lunes, 20 de febrero de 2017

ABUELO TOMÁS de María Neila Martín.

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Editorial: Círculo Rojo.
Fecha publicación:  diciembre, 2015
Precio: 12,00 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 128
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-9126-081-3


Autora

María Neila Martin (Salamanca, España, 1984). Sus inquietudes literarias se desataron a una temprana edad en la que, además de devorar todo libro que cayese en sus manos, ya comenzó a escribir numeroso poemas, canciones y relatos cortos. Licenciada en Periodismo por la UCM de Madrid, es experta en comunicación, promoción y gestión de eventos, además de cantante y escritora.

Con amplia experiencia en el negocio musical, también ha trabajado en departamentos de comunicación interna / externa y en gestión de eventos en empresas de otros sectores. A partir de 2011 decide dar rienda suelta a su faceta interpretativa, formándose en canto moderno, lírico, técnica vocal y expresión corporal, creando además dos proyectos musicales paralelos: Alien Rockin' Show y Alien Rockin' Explosion.

Abuelo Tomas es su novela debut, la primera de una serie que tendrá como protagonistas a este entrañable y carismático personaje. 

Sinopsis

Os presento al Abuelo Tomás, un hombre ya entrado en años, leal viudo y amante dueño de Epi y Blas, dos revoltosos mininos. Es un personaje excepcional. Algo gruñón, muy cabezota y bastante chapado a la antigua, pero también divertido, alegre y solidario. Tiene sus contradicciones, pues ha vivido tanto que a estas alturas se cuestiona hasta su propia identidad. Os recordará algo al italiano Salvatore, el de La Sonrisa Etrusca, porque su nieto es su debilidad y su razón de ser, y quizá se os parezca un poco también a Allan Karlsson, ese que saltó por la ventana y se largó, por ese mismo empuje y falta de vergüenza que caracteriza a los que poco tienen ya que perder, y gracias a ello su existencia se va llenando de momentos trepidantes e inolvidables.

Abuelo Tomás es una novela actual que, siguiendo el día a día de este entrañable protagonista a través de sus pensamientos y vivencias, aborda temas como la vejez, la muerte, las relaciones familiares y laborales o los vicios de la sociedad moderna, siempre desde un punto de vista desenfadado y optimista.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Así empieza Abuelo Tomás:




No sabría decir muy bien por qué este libro me resultaba tan cercano, este y también su secuela, Abuelo Tomás, el regreso. La cosa es que, desde que comencé a verlos por aquí y por allá, me movía el deseo de leerlos, algo que, gracias a la amabilidad de su autora, he podido hacer estos días atrás.

La palabra que mejor define este libro es ternura, la que sentimos hacia su principal protagonista, un abuelo que vive solo pues perdió a su esposa Gabriela hace tiempo. Su núcleo familiar se reduce únicamente a su hija Elisa, a la que también la vida le ha obsequiado con un importante golpe, y su nieto Tomás, a quien adora por encima de todo. El abuelo Tomás pasa sus días solo, salvo por sus dos gatos, o bien en compañía principalmente de su nieto, pero intenta mantenerse ocupado, seguir siendo útil para la sociedad y por eso, atendiendo a su lado más solidario, todos los miércoles se levanta antes de amanecer y recorre cierta distancia en transporte público para llegar a un comedor social donde no solo colabora como voluntario sino que también dona algún tipo de alimento. 



El libro se compone en su mayor parte de reflexiones, muchas en voz alta, de monólogos interiores pues generalmente está solo y apenas tiene alguien con quien conversar. Tampoco parece un hombre al que le guste especialmente alternar con unos o con otros, a excepción de con Rafael, su compañero en el comedor social, o de su hija o nietoDa la impresión que Tomás prefiere internarse en sus pensamientos, en sus debates consigo mismo en los que hará repaso al estilo de vida actual, a esta sociedad en la que falta educación o a la poca profesionalidad de hoy en día. Por supuesto disertará mucho sobre la vejez y sus consecuencias, el deterioro del ser humano y nuestra incapacidad llegados a una edad. Pero también hablará del amor, del que sentía por su difunta esposa, o que muestra por su nieto Tomás, así como el orgullo que siente por su hija Elisa quien tiene que sacar a su hijo adelante en solitario.

