trabaja en el laboratorio fotográfico, arriesga su vida al planear la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo las atrocidades cometidas por los nazis. Miles de imágenes que muestran desde dentro toda la crueldad de un sistema perverso. Las fotografías que lograron salvar Boix y sus compañeros fueron determinantes para condenar a altos cargos nazis en los juicios de Núremberg en 1946. Boix fue el único español que asistió como testigo. 


[Fuente: Filmaffinity]



Tenía que verla. Nada más toparme con el tráiler de El fotógrafo de Mauthausen se me encendieron las alarmas. No podía ser de otro modo tratando sobre la Segunda Guerra Mundial, el nazismo y los campos de concentración. Otro testimonio más, otro acercamiento más a aquel horrible acontecimiento histórico, tan necesario bajo mi punto de vista, porque este largometraje está basado en hechos reales. Aunque en la película no se recoge ningún dato al respecto, más allá de una escena final que muestra al verdadero protagonista testificando en los juicios de Núremberg, basta con introducir el nombre del protagonista en Google- Francesc Boix - para tener acceso a un montón de información sobre parte de su vida. 

El fotógrafo de Mauthausen narra el periodo en el que este comunista catalán pasó entre los muros de aquel campo de concentración desde que fuera apresado por los nazis en 1940. En el campo trabajó para el Servicio de Identificación, el Erkennungsdienst, encargado de retratar a todos los prisioneros a los que se les abría una ficha. Bajo el mando de Paul Riken, un oficial nazi enamorado de la fotografía al que se le apodaba 'Los ojos de Mauthausen', compañero infatigable de una Leica con la que inmortalizaba todo lo que ocurría entre aquellos muros, Boix no ocupaba un mal puesto. Frente a los trabajos forzados, las palizas, las duchas heladas, él se limitaba a auxiliar a Riken, hacer fotografías, revelarlas y clasificarlas. Era un privilegiado. 


Por los muros de Mauthausen pasaron más de 7.000 españoles. 
Venían de luchar contra Hitler con los soldados franceses,
venían de la miseria y del hambre de los campos de refugiados,
venían de perder una guerra civil...


La película se centra en el trabajo que Boix desempeñaba y en su importante papel una vez que los alemanes retrocedían en el campo de batalla. Con la proximidad de los aliados, la película muestra cómo los nazis intentaron deshacerse de todas las pruebas incriminatorias lo que incluía las fotografías y los negativos pero Boix pensó que aquello era un material demasiado valioso como para perderlo, así que, junto a sus compañeros, orquestaron un plan para, una vez finalizada la guerra, mostrar al mundo las atrocidades cometidas por los nazis. Cómo lo hicieron y por lo que tuvieron que pasar, lo dejo en el aire.

Pero antes de que el desenlace se precipite, El fotógrafo de Mauthausen indaga también en otros puntos importantes, como en la red que trazaron los prisioneros comunistas para salvar a miembros del partido, los 'Nacht und Nebel' (Noche y Niebla), o la jerarquía propia de los campos donde los Kapos eran aún más crueles que los propios nazis, o los trapicheos, intercambios y favores que los presos se hacían unos a otros con el objeto de sobrellevar una vida llena de carencias. Todo esto es lo que nos narra este largometraje dirigido por Mar Taragona (Secuestro, 2016), un guion al que le he advertido algún hilo poco trenzado. Se suceden hechos que considero no están muy bien explicados, lo que genera algún hueco e incomodidad, o se mencionan a personajes cuya identidad me costaba descifrar. Por otra parte, me ha parecido una película algo larga, con alguna secuencia demasiada extensa que tampoco aporta mucho, a la que, en casi la mayor parte del metraje le falta tensión y ritmo. Sin embargo, no puedo decir que no me haya gustado pues, a grandes rasgos la película cuenta con un argumento interesante que pueden disfrutar los que les guste la época.


