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martes, 21 de diciembre de 2021

BORJA VILASECA: ❝Este es un libro de misticismo y espiritualidad laica❞

No conocía a Borja Vilaseca. No lo seguía por redes. No conocía los libros que había escritos, ni los proyectos en los que está embarcado. Escritor, divulgador, conferenciante, profesor, emprendedor y empresario, ha publicado un total de cinco libros, algunos de ellos firmados con seudónimo. Y ha creado diversos proyectos pedagógicos como La Akademia y Terra. Experto en Eneagrama, acaba de salir a la luz su última publicación Las casualidades no existen. Espiritualidad para escépticos. Hablamos con Vilaseca a su paso por Sevilla, hace unas semanas. 

Marisa G.- Borja, no te conocía. Si te soy sincera, no he leído ningún libro tuyo, no te seguía por redes, pero he visto que has escrito muchísimo y tienes grandes proyectos. Me gustaría que me contaras en pocas palabras quién es Borja Vilaseca.

Borja V.- Soy un «motivao» de la vida. Estoy felizmente casado con una mujer maravillosa hace diecisiete años. Soy papá de dos almas que me están revolucionando la vida. Toqué fondo con diecinueve años. A raíz de una adolescencia conflictiva empecé mi búsqueda filosófica y conocí el Eneagrama, una herramienta de autoconocimiento que me marcó. Con veinticinco años tuve como un despertar. Se me desvaneció el ego y sentí mucha paz, una conexión muy profunda. Más tarde me di cuenta de que eso que sentía era dios, pero no el dios creencia que me había contado la religión. Fue una experiencia muy transformadora. 

Y como desde muy jovencito me gustó la filosofía y escribir, a nivel profesional soy escritor, divulgador, imparto cursos, doy conferencias. También, desde muy joven, se me despertó una vena muy emprendedora que me ayuda a montar proyectos revolucionarios para cambiar la educación, cambiar el sistema educativo. Por eso lidero la Akademia, un movimiento ciudadano que promueve una educación emocional gratuita. Luego está Kuestiona, una comunidad educativa de empoderamiento, reinvención, de cambio, y desarrollo personal y espiritual. Y también lidero el proyecto de una escuela consciente que se llama Terra. Todo lo que hago en mi vida tiene que ver con fomentar el despertar de la consciencia.

M.G.-  Has mencionado Enegrama. Nunca lo había escuchado. Cuéntame más.

B.V.- El Enegrama es una herramienta de autoconocimiento muy práctica que describe nueve tipos de personalidad. Hace una radiografía, a grandes rasgos, de nuestro lado oscuro y de nuestro lado luminoso, del ego y de la parte más esencial, de nuestros miedos, carencias, ignorancias, inconsciencias, traumas, y de nuestras fortalezas, potencialidades, cualidades esenciales. Cuando conocí esta herramienta fue como recibir una gran bofetada a mi ignorancia. Lo que estaba viendo en el mundo era un reflejo de lo que me estaba pasando por dentro. Es una herramienta que me ayudó y me ayuda mucho hoy para conocerme, para saber cómo funciono, qué necesito, para autogestionarme emocionalmente y poder salir de mí, y entender a las personas que me rodean. De todas las herramientas que he conocido me parece la más útil y práctica para empezar el camino del autoconocimiento. Por eso, me he especializado mucho en el Eneagrama porque mi función social es abrir caminos para que más personas puedan beneficiarse de lo que a mí personalmente me ha cambiado la vida.

M.G.- ¿Y por qué escribes algunos libros con seudónimo?

B.V.- Es una historia larga pero te la resumo. El nacimiento de mis dos hijos fueron dos sacudidas muy fuertes en mi vida, que me pillaron en dos momentos de cierta crisis. Mi manera de sublimar esas crisis fue escribiendo. Esa es mi terapia, escribir, dar la chapa, compartir,... Es algo que me sana. El primer libro que escribí con seudónimo es El prozac de Séneca porque siempre digo que el gran enemigo de la espiritualidad es la industria farmacéutica. Las personas necesitamos sufrir, tocar fondo, entrar en crisis para tener la necesidad de salir de ahí. Da mucho miedo mirar hacia adentro pero es necesario para despertar. Sin embargo, si tú te anestesias, algo muy legítimo, impides que llegues a ese punto de saturación que es lo que realmente fomenta el cambio de verdad.

En algún momento de mi vida estuve a punto de tomarme un ansiolítico pero no lo hice. Lo que hice fue volver a mis orígenes orientales y escribí El prozac de Séneca. Ese prozac es una metáfora, es la sabiduría.

El segundo libro se llama Ni felices ni para siempre, que surgió a raíz de una ruptura con mi pareja. Nos separamos una temporada. Yo estaba muy desencantado con el matrimonio convencional, con la pareja convencional. Este libro dinamita por completo ese molde de pareja. Ahora mi pareja y yo hemos construido una nueva forma de relacionarnos.

M.G.- Un nuevo camino.

B.V.- Sí, con nuestros propios acuerdos que no tienen nada que ver con los que nos propone la sociedad. Y los escribí con seudónimo porque, en aquel momento, quería escribir todavía más desde las entrañas. Son libros muy provocadores, unas gamberradas. Pero como no puedo estar mucho tiempo dentro de un armario, decidí salir y hacerlo público.

M.G.- ¿Las casualidades no existen es autoayuda?

B.V.- Claro. Así que es como lo van a catalogar. Hoy en día, para mí hay tres grandes palabrejas y entornos, a la hora de posicionarnos existencialmente hablando. La primera, religión, -las creencias religiosas, las instituciones religiosas-. Nos venden un prozac espiritual, nos anestesian con las creencias, y eso nos lleva a un borreguismo, a una credulidad. La segunda, es el ateísmo, el nihilismo, el racionalismo. Nada tiene sentido y todo lo justifican abrazándose a la ciencia, al método científico. Esto nos lleva a un sinsentido, a una decadencia de valores en occidente, a un vacío, a una nada muy profunda. La tercera es la autoayuda, un gran cajón desastre. Son herramientas y enseñanzas que te ayudan a conocerte a ti mismo pero que están corrompidas por el ego y por una industria que busca lucrarse gracias a la desesperación de las personas. 