Confieso que cuando terminé de leer este libro, sentí algo de desazón pues esperaba encontrarme una novela al uso, con su introducción, su nudo y su desenlace. Sin embargo, me encontré con que Abuelo Tomás parece más bien un conjunto de relatos, escenas cortas encerradas en capítulos, con escasa continuidad y conexión. Tan solo un viaje al extranjero con su hija y su nieto, lo que perturba la rutina del anciano, servirá levemente como hilo conductor. Reflexionando sobre esto llegué a pensar que el libro hubiera quedado más compacto si estuviera construido al hilo de un planteamiento típico pero luego pensé en otro libro que adoro, el Marcovaldo de Italo Calvino que, salvando las distancias, también se compone de una serie de escenas acaecidas a una misma familia, estructuradas siguiendo las cuatro estaciones y a lo largo de varios años. Claro que de Marcovaldo se dice que es un libro de relatos y Abuelo Tomás no sé si está concebido como tal por su autora. En la sinopsis se habla de novela actual aunque yo la enclavaría en otro género. En cualquier caso son historias sencillas, impregnadas de dulzura y ternura, situaciones cotidianas que, para Tomás, y debido a su avanzada edad, casi constituyen auténticas aventuras.

viernes, 17 de febrero de 2017

EL LIBRO DE JONÁS de Ramón Pernas.

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Editorial: Espasa.
Fecha publicación: enero, 2016
Precio: 19,90 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 288
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-670-4887-2
[Disponible en ebook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor 


Nací en una orilla de la mar del norte que allí llaman Cantábrico. En Viveiro en la costa lucense. De oficio y vocación periodista me dediqué al mundo del libro y a la gestión cultural. Con una docena de títulos editados y varios premios literarios alcanzados (Ateneo de Sevilla, Letras de Bretaña, Internacional de Novela Emilio Alarcos, Azorín de Novela y finalista del Nacional de Literatura por Paso a dos), asimismo fui premiado con los galardones de periodismo Puro de Cora y el premio nacional Julio Camba.

Entre mis novelas destaco Paso a dos, Pabellón Azul, Brumario, Del viento y la memoria, En la luz inmóvil y Hotel Paradiso. Soy autor de una antología poética, Poesía incompleta, y del libro ilustrado Cien años de circo en España, escrito con J.M. Armero. Participé en distintos libros colectivos. 

Mantengo una columna semanal en el diario La Voz de Galicia.

Gusto del viaje y de las ciudades donde habita la nostalgia. Soy fiel a Italia y sufro el síndrome de Estocolmo cuando frecuento las ciudades del norte de Europa. Amo los buenos vinos, soy un cinéfilo melancólico y creo firmemente en el poder sanador de todos los libros, de todos los libros.



Sinopsis 

Nunca es demasiado tarde para decirse carpe diem.

Lector, aquí encontrarás una narración delicadamente literaria y evocadora basada en las voces de sus protagonistas, desde su infancia en un pueblo gallego costero, Vilaponte, hasta el comienzo de su ancianidad, el momento clave para reencontrarse con los niños que fueron y hacerse por fin los favores que se deben.

Conocerás a Justo Pastor y sus tres hermanas, Áurea, Argentea y Cobre, el Amigo íntimo desde la niñez de Justo, Humberto Rey, el marinero que recala en el pueblo ya en su madurez para abrir una librería, el sastre Nicanor Corbelle y sus dos hijas...

