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viernes, 4 de diciembre de 2020

LOS PECES DE LA AMARGURA de Fernando Aramburu

Editorial: Tusquets Editores
Fecha publicación: Septiembre, 2006
Precio:16,00 €
Género: Relatos
Nº Páginas: 242
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788483103456
[Disponible en eBook y Bolsillo]



Autor

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Fue miembro del Grupo CLOC de Arte y Desarte. Considerado ya como uno de los narradores más destacados en lengua española, es autor de las novelas Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000, Premio Euskadi), que junto con Bami sin sombra (2005) y La gran Marivián (2013) conforman la «Trilogía de Antíbula», El trompetista del Utopía (2003), Viaje con Clara por Alemania (2010), Años lentos (2012, VII Premio Tusquets Editores de Novela y Premio de los Libreros de Madrid) y Ávidas pretensiones (Premio Biblioteca Breve 2014). Como cuentista, además de Los peces de la amargura (2006, XI Premio Mario Vargas Llosa NH, IV Premio Dulce Chacón y Premio Real Academia Española 2008),  ha publicado El vigilante del fiordo (2011). A estos títulos se añaden los ensayos recogidos en Las letras entornadas (2015). En 2016 Fernando Aramburu nos ha entregado con Patria su novela definitiva sobre la vida en Euskadi bajo el terrorismo.

Sinopsis

Es difícil empezar a leer las historias en principio modestas, de una engañosa sencillez de Los peces de la amargura, y no sentirse conmovido, sacudido –a veces, indignado– por la verdad humana de que están hechas, una materia extremadamente dolorosa para tantas y tantas víctimas del crimen basado en la excusa política, pero que sólo un narrador excepcional como Aramburu logra contar de manera verídica y creíble. Un padre se aferra a sus rutinas y aficiones, como cuidar los peces, para sobrellevar el trastorno de una hija hospitalizada e inválida; un matrimonio, fastidiado por el hostigamiento de los fanáticos contra un vecino, esperan y desean que éste se vaya de una vez; un joven recuerda a su compañero de juegos, que luego lo será de atentados; una mujer resiste cuanto puede los asedios y amenazas antes que marcharse... A manera de crónicas o reportajes, de testimonios en primera persona, de cartas o relatos contados a los hijos, Los peces de la amargura recoge fragmentos de vidas en las que sin dramatismo aparente, de manera indirecta o inesperada –es decir eficaz–, asoma la emoción y, con ella, la denuncia y el homenaje.

[Información tomada directamente del ejemplar]


«Patria» es una de las palabras que más ha resonado en este 2020, solo superada por otra que no pienso mencionar. «Patria» ya fue una palabra que sonó mucho en las conversaciones del año 2016, cuando Fernando Aramburu publicó su novela, considerada como la definitiva. De aquel éxito vinieron estos, la novela gráfica firmada por Toni Fejzula y el propio autor (puedes leer la reseña aquí) y la adaptación televisiva producida por HBO, cuya emisión -un total de ocho capítulos- se produjo entre el 27 de septiembre y el 8 de noviembre. Ha sido una serie muy alabada. Me gustó la estructura, la disposición narrativa de la historia, pero no conecté con las actrices y actores que interpretaban a Bittori y a sus hijos. Tampoco me gustó nada la caracterización de Joxe Mari y su madre, una vez que había que mostrarlos más avejentados por el paso de los años. Por cierto, poco he leído sobre el documental Patria: detrás de la serie, tan interesante de ver como la propia serie, y que nos muestra el backstage del rodaje, con intervención del director, actores y miembros del rodaje.

Pero Fernando Aramburu no aborda la temática terrorista por primera vez con Patria. Ya lo hizo en 2006, cuando publicó Los peces de la amargura (Tusquets Editores). Aquel volumen de relatos, que va por su sexta edición, ya contenía los mimbres necesarios para la construcción de su novela más famosa. A lo largo de diez relatos vamos a encontrar todos los elementos que sucumben ante la onda expansiva del terrorismo y los atentados. 

* Los peces de la amargura. Dando título al volumen, este cuento narra la historia de una joven de veintinueve años, víctima colateral de un atentado. A través de un fraseo corto inicial, la historia ahonda sobre la destrucción de la vida, aunque la víctima siga respirando. El manto de la tristeza cubrirá definitivamente a estos personajes, de ahí que cada párrafo termine con la palabra exacta, triste. En el relato, que gana fuerza cuando se narra el atentado y sus consecuencias, conoceremos a Juani, la madre de la víctima, que tanto me ha recordado a Miren, en su trato con Josean (sendos personajes de Patria).


«La hija replicó que nadie contara con ella para formar un hogar feliz». [pág. 21]


* Madres. Con un inicio que recuerda a los cuentos infantiles, este relato narra la historia de la Toñi, una joven madre de tres hijos, cuyo marido -guardia municipal-, fue asesinado por ETA. Si la Toñi sufre por la muerte del esposo, habrá otras madres que también sufrirán por la muerte de sus hijos. ¿Qué dolor pesa más? ¿Cuál es el que merece ser escuchado? En Madres, las amenazas proceden de quienes menos se esperan (como en Patria), de los tuyos, de tu gente, de tus amigos y de tus vecinos, y circularán listas con nombres escritos sobre fondo negro. 