Las creencias religiosas son un parche. Las creencias nihilistas te liberan del parche pero te dejan con una gran nada. La autoayuda está muy demonizada, muy ridiculizada, y es muy merecido porque, en el fondo, son recetas y consejos superficiales, banales, que lo que intentan es ofrecer grandes promesas para resolver grandes conflictos existenciales pero que muchas veces se quedan también en nada, o en otro tipo de parches cortoplacistas. Se dice que la autoayuda es la nueva religión del siglo XXI.


[Si prefieres escuchar nuestra conversación, dale al play]

Ahora bien, si me permites, y ahora te habla el ego del autor, este libro no tiene que ver con la religión, ni con el nihilismo, ni con la autoayuda. Este libro tiene que ver con una cuarta vertiente que ahora mismo está metida dentro de la tercera, dentro de la autoayuda. Te hablo del misticismo, de la espiritualidad, del autoconocimiento. Este es un libro de misticismo y espiritualidad laica. Estos son los conceptos que vengo a propugnar. El camino místico no es agradable. Te confronta. Es un camino doloroso, sin anestesias ni tiritas, pero de verdadera curación y de verdadera transformación. El problema está en los prejuicios. Cuando se habla de espiritualidad, la metemos en el cajón de la religión. Cuando hablamos de autoconocimiento, lo metemos en el cajón de la autoayuda. Y cuando hablamos de misticismo, los ateos se ponen muy nerviosos porque lo confunden todo por los prejuicios. Lo sé porque yo he sido creyente, he sido ateo y he estado en la autoayuda. Este libro, como todos los que escribo, expresan el momento evolutivo en el que me encuentro porque solo puedo escribir desde la verdad que estoy experimentando.

M.G.- ¿Y a qué tipo de lectores va dirigido este libro?

B.V.-Este libro es muy ambicioso porque se dirige a todos los lectores, sin importar sin son creyentes, ateos, si están en la autoayuda, o si están verdaderamente en ese viaje místico de autoconocimiento que nos conduce a la verdadera sanación, conexión y despertar, que es la espiritualidad laica. Espiritualidad que no tiene nada que ver con las confesiones religiosas. Este libro pretende rescatar la espiritualidad del secuestro de la religión. También pretende inspirar a los ateos porque estamos de acuerdo con vuestras críticas a las creencias religiosas, pero hay que ir un paso más allá. Hay que empezar a meditar, empezar a conoceros. Y, por último, trata de conseguir que, los que están en la autoayuda y que lo quieren todo masticadito, confronten sus egos y sientan el dolor de la transformación. 

El objetivo de este libro es dirigirse a todo el mundo. Por eso, el subtítulo, Espiritualidad para escépticos

M.G.- Hay un capítulo muy llamativo, titulado Mi relación con dios. ¿Cómo ha sido esa relación a lo largo de los años?

B.V.- Nací en un entorno católico y cristiano. Mis padres eran católicos no practicantes. Bueno, eran católicos porque sus mentes estaban condicionadas. Tú no puedes ser católico, ni judío, ni cristiano, ni musulmán. Solo puede serlo tu mente. Porque fuiste educado así y te contaron esa historia. Tú no lo elegiste. No fue un descubrimiento sino una imposición cultural y educativa. Bueno, me bautizaron, hice la primera comunión, e incluso me confesé una vez porque hice una gamberrada tremenda y mis padres me obligaron. Pero luego, cuando toqué fondo, sentí tanta angustia, vacío y sufrimiento que, en un momento dado, dejé de creer en dios. Me declaré ateo militante, y me metí en el existencialismo. Por eso entiendo muy bien la mentalidad de los ateos. Pero cuando llegó el Eneagrama fue cuando viví una experiencia de reconexión. Me zambullí en todas las filosofías orientales. Fue cuando me di cuenta de que dios está dentro y que todos formamos parte de esa misma conciencia y esa misma unidad. Ahora mismo tengo una enorme complicidad con la vida. No siempre estoy conectado con esa fuente de dicha, pero ya sé por qué me desconecto y sé cómo reconectarme. Tengo mis hábitos y mis rutinas que me permiten conectar con el cuerpo, sentir el espíritu y domesticar la mente. Siento mucho la presencia de dios pero no un dios creencia, sino un dios experiencia, cuando comunico, cuando hablo en público, cuando escribo y estoy en vocación de servicio.

M.G.-  A ver, ese dios del que me hablas es tu esencia, tu espíritu, ¿no?

B.V.- Exacto. En lo más profundo de cada ser humano hay un ser esencial, que no está separado de todo lo que existe. Por eso, cuando conectas con ese ser, con el espíritu, con el alma, llámalo como quieras, inmediatamente te conectas con todo. Te sientes conectado con la gente que te rodea, con la realidad, y no sientes soledad. No sientes vacío, sino dicha. Son momentos efímeros. Vivimos en una sociedad muy enferma y muy neurótica, por eso hay una inercia que nos arrastra hacia fuera. Sin embargo, cuando cultivas esa dimensión interior y laica, sucede que esa conexión, tarde o temprano, aparece.

M.G.- Fijándonos en la estructura del libro, cada capítulo viene precedido como por una fábula o un cuento. ¿De tu invención?

B.V.- No. Bueno, solo hay uno, que nos hemos inventado mi mujer y yo, el que prologa el capítulo 6. Los demás son cuentos orientales y filosóficos. 

M.G.- ¿Vas utilizando todas estas fábulas que has ido leyendo porque ejemplarizan lo que tú cuentas en el libro?

B.V.- Sí, porque tenemos dos hemisferios. Una parte del hemisferio izquierdo se centra en las palabras, la lógica. Luego hay una parte del hemisferio derecho más metafórica, más creativa, mística y espiritual, a la que llegan estos cuentos filosóficos. 

M.G.- También dices que este libro es una farsa.

