Mostrando entradas con la etiqueta relatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relatos. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de marzo de 2023

TODO LO QUE APRENDIMOS DE LAS PELÍCULAS de Mª José Navia

Editorial: Páginas de Espuma
Fecha publicación: 2023
Precio: 17,00 €
Género: cuentos
Nº Páginas: 160
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-8393-327-5


Autora

María José Navia es magíster en Humanidades y Pensamiento Social por la universidad de Nueva York y doctora en Literatura y Estudios Culturales por la universidad de Georgetown. Actualmente se desempeña como profesora en la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es autora de las novelas SANT (2010) y Kintsugi (2018; 2020) y de las colecciones de cuentos Instrucciones para ser feliz (2015) Lugar (2017; Finalista del Premio Municipal de Literatura) y Una música futura (2020; ganadora del concurso Mejores Obras Literarias que entrega el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile y finalista del Premio Municipal de Literatura). También ha publicado una novela infantil: El mapa secreto de las cosas (2020; Premio Medalla Colibrí IBBY Chile 2021 a la Mejor Ficción Infantil).

Algunos de sus relatos han sido traducidos al inglés, al francés y al ruso y han formado parte de antologías en Chile, España, México, Bolivia, Rusia y Estados Unidos. En 2022 fue seleccionada como una de las cinco finalistas del Premio Internacional Ribera del Duero por su libro de cuentos inédito Todo lo que aprendimos de las películas.

Sinopsis

«Padres y madres y parejas y amigas y ecografías, habitaciones peligrosas, visiones alteradas y la inminente posibilidad del fin de todas las cosas son proyectadas en la pantalla de Todo lo que aprendimos de las películas por la linterna mágica de María José Navia. Diez tramas que acaban conformando un mismo largometraje mental y que se leen/ven no como cuentos de hadas pero sí como cuentos de embrujadas a la espera de la llegada de ese gran tornado que las lleve muy lejos o que las devuelva a ese sitio que jamás quisieron abandonar. En el más technicolor black & white, Navia enseña todo lo mucho y muy bueno que sus lectores tienen para aprender de ella leyéndola –desde los créditos de apertura hasta el The End, por favor, shhh, sin hacer ruido– en el más elocuente y conmovido y agradecido de los silencios por toda su luminosa oscuridad», Rodrigo Fresán.

[Información tomada directamente del ejemplar]


El pasado mes de febrero tuve la oportunidad de conocer a María José Navia. Profesora en la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, país en el que nació, Navia es autora de novelas, tanto para adultos como para niños, aunque lo que más ha cultivado son los cuentos. Y precisamente, un volumen de relatos es lo que nos lleva a esta reseña. Porque María José Navia quedó recientemente como finalista del Premio Ribera del Duero con el título Todo lo que aprendimos de las películas, publicado por la editorial Páginas de Espuma. Con motivo de dicha publicación, la autora cruzó el charco para hacer promoción en España. Una de sus paradas fue Sevilla, ciudad que visitaba por primera vez, y aquí nos encontramos para hablar de este libro (puedes leer la entrevista aquí).

Un total de diez cuentos componen este volumen que, atención a la advertencia, es preferible leer en orden. Los lectores de antologías de cuentos, relatos, o de poemarios solemos ser bastante anárquicos y emprendemos la lectura de estos libros de manera desordenada. Eso es lo que hice con Todo lo que aprendimos de las películas y cometí un error. Por una entrevista, supe que la autora recomienda leer estos cuentos en orden porque ella los concibió así dispuestos, con la intención de provocar ciertos efectos en el lector. Pero cuando tuve conocimiento de tal sugerencia, ya era tarde para mí, porque había leído prácticamente el volumen completo como Dios me dio a entender. Ahora siento que no he extraído todo el jugo a esta lectura.

En cualquier caso, lo que sí he hecho es abordar mis notas acorde a la recomendación de Navia. Es decir, empezando a revisar mis apuntes con Mal de ojo, que es el cuento que abre el volumen (yo lo leí en penúltimo lugar) y, a partir de ahí, en adelante. Os cuento un poquito sobre algunos de ellos.

* Mal de ojo. Daniela acude con cierta regularidad a la consulta del oftalmólogo pues su diabetes genética le está afectando a la visión. Allí suele coincidir con un padre y un hijo, con los que entabla cierta amistad. El cuento explora lo que supone para Daniela esos encuentros, qué espera de ellos: ¿amistad? ¿Algo más? Averígualo con su lectura.

* Dependencias. Una pareja busca una casa en la que formar una familia y tener un hijo. Después de mucho buscar, consiguen encontrar el lugar perfecto, el idóneo, ese espacio en el que poder cumplir un sueño.

«Habíamos esperado mucho para tenerla. A ella, a la casa. Meses rondándola, revisando posibilidades de pago, pensando que, en cualquier momento, alguien iba a comprarla antes que nosotros. Era perfecta. Un lugar lleno de luz, con un patio muy verde (tantos árboles, había dicho una de las sobrinas), en un barrio lindo y tranquilo». [pág. 53]

Pero el hijo no termina de llegar. Al principio no pierden la ilusión pero el tiempo pasa, y esa casa que tanto habían buscado ya no será tan luminosa ni tan perfecta para los propósitos de la pareja. ¿Qué ocurre cuando los sueños se frustran?

* Fan. Constance Bergman es una afamada escritora que acaba de fallecer. La hija recibe en el domicilio, a un admirador de la madre, con el que conversa. Pero se producen dos diálogos a la vez. Por un lado, el que la hija mantiene con el admirador. Por otro, el que ella mantiene consigo misma, mientras escucha los halagos del fan hacia su madre. El cuento nos permitirá también conocer a Constance desde dos ángulos, desde el de escritora y desde el de madre. Los pensamientos de la hija nos irán descubriendo qué relación mantenían. 

* Gretel. Ese es el nombre de este cuento pero también el nombre que recibe la IA del mismo. El relato narra la historia de dos niñas que viven en una casa (atención a esta casa) y están únicamente bajo el cuidado de una suerte de Alexia, que decide en todo momento lo que las niñas tienen que hacer (despertar, comer, jugar, dormir). ¿Por qué están las niñas solas en esa casa? Esto no te lo desvelo pero te va recordar a cierta etapa de tu vida reciente, créeme.  