«Era, cómo les explicaría yo..., una mezcla de desánimo y compasión al ver que existen personas convencidas de que, para formar el país de sus sueños, por fuerza hay que causar dolor al prójimo». [pág. 48]


* Maritxu. Y más madres, las que se recorren cientos de kilómetros para llegar a otro punto geográfico del país (extranjero), para visitar a sus cachorros en la cárcel (como hacía Miren en Patria). Son madres que hablan entre ellas, que se apoyan, siguiendo el curso de una exquisita narración dialogada. Madres de gudaris, de guerreros que lo han dado todo por Euskal Herria. Orgullo, aunque a veces asalte la duda. Madres que encuentran justificación en los sucesos de Gernika, y que se sienten apoyadas por la iglesia vasca. Mujeres fuertes. Maridos callados. El cordón umbilical sigue intacto. 


«Miraba a su hijo y no sabía qué decirle»[pág. 74]

 

* Lo mejor eran los pájaros. Pero también las hijas están muy presentes en estos textos, hijas que perdieron a su padre por ser guardia civil. ¿Qué le puede contar una madre a su bebé recién nacido sobre la historia de la familia? ¿Qué se le cuenta a la carne de tu carne, cuando ya te arrancaron un pedazo? Demoledor el diálogo de una madre que le habla a un hijo que aún no entiende. ¡Cuánta verdad en sus palabras!


«Me arrebataron el padre, pero el recuerdo  que guardo de él lo decido yo. Ese recuerdo no es el de un hombre muerto. Tendrían que matarme para borrar su risa en mi memoria». [pág. 85] 


Esto es una simple muestra de lo que contiene Los peces de la amargura. Hay víctimas colaterales, miembros de las Fuerzas de Seguridad asesinados, vecinos que tienen que soportar los ataques de la banda terrorista contra algún inquilino del inmueble, huérfanos que arrastran traumas de la infancia, madres que lloran, hombres señalados con el dedo que no pueden soportar la presión, etarras encarcelados que recuerdan su infancia, cuando jugaban a gudaris utilizando petardos.

El retrato es amplio. El terrorismo en el País Vasco visto desde diferentes ángulos, mostrando un buen ramillete de escenarios posibles. No hay ningún tipo de juicio. Simplemente estamos ante una narración ilustrativa, como el pintor que hace una copia exacta del paisaje que tiene justo enfrente, sin implicarse. Tampoco hay culpables pero víctimas, muchas. Todos los hombres, mujeres y niños que pasan por estas páginas, sean como sean, son víctimas. Incluso el etarra de Golpes en la puerta, víctima de las influencias de su entorno. Como ya pasó en la novela, o al menos a mí me ocurrió, Aramburu muestra el escenario de tal modo que el lector es capaz de entender todas las posturas, sin que por eso lleguemos a justificar la violencia.

Y a diferencia de lo que suelo hacer con los libros de relatos, esta vez me he tomado mi tiempo. No ha sido una lectura que haya acometido del tirón, en un par de días. En esta ocasión, opté por leer el volumen de manera relajada, lo que me ha permitido desconectar entre historias, impedir que los hechos de la previa me influyeran a la hora de adentrarme en la siguiente. En realidad, esta es la mejor manera de leer cuentos y relatos, dándose un respiro entre uno y otro.

Diálogos sin patrón, monólogos interiores, voces indistintas, y el peculiar uso verbal en el diálogo vasco, hay mucho de Patria en estos cuentos. Bueno, más bien al revés. Dedicado a la impureza y un glosario final que nos ayudan a entender ciertos vocablos, esta lectura es la antesala perfecta para luego lanzarse de lleno a la novela. Y si esto último ya lo has hecho, también es el colofón perfecto para esa novela de Aramburu, que marcó un antes y un después en la literatura contemporánea.

Más que recomendable.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


lunes, 28 de septiembre de 2020

PATRIA (NOVELA GRÁFICA) de Toni Fejzula y Fernando Aramburu

Editorial: Planeta Comics
Fecha publicación: Junio, 2020
Precio: 30,00 €
Género: Novela gráfica
Nº Páginas: 304
Encuadernación: Tapa dura sin sobrecubierta
ISBN: 9788491737230
Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autores

Toni Fejzula. Dibujante de cómics barcelonés nacido en 1980. Estudia bellas Artes en la Universitat de Barcelona y posteriormente reparte su actividad profesional entre animación, cómics, ilustración y dibujo publicitario.

Se encarga de 2001 a 2003 del diseño de escenografías para la película de animación El Cid, La Leyenda (Filmax). Posteriormente participa en varias producciones televisivas entre las que destaca el trabajo realizado para Edebé Animations entre 2011 y 2012. Trabaja esporádicamente como dibujante de escenografías y storyboard para anuncios (fragancia Elixir, de Shakira, Danone etc.)