B.V.- Sí, porque nada de esto se puede explicar bien con palabras. Hago malabares para responder a todas estas preguntas fantásticas que me estás haciendo, pero es que soy consciente de que no lo puedo explicar porque el lenguaje está totalmente limitado. Este es un gran obstáculo en el camino del despertar y de la espiritualidad. Sobre todo en un momento tan intelectual y racional como el que nos encontramos. 

M.G.- De todos modos, el mensaje que transmites debe llegar a mucha gente. No hay más que asomarse a tus redes. ¿Crees que cada vez hay más gente interesada en este tipo de libros?

B.V.- Sí. También hay que decir que llevo quince años trabajando full time, absolutamente comprometido con todo esto. He visto mi propia evolución, la evolución de mi entorno y la evolución de la sociedad. Como explico en el libro, estamos en un desierto espiritual. Debido a esos tres cajones que te comentaba antes, la humanidad está tocando fondo. Estamos en un momento de profunda enfermedad y profunda inconsciencia. Hay muchísimo culto al ego, mucho sufrimiento. 

Yo comparto con toda la pasión. No soy ningún gurú. Soy una persona que ha sufrido mucho y que todo esto le ha cambiado la vida, por eso no puedo evitar compartirlo. Creo que la gente conecta con mi naturalidad, mi honestidad, mi simplicidad. En todas las charlas siempre pongo ejemplos personales, hablo de mis mierdas y humanizo mucho todo este mensaje. Creo que cada vez se está sumando más gente a este cuarto entorno porque los otros tres no le funcionan. 

M.G.- Borja, muchas gracias. Un placer conocerte.

B.V.- Igualmente. Gracias.

Sinopsis: Estamos viviendo un hecho histórico imparable: cada vez la gente cree menos en las instituciones religiosas y -sin embargo- está cada vez más en contacto con su dimensión espiritual. Y esto se debe a que se está democratizando la sabiduría, provocando que los buscadores occidentales se adentren en la filosofía oriental. Como consecuencia de este viaje de autoconocimiento se está produciendo un despertar masivo de consciencia. Es decir, un profundo cambio en nuestra manera de concebirnos a nosotros mismos y de relacionarnos con la vida.

Todas las personas que han despertado -creyentes, ateas o agnósticas- comparten una misma vivencia: que no sucede lo que queremos, sino lo que necesitamos para aprender y evolucionar espiritualmente. De ahí que las casualidades no existan. Este libro explica cómo liberarnos de la «pecera mental» en la que nuestra mente sigue encerrada para sentirnos nuevamente unidos y conectados con la vida, recuperando la alegría innata que nos provoca el simple hecho de estar vivos. No te lo creas: atrévete a experimentarlo.

La religión es para quienes tienen miedo de ir al infierno, mientras que la espiritualidad es para quienes ya hemos estado en el infierno.

viernes, 7 de agosto de 2020

NO SOY LIZZY BENNET de J. de la Rosa

No soy Lizzy Bennet (Vergara Romántica): Amazon.es: de la Rosa, J ...
Editorial: Vergara
X Premio Vergara
a la Mejor Novela Romántica
Fecha publicación: Junio, 2020
Precio: 16,90 €
Género: Novela romántica
Nº Páginas: 336
Encuadernación: Tapa  blanda con solapas
ISBN: 9788418045059
Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

J. de la Rosa estudió Audiovisuales y empezó Periodismo. Ha obtenido los premios de novela Vergara (2019) y Titania (2014) y ha sido finalista de los Premios Literarios Amazon. Es miembro de la Romance Writers of America (RWA). Ha publicado quince novelas en total, entre románticas y thrillers, y dos manuales sobre técnicas de escritura. Con No soy Lizzy Bennet ha obtenido el Premio Vergara a la mejor novela romántica.

Sinopsis

Llamarse Lizzy apellidándose Bennet fue una casualidad, pero esta anécdota ha marcado su vida desde niña, desde el momento en que decidió guiar su conducta por el código moral de la protagonista de Orgullo y prejuicio, la otra Lizzy Bennet: honor, libertad, coherencia.

Pero algo tuvo que salir muy mal, porque con treinta años recién cumplidos, esos tres principios se han volatilizado: la prensa la considera un monstruo, la policía la persigue, y ella no cree en nada que no sea atravesar el país y llegar a San Cayetano, la capital del sur, donde debe llevar a cabo su última misión antes de acabar entre rejas.

En medio de esta huida, un accidente de tráfico la hace coincidir con John, un tipo que le desagrada al instante, y a quien solo quiere quitarse de encima. Aunque esa tarea no será fácil. John está decidido a recuperar lo que es suyo, y para conseguirlo la perseguirá, si hace falta, hasta el final del mundo.

Así, Lizzy se embarca en una travesía por carretera a lo largo de un país mágico, con la policía pisándoles los talones y unos extraños compañeros de viaje: Eve, enamorada de un hombre al que no conoce; Giacomo, que como cada año desde hace cincuenta y tres va en busca de su amada para pasar juntos una sola noche a la luz de la luna; y Ana, que ha decidido retomar su vida donde la dejó casi cuatro décadas atrás. Y por supuesto John, pues lo que empieza siendo una cuestión de orgullo, derriba todos sus prejuicios hasta hacerla comprender qué es de verdad el amor.


Moteles de carretera, comunas nudistas, grupos de terapia, serrerías perdidas en el bosque y un destino incierto los aunará a todos bajo la magia de una canción, justo cuando sus vidas deben enfrentarse a su destino.



[Información tomada directamente del ejemplar]



Ya lo comenté al publicar la entrevista a José de la Rosa (puedes leerla aquí). No acostumbro a leer novelas románticas. Para mí, son cuentos rosas en los que una protagonista, -porque generalmente es mujer-, encuentra al amor de su vida, no sin pocas dificultades. Creo que mi momento para historias así pasó, hace mucho tiempo. Ahora prefiero novelas más apegadas al suelo, con personajes llenos de claroscuros, que buscan algo más que amor. Sin embargo, al ser historias tan bonitas, admito leer alguna de vez en cuando, aunque no es lo habitual. Dicho lo cual, debo reconocer que No soy Lizzy Bennet me ha sorprendido gratamente. Catalogarla como novela romántica es quedarse verdaderamente corto. Hay romance, claro que sí, pero también hay otras muchas cuestiones que configuran esta novela como algo mucho más profundo.

