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viernes, 14 de abril de 2023

TODO ARDE de Juan Gómez-Jurado

Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: octubre, 2022
Precio: 22,90 €
Género: thriller
Nº Páginas: 600
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN:9788466672474

Autor

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista y autor de varias novelas de gran éxito, traducidas a cuarenta lenguas. Las novelas sobre el universo de Antonia Scott (El paciente, Cicatriz, Reina Roja, Loba Negra y Rey Blanco, todas ellas publicadas en Ediciones B) se han convertido en el mayor fenómeno de ventas del thriller español y han consagrado a su autor como uno de los máximos exponentes del género a nivel internacional. Prime está adaptando a serie Reina Roja, en uno de los proyectos audiovisuales más esperados a nivel internacional.

Actualmente colabora con varios medios y es cocreador de los podcast Todopoderosos y Aquí hay dragones.

Sinopsis

Esta es la historia de tres mujeres que lo han perdido todo.

Incluso el miedo.

Por eso son tan peligrosas.

Esta es la historia de una venganza imposible, sin ninguna posibilidad de éxito.

Esta es la historia de tres mujeres que se atreven a hacer lo que los demás sólo nos atrevemos a imaginar.

Algo muy poderoso está a punto de ocurrir.

Y nada volverá a ser igual.

SIEMPRE GANAN LOS MISMOS.

ES HORA DE CAMBIAR LAS REGLAS.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Juan Gómez-Jurado siempre pide a sus lectores que no sean excesivamente generosos a la hora de comentar y desvelar los detalles de la trama de sus novelas. Trataré de ser lo menos intrusiva posible, pero algo habrá que decir.

Tras la trilogía protagonizada por Antonia Scott, aquella singular mujer que tantas alegrías dio a sus lectores, Gómez-Jurado deja descansar al personaje (no sé si definitivamente) para 

En Todo arde conoceremos a Aura Reyes, una mujer de 45 años cuya vida se trunca de un día para otro. Por su indumentaria, podríamos pensar que Aura forma parte de esa clase social a la que muchos ciudadanos de a pie aspiran. Basta con echar un ojo a su bolso de Prada, en cuyo interior habita un rouge de Dior. Está justo en ese punto de su vida en el que no hay marcha atrás.


«Cuarenta y cinco años, viuda, madre de dos niñas (ma-ra-vi-llo-sas, dicho así, separando mucho las sílabas y abriendo mucho la boca). A punto de tener una revelación trascendental». [pág. 14]


Por circunstancias que no voy a desvelar, Aura será detenida por la policía. Tiene algún asuntillo pendiente con la justicia del que tampoco diré nada. Entre rejas conoce a otra mujer, una gallega que responde al nombre de Mari Paz, aunque la paz la suele rehuir con bastante frecuencia. Juntas emprenderán una aventura, persiguiendo a los malos de esta película con el objeto de hacer justicia y que los buenos queden absueltos de sus supuestos delitos. Estamos ante lo que yo he querido llamar un thriller empresarial, una trama financiera, en la que el autor desgrana todo un entramado que pone sobre el tapete los tejemanejes económicos que se llevan a cabo en algunas empresas, y tras los cuales se encuentran hombres y mujeres poderosos, tirititeros que saben manejar los hilos de sus víctimas con perfecta sincronización; hombres y mujeres que tienen importantes contactos en todas las esferas, gente que le deben favores y que se ven obligados a cruzar al lado oscuro de la ley. 

Como digo, y para salir del entuerto en el que se ha metido, Aura propondrá un descabellado plan a Mari Paz. Pero necesitarán ayuda. A ellas dos se unirá una tercera persona, y en la retaguardia también contarán con un divertido y curioso grupo de legionarios, de los que también iremos conociendo sus particularidades. 

No os cuento más sobre la trama pero sí os diré que Todo arde despierta la curiosidad del lector desde el minuto 1. La vida de Aura Reyes se nos presenta con muchas incógnitas que el lector irá descubriendo a medida que se vaya adentrando en la lectura. Necesitaremos un tiempo para ir abriendo cajas pues, llegados a la página 44, ni siquiera sabremos todavía lo que ha hecho Aura para acabar en sus circunstancias actuales. 