Tras ser capturados por las tropas alemanas, Serrano Suñer, 
ministro franquista, les arrebató incluso su patria.
Para los franquistas no eran ni españoles .
Los nazis podían hacer con ellos lo que quisieran.


En cuanto a las interpretaciones, Mario Casas es el protagonista indiscutible al encarnar a Francesc Boix. Siendo un actor con el que generalmente no conecto ni de refilón, debo reconocer que en esta película no me ha disgustado del todo, por lo menos lo he entendido cuando hablaba. Quizá un plano final, cuando el dolor y el sufrimiento se hacen insoportable, me ha resultado menos creíble. Por otra parte, no estoy muy segura de que su físico sea el más adecuado para interpretar a un prisionero de un campo de concentración, por mucho que digan que adelgazó lo suyo para meterse en el personaje. Y hablando de Boix, cabe destacar también que la película muestra su lado más humano y bondadoso. En un entorno en el que el hombre se puede volver egoísta, pensar solo en sí mismo y salvaguardar su espalda, Boix se alza como paladín y protector de un niño pequeño, Anselmo Galván quien, separado de su padre nada más llegar al campo de concentración, se siente desvalido. Solo, indefenso y muerto de miedo, Boix intentará protegerlo en todo momento, procurando encontrarle trabajos livianos, comida y una cama caliente. Si esto es verdad o ficción, no sabría deciros.

Junto a Mario Casas vamos a ver a Alain Hernández en el papel de Valbuena, compañero de Boix en el Servicio de Identificación. Creo que tanto él, como el resto de secundarios, españoles y alemanes, están bastante correcto aunque a mí me ha faltado emoción. Por explicarme un poco, diría que todos interpretan bien su papel, creíble en la mayor parte pero, para tratarse de prisioneros de guerra no he sentido compasión alguna. Podía ver a un personaje muerto a palos, con la sangre seca en su cuerpo, hecho un jirón, o desnudo en plena nieve, tiritando de frío, y no sentir gran cosa. 

En cualquier caso, El fotógrafo de Mauthausen no es una mala película pero le falta sustancia. Tiene un argumento interesante y unas interpretaciones correctas pero no emociona. Le falta algo más que no sabría muy bien cómo definir, no sé si algún giro argumental más o más crudeza - y eso que ya lleva bastante-. No sé, la verdad. Eso sí, los créditos finales vienen acompañados por las fotografías reales que ponen los vellos de punta porque esas fotos, y no las que toma Boix en la película, sí son reales. 

En definitiva, aunque esperaba algo más de El fotógrafo de Mauthausen, no puedo decir que no me haya gustado. Creo que lo que más me ha interesado es conocer en parte los años de Boix en aquel campo de concentración y saber que, a pesar del peligro, tuvo la brillante idea de rescatar de las llamas esos negativos que luego serían pruebas más que suficiente contra los nazis por sus crímenes contra la humanidad.




Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:

                                    



miércoles, 19 de septiembre de 2018

BAJO LA PIEL DE LOBO (DRAMA - 2017)

Año: 2017

Nacionalidad: Española.

Dirección: Samu Fuentes.

Reparto: Mario Casas, Irene Escobar, Ruth Díaz, Quimet Pla, Josean Bengoetxea, Kandido Uranga.

Género: Drama. 

Sinopsis: Martinón es un trampero solitario, el último habitante de un remoto pueblo en las montañas. Su único contacto con otros seres humanos se produce en primavera, cuando desciende al valle para comerciar con las pieles de los animales que atrapa. Sin embargo, con la llegada de una mujer a su vida, empezará a experimentar nuevos sentimientos. Este singular encuentro le obligará a elegir entre descubrir su vulnerabilidad o abandonarse a su lado más salvaje.

