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viernes, 14 de abril de 2023

TODO ARDE de Juan Gómez-Jurado

Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: octubre, 2022
Precio: 22,90 €
Género: thriller
Nº Páginas: 600
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN:9788466672474

Autor

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista y autor de varias novelas de gran éxito, traducidas a cuarenta lenguas. Las novelas sobre el universo de Antonia Scott (El paciente, Cicatriz, Reina Roja, Loba Negra y Rey Blanco, todas ellas publicadas en Ediciones B) se han convertido en el mayor fenómeno de ventas del thriller español y han consagrado a su autor como uno de los máximos exponentes del género a nivel internacional. Prime está adaptando a serie Reina Roja, en uno de los proyectos audiovisuales más esperados a nivel internacional.

Actualmente colabora con varios medios y es cocreador de los podcast Todopoderosos y Aquí hay dragones.

Sinopsis

Esta es la historia de tres mujeres que lo han perdido todo.

Incluso el miedo.

Por eso son tan peligrosas.

Esta es la historia de una venganza imposible, sin ninguna posibilidad de éxito.

Esta es la historia de tres mujeres que se atreven a hacer lo que los demás sólo nos atrevemos a imaginar.

Algo muy poderoso está a punto de ocurrir.

Y nada volverá a ser igual.

SIEMPRE GANAN LOS MISMOS.

ES HORA DE CAMBIAR LAS REGLAS.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Juan Gómez-Jurado siempre pide a sus lectores que no sean excesivamente generosos a la hora de comentar y desvelar los detalles de la trama de sus novelas. Trataré de ser lo menos intrusiva posible, pero algo habrá que decir.

Tras la trilogía protagonizada por Antonia Scott, aquella singular mujer que tantas alegrías dio a sus lectores, Gómez-Jurado deja descansar al personaje (no sé si definitivamente) para 

En Todo arde conoceremos a Aura Reyes, una mujer de 45 años cuya vida se trunca de un día para otro. Por su indumentaria, podríamos pensar que Aura forma parte de esa clase social a la que muchos ciudadanos de a pie aspiran. Basta con echar un ojo a su bolso de Prada, en cuyo interior habita un rouge de Dior. Está justo en ese punto de su vida en el que no hay marcha atrás.


«Cuarenta y cinco años, viuda, madre de dos niñas (ma-ra-vi-llo-sas, dicho así, separando mucho las sílabas y abriendo mucho la boca). A punto de tener una revelación trascendental». [pág. 14]


Por circunstancias que no voy a desvelar, Aura será detenida por la policía. Tiene algún asuntillo pendiente con la justicia del que tampoco diré nada. Entre rejas conoce a otra mujer, una gallega que responde al nombre de Mari Paz, aunque la paz la suele rehuir con bastante frecuencia. Juntas emprenderán una aventura, persiguiendo a los malos de esta película con el objeto de hacer justicia y que los buenos queden absueltos de sus supuestos delitos. Estamos ante lo que yo he querido llamar un thriller empresarial, una trama financiera, en la que el autor desgrana todo un entramado que pone sobre el tapete los tejemanejes económicos que se llevan a cabo en algunas empresas, y tras los cuales se encuentran hombres y mujeres poderosos, tirititeros que saben manejar los hilos de sus víctimas con perfecta sincronización; hombres y mujeres que tienen importantes contactos en todas las esferas, gente que le deben favores y que se ven obligados a cruzar al lado oscuro de la ley. 

Como digo, y para salir del entuerto en el que se ha metido, Aura propondrá un descabellado plan a Mari Paz. Pero necesitarán ayuda. A ellas dos se unirá una tercera persona, y en la retaguardia también contarán con un divertido y curioso grupo de legionarios, de los que también iremos conociendo sus particularidades. 

No os cuento más sobre la trama pero sí os diré que Todo arde despierta la curiosidad del lector desde el minuto 1. La vida de Aura Reyes se nos presenta con muchas incógnitas que el lector irá descubriendo a medida que se vaya adentrando en la lectura. Necesitaremos un tiempo para ir abriendo cajas pues, llegados a la página 44, ni siquiera sabremos todavía lo que ha hecho Aura para acabar en sus circunstancias actuales. 

Siempre he dicho que las novelas de Gómez-Jurado cumplen con lo que prometen. Cierto es que no considero que sean tan absolutamente fascinantes como para que se forme un revuelo tan extraordinario cada vez que saca nueva novela (cosas del marketing), pero sí creo que son novelas entretenidas, con una trama bien urdida y unos personajes interesantes. Este ha sido mi parecer con respecto a la trilogía que protagonizó Antonia Scott. No obstante, tengo que admitir que Todo arde me ha gustado más que las novelas previas del autor. Para empezar, la trama me parece más complicada de armar. Todo lo relacionado a las entretelas empresariales, los asuntos bursátiles, los intríngulis financieros suponen una dificultad añadida a la propia construcción de una novela y, por ese lado, confieso que Gómez-Jurado me ha convencido. 

Al mismo tiempo, Todo arte tiene una parte central que es una auténtica película. Bueno, estamos acostumbrados a que ciertas novelas, no sin la habilidad del autor, adquieran ese aire cinematográfico que tanto nos gusta a los lectores y admito que el desarrollo de esta novela me ha resultado muy ameno y dinámico. Muchas escenas están cargadas de tensión, de esas en las que el lector teme que a los personajes los trinquen con las manos en la masa y estos no lo tendrán nada fácil. En muchas ocasiones estarán a punto de conseguir su objetivo pero caerán de bruces contra el suelo y tocará levantarse de nuevo.

Todo ello para llegar a un desenlace que espero no se quede ahí (y lo dice una que odia las trilogías y las sagas). Pero es que Aura y Mari Paz forman un buen tándem. Para mí son como esos Ángeles de Charlie clandestinos, unas justicieras a las que espero ver de nuevo. 

Aura Reyes y Mari Paz

Son diversos los personajes que asoman a esta novele pero me voy a centrar en los dos femeninos principales. Aura es madre por encima de todo. Sus hijas de 9 años son su prioridad más absoluta, las que le generan las mayores preocupaciones pero también las mayores alegrías. La vida de Aura era muy distinta antes. Era una importante ejecutiva, tenía una familia muy bonita, y juntos vivían en una casa grande y moderna pero desde que es viuda lo ha perdido todo: marido, trabajo, casa y reputación. Ella y las niñas se han tenido que mudar a la casa de la madre de Aura, renunciando a todo lo que tenían. Donde antes había felicidad, ahora hay miedo. Donde antes había solvencia económica ahora no hay ni un duro. Ni siquiera puede pagarse un abogado que la saque del lío en el que está metida. 

Aura representa a ese tipo de mujer dispuesta a todo con tal de proteger a los suyos y de hacer justicia. Para ello, se verá obligada a llevar a cabo diversas acciones que, en su vida, hubiera imaginado. Pero le empuja el afán de venganza y ya se sabe que la rabia es un buen aliado para dejar atrás cobardías.

