Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Sorogoyen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Sorogoyen. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de noviembre de 2022

AS BESTAS (DRAMA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Rodrigo Sorogoyen

Reparto: Marina Foïs, Denis Ménochet, Luis Zahera, Diego Anido, Marie Colomb, Luisa Merelas, José Manuel Fernández y Blanco, Xavier Estévez, Gonzalo García, Federico Pérez

Género: Drama

Sinopsis: Antoine y Olga son una pareja francesa que se instaló hace tiempo en una aldea del interior de Galicia. Allí llevan una vida tranquila, aunque su convivencia con los lugareños no es tan idílica como desearían. Un conflicto con sus vecinos, los hermanos Anta, hará que la tensión crezca en la aldea hasta alcanzar un punto de no retorno.


[Fuente: Filmaffinity]


Me parece que voy a ser el garbanzo negro. Lo digo porque, a pesar de las extraordinarias críticas que esta película está cosechando, a mí no me ha parecido tan impresionante. Los conflictos vecinales, ¿no es algo muy visto ya? No sé cómo será la cosa por vuestras ciudades pero no me quedan nada lejos unos pocos desencuentros entre vecinos que se llevan mal. Especialmente en el mundo rural. Anda que no se han cometido barbaridades por asuntos de lindes, por árboles de una propiedad que invaden los terrenos de otra, por perros que ladran y no dejan descansar, o ruidos molestos. En fin, un amplio abanico de contratiempos. Así que, la temática de As bestas no me parece novedosa, ni original. Tampoco el desarrollo de los hechos, porque pasar de palabras desagradables a temas mayores es lo más habitual en estas tesituras. Y en cuanto a la resolución, me dejó más bien fría. Entro en materia.

As bestas narra la historia de Antoine y Olga. Componen un matrimonio francés que dejó su vida anterior para cambiar radicalmente de rumbo y asentarse en un lugar mucho más tranquilo. Por circunstancias que ya descubriréis al ver la película, Antoine recaló un día en un valle gallego y se enamoró del entorno. Años después decide iniciar un proyecto en el que invierte todos sus esfuerzos y ahorros. Él y su esposa viven en una aldea de apenas un puñado de habitantes. Se dedican a la agricultura ecológica y venden sus cosechas en los mercados cercanos. Así subsisten. No necesitan más. Sin embargo, también se han propuesto rehabilitar las casas medio derruidas de la zona, hacerlas habitables para que otras personas como ellos vengan a vivir a la aldea y esta se repueble. Sin embargo, lo que podría ser una vida tranquila y sosegada se torna en una amenaza constante. Todo se torció cuando una empresa eólica quiso comprar los terrenos de la zona para instalar grandes molinos de vientos. A la mayoría de los habitantes del valle les pareció una idea cojonuda. Implicaba desprenderse de unas tierras ingratas, que exigían levantarse muy temprano, trabajar de sol a sol, deslomarse la espalda, y recibir a cambio un mísero beneficio. ¿Dejar de machacarse a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero? ¿Quién se va a negar a eso? Con el dinero podrían mudarse a otro lugar, dedicarse a otra actividad menos sacrificada, y vivir con más holgura. Sin embargo, Antoine y Olga no están dispuestos a firmar. Y la empresa eólica dice que, o todas las propiedades o ninguna. Con lo cual, los franceses se meterán en la boca del lobo, se enemistarán con el resto de vecinos, especialmente con Xan y su hermano Loren, que tratarán de hacer todo lo posible para echar a los gabachos de allí u obligarlos a firmar. 

Es decir, y vuelvo a lo que decía al principio, estamos ante un conflicto vecinal en el que los intereses de una familia perjudican los intereses de los demás. ¿Qué puede ocurrir? Pues lo normal, una amenaza por allí, una conversación subida de tono por allá, un boicot, alguien que intercede para convencer a los franceses. Pues yo no cedo. Pues yo tampoco. Pues te vas a enterar. Pues te la pienso devolver. Y así, toda la película. Pero para conocer los detalles, mejor la ves. Eso sí, me resultaría increíble que algo te cogiera por sorpresa en este largometraje. Bueno, al menos yo no me topé con algo que no esperara.

¿Qué me ha gustado de la película?