Su carrera de dibujante de cómics comienza el año 2000 en Planeta De Agostini Cómics, publicando una historia corta en El Reino Salvaje de Conan. Le siguen varias historias cortas para diferentes publicaciones de la editorial francesa Semic con guiones de Jean Marc Lainé (Aventuras de Spirou Anaconda) y Alex Nikolavitch (Une soir de pluie)

Con Alex Nikolavitch realiza el álbum Céntral Zero, publicado por Soleil Editions en 2004. Posteriormente hace dos álbumes que nunca llegan a publicarse por motivos ajenos: Mille Gobelin, para la desaparecida editorial Núclea, y Nephilim, para Delcourt, con guion de Michel Dufranne.

De 2008 a 2010, junto al guionista Jean Michel Mitildjian, realiza dos álbumes de adaptación de la novela romántica francesa El rojo y el negro de Stendhal, para la editorial Glênat, en la colección Romans De Toujours.

A lo largo de estos siete últimos años colabora con historias cortas para varias publicaciones españolas (Diábolo y Norma) y serbias (Stripressing). Realiza varias historietas y portadas para la revista de terror Cthulhu, así como colabora en dos publicaciones colectivas de Norma editorial: Barcelona TM y Tales From The End of The World.

Trabaja para Dark Horse comics en las series Veil, con Greg Rucka, Lobster Johnson, con John Arcudi y Mike Mignola y Dead Inside con John Arcudi.

Tras concluir la adaptación de Patria, actualmente colabora en una serie limitada para el mercado americano. Dichas actividades las compagina con proyectos de creación propia.

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) está ya considerado como uno de los narradores más destacados en lengua española. Es autor de los libros de cuentos Los peces de la amargura (2006, XI Premio Mario Vargas Llosa NH, IV Premio Dulce Chacón y Premio Real Academia Española 2008) y El vigilante del fiordo (2011), así como de novelas como Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000, Premio Euskadi), que junto con Bami sin sombra (2005) y La gran Marivián (2013) conforman la «Trilogía de Antíbula», El trompetista del Utopía (2003), Viaje con Clara por Alemania (2010), Años lentos (2012, VII Premio Tusquets Editores de Novela y Premio de los Libreros de Madrid) y Ávidas pretensiones (Premio Biblioteca Breve 2014). Pero ha sido su novela Patria, de apabullante éxito entre los lectores y merecedora de unánime reconocimiento ya internacional (Premio Nacional de Narrativa, Premio de la Crítica, Premio Euskadi, Premio Francisco Umbral, Premio Dulce Chacón, Premio Arcebispo Juan de San Clemente, Premio Strega Europeo, Premio Lampedusa, Premio Atenas…), la que lo ha situado como un escritor llamado a marcar época. Suyos son también los recientes Autorretrato sin mí, tal vez su libro más personal y hermoso, y Vetas profundas, un volumen de celebración de la poesía.

Sinopsis

Toni Fejzula adapta el best-seller de Aramburu, una novela conmovedora, difícil de olvidar.

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes?

Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

Toni Fejzula adapta el best-seller de Aramburu, una novela conmovedora, difícil de olvidar, sobre los últimos treinta años de la vida en Euskadi. Patria también ha traspasado nuestras fronteras y se ha vendido a 24 países. En España ha superado el millón de lectores.

Fejzula es profesor de la Escola Joso y autor de cómics, cuyos excelentes trabajos se han publicado para el mercado USA (Dark Horse) y francoblega (Glénat).

[Información tomada directamente del ejemplar]


Ayer se estrenó en HBO, la tan esperada mini serie Patria, basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, de la que ya se han publicado incontables ediciones, siendo una de ellas de carácter especial. Sobre la serie, cuyo cartel ya sembró alguna polémica, hablaremos cuando finalice la emisión de los ocho capítulos que componen la serie.

Pero, aprovechando el rotundo éxito de esta novela, la editorial Planeta ha publicado este pasado verano, una novela gráfica, en la que ha colaborado el propio Fernando Aramburu, con ilustraciones de Toni Fejzula. 

Con estas palabras, que figuran en las páginas iniciales de la obra, el autor acoge de buen grado la publicación de esta novela gráfica, cuya historia viene bien definida por la sinopsis que aporta la editorial. Estoy convencida de que la mayoría de vosotros conoce perfectamente la trama de Patria, bien porque la hayáis leído, o bien porque hayáis escuchado hablar de ella. Patria trata de familias, la de Bittori y la de Miren, vecinos que son amigos hasta que el dolor y la muerte se interpone entre ellos. El marido de Bittori es asesinado por la banda terrorista ETA. Miren tiene un hijo en la cárcel por ser un miembro activo de la banda. Hay heridas que no terminan de cerrarse y muchos deseos. Bittori quiere volver a su pueblo del que salió tras la muerte del Txato, un empresario extorsionado por la banda armada, pero también quiere, mejor dicho, necesita saber quién fue la mano ejecutora, quién la dejó viuda. Profundizar más en el argumento de la obra me parece que está de más. En todo caso, os remito a la reseña que hice de la novela en septiembre de 2016 (puedes leerla aquí) o a la entrevista que pudimos hacerle a Fernando Aramburu (puedes leerla aquí), esta última con respuestas especialmente interesantes. Los valores, los mensajes, las emociones, la imagen del pueblo vasco, las dificultades de la convivencia,... todo lo que se recoge en la novela queda convenientemente volcado en esta versión ilustrada. Resulta una manera más de acercarse a ese universo pre- y post- lucha armada, un medio más para asomarse a la dureza de unos años.