«Gretel tiene ojos en todos lados. Controla la temperatura de la casa, el volumen de la música. Deja que los teléfonos pasen a buzón de voz si la llamada llega muy tarde. Le avisa a mamá si falta comida en el refrigerador o productos de limpieza. Cada cierto tiempo nos pregunta cómo estamos. Nos apaga la tele si llevamos mucho rato, monitorea nuestras tareas y horas de clase». [pág. 121-122]

El cine tendrá gran importancia en este cuento.


Estas son pequeñas pinceladas que te pueden dar una idea de lo que encontrar en este volumen de cuentos. Entre los temas que aborda María José Navia, destaca principalmente todo lo relacionado con las relaciones personales, -la relación entre padres e hijos, la relación de pareja, la relación con los espacios-, la maternidad, el culto al cuerpo, ... Pero Navia ha puesto especial interés en los límites, en las fronteras, en lo que no es pero puede que esté a punto de ser, en el «casi» que lo llama ella. Me decía en la entrevista: «Me interesan mucho las relaciones del casi padre, la casi madre, los casi amigos o la casi pareja. Todos estos vínculos que pueden ser efímeros, transitorios, son también importantes». Por eso vamos a ver a madres que quieren serlo y no lo son, a mujeres que casi son madres pero no han parido a la niña que cuidan, y a personas que casi son amigas, 

Obviamente, y con un título como el del volumen, las referencias cinematográficas no pueden faltar. Desde Kill Bill a Big Eyes, pasando por El Mago de Oz, que será casi un mantra en estos relatos. 

Debo admitir que algún cuento me ha parecido especialmente triste. Daniela, la narradora de Mal de ojo me resulta una mujer solitaria, temerosa de quedarse ciega, que busca aferrarse a algo para cubrir vacíos. Otros, en cambio, tienen una atmósfera algo tétrica, cuya lectura me ha producido cierta incomodidad, como ocurre con Sirenas o Sacar la lengua.

Pero lo más notable de este volumen de cuentos es lo común que hay entre unos y otros. De ahí la importancia de leerlos en orden. El lector se irá dando cuenta que aquella casa que parecía maldita en Dependencias será la misma casa que habiten otros personajes en otros relatos, pero los espacios varían en función de aquellos que los ocupen. Y luego, será curioso advertir cómo algunos personajes aparecerán en más de un cuento, como protagonistas, como secundarios, o in absentia. Un nombre sobrevolará buena parte de estas piezas breves, el de Constance Bergman (¿lo de Constance será por algo?) y entre líneas también veremos a la hija de esta escritora, en diferentes momentos de su vida. Navia plantea un juego que despierta la curiosidad de lector, a la par que lo divierte.

La mayoría de estos cuentos están escritos en primera persona, a través de una voz de mujer, pues predomina el protagonismo femenino. No obstante, en alguna ocasión se cuela la tercera o bien, esta desaparece para ceder el testigo a uno de los personajes que se expresa momentáneamente de viva voz. Juegos, y más juegos que nos ofrece la autora. 

Con una longitud variable (algunas piezas se convierten en nouvelle), estos cuentos no se pueden entender como fragmentos individuales sino que conforman un todo, constituyen una unidad, de ahí que no se pueda hablar de un volumen con cuentos sino un volumen de cuentos, como aclaró la autora en la entrevista. 

Como siempre, y a pesar de haberlos leído de la manera incorrecta, he disfrutado de un género que cada vez me depara más sorpresas. Así que, si te gustan los cuentos, que son cuentos pero a la vez funcionan como una historia compacta, no te puedes perder Todo lo que aprendimos de las películas de María José Navia, aunque...

«En las películas aprendemos cosas que nunca usamos». [pág. 37]


lunes, 22 de marzo de 2021

LA GENTE NO EXISTE de Laura Ferrero

Editorial: Alfaguara
Fecha publicación: enero, 2021
Precio: 17,90 €
Género: relatos
Nº Páginas: 208
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978842045464108234562
[Disponible en eBook;
puedes leer aquí]

Autora

Laura Ferrero (Barcelona, 1984). Escritora, periodista y guionista, es autora del libro de relatos Piscinas vacías (Alfaguara, 2016), de la novela Qué vas a hacer el resto de tu vida (Alfaguara, 2017) y de El amor después del amor (2018), en colaboración con Marc Pallarès. Sus artículos y reseñas aparecen habitualmente en publicaciones como ABC Cultural, El País, La Vanguardia o El País Semanal.

Sinopsis

Una mujer se enamora de un vecino por cómo cuida las plantas de su terraza. Un hombre organiza una fiesta con todos sus seres queridos para celebrar el final de una larga enfermedad. Una niña acompaña a su madre a ver pisos que nunca podrán permitirse y un padre lleva a su hija adoptada a conocer a su madre biológica...

En estos relatos hay amor y desamor. Hay ausencia y culpa. Hay esperanza. Están los que celebran el hoy y lo que está por venir, y otros que prefieren vivir en las expectativas, donde se sienten protegidos. Los que pueden, olvidan. O no del todo. O no siempre. Algunos no creen saber qué es existir ni desear, ni qué hace que una vida sea una vida. Pero ¿alguien lo sabe?

Las historias de La gente no existe narran lo íntimo, aquello que solo somos capaces de contar en voz baja, lo que nos ocurre cada día. Y nos deslizamos por ellas comprobando que «el camino de la emoción sin impostura que ha transitado Ferrero es uno de los que lleva a la gran literatura».

[Información tomada directamente del ejemplar]



Laura Ferrero regresa a los relatos a través de La gente no existe, un volumen que contiene diecisiete piezas breves. Sabéis que es complicado reseñar un libro de relatos. ¿Os hablo de cada uno de ellos? En alguna ocasión lo he hecho pero, en este caso, creo que resultaría una entrada excesivamente larga. 

Por resumir un poco, los relatos que forman parte de este volumen tienen características en común. Si habláramos de la temática, creo que la palabra más central sería RELACIONES, de todo tipo. Relaciones entre hombre y mujer, entre hijos y padres, entre nietos y abuelos,... Pero, orbitando alrededor de esta mole temática, también podríamos encontrar la enfermedad y la muerte. Es curioso que, en un par de ellos, los hospitales sean escenarios principales. En cualquier caso, Ferrero construye personajes que arrastran lastre, como hijos que desean tener otras madres, madres que fingen un estatus económico diferente, mujeres que asumen un maltrato psicológico u hombres que temen enfrentarse a lo que les depara la vida, y buscan señales a las que aferrarse, para sentir alivio. En todos ellos hay como una nube gris que sobrevuela cada una de estas historias. Nos lo contaba la propia autora en la entrevista que pudimos hacerle (puedes leerla aquí).