Para empezar, la novela arranca en modo thriller. En los primeros capítulos, el lector asiste a una persecución policíaca. Lizzy huye de la ciudad mientras un sedán negro intenta darle caza. ¿Por qué huye esta joven? Al parecer está acusada de asesinato. En su huida, se topará de cruces con John, el joven conductor de una furgoneta destartalada, contra la que nuestra prota tiene un pequeño accidente. Ni corta ni perezosa, Lizzy se da la fuga y, a la persecución de los agentes, se suma la de John, quien pretende que la joven le pague los desperfectos que el accidente ha propiciado en su vehículo. Se inicia así una roadtrip, a lo largo de la cual Lizzy volverá a encontrarse con John e Eve, su compañera de viaje. También conocerá a Ana, una mujer en busca de su destino y a  Giacomo, un octogenario que se dispone a cumplir una promesa. Todos juntos pondrán rumbo a San Cayetano, un pueblecito pequeño, donde cada uno de ellos le espera un encuentro con su destino. 

Pero, a la vez que asistimos a este viaje, la novela intercala otro hilo narrativo. En ellos, Lizzy habla de su pasado en primera persona. Dirigiéndose a un hombre al que apoda Darcy, narrará un gran amor, complejo, que lamentablemente acabó de manera trágica. Ese terrible desenlace es el que da pie al viaje de Lizzy a San Cayetano, a donde deberá acudir para arreglar el daño que ocasionó en el pasado. Llegado el momento, ambos hilos se unen para alcanzar un desenlace que me ha gustado bastante, porque es algo atípico para una historia como esta.

No soy Lizzy Bennet es una novela muy coral. Aun así, el protagonismo lo copan Lizzy y John. Ella es una joven "morena y bonita, con unos ojos inocentes y luminosos". Licenciada en filología inglesa, sus padres siempre esperaron que se dedicara al mundo de la abogacía y siguiera la tradición familiar. Sin embargo, Lizzy es un alma libre. Su mayor pecado ha sido enamorarse y ahora paga las consecuencias. Tras un incidente de su pasado, su familia, una de las más destacadas de la ciudad, la repudiará, dándole la espalda. 

En cuanto a John, es un joven de aproximadamente treinta años. De aspecto desastroso, luce una melena rubia y una barba desarreglada. Dejó la comodidad de una vida holgada para viajar por el mundo y ayudar a su amiga Eve, lo que nos da una pista del tipo de persona que es. Se podría decir que Lizzy y John son las dos caras de una misma moneda. Lo que una pretende conseguir, el otro ya lo ha conseguido. Cuando una va, el otro viene de vuelta. Al menos, esa es la percepción que tengo de esta pareja protagonista. En cualquier caso, la atracción entre ambos personajes surge desde el primer encuentro. Nada más verlo, Lizzy siente curiosidad por este hombre al que no deja de encontrarse una y otra vez en su camino. Para él, "había algo en aquella chica, una recia fortaleza bajo aquel torrente de aparente fragilidad, un trazo de decencia bajo sus formas de desalmada, que lo tenían completamente desconcertado y, por qué no decirlo, interesado".

En cuanto al resto de personajes, Eve, Ana y Giacomo tendrán su propia parcela protagonista. Cada uno de ellos tiene que arreglar algo de su pasado, y arrastran una historia de amor profunda. Pero no voy a entrar en detalles. Lo que sí os diré que es la historia de estos tres personajes es tan bonita que perfectamente podrían protagonizar su propio spin off.

Con un estilo fresco, desenfadado y diálogos ingeniosos, que en ocasiones se mezclan con una modulación algo más nostálgica e intimista, No soy Lizzy Bennet alterna dos voces narrativas, pues como os he contado antes, hay dos hilos argumentales. El tono de cada una de las partes varía muchísimo. El viaje en carretera, que se narra en tercera persona, tiene un aire alocado y disparatado. Sin embargo, cuando Lizzy habla de su pasado en primera, todo se vuelve mucho más taciturno y melancólico. 

No soy Lizzy Bennet es una novela amable y bonita, nada convencional para el género en el que se encuadra. Me ha resultado una historia bien urdida, con momentos románticos y otros llenos de humor. Cuenta también con una mezcla de misterio y suspense, que le aporta mucho atractivo, y un desenlace bien pensado, con el que, además, el lector entenderá la auténtica naturaleza de Lizzy. 

Cierro la reseña con una frase que perfectamente podría resumir lo que Lizzy pretende en esta historia:



"...cerrar el pasado para enfrentarse al futuro"


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



martes, 12 de marzo de 2019

FERNANDO ALBERCA: 'Mi hija puede leer 300 páginas en una hora'

Creo que no hay mejor titular para esta entrevista que el que encabeza esta entrada. Cuando escuché decir esta afirmación a Fernando Alberca, me pareció totalmente inaudito. ¿300 páginas? ¿En una hora? Parece un sueño hecho realidad para cualquier lector que ve cómo sus lecturas se van acumulando a un ritmo que triplica el de su velocidad lectora. Inmediatamente sentí una curiosidad tremenda por conocer cómo era posible que alguien pudiera leer a tal velocidad y aproveché la oportunidad que tenía delante para saber más sobre Pequeños grandes lectores, la última publicación de Fernando Alberca, profesor de secundaria, orientador en un centro escolar y profesor de Magisterio en la Universidad de Córdoba. Su currículo es mucho más amplio (podéis leerlo aquí), y está considerado como uno de los expertos en educación más importantes. 

Cuando terminéis de leer esta entrevista, seguramente no habrá cambiado nada en vuestros hábitos lectores pero estoy convencida que sentiréis mucha curiosidad por saber qué contiene este libro y cómo os puede ayudar a mejorar con vuestras lecturas. 