Adaptar una novela de casi setecientas páginas al formato gráfico no debe ser fácil. Inevitablemente hay que hacer una selección de los hechos a contar y recurrir a otros recursos para dar a conocer a los lectores una serie de sucesos que suponen el envoltorio de la historia. Creo que el autor ha sabido elegir los momentos claves del relato. Sin embargo, después de haber leído la novela original y de haber leído la novela gráfica, considero que este último formato tiene un doble enfoque. Bajo mi punto de vista, la lectura de esta obra será diferente, en función de si el lector en concreto conoce la historia en toda su extensión o si es la primera vez que se acerca a su trama. A estas alturas, y aunque hay lectores que no están de acuerdo, creo que la mayoría coincidimos al pensar que Patria es un novelón inolvidable. Así que, para los que sí la hemos leído, la versión gráfica me parece ese capricho que a veces nos gusta darnos, ese objeto de colección o esa joya que atesorar. Con esto no quiero decir que un lector que no haya leído la novela original, no vaya a disfrutar de la lectura de esta versión. Precisamente creo que es justo lo contrario, alguien que no haya leído la novela original, probablemente la disfrute mucho más que los que sí hemos leído el texto original. A estos últimos, la adaptación ilustrada quizá le sepa a poco. Y debe ser por lo que decía al principio de este párrafo, porque volcar tantas páginas a la mitad, apoyándose más en la ilustración que en las palabras no es cosa sencilla. Hay que eliminar pasajes, reducirnos y, probablemente, se pierda información y muchos matices.




En cualquier caso, el volumen es una belleza estéticamente. Como suele ocurrir en este género, es importante fijarse en los detalles más nimios, en los gestos de los personajes secundarios, en las pintadas de las paredes (Txato Entzun Pim Pam Pum), en los carteles, en las consignas. Hay viñetas desdibujadas, perfiles a medias, imágenes que muestran sin mostrar. Ahí está la esencia de este cómic, en dejar que el lector se pierda en la ilustración.

Por otra parte, la visión del ilustrador no es algo baladí en esta historia. El volumen cuenta con un epílogo en el que Fejzula nos habla de sus orígenes, de Yugoslavia, de sus años en España, de la guerra de los Balcanes. En cierto modo, conecta la lucha de Patria con otras vividas en otros puntos geográficos. Probablemente, si esta novela gráfica hubiera estado ilustrada por otro dibujante, el resultado no hubiera sido el mismo. En esas páginas nos explica sus motivaciones a la hora de aproximarse a la historia de Patria, el proceso de elaboración de este volumen, la estructura, los personajes.  Con una paleta cromática en la que predominan los azules, los malvas, los rojos y naranjas, me ha parecido todo un acierto cómo Fejzula recrea los diálogos, y los monólogos interiores de Miren y Bittori, empleando bocadillos de distinto color. Y más aún, la definición de los rostros en los que, sin necesidad de leer texto alguno, se percibe claramente el dolor, la tristeza, la rabia, el odio, la pena o la ira. Todo un abanico de emociones que el autor ha sabido retratar a la perfección.

En estos tiempos en los que apenas se hacen presentaciones presenciales, y las pocas que se van a hacer está colgando de la picota, los medios digitales y tecnológicos nos han acercado a los autores y los libros. Sobre Patria (la novela gráfica) se hizo un encuentro virtual que reunió a Fejzula y a Aramburu. Dejo aquí el vídeo para que no te lo pierdas.




Poco más os puedo contar sobre Patria, la novela gráfica. O mejor dicho, mucho más os podría contar, pero resulta bastante más interesante que seáis vosotros mismos los que descubráis todo lo que este volumen os puede aportar. 



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

viernes, 30 de septiembre de 2016

PATRIA de Fernando Aramburu.

Resultado de imagen de patria fernando aramburu

Editorial: Tusquets.
Fecha publicación: septiembre, 2016
Precio: 22,90 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 320
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 9788490663196
[Disponible en eBook]


Autor

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Narrador destacado, es autor de tres volúmenes de relatos y de las novelas Fuegos con limón, Los ojos vacíos, El trompetista del Utopía, Bami sin sombra, Viaje con Clara por Alemania, Años lentos, La Gran Marivián, Ávidas pretensiones y Las letras entornadas. Ha merecido, entre otros, el Premio Euskadi, el Premio Mario Vargas Llosa, el Premio Real Academia Española, el Premio Tusquets Editores de Novela y el Premio Biblioteca Breve.

Sinopsis

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político. 