Su compañera de batallas será Mari Paz, una mujer llena de tatuajes, una superviviente que lleva tiempo dando tumbos. Poco a poco iremos viendo el pasado de esta mujer, ex militar de profesión, cuya vida derivó en lo que es hoy por malas decisiones. Mari Paz conoce a la gente de la calle, está de vuelta de todo y sabe cómo manejarse en la jungla de los bajos fondos. 

Bajo mi punto de vista son dos personajes sólidos, bien construidos. Ambos me han gustado mucho. Aura porque es una luchadora, que no está dispuesta a dejarse amilanar. Y Mari Paz porque resurge de sus cenizas. Una se convierte en el apoyo de la otra. Si para Aura, Mari Paz supone ese pilar sólido sobre el que sustentar el descabellado plan que ha ideado, para Mari Paz, Aura es el empujón que necesitaba para despertar y volver a la vida. Me ha parecido una mujer con mucha tristeza dentro, que camufla con cierto desdén y hostilidad, aunque a la legua se nota que su interior es mucho más blandito. Por otra parte, es la que aporta ese punto cómico y simpático que tiene la historia. Es divertido verla relacionarse con las hijas de Aura, ella que nunca ha tenido a un niño pequeño cerca. Y también provoca alguna sonrisa cuando se cuela alguna expresión gallega en su discurso.

Pero no será el único personaje que aporte humor al relato. Como dije antes, Aura y Mari Paz estarán parapetadas por un grupo de legionarios, a cual más peculiar. Estos hombres, con sus particularidades, también animarán la historia con sus vivencias.

Estructura y estilo

Estructurada en cinco partes, Todo arde cuenta con capítulos cortos y un epílogo que cierra correctamente la historia. Muchos de los capítulos finalizan en el típico cliffhanger que tanta ansia lectora despierta, aunque no todos irán numerados. Hay algunos, de otra índole, se irán intercalando. Dejo que lo descubras por ti mismo.

Como viene siendo habitual en sus novelas, cada bloque viene precedido por una ilustración en blanco y negro. Y Gómez-Jurado echa mano de diversos recursos que dinamizan la lectura (atención a las letras de canciones insertas en el texto, las líneas en cursiva e incluso las herramientas propias del cine).

A pesar de sus seiscientas páginas, Todo arde se lee de forma muy rápida. A esa fluidez ayuda mucho que en casi cada página haya mucha acción, pues el autor apenas da un respiro al lector, y la breve longitud de los capítulos, que te anima a seguir avanzando. 


En definitiva, Todo arde es una novela que cumple con lo que busco en el género, entretenimiento, cierta adicción, suspense, intriga y buenos personajes. Estamos ante una novela con una trama sobre el poder, el dinero o la importancia de tener los contactos correctos. Una novela donde se combatirá el mal con las armas que sus protagonistas tienen a su alcance y donde, por suerte, se hará justicia.

Dedicada a su pareja Bárbara Montes (aprovecho para recomendarte su preciosa novela Julia está bien -reseña y entrevista-, dedicada a su abuela), solo puedo decir que Todo arde me ha gustado y me lo ha hecho pasar bien.


«Todo arde si le aplicas la chispa adecuada, piensa Aura».


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí: 

lunes, 4 de octubre de 2021

REY BLANCO de Juan Gómez-Jurado

Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: octubre, 2020
Precio: 18,95 €
Género: Thriller
Nº Páginas: 528
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 9788466668545
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autor

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista. Ha pasado por las redacciones de algunos de los principales medios españoles. Sus novelas El paciente y Cicatriz, la más reciente) se publican en más de cuarenta países, se han convertido en best sellers mundiales y han conquistado a millones de lectores. En Hollywood hay planes para adaptar varias de ellas a la gran pantalla.

Sinopsis

Espero que no te hayas olvidado de mí. ¿Jugamos?

Cuando Antonia Scott recibe este mensaje, sabe muy bien quién se lo envía. También sabe que ese juego es casi imposible de ganar. Pero a Antonia no le gusta perder.

Después de todo este tiempo huyendo, la realidad ha acabado alcanzándola. Antonia es cinturón negro en mentirse a sí misma, pero ahora tiene claro que si pierde esta batalla, las habrá perdido todas.

-La reina es la figura más poderosa del tablero -dice el Rey Blanco-. Pero por poderosa que sea una pieza de ajedrez, nunca debe olvidar que hay una mano que la mueve.

-Eso ya lo veremos-, responde Antonia.

El final es solo el principio


[Información tomada directamente del ejemplar]


Por fin pongo fin a la trilogía de Antonia Scott. Me gusta concluir las pocas sagas en las que me embarco pero, como tengo poca paciencia y muchas otras lecturas pendientes, la mayoría las voy dejando a medio terminar. Así que, en este caso estoy contenta por poder despedirme (o eso creo) de Antonia y Jon.

Con esta trilogía, tengo que admitir que he tenido mis más y mis menos. Cuando se publicó Reina roja el revuelo fue tal que llegué a imaginarme un thriller de infarto y sí, aquella novela me gustó pero, tal y como comenté en la reseña que puedes leer aquí, no tanto como hubiera sido lo esperado, a juzgar por el marketing de la editorial. No me pareció que fuera totalmente adictiva. Posteriormente, con las expectativas algo más bajas, me adentré en Loba negra (puedes leer la reseña aquí) y confieso que aquella entrega me gustó más que la previa. Así que andaba deseando saber cómo terminaba toda esta historia y este verano me metí de lleno en Rey blanco. El resultado no ha sigo nada agradable. Lo mismo os parecerá increíble pero me costó mucho terminar la novela porque me he sentido muy perdida en la mayor parte de la historia.

Voy a ser muy escueta en esta reseña. Con respecto a la trama, os recuerdo que hay hechos, circunstancias y personajes que vienen de las novelas anteriores. Es muy importante tener esto en cuenta. Y estos otros son los sucesos principales de Rey blanco:

- Jon Gutiérrez es secuestrado

- Las reinas rojas de otros países europeos han sido asesinadas o bien están en paradero desconocido.

- El señor White propone a Antonia Scott resolver tres crímenes. Para ello liberan a Jon pero al vasco le han colocado un par de bombas cosidas en el interior de su cuerpo. Si Antonia no resuelve los crímenes, Jon volará por los aires.

- Antonia teme por su familia, así que, con la ayuda de un personaje de las novelas previas, consigue ocultar a su abuela y a su hijo.

Estos son los mimbres de la novela. Serán capítulos que se irán alternando con otros del pasado. La acción se retrotrae a 2013, cuando Antonia Scott es reclutada y entrenada para formar parte del proyecto Reina roja. No será la única aspirante. Sin que se nos den muchos detalles, veremos que alguien más está compitiendo por el puesto.