[Foto cedida por el autor;
propiedad @delafuentefoto.es]
Marisa G.- Fernando, tienes una trayectoria profesional impresionante. De todos los proyectos en los que has estado involucrado, me llama la atención el Programa Argos para el Fomento de la Lectura de la que formaste parte. Es la primera vez que escucho esto, ¿en qué consiste?

Fernando A.- Bueno, ese programa ya no está en activo. Fue algo que lanzó el Ministerio de Educación, cuando estaba Mª Jesús San Segundo como ministra del PSOE. Nos reunieron a seis personas con un perfil muy definido. En concreto yo encajaba en el de profesor, director de un colegio concertado y escritor. Otro representaba al mundo editorial,... En fin, cada uno se dedicaba a una cosa. Hicimos un estudio e planteamos algunas propuestas para fomentar la lectura pero ahí quedo todo. Ya sabes cómo es esto de la política. No sé si lo siguen manteniendo. Nosotros estuvimos trabajando un año completo. 

M.G.- Entiendo. Estás considerado un experto en educación y uno de los asesores educativos más importantes. Sé que tienes ocho hijos y me pregunto si, con una experiencia tan dilatada y tantos libros publicados, ¿cometes algún error a la hora de educarlos?

F.A.- Muchísimos. Los padres perfectos son imperfectos y para eso soy muy buen padre. Cometo errores todos los días y eso es lo bueno porque nuestros hijos, al vernos cometer errores, se motivan muchísimo. Hay que hacerles entender que intentar hacerlo todo bien no es incompatible con hacerlo mal de vez en cuando y mucho menos con ser feliz. Como digo, si los hijos nos ven cometer errores se motivan mucho más. Imagínate que yo soy muy desordenado y sin embargo, uno de mis hijos mantiene un orden perfecto, lo primero que hay que hacer es mostrar nuestra admiración porque es capaz de hacer algo que yo no soy capaz. Una actitud así le da mucha fuerza a nuestros hijos. Cada uno es como es. Uno acierta y se equivoca constantemente. Hay que enseñarles con nuestro ejemplo que la felicidad es totalmente compatible con los errores y los problemas. 

M.G.- ¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los padres a la hora de educar a los hijos?

F.A.- El error más extendido es la sobreprotección, por lo menos en el primer mundo. Estamos en un estado de bienestar que viene aparejado a la sobreprotección. Es muy común que un padre quiera evitarles problemas a sus hijos porque pensamos que, si no hay problemas, hay felicidad. No es así. Este es un error de inicio. Por otra parte, y también relacionado con la sobreprotección, tendemos a no exigir mucho a los hijos a cambio de una cierta paz. Tu hijo no hace la cama y para no tener una discusión, la haces tú. O para qué le vamos a pedir que se esfuerce si ese esfuerzo me lo puedo cargar yo. Pensar así y hacer estas cosas es natural pero debemos tener en cuenta que la sobreprotección tiene unas consecuencias nefastas. Lo primero que se consigue al proteger excesivamente al hijo es que este no aprenda a querer. Los padres sobreprotectores suelen tener hijos que no valoran a la gente que los quiere. Piensan que el mundo es hostil con ellos cuando las cosas no salen como pretenden y lo pagan con los padres, terminan por odiarlos, especialmente a la madre. Es algo muy duro pero ocurre. Con la sobreprotección convertimos a los hijos en niños indefensos e incluso, según el caso, en niños agresivos.

Seguir las tendencias que vas oyendo por ahí también es un error muy común. Dar crédito a todo lo que oímos, que si lo niños duermen mejor con música clásica, que si lo contrario. Cada familia es como es y lo que debemos hacer es reflexionar sobre la nuestra y crear nuestra propia familia con aquello que nos funciona. Es cierto que todas las familias tienen puntos comunes pero no debemos seguir cualquier modelo.

Por último, te diría que también es un error por parte de los padres el no haber aprendido a querer desinteresadamente. No podemos esperar que los hijos nos respondan siempre con buena cara, que nos gratifiquen cuando nos esforzamos por ellos. Nosotros devolvemos a los hijos lo que recibimos de nuestros padres y ellos devolverán a nuestros nietos lo que han recibido de nosotros. No hay que esperar nada a cambio y por eso hay que tener mucha paciencia. 

M.G.- En 'Pequeños grandes lectores' se explica cómo podemos hacer a nuestros hijos unos lectores plenos porque, según nos cuentas, nos han enseñado a leer mal. ¿Cómo es esto?

F.A.- En España hay cinco métodos de enseñanza de la lectura, lo cual indica que estamos algo despistados. El más extendido es el silábico que consiste en enseñar primero las letras, luego las sílabas y por último las palabras completas. Son métodos que obedecen a una mentalidad muy antigua que consideraba que había que enseñarle al niño las piezas para que luego él construyera las palabras. Pero no se tenía en cuenta que el niño, tanto antes como ahora, es mucho más memorístico, visual y emocional que lógico. La lógica es una parte pequeña del razonamiento en el niño. Es mucho mejor enseñar desde el inicio la palabra completa. Por ejemplo, 'mamá' es una palabra que se aprende fácilmente porque tiene una carga emocional muy grande. En cuanto un niño escucha esa palabra se activa y reconoce el contenido de la palabra. Ocurre igual con otras como 'papá', 'abuela', etc... Son palabras con mucha carga emocional. Es mucho mejor enseñar las palabras completas porque si lo haces a través de sílabas, el niño termina silabeando al leer. Si el niño sabe decir perfectamente 'mamá', ¿por qué silabea cuando lo ve escrito? Es muy curioso ver a un niño con una destreza lingüística fantástica, que se expresa perfectamente  y luego cuando leen parecen muy torpes y es que hemos hecho justo lo contrario a lo que deberíamos, le hemos roto las palabras en sílabas. Pero te diré más, esto también ocurre con los adultos. Puedes ver a alguien muy culto, muy formado y luego, al escucharlo leer en público, te das cuenta que se muestra inseguro y silabea. La mayoría de los adultos leen mal en público. 