Siempre he dicho que las novelas de Gómez-Jurado cumplen con lo que prometen. Cierto es que no considero que sean tan absolutamente fascinantes como para que se forme un revuelo tan extraordinario cada vez que saca nueva novela (cosas del marketing), pero sí creo que son novelas entretenidas, con una trama bien urdida y unos personajes interesantes. Este ha sido mi parecer con respecto a la trilogía que protagonizó Antonia Scott. No obstante, tengo que admitir que Todo arde me ha gustado más que las novelas previas del autor. Para empezar, la trama me parece más complicada de armar. Todo lo relacionado a las entretelas empresariales, los asuntos bursátiles, los intríngulis financieros suponen una dificultad añadida a la propia construcción de una novela y, por ese lado, confieso que Gómez-Jurado me ha convencido. 

Al mismo tiempo, Todo arte tiene una parte central que es una auténtica película. Bueno, estamos acostumbrados a que ciertas novelas, no sin la habilidad del autor, adquieran ese aire cinematográfico que tanto nos gusta a los lectores y admito que el desarrollo de esta novela me ha resultado muy ameno y dinámico. Muchas escenas están cargadas de tensión, de esas en las que el lector teme que a los personajes los trinquen con las manos en la masa y estos no lo tendrán nada fácil. En muchas ocasiones estarán a punto de conseguir su objetivo pero caerán de bruces contra el suelo y tocará levantarse de nuevo.

Todo ello para llegar a un desenlace que espero no se quede ahí (y lo dice una que odia las trilogías y las sagas). Pero es que Aura y Mari Paz forman un buen tándem. Para mí son como esos Ángeles de Charlie clandestinos, unas justicieras a las que espero ver de nuevo. 

Aura Reyes y Mari Paz

Son diversos los personajes que asoman a esta novele pero me voy a centrar en los dos femeninos principales. Aura es madre por encima de todo. Sus hijas de 9 años son su prioridad más absoluta, las que le generan las mayores preocupaciones pero también las mayores alegrías. La vida de Aura era muy distinta antes. Era una importante ejecutiva, tenía una familia muy bonita, y juntos vivían en una casa grande y moderna pero desde que es viuda lo ha perdido todo: marido, trabajo, casa y reputación. Ella y las niñas se han tenido que mudar a la casa de la madre de Aura, renunciando a todo lo que tenían. Donde antes había felicidad, ahora hay miedo. Donde antes había solvencia económica ahora no hay ni un duro. Ni siquiera puede pagarse un abogado que la saque del lío en el que está metida. 

Aura representa a ese tipo de mujer dispuesta a todo con tal de proteger a los suyos y de hacer justicia. Para ello, se verá obligada a llevar a cabo diversas acciones que, en su vida, hubiera imaginado. Pero le empuja el afán de venganza y ya se sabe que la rabia es un buen aliado para dejar atrás cobardías.

Su compañera de batallas será Mari Paz, una mujer llena de tatuajes, una superviviente que lleva tiempo dando tumbos. Poco a poco iremos viendo el pasado de esta mujer, ex militar de profesión, cuya vida derivó en lo que es hoy por malas decisiones. Mari Paz conoce a la gente de la calle, está de vuelta de todo y sabe cómo manejarse en la jungla de los bajos fondos. 

Bajo mi punto de vista son dos personajes sólidos, bien construidos. Ambos me han gustado mucho. Aura porque es una luchadora, que no está dispuesta a dejarse amilanar. Y Mari Paz porque resurge de sus cenizas. Una se convierte en el apoyo de la otra. Si para Aura, Mari Paz supone ese pilar sólido sobre el que sustentar el descabellado plan que ha ideado, para Mari Paz, Aura es el empujón que necesitaba para despertar y volver a la vida. Me ha parecido una mujer con mucha tristeza dentro, que camufla con cierto desdén y hostilidad, aunque a la legua se nota que su interior es mucho más blandito. Por otra parte, es la que aporta ese punto cómico y simpático que tiene la historia. Es divertido verla relacionarse con las hijas de Aura, ella que nunca ha tenido a un niño pequeño cerca. Y también provoca alguna sonrisa cuando se cuela alguna expresión gallega en su discurso.

