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martes, 23 de junio de 2026

CHERRY CHIC: ❝Debemos dejar de presionar a la mujer con el tema de la maternidad❞

Hace mucho tiempo que la novela romántica ya no se considera un género menor. Respaldada por un buen número de autoras que centraron sus anhelos literarios en el amor y en el desamor, la novela romántica ha ido asentándose y ganando terreno con el paso de las décadas. Todos somos capaces de recordar el nombre de aquellas pioneras que hablaban de jóvenes apuestos, de jovencitas tímidas, de amores prohibidos, o de corazones encendidos. Consideradas hoy como autoras clásicas, sus historias se siguen leyendo con avidez y han dado pie a generaciones y generaciones de mujeres (y de hombres) que han querido ahondar en uno de los temas más populares de la literatura. 

Lorena, conocida en el mundo literario como Cherry Chic, es una de esas autoras.  La joven malagueña inició andadura hace una década, publicando en plataforma digital y ganando, con cada nueva historia, más y más lectores. O más y más lectoras porque, como ella dice, sus novelas van eminentemente dirigidas a un público femenino. 

Giulia, el amor y un puñado de lavanda es su nueva novela, que nos conduce a Valdelila, donde coexistirán Giulia y León. La primera porque acude a una emergencia familiar. El segundo porque él y su familia llevan viviendo en este pueblo andaluz desde siempre. Enredados en un fake dating, y a pesar de ser la cara y la cruz de una misma moneda, Giulia y León descubrirán que no son tan distintos y entre ellos surgirá la magia. Pero Cherry Chic no solo nos cuenta una historia de amor sino que además aborda cuestiones importantes de nuestro tiempo. 

Cherry Chic estuvo la semana pasada en Sevilla y pude charlar con ella. Ahí va nuestra conversación. 

Marisa G.- Lorena, un placer tenerte en Sevilla y conocerte. Yo no sabía nada de ti, a pesar de que tienes muchísimas novelas publicadas, y es la primera vez que leo algo tuyo. Como no te conocía, para empezar, me gustaría que me contaras quién es Lorena o Cherry Chic y cómo empezaste a escribir.

Cherry C.- Pues empecé a escribir empecé cuando tenía ocho años, aproximadamente. Fue en una Olivetti. Mis padres me apuntaron a mecanografía. Siempre digo que fue de ese modo como me enamoré, primero, de las teclas y ya después, de la escritura. Al principio, lo hacía por entretenimiento, porque me gustaba y era un hobby, pero, con diez, once, o doce años, ya empecé a escribir mis propias historias. Me gustaba mucho pero ni soñaba con que algún día terminara siendo escritora. En 2016 autopubliqué por primera vez.

M.G.- Y desde entonces has publicado muchísimo. Casi todo, autopublicado, salvo las dos últimas novelas, creo.

C.C.- Sí, en total llevo más de veinte títulos. La verdad es que tuve mucha suerte. Empecé a autopublicar en Amazon en una época de oro. Por entonces, salimos muchas autoras nacionales de romance, que no había tantas. Lo que más había eran autoras internacionales. Creo que tuve un golpe de suerte, unido también a muchos golpes de trabajo, evidentemente. Y muchas noches sin dormir, también. 

M.G.- Sí, porque la suerte no lo es todo.

Y todas tus novelas son de género romántico. ¿Crees que este es un género cuya demanda se mantiene estable o cada vez está más solicitado por los lectores? 

C.C.- Pienso que está viviendo una época dorada. La novela juvenil romántica ha sufrido una especie de boom. Hay gente joven que lee muchísimo. Sobre todo, son chicas porque, al final, es un género que mayoritariamente va destinado a mujeres. Pienso que la novela romántica cada vez va a más y a mí me alegra muchísimo que sea así.

M.G.- Pero tus novelas tienen un componente más adulto, ¿no? Tocas temas que están más enfocados en gente de cierta edad.

C.C.- Sí, tengo otras novelas que son más juveniles, pero ésta, por ejemplo,  es una novela romántica adulta, con temas y reflexiones muy para la mujer del día a día. Es verdad que me lee gente muy joven y que pueden aprender algo con la lectura pero, mayoritariamente, el público de estas novelas son mujeres adultas. 

M.G.- La novela se llama Giulia, el amor y un puñado de lavanda. Se dice que esta es una novela sobre personajes que llevan demasiado tiempo huyendo de sí mismos y de otras cuestiones que vamos a ver en la historia. No siempre somos lo suficientemente valientes como para enfrentarnos a según qué cosas. Me gustaría que nos contaras un poco sobre esta historia y a qué se van a enfrentar estos personajes.

C.C.- Giulia es una joven de veinticinco años, de descendencia italiana y española, que vive en Los Ángeles. Ella va a recibir una llamada y se verá obligada a volver a Valdelila, un pueblo perdido en el sur de España, en Andalucía. Su prima Fiorella tiene una urgencia familiar y ha reunido a toda la familia. Giulia cree que será cosa de un par de días, que el problema se va a solucionar y regresará pronto a Los Ángeles. Ella está muy acostumbrada a huir hacia delante. Sin embargo, cuando llega, no tiene más remedio que quedarse varios meses en Valdelila, sin imaginar que eso va a cambiar totalmente su vida. 

Al mismo tiempo, tenemos a León. Es un hombre muy anclado a Valdelila. Vive con su familia, con su madre, con su padre y con su hermana. Está muy enfadado por las cosas que le han ocurrido en el pasado. Está siempre muy enfadado, en general. Tiene una personalidad muy fuerte, pero va a ser muy bonito verlos a los dos juntos.


[Clic vídeo para escuchar nuestra conversación]

M.G.- Has comentado antes que es un género más enfocado al público lector femenino. Pero conozco a autoras de novela romántica que dicen tener también lectores masculinos. En tu caso, ¿también es así?

C.C.- Sí, sí tengo algunos. Me da mucha alegría cuando me viene algún chico o el novio o el marido de algunas de mis lectoras y me dice que también se han leído la novela. Pero será como un 3% del público final. Mi público objetivo es mayoritariamente femenino. Creo que las mujeres nos enfocamos más en las emociones, reflexionamos más sobre el amor, sobre los sentimientos,.. Pienso que los hombres se centran más en el thriller y en la novela negra.

M.G.- Giulia y León son los personajes principales. Como has comentado, son dos personas muy distintas. En ellos se cumple esa máxima que dice que los polos opuestos se atraen, ¿verdad?

C.C.- Sí. Si no fuera porque la novela tiene ese componente del fake dating, ese cliché de fingir una relación, que tan de moda está ahora, creo que Giulia y León no se hubieran encontrado nunca. O no habrían estado juntos el tiempo suficiente como para darse cuenta de que, realmente, no son tan diferentes. A priori, puede parecer que sí porque ella es una persona extrovertida, inmadura, mimada,... Ella misma lo admite. Sin embargo, él es muy serio, muy gruñón, y muy introvertido. El tiempo que pasan juntos les ayudará a ver que no son tan distintos.

M.G.- Y ese choque de caracteres provoca también escenas cómicas y de humor.

C.C.- Efectivamente. Y eso unido a las voces infantiles que vamos a ver en la novela también genera muchos puntos de comedia. Me divirtió mucho escribir esta novela. Sobre todo, porque me gusta mucho manejarme entre la comedia y el drama, sin ser excesiva. Hay cierto drama, que puede arrancarte alguna lagrimita, pero nada desbordante. Es un drama que no convierte la historia en algo increíble. 