Y ya está. No cuento más. Primero porque es complicadísimo resumir la trama de esta novela y segundo, porque el autor siempre solicita que no desvelemos nada del argumento, pero algo habrá que contar, digo yo. Dicho lo cual, solo me queda añadir que todo el entramado de este libro está tejido con mucha astucia y argucia y que, al final todo cuadra. El desenlace te podrá gustar o no, pero por lo menos todo cuadra. 

Ahora bien, como dije antes, el cierre de la trilogía no ha sido de oro. Lamentablemente. Y ahora os cuento en detalle.

¿Qué me ha gustado? ¿Qué no me ha gustado?

Tengo que reconocer que, sin duda, las tramas de Juan Gómez-Jurado son muy complejas y están muy bien desarrolladas. En sus novelas, el lector no debe únicamente dejarse llevar sin más. Creo que también tiene que poner de su parte para ir construyendo en su cabeza una historia que se expande por diversos derroteros, en la que aparecen y desaparecen personajes que, aunque no lo parezca, actúan con un motivo, tienen algo que ver en la trama y quedan debidamente desenmascarados a su debido momento. Esto hay que reconocer que es así. 

Por otra parte, hay escenas brillantes, como la que transcurre en una cafetería donde uno de los comensales consigue manipular al resto de los que se encuentran en el establecimiento. La descripción de esa escena me dejó estupefacta. No cuento nada más.

Y también me han parecido muy interesantes y misteriosos todos esos capítulos alternos en los que se habla de los entrenamientos de las reinas rojas. Para mí, es la parte que más suspense y curiosidad ha despertado. Porque, os aclaro que esa parte no es meramente informativa sino que, lo que ocurre en esos capítulos va a repercutir seriamente en el presente de la novela.

Eso sí, tengo que señalar una cuestión que me defraudó por completo. Sin contar mucho os diré que tiene que ver con el señor White, un individuo sin escrúpulos que, si bien amenaza con cumplir su ultimátum, no siempre lo hace. Y ahí, el personaje me falló. Me sentí engañada por él y perdió esa parte de malicia que lo caracteriza.

¿Y por qué dije antes que me ha costado terminar el libro?

Aquí viene la madre del cordero. Si lo pienso fríamente, creo que el problema no está en la novela sino en el tiempo que ha transcurrido entre esta lectura y las anteriores. Me explico. Siempre digo que no me gusta leer sagas porque, si pasa mucho tiempo entre una entrega y otra, corro el riesgo de olvidar detalles importantes que van a repercutir en la lectura que tengo entre manos. Y esto es precisamente lo que me ha ocurrido.  Y parece que es únicamente cosa mía, que solo me ha ocurrido a mí, porque he leído otras muchas reseñas y nadie apunta en esta dirección. No sé. Loba negra lo leí a principios de año y no tuve ningún problema.

En Rey blanco aparecen personajes de las novelas previas y se hace alusión a ciertos hechos que transcurrieron en aquellos libros. Por regla general suelo tener buena memoria pero, en este caso, me ha costado muchísimo recomponer el puzle de todo lo que había pasado en las dos novelas anteriores. Iba leyendo y leyendo, y cada vez me sentía más perdida, tratando de recordar quién era tal o cual personaje, o lo que ocurrió en un momento dado. Con deciros que, al mismo tiempo que yo estaba sumergida en esta lectura, mi hermana estaba leyendo Reina roja y más de una vez le tuve que preguntar alguna cosilla. No fue hasta casi más allá de la pagina trescientos, cuando el autor hace un resumen a grandes rasgos de lo que había ocurrido en aquellas novelas, y fue entonces cuando pude centrarme un poco más. Pero, en general, he estado muy muy perdida en toda la trama. Son cosas que pasan y por eso no he podido disfrutar de esta lectura, me ha costado terminarla y me ha dejado un sabor agridulce.

Y es que Rey blanco no es de esas novelas que, aun formando parte de una trilogía, se pueden leer de manera independiente. O como dicen algunos autores de saga, que sus libros se pueden leer sin orden. Ni muchísimo menos es el caso. Con estos libros es imprescindible leer las entregas por orden y leerlas todas, porque de otro modo, creo que te puedes sentir mucho más perdido que yo. Es más, si quieres una visión más completa de toda la historia, dice Juan Gómez-Jurado que sería conveniente empezar con El paciente y Cicatriz y, posteriormente seguir con Reina roja, Loba negra y Rey blanco. Yo leí en su día Cicatriz y lo hice de forma independiente, pero bueno, eso ya lo dejo a vuestra elección. 

Personajes

Los principales seguirán siendo Jon Gutiérrez y Antonia Scott. El primero sigue siendo ese tipo grandote pero con un corazón de oro. Jon es uno de esos personajes cuyo aspecto no cuadra con su forma de ser. Vasco y homosexual -cualidad que Juan nunca ha explotado y yo le agradezco- es un hombre noble y lleno de bondad, uno de esos personajes que conquistan al lector. En este caso concreto, y a pesar de su experiencia y pericia adquirida durante su trayectoria profesional, lo vamos a ver algo más vulnerable e indefenso. No es para menos. Le han colocado dos bombas adheridas a su cuerpo. Un paso en falso y adiós Jon Gutiérrez. Creo que, por primera vez, veremos cómo el personaje siente auténtico miedo.

En cuanto a Antonia Scott sigue siendo la mujer de mente analítica, rápida, calculadora y brillante que ha demostrado ya en las novelas previas. No obstante, en esta nueva entrega habrá más implicación personal. Hay un suceso que ha marcado al personaje desde que la conocimos por primera vez, un peso enorme que la ha estado lastrando hasta ahora. Antonia toma una decisión importante y, siempre con su familia en mente, obrará en consecuencia. Su padre, sir Peter Scott también tendrá gran protagonismo en esta novela.

Por lo demás, y como dije antes, aparecerán personajes que ya conocimos de las novelas previas como Mentor, Carla Ortiz, Sandra Fajardo y, por supuesto, el misterioso señor White.

Estructura y estilo

Rey blanco se compone de cuatro grandes bloques a lo largo de los cuales se distribuyen capítulos breves cargados de diálogo, de tal modo que el avance en la lectura es rápido, ágil y dinámico. Admito que, en lo que a mí respecta, me ha parecido que alguna escena se alargaba un pelín pero es algo muy ocasional porque, por regla general, y como dije antes, hay secuencias que me han parecido brillantes. 

La novela cuenta también con un toque de humor porque la relación entre Jon y Antonia es tan peculiar, y lo son tanto ambos dos, que en algún momento se produce alguna situación que nos arrancará una sonrisilla. 