Que la temática, a mi juicio, no sea algo original, no quiere decir que no despierte interés. El ser humano es tan imprevisible que te puedes esperar cualquier cosa de él y, sin duda, somos unos maestros a la hora de sacar nuestra peor parte. ¿De ahí el título? Probablemente. Porque bestias, según la RAE, es una palabra que se emplea para definir a los animales cuadrúpedos, pero también a aquellos otros animales de dos patas que son rudos e ignorantes. Y si empleamos la expresión «bestia parda», el sentido peyorativo se multiplica. 

En realidad, la disputa entre Antonio y Xan mantiene la atención del espectador pero tampoco se nos narra nada que no hayamos visto u oído ya. 

Así que, de toda la película creo que, como lo más positivo, me voy a quedar con las interpretaciones, que os desgrano más abajo, y con los escenarios, esos paisajes hermosos, verdes, ondulados gracias a la orografía montañosa gallega. Pero ojo, que la película está rodada en la zona del Bierzo.

¿Qué no me ha gustado?

Lo dicho, la escasa originalidad. Pero, además, es extremadamente lenta. A mí me parece excesivo que, para lo que ocurre, nos tiremos más de dos horas sentados. Es que, seamos realistas, tampoco pasa gran cosa. Antoine y su mujer se levantan, trabajan la tierra, recogen los frutos, los venden en el mercado, tienen encontronazos con Xan y su hermano, se pelean, la cosa se pone cada vez más calentita, ocurre lo que ocurre -que ya te puedes imaginar- y luego, ¡pim, pam, fuera! En serio, ¿de verdad hacen falta dos horas y cuarto para esto? Mira que admiro y defiendo el cine español. Mira que de Sorogoyen aplaudo Que Dios nos perdone, El reino, Madre, que hablan muy bien de la serie Antidisturbios pero aquí, creo que se pasó. Y yo, como siempre, trato de buscarle una explicación y entonces me digo: escucha, es que en los pueblos la vida va a otro ritmo, es otro rollo, no existe el estrés ni la agitación de la ciudad, todo transcurre con mucha más laxitud, pero ni por esas. No, con hora y media, o si me apuras, con hora y tres cuartos, hubiera quedado una película más concentrada y contando lo mismo. Es mi opinión.

Y luego esa manía de dejar los finales en el aire. Entiendo que, en según qué circunstancias, no hay necesidad de contarlo todo porque se sobreentiende pero chico, si has estirado el metraje hasta las dos horas y cuarto, hombre, ¿qué más te da cinco minutos más para poner un The End en condiciones? Aunque la película queda totalmente cerrada, dale al espectador la satisfacción de ver cómo se hace justicia. Pues no. 

En fin, que soy la ovejita negra de los espectadores de esta película que, además, viendo las imágenes del principio, con esos aloitadores me dije: anda pues los caballos tendrán algo que ver. Pues tampoco, el tema de los caballos es meramente anecdótico, porque solo aparecen en dos escenas más, para embellecer, y punto y pelota. Es que ni siquiera ninguno de los personajes se dedica a rapar y marcar caballos salvajes. No lo entiendo sinceramente.

Reparto e interpretaciones

Aquí no tengo excesiva queja. Del reparto me interesaba especialmente la participación de Luis Zahera que, para mí, es uno de los grandes actores de este país. Qué miedo da este tío en esta película. Es que te mira con esos ojos desorbitados, esa nariz aguileña, hablándote con ese acento cerrado de la Galicia más profunda, portando una horca en la mano, y lo último que se te ocurre es llevarle la contraria. Como decía antes, cara de bestia parda y, en ese sentido, el actor hace un gran trabajo metiéndose en la piel de Xan. El vecino de Antoine y Olga tiene muy mala leche, tanta que nadie se atreve a chistarle en el pueblo. Es algo que comprendemos en las primeras imágenes cuando, en momentos de ocio, los hombres se reúnen en el bar de la aldea para jugar al dominó, mientras conversan de sus cosas. Xan lleva la voz cantante. Xan desafía a todos. Xan amedrenta. Xan se burla del francés. Xan pocas veces se equivoca. Y si alguna vez comete un error, nadie se lo va a decir. Pero Zahera no es el dueño absoluto del protagonismo de esta historia. Empieza con tibieza y, poco a poco, se va haciendo más omnipresente, se va colocando al nivel del matrimonio francés.