Pero no será el único personaje que aporte humor al relato. Como dije antes, Aura y Mari Paz estarán parapetadas por un grupo de legionarios, a cual más peculiar. Estos hombres, con sus particularidades, también animarán la historia con sus vivencias.

Estructura y estilo

Estructurada en cinco partes, Todo arde cuenta con capítulos cortos y un epílogo que cierra correctamente la historia. Muchos de los capítulos finalizan en el típico cliffhanger que tanta ansia lectora despierta, aunque no todos irán numerados. Hay algunos, de otra índole, se irán intercalando. Dejo que lo descubras por ti mismo.

Como viene siendo habitual en sus novelas, cada bloque viene precedido por una ilustración en blanco y negro. Y Gómez-Jurado echa mano de diversos recursos que dinamizan la lectura (atención a las letras de canciones insertas en el texto, las líneas en cursiva e incluso las herramientas propias del cine).

A pesar de sus seiscientas páginas, Todo arde se lee de forma muy rápida. A esa fluidez ayuda mucho que en casi cada página haya mucha acción, pues el autor apenas da un respiro al lector, y la breve longitud de los capítulos, que te anima a seguir avanzando. 


En definitiva, Todo arde es una novela que cumple con lo que busco en el género, entretenimiento, cierta adicción, suspense, intriga y buenos personajes. Estamos ante una novela con una trama sobre el poder, el dinero o la importancia de tener los contactos correctos. Una novela donde se combatirá el mal con las armas que sus protagonistas tienen a su alcance y donde, por suerte, se hará justicia.

Dedicada a su pareja Bárbara Montes (aprovecho para recomendarte su preciosa novela Julia está bien -reseña y entrevista-, dedicada a su abuela), solo puedo decir que Todo arde me ha gustado y me lo ha hecho pasar bien.


«Todo arde si le aplicas la chispa adecuada, piensa Aura».


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí: 

viernes, 31 de enero de 2020

TODO ARDE de Nuria Barrios

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Editorial: Alfaguara.
Fecha publicación: enero, 2020. 
Precio: 18,90 € 
Género: Narrativa. 
Nº Páginas: 296 
Encuadernación: Tapa blanda con solapas. 
ISBN: 9788420438498 
[Disponible en eBook y Audiolibro; 
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Nuria Barrios es autora de las novelas El alfabeto de los pájaros (2011) y Amores patológicos (1998); de los libros de relatos Ocho centímetros (2015), El zoo sentimental (2000) y Baleria (2000), y de los libros de poemas La luz de la dinamo (2017), ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, Nostalgia de Odiseo (2012) y El hilo del agua (2004), ganador del Premio Ateneo de Sevilla. Como cuentista está presente en numerosas antologías, la más reciente: Tsunami, miradas feministas.

Sinopsis

¿Alcanza el amor para salvar una vida del desastre?

Esta es la historia de dos hermanos. El pequeño se llama Lolo y tiene dieciséis años. Su hermana mayor, Lena, está enganchada al crack y a la heroína. Lleva un año fuera de casa y nadie conoce su paradero. Un día de agosto, Lolo la encuentra en el aeropuerto de Barajas, donde obtiene dinero con pequeños hurtos. Para convencerla de que vuelva a casa con él, decide acompañarla al poblado chabolista donde Lena compra la droga y parece que vive. Cuando llegan allí, cae la noche y Lolo se encuentra con una realidad aparentemente caótica e infernal. Lena le da esquinazo y él se ve de repente, solo, perdido y en medio de una lucha de clanes. En el momento en que ella se entera de que la vida de Lolo corre peligro, sale en su busca. Por separado, cada hermano intenta encontrar al otro en una carrera contrarreloj.

¿Hasta dónde es capaz de llegar una yonqui por salvar a su hermano? ¿Dejará que lo maten si él pone en peligro su consumo? Y ¿hasta dónde es capaz de llegar Lolo para salvar a su hermana, que se hunde en el abismo? ¿Arriesgará su propia vida?

Todo arde habla de lo que significa la familia, de la fina línea que separa la normalidad del desastre y del rastro de luz que deja siempre el amor. 