M.G.- ¿Y qué emociones van a atravesar la relación de amor entre Giulia y León?

C.C.- Evidentemente es una historia romántica, y eso será lo más importante de la trama, pero ellos van a descubrir muchas cosas de sí mismos. Giulia, por ejemplo, va a descubrir que lleva huyendo toda su vida. En cambio, él descubrirá que vive anclado a un lugar para no afrontar lo que no quiere ver. Cada uno de ellos hará un camino de auto-conocimiento muy interesante. 

M.G.- Hay más personajes. Me gustaría que resaltáramos a Fiorella y a su hijo Giuliano.

C.C.- Giuliano me ha robado completamente el corazón. Es un niño que sale ya en el capítulo uno. Es un personaje que permite ver al lector de qué manera puede afectarnos la infancia sin darnos cuenta. Cómo, por una mala gestión, una mente inocente puede verse abrumada y atosigada hasta el punto de sentirse completamente infeliz. Todo eso lo vamos a ver al principio de la novela. Y todo eso, como consecuencia de su madre. 

Giuliano irá evolucionando. Al principio, es como un mini-adulto pero se convertirá en lo que es, un niño de seis años. Ningún niño debería cargar con las responsabilidades y con las emociones de los adultos que le rodean.

M.G.- Su madre, Fiorella, está en medio de un conflicto, que me lleva a preguntarte por la maternidad y la crianza.

C.C.- Sí. Yo soy madre de dos niñas. Tenía muchas ganas de hablar de la maternidad en una de mis novelas. Mi maternidad es muy tradicional. Estamos mi marido, mis hijas y yo. Pero no dejo de ver que hay otras realidades, otros tipos de maternidad. Son cuestiones de las que no se habla mucho. ¿Cómo es la maternidad cuando no te la esperas? ¿O cómo es esa maternidad cuando no eres tú la que pare? ¿O esa otra, cuando el niño al que tienes que cuidar no es un bebé sino un niño de cinco o seis años? ¿O cómo es esa maternidad cuando no es deseada o cuando es incluso obligada?

M.G.- Son preguntas muy interesantes. Al final del libro, en Agradecimientos, hablas de esas amigas que son madres, o de las que quieren serlo o de las que por desgracia, no pueden. Leyendo esa parte del libro me acordé de una anécdota que me contó una vez una autora. Ella había escrito un libro sobre la maternidad y relataba que, a una amiga suya, no hacían más que preguntarle cuándo iba a ser madre. La machacaban mucho con eso y ella mantenía un silencio sepulcral. Y es que la pobre había sufrido no sé cuántos abortos y para ella era un tema muy delicado.

C.C.- Claro. Creo que hay dos cuestiones importantes. Por un lado, el tema de los abortos sigue siendo algo tabú. No se habla de esta cuestión con naturalidad. Yo misma he tenido dos abortos. Cuando lo hablaba con otras personas, descubrí que había mucha más gente que también habían sufrido abortos y no lo habían dicho. Por otro lado, debemos adquirir la costumbre de no preguntarle nunca a una mujer cuándo va a ser madre. No sólo cuando ya tiene hijos. Recuerdo que, cuando tuve a mi primera hija, ya había gente que me preguntaba cuándo iba a tener el segundo hijo. Nadie es consciente de la realidad de una persona,  cómo está en su casa, a nivel económico, a nivel social o emocional. Debemos dejar de presionar a la mujer con este tema. La maternidad es preciosa cuando es deseada. Pero cuando no llega, o cuando llega sin que se la desee, se convierte en un infierno.

M.G.- Pues sí.

Bueno, la novela no solo se centra en el aspecto romántico sino que aborda también los grandes males de nuestro tiempo, el hecho de que siempre llevemos prisas, que no vivamos el presente, que nos sintamos fuera de lugar... Son temas que tocas, de manera transversal en la novela.

C.C.- Sí. Con respecto a Giulia, no deja de ser una vuelta a sus raíces, a sus veranos de infancia. Ella se pasa la vida persiguiendo sus metas pero ni siquiera está segura de que siga creyendo en ellas. Ni se ha parado a pensar si es feliz o no. Creo que esto es una enfermedad que nos atañe a muchísima gente. Pueden pasar cinco, diez o quince años, tratando de conseguir un objetivo sin pararnos a pensar si realmente nos merece la pena, si es lo que queremos. A veces se trata simplemente de irse a un pueblo y vivir tranquila porque todo lo que tenías, en realidad, te sobra y vives enferma de ansiedad. Creo que ahí hay una reflexión muy profunda.

M.G.- Has mencionado las raíces, nuestras raíces, poner de nuevo los pies en el lugar del que vinimos, el lugar en el que vivieron nuestros abuelos, nuestro padres,... A veces, esas raíces es la mejor medicina para los males que padecemos en el siglo XXI. 

C.C.- Es que no nos paramos a mirar de dónde venimos, sino que sólo prestamos atención a todo lo que estamos logrando. Eso es un error. 

Soy de pueblo y sé que hay mucha gente de ciudad que sufre lo mismo que Giulia. Ella ha visitado el pueblo de sus abuelos muchas veces, mientras vivieron. Pasaba allí los veranos, pero, en el momento en el que los abuelos fallecen, el vínculo con el pueblo se pierde. La casa del pueblo se muere, desaparece. Ya no hay sitio al que volver, ya no quedan raíces que tocar. Empiezas a olvidarlo todo y todo resulta muy triste.

M.G.- Valdelila es el pueblo en el que transcurre esta historia. Es un pueblo del sur de España, de Andalucía. Pero, los personajes tienen nombre de origen italiano. Hay un motivo para ello sobre el que tú ya has comentado algo. 

C.C.- Sí. Giulia tenía abuelos españoles e italianos. Ella tiene referentes de un país y otro pero León no, León y su familia es de Valdelila. Es un pueblo muy típico del sur. Tiene olivos, caballos, hay un río que lo atraviesa. Y los vecinos, pues se meten en la vida de todo el mundo porque creen que tienen derecho a eso. Creo que los lectores andaluces se van a sentir muy identificados. Y los lectores de otras comunidades van a aprender un poquito de nuestra cultura, de nuestra forma de convivir.

M.G.- Pero la elección de que el pueblo fuera andaluz, ¿es algo intencionado? ¿Querías que la novela transcurriera en un pueblo andaluz?

C.C.- Sí, no es mi primera novela que sitúo en Andalucía, aunque sea de forma ficticia. No será tampoco la última. Estoy muy orgullosa de donde vengo. La novela romántica se centra muchas veces en ciudades como Madrid o Barcelona. Son ciudades muy bonitas pero no nos olvidemos de lo increíble que es Andalucía. Se presta mucho a la novela romántica y me parece espectacular.

M.G.- Sé que es un pueblo ficticio pero no sé si te has inspirado en un pueblo concreto o es la suma de varios... 

C.C.- Vengo del valle del Guadalhorce y te diría que, cualquier pueblo del interior de Sevilla, o de Córdoba, serviría para inspirar una novela romántica. Al final, somos pueblos hermanos y compartimos muchas cosas. Con esta novela, todos los andaluces se van a sentir identificados.

M.G.- La edición es una preciosidad, con esos cantos decorados.

C.C.- Es maravillosa. Además, con esos tonos en lila que la hacen tan atractiva. Cuando la vi por primera vez, fue como asomarme a Valdelila y a Casa Lavanda de golpe. Fue como amor a primera vista.