El problema está en el método y no en los docentes. El método puede ser inadecuado, como el silábico, o incompleto porque se enseña comprensión, velocidad y la pronunciación. Y ahí se queda. Si el niño sabe decir 'casa' decimos que ya sabe leer pero en la lectura intervienen once elementos, así que hay ocho que no se están trabajando, como los movimientos oculares, la concentración, los hábitos posturales. Hay gente que para leer mueve los labios, ¿para qué? Si la lectura es una operación que va del ojo al cerebro no hay necesidad de que se activen los órganos fonadores. Todo el cuerpo se prepara para hablar y luego hay que refrenar ese impulso para que no salga el sonido. Así usamos un método incorrecto, que además provoca cansancio. Muchos niños dicen que no les gusta leer y sí les gusta, lo que ocurre es que han aprendido a leer empleando un mal método que provoca mucho rozamiento. 


M.G.- Ahora que has comentado los movimientos oculares, explícame qué es eso, cómo influye en la lectura. 

F.A.- Empiezo a explicártelo por la concentración. Cuando leemos debemos centrarnos en ver justamente la línea que estamos leyendo y no la de arriba ni la de abajo. Para conseguir esto, hay algunos ejercicios en el libro. Tenemos que fijarnos únicamente en la línea que vamos a leer y de este modo captaremos la información de manera más directa y limpia. Evitando que nuestro ojo esté también pendiente de las líneas superior e inferior, evitaremos mayor esfuerzo ocular y por tanto rozamiento, u obstáculo. 

Con respecto a los movimientos oculares, son aquellos que el ojo realiza para leer una línea que suele contener unas doce palabras de media. Las líneas hay que leerlas en fragmentos porque de una vez no puedes captar las doce palabras, así que tienes que desplazar el ojo hacia la derecha. Si lo desplazas cada dos palabras, haces muchos parones y la lectura cansa mucho más. Si en vez de dos palabras, tu ojo capta cuatro, habrá menos parones, menos movimientos oculares, o movimientos sacádicos, y por lo tanto la lectura será más segura y cansará menos. 

A este tipo de cosas, mover los ojos, mover los labios,... jamás se le ha dado importancia porque lo que realmente importaba es cómo pronuncia el niño pero sí que tienen su importancia, porque son rozamientos que impiden que el niño disfrute con la lectura o que el adulto lea con menos dificultad en público. Pero todo esto se puede trabajar.

M.G.- De todos modos Fernando, ¿los niños de hoy en día leen?

F.A.- Los niños leen bastante. En mi época era impensable que un niño con trece años se cogiera un libro tan gordo como Harry Potter o 'El señor de los anillos', un libro extenso y sin dibujos. Y luego hay autores para público juvenil, como Blue Jeans que en cada feria del libro siempre tiene una cola de lectores enorme. 

M.G.- ¿Pero no crees que a veces la elección de los libros en el programa escolar no es la más idónea? ¿Que se les ponen lecturas que no son adecuadas para sus edades y que eso puede contribuir negativamente?

F.A.- No hay forma de acertar con una selección de libros. Tengo la suerte de dar clase a segundo, tercero y cuarto de ESO y a cada curso se le facilita una lista de lecturas recomendadas pero, es muy difícil acertar porque el grado de madurez dentro de una misma clase varía muchísimo de un niño a otro. Hay alumnos  que están con 'La historia interminable' o Harry Potter y otros que siguen con 'Los Cinco'. La madurez es muy diversa. Y luego también están los propios gustos o la sensibilidad de cada momento. Son muchos los factores que intervienen. 

M.G.-  El libro cuenta con un subtítulo en el que se menciona el fracaso escolar. Nunca me había planteado que en dicho fracaso tuviera algo que ver la lectura o la forma en la que leemos. 

F.A.- Aunque la memoria suple en muchos casos, si no lees bien un texto es mucho más difícil retenerlo. Los niños son más emocionales que antes y la autoestima es también más baja que antes, aparte de que son mucho más inseguros. Esto es así con todos los niños pero es verdad que cuando un niño presenta dificultades de lectura como dislexia o Thda (Trastorno de hiperactividad con déficit de atención) o lateralidad cruzada, es decir que unos órganos son diestros y otros zurdos-, presentan una problemática añadida. Cuando un niño lee los enunciados en un examen, la tensión que siente impide que los lea bien. A partir de la tercera o la cuarta palabra le entra mucha inseguridad, mucha ansiedad, porque los niños, a partir de tercero de Primaria, ya están sometidos a toda esa tensión que se acentúa durante un examen. Te puedes encontrar niños que se lo saben todo el día anterior y, sin embargo, el día del examen están tan nerviosos que no se enteran de nada. Leen mejor por lo oídos que por la vista. Es algo que vemos mucho en el gabinete donde vienen niños que tienen dificultades de lectura y escolares. Si lo que leen no los entienden, se les pide que lo lean en voz alta, o bien se lo leemos nosotros, sin cambiar una coma y sin una entonación especial, y es entonces cuando lo entienden todo perfectamente. Es algo muy curioso.

M.G.- Eso me pasa a mí. Tengo que leer a veces en voz alta para comprender el texto que tengo delante. 

F.A.- Nos pasa a todos los que leemos mal.

M.G.- Es curioso y ¿cómo se debe coordinar el profesor con los padres a la hora de enseñar a un hijo a leer?

F.A.- Bueno, hay muchos estudios que determinan que un niño debe aprender a leer a tal o cual edad. Yo propongo que a partir de los dos años y medio comencemos a calentar motores enseñando una serie de hábitos, y luego con tres años, empezar a enseñarles de forma más activa, con palabras concretas. Si el aprendizaje lo va a realizar en el colegio, porque hay niños que están escolarizados incluso desde los 0 años, en casa lo que tenemos que hacer es demostrarle que la lectura también tiene una dimensión familiar y muy placentera, que no es algo que solo pertenezca a la escuela. Cada día, habría que coger al niño en brazos y leerle unos cinco minutos más o menos. Lo ideal serían unos ocho minutos como máximo y lo mínimo, lo que el niño aguante. Si él está cómodo, relajado y tranquilo podemos leerle incluso algo del libro de adulto que estemos leyendo en ese momento. Al niño eso le da igual porque lo que pretendemos es que se acostumbre al sonido, a la cadencia de las palabras, a nuestra voz. El niño terminará por relacionar la lectura con un momento agradable con el padre, la madre, la abuela,... Es un momento afectivo, de familia, de estar con un ser querido. 