En definitiva, y en cómputo global, la trilogía de Antonio Scott me ha resultado entretenida. Como señalé antes, de las tres, me gustó mucho más Loba negra. Y en cuanto a esta, pues me quedo con una sensación extraña, por no haberla podido disfrutar. Para mí ha sido un gran handicap sentirme tan desorientada pero ya os digo, será cosa mía y de mi memoria. Lo cierto es que esta circunstancia ha lastrado mucho el desenlace de la trilogía que, si bien nunca ha sido para mí una saga imprescindible, al menos sí me ha entretenido y me ha permitido conocer a un personaje tan interesante como Antonia Scott.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



lunes, 1 de febrero de 2021

LOBA NEGRA de Juan Gómez-Jurado

Editorial:  Ediciones B
Fecha publicación: Octubre, 2019
Precio: 20,90 €
Género: Thriller
Nº Páginas: 552
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 9788466666497
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autor

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista y autor de varias novelas de gran éxito, traducidas a cuarenta lenguas. Reina Roja, su último thriller, se ha convertido en un gran fenómeno de ventas, con más de doscientas cincuenta mil ejemplares vendidos, y ha consagrado a su autor como uno de los máximos exponentes del género a nivel internacional. Actualmente es colaborador en varios medios y cocreador de los podcast Todopoderosos y Aquí hay dragones.

Sinopsis

SEGUIR VIVA

Antonia Scott no tiene miedo a nada. Solo a sí misma.


NUNCA FUE

Pero hay alguien más peligroso que ella. Alguien que podría vencerla.


TAN DIFÍCIL

La Loba negra está cada vez más cerca. Y Antonia, por primera vez, está asustada.

[Información tomada directamente de la web editorial]



A finales de 2018, Juan Gómez-Jurado dio a conocer el personaje de Antonia Scott, a través de su novela Reina Roja, lo que sería la primera entrega de una trilogía que ha concluido recientemente. De aquella novela comenté que no me había parecido tan adictiva como esperaba. Reina Roja tenía un argumento interesante y unos personajes muy potentes pero, en ningún momento, sentí esas ganas irrefrenables de sentarme a leer. Aquella impresión fue el resultado de una potente campaña de marketing por parte de la editorial. Como ya dije en aquella reseña (que puedes leer aquí), generar altas expectativas no siempre es buena cosa porque, como sabéis, uno llega a la lectura con el ansia viva y luego, nos desinflamos un poco. Por supuesto, eso no quiere decir que la novela sea mala. De hecho, Reina Roja me gustó, me pareció una novela muy entretenida y amena, que fue ganando fuerza con el avance de la lectura, pero no fue para mí el thriller del año. En cualquier caso, me lo pasé bien y, tras aquella primera entrega, llegó la segunda entrega.

Fue en otoño de 2019, cuando se publicó Loba Negra. ¿Qué decían las opiniones de aquella novela? Pues hubo de todo un poco. Leí opiniones muy positivas, que ensalzaban el estilo del autor y la sensación de vértigo que generaba la lectura. Otras fueron más bien tibias, un sí pero no. Y luego hubo otras -las menos, todo hay que decirlo-, que hablaban de inverosimilitud de la historia, de los flecos pendientes o de, en general, una sensación menos halagüeña que la que generó Reina Roja. La falta de unanimidad en las opiniones me desanimó un tanto y aplacé la lectura de Loba Negra hasta otra ocasión. El momento llegó estas navidades, fechas en las que he vuelto a reencontrarme con Antonia Scott. ¿El resultado? Pues mucho mejor de lo que esperaba. Al contrario de lo que le ha pasado a otros lectores, a mí esta novela me ha gustado incluso un poquito más que Reina Roja. Sigo diciendo que es cosa de las expectativas. Me planteé leer Loba Negra sin esperar la mejor lectura de mi vida y, al final, me ha parecido una novela mucho más interesante. Si ya lo dice el propio libro en la página 209: ❝Al final, todo es cuestión de manejar expectativas❞.

Pero, ¿de qué trata Loba Negra? Os cuento.

Siete meses después del caso investigado en la novela previa, el cadáver de una mujer aparece flotando en el río Manzanares. ¿Quién es esa mujer? Esa primera incógnita queda un poco relegada porque, de inmediato Jon Gutiérrez y Antonia Scott son enviados a Marbella. ¿Con qué intención? Resulta que en un centro comercial de la ciudad malagueña se ha producido un tiroteo. La víctima, que consiguió huir, era una mujer de nombre Lola Moreno. Embaraza y diabética, se trata de la esposa de un empresario ruso, Yuri Voronin que, tras el atentado, está en paradero desconocido. Aparentemente no es un caso de la suficiente enjundia como para que Jon y Antonio tengan que dejar Madrid y desplazarse a Málaga, ni mucho menos un caso de tanta importancia como para interferir en el trabajo de la unidad malagueña que lleva el caso. Entonces, ¿por qué Mentor, jefe de Jon y Antonia, los envía hasta allí? ¿Por qué tanto interés en localizar a la mujer?

Bueno, a Gómez-Jurado no le gusta que hablemos mucho de los argumentos de sus novelas. No hay más que mirar las sinopsis, escuetas a más no poder. Y aquí aprovecho para confesar que, en lo que a mí respecta, sinopsis minimalistas diluyen mi interés más que potenciarlo, pero bueno. En cualquier caso, sobre el argumento solo voy a mencionar una palabra más: Tambovskaya.  

Para la investigación en Marbella, Jon y Antonia tendrán que cooperar con el subinspector Belgrano y la comisaria Romero. La Costa del Sol no solo es famosa por sus playas y su sol. Entre la población oriunda se camuflan individuos de distinta calaña y nacionalidad: colombianos, kosovares, argelinos y rusos. Sí, rusos, como la misma Chernaya Volchitsa, una impresionante mujer que será como el adversario de Scott. 

A todo esto, el nombre de Sandra Fajardo, que tanto tiene que ver con su vida personal, seguirá orbitando alrededor de la mente de Antonia. Para ella, esa mujer y el señor White se han convertido en una obsesión, en una meta a conseguir. Es como si, resolviendo esa parte, que aún está en el aire desde tiempo atrás, pudiera aliviar un poco la sensación de culpabilidad que la invade. Los que hayáis leído la primera parte sabréis a lo que me refiero y los que no, pues os remito a Reina Roja. Porque, si me preguntáis si es necesario leer la primera novela antes que esta, os diré que sí. Es cierto que son novelas autoconclusivas, y que cada una de ellas desarrolla un nuevo caso y una nueva investigación pero, en esta ocasión, creo que sí se hace imprescindible la lectura previa de Reina Roja. Jon Gutiérrez y Antonia Scott no son dos personajes a los que se les conozca con cuatro pinceladas. Son muy complejos, arrastran mucho lastre y es importante conocerlos desde los inicios, para ver cómo encajan uno en el otro, cómo se amoldan el uno al otro, y cómo van evolucionando. De hecho, en la entrega previa la relación entre ambos tenía muchas más aristas que en esta otra. En Loba Negra, hay ocasiones en las que Jon adopta una actitud paternalista con Antonia, la protege, la cuida, vela por ella. Entiendo que eso es solo fruto de la cantidad de horas juntos y de conexión, que cada vez es más sólida.