M.G.- Lorena, no te he preguntado de dónde viene el seudónimo de Cherry Chic. Esto te lo habrán preguntado muchas veces y puedo entender que alguien quiera escribir bajo seudónimo, por aquello de separar la vida personal de la profesional pero, ¿por qué Cherry Chic?

C.C.- Sí, quería mantener el anonimato pero la elección del seudónimo es bastante absurda. Cuando empecé a autopublicar en Amazon, me ayudó una amiga que sabía cómo iba la plataforma. Estábamos haciendo la ficha de autora y me escribió porque necesitaba poner el nombre o el seudónimo. En ese momento, yo estaba comiendo cerezas y le dije que pusiera cherry, que sonaba bien. Y ella eligió el chic como apellido. Sonaba bien y así se quedó. Por entonces, no tenía ni idea de que, diez años después, iba a estar haciendo promoción con Planeta y contando esta historia (ríe).

M.G.- Bueno, es una manera de serle fiel a tus orígenes, ¿no?

C.C.- Sí. Y de tener los pies en la tierra. Cuando vuelvo a mi pueblo, soy Lorena y no Cherry Chic.

M.G.- Es bonito. Bueno, cuéntame, ¿a qué autores de novela romántica empezaste a leer?

C.C.- Soy muy fanática de Susan Elizabeth Phillips. Creo que es la responsable de que yo quisiera empezar a escribir novelas románticas, con esas tramas en las que las familias tienen tanto peso. Y también me gusta mucho Nora Roberts. Sus novelas son un gran clásico. Recuerdo que me volvía loca con sus series familiares porque me costaba mucho conseguir todos los volúmenes. Y luego, pues también soy muy fan de Lisa Kleypas.

M.G.- ¿Y de la novela romántica más contemporánea? 

C.C.- Pues recomendaría a Alice Kellen, por ejemplo. Es una compañera que adoro y escribe maravillosamente bien. En España, hay muchas autoras, cada una con su estilo. Está Myriam M. Lejardi  Violeta Reed, Joana Marcus o Elisabet Benavent. Todas tienen su sello muy marcado. Todas nos diferenciamos y eso es muy bonito.

M.G.- Has estado en la feria de Madrid hace poquito.

C.C.- Sí. Ha sido increíble porque, además, nunca había estado con un lanzamiento tan cercano a la feria. Sacamos el libro un miércoles y ese fin de semana estuve en la feria. La gente se acercó a hablar conmigo. No hablábamos del libro porque acababa de salir y no lo habían leído todavía. Venían a comprármelo a mí. Pero sí me comentaban las expectativas que tenían, lo bonita que era la edición,... Había gente que vino a comprarlo para regalarlo. Fue todo muy bonito.

M.G.- Muy bien, Lorena, pues no tengo más preguntas que hacerte. Me ha encantado verte, conocerte y leerte.

C.C.- Igualmente. Gracias.


Sinopsis: Tres corazones rotos, una mentira y un verano que lo cambia todo.

Giulia entra en Valdelila como quien entra en un ayuntamiento para hacer una gestión, y no en el pueblo de los veranos de su infancia, al que no ha vuelto desde hace diez años. Por eso se siente sobrepasada al descubrir una casa aún marcada por la lavanda de sus abuelos, a una familia que se sostiene como puede y a un niño que pone su mundo patas arriba.

León lleva años aferrado a una rutina autoimpuesta. Se ha ganado a pulso la fama de gruñón oficial del pueblo, y le parece perfecto. Solo quiere la vida que ha construido a base de silencios y que su madre deje de atosigarlo para que se enamore, como si ella fuera un hada madrina y el amor, algo que se pudiera elegir. Por eso ni él mismo se entiende cuando termina fingiendo una relación con la chica que conduce como el diablo y que ha conseguido que todo Valdelila la recuerde por sus fechorías de adolescente.

Entre rutinas caóticas, roces cargados de tensión y una atracción que ambos intentan ignorar en vano, Giulia y León descubrirán que las mejores historias empiezan cuando las barreras caen.

Una novela romántica y profundamente emocional sobre segundas oportunidades, relaciones que sanan y el riesgo —necesario— de volver a sentirse en casa.

viernes, 31 de marzo de 2023

EL ARTE DE SER NOSOTROS de Inma Rubiales

El pasado 16 de marzo acudí a la Feria del Libro de Mairena del Aljarafe (Sevilla) en buena compañía. Me encomendaron la misión de acompañar a la joven escritora Inma Rubiales en la presentación de su última novela, El arte de ser nosotros (Planeta). Cuando llegamos, media hora antes del inicio del acto, ya había por la zona un grupo de chicas a la espera de ver a la autora. 

Lo de esta joven se ha vuelto algo meteórico. Iniciada la presentación, nos contó que empezó a publicar en la plataforma Wattpad. Fue así cómo se dio a conocer, subiendo las historias que escribía y ganando cada día más y más lectores. Hasta que la editorial Planeta se fijó en ella. «El mismo presentimiento que tuve con Un amigo gratis, lo tuve con Hasta que nos quedemos sin estrellas», novela que ha marcado un antes y un después en su vida, tras publicar por primera vez con Planeta.

Sobre la inspiración que necesita para sus historias comentó que ojalá sus novelas estuvieran inspiradas en hechos reales porque eso significaría que tiene una vida muy interesante. «Veo muchas series y películas. Escucho mucha música y también escucho mucho a mis amigas. O salgo a pasear. A veces escucho conversaciones de refilón que me ayudan». En cualquier caso, confiesa que sus libros también tienen una parte personal, y en ellos vuelca toda su sinceridad, «de ahí que luego me vengan muchas chicas y me digan que se sienten muy identificadas con lo que han leído».




Hablemos un poco de la novela que nos ocupa. El arte de ser nosotros es una novela romántica. Sabéis que es un género que leo con poca frecuencia aunque siempre me sirve para descongestionar mi mente de lecturas más sesudas. Pero si pensáis que estáis ante una historia donde todo es color de rosa, debo quitaros tal idea de la cabeza porque en este libro no solo se habla del amor juvenil sino también de otras cuestiones bastante más delicadas y que son actualidad en nuestros días. Luego os doy detalles.

Trama

Pero, ¿de qué va esta novela? Os diré que Leah es una joven escritora de novela erótica, que vive en Portland. En realidad, nació en Hailing Cove, pero se mudó a la ciudad del río Willimette para estudiar Literatura en la universidad. Muy unida a su madre, su mejor amiga es Linda, con la que comparte piso.

Por otro lado tenemos a Logan Turner, un joven que estudia diseño gráfico y trabaja en un estudio de tatuajes. Parece que no tiene muy buena reputación. Irónico y mordaz, no le cae bien a mucha gente, salvo a sus dos mejores amigos, Kenny y Sasha, que forman pareja. Los tres son como una isla en medio del océano, tres personas que parecen vivir al margen del resto. 


«...forman un grupo bastante peculiar. Son tres personas diferentes que se conocieron por casualidad y descubrieron que tenían mucho en común. Sasha es la artista incomprendida que empezó la universidad solo para cumplir las exigencias de sus padres. A Kenny se le dan bien las matemáticas. Al parecer, trabaja en un restaurante a media jornada para pagarse los estudios». [pág. 86]


El joven ha tenido alguna relación amorosa pero, a quien ama verdaderamente es a su abuela Mandy, con la que convive, una mujer entrañable y un personaje inolvidable.