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Así suena Patria:



[Lectura de las páginas 17 y 18 - Capítulo 2;

Música: Aurresku]

Ayer estuve pensando en hacer una video-reseña. De hecho lo llevo pensando desde hace bastante tiempo, aunque eso suponga vencer mi timidez y colocarme delante de una cámara, adoptando una pose natural que estoy segura me costaría conseguir. Pero es que hay novelas, como la que os traigo hoy, que requieren de un acercamiento mucho más directo. Necesitan de la voz, del gesto, del movimiento para haceros entender lo que su lectura ha supuesto, algo que, con las reseñas convencionales difícilmente se puede llegar a alcanzar.

Patria, la nueva novela de Fernando Aramburu, quedará en mi memoria para siempre y por eso, a riesgo de parecer cansina, no cejaré en recomendarla. Sinceramente creo que es una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos y sin embargo, tengo tantas cosas que contar de esta novela, que no sé ni por dónde empezar. Comenzaré diciendo que, en esta ocasión no puedo estar más de acuerdo con la descripción que la editorial nos ofrece en la faja de la novela.






Realmente Patria es una novela conmovedora sin recurrir al dramatismo patético o al abuso del sentimentalismo que en el fondo solo busca engatusar al lector. No. Patria es sobria, certera y sincera sin más pretensiones que contar una realidad, sin tratar de ganarse al lector con grandes alharacas pero consiguiéndolo precisamente por su humildad y su honestidad. Y por supuesto será difícil de olvidar. Esto lo tengo más que claro.

Fernando Aramburu vuelve a hablarnos del terrorismo en el País Vasco en esta, su novena novela, habiéndolo hecho anteriormente en otras de sus publicaciones. Una temática tan peliagudo como esta puede hacer pensar erróneamente al lector que la novela aborda la cuestión desde un enfoque político lo que, quizá, podría provocar un ligero rechazo en un sector de la comunidad lectora. No obstante, y esto es lo que realmente la coloca en una posición de sumo interés, Patria nos habla de ETA desde un punto de vista humano y personal, presentándonos a dos familias que serán los ejes principales del argumento.

Bittori vive una vida tranquila con su marido, el Txato. Cuida del hogar y de los dos hijos del matrimonio, Xabier y Nerea. Es una familia sencilla aunque algo más acomodada que el resto de su vecindad pues el Txato es un hombre emprendedor, que busca el bienestar de su familia arriesgando y levantando de la nada una empresa de transportes que se ha ido consolidando con los años. 

Por su parte, Miren también se encargará de velar por su familia. Su marido, Joxian, trabaja en una fundición, un trabajo duro y difícil de sobrellevar pero es lo que hay, mientras ella vigila a su camada, a Joxe Mari, a Arantxa y a Gorka. Tres hijos y tres trayectorias, algunas dibujadas con demasiadas revueltas.

Ambas familias mantienen fuertes lazos de amistad aunque económicamente existen ciertas diferencias. Sin embargo, eso nunca ha sido obstáculo para que ellos, los hombres, compartan unos vinos y unas partidas de mus en el bar después del trabajo o salgan a hacer rutas en bici. No es impedimento para que ellas, las mujeres, salgan de compras juntas o paseen por el pueblo o la ciudad mientras charlan de sus cosas. No es inconveniente para que los hijos, de unos y otros, se diviertan juntos. No son más que vidas comunes en un lugar común, con sus alegrías y sus preocupaciones cotidianas, hasta que el Txato queda tirado en el suelo, sobre un charco de sangre, tras haber sido asesinado de un par de tiros por algún miembro de la banda terrorista. ¿Qué miembro? Eso es lo que a Bittori le gustaría saber, quién ha empuñado el arma y ha decidido cercenar la vida de un buen hombre. Este será el punto de inflexión, el abismo que se abrirá entre las dos familias, el agujero negro que se tragará tantos años de amistad, de encuentros, de risas y hermandad pero, ¿por qué? ¿Acaso tiene algo que ver el hecho de que Joxe Mari, el hijo de Miren, forme parte de ETA? ¿Ha sido él quién ha matado al Txato? 

Esta novela nos contará la vida de estas dos familias antes, durante y después del terrible asesinato. No lo hará de una manera lineal ni cronológica sino que Fernando Aramburu decide mezclar pasado y presente. Lo hará con elegancia, sin necesidad de explicitar coordenadas temporales, difuminando la frontera que separa ambos tiempos pero, a su vez, consiguiendo que el lector jamás se desoriente. Y así, pasaremos del presente de la novela, momento en el que la banda terrorista ha anunciado el cese definitivo de la actividad armada, tiempo después de que el Txato haya sido asesinado y haya quedado enterrado en el cementerio de Polloe al que Bittori acude con regularidad, pasaremos digo, al pasado, cuando las familias eran bien avenidas, cuando disfrutaban de la tranquilidad de una vida sencilla, cuando descubrieron que Joxe Mari emprendía un camino tenebroso.