Y te sumergirás en un mundo desaparecido a través de unos personajes que, aunque afrontan el tramo final de sus vidas, lo hacen sin olvidar el territorio de la infancia que les unió para siempre y del que parecen no haber salido del todo. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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El pasado martes publicaba la entrevista que le hicimos a Ramón Pernas, director de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, a su paso por Sevilla para promocionar su última novela, El libro de Jonás. Creo que aquella entrevista (que puedes leer aquí) desveló importantes detalles y claves de la historia urdida por el autor, una novela con un aire melancólico en el que, sus personajes, o parte de ellos, se apresuran a aprovechar el tiempo que la vida aún les concede.

Tras revisar las notas y los apuntes que fui tomando a lo largo de su lectura, me doy cuenta que El libro de Jonás bien podría requerir un segundo acercamiento, pues tengo la sensación que entre sus páginas se esconden muchas más emociones, reflexiones y ensueños de las que se perciben a priori y que probablemente solo se descubran cuando ya se ha transitado el camino una vez. Es como si sintiera que el libro me puede aportar mucho más de lo que ya lo ha hecho. Estoy segura que alguna vez tuvisteis esa sensación con alguna novela. En cualquier caso, os dejo mis impresiones iniciales y dejaré en manos del destino esa segunda lectura que siento que la novela me pide.

El libro de Jonás nos hará viajar a tierras gallegas. Concretamente a un pueblo de la costa lucense donde se ubica Vilaponte. Allí crecieron unos niños y niñas que el tiempo y la vida se encargó de distanciar. Será muchos años después, cuando la vida ha avanzado lo suficiente como para haber dejado un largo y extenso camino atrás que contemplar con los ojos llenos de arrugas, cuando uno de esos niños, que se convertirá en uno de los narradores de esta novela, vuelva a sus orígenes, al pueblo que lo vio nacer para encontrarse consigo mismo, para tomar las decisiones que un día no tuvo valor de tomar, para reencontrarse con el que fue su mejor amigo de la infancia, Justo Pastor Velero Blanco, el niño que perdió el ojo en un juego infantil cuando tan solo tenían 9 años, escena inicial con la que arranca la novela, y cuya vida sufra un punto de inflexión al conocer la muerte de su abuelo. 


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Los inicios de la novela se demoran en recordar el pasado, el accidente de Justo Pastor, y describirlo tanto a él como a su familia. El narrador retratará su entorno, cómo eran sus padres y a qué se dedicaban y nos hablará de sus tres hermanas -Áurea, Argenta y Cobre- cada una totalmente distinta de la otra. Así mismo, este primer narrador nos hablará de sí mismo, de su familia, de la profesión de su padre, de su infancia y adolescencia, como también nos describirá las emociones que lo embargaron en esos primeros descubrimientos vitales o el camino que emprendió profesionalmente. Y los recuerdos del pasado darán paso al presente, a los paseos en el Vilaponte actual donde aún residen viejos convecinos, por lo que será posible retomar viejas amistades o hacer algunas nuevas. No obstante, de Justo Pastor nadie sabe aunque todos hablan de él. Parece el epicentro de esta historia, del que se intuye que maneja los hilos de los restantes personajes.

A simple vista, El libro de Jonás parece solo ser una novela de evocaciones, y en buena parte sí lo es pero su argumento se sustenta en otros elementos llenos de magia que otorgan al libro un aire esotérico. Potenciará esta sensación las dotes adivinatorias que Justo adquiere tras el accidente, así como la aparición de un sastre, un personaje que pasa por la vida del narrador principal y sus amigos dejando una huella mucho más profunda de lo que cabría esperar.

El desenlace nos conducirá a Bretaña, a Belle-Île-en-Mer donde, para bien o para mal, todos los misterios o casi todos, quedarán resueltos. A través de una carta conoceremos todo lo acontecido a Justo Pastor.