Como suele ser lógico, no todos los textos me han gustado por igual. Algunos me han parecido más impactantes que otros, o más originales como, por ejemplo, Cómo borrar a tu expareja, redactado como si se tratara de unas instrucciones para montar un mueble de Ikea. Este relato viene a marcarnos el camino a seguir, paso a paso, para conseguir olvidar a aquel que fue tu pareja. Y de todos ellos, quisiera destacar un par de piezas. En primer lugar, Aquellos ojos verdes en el que se narra el fallecimiento de un abuelo. ¿Cómo se hace para asimilar que la persona a la que quieres se va apagando cada día? ¿Cómo asomarte a unos ojos que, con el paso de los días, se van volviendo cada vez más opacos?


He conectado muchísimo con este relato. Será porque narra algo que he vivido no hace tanto tiempo. Admito que duele, que escuece, pero quizá por eso me ha dejado tanta huella. Es muy fácil verse reflejado en ese intento de algún personaje por aferrarse a la esperanza, o asomarnos a unas emociones tan conocidas, cuando hay que enfrentarse a la pérdida de un ser querido. Lo dicho, me ha gustado mucho por cercano, emotivo e íntimo.

El otro que más me ha gustado es Una trenza, muy vinculado al anterior. En él se narra la muerte de una abuela. Es un relato de plena actualidad aunque todo queda dicho entrelíneas. No quiero contaros mucho por no romper la magia que encierra, pero me ha parecido absolutamente maravilloso, entrañable y conmovedor.

No deja de ser significativo que, los que más me han gustado resultan ser autobiográficos. Hasta no hablar con Laura, desconocía que lo fueran y ahora, tras saber ese detalle, me pregunto si no habrá un motivo concreto para ello. ¿No será que, por ser fruto de experiencias personales, están escritos con sangre y, por tanto, las emociones íntimas del autor terminan por traspasar la frontera del papel? No lo sé. Lo que sí sé es que a mí esos dos me han parecido extremadamente cercanos, como si fuera yo la que los estuviera protagonizando. 


Y aunque Aquellos ojos verdes y Una trenza son mis preferidos, también os podría hablar de Gangrena de la que escribo en mi bloc de notas: «¡Brutal! Al principio parece una historia simple, pero va ganando fuerza e intensidad. Llega un momento en el que te preguntas: ¿me está hablando de lo que creo que me está hablando? Y se hace la luz. Y todo cuadra cuando llegas al final, que resulta como una bofetada». O Principios de arqueología que parece un cuento exótico y que conduce al lector a tierras lejanas, acompañando a una niña que quiere conocer a su madre biológica. O Son preciosas que cuenta las vacaciones de una single en Brasil. Me ha gustado mucho el personaje protagonista de este relato porque creo que representa muy bien a ese tipo de persona a la que le cuesta decir «no» para no disgustar a los demás. Me ha parecido un relato muy bueno, con un final que, a pesar de ese tono de pesadumbre que caracteriza estas historias, tiene un toque divertido. O el último, La gente no existe, que da título al volumen. De este mejor no os digo absolutamente ni palabra. Bueno sí, que me ha parecido triste, doloroso y hermoso. Todo lo a la vez.

Escritos en primera, segunda o tercera persona, las piezas de este volumen ocurren en diferentes contextos temporales. Las referencias son las que nos van a ayudar a ubicar los hechos en el tiempo. Prácticamente todos ellos están protagonizados por mujeres. No hay un motivo especial. Pero, más allá de aquellos autobiográficos, en muchos de ellos he buscado y he encontrado a la autora. He visto a Laura Ferrero, como una niña de nueve años que acompaña a su madre a ver pisos y casas nuevas, para salir de «ese barrio», en el que ahora viven. Y también la he visto en Verano 2017, en una protagonista de treinta y tres años, los mismos que Ferrero tenía en esa fecha.

Con esa delicadeza y buen gusto que define la prosa de Ferrero, y referencias a películas como Verano 1993, a canciones como Peces de ciudad, o guiños a su propia novela -Qué vas a hacer con el resto de tu vida-, La gente no existe es un petite bouchée literario, al que aproximarse con calma y el alma serena.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


jueves, 25 de febrero de 2021

LAURA FERRERO: ❝La literatura nos sirve para no sentirnos tan solos❞

A Laura Ferrero la conocí en 2017, cuando publicó Qué vas a hacer con el resto de tu vida, una novela de la que dije: « Hay un momento en nuestras vidas, en el que hay que enfrentarse al pasado, especialmente si es pasado de nuestra infancia, época en la que vivimos en un estado de semiinconsciencia, en nuestro mundo particular, cuando los hechos ocurren sin que consigamos entender su total significado; años en los que todos intentan alejarnos del dolor o somos nosotros mismos los que huimos de él. Pero todo lo que ocurre a nuestro alrededor, cuando somos niños, va dejando un poso en nuestro interior. Ese tejido inmaculado que conformamos cuando somos pequeños se va deshilachando poco a poco y al final, para evitar convertirnos en un trapo, toca recomponerse, cortar nuestras hebras desmadejadas o zurcir los rotos. De este modo es como entiendo la novela de la que quiero hablaros hoy, Qué vas a hacer con el resto de tu vida de Laura Ferrero». (puedes leer la reseña completa aquí). La familia era el tema central de aquella novela, y vuelve a serlo ahora, junto a otros tantos, en este volumen de relatos que acaba de publicar bajo el título La gente no existe. En ellos, la autora explora temas sombríos, demostrando una extraordinaria capacidad a la hora de construir historias breves. Hablamos con Laura Ferrero.

©Jordi Bernadó

Marisa G.- Laura, regresas a los relatos después de aquellas Piscinas vacías, de 2016. ¿Echabas de menos el género?