La acción se inicia in media res y de la forma más divertida. Sin que ninguno de los dos sepa muy bien lo que ha pasado, Leah y Logan amanecerán un día juntos en la misma cama y ¡esposados! Probablemente la culpa de tal bochornosa situación la tenga el alcohol que ambos ingirieron la noche previa durante una fiesta universitaria. Algo más sucedió en esa velada que dejo en el aire. Lo que puede parecer una anécdota divertida se convierte en un gran problema para Leah. Ella cree que Logan es un capullo, a lo que se une que su mejor amiga, Linda, está enamorada del joven, aunque este no le corresponde. Leah se sentirá la peor persona del mundo, una traidora, y ni se atreverá a contar a Linda lo que ha ocurrido. La culpabilidad se la come por dentro.

Todo se complica cuando a Leah le sale un trabajo. Tendrá que dar  clases particulares a la abuela de Logan, así que ellos dos se verán con mucha más frecuencia de lo que a ella le gustaría, después del vergonzoso episodio de las esposas. A partir de ese momento, asistiremos a un tira y afloja constante entre los dos, que se mantendrá a lo largo de toda la historia, con los altibajos naturales que existen en cualquier relación. «El arte de ser nosotros parte de una premisa súper básica: chico malo y chica buena.  Pero he cogido ese cliché y le he dado completamente la vuelta», nos dije Inma

Lo que irá surgiendo entre los jóvenes dará pie a otras muchas situaciones complicadas que afectarán a la vida personal de los protagonistas. Y es que Logan arrastra lastre. Algo ocurrió en su pasado que lo ha encerrado en un caparazón y se ha convertido en una persona incapaz de amar y de entregarse. Mientras que Leah tendrá que enfrentarse a un espinoso episodio y se adentrará en una batalla entre lo que dicta su mente y lo que siente su corazón, al margen de que tendrá que crecer y dejar atrás miedos e inseguridades.

Como dije antes, El arte de ser nosotros no es solo una novela romántica, sino que en ella hay mucho más. Inma Rubiales aprovecha esta historia para introducir temas como la inseguridad, la soledad, los celos, el sentimiento de culpa, la salud mental, el bullying y el acoso en redes sociales. En la novela, ocurrirá algo que colocará a Leah, y a alguna otra joven más, en una situación delicada, de máxima exhibición, y que atentará contra la intimidad y la dignidad de la joven. Este es un tema que surgirá en el presente de la novela pero que también tuvo lugar en el pasado, afectando a otro personaje cuya sombra planea por toda la historia.

Otra cuestión que se toca en la novela son las relaciones tóxicas. Se habla mucho de las relaciones de pareja, en la que uno de los dos miembros ocupa un papel de superioridad y muestra una personalidad manipuladora que anula al otro miembro pero, ¿qué ocurre en las relaciones de amistad? ¿También existen relaciones tóxicas de amistad? Inma Rubiales analiza este tema a través de la relación que mantiene Leah con Linda. A lo largo de toda la historia veremos qué lugar ocupa una y otra. Por una parte, Linda será la que lleve las riendas de la relación, dictaminando, opinando y juzgando sobre lo que Leah hace o no hace, o cómo debe o no debe vestir. Por otro lado, Leah es la típica persona que deja que otros decidan por sí misma. Como ella cree que no tiene criterio, ni personalidad, piensa que es mejor para ella dejarse asesorar por su amiga. Lo que ocurre es que no es capaz de ver que Linda solo se mueve por su propio interés.

Personajes

Durante el acto, Inma Rubiales destacó que los personajes irán evolucionando. Al principio de la novela los veremos de un modo muy distinto a como los percibiremos al final de la historia. Por hablar un poco en detalle de cada uno de ellos, os diré: 

Leah

Me ha parecido un personaje real, teniendo en cuenta su edad y la madurez propia. Es una chica insegura que duda con bastante frecuencia, siempre aferrada a las historias que escribe cada vez que siente temblar el suelo bajo sus pies. Al respecto, Rubiales afirma que dicha inseguridad proviene de la relación que mantiene con su amiga Linda. A lo largo de su vida se ha mantenido a la sombra, dejando que otros ocuparan la primera línea, pero es una joven que tiene mucho que aportar, solo que prefiere no sacarlo a la luz porque piensa que los demás no la valoran. No existe para nadie, salvo para sus padres.


«Así es la dinámica entre las dos. Ella es la que llama la atención, sale con chicos y hace amigos allí donde va, y yo solo soy la amiga invisible que se cuelga de su brazo mientras intenta caerle bien a alguien. Es frustrante estar rodeada de gente, querer decir algo ingenioso y que tu cerebro se quede en blanco. Por eso no me gustan las fiestas». [pág. 48]


A pesar de que tiene muchos seguidores en la plataforma a la que sube sus historias románticas, cree que no tiene talento. «No soy segura, ni valiente ni directa ni ninguna de esas cosas». Tendrá que soportar que otros la traten con condescendencia, pero ella es la primera que se boicotea y se infravalora. «Leah nunca se ha sentido la protagonista de su historia», nos dice Inma. No tiene fe en sí misma aunque eso irá cambiando porque Leah se irá  irá ganando fuerza.

¿Y cómo ve Leah a Logan?

Al principio lo que ve tal que así:


«Sé que vas de tío duro por la vida. Que utilizas a las chicas como te apetece, que las ilusionas y después las abandonas como si nunca hubieran significado nada para ti». [pág. 20]

«Logan es la viva imagen de la confianza en uno mismo. Alto, fuerte, con los brazos y el cuello llenos de tatuajes y esa actitud de "todo lo que digan o piensen sobre mí me importa una mierda". Me fijo en sus hombros fornidos, en cómo la camiseta negra se ajusta a sus músculos. Todo en él grita desinterés. Actúa como si nadie en esta fiesta fuera digno de un mísero segundo de su tiempo». [pág. 52]


Pero su percepción irá cambiando, a medida que lo vaya conociendo más. 

Logan

Personaje con mucho mundo interior, un alma atormentada, que vive bajo una constante sensación de culpa. Lo que le ocurrió en el pasado le obligó a construirse una coraza y no deja que nadie la atraviese. Kenny y Sasha serán los únicos a los que deje acercarse, los únicos que lo conocen mejor que los demás. Incluso así, a veces ni siquiera sus amigos consiguen entender por qué se comporta cómo lo hace. 

Logan ha sufrido mucho por eso evita todo aquello que le pueda hacer daño en el futuro. Vive como si pareciera que no le importara nada, como si los rumores que corren sobre él no le afectaran, pero no es así. Como se suele decir, la procesión va por dentro, solo que él no deja que los demás vean sus puntos flacos. 

¿Y cómo ve Logan a Leah?

En ese encuentro inicial la verá así: 


«Tiene la piel pálida y pecosa, las pestañas gruesas y los labios carnosos. El flequillo rojizo le cae sobre la frente». [pág. 13]


Aunque luche con todas sus fuerzas, Leah se convertirá en alguien importante para él. 

Linda

Manipuladora, egoísta, celosa  y egocéntrica, tiene complejo de abeja reina. Es decir, ella es el centro del universo, y todo debe girar alrededor suya.  Es la típica persona que sabe captar a un ser más débil que ella para manejarlo como un títere. Y esa víctima es Leah. Linda la anula por completo, la reprime, la juzga y la subyuga. Lo peor del caso es que Leah tardará en reaccionar. 

Mandy

Para mí es el personaje más entrañable de toda la novela. Es una mujer divertida y sagaz, que cala perfectamente a todo aquella persona que se coloca por delante. «Mandy es la representación de las lectoras del libro». Nos contó Inma que el personaje está inspirado en una persona real. «Se llama Mari Tere. Es una amiga de mi abuela que se ha leído todos mis libros y que empezó a leerme hace muchos años». Hay una anécdota muy divertida que Inma narra en la novela y que ocurrió realmente. 