A lo largo de la lectura siempre he tenido la sensación de que la novela está viva, algo a lo que contribuye mucho la existencia de más de un narrador en primera persona. Argenta, la hermana de Justo Pastor, también ayuda a construir esta historia y a darnos otra perspectiva con una narración mucho más organizada, más estructurada y en otro hilo temporal, al menos a mí me lo ha parecido así, frente a los hechos contados por ese narrador inicial, del que jamás sabremos su nombre, muchos más desordenados. Pero hay que tener en cuenta que ese personaje no deja de evocar el pasado y los pensamientos nunca suelen seguir una línea recta. Sabéis que en ocasiones una idea nos lleva a otra muy lejana y distinta conformando un baile de recuerdos.

Argenta me ha parecido un personaje fabuloso. Son diversos los que pululan por las páginas de esta novela por lo que realmente estamos ante una novela coral pero, de todos ellos, Argenta es la que más me ha fascinado. Su vida no ha resultado muy placentera hasta el presente. Ha estado sola, añorando un amor que nunca se atrevía a dar el primer paso y ahora que lo ha conseguido, despierta a la vida con intensidad y fogosidad. He disfrutado mucho viendo sus ganas de vivir, sin importarle demasiado romper con las normas morales ni mucho menos sociales, profundizando en sí misma, conociéndose. La he visto sufrir una especie de catarsis a través del sexo transformándola en un ser más vivo que nunca. Aún así, no siempre las tendrá todas consigo y por eso, en algunos momentos, me ha producido mucha compasión.


Pero si hablamos de personajes, hay que recalar de nuevo en Justo Pastor, esa sombra perenne que parece que nos está espiando oculto en cada página. Su presencia, o mejor dicho, su ausencia es la que fomenta el aire de misterio que tiene toda la trama. Él será la meta de una búsqueda que emprenden los personajes, entre cuyas relaciones también anidan las casualidades por extrañas que parezcan.

Y hablando de personajes quisiera mencionar que también me resultó curiosa la elección de determinados nombres. Empezando por el propio Justo Pastor, un nombre compuesto que por separado no deja de ser significativo. Incluso sus apellidos -Velero Blanco- recrean una imagen muy marinera en nuestra mente. Pero Justo Pastor tornará su nombre a Jonás casi en los albores de la novela, el nombre de aquel que se tragó una ballena y que volvió muchos años después. El cambio de nombre tendrá su justificación. Y ocurre también lo mismo con el nombre de sus hermanas, Áurea, Argenta y Cobre, haciendo alusión al color de sus cabellos como si de figuras mitológicas se tratara. 

Entre los temas que se abordan en la novela habría que destacar, en primer lugar, la vejez y asociado a ella, el paso del tiempo y la muerte. La dama de la guadaña se pasea libremente por estas páginas. Quizá pueda resultar inicialmente una presencia incorpórea pero, será llegando al final, en ese desenlace que te deja pensando, cuando notemos su aliento en la nuca.

jueves, 16 de febrero de 2017

ENTREVISTA a JAVIER CASTILLO (El día que se perdió la cordura).


Autor

Javier Castillo creció en Málaga, se diplomó en empresariales y estudió un Máster en Dirección de Empresas. Actualmente trabaja como consultor de finanzas corporativas. Escritos de relatos cortos desde la adolescencia. El día que se perdió la cordura es su primera novela y un éxito comercial en internet, haciendo permanecido durante más de 365 días en la lista de bestsellers de Amazon con más de 40.000 ejemplares vendidos. La prensa nacional se ha hecho eco del fenómeno y El Mundo lo ha calificado como el chico del tren.

Sinopsis

«A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe».

Centro de Boston, 24 de diciembre. Un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos en la misteriosa localidad de Salt Lake diecisiete años atrás.

Con un estilo ágil lleno de referencias literarias -García Márquez, Auster, Orwell o Stephen King- e imágenes impactantes, Javier Castillo construye un thriller narrado a tres tiempos que explora los límites del ser humano y rompe los esquemas del género del suspense. Amor, odio, destino, extrañas prácticas, intriga y acción trepidante inundan las páginas de una novela que se ha convertido en todo un fenómeno editorial antes de su publicación en papel.