Laura F.- Escribo relatos constantemente. De hecho estaba escribiendo una novela, cuando empezaron a colarse todas estas pequeñas historias. Al ver que tenía como cinco o seis que compartían el mismo tono, me di cuenta que estaba escribiendo un libro de relatos, y dejé aparcada la novela. A veces, empiezas un proyecto y se te cuela otro. Pero nunca dejo de escribir relatos. Es un género con el que me siento muy cómoda.

M.G.-  Este volumen tiene diecisiete relatos en total. Corrígeme si pienso que algunos tienen tintes autobiográficos.

L.F.- Hay tres que son autobiográficos: Una trenza, Aquellos ojos verdes y Mi padre en Atocha. Están relacionados con mi vida personal. En ningún momento lo enmascaro porque son experiencias que están ahí. En cualquier caso, en el resto también estoy, porque no dejan de ser un trasunto mío. 

M.G.- De hecho, das las gracias a tu familia porque, según dices, son una fuente inagotable de temas.

L.F.- Totalmente. Es así muy a su pesar. Ando siempre con la curiosidad, atenta a lo que ocurre, pero tampoco cuento cosas que no se puedan contar. A mí me interesa mucho el ambiente en las familias, quienes son realmente las personas que se esconden detrás de tu padre, de tu madre,... Me interesa mucho fijarme en cosas que, igual por la cotidianeidad, no nos detenemos a mirar con detalle.

M.G.- Te gusta fijarte en los detalles y a mí también. Has mencionado que esos tres relatos son autobiográficos pero yo te he estado buscando también en los demás. Mira, la acción de Muchas posibilidades transcurre en el año 93 y la protagonista es una niña de 9 años. Tú, en el 93 también tenías 9 años. Y otro ejemplo, en Verano 2017, la protagonista tiene 33 años, exactamente la misma edad que tú tenías en ese año.

L.F.- Sabes qué pasa, que con las cosas que están vinculadas con la actualidad, si no me pongo yo como protagonista, si no calculo bien los años, me da miedo cometer una inexactitud. Me imaginaba como una niña que acompañaba a su madre a ver casas. Pero claro, si la pongo en los años 70, se me podían escapar ciertos detalles de la época. Por eso lo hago así, para dominar un poco el contexto. 

Por otro lado, la película Verano 1993 me marcó muchísimo, y quise hacer una una narración a partir de ahí. Yo la vi en el verano de 2017, y por eso ambiento el relato en ese año. Lo hago así porque para mí es más fácil imaginarme las circunstancias que rodean la narración.

M.G.- Precisamente, en Verano 2017 hay un guiño precioso a la novela con la que yo te conocí, Qué vas a hacer con el resto de tu vida. Mencionas un diálogo de esa novela. He regresado a aquella historia, para buscar la situación exacta de la que hablas.

L.F.- Sí, sí... Tengo la sensación de que, en el proceso de escribir una novela, lo que quieres es responder a preguntas. Para mí, en ese momento, lo que estaba haciendo era tratar de resolver un tema personal, más allá de la novela. He hecho un poco de metaliteratura, metiendo una historia que no era del todo cierta, relacionándola con una película. 

M.G.- Oye, sí que detecto que casi todas las historias vienen narradas con una voz femenina. No sé si te cuesta mucho meterte en la piel de un hombre.

L.F.- Para nada. Me gusta meterme en vidas que nunca serán las mías. En Piscinas vacías, mi primer libro, creo que había bastantes hombres. En esta es verdad que me han salido más mujeres que hombres, pero no hay una razón especial. A ver, es evidente que me siento más cercana a determinadas historias contadas desde el punto de vista de una mujer, porque es lo que me ha tocado a mí. Pero, en realidad, la literatura genera todos esos vínculos de cercanía y de empatía, que permite meterte incluso en la piel de un hombre de ochenta años. Es algo que me atrae.

M.G.- Antes has mencionado que casi todos estos textos tienen el mismo tono. En ellos tratas temas relacionados con las familias en ruinas, los matrimonios rotos, el maltrato,... Son todas cuestiones un tanto grises.

L.F.- Para mí el tema de la familia es muy interesante porque, casi nadie se acerca a su familia como objeto de investigación. Por regla general, nuestro padre o nuestra madre son figuras que cuesta mucho atravesar. En todas las familias hay fracasos, más grandes o más pequeños, pero los hay. Y en ellas se cuelan las frustraciones, y las proyecciones de padres a hijos y de hijos a padres. Me interesaba poner el foco en ese tipo de vínculos, que son tan cotidianos y en los que reparamos tan poco.

M.G.- Por mencionar algunos de ellos, Gangrena es un relato que me ha demostrado lo fácil que resulta ser víctima del maltrato psicológico sin darnos cuenta.

L.F.- Claro porque hay abusos que son menos visibles que otros. Un golpe o una herida dejan marca. Pero si estás sufriendo abuso psicológico, no solemos ser conscientes de ello, y mucho menos lo son los demás. Además, uno no quiere reconocer que está en ese punto. Me resultaba un reto acercarme al abuso desde esa otra vertiente, desde lo psicológico, para mostrar cómo te va comiendo como la misma gangrena. Es que te mueres en vida porque ya no eres tú, sino una versión muy disminuida de lo que tú eres. Es un relato del que me siento orgullosa porque era un tema pendiente, como muy necesario.




M.G.- Hay relatos conectados. Una trenza y Aquellos ojos verdes, además de autobiográficos, tienen un personaje común, esa abuela encantadora y preciosa. Son textos muy bonitos, y a la vez, muy duros.

L.F.- Cuando murió mi abuelo escribí Aquellos ojos verdes. Luego llegó la pandemia, se murió mi abuela, y no me quedó otra que escribir Una trenza. Es un relato que no hubiera querido escribir nunca, como puedes imaginar. Porque además es que no tienes a tu alcance ni los medios para despedirte. He intentado llegar con las palabras a donde no podía llegar de otra manera.

M.G.- Aquellos ojos verdes me ha tocado el alma. Es un relato muy cercano porque he vivido algo muy similar hace muy poquito. Me pregunto si, cuando os ponéis a escribir, o cuando tú te pones a escribir, eres consciente de que hay historias que van a doler mucho a los lectores.