[Fuente: Filmaffinity]


En algunos lugares recónditos de España aún quedan pueblos en estado de semi-abandono, poblaciones en las que, sus últimos habitantes se resisten a abandonar su casa, a pesar de que la altitud de sus viviendas hace casi imposible la vida en ellas. Esto es lo que le ocurre al protagonista de esta película, un joven trampero que vive en un pueblo en las cumbres de una montaña, donde pasa los duros inviernos totalmente aislado por las nevadas, cazando lobos a los que les quita la piel para luego venderlas curtidas en el valle al llegar la primavera. Su vida es extremadamente solitaria, sin más compañía que un pequeño rebaño de cabras y las viejas cruces del cementerio, testigos de otros tiempos. Desde el amanecer al anochecer, invertirá sus horas en cazar, cortar leña y curtir las pieles. Así un día tras otro.

El trampero es un individuo que se basta a sí mismo. La montaña y el entorno lo han obligado a aprender rápido y su instinto de supervivencia está al límite pero es un hombre, con unas necesidades y unos deseos que libera cada vez que baja al pueblo en época de deshielos. Allí dará rienda suelta a su naturaleza con la hija del molinero, una joven a la que, tras pensarlo mucho, decide 'comprar' a su padre, por un puñado de monedas y algunas pieles. La vida de la pareja en la montaña se verá alterada por un acontecimiento que dará pie a otro, culminando este último con un toque de thriller. 

Bajo la piel de lobo cuenta con un guion simple. Sencillamente narra la vida de un hombre solitario, poco social, que pretende normalizar su vida con la compañía de una mujer. El argumento nos hablará de la soledad, de los rigores del clima de alta montaña y de la relación entre un hombre y una mujer en un entorno hostil y austero. Trabajan, comen y copulan, sin intercambiar prácticamente palabra, apenas un par de frases mezcladas con miradas huidizas. Es una historia en la que no ocurre gran cosa pero tampoco me ha parecido aburrida. Eso sí, el largometraje es de ritmo lento y pausado. Creo que la historia lo requiere y tan solo en contadas ocasiones se verá alterada por algún acontecimiento. En cualquier caso, considero que hay algún detalle del guion poco coherente y hubiera sido más acertado compactar más la historia, omitiendo escenas que aportan poco, así como una subtrama inicial cuya eliminación no afectaría al desarrollo posterior. 

En cuanto a las interpretaciones, en esta ocasión Mario Casas me ha convencido en el papel de trampero, como hombre rudo, zafio y primitivo si bien es cierto que, en algún momento le ha sobrado algún gruñido y/o resoplidoEl actor gallego nunca ha sido de mi predilección. Más de una vez me he quejado de su incapacidad para vocalizar, haciendo casi imposible comprender en toda su extensión sus textos. Sin embargo, dado la soledad en la que el protagonista vive, el guion carece prácticamente de diálogo, una cuestión que, en esta película, favorece enormemente al actor. Con ello logramos fijar nuestra atención en el lenguaje gestual, en sus expresiones y en sus sonidos guturales para afirmar o negar. Por otra parte está muy bien caracterizado con unas profusas barbas que acompañan a su mirada oscura. 

Como compañera de reparto, tendremos en primer lugar a Ruth Díaz pero quisiera centrarme en Irene Escobar en el papel de la joven esposa, cuya delicadeza parece contraponerse con la rudeza del trampero y con la dureza del entorno al que se traslada, una vez que su padre mercadee con ella. La joven, que probablemente haya soñado con una boda por amor y un marido que la quiera, se ve de un día para otro en la cima de una montaña siendo sometida día sí y día no por un individuo mugriento y falto de cualquier tipo de delicadeza. La interpretación de Escobar se limita a alguna mirada de perplejidad y sumisión y poco más. No es precisamente un papel para lucirse, así que no me ha dicho mucho.