[Información tomada directamente del ejemplar]



Recordaba que Nuria Barrios ya me había hablado de yonquis, drogas y poblados. Rescaté de mi estantería aquel volumen de relatos con el que la descubrí. En Ocho centímetros (Páginas de Espuma), hay piezas que nos hablan de todo esto. Revolví el cajón de mis recuerdos y encontré que le había preguntado por aquellos ambientes durante la entrevista que me concedió en 2015.

Todo arde conduce al lector a un poblado chabolista en Madrid, donde la vida se desdibuja y en los ojos de sus habitantes se perciben reflejos de cristal, que diría Víctor Manuel. En aquel laberinto de calles embarradas, hogueras, casas medio derruidas, miseria, letargo y muerte se mueve una de las protagonistas de esta novela. Elena, conocida por todos como Lena, tiene veinticinco años y una vida por detrás, más que por delante. Enganchada al crack y a la heroína, dejó el refugio familiar hace un año y sus padres no han vuelto a verla. Ya no sueñan con recuperarla. Tiraron la toalla y eliminaron su rastro del hogar. Sin embargo, su hermano Lolo, de dieciséis años y recién llegado de un año de estudios en Irlanda, se ha propuesto sacar a su hermana de esa inmundicia. Tras localizarla en el aeropuerto de Barajas, donde perpetra pequeños robos y engaños con los que conseguir dinero para más droga, la acompaña al asentamiento chabolista, y pasa junto a ella casi veinticuatro horas, de un atardecer a un amanecer. En ese submundo, Lolo hará todo lo posible por convencer a su hermana, por animarla a dejar las drogas, a volver a la vida de antes, y por alejarla de aquel entorno sórdido y terrible. Pero Lena,... Bueno, es que Lena está bien. O eso dice ella. 

Me gustó la narrativa de Nuria Barrios en Ocho centímetros. No eran relatos fáciles como tampoco lo es la historia que contiene Todo arde. La autora madrileña dibuja un inframundo, un Hades que suele estar oculto a los ojos de los demás, y al que se desplaza Lolo como el Orfeo que busca a su Eurídice, esa Lena que también tiene un tobillo mordido. Debo admitir que la novela refleja con suma nitidez el sórdido mundo de los poblados, donde se ve y se consume droga, donde los yonquis trapichean aquí y allá para conseguir una dosis que ya no es suficiente. Todas las descripciones me parecen muy visuales, esas reuniones alrededor de las fogatas, los fumaderos, las rencillas entre clanes están magníficamente construidas. De igual modo, la autora reconstruye perfectamente las difíciles relaciones entre padres e hijos,  o esa ceguera que solo sufren los dependientes, capaces de engañar pero solo a ellos mismos. Yo salgo de esto cuando quiera, le dirá Lena a Lolo. Y todos sabemos, incluso el lector, que no es verdad. 

De Todo arde hay muchas cosas que me han gustado. El bochorno que destilan las páginas del libro, a través de una acción que transcurre en un caluroso mes de agosto madrileño, con ese cielo plomizo y grisáceo, esa calima como la llamamos aquí, que lo hace todo aún más asfixiante. Cuesta trabajo respirar en el poblado, y no solo por el calor. El humo de las múltiples hogueras que se encienden aquí allá para señalar los puntos de venta, vuelven densa la atmósfera exterior. 

El uso del lenguaje es otro de los aspectos a destacar. Si Nuria Barrios sabe cómo es la vida en los asentamientos donde la droga campa a sus anchas, si también sabe qué efectos provoca el crack o la heroína en los consumidores, que quedan aletargados, como cuerpos inertes a merced de lo inhalado, la autora también sabe cómo se habla en ese lugar recóndito y oscuro. Los yonquis, los clanes gitanos, auténticos capos de la droga, tienen su propio idioma. Entre ellos se entienden y entre ellos se expresan, con términos llenos de contracciones, con amenazas, con insultos. Si a unas descripciones muy visuales se le suma un lenguaje muy real, la trama cobra vida ante nuestros ojos y se vuelve un cuadro hiperrealista. 