De todos modos, cuando estamos ante la segunda parte de una saga/trilogía, en la que se repiten personajes, hay que saber hilar muy fino para, sin contar el argumento anterior, refrescar la memoria del lector. Admito que en las primeras páginas me desorienté un poco. No recordaba muy bien la parte personal de Antonia, lo que le había ocurrido a su marido -está en coma en un hospital-, o con quién vivía su hijo Jorge. Pero poco a poco, con una alusión aquí y otra allá, volví a reconstruir todo el entramado de Reina Roja en mi cabeza. Así recordé todo lo relativo a Jon Gutiérrez: inspector de policía, nacido en el País Vasco, fuerte y grandote, con sobrepeso -no es que esté gordo-, y homosexual. También recordé la relación tan tierna que tiene con su amatxo.

En cuanto a Antonia Scott, recordé que era una joven menuda y delgada, muy inteligente, perspicaz, con una enorme capacidad de observación pero también tozuda como una mula. En la entrega anterior, yo llegué a pensar que era un robot, así lo comenté en la reseña correspondiente, pero no lo es, aunque se le parece bastante. Es capaz de leer cincuenta páginas en nueve minutos y tiene que tomar ciertas píldoras para activar aún más su cerebro.

¿Los personajes siguen siendo similares? Pues en el caso de Jon, a mí me ha sorprendido encontrarme a un tiarrón con más pluma de lo que recordaba en Reina Roja. ¿En aquella entrega utilizaba expresiones como «cari», «cariño» o «cielo»? A mí no me suena. También he advertido que su relación con su amatxo queda más en segundo plano, como si a la madre se la hubiera relegado a la sombra. De todos modos, la relación entre ambos sigue sustentándose en el sarcasmo y la ironía. Ellos no conocen otra forma de interactuar entre sí, pero se llevan muy bien -cada vez mejor-, forman un buen equipo, hay compromiso, lealtad y se apoyan el uno al otro. Este pasaje lo demuestra:

A Jon Gutiérrez no le gusta Antonia Scott.

No es una cuestión de amor. Jon la quiere, eso por descontado. Antonia está llena de virtudes, por debajo de sus rarezas. Es incapaz de hacer daño, es torpe de una manera adorable. Es de una cabezonería irritante -para un bilbaíno, ya tiene que serlo-. Es generosa y valiente hasta la inconsciencia. Y pertenece a una especie en peligro de extinción: la de aquellos que creen que la justicia se defiende, no se espera.

Es compleja, tiene hábitos desagradables. Está callada cuando no debe, habla a destiempo y normalmente es para meter la pata. Las pocas veces que muestra algo parecido al afecto, no tarda ni medio minuto en ofenderte. Te lo da y enseguida te lo quita.

Nada de todo eso molesta a Jon de Antonia. Moriría por ella.❞ 

Loba Negra está llena de grandes mujeres, como Antonia Scott. También lo será Lola Moreno que va a luchar por su supervivencia contra viento y marea. Y luego está la Loba Negra. ¿Quién es esta mujer? Pues poco os voy a contar. El lector irá conociendo más de este personaje a partir de la segunda parte del libro, cuando, a través de textos en cursiva, nos iremos acercando a su naturaleza hasta, muy avanzada la lectura, descubrir su identidad. A mí me ha parecido un personaje muy interesante, lleno de misterio y suspense. Casi diría que me ha gustado más que la propia Scott.

De esta segunda entrega, me han gustado varias cosas. En primer lugar, se vuelve a explicar, aunque con más nitidez, qué es exactamente Reina Roja. Si soy sincera, necesitaba esta nueva explicación porque no me acordaba de mucho. Sabremos cómo fue reclutada Antonia, a qué tipo de adiestramiento fue sometida, y para qué sirven exactamente esas píldoras que ocasionalmente toma.

Por otro lado, también se nos habla de otro sistema de vigilancia y control del individuo, denominado Heimdal. Pero de esto no os cuento mucho. Eso sí, vais a flipar. A mí es que son cuestiones que me hacen pensar mucho.

En cuanto al estilo de Gómez-Jurado, destaco la minuciosidad con la que las escenas se describen. La narración es muy descriptiva, sin que se sobresature al lector con detalles insignificantes. Por ejemplo, hay una escena de un accidente de coche que está tremendamente bien contada. Me he sentido como si estuviera dentro del vehículo, sufriendo todas las consecuencias del accidente, segundo a segundo. Y de nuevo, estamos ante una narración salpicada por simpáticas referencias a libros o canciones,  que llenan los diálogos. Y también se hace alusión a algunos asuntos de actualidad, que ubican temporalmente la historia.

Con una narración principalmente lineal, salteada ocasionalmente por acontecimientos y conversaciones ocurridos en el pasado, Reina Roja se estructura en cuatro grandes bloques, que llevan los nombres de los cuatro protagonistas principales. El fraseo corto y la brevedad de los capítulos imprime mucho ritmo a la lectura, y la novela vuela entre nuestras manos.

No será mi mejor lectura del año. No lo fue tampoco Reina Roja. Sin embargo, a mí Loba Negra me ha parecido que cumple con lo que esperaba de ella: una lectura llena de ritmo y muy entretenida. Me lo he pasado bien leyendo esta novela, y le he cogido mucho más cariño al tándem Jon-Antonia. Todo ello me anima a ponerme, en cuanto pueda, con Rey Blanco.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:  


lunes, 4 de febrero de 2019

REINA ROJA de Juan Gómez-Jurado

Resultado de imagen de reina roja juan gomez jurado

Editorial: Ediciones B.
Fecha publicación: noviembre, 2018.
Precio: 20,90 € 
Género: Thriller. 
Nº Páginas: 568 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubiertas. 
ISBN: 9788466664417
[Disponible en eBook y en audiolibro; 
puedes empezar a leer aquí]



Autor

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista y autor de varias novelas de gran éxito, traducidas a más de cuarenta lenguas. Su último thriller, Cicatriz, escaló hasta lo más alto de las listas de best sellers y fue el ebook más vendido en España en 2016. Actualmente es colaborador en varios medios y cocreador de los podcast Cinemascopazo, Todopoderosos y Aquí hay dragones, convertidos en fenómenos de masas.

Sinopsis

No has conocido a nadie como ella.

Antonia Scott es especial. Muy especial.

No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arman ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes.

Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que esperan ahí fuera.

Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso.

Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla.

Y eso le gusta aún menos

[Información tomada directamente del ejemplar]



Juan Gómez-Jurado es un nombre que no pasa desapercibido en el panorama literario. Tras publicar novelas como El paciente y Cicatriz, sus lectores han constituido legión, devoran con avidez todo lo que el madrileño publica y colapsan las presentaciones y firmas de libro. De Gómez-Jurado se dice que es el autor español de thrillers más leído en el mundo y lo cierto es que sus novelas se han traducido a más de cuarenta países. Pero, ¿es verdad que sus novelas son tan adictivas?