El escenario de la película bien podría ubicarse en la Cordillera Cantábrica o en los Pirineos. De hecho las localizaciones se sitúan en Asturias y Huesca pero nunca se mencionará en qué punto exacto estamos. Tampoco tiene mayor importancia. Y es precisamente, esos paisajes nevados, esas montañas sembradas de abetos verdes lo que cautiva de la película. Y a los escenarios se une la fotografía y la música, dos de los puntos fuertes del largometraje. La luz de los paisajes nevados, los rayos de un sol tímido que se cuela entre los turbios vidrios de una ventana, la grandiosidad de la naturaleza... Todo ello muy bien acompañado por una banda sonora interpretada por la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, con unos temas de corte clásico que realzan el dramatismo de algunas escenas y la fastuosidad del entorno. Es como si los violines, el violonchelo, el contrabajo... entablaran un conversación sobre la comunión del hombre con la naturaleza, la esencia de la vida y el estado primitivo del ser humano.

Pero, sin duda, habría que hablar también de la dirección. Me han gustado las perspectivas, la focalización de la cámara o el alejamiento de la misma en diversas escenas para abrir el plano.

En definitiva, Bajo la piel de lobo es una apuesta interesante que requiere algún pulido, con un guion que yo acortaría y le introduciría algún acontecimiento más pero que tiene la intención de hurgar en el interior del hombre y enfrentarlo a la naturaleza, con una preciosa fotografía y una emocionante banda sonora.




Tráiler:

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miércoles, 10 de enero de 2018

CONTRATIEMPO (THRILLER - 2016)

Año: 2016

Nacionalidad: España.

Director: Oriol Paulo.

Reparto: Mario Casas, Ana Wagener, Bárbara Lennie, José Coronado, Francesc Orella, Paco Tous, David Selvas, San Yélamos, Iñigo Gastesi, Manel Dueso.

Género: Thriller.

Sinopsis: Adrián Doria, un joven y exitoso empresario, despierta en la habitación de un hotel junto al cadáver de su amante. Acusado de asesinato, decide contratar los servicios de Virginia Goodman, la mejor preparadadora de testigos del país. En el transcurso de una noche, asesora y cliente trabajarán para encontrar una duda razonable que le libre de la cárcel. 

[Fuente: Filmaffinity]


El cine español, tan denostado y mancillado por una parte del público, vuelve a darnos una sorpresa con Contratiempo, un largometraje cuidado en el que los detalles juegan un papel fundamental. Lo primero que atrae de esta película es su sinopsis, muy precisa en la versión que nos ofrece la web Filmaffinity, por no mencionar el reparto, con actores de la talla de José Coronado y Ana Wagener, los más sobresalientes para mí. 

La película basa su argumento en las tres horas que el empresario Adrián Doria (Mario Casas) y Virginia Goodman (Ana Wagener), preparadora de testigos, analizan los hechos para intentar salvar al joven de la cárcel, tras haber sido acusado de la muerte de su amante Laura Vidal (Bárbara Lennie). Todo transcurre en el lujoso piso de Doria, a lo largo de una noche en la que se recurrirá con frecuencia al flashback para narrar los hechos que han conducido a Adrián a tal situación. Conoceremos entonces la relación del empresario con Laura, el trágico accidente de circulación que sufren, la extorsión a la que se ven sometidos y, tal y como se menciona en la sinopsis, el asesinato de la joven del que Adrián es el principal sospechoso, mientras que él defiende su inocencia con rotundidad y declara ser víctima de una conspiración. Los minutos van pasando, temiendo que la policía se persone en el ático para detenerlo, tras haber encontrado una prueba incriminatoria irrefutable, a la vez que Adrián va contando punto por punto todo lo ocurrido en los últimos tres meses. Sin embargo, la astucia de Goodman saca a la luz lo que estaba oculto y nuevas confesiones arrojarán una luz diferente sobre el caso. El resultado será un argumento complejo, lleno de matices, giros y versiones, donde los detalles, como decía al principio, serán la clave para desvelar la auténtica realidad.