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Cuando llega a tus manos una novela con un título tan sugerente o empiezas a leer una sinopsis con una escena tan brutal, inmediatamente te urge la necesidad de comenzar a leer. Creo que a todos nos gustan esos inicios impactantes, que nos enganchan desde primer momento y eso es lo que precisamente nos ofrece la novela de Javier Castillo, El día que se perdió la cordura, una novela con la que debuta en largo recorrido, que viene avalado por el sello Suma de Letras, y que, una vez leída, os puedo asegurar que es especialmente entretenida.

Javier Castillo estuvo por aquí hace unos días y aprovechamos para sentarnos a charlar con él, con este debutante que tiene ganas de más y que confiesa no querer parar después de los buenos resultados que su novela está cosechando. Ímpetu se le nota desde el primer momento en que empieza a hablar de su novela. Esto es lo que nos contó.

 
Marisa G.- Javier, pregunta de rigor. Después de pasar por Amazon, publicas en papel con un sello como Suma de Letras, ¿qué tal?

Javier C.- Pues muy motivado. Es espectacular. En mi caso no me lo esperaba. En realidad yo publiqué en Amazon para mí pero llegó Suma y me fichó. No me lo podía creer porque además Suma para thrillers es lo más.

M.G.- Pero es que además tuviste la oportunidad de elegir entre varias editoriales, ¿no?

J.C.- Sí pero la que más encajaba para mi novela era Suma. 

M.G.- Y primero pasaste por Amazon que estuviste...

J.C.- 540 días entre los diez o quince más vendidos. Lo que pasa es que firmé con Suma cuando llevaba unos nueve meses. Siguió online un tiempo y hace unos siete u ocho meses que se retiró. 

M.G.- Amazon está resultando ser una plataforma de la que se están sirviendo muchas editoriales.

J.C.- Es el filtro del mercado. Si tienes una historia que en Amazon tiene mercado es muy probable que también lo tenga fuera de la plataforma.

M.G.- ¿Tú tenías muy claro que ibas a subirlo a Amazon?

J.C.- No, no, al contrario. En principio, escribí esta novela para mí pero cuando la acabé y la releí, pensé que podría ser un libro para una editorial. Ese día lo imprimí cuatro veces, la envié a cuatro editoriales distintas y ese mismo día me dijeron que iban a tardar como un año y pico en responderme. Era mucho tiempo, así que decidí subirla a Amazon. A las dos semanas ya estaba entre los diez más vendidos. Eso es un subidón porque, entre casi un millón de libros que hay en Amazon, estar entre los diez más vendidos, es como una locura. Yo veía mi libro justo un paso por encima de Ken Follet... ¡No podía ser! Pensé que la gente se había equivocado comprándolo.

M.G.- (Risas) Te han confundido con otro.

J.C.- ¡Claro! Hay otro Javier Castillo por ahí. (Risas). Pero no, no,... siguió en esa posición y se mantuvo esos 540 días.

Resultado de imagen de escribiendo dentro de un trenM.G.- Y Javier, ¿es cierto que el libro está escrito en los trayectos de tren camino del trabajo?

J.C.- Efectivamente.

M.G.- Pero ¿cómo se hace eso? Yo soy incapaz de concentrarme en un transporte público.

J.C.- Es que no tengo tiempo para nada. Cuando llego por la noche a casa prefiero hacer vida de familia porque si no, nos vamos a divorciar (risas). Y el único tiempo que tenía para mí era el trayecto en el tren. Había días en los que escribía más o con más facilidad y días en los que te tocaba al lado una familia que va al aeropuerto, cargado de maletas y se te ponen encima.

M.G.- Pero esos trayectos además no deben ser muy largos, ¿no?

J.C.- Unos 45 minutos. Te da tiempo a concentrarte un poco y a escribir setecientas palabras más o menos.