Cicatriz pasó por este espacio en 2016. Por entonces comenté que había sido una lectura satisfactoria, aunque algo menos de lo esperado. Y es que el marketing y las campañas de promoción no siempre hacen un favor a las publicaciones. No son pocos los lectores que huyen del boom mediático, del revuelo publicitario, de las sentencias impactantes y de los alardes,... Poner las expectativas por las nubes puede tener un efecto contraproducente aunque la novela sea absolutamente fabulosa. A veces pienso que los autores deberían refrenar un poco el entusiasmo de las editoriales en su deseo de 'capturar' y atraer lectores. Lo mismo, una campaña algo menos agresiva llegaría la misma cuota de mercado e incluso a aquel sector del público que acostumbra a apartarse de lo más mediático. Es mi opinión.

Pero, volviendo al libro. Acabo de releer mi opinión de Cicatriz y he recordado su argumento que hoy me parece elaborado, complejo y trabajado. Es precisamente la misma impresión que he tenido con Reina Roja, un relato en el que el autor nos va a introducir en una organización secreta que lucha contra el crimen, una instancia por encima y al margen de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Lo hará basándose en dos personajes principales de los que os paso a dar algunos apuntes.


Jon Gutiérrez es un inspector de policía de 43 años, con sobrepeso y en apuros. En su afán de repartir justicia ha traspasado el límite de la legalidad y eso le ha acarreado más de un problema. Actualmente está suspendido de empleo y sueldo, acusado de delito de falsedad documental, alteración de pruebas, obstrucción a la justicia y deslealtad profesional, por lo que ha perdido toda credibilidad pero en su vida aparecerá Mentor, un extraño individuo que promete sacarle del apuro si a cambio le hace un pequeño favor.

Antonia Scott es una joven de treinta y poco años, bastante introvertida y seria. De pequeña seguramente era la rarita de la clase. Practicante de yoga, vive en un piso con una decoración casi inexistente, desprovisto de lo más esencial, lo que otorga al espacio una sensación desangelada, probablemente la misma que ella siente en su interior. Por las noches, duerme en un hospital, junto a la cama de Mario, su marido, en coma desde hace tres años. 

El motivo por el que estos dos personajes se conocen tiene que ver con Mentor y con el favor que este le ha pedido a Jon. El policía tiene que sacar a la extraña Antonia de su reclusión, convencerla para que acuda a un lugar y se reincorpore al trabajo después de tres años de aislamiento pero ella no se lo va a poner fácil. Tras un tira y afloja en el que Jon está a punto de abandonar, aunque eso implique seguir tirado en la cuneta profesional,  la joven termina accediendo a las peticiones pero ¿a qué trabajo tiene que incorporarse? Pues será la encargada de investigar el asesinato del joven Álvaro Trueba, el hijo adolescente de la presidenta del banco más grande de Europa, que ha aparecido muerto en el domicilio familiar en una puesta en escena de lo más irracional. La investigación será totalmente extra oficial, al margen de la que lleva a cabo la policía, y no será la única víctima a la que nuestra pareja protagonista tenga que enfrentarse. Vendrán más muertes y más misterios.

El argumento de Reina Roja nos conducirá a conocer una organización peculiar a nivel mundial pero que permanece oculta y al margen de la opinión pública. Estructurada en 'una división central y una unidad especial en cada país de la Unión Europea' tiene como misión encargarse de los crímenes más complicados de resolver y para ello cuenta con un personal exiguo pero de alto nivel. Gracias a un flashback, sabremos más detalles de esta organización, así como la forma en la que se recluta a sus miembros. Estamos ante un argumento que me ha dado que pensar. ¿Y si existiera algo así y no lo sabemos? ¿Y si hay una estructura en las sombras que vigila, observa, manipula, y se mueve a otros niveles? 

Sea como fuere, tengo que reconocer que la trama de Reina Roja va ganando con el avance en la lectura. Si bien al principio no me sentía poderosamente enganchada, es justo reconocer que los capítulos finales se vuelven muy intensos y el ritmo se acelera mucho, cuando los acontecimientos se precipitan y estamos a punto de conocer la identidad del asesino y sus motivaciones. Sin embargo, no me ha parecido tan adictiva como esperaba. Creo que me ha pasado igual que con Cicatriz. Reconozco que son novelas que me gustan, me lo paso bien, tienen un argumento interesante y unos personajes potentes pero no he encuentro un ritmo tan vertiginoso como para no parar de leer. En cualquier caso, nada de esto la desprestigia.

Pero más allá de una trama interesante -ojo a algunas escenas que son buenas de verdad-, con alguna crítica social intercalada, el potencial de Reina Roja recae en la disparidad de sus dos personajes protagonistas. Jon y Antonia son la noche y el día. Él es un policía pasado de rosca que emplea sus propios métodos. Vive con su madre, es homosexual y procede del País Vasco, tres cualidades que en ningún caso son explotadas, algo que he de agradecer al autor por no incurrir en tópicos y clichés. La homosexualidad de Jon es solo anecdótica, una característica más como podría ser tener el pelo oscuro o los ojos verdes y el hecho de que no se incida en esta cuestión, que no se aproveche la tesitura para explotar al máximo al personaje, desviándolo de su cometido principal, me parece algo positivo. Lo mismo, otros lectores hubieran deseado que se profundizara más en esa parte del personaje pero, en lo que a mí respecta, me ha parecido correcto no hacerlo. 

En cualquier caso, y en lo referente a personajes, la que parte el bacalao (como decimos en mi tierra) es Antonia, una joven totalmente asocial, o por lo menos en el presente de la novela, pues la única relación que mantiene con un ser vivo es a través de Skype y con un familiar algo peculiar. Más allá de eso, solo breves intercambios con los vecinos de su edificio -y por un motivo que ya entenderéis cuando leáis la novela - y con su marido en estado comatoso, como ya he mencionado. Así que, la irrupción de Jon en su vida no le hace nada de gracia.

Antonia es un personaje enigmático, que llamará poderosamente la atención y mantendrá en vilo la curiosidad del lector en los preludios de la novela. Sufre anosmia (no puede oler nada), no soporta que la toquen, es esquiva pero tremendamente inteligente. Su cualidad principal, y por el que es requerida en la investigación, queda descrita en el momento oportuno, siendo todo un enigma hasta entonces. En mi caso llegué a pensar que tenía poderes paranormales, que veía muertos o podía hablar con ellos. Luego me decanté por sus habilidades informáticas, pensando que se trataba de un hacker capaz de hacer saltar los sistemas de seguridad más inaccesibles del país. Y por último, se me pasó incluso por la cabeza que era un robot. Por suerte, no di ni una porque así, las verdaderas habilidades de Antonia me pillaron por sorpresa. 