L.F.- Siempre sabes que hay un lector, pero los relatos los escribes para ti. En el momento en que empiezas a plantearte qué va a pensar el lector, o la crítica, entonces empiezas a escribir la historia para los demás. Bajo mi punto de vista, es mejor no tener tan presente a la otra persona. No puedes controlar lo que va  a generar esa pieza en los demás. Solo puedes controlar lo que escribes, y tratar de hacerlo lo mejor posible. Después, lo que ocurra con otra persona, hasta ahí no puedes llegar. La literatura nos sirve para no sentirnos tan solos. Mis relatos pueden acompañar a alguien que haya pasado por lo mismo que cuento.

M.G.- Y Laura, ¿tú buscas el tema o el tema te busca a ti?

L.F.- Se puede buscar pero la literatura va por su propio camino. Es que te puede gustar mucho un tema y no saber contarlo. O incluso al revés. Puedes ser brillante exponiendo un tema, pero no querer hacerlo. Pasa lo mismo cuando te enamoras. Es algo que no está únicamente en nuestra mano. Hay personas a las que no podemos conquistar, se nos resisten.

M.G.- Por mencionar otro relato. Candy Crush habla de esas mujeres que tienen parejas con hijos. Se analiza esa especie de maternidad prestada.

L.F.- Habla de la mujer que se adapta a la vida de otro y tiene que encajar en un molde que ya existe. De todos modos, es un relato que también se centra en el hecho de contar historias. Cuando alguien cuenta la historia de otra persona, deja de contar la suya propia. Por otra parte, la persona que controla el lenguaje, es la que tiene la oportunidad de manipular.

M.G.- Te tengo que admitir que Don't cry madam me ha desconcertado un poco. Me gustaría que me hablaras un poco de este relato.

L.F.- Hace tiempo leí en un periódico que había hospitales en los que se utilizaban caballos para acompañar a enfermos terminales. Me pareció algo alucinante porque además, el caballo era capaz de detectar dónde estaba el mal. Por ejemplo, si tenías un problema en el hombro, el caballo ponía el hocico en el hombro. El animal captaba el mal, lo leía. Me pareció algo de realismo mágico. A partir de esa noticia desarrollé un relato para hablar sobre lo que era realmente estar a punto de morir. Hay muchas clases de muerte. Lo que le pasa al protagonista en este relato es que está en este mundo pero, a la vez, ha dejado de estar. Y sí, es un relato extraño. 

M.G.- ¿Y qué me cuentas sobre Cómo borrar a tu expareja? A mí me ha parecido como un manual para sobrevivir a una ruptura sentimental.

L.F.- Sí, un manual o unas instrucciones como las del Ikea. Es algo que nos da cierta seguridad. Si sigues estos pasos podrás montar una cama. Imagínate que, ante las cosas malas de la vida, te puedan dar instrucciones paso a paso, día a día, para superar ese trance. Eso nos daría una seguridad que luego en la vida nunca tenemos. Me gusta mucho aplicar todo ese lenguaje de las instrucciones.

M.G.- ¿Y hay algún motivo en especial por el que este volumen lleve por título el nombre del último relato?

L.F.- Me parece que la reflexión que contiene el último relato está repartida a lo largo de los restantes. Es esa pregunta sobre la vida, ¿cuándo estamos realmente aquí?, ¿y por qué?, ¿y cuándo nos marchamos? Es el único motivo.

M.G.- De acuerdo, Laura. Pues acabamos aquí. Me alegra mucho volver a hablar contigo. Me alegra también haberte leído de nuevo. Ojalá podamos vernos pronto.

L.F.- Me encantaría. Gracias a ti.

Sinopsis: Una mujer se enamora de un vecino por cómo cuida las plantas de su terraza. Un hombre organiza una fiesta con todos sus seres queridos para celebrar el final de una larga enfermedad. Una niña acompaña a su madre a ver pisos que nunca podrán permitirse y un padre lleva a su hija adoptada a conocer a su madre biológica...

En estos relatos hay amor y desamor. Hay ausencia y culpa. Hay esperanza. Están los que celebran el hoy y lo que está por venir, y otros que prefieren vivir en las expectativas, donde se sienten protegidos. Los que pueden, olvidan. O no del todo. O no siempre. Algunos no creen saber qué es existir ni desear, ni qué hace que una vida sea una vida. Pero ¿alguien lo sabe?

Las historias de La gente no existe narran lo íntimo, aquello que solo somos capaces de contar en voz baja, lo que nos ocurre cada día. Y nos deslizamos por ellas comprobando que «el camino de la emoción sin impostura que ha transitado Ferrero es uno de los que lleva a la gran literatura».

viernes, 4 de diciembre de 2020

LOS PECES DE LA AMARGURA de Fernando Aramburu

Editorial: Tusquets Editores
Fecha publicación: Septiembre, 2006
Precio:16,00 €
Género: Relatos
Nº Páginas: 242
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788483103456
[Disponible en eBook y Bolsillo]



Autor

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Fue miembro del Grupo CLOC de Arte y Desarte. Considerado ya como uno de los narradores más destacados en lengua española, es autor de las novelas Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000, Premio Euskadi), que junto con Bami sin sombra (2005) y La gran Marivián (2013) conforman la «Trilogía de Antíbula», El trompetista del Utopía (2003), Viaje con Clara por Alemania (2010), Años lentos (2012, VII Premio Tusquets Editores de Novela y Premio de los Libreros de Madrid) y Ávidas pretensiones (Premio Biblioteca Breve 2014). Como cuentista, además de Los peces de la amargura (2006, XI Premio Mario Vargas Llosa NH, IV Premio Dulce Chacón y Premio Real Academia Española 2008),  ha publicado El vigilante del fiordo (2011). A estos títulos se añaden los ensayos recogidos en Las letras entornadas (2015). En 2016 Fernando Aramburu nos ha entregado con Patria su novela definitiva sobre la vida en Euskadi bajo el terrorismo.