La trama cuenta con momentos de auténtica tensión. Aún sabiendo lo que está por venir, más de una vez me he quedado sin aliento esperando escuchar ese disparo que resuene bajo la lluvia. Quizá en algún momento te podrá parecer que no hay necesidad de narrar ciertos episodios del pasado de algunos personajes, ¿por qué contar aquel viaje de Arantxa o aquel otro de Xabier? Sin duda, hay un antes y un después en sus vidas y eso queda perfectamente reflejado al contrastar cómo eran los personajes antes y cómo son ahora, por eso se hace indispensable narrar ciertos momentos del pasado. Y sin embargo, Aramburu no se demora sin motivo, no divaga innecesariamente, más bien al contrario, nos ofrece la información exacta para hacernos una precisa composición de tiempo y lugar. 


Resultado de imagen de lauburuLa novela posee numerosos puntos que la hacen realmente atractiva. No solo cuenta con un argumento hipnótico que te impedirá separarte de sus páginas, avanzando en la lectura con un ritmo cadencioso pero seguro, sino que además ofrece otros muchos elementos que la enriquecen. Para empezar, uno de los puntales más destacables de la novela son los personajes, perfilados con gran realismo, investidos de alma y corazón con lo que conseguirán ser muy humanos y cercanos. Bittori y Miren serán como los faros de la tormenta que plantea la novela, un haz de luz que incidirá sobre los restantes miembros de sus familias, influyendo en un sentido u otro, matizando la forma de pensar de los demás.

Entender a Bittori es fácil para el lector. Ella forma parte de las víctimas, de los sufridores, de los que han sido brutalmente atacados y por eso ha perdido las ganas de vivir. Por la herida que le abrieron el día de la muerte del Txato se le escapa la vida pero también la fe. Aún así, siente que más pronto que tarde se reunirá con su marido y para entonces tendrá que haber conseguido un bálsamo, un ungüento que calme el ardor de sus entrañas, que mitigue su dolor. Bittori solo necesita una palabra, una sola pronunciada por la boca del ofensor: «Perdóname».

En cuanto a Miren, desconozco lo que habrán sentido otros lectores pero, en mi caso, ha sido uno de los personajes que más me han impactado. En Miren se levanta todo un universo de contradicciones que sin duda afectarán al lector. Como madre de un terrorista solo caben dos posturas, como casi con todo en la vida, a favor o en contra pero, ¿qué clase de madre estaría a favor de la muerte, del asesinato vil y cruel? No seré yo quien la juzgue porque ni siquiera lo hace el autor. Desde fuera de su piel es muy fácil posicionarse pero ¿qué ocurre si estuvieras en su lugar? Yo he intentado meterme en su alma, he intentando entender por qué piensa como piensa o por qué dice lo que dice y creedme que no resulta complicado aunque por supuesto, no la justifico.

martes, 27 de septiembre de 2016

ENTREVISTA a FERNANDO ARAMBURU (Patria).

Autor

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Narrador destacado, es autor de tres volúmenes de relatos y de las novelas Fuegos con limón, Los ojos vacíos, El trompetista del Utopía, Bami sin sombra, Viaje con Clara por Alemania, Años lentos, La Gran Marivián, Ávidas pretensiones y Las letras entornadas. Ha merecido, entre otros, el Premio Euskadi, el Premio Mario Vargas Llosa, el Premio Real Academia Española, el Premio Tusquets Editores de Novela y el Premio Biblioteca Breve.

Sinopsis

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Hacía apenas unos días que había regresado de mis vacaciones en el País Vasco. Diez días de ruta, visitando la costa y el interior, ciudades principales y pequeños pueblos, para fundirme con su cultura, para caminar por sus calles y conocer a sus gentes. Desde siempre había tenido muchas ganas de visitar esas tierras... Y al regreso sentí que me había dejado mucho atrás, que no había sido suficiente y que necesitaba volver en el futuro. Y en esas reflexiones andaba cuando llegó a mis manos Patria, la última novela de Fernando Aramburu, un autor al que jamás había leído pero que me ha dejado totalmente impresionada.


Creo que todo ocurre por algún motivo. Patria no podía haber llegado en mejor momento, con las sorpresas y las preguntas que mi estancia en el País Vasco me había despertado, así que me dispuse a leerla y desde la primera línea he esperado ansiosa el momento de sentarme con Fernando Aramburu para hablar de esta preciosa novela que siempre me acompañará. Esto es lo que el autor nos contó.


Marisa G.- Fernando, en primer lugar me gustaría felicitarle. Sinceramente Patria me ha parecido de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo.

Fernando A.- Se me van a subir los colores. Muchas gracias.

M.G.- Si no me equivoco Patria es su novena novela en la que nos habla de dos familias, inicialmente muy amigas que, como consecuencia de un atentado de ETA, terminan su relación y se vuelven enemigas. Creo que no es la primera vez que usted aborda el tema de ETA, ¿verdad?

F.A.- No, no es la primera vez. Incluso estoy tentado a decir que no lo considero un tema, una simple cuestión a la que yo me he acercado informativamente, sino que es un asunto que va conmigo desde la niñez, que siempre ha estado cerca de mí.

M.G.- Aunque usted viva desde hace muchos años lejos de España.