Ahora bien, si son los padres los que van a enseñar directamente al niño porque comenzará a ir al colegio algo más tarde, el docente lo que tendría que hacer es perfeccionar el aprendizaje y hacerle entender textos más complejos. 

M.G.- Fernando, no sé si recordarás una campaña del Ministerio de Cultura en el que se veía a una niña imitando a su padre en todo. El lema decía 'Si tú lees, ellos leen'. ¿Esto es siempre así?





F.A.- No, en absoluto. Hay niños muy lectores con padres que no han leído en su vida y viceversa. Sin embargo, creo que si un niño tiene acceso a un buen número de libros en su casa, puede ser que sienta curiosidad y tienda a la lectura de manera natural pero no, ese lema que comentas no es ninguna fórmula mágica. 

M.G.- 'Pequeños grandes lectores' es un libro práctico porque también incluye algunos ejercicios que podemos realizar e incluso test para auto-evaluarnos y comprobar si leemos bien o mal. 

F.A.- Sí, la finalidad no es solamente tener acceso a la teoría sino que todo lo que se explica en el libro lo puedas poner en práctica, mejorar cada uno de los once elementos que intervienen en el proceso de la lectura, erradicar malos hábitos, poner en práctica otros mejores,... Todo ello viene recogido en el libro.

M.G.- Entonces no es un libro únicamente enfocado a los niños. Los adultos también podemos poner en práctica todo lo que explicas en el libro e incluso los docentes pueden emplearlo en sus clases.

F.A.- Claro. El libro se titula 'Pequeños grandes lectores' pero todo lo viene ahí recogido es aplicable a los adultos y por supuesto, a los docentes les puede ser de mucha utilidad, más que nada para lo que te comento, eliminar usos que se han ido empleando desde siempre y que, con los años, se ha demostrado que no son prácticas útiles.

M.G.- ¿Y si yo pongo en práctica todo lo que expones en el libro, llegaré a convertirme en una lectora como una de tus hijas?  He oído que lee a una velocidad increíble.

F.A.- (Risas) Mi hija puede leer 300 páginas en una hora, sí. La gente se sorprende mucho y me pregunta, ¿pero se entera? Claro que se entera. Esto se consigue con una lectura sin rozamiento. Mi hija ha estado trabajando para una editorial durante un tiempo, como lectora de manuscritos. Le mandaban el texto por la mañana y por la tarde ya tenía realizado el informe. En la editorial estaban sorprendidísimos porque claro, no es lo usual. Ellos esperaban recibir el informe de lectura a la semana o así, pero no a las pocas horas. 

M.G.- Increíble. Me encantaría leer así de rápido y en cualquier situación porque yo necesito mucho silencio para leer. No puedo leer con ruido a mi alrededor.

F.A.- Te falta concentración. Hay muchos ejercicios que te pueden ayudar a conseguir una mejor concentración de tal modo que te aísles de lo que te rodee y te centres en la lectura.

M.G.- Pues Fernando, pienso poner en práctica todo lo que recoges en el libro. Creo que es un volumen muy interesante y al que le puedo sacar mucho partido.

F.A.- Creo que sí.

M.G.- Muchas gracias por esta conversación.

F.A.- Muchas gracias a ti.

El día que Fernando Alberca estuvo en Sevilla de promoción me fue imposible citarme con él pero la temática de su libro me parecía tan interesante que no quise dejar mis dudas y preguntas en el aire, así que él, amablemente, se prestó a conversar conmigo por teléfono. Una hora estuvimos hablando de métodos de aprendizaje, de las técnicas, del proceso, de cómo mejorar en la lectura. Me parece todo tan fascinante que quiero leer el libro en su totalidad y poner en práctica los ejercicios que me plantea. Me gustaría que hubiera un antes y un después en mi forma de leer a partir de este libro. ¿Y a ti? ¿No te gustaría mejorar la forma en la que lees?


Ficha novela

Editorial: Vergara.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 416
Publicación: Febrero, 2019
Precio: 17,90€
ISBN: 9788417664022
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.





lunes, 8 de enero de 2018

EL FUTURO TIENE TU NOMBRE de Brenna Watson

megustaleer - El futuro tiene tu nombre - Brenna Watson

Editorial: Vergara.
Fecha publicación: septiembre, 2017.
Precio: 16,00 €
Género: Romántica.
Nº Páginas: 168 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788426403995
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Brenna Watson, licenciada en Historia y con estudios de Filología y Derecho, ha pasado los últimos quince años leyendo y corrigiendo novelas de otros autores, hasta que decidió sentarse frente al ordenador y escribir su propia historia.

Ha publicado pequeños ensayos sobre materias diversas, además de reseñas y entrevistas en varios medios. Es una gran aficionada a la lectura y las series de televisión estadounidenses, y le encanta comprarse zapatos. Vive en un rancho en las montañas junto a su marido, sus dos perros y sus tres gatos.

Sinopsis

¿Y si tu marido fuese tu peor enemigo?
¿Y si ni siquiera su muerte te librara de él?

Cuando el barón Hamilton fallece de forma inesperada, su viuda, la joven Marian Fillmore, cree que por fin se verá libre de un esposo abusivo y maltratador. Sin embargo, las condiciones que establece en su testamento la obligan a permanecer atada a un lugar al que odia y a su cuñada, tan cruel y despótica como su hermano.

La llegada del hijo del barón, procedente de América, será la única luz de esperanza en el porvenir de Marian. Solo él podría cambiar su destino y el de las personas a las que ama, aunque el precio a pagar tal vez sea demasiado alto.