De Antonia se dice que no es policía, ni criminalista, ni jamás ha empuñado un arma pero ha salvado decenas de vidas. ¿Cómo lo hace? Bueno, tendréis que leer la novela para averiguarlo. A mí me ha gustado el personaje porque, más allá de su faceta profesional, soporta una carga personal que la hace muy humana (porque no, no era un robot como yo había pensado). En cualquier caso, todo lo que gira a su alrededor es sumamente interesante y por eso se dice en la sinopsis que nunca hemos conocido a nadie así. 

Y entre estos dos personajes, ¿quién falta? Pues por supuesto el asesino. Del que iremos sabiendo algunos detalles poco a poco porque en este caso, también el asesino presta su voz al texto.  A grandes rasgos os puedo decir que siente la necesidad de desenmascarar a los poderosos, sea en el ámbito que sea. Pretender quitarle la máscara a todos aquellos que, de un modo un otro, se consideran superiores pero en el fondo, y con excepciones, son personas ruines y sin escrúpulos.  

Reina Roja se estructura en tres partes, a lo largo de los cuales se distribuyen capítulos de corta extensión. Algunos ellos acaban en un punto de bastante suspense, son pequeñas piezas en las que van ocurriendo sucesos que hacen avanzar la trama de forma paralela, por un lado la investigación y por otro los actos criminales del asesino. En ellos suele predominar bastante el diálogo frente a la narración. Los personajes interactuan constantemente de tal modo que el narrador, omnisciente, queda relegado a un segundo plano con frecuencia, un narrador que, dicho sea de paso, muestra un alto grado de ironía y sarcasmo. La consecuencia más lógica es que la novela se lee sola, es decir, el lector, animado por una trama llena de suspense, un asesino que nos despistará en alguna ocasión y unos investigadores tan dispares, se sentirá atraído hacia una desenlace que vaticina una segunda parte. Esta pareja funciona bien pues, a pesar de ser tan distintos, se compenetran a la perfección. Se presupone que nos reencontraremos con ellos en el futuro.

Con un estilo ligero, directo y muy accesible sobre el que prima el argumento y los personajes, Reina Roja ha sido una lectura entretenida y amena que me ha permitido adentrarme en la mente de un asesino que aprovecha las circunstancias que le regaló la vida para hacerse poderoso. No podría decir que me ha resultado adictiva pero, como he comentado anteriormente, es cierto que va ganando fuerza con el paso de las páginas. Por lo tanto creo que es una novela que podría gustar a esos lectores que, cansados de todo un día de trabajo, desean zambullirse en una lectura que los transporte a otro lado, para hacerlo testigo de unos crímenes horribles, conocer a un asesino implacable y a unos investigadores peculiares.

Atención a la edición en formato electrónico. Tirado de precio para ser una novedad editorial.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



martes, 29 de enero de 2019

JUAN GÓMEZ-JURADO: 'Lo único realmente importante es que el lector se lo pase bien'

Juan Gómez-Jurado, autor de Espía de Dios (2006), El paciente (2014) o Cicatriz (2015), entre otras, visitó Sevilla en el mes de noviembre para presentar su última novela, Reina Roja, un thriller que sigue pisando fuerte, con un personaje principal difícil de olvidar y un aluvión de lectores que llenan las redes sociales con los colores negro y rojo, los mismos que componen la cubierta.

El encuentro tuvo lugar poco antes de la presentación en una de las librerías de la ciudad, así que, con motivo de una agenda apretada y un sinfín de compromisos, tan solo pude robarle diez minutos de su tiempo. Para no dejar la entrevista colgada, acordamos que le mandaría el cuestionario vía mail y aquí lo tenemos. Me hubiera gustado que se hubiera desarrollado cara a cara en su totalidad, por aquello de la fluidez y la inmediatez en las reacciones pero..., en otra ocasión será.


Marisa G.- Tus novelas han cosechado muchísimo éxito, lo avala la cantidad de lectores que tienes y las traducciones que se están haciendo. Y entre tanta alabanza, ¿llega alguna crítica negativa por parte de los lectores? Y en tal caso, ¿cómo se encaja? ¿Se le presta atención o se pasa muy por encima? 

Juan G.- Claro que llega, pero se encaja muy bien. Yo soy muy partidario de vivir y dejar vivir… simplemente pienso que el libro no es para esa persona. En todos estos años de carrera, con la única crítica con la que me he enfadado (la he encontrado varias veces, en varios idiomas y novelas distintas) es la de “Había muchos tacos, lo he dejado en la página sesenta, no lo leáis”. Y te pone una estrella. 

M.G.- Has comentado que esta novela te ha llevado tres años de trabajo. ¿Cómo ha sido ese proceso? 

J.G.- Largo y laborioso, porque ha habido que desarrollar un personaje como el de Antonia Scott, que en realidad se ha escrito ella a sí misma. Lo cual no quiere decir que no haya llevado esfuerzo. 

M.G.- No se puede negar que Antonia Scott es un personaje peculiar. Lo es incluso desde el nombre. Al lector que todavía no haya abierto las páginas de tu novela, le va a chocar esa mezcla hispano-anglosajona. ¿Cómo definirías al personaje? 

J.G.- Antonia Scott es extraña. Es una mujer muy inteligente, y las personas muy inteligentes causan a la vez manipulación y rechazo. 

M.G.- Si te soy sincera yo pensé que era una mujer con poderes paranormales o una 'hacker'. ¿Hasta dónde puedes contar para que el lector se haga una idea? 

J.G.- Antonia nació con una inteligencia privilegiada. Tan privilegiada que podría haber elegido ser cualquier cosa. Y, sin embargo, eligió ser alguien que ayuda a otras personas resolviendo crímenes que nadie más puede resolver. 

M.G.- En la Nota de autor, nos cuentas qué dos grandes referentes te han servido para la construcción de Antonia. ¿Qué nos puedes decir sobre esto? 

J.G.- Para la creación de sus procesos mentales me he basado en el modo en el que descubrieron la grandeza de su propia mente y las capacidades dos mujeres: Marilyn Vos Savant, con un cociente intelectual de 228 (si bien los números son discutidos) y Edith Stern, que a los 16 años ya era profesora de Matemáticas Abstractas en la Universidad de Michigan. En el caso de Edith, con un cociente de 205, la naturaleza no obró sola. Dos días después de su nacimiento su padre, Aaron Stern, dio una rueda de Prensa para comunicar que iba a convertir a su hija en un genio. Dedicó su vida entera y todo el tiempo de la niña (a la que apartó de su madre) a esa tarea, trabajando con tarjetas en las que le mostraba animales, edificios famosos y conceptos desde que tenía semanas de edad. A los dos años la niña conocía el alfabeto completo. Hoy Edith tiene 128 patentes a su nombre y es una de las personas cuyo trabajo más ha influido en la computación en tiempo real. El método, aunque inhumano y absolutamente desaconsejable, no es la primera vez que se usa. Teón ya lo empleó en el siglo IV con su hija Hipatia, la primera mujer reconocida como un genio universal. Hipatia destacó en los campos de las matemáticas, la filosofía y la astronomía. Fue asesinada por una turba de fanáticos religiosos. 