Antoine y su mujer Olga son personas con otro bagaje muy distinto al de sus vecinos. Vienen de otro país. En otra vida se dedicaron a actividades más intelectuales. Tienen amplitud de miras. Buscan paz y no la van a encontrar. De los dos, la interpretación que más me ha gustado es la de Marina Foïs. Si lo pienso un poco, esta película pasa de estar dominada por hombres a estarlo por mujeres, por Foïs en su papel de Olga, y por Marie Colomb, en el papel de hija del matrimonio. Esta última solo protagoniza una pequeña parte de la trama pero interpreta unas cuantas escenas brutales con la madre. Muy tensas y muy creíbles.


En definitiva, y siendo sincera, yo me esperaba mucho más de esta película. Los primeros minutos me sentí algo desorientada. No sabía muy bien de qué hablaban los personajes y no es porque lo hicieran en gallego. Cuando entendí de qué iba la película, me pareció algo muy trillado y mundano. Disfruté de las interpretaciones y de los paisajes, pero el desenlace me pareció algo vacío.

As bestas tiene unas puntuaciones altísimas pero lamentablemente a mí me ha parecido un producto audiovisual muy normalito. Llamadme ignorante. Probablemente lo sea. Pero soy una ignorante tremendamente sincera. 

 


Tráiler:




miércoles, 28 de abril de 2021

MADRE (DRAMA - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: España

Director: Rodrigo Sorogoyen

Reparto: Marta Nieto, Jules Porier, Àlex Brendemühl, Anne Consigny, Frédéric Pierrot, Raúl Prieto, Álvaro Balas, Blanca Apilánez

Género: Drama

Sinopsis: Elena (Marta Nieto) perdió a su hijo Iván, de seis años, en una playa de Francia. Ahora Elena vive en esa playa y está empezando a salir de ese oscuro túnel donde ha permanecido anclada todo este tiempo... Secuela en formato largometraje del cortometraje homónimo del propio Sorogoyen.

[Fuente: Filmaffinity]

Rodrigo Sorogoyen firma la serie Antidisturbios, de la que tan bien se está hablando en los últimos meses. Pero también está detrás de películas como El reino y Que Dios nos perdone, referencias más que suficientes como para no querer perderme ninguna de sus películas. Me faltaba por ver Madre y ya he saldado la deuda.

Con un título que, al pronunciarlo, a uno se le llena la boca, Madre arranca de manera tan brutal que me quedé clavada en la silla. Elena es una joven divorciada. Con la tranquilidad que genera la ignorancia, llega un día a casa, acompañada por su madre. Vienen de hacer compras y conversan con naturalidad. Sin embargo, suena el móvil de la joven. La llamada procede del terminal de su exmarido Ramón, pero quien está al otro lado de la línea es Iván, su hijo de 6 años. Padre e hijo se habían marchado a pasar unos días juntos. Van en autocaravana y recorren el norte de España y parte del sur de Francia. El pequeño le dice a la madre que está solo, en una playa, que el padre ha ido un momento a la autocaravana pero que no ha regresado y ya hace tiempo que se fue. El niño está asustado porque ni sabe dónde está, ni sabe lo que le ha podido ocurrir a su padre. A la madre se le para el corazón, sintiendo que poco puede hacer, estando a tantos kilómetros de distancia. Mientras la abuela sigue al teléfono con el pequeño, Elena contacta con la policía, pero se choca contra la sinrazón de la burocracia. Si alguien puede ayudar al niño es ella, pero ¿cómo? Trata de tranquilizar al pequeño, sacarle algún tipo de información sobre el lugar en el que está, pero poco puede aportar. Algo ocurre, algo escucha la madre a través del teléfono. Una voz desconocida, en francés, una amenaza velada, un terror que sube por la garganta. La comunicación se corta. La madre, desquiciada y absolutamente fuera de sí, coge las llaves del coche y sale corriendo por la puerta.  Fin del prólogo. 