F.A.-  Sí, pero no emocionalmente. No he podido nunca desligarme de este asunto. Lo viví de niño, de adolescente, he conocido a personas que se implicaron en esta atrocidad constante, han muerto personas a las que yo conocía personalmente. No lo vivo como un tema porque un tema para mí sería la Edad Media o las guerras napoleónicas. Sin embargo, el terrorismo forma parte de mi memoria personal y por eso yo llego a este tipo de literatura muy marcado, de manera muy personal y humanamente. Quizá note que he puesto corazón en esta novela porque me siento muy implicado como autor y como persona en lo que estoy contando. Incluso le doy a algunos personajes los usos lingüísticos que me son cercanos, bien por la familia o por el que era mi vecindario, a las afueras de San Sebastián.

M.G.- Dice usted en la nota de prensa que escribe esta novela partiendo de un final, de una escena que usted ya tenía en su mente.

F.A.- Es cierto. Una cosa es la voluntad de escribir novelas y otra cosa es cuando estas empiezan físicamente, cuando se da el  primer chispazo. En mi caso, fue doble. En realidad yo tenía unas anotaciones de hace mucho tiempo, una pequeña frase en un cuaderno de apuntes que aludía a una mujer, sin nombre, viuda porque ETA había matado a su marido, y deseaba a toda costa recibir perdón. Años después, esta frase se juntó con una imagen repentina en la que yo percibí mentalmente lo que ahora es la escena final de mi novela. Combiné estas dos ideas, la necesidad de perdón o de entender lo que había pasado junto con esa escena final y como quien tira de un cabo de un hilo, fui sacando toda una larga madeja que es en definitiva lo que supone mi novela. Fui inventado historias siempre con un criterio de verosimilitud, que todo lo que yo contase en Patria debería haber sido plausible o veraz en la realidad. 

M.G.- Ahora que menciona usted el título. Patria es una palabra muy contundente que ellos, los protagonistas de esta novela, entienden como la base y el fundamento de toda su esencia, de toda su identidad.

F.A.- El título lo tuve también claro desde el principio, antes que el primer renglón. Patria es un espacio físico en el que se mueven todos los personajes. Tiene una acepción mitológica, sacralizada, cuando la patria se incorpora a los proyectos políticos internos y se convierte en una misión, una utopía, en la cual todos los ciudadanos tienen que cumplir un papel, lo quieran o no, que es lo que en realidad ha ocurrido en el País Vasco y lo que ha justificado la violencia por parte de los que la cometieron. La violencia no fue gratuita, no fue para robar carteras, ni asaltar bancos sino que se cometió en nombre de la patria, del espacio físico, mitológico o como otros dicen, de la nación ficcionada. 

La palabra patria tiene una connotación un poco antipática para mí, suena un poco a franquismo, a cuartel, a servicio militar. Ahora bien, traducida a la lengua vasca tiene un cierto prestigio social, que no se aprecia en castellano.

M.G.- Cinco años después del anuncio del cese definitivo de la actividad armada por parte de ETA, ¿qué le empuja a escribir esta novela?



F.A.- Este libro se inserta en un proyecto de elaboración literaria que prevé contar historias de gentes vascas. Pero no es un proyecto al que yo atienda constantemente, porque me gusta tocar otros palos. Me gusta escribir libros humorísticos, o de reflexión, incluso de poesía en prosa con independencia de que luego publique dichos libros o no. Pero, cada cierto tiempo tengo que volver al tema del terrorismo, a la difícil convivencia de los ciudadanos vascos en mi tierra natal. De tal modo, después de un libro jocoso y otro de ensayos literarios, volví a sentir deseos de regresar literariamente a mi tierra.

La circunstancia de que ETA declarara el cese definitivo de la violencia en octubre de 2011 dio forma a este libro. Si no se hubiera producido ese hecho, probablemente yo habría escrito otro libro sobre el mismo asunto pero no exactamente este. Ese anuncio nos colocaba en una situación social e histórica nueva, en el sentido de que algo se terminaba. Se terminaba, para empezar, la larga serie de asesinatos, de manera que la historia violenta de ETA quedaba parada, quieta, se convertía en un objeto que no iba a añadir nuevos elementos a la reflexión. He escrito la novela con la sensación de que toda la historia violenta de ETA estaba ya convertida en un objeto. Esto no quiere decir que ya haya paz, que se acabó lo que había, pero por lo menos no hay más muertos. Y la novela nace precisamente con este acontecimiento que creo que nos pone en una situación propicia para la evocación, para el recuento.

M.G.- Quizá uno de los muchos aspectos que hace atractiva la novela es el hecho de que usted no aborda este problema desde un punto de vista político. Usted no analiza en ningún momento la contienda sino que se acerca a esta cuestión a través de las personas, de las emociones, de las sensaciones que las consecuencias que la actividad terrorista en el País Vasco producía en las personas que residían allí. ¿Este acercamiento ha resultado más difícil que si usted hubiera escrito sobre esta cuestión desde un punto de vista puramente político?