M.G.- Antonia tiene un compañero de batalla, un inspector de policía, vasco y homosexual que se llama Jon Gutiérrez. Es un personaje que me gusta mucho. Para los que no han leído la novela, ¿cómo es? 

J.G.- Es alto, grande, fuerte. No es que esté gordo. El inspector Gutiérrez tiene un torso en forma de barril, y dos brazos a juego. En el interior, aunque no se aprecie, hay músculos de harrijasotzaile. Levantar 293 kilos es su propio récord, nada menos, y eso sin entrenar mucho, por puro hobby. Y luego tiene un corazón de oro, absolutamente protector con Antonia. Es capaz de saltarse todas las normas por ayudarla. 

M.G.- Pero si tengo que hablar de personajes, hay uno que me ha maravillado. Antonia tiene una abuela de 93 años, que habla con su nieta por videoconferencia. Tan peculiar como Antonia. ¿Cuántas abuelas como esta nos podemos encontrar? 

J.G.- No lo sé, yo no he tenido abuela nunca, pero sí sé que alguien como la abuela Scott es la abuela que me gustaría tener. A los 19 años, Georgina Scott se alistó voluntaria como enfermera, y había desembarcado en Normandía setenta horas después del famoso Día D, con el casco enorme medio caído sobre las cejas y abrazada a una maleta de cartón llena de ampollas de morfina. Los nazis estaban a tiro de piedra, y ella ahí, dale que te pego, corta pierna, cose herida y pincha analgésico. Ahora tiene ya unos añitos y sobrevive a base de vino. 




M.G.- Otro personaje más, un periodista a la caza del artículo que suponga un broche de oro antes de su jubilación. Es un personaje que te permite hacer una crítica al periodismo actual. 

J.G.- Bruno es un periodista de la vieja escuela. Pero de los del fondo de la clase, de los que distraían a los compañeros y daban collejas al resto. Y tiene sus propias opiniones. No siempre las opiniones de los personajes coinciden con las mías, y eso es interesante. 

M.G.- El título hace referencia a un proyecto gestado en las altas esferas con un fin muy concreto, combatir y resolver los crímenes más difíciles de resolver. Digamos que es un 'organismo' con una estructura muy definida y al frente del cual están personas con un CI muy alto. Que sepamos, no hay nada similar puesto en marcha, ¿no? 

J.G.- Que yo sepa. O igual sí. ;) 

M.G.- En esta novela la policía no sale muy bien parada, ¿no? Se llega a decir que ' la policía es lenta, segura y predecible' 

J.G.- En el contexto de la novela, lo es. Piensa que toda la fuerza del proyecto Reina Roja es ser lo que la policía no es. 

M.G.- En los thrillers en los que interviene algún cuerpo de seguridad, hay que tener especial cuidado porque se escucha que los guiones en las series o los novelistas se saltan un poco a la torera el protocolo. ¿Cómo manejas tú el tema? ¿Sueles ser cuidadoso en los detalles? 

J.G.- Alfred Hitchcock denominaba a esta clase particularmente irritante de idiotas “mis amigos los verosimilistas”. Cuando una persona sabe una cosa, una sola, enseguida corre informar de un potencial error al que sabe cien. Yo me documento a la perfección, y cuando sé exactamente cómo son las cosas, las cambio donde sea preciso para favorecer la experiencia del lector. Porque no escribimos tratados de criminología, sino que contamos historias. 

M.G.- Imagino que para documentarte habrás consultado con algún policía, no sé si amigo o no. 

J.G.- No uno, tres. Los nombres me los guardo. Todos enormes profesionales. 

M.G.- Tu novela me ha descubierto que hay un tipo de policía del subsuelo. No estoy muy segura que la gente sepa que esto existe 

J.G.- Es curioso lo que es la experiencia. Para mí es de lo más normal, ya que de niño crecí viendo a unos policías del subsuelo entrando cada cierto tiempo en una alcantarilla debajo de mi casa. Por debajo de nuestras ciudades hay otra ciudad enorme, que también necesita seguridad. 

M.G.- Los malos de esta novela dejan una escena del crimen poco común. ¿Cómo haces para idear los crímenes? 

J.G.- Sacrifico a un bebé en noches de luna llena sobre un altar hecho de huesos de aceituna. 

M.G.- Aunque estamos ante un thriller, nos topamos con un personaje como Antonia o el mismo narrador omnisciente que tienen un humor muy negro y arranca alguna sonrisa. ¿Sirve para aligerar tensiones? 

J.G.- Claro, es esencial el equilibrio, siempre a favor de la experiencia de lectura. Lo único realmente importante es que el lector se lo pase bien. 

M.G.- Me gustaría que nos comentaras si has descubierto algo curioso o llamativo a la hora de escribir esta novela. ¿Alguna anécdota que contar? 

J.G.- Hay una cosa, pero no te la puedo contar todavía. Vuélveme a hacer esta pregunta en el futuro. 

M.G.- Observo que cuidas mucho la relación con los lectores. Para tener éxito, ¿es vital interactuar en las redes sociales? 

J.G.- No sé si tiene que ver con el éxito. Para mí, el contacto con el lector es fundamental, tratar de persona a persona. 

M.G.-  No te voy a preguntar si volveremos a ver a Antonia y Jon. Los que hemos leído el libro sabemos que sí. 

J.G.- Vale.  

M.G- Me quedo con una frase de la novela: Solo en España hay un millón de psicópatas. Da miedo esta frase. 

J.G.- En España hay más de un millón de "psicópatas puros" y entre cuatro y cinco millones de "psicópatas normalizados o integrados", entre narcisistas, trepas, maquiavélicos o malvados, según los expertos. Por eso hay que aferrarse muy fuerte a las buenas personas cuando las encuentras. Y no soltarlas nunca, por mucho que griten y supliquen.


Y hasta aquí la entrevista. Dicen que Juan Gómez-Jurado es uno de los autores españoles de thrillers más leído en todo el mundo. Sus lectores hablan de novelas adictivas que difícilmente se pueden abandonar. En el caso de Reina Roja, su mejor baza es un personaje original, como es Antonia Scott, pero de ella y de otras cuestiones ya os hablaré con detalles la próxima semana.




Ficha novela

Editorial: Ediciones B.
Encuadernación: Tapa dura  con sobrecubiertas.
Nº Páginas: 568
Publicación: Noviembre, 2018
Precio: 20,90€
ISBN: 978-84-666-6441-7
Disponible en e-Book
Ficha completa aquí.
Puedes empezar a leer aquí.


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