Diez años después, Elena trabaja en un restaurante francés, en la misma localidad donde su hijo desapareció. Sus días son anodinos. Trabaja, pasea por la playa y a veces se ve con su pareja, Joseba. De Iván, nunca más se supo. Sin embargo, en uno de esos paseos, la joven se fija en un adolescente de cabello rizado. Le llama la atención. El chico suele estar por la playa, con sus amigos, o haciendo surf. A partir de ese momento, no lo pierde de vista, lo contempla en la distancia y examina con minuciosidad cualquier gesto o rasgo del chico. No lo dice nunca, pero todos sabemos que por su cabeza se cruza un pensamiento. «Se parece a mi hijo. ¿Sera él?»  Movida por ese vacío que la asfixia cada día, tratará de acercarse a él, para averiguar todo lo que pueda sobre el muchacho. 

Madre narra la historia de una desesperación, de un lastre que hunde cada vez más. A una madre le pueden ocurrir cosas terribles. Una de ellas es perder a su hijo, sea de la forma que sea. Eso es lo que le ha pasado a Elena. Y desde entonces, sigue aferrada a la esperanza de recuperarlo algún día. Por eso mira, observa, escudriña, en busca de algo que le devuelva a Iván. Madre habla de curar heridas, de cerrar círculos y recomponer lo que estaba roto. Y en eso tiene mucho que ver Jean, el joven con el que Elena forja una amistad que llegará a extremos complicados de entender. Lo que une a Elena y a Jean solo ellos dos lo entienden. 

Esta película abrió el Festival de Cine de Sevilla en 2019. Os garantizo que el inicio es de infarto. En ese momento, con la angustia instalada en mi garganta, viendo a esa madre deshecha y aterrorizada por la llamada de auxilio de su hijo, invadida por el miedo que el mismo espectador llega a sentir, me recriminé no haber visto la cinta antes. ¿Cómo era posible que hubiera dejado pasar tanto tiempo? Con aquel inicio, me esperé una película con, al menos, la mitad de intensidad que ese principio. No obstante, todo decae. Cae el ritmo y las sensaciones iniciales. Diez años después, la película avanza a paso más lento. En realidad, lo agradecí porque el corazón se me puso a mil en las primeras escenas. Pero, lamentablemente, y para mi gusto, el interés se hunde en un valle profundo. El largometraje se torna lento y perezoso. El núcleo de la película se centra exclusivamente en la relación entre Elena y Jean, se queda estancada ahí, sin que se produzcan prácticamente avances. Ella se embelesa contemplando al joven, conversando con él, viviendo una ilusión. Él se siente atraído por la fascinación que despierta en una mujer adulta, se siente centro de atención de una mujer hermosa. Tan solo en algún momento, todo se acelera de nuevo, momentáneamente. Un giro allí, otro pequeño allá, hasta llegar a un desenlace que transita con sosiego, y que supone la curación de las heridas de la madre.

¿Me ha gustado? Sí, pero, con un inicio tan prometedor, esperaba mucho más. Para no mentir, me he ido desinflando con el paso del metraje. Lo que ocurre es que las primeras escenas son tan tremendas, que eso ha solapado mis impresiones posteriores. Quizá me hubiera gustado saber qué pasó realmente aquel día. ¿Por qué el padre se demoró tanto en la caravana y tardó en regresar? ¿Por qué dejó solo al niño? ¿De quién era la voz que la madre oye al otro lado del teléfono? Si hubo una investigación por la desaparición del niño, no lo sabremos, como tampoco tendremos respuestas a estas preguntas. El pilar de la película es el dolor y la esperanza de la madre. 

En cuanto al reparto, hay que admitir lo que es justo. Marta Nieto no es una actriz que me guste. No recuerdo algún otro trabajo previo que me haya parecido significativo. Sin embargo, jamás la olvidaré en el papel de Elena. Está soberbia en esas secuencias iniciales, y en algunas otras más, en las que sacará toda su furia y su rabia. Y es que a Elena la llaman la loca de la playa. Todo el mundo conoce su historia y la miran con compasión. Me ha impresionado. Se come la cámara, la pantalla, al espectador, y todo ese mar, en el que ella se pierde con la mirada, cuando la nostalgia la invade. Solo por ver cómo actúa en esos instantes, la película ya merece la pena. Por su trabajo, le otorgaron el premio a Mejor Actriz, tanto en los Premios Forqué como en el Festival de Cine de Sevilla (2019).