Kenny y Sasha

Los mejores amigos de Logan y también se convertirán en los mejores amigos de Leah. Ambos representan lo que debe ser realmente una amistad, personas que son sinceras, que te apoyan en los momentos duros pero que también te dan un tirón de orejas cuando te estás equivocando. Es lo que son para Logan y para Leah. Esta última encontraré en Sasha un apoyo importante en los momentos más complicados en su relación con Linda, pero también en su relación con Leah. «Sasha es la contraposición de Linda. Es un ejemplo de sororidad, de una amiga que te anima a Leah a vestir porque le dé la gana. Creo que es uno de los personajes que más gustan, fuera de los protagonistas».

Al margen de eso, forman una pareja que vive su amor a su manera, sin dejarse influir por nada ni por nadie. 

El proceso de escritura y la novela erótica

Aunque Inma asegura que no es Leah, tanto la autora como el personaje comparten ciertas cualidades y es ella misma la que nos confirmó que ha usado a Leah para quejarse. «Hay una parte en la novela, donde otro personaje le empieza a soltar un rollo a Leah sobre la novela romántica, diciendo que es un género de segunda, y que si ella quiere ser escritora de verdad, tendrá que escribir otra cosa». Dice Inma que este tipo de conversaciones las ha mantenido con amigos y con periodistas. Es un prejuicio que buena parte de la comunidad lectora mantiene, aunque Inma asegura que la gente joven no piensa así, sino que este prejuicio es achacable a otro tipo de lector. «Hay gente que habla con mucha superioridad. Gente que piensa que si vendemos mucho, no es porque escribamos bien, sino porque escribimos fácil. Se desprecia mucho la literatura romántica, juvenil. Y la literatura de Wattpad es peor todavía». 

En cualquier caso, la autora confirma que sus novelas son leídas principalmente por mujeres, aunque también tiene algún lector masculino. «Hay muchos chicos que no se atreven a leer novela romántica porque creen que es literatura para mujeres pero la realidad es que mis libros pueden gustar a todo el mundo, a chicas, a chicos, a personas mayores, o a personas jóvenes». Contó la anécdota de un chico «muy petado» que se le acercó en una firma y le dijo que el libro le había gustado mucho, y estaba muy contento.  

Pero a Leah le da vergüenza que la gente sepa que escribe novela erótica:


«Mis padres también están al tanto de que me gusta escribir, pero no tienen ni idea de que me gustaría dedicarme a eso de forma profesional. Tampoco saben lo grande que es la comunidad de lectores que tengo en internet, ni qué es lo que... escribo en sí. Romance con toques de erotismo. Con bastante erotismo.

Con mucho erotismo.

Por eso lo mantengo en secreto. Si algún conocido se enterase de esto, no podría volver a mirarlo a la cara». [pág. 26]


Y sin embargo, en El arte de ser nosotros, el erotismo está bastante contenido. 

Escenario

Toda la acción ocurre en Portland, aunque podría ocurrir en cualquier parte del mundo. «Elijo Portland porque tenía ganas de escribir algo ambientado en Estados Unidos  porque ya tenía una visión de la novela que estoy escribiendo ahora y están interconectadas». Lo cual nos deja ver que en la siguiente novela volveremos a encontrarnos con los personajes de esta última«aunque será de manera muy secundaria», aseguró.

Estructura y estilo

Con un prólogo introductorio, la novela se articula en un total de treinta y tres capítulos, con epílogo y algún capítulo extra. Está escrita en primera persona, ya sea a través de la voz de Leah o la de Logan, que se irá alternando capítulo a capítulo.

El arte de ser nosotros posee un estilo muy fresco y coloquial, propio de nuestros tiempos en los que la música y las nuevas tecnologías forman parte del día a día de los personajes. 

Consejos

Llegando al final de la presentación, le pregunté a Inma Rubiales qué consejos daría a todos esos jóvenes que sueñan con escribir y publicar. El primer consejo que les dio fue que jamás tiraran la toalla porque, a escribir, se aprende escribiendo, y no  hay que desanimarse. 

Por otro lado habló de Wattpad, plataforma que catalogó de importante altavoz pero que también puede ser muy peligroso con respecto a las expectativas«Me da miedo que alguien crea que va a publicar un primer capítulo y a la semana siguiente va a tener tres millones de lecturas y un borrador de Planeta en su correo».  Aseguró que los resultados que hoy está obteniendo son fruto de años y años de trabajo, cuando no era visible.


Apasionada por la escritura, asegura que está viviendo un sueño y quiere aprovecharlo al máximo. Y mientras nos llega su próxima novela, tenemos en librerías El arte de ser nosotros, una novela romántica con algo más, algún personaje entrañable, algo previsible, aunque su final puede sorprenderte, y con la que he pasado unos agradables días de lectura.

Cerramos el acto con algunas preguntas de las lectoras y la firma de ejemplares.

Sinopsis: La vida no es justa, y eso Logan lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. Por eso no le importa que todos crean que es el malo de la historia.

Leah nunca se ha sentido la protagonista de la suya. Vive con la cabeza enterrada en los libros, intentando pasar desapercibida, y se refugia en la gran comunidad de lectores que tiene en internet.

Leah no es el tipo de chica que Logan está buscando.

Y Logan es la clase de chico que Leah trata de evitar.

Quizá por eso lo que hay entre ellos funciona tan bien.

La historia que ha tocado el corazón de miles de lectores en Wattpad en una edición especial con capítulos inéditos.



viernes, 7 de agosto de 2020

NO SOY LIZZY BENNET de J. de la Rosa

No soy Lizzy Bennet (Vergara Romántica): Amazon.es: de la Rosa, J ...
Editorial: Vergara
X Premio Vergara
a la Mejor Novela Romántica
Fecha publicación: Junio, 2020
Precio: 16,90 €
Género: Novela romántica
Nº Páginas: 336
Encuadernación: Tapa  blanda con solapas
ISBN: 9788418045059
Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

J. de la Rosa estudió Audiovisuales y empezó Periodismo. Ha obtenido los premios de novela Vergara (2019) y Titania (2014) y ha sido finalista de los Premios Literarios Amazon. Es miembro de la Romance Writers of America (RWA). Ha publicado quince novelas en total, entre románticas y thrillers, y dos manuales sobre técnicas de escritura. Con No soy Lizzy Bennet ha obtenido el Premio Vergara a la mejor novela romántica.

Sinopsis

Llamarse Lizzy apellidándose Bennet fue una casualidad, pero esta anécdota ha marcado su vida desde niña, desde el momento en que decidió guiar su conducta por el código moral de la protagonista de Orgullo y prejuicio, la otra Lizzy Bennet: honor, libertad, coherencia.

Pero algo tuvo que salir muy mal, porque con treinta años recién cumplidos, esos tres principios se han volatilizado: la prensa la considera un monstruo, la policía la persigue, y ella no cree en nada que no sea atravesar el país y llegar a San Cayetano, la capital del sur, donde debe llevar a cabo su última misión antes de acabar entre rejas.

En medio de esta huida, un accidente de tráfico la hace coincidir con John, un tipo que le desagrada al instante, y a quien solo quiere quitarse de encima. Aunque esa tarea no será fácil. John está decidido a recuperar lo que es suyo, y para conseguirlo la perseguirá, si hace falta, hasta el final del mundo.