Porque, ¿hasta dónde es lícito sentirse atraída por el hijo de su difundo marido?


[Información tomada directamente del ejemplar]
 


 [Lectura de las páginas 9 y 10 de la novela;
música: 'Between Worlds" de Tobías Weber (descarga libre)]

No acostumbro a leer novela romántica, al menos no la que transcurre en nuestros tiempos. De todos modos, tampoco es un género que descarte sin contemplaciones, máxime cuando me encantan las novelas de Jane Austen y esas rezuman romanticismo en cada una de sus páginas. Por eso, cuando tuve noticias de la publicación de El futuro tiene tu nombre de Brenna Watson, y supe en qué época histórica estaba enclavado el relato, terminé por animarme con su lectura. El resultado ha sido bastante agradable. Una lectura entretenida y amena llena de romanticismo y algún toque erótico. 

El futuro tiene tu nombre narra la historia de Marian Fillmore, una joven que tras contraer matrimonio con el barón de Hartford, un hombre de mucha más edad, comprueba cómo su vida se convierte en un infierno recibiendo continuos maltratos de su esposo y su cuñada, lady Ellen Hamilton. Por suerte, el barón fallece y aunque esto pudiera suponer una liberación, lo cierto es que Marian se ve acorralada hasta que aparece Derek Hamilton, el hijo del barón nacido de un matrimonio anterior, cuya presencia acarreará importantes cambios en la vida de la joven. La sinopsis que acompaña a la novela arroja las pistas necesarias para averiguar en qué términos se va a desarrollar la historia por lo que no hay necesidad de añadir nada más.

Estamos ante una novela de corte romántico enclavada en la Inglaterra del siglo XIX, lo que la hace muy atractiva para los amantes del género y especialmente para aquellos que gusten de leer historias que recuerdan en cierta medida a las novelas de Jane Austen o de las hermanas Brönte. En ese sentido, se podría establecer casi un paralelismo entre unas y otras pues la novela de Brenna Watson también nos habla de amores en los que surgen obstáculos de difícil superación por motivos de convencionalismos sociales, de clase social, de parentesco,... aunque el amor, como no puede ser de otro modo, siempre triunfará. 

En cualquier caso, y haciendo un pequeño apunte sobre el argumento, he echado en falta algo más de profundidad en la relación entre el barón y la joven Marian pues el primero fallece en el primer capítulo y aunque conoceremos por referencias cómo era la relación entre ambos, sí me hubiera gustado presenciar de manera más directa alguna escena de la vida conyugal. Aunque, realmente la relación de la joven con su marido es meramente introductoria pues la novela tiene como epicentro el vínculo que se forja entre ella y el hijo del barón. 

A numerosos pesares tendrá que hacer frente la joven, abnegada esposa y sufrida hermana de un niño cuya futura educación está en juego, pero Marian esconde tras su aspecto vulnerable fuerza y tesón,  y como ocurre con los desvalidos, la justicia divina siempre estará de su parte. 

Los personajes están bien perfilados y aunque se recurre al estereotipo, sus descripciones son muy acordes con la historia que se narra. Además, existe una clara delimitación de roles hasta el punto que se pueden hacer dos grandes grupos, aquellos personajes bondadosos con los que el lector se alinea y aquellos otros que tienen una personalidad malvada y que el lector repudia. En el primer bando estará Derek Hamilton que ocupa el lugar de héroe de esta historia. Es un personaje que representa a los hombres hechos a sí mismos, que han conseguido éxitos en su vida como fruto del trabajo y el esfuerzo pero que han necesitado construirse una coraza para alejar de sí todo aquello que le ha hecho daño en la vida. A lo largo de la novela comprobaremos que la relación con su padre fue muy compleja y le ha dejado profunda huella, convirtiéndolo en un hombre compasivo y justiciero.  Junto a él otros personaje como Charlotte Wates, tía de Derek, o los hijos de esta, personas a las que no les importa acoger a Marian cuando los rumores sobre ella se disparan por las calles de Londres. En el bando contrario encontremos al propio barón, con un protagonismo de corto recorrido dado que, como ya he comentado, fallece en el primer capítulo, pero conoceremos información suficiente de él como para hacernos una idea de su personalidad. Lo mismo ocurre con lady Hamilton, hermana del barón, que responde al prototipo de villano, cruel, déspota, tirana, no le temblará la mano a la hora de maltratar a Marian. 

Pero, más allá de la galería de personajes, lo que realmente importa en la novela es el affair que surge entre Derek y Marian, una conexión que resultará inmediata, tras el primer cruce de miradas, y que queda muy bien reflejada en la novela, contenida el tiempo suficiente para generar expectación tras lo cual se dará vía libre a los sentimientos y a algún otro encuentro sexual descrito con mucha elegancia. 

Escrita en tercera persona, con diecisiete capítulos numerados de longitud entre corta y media más un epílogo, la narración es lineal de tal modo que el final de un capítulo coincide en el tiempo con el inicio del siguiente. Contribuye positivamente el cuidado en la ambientación, recreando la Inglaterra del siglo XIX y describiendo con acierto los usos, costumbres y moral de la época. Los pasajes que transcurren en Londres son fácilmente concebibles en nuestra mente. Lo mismo ocurre con los propios personajes. Resulta muy agradable ver cómo se comportan, cómo se mueven, cómo actúan, de tal modo que resultan muy visuales Por otra parte habría que destacar la prosa bastante cuidada y delicada, sumado a unos diálogos bien construidos que reflejan la dicción de la época.

El futuro tiene tu nombre es una novela que, como se suele decir, se lee sola. Su lectura resulta muy agradable pues la historia contiene elementos de suficiente interés como para permitir que el lector pase un buen rato. Contribuye al entretenimiento un ritmo ágil y amenocon lo que la narración pasa ante nuestros ojos en un soplo.

En definitiva, El futuro tiene tu nombre es una novela recomendable para pasar unos días de entretenimiento, con una historia amorosa bien urdida y unos personajes y una prosa muy cuidada, a lo que hay que añadir una ambientación certera. 








 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


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