Del resto del elenco, no puedo decir mucho más. Jules Porier, como Jean, y Alex Brendemühl, como Joseba, me han dicho bien poco. De hecho, Porier me irrita y no me resulta muy creíble su papel. Brendemühl, como compañero de Elena, está algo desaprovechado.

La dirección también es sobresaliente. En esos primeros minutos, la cámara se va acercando sigilosamente hasta completar un primer plano de Elena en el momento más álgido de su desesperación. Posteriormente, hay otra aproximación al personaje, mientras esta va paseando por la playa. No sé explicarlo bien, pero esas aproximaciones, ejecutadas con planos secuencias, me ponen la piel de gallina. 

La fotografía es preciosa. Las tomas de la playa, de los bosques,... son hermosas.

Madre es un drama íntimo, doloroso, personal, que va languideciendo poco a poco, perdiendo toda esa fuerza que derrochó en los primeros minutos. Al margen de que me ha parecido bastante larga -dos horas de metraje-, hay demasiados silencios. Bajo mi punto de vista, le falta algo más de agitación. En cualquier caso, como me quedé tan pillada con el inicio, sí la recomendaría.

Por cierto, que existe un corto homónimo previo, del mismo director, y que no he visto. Bueno, que pensaba que no he visto porque resulta ser esos primeros instantes brutales de esta película, sobre los que he estado insistiendo.



Tráiler:                                                                                          Puedes adquirirla aquí:

   



miércoles, 23 de enero de 2019

EL REINO (THRILLER - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Antonio de la Torre, Josep María Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Mónica López, Bárbara Lennie, Luiz Zahera, Francisco Reyes, María de Nati, Paco Revilla, Sonia Almarcha, David Lorente, Andrés Lima, Óscar de la Fuente, Laia Manzanares, Max Marieges.

Género: Thriller.

Sinopsis: Manuel, un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.

[Fuente: Filmaffinity]


¿Qué es un fontanero dentro del mundo de la política? Muchos seguro que lo sabéis. Se dice que es una figura clave cuando no se juega limpio. Y se dice también que todos los partidos políticos, independientemente de la ideología, tienen su propio equipo de fontanería. Si esto es así, resulta muy poco tranquilizador para cualquier español que madrugue para ir a trabajar y pase horas sin ver a su familia por un sueldo irrisorio, y mucho menos tranquilizador para aquellos que no tengan que madrugar porque simplemente no tienen trabajo. Lo cierto es que los 'fontaneros políticos' existen. Se encargan de complicadas negociaciones, completamente legales, que deben ser llevadas con la máxima discreción para conseguir el objetivo planteado pero también, se denominan 'fontaneros' a aquellas figuras que hacen el trabajo sucio dentro los partidos políticos, los que consiguen información de difícil acceso, los que gestionan arreglos que no deben salir a la luz pública.

La corrupción política, en un bando u otro, ocupa buena parte de los titulares de los periódicos y abre casi a diario los informativos en televisión. El poder corrompe, el ansia de dinero también y todo es de color de rosa hasta el momento en el que te trincan. Entonces estás perdido para siempre porque te conviertes de un segundo a otro en un cadáver, en un ser invisible que nadie conoce y al que todo el mundo da la espalda. El 'sálvese quien pueda' elevado a la máxima potencia. Al corrupto le quedan pocas salidas. En resumidas cuentas, esto es lo que nos narra El reino, la última película del cineasta Rodrigo Sorogoyen que prueba suerte con un tema de máxima actualidad y repite en el reparto con un Antonio de la Torre que cambia su papel de policía (Que Dios nos perdone) por el de político corrupto. 

Todo se inicia así. Reunión de la ejecutiva autonómica del partido en un restaurante de la costa. Todos los comensales dan buena cuenta de ricos manjares y buenos caldos, entre risas y chascarrillos. Están relajados, son felices, se les nota con tan solo mirarlos, conversan sobre otras personas ausentes, dan nombres, acuerdan un nuevo encuentro,  mientras bromean con una libreta de pastas verdes, que circula de mano en mano, y donde figuran numerosas anotaciones. Por el momento, desconocemos de qué tipo. 