M.G.- Debes tener una capacidad de concentración alucinante. En cualquier caso, la novela empieza con una escena impactante, con ese hombre desnudo cubierto de sangre que porta una cabeza de mujer en las manos. Entiendo que esa es la escena que da pie a toda la novela, ¿o esa escena se crea después?

J.C.- No, esa es la escena que da lugar a todo. Yo quería escribir una novela y andaba pensando en la historia. Pero una noche soñé con esa escena y decidí que ese sería el punto de partida. Me pareció una escena inicial muy buena para hilar una trama detrás.

M.G.- Pues vaya sueño... ¡qué miedo!

J.C.- Un sueño totalmente de preocuparme. Yo llamé al psicólogo ese día (risas).

M.G.- (Risas). Y realmente construyes un argumento totalmente complejo en el que involucras a varios personajes, hay muchos tintes psicológicos. Es una historia que tiene sus orígenes en el pasado y sus consecuencias en el presente.

J.C.- Exacto.

M.G.- Pero, a partir de esa escena inicial, ¿cómo vas hilando la historia?

J.C.- Yo siempre he escrito relatos cortos, un género en el que tienes muy poco tiempo para contar una trama complicada. Esos relatos que yo escribía siempre empezaban in media res, justo en mitad de la historia, y contaba un poco hacia delante y un poco hacia atrás. Así que he cogido mucha soltura escribiendo así y eso es lo que he hecho en la novela. Tardé seis meses en planificar la historia usando un archivo Excel, conectando unos capítulos con otros, o un personaje con otro. En cuanto tuve la historia construida, me dispuse a escribirla. 

M.G.- Pero cuando tenemos una novela en la que se alternan muchos hilos temporales, hay autores que escriben los hilos por separados y luego los intercalan. ¿Fue este tu caso?




J.C.- No, al contrario. Yo iba escribiendo tal cual aparece en la novela por eso hay momentos en los que un capítulo acaba en un giro que conecta con el giro del siguiente, de tal modo que quedan interconectados. Si escribes de manera independiente cada hilo, cuando los conectas no siempre te encajan. Es mucho más complicado. Todo eso lo estudié mucho.

M.G.- Pero te estoy escuchando y me doy cuenta de que manejas muy bien las técnicas narrativas. ¿Eres autodidacta o has estado en algún taller de escritura?

J.C.- No, no,... He leído muchísimo. Solo eso.

M.G.- ¿Thrillers?

J.C.- Sí, y suspense. También he visto mucho cine y cuando veo una película me fijo mucho en la estructura, en la trama, en los diálogos,... 

M.G.- En esta novela por lo que yo he podido intuir tras leerla, entiendo que hay una secta que funciona a nivel mundial y que va eliminando gente que puede ser potencialmente peligrosa para la humanidad. Lo que pasa es que esa secta no se ve ¿no? Apenas sabemos nada de ella

J.C.- No, no se percibe. Es como una especie de comunidad que tiene unas firmes creencias y se dedica a esto que tú dices. Pero en realidad son solo dos personas las que están al frente, una que maneja todos los hilos en el presente, y otra que asumirá ese papel en el futuro, en el desenlace de la novela, con vistas a una potencial continuación. Pero mejor no desvelar nombres.

En esa futura entrega se verá mucho mejor el funcionamiento interno de esa comunidad. 

M.G.- ¿Y el origen? Porque claro, en esta novela no nos desvelas nada de esa comunidad. No sabemos de dónde salen ni por qué. 

J.C.- No. Es que me parecía más interesante el cómo que el porqué. Preferí ir hacia adelante en vez de hacia atrás porque si vas hacia atrás puedes dar mucho trasfondo a la novela pero también la haces lenta y yo no quería eso. Quería ir rápido, ir contando cosas en pequeñas dosis y si acaso en un segundo libro, ahondar más.