Contratiempo es una de esas películas que a mí me gusta ver más de una vez. En el primer visionado quedé sorprendida por la complejidad de la trama, por el devenir de unos hechos que se acogen como ciertos a primera instancia pero que encierran un universo de tonalidades impresionante. No me quedó ningún cabo suelto importante cuando llegué al desenlace pues las preguntas más significativas que me fueron surgiendo quedaron debidamente respondidas, aunque sí quedó alguna minucia en el aire, y sin embargo, días después, opté por verla una segunda vez con la intención de pulir aún más mis impresiones y buscarle esas lagunas que tenía que tener por fuerza. En un argumento de este tipo, algún flecho suelto tenía que quedar, pero no, lo importante queda explicado y las piezas terminan por encajar definitivamente. Y es que Oriol Paulo ya consiguió conquistarme con El cuerpo, su debut como director en la gran pantalla, y me gana la partida de nuevo con Contratiempo con un guion brillante e inteligente y un desenlace que yo, -será que tengo que pocas luces-, no me esperaba.

De todos los personajes, reluce con luz especial el interpretado por José Coronado. El actor madrileño, reconocido por una trayectoria en la que destacan importantes trabajos, da vida a Tomás Garrido, un padre de familia que se ve envuelto en una situación dolorosa. Garrido, un hombre aparentemente tranquilo y de vida sosegada, obliga al actor a sacar su lado más enérgico para esclarecer unos hechos que le han cambiado la vida. Coronado reviste a su personaje de rabia y de ira, de desesperación y tristeza, emociones que llega a transmitir al espectador sin despeinarse.

En paralelo, también se podría destacar la interpretación de Ana Wagener recubierta por la elegancia, la seguridad y el porte de Virginia Goodman, una mujer admirada por su inteligencia y agudeza, capaz de darle la vuelta a los casos policiales más complicados y llevarse al juez y al jurado a su terreno. Wagener tiene poder en su mirada. Sabe cómo enfrentarse a un hombre prepotente como es Adrián Doria y ponerlo contra las cuerdas, sin que este se plantee ninguna cuestión, abrumado por la sagacidad de una mujer que le impone, que lo hace sentir pequeño, al mismo tiempo que se mueve con sutileza y parsimonia. Goodman es uno de los personajes más misteriosos de esta historia. Da la impresión de ser una mujer muy poderosa cuyos tentáculos llegan tan lejos que es capaz de conocer detalles insondables. 

No obstante, el personaje principal es Adrián Doria al que encarna un Mario Casas que, bajo mi punto de vista, sigue sin vocalizar. Al margen de esta circunstancia, su interpretación me ha parecido más plana que la del resto de sus compañeros aunque tiene algunos momentos en los que, consigue transmitirnos un desconcierto y una tristeza que resultan crbles. Y como compañera de andanzas la fotógrafa Laura Vidal interpretada por Bárbara Lennie cuya interpretación me ha parecido mucho más elaborada que la de Casas, transpirando duda, incertidumbre, miedo y pura tensión en los minutos más álgidos.

En cuanto a los secundarios, figura un desaprovechado Paco Tous, con un papel muy breve pero clave en esta trama.

De todos los escenarios en los que se desarrolla este filme, sobresale un colosal hotel en la zona de Bierge, y que lleva por nombre Bellavista. Sin embargo, este establecimiento se denomina realmente Vall de Núria pues se ubica en la conocida estación de esquí, al que solo se puede acceder por un tren cremallera.  Estoy convencida de que, si no lo conocéis, nada más que por las imágenes que muestra la película, os apetecerá visitarlo.

La vida está llena de contratiempos, pequeños o grandes, que ponen patas arriba nuestras vidas, con mínimas o mastodónticas consecuencias. De todo esto sabe mucho Adrián Doria y Laura Vidal, pues en cuestión de segundos pasan de una vida resuelta y llena de éxito a la más completa desolación. El dinero juega a tu favor si estás en un aprieto pero no siempre se sale uno con la suya.  Así pues, yo os recomiendo que veáis esta película y eso que he leído unas cuantas críticas profesionales que me han dejado algo perpleja por su negatividadA mí sinceramente me ha gustado bastante y en lo que a mí respecta, insisto, la recomiendo.






Tráiler:


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