Un aparato de televisor a escasos metros emite las noticias. Concretamente una llama la atención de los presentes. Asunción Ceballos (la jefa), presidenta del partido, concede una rueda de prensa para presentar a su nueva mano derecha, Rodrigo Alvarado. Este joven juez de la Audiencia Nacional en excedencia será el nuevo Vicesecretario General y viene dispuesto a limpiar su partido de cualquier actividad que enturbie su imagen.

Pocos días después saltan las alarmas. Uno de los anterioree comensales, Francisco Castillo (Nacho Fresneda), Vicesecretario autonómico, es detenido por manipulación de concurso público. No pasa nada, un limpiado de cara y listo. Sin embargo, el otro Vicesecretario, Manuel López Vidal (Antonio de la Torre) recibe la llamada intempestiva de un informador. Está en el punto de mira. Hay grabaciones. Alguien ha dado el chivatazo. Todo se desata y Manuel se va a caer con todo el equipo. Con el agua al cuello, intentará librarse de los delitos de prevaricación, fraude continuado, cohecho, estafa y no sé cuántas cosas más,.... pero ¡oye, que cada uno se trague su propia mierda y si te he visto no me acuerdo! Será entonces cuando Manuel ponga en marcha un plan desesperado y contra el reloj para tirar de la manta y llevarse por delante a todo el que pille. No es asunto baladí. Estos tipos juegan duro.

Comentaba antes que los casos de corrupción están a la orden del día y será por ello que, en este largometraje, no se especifica nombre de partido, no se utiliza nombres de operación anti-corrupción conocidas, no se dan datos que puedan conectar la trama con algún caso real pero, los hechos narrados tienen lugar en 2007 y por entonces saltó a la luz la trama Gürtel. En cualquier caso, y viendo los datos que contienen esa libreta de tapas verdes, nos queda muy claro que España está completamente podrida. 

Y frente a los políticos tenemos a los periodistas, un gremio representado  por Amaia Marín (Bárbara Lennie), una joven con éxito, presentadora de un programa de debates con buena audiencia y contenido interesante. Pero cuidado, no te pases. Si hablas más de la cuenta tu cabeza puede peligrar. La integridad está muy bien pero de integridad no se come, por eso Jacobo prefiere ser confidente y arrimarse a la sombra que más cobije. No obstante, la prensa puede ser un arma importante, un vehículo de salvamento para un político corrupto que agote sus últimos cartuchos, salvo que la prensa te ponga entre la espada y la pared. El desenlace que nos ofrece Sorogoyen deja una pregunta en el aire, formulada en un momento crucial, definitivo, que muy probablemente sepultará a Manuel López para el resto de su vida.

De El reino (en Andalucía siempre lo llamamos El cortijo) me gustan muchas cosas. La temática es actual e interesante, a lo que se le une el punto de vista. Siempre nos acercamos a los casos de corrupción desde fuera y por lo que leemos en los periódicos y vemos en la televisión, pero ¿qué tejemanejes se mueven por dentro? ¿Cómo se trata al pardillo que han trincado con las manos en la masa? ¿El partido lo protege, lo apoyo, lo ampara? Y por otra parte, ¿cómo viven estos corruptos el devenir de un oscuro futuro en el seno familiar? ¿Las esposas o maridos permanecen a su lado? ¿Los hijos sienten asco o por el contrario se compadecen de ellos? El reino nos muestra todo eso porque las consecuencias de ser descubiertos llegan mucho más allá del entorno laboral, de las puertas del despacho o de los límites del partido pero ese ambiente íntimo que muestra esta película es muy sutil. Me hubiera gustado mayor nivel de profundidad.

Por otra parte, la película deja caer que no somos tan diferentes a todos esos ladrones de guante blanco, lo que ocurre es que algunos 'mangonean' a gran escala y otros simplemente menudean. No quiero desvelar ningún dato más pero hay una escena fantástica que nos lanza ese mensaje a la cara como una bofetada a mano abierta.

Y si le tengo que poner alguna pega a este largometraje es la ocasional falta de definición del guion. Se dan muchos nombres en muy poco tiempo y al mismo personaje se le nombra de dos formas distintas constantemente, por su nombre de pila y por su apellido. Esto es habitual y poco confuso si eres parte del entramado pero para un espectador, que llega de nuevas a una historia y a unos personajes, resulta un poco caos. Confieso que, en algunos momentos, me costó seguir el hilo a tanto nombre y a tanto cargo. 