M.G.-  Durante toda la novela he estado en un absoluto desconocimiento, preguntándome hacia dónde me llevaba la trama. Pero claro había datos que se han quedado un poco en el aire, no solo ya el origen, sino también el porqué adoptan ese símbolo en forma de asterisco de nueve puntas como seña de identidad. Todo esto lo vas a explicar en la segunda parte, ¿no?

J.C.- Sí, más adelante.

M.G.- Vale. De todos modos, yo calificaría tu novela como un thriller que bebe de fuentes anglosajonas, sin embargo, tú has llegado a decir que lo que más predomina en tu novela es el amor.

J.C.- La historia de amor es en realidad el motor de la historia. Es lo que empuja a los dos personajes principales a avanzar. Ya sea por un amor adolescente atemporal o un amor de un padre a una hija. Ambas historias sólo siguen adelante y evolucionan por ese trasfondo de amor que empapa toda la novela.


miércoles, 15 de febrero de 2017

PERVERSIDAD (DRAMA - 1945)


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Año:1945

Nacionalidad: EE.UU

Director: Fritz Lang.

Reparto: Edward G. Robinson, Joan Bennett, Dan Duryea, Jess Baker, Margaret Lindsay, Rosalind Ivan, Samuel S. Hinds, Vladimir Sokoloff.

Género: Drama. 

Sinopsis: Christopher Cross es un simple cajero infelizmente casado, pero tiene un raro talento para la pintura. En cierta ocasión, conoce a una aventurera de la que se enamora y le hace creer que es un pintor de éxito. La chica y su novio, un individuo sin escrúpulos, aprovechan la ocasión para explotar al pobre hombre, que llegará incluso a cometer un desfalco en su empresa para que ella siga creyendo que es un artista de éxito.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Hace algunos meses os hablé de la película La mujer del cuadro, del director Fritz Lang e interpretada por Edward G. Robinson y Joan Bennett. En algún comentario alguien me recomendó que viera también Perversidad, rodada un año después, con el mismo director que volvía a repetir con la misma pareja protagonista. Por entonces, no recordaba haberla visto, pero en el momento en que me senté a verla regresaron a mí los recuerdos. Sí, la había visto pero aproveché la ocasión para verla de nuevo. Ni que decir tiene que tanto aquella mujer del cuadro como esta Perversidad me han encantado. 

Efectivamente, tal y como dice la sinopsis aportada por Filmaffinity, Christopher Cross -Cris para los amigos- es un simple cajero al servicio del banco de J.J. Hogarth durante más de veinticinco años. Está casado con Adele a quien conoció cuando ella, al quedar viuda, decide alquilar una habitación para sufragar los gastos de su existencia, a pesar de haber cobrado una suntuosa indemnización tras la muerte accidental de su marido cinco años atrás. 

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La vida de Cris no es tan satisfactoria como quisiera. Su trabajo es anodino y su relación matrimonial pasa por el yugo de su esposa quien lo tiene totalmente sometido como un vulgar calzonazos. Lo único que le apasiona a Cris es pintar aunque no cree tener mucho talento. Con los pinceles en la mano sueña cómo sería su vida si fuera otro tipo de hombre, si en vez de estar casado con Adele tuviera a su lado a una joven bella a quien adorar y por quien ser adorado. 


Tras una cena con los compañeros de trabajo presencia una discusión entre un hombre y una mujer en la que ella sale mal parada. A pesar de no ser un hombre valiente, decide actuar y ayudar a la chica. A partir de entonces su vida cambiará totalmente. Kitty, que es así como se llama la joven, será la luz en su vida pero también la oscuridad. A partir de ese momento, Cris entrará en una espiral que conlleva mentiras, actos inmorales, decepción y finalmente la nada. El peso de la culpa recae sobre él de manera implacable conduciéndolo a un desenlace solitario, enmarcado dentro de una cruel burla del destino.


Si en La mujer del cuadro aluciné con la interpretación de Edward G. Robinson y no me impresionó tanto la de Joan Bennet, en esta ocasión tengo que decir que ambos están fabulosos.
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