Así, Lizzy se embarca en una travesía por carretera a lo largo de un país mágico, con la policía pisándoles los talones y unos extraños compañeros de viaje: Eve, enamorada de un hombre al que no conoce; Giacomo, que como cada año desde hace cincuenta y tres va en busca de su amada para pasar juntos una sola noche a la luz de la luna; y Ana, que ha decidido retomar su vida donde la dejó casi cuatro décadas atrás. Y por supuesto John, pues lo que empieza siendo una cuestión de orgullo, derriba todos sus prejuicios hasta hacerla comprender qué es de verdad el amor.


Moteles de carretera, comunas nudistas, grupos de terapia, serrerías perdidas en el bosque y un destino incierto los aunará a todos bajo la magia de una canción, justo cuando sus vidas deben enfrentarse a su destino.



[Información tomada directamente del ejemplar]



Ya lo comenté al publicar la entrevista a José de la Rosa (puedes leerla aquí). No acostumbro a leer novelas románticas. Para mí, son cuentos rosas en los que una protagonista, -porque generalmente es mujer-, encuentra al amor de su vida, no sin pocas dificultades. Creo que mi momento para historias así pasó, hace mucho tiempo. Ahora prefiero novelas más apegadas al suelo, con personajes llenos de claroscuros, que buscan algo más que amor. Sin embargo, al ser historias tan bonitas, admito leer alguna de vez en cuando, aunque no es lo habitual. Dicho lo cual, debo reconocer que No soy Lizzy Bennet me ha sorprendido gratamente. Catalogarla como novela romántica es quedarse verdaderamente corto. Hay romance, claro que sí, pero también hay otras muchas cuestiones que configuran esta novela como algo mucho más profundo.

Para empezar, la novela arranca en modo thriller. En los primeros capítulos, el lector asiste a una persecución policíaca. Lizzy huye de la ciudad mientras un sedán negro intenta darle caza. ¿Por qué huye esta joven? Al parecer está acusada de asesinato. En su huida, se topará de cruces con John, el joven conductor de una furgoneta destartalada, contra la que nuestra prota tiene un pequeño accidente. Ni corta ni perezosa, Lizzy se da la fuga y, a la persecución de los agentes, se suma la de John, quien pretende que la joven le pague los desperfectos que el accidente ha propiciado en su vehículo. Se inicia así una roadtrip, a lo largo de la cual Lizzy volverá a encontrarse con John e Eve, su compañera de viaje. También conocerá a Ana, una mujer en busca de su destino y a  Giacomo, un octogenario que se dispone a cumplir una promesa. Todos juntos pondrán rumbo a San Cayetano, un pueblecito pequeño, donde cada uno de ellos le espera un encuentro con su destino. 

Pero, a la vez que asistimos a este viaje, la novela intercala otro hilo narrativo. En ellos, Lizzy habla de su pasado en primera persona. Dirigiéndose a un hombre al que apoda Darcy, narrará un gran amor, complejo, que lamentablemente acabó de manera trágica. Ese terrible desenlace es el que da pie al viaje de Lizzy a San Cayetano, a donde deberá acudir para arreglar el daño que ocasionó en el pasado. Llegado el momento, ambos hilos se unen para alcanzar un desenlace que me ha gustado bastante, porque es algo atípico para una historia como esta.

No soy Lizzy Bennet es una novela muy coral. Aun así, el protagonismo lo copan Lizzy y John. Ella es una joven "morena y bonita, con unos ojos inocentes y luminosos". Licenciada en filología inglesa, sus padres siempre esperaron que se dedicara al mundo de la abogacía y siguiera la tradición familiar. Sin embargo, Lizzy es un alma libre. Su mayor pecado ha sido enamorarse y ahora paga las consecuencias. Tras un incidente de su pasado, su familia, una de las más destacadas de la ciudad, la repudiará, dándole la espalda. 

En cuanto a John, es un joven de aproximadamente treinta años. De aspecto desastroso, luce una melena rubia y una barba desarreglada. Dejó la comodidad de una vida holgada para viajar por el mundo y ayudar a su amiga Eve, lo que nos da una pista del tipo de persona que es. Se podría decir que Lizzy y John son las dos caras de una misma moneda. Lo que una pretende conseguir, el otro ya lo ha conseguido. Cuando una va, el otro viene de vuelta. Al menos, esa es la percepción que tengo de esta pareja protagonista. En cualquier caso, la atracción entre ambos personajes surge desde el primer encuentro. Nada más verlo, Lizzy siente curiosidad por este hombre al que no deja de encontrarse una y otra vez en su camino. Para él, "había algo en aquella chica, una recia fortaleza bajo aquel torrente de aparente fragilidad, un trazo de decencia bajo sus formas de desalmada, que lo tenían completamente desconcertado y, por qué no decirlo, interesado".

En cuanto al resto de personajes, Eve, Ana y Giacomo tendrán su propia parcela protagonista. Cada uno de ellos tiene que arreglar algo de su pasado, y arrastran una historia de amor profunda. Pero no voy a entrar en detalles. Lo que sí os diré que es la historia de estos tres personajes es tan bonita que perfectamente podrían protagonizar su propio spin off.

Con un estilo fresco, desenfadado y diálogos ingeniosos, que en ocasiones se mezclan con una modulación algo más nostálgica e intimista, No soy Lizzy Bennet alterna dos voces narrativas, pues como os he contado antes, hay dos hilos argumentales. El tono de cada una de las partes varía muchísimo. El viaje en carretera, que se narra en tercera persona, tiene un aire alocado y disparatado. Sin embargo, cuando Lizzy habla de su pasado en primera, todo se vuelve mucho más taciturno y melancólico. 

No soy Lizzy Bennet es una novela amable y bonita, nada convencional para el género en el que se encuadra. Me ha resultado una historia bien urdida, con momentos románticos y otros llenos de humor. Cuenta también con una mezcla de misterio y suspense, que le aporta mucho atractivo, y un desenlace bien pensado, con el que, además, el lector entenderá la auténtica naturaleza de Lizzy. 

Cierro la reseña con una frase que perfectamente podría resumir lo que Lizzy pretende en esta historia:



"...cerrar el pasado para enfrentarse al futuro"


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



jueves, 30 de julio de 2020

JOSÉ DE LA ROSA: 'Generalmente, los autores de novela romántica somos grandes desconocidos'

Sabéis que no suelo ser lectora de novela romántica. Aunque, en alguna ocasión me he asomado al género, no es habitual que figure entre mis lecturas. Sin embargo, a veces es bueno hacer concesiones porque te puedes llevar sorpresas muy agradables. Eso es lo que me ha ocurrido con No soy Lizzy Bennet, la última novela de José de la Rosa. Admito que no conocía a este autor sevillano que ya lleva andado un largo trecho. Quince son las novelas que lleva publicadas, entre auto-publicación y publicación convencional, con respaldo de editorial. Además, ha ganado un par de premios literarios. El último, el Premio Vergara, con este título sobre el que hemos conversado hace unos días. 

No soy Lizzy Bennet es una historia bonita, muy bonita, en la que el amor es el epicentro, pero en la que también encontramos otros asuntos tratados con profundidad. Cuenta con personajes sólidos, llenos de claroscuros. No es una novela almibarada, no peca de exceso de dulzor, ni de protagonistas planos, que terminan rebozados en una felicidad inverosímil. Pero no quiero adelantar más detalles sobre la novela. Porque, antes de daros a conocer mis impresiones, quisiera presentaros al autor, a través de esta entrevista. 