Además creo que se vuelve algo lenta en los medios, lo que es un gran inconveniente si encima es larga, como es el caso. Eso sí, los últimos compases son brutales. Hay una escena tremebunda. Muy bien rodada, con mucha tensión, muy angustiosa y que seguro que os encanta.

Dicho lo cual, habrá que hablar de los personajes,  muy bien definidos. Son tipos que vienen de vuelta de todo. Son gente que entran por la puerta de atrás de los establecimientos, que se mueven como Pedro por su casa en cualquier situación y espacio, sin dar explicaciones, seguros de sí mismos, que beben Martín Millers o Yamazaki, que pasan los fines de semana embarcados y navegando por los mares, cantando, bebiendo, que reciben regalos caros y que tienen un tren de vida alucinante. Están acostumbrados a conseguir lo que se proponen, a dictar las normas, a manipular, a amenazar y a recibir amenazas, a darse palmaditas en la espalda para posteriormente clavarse un cuchillo de siete metros. Me ha gustado muchísimo el personaje de Luis Cabrera, divinamente interpretado por Luiz Zahera. ¡Qué chulería la suya!  Lo mismo opino del papel de Asunción Ceballos, la presidente del partido a la que da vida Ana Wagener. Menuda víbora pero qué bien finge la muy... 

Pero aquí el plato fuerte se lo come Antonio de la Torre, uno de mis actores favoritos y, ¡ay! me ha tenido montada en una noria toda la película. Su interpretación de Manuel López no me ha convencido completamente. Hay que reconocer que tiene tres o cuatro escenas buenísimas, muy potentes y muy bien interpretadas pero en el resto, no sé, en esta ocasión me ha transmitido poca credibilidad. Es como si no estuviera implicado en el papel, como si la cosa no fuera con él, salvo en esos momentos que señalé antes. 

Casi lo mismo me ha pasado con Bárbara Lennie en su papel de Amaia Marín. Me ha faltado chispa. Salvo en el último asalto, la actriz me resulta apagada, sin fuerza, sin ánimo. La he visto en otros trabajos con mucha más fuerza y aquí  se me ha quedado corta

En cuanto a la dirección, aplaudo una de las escenas finales, la que mencioné antes. Casi tengo que acudir de urgencias al dentista de tanto apretar los dientes. Me gustó algún juego empleando los reflejos en los espejos y los planos-secuencias, especialmente el que tiene lugar en Andorra.

Y ya por último, la banda sonora. Un tema electrónico, rítmico, intenso, reflejo del estilo de vida que llevan estos hombres y mujeres. Yo he percibido siempre el mismo tema que se repite y que aflora en las escenas de mayor tensión. Funciona perfectamente y como contrapunto el 'Volare' de los Gipsy King, que acompaña a los protagonistas en su dolce vita.

El reino opta al Goya como Mejor Película. Cuenta con doce nominaciones más como Mejor Direccion, Mejor Guion Original, Mejor Actor Protagonista (Antonio de la Torre), Mejor Actor de Reparto (Luis Zahera) y otras tantas más. Ya veremos qué pasa. A mí, la película me gustó por la temática pero me esperaba algo más y, sinceramente, tengo otro largometraje como favorito. Pero hay que ser realistas, El reino tiene un director con prestigio, un reparto de altura y una temática de actualidad. Seguramente se llevará más de un gato al agua.


Tráiler:





miércoles, 22 de febrero de 2017

QUE DIOS NOS PERDONE (THRILLER - 2016)



Año: 2016

Nacionalidad: Española.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Javier Pereira, Luis Zahera, Raúl Prieto, María de Nati, María Ballesteros, José Luis García Pérez, Mónica López, Rocío Muñoz-Cobo, Teresa Lozano, Francisco Nortes, Andrés Gertrúdix, Jesús Caba, Alfonso Bassave, Raquel Pérez.

Género: Thriller. Policíaco.