Sinopsis

Es difícil empezar a leer las historias en principio modestas, de una engañosa sencillez de Los peces de la amargura, y no sentirse conmovido, sacudido –a veces, indignado– por la verdad humana de que están hechas, una materia extremadamente dolorosa para tantas y tantas víctimas del crimen basado en la excusa política, pero que sólo un narrador excepcional como Aramburu logra contar de manera verídica y creíble. Un padre se aferra a sus rutinas y aficiones, como cuidar los peces, para sobrellevar el trastorno de una hija hospitalizada e inválida; un matrimonio, fastidiado por el hostigamiento de los fanáticos contra un vecino, esperan y desean que éste se vaya de una vez; un joven recuerda a su compañero de juegos, que luego lo será de atentados; una mujer resiste cuanto puede los asedios y amenazas antes que marcharse... A manera de crónicas o reportajes, de testimonios en primera persona, de cartas o relatos contados a los hijos, Los peces de la amargura recoge fragmentos de vidas en las que sin dramatismo aparente, de manera indirecta o inesperada –es decir eficaz–, asoma la emoción y, con ella, la denuncia y el homenaje.

[Información tomada directamente del ejemplar]


«Patria» es una de las palabras que más ha resonado en este 2020, solo superada por otra que no pienso mencionar. «Patria» ya fue una palabra que sonó mucho en las conversaciones del año 2016, cuando Fernando Aramburu publicó su novela, considerada como la definitiva. De aquel éxito vinieron estos, la novela gráfica firmada por Toni Fejzula y el propio autor (puedes leer la reseña aquí) y la adaptación televisiva producida por HBO, cuya emisión -un total de ocho capítulos- se produjo entre el 27 de septiembre y el 8 de noviembre. Ha sido una serie muy alabada. Me gustó la estructura, la disposición narrativa de la historia, pero no conecté con las actrices y actores que interpretaban a Bittori y a sus hijos. Tampoco me gustó nada la caracterización de Joxe Mari y su madre, una vez que había que mostrarlos más avejentados por el paso de los años. Por cierto, poco he leído sobre el documental Patria: detrás de la serie, tan interesante de ver como la propia serie, y que nos muestra el backstage del rodaje, con intervención del director, actores y miembros del rodaje.

Pero Fernando Aramburu no aborda la temática terrorista por primera vez con Patria. Ya lo hizo en 2006, cuando publicó Los peces de la amargura (Tusquets Editores). Aquel volumen de relatos, que va por su sexta edición, ya contenía los mimbres necesarios para la construcción de su novela más famosa. A lo largo de diez relatos vamos a encontrar todos los elementos que sucumben ante la onda expansiva del terrorismo y los atentados. 

* Los peces de la amargura. Dando título al volumen, este cuento narra la historia de una joven de veintinueve años, víctima colateral de un atentado. A través de un fraseo corto inicial, la historia ahonda sobre la destrucción de la vida, aunque la víctima siga respirando. El manto de la tristeza cubrirá definitivamente a estos personajes, de ahí que cada párrafo termine con la palabra exacta, triste. En el relato, que gana fuerza cuando se narra el atentado y sus consecuencias, conoceremos a Juani, la madre de la víctima, que tanto me ha recordado a Miren, en su trato con Josean (sendos personajes de Patria).


«La hija replicó que nadie contara con ella para formar un hogar feliz». [pág. 21]


* Madres. Con un inicio que recuerda a los cuentos infantiles, este relato narra la historia de la Toñi, una joven madre de tres hijos, cuyo marido -guardia municipal-, fue asesinado por ETA. Si la Toñi sufre por la muerte del esposo, habrá otras madres que también sufrirán por la muerte de sus hijos. ¿Qué dolor pesa más? ¿Cuál es el que merece ser escuchado? En Madres, las amenazas proceden de quienes menos se esperan (como en Patria), de los tuyos, de tu gente, de tus amigos y de tus vecinos, y circularán listas con nombres escritos sobre fondo negro. 


«Era, cómo les explicaría yo..., una mezcla de desánimo y compasión al ver que existen personas convencidas de que, para formar el país de sus sueños, por fuerza hay que causar dolor al prójimo». [pág. 48]


* Maritxu. Y más madres, las que se recorren cientos de kilómetros para llegar a otro punto geográfico del país (extranjero), para visitar a sus cachorros en la cárcel (como hacía Miren en Patria). Son madres que hablan entre ellas, que se apoyan, siguiendo el curso de una exquisita narración dialogada. Madres de gudaris, de guerreros que lo han dado todo por Euskal Herria. Orgullo, aunque a veces asalte la duda. Madres que encuentran justificación en los sucesos de Gernika, y que se sienten apoyadas por la iglesia vasca. Mujeres fuertes. Maridos callados. El cordón umbilical sigue intacto. 


«Miraba a su hijo y no sabía qué decirle»[pág. 74]

 

* Lo mejor eran los pájaros. Pero también las hijas están muy presentes en estos textos, hijas que perdieron a su padre por ser guardia civil. ¿Qué le puede contar una madre a su bebé recién nacido sobre la historia de la familia? ¿Qué se le cuenta a la carne de tu carne, cuando ya te arrancaron un pedazo? Demoledor el diálogo de una madre que le habla a un hijo que aún no entiende. ¡Cuánta verdad en sus palabras!


«Me arrebataron el padre, pero el recuerdo  que guardo de él lo decido yo. Ese recuerdo no es el de un hombre muerto. Tendrían que matarme para borrar su risa en mi memoria». [pág. 85] 


Esto es una simple muestra de lo que contiene Los peces de la amargura. Hay víctimas colaterales, miembros de las Fuerzas de Seguridad asesinados, vecinos que tienen que soportar los ataques de la banda terrorista contra algún inquilino del inmueble, huérfanos que arrastran traumas de la infancia, madres que lloran, hombres señalados con el dedo que no pueden soportar la presión, etarras encarcelados que recuerdan su infancia, cuando jugaban a gudaris utilizando petardos.

El retrato es amplio. El terrorismo en el País Vasco visto desde diferentes ángulos, mostrando un buen ramillete de escenarios posibles. No hay ningún tipo de juicio. Simplemente estamos ante una narración ilustrativa, como el pintor que hace una copia exacta del paisaje que tiene justo enfrente, sin implicarse. Tampoco hay culpables pero víctimas, muchas. Todos los hombres, mujeres y niños que pasan por estas páginas, sean como sean, son víctimas. Incluso el etarra de Golpes en la puerta, víctima de las influencias de su entorno. Como ya pasó en la novela, o al menos a mí me ocurrió, Aramburu muestra el escenario de tal modo que el lector es capaz de entender todas las posturas, sin que por eso lleguemos a justificar la violencia.