Marisa G.- José, te advierto que no soy lectora de romántica pero tu novela me ha gustado mucho.

José R.- Me alegro mucho, de verdad.

M.G.- ¿Y cómo que no te conocía? Si llevas quince novelas publicadas.

J.R.- Generalmente, los autores de novela romántica somos grandes desconocidos. Es una literatura que está muy prejuiciada. Es habitual pensar que son novelas fáciles, muy repetitivas, que muestran a una mujer sumisa, y que siempre acaban con final feliz, pero no siempre es así. La novela romántica se adapta a todos los tiempos porque lo que habla es del amor. 

Para que te hagas una idea, en España, las dos autoras que más venden en estos momentos, escriben novela romántica. Son Megan Maxwell y Elisabeth Benavent. Además, la novela romántica es el segundo género de ficción más vendido. Pero como te digo, los autores de romántica son muy desconocidos. En Sevilla, a mí no me conoce nadie. 

M.G.- ¿Y todas esas novelas están publicadas por editorial o hay auto-edición?

J.R.- Algo más de la mitad están publicadas con editorial. Trabajo con Random House, con Harper Collins y con Urano. Con esta última, gané el Premio Titania, un premio de novela romántica que ellos promocionan. Pero, como vivo de escribir, el 40% de mi producción lo auto-publico. Es en la auto-publicación donde obtengo mayores ingresos. Con las editoriales, recibes adelantos y la liquidación, que se realiza una vez al año pero, de este modo, es complicado vivir. Con la auto-edición, al menos en novela romántica, a día de hoy se puede vivir. 

M.G.- Formas parte de la Romance Writers of América. ¿De qué manera participas en esta asociación?

J.R.- Es una asociación que invita a inscribirse, a los escritores de novela romántica, para lo que hay que pagar una cuota, que no es poca cosa. Para ser miembro de la asociación, tienes que demostrar que tienes un número de ejemplares vendidos, que tienes una cantidad determinada en royalties anuales,... Pero es una asociación muy interesante porque es muy activa. Organizan muchos talleres, actividades, cursos. Lo que ocurre es que actualmente, está hecha unos zorros. En diciembre de 2019, se dio un caso de racismo. Una serie de autoras plantearon que la novela romántica tenía un único perfil de protagonistas, y que tenía que ser siempre de raza blanca. Claro, eso fue todo un escándalo. Tuvo que dimitir toda la Junta directiva. Pero bueno, aparte de eso, siempre organizan cosas interesantes, en todas partes del mundo, incluso en España. 

M.G.- Sí que hay mucho prejuicio con respecto a este género. Pero hay que reconocer que, generalmente, la mayoría de autores que escriben romántica son chicas. 

J.R.- Efectivamente. Aproximadamente, el 80% de escritores de novela romántica son mujeres, de igual modo que, aproximadamente el 90% de los lectores, son mujeres. Es un género eminentemente femenino. Aunque seguro que hay muchos hombres que no reconocen que son lectores de novela romántica.

M.G.- Eso seguro. Con No soy Lizzy Bennet ganas el Premio Vergara. Háblame un poco de este premio.

J.R.- Vergara es una editorial que, actualmente, pertenece al grupo Penguin Random House. Es una editorial muy importante en novela romántica. Dentro de mi estrategia como autor para obtener más visibilidad está el participar en premios. Tuve la suerte de ganar la décima edición con Lizzy. El perfil de novela que generalmente publica Vergara es un poco más tradicional que la mía, pero parece que a ellos les apetecía un cambio de aire. Porque esta novela es un poco diferente, dentro del canon de novela romántica.

M.G.- Yo creo que por eso me ha gustado tanto, porque es diferente y se aparta un poco de lo que se conoce tradicionalmente como novela romántica. No es la típica historia de chica conoce a chico, se enamoran y son felices para siempre.  

J.R.- En todas mis novelas, intento tratar un tema en concreto y retratar el momento vital en el que estoy. En esta novela, quería tratar el tema de la rendición. La protagonista se da cuenta que tiene que dejar de correr, de marcarse objetivos. Entiende que es necesario pararse y disfrutar de las cosas que tiene a diario. Es necesario mentalizarse y disfrutar de lo que la vida te ha dado, de lo que tienes hoy.

M.G.- Es que siempre estamos pensando en el día de mañana, en vez de en el día de hoy.

J.R.- Exacto. Además, me apetecía también hacer un homenaje a Jane Austen, inspiradora de uno de los subgéneros de la novela romántica, como es la regencia. Sus libros fueron la antesala de lo que después ha sido la novela romántica, unas historias que plantean un conflicto amoroso con un final positivo, que no feliz. Porque son novelas que tienen un final que genera una sensación agradable y de bienestar al lector. Los protagonistas no tienen por qué casarse, ni quedarse juntos, basta con que los conflictos se resuelvan de manera positiva para el lector. 

M.G.- ¿Pero tú piensas primero el tema y luego dibujas los personajes y la trama? ¿Cómo se construye la novela en tu cabeza?


J.R.- Con cada novela es distinto. La mayoría de las veces, la idea parte de un tema. En Gigoló, el amor tiene un precio, que ganó el Premio Titania, hablé sobre la necesidad de ser uno mismo. Pero Un lugar donde olvidarte nació a raíz de una conversación. Me invitaron a una boda a la que asistí por puro compromiso, y encima me sentaron en la mesa más extraña, donde coincidí con gente muy dispar, un matrimonio de ochenta años, un joven de veinte,... Todos estábamos descolgados porque no nos conocíamos. Se me sentó al lado una mujer encantadora, psiquiatra de profesión, pero ya jubilada. Claro, empiezas a soltar temas, hasta que encontramos uno muy interesante. Ella empezó a hablarme de su profesión. Me contó cosas fascinantes. Nos llevamos toda la noche hablando y escribí esa novela en dos semanas. 

M.G.- Y Lizzy también se puede considerar una roadtrip porque los personajes emprenden un viaje, y van pasando por distintas localidades. No sé por qué me imaginé que la historia transcurría en Londres y alrededores, pero no.

J.R.- La novela se desarrolla en un país imaginario. Podría ser Estados Unidos pero la geografía está totalmente inventada. Cuando empecé a plantearme la novela, lo que quise trazar fue un viaje de la cabeza al corazón, de lo racional al sentimiento, y por eso es un viaje de norte a sur. El viaje funciona como metáfora. Lizzy emprende su viaje a través de una autopista, como ese camino que todos seguimos en la vida. Sin embargo, llega un momento en que ella toma una desviación hacia un sendero de arena amarilla, como el camino de las baldosas amarillas. A partir de ahí, entra en el mundo de las ilusiones, donde las cosas que ocurren no son verdaderamente reales. Además, se hará acompañar por cuatro personajes, como Dorothy,... Es decir, hay un viaje interior. Lizzy trazará un
 recorrido interno. Cuando llega a su destino, se habrá transformado en otra persona, capaz de enfrentarse a lo que le depara la vida. Pero el lector puede leer este libro como le apetezca. Habrá quienes solo quieran ver una novela romántica entretenida. 


M.G.- Es decir que San Cayetano, que es el pueblo al que se dirige Lizzy y sus cuatro acompañantes, no existe.

J.R.- Pues no, no existe. Y si le puse nombre de santo fue para santificarlo de alguna manera. (Risas)


M.G.- Pues te ha quedado bonito, la verdad. Parece un sitio muy agradable.


J.R.- Bueno, todo es como una especie de alegoría al Mago de Oz.