En cuanto a los personajes, aunque la novela es muy coral, Lena y Lolo son los protagonistas principales. Considero que Barrios hace un trabajo extraordinario en la construcción del adolescente. Aunque se hace uso de un narrador en tercera persona, el lector se asoma al poblado a través de los ojos del muchacho, que se mueve de aquí para allá, conociendo a toda la fauna que puebla el lugar. Lolo es un joven que tiene problemas de tartamudez. Desde niño ha sentido ese defecto como un gran estigma, que ha marcado toda su vida. Es el personaje que más me ha gustado y, aunque no hay ninguna referencia en el texto, en todo momento he tenido la sensación de que Lolo tiene cierta discapacidad. No tengo muy claro si es psíquica o simplemente emocional. Me ha parecido un joven débil, vulnerable e inmaduro. Es cierto que solo tiene dieciséis años pero, los adolescentes de ahora son de otro modo. Lolo está muy perdido, muy desorientado. Quizá por eso insiste tanto, una y otra vez, una y otra vez, en recuperar a Lena, en convencerla para que vuelva con él a casa. Y es que Lena parece ser su faro, su apoyo en la vida aunque ahora se haya convertido en un referente podrido. O por eso también, por esa necesidad de amarre que tiene Lolo, el chico se apropia de un cachorro de pitbull blue que le puede costar la vida. A alguien tiene que salvar. De este modo, el animal funciona más como una metáfora, un símil como otros que salpican el texto.

En cuanto a Lena no he llegado a conocerla interiormente. Me he acercado a ella más desde un plano físico, imaginándomela con una delgadez extrema, con costras y heridas en la piel, sucia y desaliñada, con un cabello que ya ha perdido todo su brillo, y un cerco oscuro enmarcando sus ojos. He reconocido en Lena a esos jóvenes que no saben ni en qué mundo viven, con argumentos peregrinos, que la conducen a cometer un error tras otro. Ella es feliz en el poblado. Ahí es donde está su verdadera familia. El mundo más allá de ese asentamiento es solo un lugar donde se exprime al ser humano por cuatro duros y por eso, ella, que tiene estudios de Educación Infantil, no quiere trabajar en una guardería. 

Sobre Lena no sabremos mucho, ni siquiera qué fue lo que la empujó a las drogas. ¿Un asunto familiar, tal vez? ¿La convivencia con sus padres eran tan insoportable que se vio abocada a drogarse para aguantar su existencia? Tampoco importa mucho cuál fue el detonante de su adicción. La novela arranca con una joven enganchada hace tiempo y lo que verdaderamente interesa es el ahora. Y tampoco importa quién tiene la culpa de la vida que lleva porque, en Todo arde, no hay juicio moral.  

Respecto a los escenarios, más allá de una breve escena en el aeropuerto, todo transcurre en el poblado, un lugar que podría estar en cualquier ciudad de España. Al fin y al cabo, todos serán iguales. Lo que queda claro, y creo que lo apunté anteriormente, es que Nuria Barrios conoce perfectamente estos ambientes, de ahí que todo resulte tan visual. Si buscas alguna entrevista actual, o incluso con motivo de publicaciones anteriores, la oirás decir que ha visitado asentamientos de este tipo, que siempre le ha interesado la cultura gitana y por eso sabe cómo se mueven los clanes.

Y dicen que Todo arde es un thriller con su tensión. A mí no me lo ha parecido. Cuenta con un ritmo muy pausado y si sintetizamos la trama, no se puede decir que la novela tenga mucha acción. Eso sí, se lee con muchísima agilidad pues la mayor parte del texto es diálogo. Y es que, aquí también tengo que alabar la labor de Nuria, los personajes se describen a través de sus palabras. 

Pero con esta historia de amor y salvación, como Barrios la cataloga, no he terminado de conectar. Me he sentido engullida por una espiral de la que quería salir. La lectura me cansaba, me agobiaba, me aturdía. Pensándolo un poco, quizá esa era la intención de la autora, hacer sentir al lector como se sienten los yonquis, sumidos en un ambiente pegajoso y asfixiante, del que solo tenía ganas de huir. 

Sea como fuere, creo que Todo arde no es lectura para los que buscan algo liviano que echarse a los ojos tras un día duro de trabajo. Me atrevería a decir que estamos ante una novela que requiere una lectura dosificada, a pequeños sorbos. Y es que estoy convencida de que vais a necesitar sacar la nariz de entre las páginas, con mucha frecuencia, para aspirar una bocanada de aire fresco. 







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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