Y a diferencia de lo que suelo hacer con los libros de relatos, esta vez me he tomado mi tiempo. No ha sido una lectura que haya acometido del tirón, en un par de días. En esta ocasión, opté por leer el volumen de manera relajada, lo que me ha permitido desconectar entre historias, impedir que los hechos de la previa me influyeran a la hora de adentrarme en la siguiente. En realidad, esta es la mejor manera de leer cuentos y relatos, dándose un respiro entre uno y otro.

Diálogos sin patrón, monólogos interiores, voces indistintas, y el peculiar uso verbal en el diálogo vasco, hay mucho de Patria en estos cuentos. Bueno, más bien al revés. Dedicado a la impureza y un glosario final que nos ayudan a entender ciertos vocablos, esta lectura es la antesala perfecta para luego lanzarse de lleno a la novela. Y si esto último ya lo has hecho, también es el colofón perfecto para esa novela de Aramburu, que marcó un antes y un después en la literatura contemporánea.

Más que recomendable.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


viernes, 22 de mayo de 2020

LOS AMORES AUSENTES de Gabriel Neila

Amores ausentes,Los (narrativa): Amazon.es: Neila González ...
Editorial: Sial Pigmalion
Fecha publicación: 2015
Precio: 15,00 € 
Género: Relatos
Nº Páginas:  110
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788416447022


Autor

Gabriel Neila (Gijón, 1983) es licenciado en Filología Inglesa y máster en Lingüística Apli­cada a la enseñanza del español. En la actualidad ejerce como profesor de español para extranje­ros en la Universidad de Alcalá de Henares. 

Durante varios años participó en el Taller de Escritura Creativa que dirige Clara Obligado. Algunos de sus relatos han aparecido en las antologías Y usted, ¿de qué se ríe? (De Lirios del Taller, 2013), La isla (Nuevos narradores, 2014), Generación Subway (Editorial Playa de Ákaba, 2014) y La primera vez que no perdí el alma, encontré el sexo (Sial-Pigmalión, 2015).

Asimismo, colabora con la editorial Playa de Ákaba como editor externo y ha traducido a Gilbert K. Chesterton y Kingsley Amis en diver­sos estudios académicos sobre la recepción de autores de habla inglesa en la España de posgue­rra. En la actualidad administra regularmente el blog «De Letras», donde aparecen reseñas, rela­tos propios y reflexiones sobre el mundo litera­rio. Su primera novela, La vida en minúsculas (Sial-Pigmalión, 2014), le hizo merecedor del Premio Escriduende 2014 al autor más original y creativo.

Los amores ausentes (Sial-Pigmalión, 2015) es su segunda obra en la que explora el género del relato corto y la temática amorosa en todas sus vertientes

Sinopsis

Las de Gabriel Neila son las imágenes alejadas del en­cuentro gozoso con el amor, una apuesta sincera y valiente por una literatura que no es usual y que marca la dinámica de la patología emocional que vivi­mos, la fragmentación del sujeto a cuya muerte asistimos los lec­tores. En un nuevo entorno urbano, Neila construye de manera sincera un tejido familiar rui­noso: algunos afortunados, pocos, logran escapar de él de la mano de un extraño. Su libro es un enser de sentimientos en el que una historia da paso a otra historia y una vida a otra vida -que en muchos casos son similares, como no podía ser de otra forma en esta sociedad homogénea en la que vivimos-. Cabe preguntarse entonces, tras leer estos cuentos, si la familia no ha sido sino un espejismo ideológico que está siendo sustituido por formas alterna­tivas de existencia en las que sus miembros, huidos, luchan en un tiempo detenido. Acaso Los amores ausentes sea el retrato valiente de esa constatación y muestre al observador, en medio de estas vidas precarias, la sutilísima rendija de la esperanza.

[Información tomada directamente del ejemplar]




Los que asoméis por aquí con cierta frecuencia sabréis que me gustan los relatos. Siempre he defendido este género, tan poco querido por los lectores pero, a la vez, tan interesante. Pienso que las limitaciones que impone la narrativa breve son muy difíciles de afrontar. En apenas unas páginas, tienes que contar una historia con la que atrapar al lector, desarrollar los hechos y ofrecer un desenlace que deje a los lectores en estado de shock. Para mí, es fundamental que un relato me deje KO, que me arree un buen derechazo, para dejarme totalmente noqueada. En fin, que no le hago remilgos a un volumen de relatos, porque sé que muchos encierran verdaderas joyas y por eso, estos días atrás he optado por leer Los amores ausentes de Gabriel Neila, quien, tan amablemente me hizo llevar este libro en 2019.

Los amores ausentes es un compendio de diez relatos cortos que tienen un mismo hilo conductor, el amor. Bueno, en realidad, sería más preciso decir que estas historias giran alrededor del desamor, en todas sus vertientes, y de ahí, el título, que no puede ser más acertado. Si amores existen de todo tipo, el ser humano también puede llegar a enfrentarse al desamor desde muchos otros ángulos y todos por igual, adultos y niños, mujeres u hombres, de cualquier edad y condición, podemos vernos afectados por un corazón roto. Eso es lo que vamos a encontrar en estos diez relatos, diez historias protagonizadas por personajes dispares que tienen que hacer frente a una historia de amor-desamor, con consecuencias variopintas. 

No suelo hacerlo pero, ya que son solo diez cuentos, quiero daros algunas pinceladas de cada uno de ellos.

Primer amor. Relato que aborda ese primer amor de la niñez, cuando quedamos embelesados por nuestro profesor o profesora. No por ser a tan tierna edad, la imposibilidad de alcanzar nuestro objeto de deseo deja de ser doloroso. El relato explora, además, la relación tierna y comprensiva de una madre con su hija. 

La isla de Ulises. En este cuento, el protagonista será un adolescente de trece años que, tras constantes episodios de acoso escolar, decide recluirse en su habitación. Entre esas cuatro paredes se siente seguro y feliz porque, más allá de la puerta lo único que encuentra es odio y violencia, tanto dentro como fuera del hogar familiar. Solo alguien que haya vivido lo mismo que él podrá sacarlo de su encierro.

No se lo cuenten a nadie. Narra cómo un hombre puede cambiar la percepción que tiene sobre las mujeres al escuchar el testimonio doloroso de una joven a la que pretende conquistar. A partir de ese momento, el protagonista dejará de ver a la mujer como un objeto de deseo, para empezar a verla como una persona con un mundo interior, lleno de emociones.