F.A.- No sé qué es más difícil porque yo no soy historiador. Pero es cierto que una novela no funciona como un libro historiográfico a partir de datos verificables. Lo que me ha movido no ha sido la voluntad de dejar un testimonio histórico sino el propósito fundamentalmente literario de contar una historia privada de habitantes del País Vasco. Mi libro muestra y no analiza, no clasifica, no explica, simplemente presenta cachitos de vida referidos a nueve protagonistas. La novela nos lleva al ámbito privado de estos personajes y nos mete en sus cocinas, en sus dormitorios, nos muestra escenas de ternura, escenas de odio, hay accidentes, viajes, enfermedades y cuenta con toda una paleta de personajes, hombres o mujeres, mayores o jóvenes. Lo que se consigue es que el lector se sienta implicado emocionalmente con lo que lee y por lo tanto, en cualquier momento, puede preguntarse qué habría hecho en el caso de ser uno de los personajes, de tener un  hermano que ingresa en ETA o ser la madre de un terrorista. Esta lectura, que no es solamente intelectual sino principalmente afectiva, es la que nos ofrece la novela. 

Patria nos cuenta fundamentalmente cómo se vivió todo este fenómeno del terrorismo, cómo se vivió en un paisaje cotidiano, día a día, cómo se comportaban los vecinos, los amigos,... Nos habla de soledad, de traición, de odio, de violencia y nos lo muestra por medio de historias, de episodios que podrían haberle ocurrido a cualquiera en el caso de haberse encontrado en el País Vasco. 

En estos días que llevo presentando la novela en diversas ciudades, he comprobado que el libro ha tocado el corazón de muchas personas, personas que me cuentan algún episodio dramático que han vivido o que le ha ocurrido a un familiar. La novela no  solamente busca un entretenimiento sino que araña la conciencia de algunos lectores.

M.G.- Sin duda la novela remueve las entrañas, al menos, yo así lo he sentido. Pero en Patria usted cuenta la historia de dos familias, unos son víctimas y otros victimarios, y en ambas partes hay dolor, hay violencia,... y siempre mantiene una posición muy neutral. No debe ser sencillo hacer esto. 

F.A.- Como opinante no soy neutral. He demostrado en público mi empatía con las víctimas y mi indignación con la violencia, siempre. Como escritor no puedo hacer distingos. Yo tengo que prestar la misma atención literaria al que comete un crimen, que a su madre, que al vecino o la hija del asesinado. Para mí son figuras de ficción y tengo que hacerlas bien. No puedo intervenir desde fuera de la novela mediante prólogos, epílogos o notas al pie de página para decirle a los lectores quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Los lectores son los suficientemente inteligentes para sacar sus propias conclusiones. Ahora bien, está claro que yo intervengo en la narración porque soy yo quién selecciona los detalles y pongo palabras en las intervenciones orales de los personajes pero nunca de tal manera que yo prefije la lectura y la interpretación de los lectores.

M.G.- Cuando empecé a leer la novela me encontré con dos mujeres, Bittori cuyo marido ha sido asesinado y Miren, la madre del terrorista, pero estas dos mujeres que inicialmente pensé que eran las únicas protagonistas de la novelas, ambas tremendamente fuertes, también dejan espacio al resto de los personajes, como si usted quisiera dar una visión global, sin ceñirse solo a las madres, sino dar el punto de vista de los padres, de los hijos, de los hermanos,... Nos ofrece una visión bastante amplia de la situación.

F.A.- Yo supuse al principio que si prestaba atención a nueve protagonistas al final quieras que no, saldría un dibujo bastante complejo de lo que puede ser o ha sido la sociedad vasca de las últimas décadas. No obstante, acepto la lectura según la cual esta novela es la historia de dos mujeres. Al menos inicialmente es la historia de dos mujeres que, además son muy parecidas en sus rasgos psicológicos. Tanto es así que, de hecho, me ocurrió un desbarajuste en las primeras cincuenta primeras páginas de la novela. En un momento determinado le cambié los nombres porque me pareció que había encontrado otros mejores y sin darme cuenta, durante tres capítulos estuve atribuyendo a una hechos que correspondían a la otra y viceversa. El hecho de que se parezcan mucho es algo deliberado aunque luego tengan unos caminos biográficos distintos. Ellas, que son tan amigas y tan parecidas, por la intervención del crimen político, rompen abruptamente su amistad y arrastran con ellas a todos los miembros de su familia. Patria muestra una amplia paleta de comportamientos y como los hechos narrados abarcan tres décadas, esto permite al narrador mostrar también la evolución de cada uno de los personajes porque ellos no están completos o terminados desde el principio.

M.G.- Para mí hay dos personajes que evolucionan muchísimo, Miren y su hijo. Al final, entiendo que todos terminan siendo víctimas.

F.A.- Más que víctimas, perdedores. Al final hay como una luz de esperanza, algo que se recompone, no de una manera rotunda, patética o sentimental pero sí un rayito de esperanza.

M.G.- Yo no lo veo tan liviano. Para mí es algo más potente.

F.A.- Bueno sí, esto es interpretable pero para mí fue muy útil saber en todo momento hacia dónde iba la masa narrativa. Yo tenía el final desde el principio y en todo momento sabía en qué situación de la novela me encontraba con respecto a ese final. 

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