M.G.- En esta novela hay amor, pero también hay un asesinato del que se va dando información muy poco a poco, y eso genera mucho suspense en el lector.

J.R.- Yo empecé escribiendo thrillers, en los que no había ni un solo beso, ni una sola relación amorosa. Era un género que me gustaba mucho, y mi primera novela la publiqué con Suma de Letras. Si aterricé en la novela romántica fue por pura casualidad. Empecé a trabajar en una editorial, y había que buscar una línea con la que se hiciera caja. Nosotros publicábamos guías, obras de teatro,... Pero investigando y analizando los informes de ventas, nos dimos cuenta que lo que daba dinero de verdad era el género romántico. Al final terminé cayendo yo mismo en ese género. Pero como el thriller me gusta, en todas mis novelas románticas siempre presento un misterio que hay que resolver.

M.G.- Es un novela coral pero los personajes que ostentan más protagonismo son Lizzy y John. ¿Cómo te han salido estos protagonistas?

J.R.- Lizzy es una mujer que ha intentado llevar hacia delante su vida, incluso en contra de los deseos de su familia. Nunca ha conseguido romper las expectativas que se tienen de ella. Su padre siempre ha querido que se dedicara a la banca y al derecho. A Lizzy le tienen que pasar cosas muy tremendas para romper definitivamente con su familia y hacer lo que quiere.

Y John es el contrapunto adecuado. Es un hombre que ha ido un paso más lejos. Después de una vida ejerciendo la profesión que quería su padre, ahora recorre el mundo con su furgoneta Rosemary. John lo ha dejado todo atrás y en lo único que piensa es en vivir todo aquello que la vida le depare. En ese punto vital, el amor puede llegar a revolucionar la vida de cualquiera. El amor no es algo que surge cuando le das a botón. El amor llega a tu vida, te cae encima, como al que le cae un cubo de agua, y generalmente, en el momento más inoportuno.

M.G.- Y luego tenemos al resto de personajes: Eve, Ana y Giacomo. No son meros secundarios, sino que tienen su parcela de protagonismo y su propia historia de amor.

J.R.- Pues sí. Al principio me planteé contar la historia de manera completa, empleando un narrador omnisciente. Pero estos personajes secundarios eran tan potentes.... Eve es esclava de su belleza. Todo el mundo la ha valorado siempre por su aspecto físico, porque es espectacular y despampanante.  Se ha enamorado de un hombre que no ha visto nunca, y que solo la puede valorar por su interior. Por su parte, Ana ha hecho siempre lo que su padre ha querido. Ahora que ha fallecido, es hora de retomar las riendas de su vida e ir en busca de su destino. En cuanto a Giacomo, él es la representación del amor platónico. Es un hombre que lleva 50 años enamorado de una mujer, a la que solo ve una vez al año. 

Estos personajes me han servido para proyectar el amor de Lizzy, pero salieron tan potentes, que llegaron a eclipsar a Lizzy en muchos momentos. Por eso, me decanté por un segundo narrador, con el que Lizzy habla de forma apelativa con Darcy, el hombre que causa su desgracia.

M.G.- A mí estos amores, todos, me han gustado muchísimo. Cada uno de los personajes tiene una historia preciosa. Pero que ahora hablas del segundo narrador, en la novela hay alternancia de capítulos y se puede leer como dos novelas distintas, ¿verdad?

J.R.- Sí. Se puede leer como novelas independientes. Mi editora me sugirió unas mejoras que me vinieron muy bien. Uno de los consejos que me dio fue ordenar de forma cronológica, las intervenciones de Lizzy y Darcy. Cuando yo presenté la novela al premio, todo eso estaba desordenado. Ese desorden provocaba más misterio en el lector, pero también más desconcierto y confusión. Creo que reordenar esa parte fue una decisión muy acertada porque la novela ha ganado en coherencia.

M.G.- Para ir terminando José. En tu cuenta de Pinterest has colgado fotos de actrices y modelos que encajan muy bien con la descripción de los personajes. Es una manera de poder ponerles cara. 

J.R.- Eso lo llevo haciendo hace mucho tiempo. Recuerdo que en mis primeras novelas, me liaba con las descripciones físicas de los personajes. Si la protagonista era rubia con los ojos azules en la página veinte, le cambiaba el color de los ojos diez más páginas más adelante. Y cuarenta páginas más, se convertía en morena. Me liaba mucho porque, además, escribo más de una novela a la vez. Llega un momento en el que tengo tal cacao de personajes en la cabeza, que voy mezclando los personajes de una historia con la de otra. Para evitar que me siguiera pasando eso, me busqué una imagen por cada personaje, una foto de una actriz, de un modelo... que se pareciera al personaje que yo tenía en mi cabeza. Y voy colocando esas fotos en mi tablón de trabajo de tal modo que, cada vez que tengo que hablar de algún rasgo físico, miro la foto. 

Además, cuando estoy en pleno proceso de escritura, no puedo leer ficción, porque se me suele pegar el tono. Así que sustituyo la lectura  por la música. Me encanta escuchar música. Y cuando estoy escribiendo, suelo escuchar esas canciones que me ayudan a contextualizar la historia. Luego compongo una lista de Spotify. Son herramientas de trabajo que luego pongo a disposición de los lectores. 

M.G.- Es material adicional que gusta mucho. Y hablando de lecturas, ¿qué sueles leer?

J.R.- Leo absolutamente de todo. Soy un devorador de libros. Ahora mismo estoy leyendo Ellos de Francine Du Plessix Gray, una novela maravillosa. No tengo ningún límite en cuanto a género. Incluso leo ensayo. Me considero lector antes que escritor.

M.G.- De acuerdo, José. Pero tú sigue escribiendo porque, a mí me ha gustado esta novela y creo que ha sido un estreno bastante agradable. Te seguiré bien la pista.

J.R.- Muchas gracias, Marisa. 

Sinopsis: Llamarse Lizzy apellidándose Bennet fue una casualidad, pero esta anécdota ha marcado su vida desde niña, desde el momento en que decidió guiar su conducta por el código moral de la protagonista de Orgullo y prejuicio, la otra Lizzy Bennet: honor, libertad, coherencia.

Pero algo tuvo que salir muy mal, porque con treinta años recién cumplidos, esos tres principios se han volatilizado: la prensa la considera un monstruo, la policía la persigue, y ella no cree en nada que no sea atravesar el país y llegar a San Cayetano, la capital del sur, donde debe llevar a cabo su última misión antes de acabar entre rejas.

En medio de esta huida, un accidente de tráfico la hace coincidir con John, un tipo que le desagrada al instante, y a quien solo quiere quitarse de encima. Aunque esa tarea no será fácil. John está decidido a recuperar lo que es suyo, y para conseguirlo la perseguirá, si hace falta, hasta el final del mundo.

Así, Lizzy se embarca en una travesía por carretera a lo largo de un país mágico, con la policía pisándoles los talones y unos extraños compañeros de viaje: Eve, enamorada de un hombre al que no conoce; Giacomo, que como cada año desde hace cincuenta y tres va en busca de su amada para pasar juntos una sola noche a la luz de la luna; y Ana, que ha decidido retomar su vida donde la dejó casi cuatro décadas atrás. Y por supuesto John, pues lo que empieza siendo una cuestión de orgullo, derriba todos sus prejuicios hasta hacerla comprender qué es de verdad el amor.

Moteles de carretera, comunas nudistas, grupos de terapia, serrerías perdidas en el bosque y un destino incierto los aunará a todos bajo la magia de una canción, justo cuando sus vidas deben enfrentarse a su destino.


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