Sinopsis: Madrid, verano de 2011. Crisis económica, Movimiento 15-M y millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa conviven en un Madrid más  caluroso, violento y caótico que nunca. En este contexto, los inspectores de policía Alfaro (Roberto Álamo) y Velarde (Antonio de la Torre) deben encontrar al que parece ser un asesino en serie cuanto antes y sin hacer ruido. Esta caza contrarreloj les hará darse cuenta de algo que nunca habían pensado: ninguno de los dos esta tan diferente del asesino.

[Información facilitada por Filmaffinity]



************************************

Que Dios nos perdone es de las últimas películas que me quedaban por ver de las nominadas a Mejor Película en los últimos premios Goya. El hecho de que Roberto Álamo se alzara con la estatuilla a Mejor Actor Protagonista y que, como compañero de reparto tuviera a Antonio de la Torre eran un aliciente para mí. Realmente la sinopsis me resultaba interesante y grosso modo, y excepto algunos detalles, me he encontrado con lo que esperaba, una película policíaca.

Estamos en verano y hace mucha calor en Madrid. Mientras algunos pueden tomarse vacaciones el Cuerpo Nacional de Policía está más atento que nunca. Son muchos los frentes que tiene abierto. Por un lado, todo el movimiento 15-M que aún colea, hay muchos visitantes extranjeros haciendo turismo y por si fuera poco, se espera la visita de Benedicto XVI. Con este panorama Javier Alfaro y Luis Velarde tienen que enfrentarse  a un caso complicado, a una serie de asesinatos en los que diversas mujeres pierden la vida al ser asaltadas con objeto de robarle sus pertenencias. Sin embargo, más allá de considerarse inicialmente asesinatos independientes, los inspectores de policía llegan a la conclusión que el móvil no es el robo sino la violación y que todas ellas, mujeres de avanzada edad, han perdido la vida a manos del mismo hombre. La trama de la película consistirá en la investigación y en la búsqueda de ese asesino con un claro perfil psicológico, a la par que el espectador también asiste a ciertas crisis personales que aquejan a ambos policías. 




A grandes rasgos este es el guion de la película, un guion bien construido salvo hacia el final en el que hay un par de situaciones que han roto con un trabajo aceptable. Por un lado, y teniendo en cuenta que la cinta es más bien plana en lo que a suspense se refiere, se agradece una escena cargada de tensión, favorecida por la intermitencia de una bombilla que no quiere funcionar correctamente. Sin embargo, justo en el momento álgido tendrá lugar un hecho que bajo mi punto de vista no resulta nada creíble.

Tampoco me parece muy acertadas algunas casualidades que se producen y que dan pie a que el caso se enroque aún más o que el asesino se escabulla cuando está a punto de ser detenido de la manera en la que lo hace, siendo tan enclenque y teniendo que enfrentarse al robusto Alfaro.  Pero si el asesino no tiene que dos "guantás", no entiendo cómo se desarrollan así los hechos.

En cuanto al desenlace,  sustentada más en una venganza personal que profesional, pondrá en evidencia el título de la película. Que Dios nos perdone viene a decirnos que ninguno estamos libre de pecado, que los buenos no son tan buenos y que los malos no lo parecen tanto si entramos en comparaciones.

Pero quizá una de las preguntas más contundentes que me surgen tras ver la película es: ¿por qué mostrar así a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía? La cinta explora el ambiente enrarecido que se puede respirar dentro de una comisaría, donde un policía, un mal policía, no deja de tener trifulcas con sus compañeros metiéndose en líos constantemente. No dudo que algo así pueda ocurrir pero no sé si el nivel de violencia que nos deja entrever la película se ajuste a la realidad. 

Javier Alfaro es un policía muy desfasado, un mal ejemplo y eso nos puede hacer pensar que hay tipos por la calle portando un arma y que no están en sus cabales, algo que me creo totalmente. Desde luego el personaje no da muy buena imagen del cuerpo pero para enmendarlo, hacia el ecuador de la cinta, y cuando el caso está en toda su salsa, se hace una especie de discurso ensalzador de esta profesión, señalando que los policías son los únicos salvadores este caótico y loco mundo, lleno de indeseables. El discurso en si chirría un poco por la gravedad con la que se pronuncia aunque no cabe duda de que es una profesión arriesgada y que desarrolla una labor inconmensurable. De todos modos, esto es una película y no sé si un discurso así debería tener cabida.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...