El amor en los tiempos del chat. En cuestión de amores e infidelidades, Internet siempre ha sido un avispero en el que se concentran personas con muy diversas intensiones. En este caso, el protagonista encontrará en la red a la persona que lo escuche, lo apoye y lo comprenda. Escondido tras el anonimato es mucho más fácil abrirse en canal y liberar todo lo que tenemos dentro. 

Escenas de aeropuerto. Un aeropuerto es un constante trasiego de gente que va y que viene, un caldo de cultivo estupendo para gente como la protagonista de este relato, que trabaja como personal de limpieza en las instalaciones. Su gran capacidad de observación y análisis le conducen a entablar conversación con una joven que sufre de mal de amores. Los consejos de la protagonista permitirán a la joven salir del callejón sin salida en el que se encuentra. 

Destinos cruzados. Narra la historia de Ramón, un hombre a punto de casarse para formar parte de una vida que no le corresponde. Tras meditarlo mucho, el protagonista decide, a última hora, cambiar el curso de los acontecimientos, sincerarse con su novia, aunque también consigo mismo, y tomar una determinación drástica, dura y sorprendente. 

Desmitificando los cuentos de hadas. Tendemos a esquivar lo que no nos gusta, evitar el momento del enfrentamiento para no tener que quitarnos la venda de ojos. Sin embargo, cuando menos te lo esperas, la vida te coloca en ese punto en el que ya no puedes girar la cabeza. Es hora de coger el toro por los cuernos. La vida nunca deja de sorprendernos.

Esperanza y los hombres. La venganza es un plato que se sirve frío y eso es lo que hace Esperanza con los hombres que se cruzan en su camino, devolverles todo el dolor que ellos le han causado.

Profesionales de la desdicha. La infidelidad en el matrimonio puede poner fin a la vida en común. Cuando uno es herido, lo primero que se nos cruza por la mente es devolver el golpe pero, a la larga, hay que mirar en nuestro interior, ser fiel a nuestros propios sentimientos y recapacitar.

Encuentros secretos. Este relato recrea la conversación de una abuela con su nieta. La primera le cuenta el primer gran amor que vivió siendo muy joven, los obstáculos a los que se enfrentaron, y el trágico final. Nunca pudo olvidarlo.




Todas estas historias son breves, de apenas unas cuantas páginas de tal modo que se leen con mucha agilidad. Quizás todas ellas, al margen del hilo conductor, tienen otro punto más en común, y es que cada uno de estos relatos está muy apegado a la realidad. Los amores y desamores que protagonizan estos personajes están muy alejados de esos romances literarios y televisivos en los que predomina el color rosa. Aquí no ocurre así. Son historias protagonizadas por personajes de carne y hueso, en los que te puedes ver reflejados. Me ha ocurrido con Primer amor, y es yo soy una de esas niñas que quedó encandilada por su profesor de Ciencias Naturales, un hombre que, desde mi estatura de entonces, me parecía altísimo. Lucía un frondoso bigote y siempre iba vestido con mucha elegancia. Se llamaba, y creo que se sigue llamando, Fernando. Estaba recién casado y yo odiaba a su mujer.

Así que estos amores ausentes esconden historias bonitas y sencillas,  pero debo admitir que a mí me ha faltado algo. Antes hablaba de ese derechazo que me gusta recibir cuando concluyo la lectura de un relato, ese giro brutal que me deje sin aliento, y con este libro no he experimentado esa sensación. En cualquier caso, confieso que me han gustado unos cuantos como Primer amor, por lo que os acabo de contar, donde además resulta entrañable ver la relación madre-hija y cómo la inocencia de la niña le impide ver lo imposible de su amor. Y también me ha gustado La isla de Ulises, un relato durísimo con un toque de suspense y un final esperanzador. En justicia, tengo que decir que Gabriel  Neila maneja muy bien las emociones que invaden al protagonista de este relato. El autor hace un estupendo retrato del interior de un joven que vive en un entorno complicado, dentro de una familia desestructurada, con un padre maltratador, una madre sometida y un hermano mayor drogadicto. La violencia, los insultos, el odio son los platos principales de este relato en el que queda patente el miedo y la inseguridad del protagonista. 

En cuanto a los demás, Destinos cruzados me ha sorprendido por su desenlace (aquí sí le reconozco al autor un final impactante). De Esperanza y los hombres me gusta la temática, el hartazgo y el deseo de venganza. Y por último, Encuentros secretos me parece una bellísima y entrañable historia de amor, que aúna recuerdos y nostalgia. 

Pero como digo, prácticamente todos me han dejado con ganas de más. Tienen buenos mimbres pero me ha faltado algún giro, algún acontecimiento inesperado, algo que me remueva por dentro, ese clic que consigue que el relato se convierta en una pieza inolvidable, dejando un regusto dulce. Me ha parecido que algunos de estos relatos tienen un final demasiado abrupto, interrumpiéndose en un punto que todavía tenía más recorrido.

Celos, desidia, distancia, violencia, dolor, infidelidad,... son algunos de los temas que subyacen en estos relatos, narrados en primera persona, con lo que se consigue una conexión directa lector-protagonista. Me llama la atención especialmente aquellos que está narrados por mujeres, en los que no he notado una voz artificiosa. Por otra parte, los relatos están narrados con un estilo cercano y sencillo, muy propio para las historias que contiene el volumen.

Para ir terminando, añado que el libro cuenta con un prólogo de David Felipe Arranz, en el que se remarca los personajes de este libro son "seres que se esfuerzan en buscar su identidad a través de los lazos amorosos, una meta casi siempre frustrada y que desemboca en el fracaso, la muerte o, en el mejor de los casos, la expectativa de diálogo con un desconocido, acaso el más neutro de los interlocutores para un alma destruida, un espíritu devastado por el desamor y el abandono."

En definitiva, Los amores ausentes es un conjunto de bonitas y sencillas historias en las que el lector se puede ver reflejado. Hubiera preferido algo de más emoción, más desarrollo en unos, o un desenlace más impactante en otros. En cualquier caso, estas son mis impresiones. Si miras en la web del autor encuentras la reseña de muchos otros lectores, cuyas opiniones son mucho más positivas. Te recomiendo leerlas si tienes interés en este libro.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...