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miércoles, 22 de febrero de 2017

QUE DIOS NOS PERDONE (THRILLER - 2016)



Año: 2016

Nacionalidad: Española.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Javier Pereira, Luis Zahera, Raúl Prieto, María de Nati, María Ballesteros, José Luis García Pérez, Mónica López, Rocío Muñoz-Cobo, Teresa Lozano, Francisco Nortes, Andrés Gertrúdix, Jesús Caba, Alfonso Bassave, Raquel Pérez.

Género: Thriller. Policíaco.

Sinopsis: Madrid, verano de 2011. Crisis económica, Movimiento 15-M y millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa conviven en un Madrid más  caluroso, violento y caótico que nunca. En este contexto, los inspectores de policía Alfaro (Roberto Álamo) y Velarde (Antonio de la Torre) deben encontrar al que parece ser un asesino en serie cuanto antes y sin hacer ruido. Esta caza contrarreloj les hará darse cuenta de algo que nunca habían pensado: ninguno de los dos esta tan diferente del asesino.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Que Dios nos perdone es de las últimas películas que me quedaban por ver de las nominadas a Mejor Película en los últimos premios Goya. El hecho de que Roberto Álamo se alzara con la estatuilla a Mejor Actor Protagonista y que, como compañero de reparto tuviera a Antonio de la Torre eran un aliciente para mí. Realmente la sinopsis me resultaba interesante y grosso modo, y excepto algunos detalles, me he encontrado con lo que esperaba, una película policíaca.

Estamos en verano y hace mucha calor en Madrid. Mientras algunos pueden tomarse vacaciones el Cuerpo Nacional de Policía está más atento que nunca. Son muchos los frentes que tiene abierto. Por un lado, todo el movimiento 15-M que aún colea, hay muchos visitantes extranjeros haciendo turismo y por si fuera poco, se espera la visita de Benedicto XVI. Con este panorama Javier Alfaro y Luis Velarde tienen que enfrentarse  a un caso complicado, a una serie de asesinatos en los que diversas mujeres pierden la vida al ser asaltadas con objeto de robarle sus pertenencias. Sin embargo, más allá de considerarse inicialmente asesinatos independientes, los inspectores de policía llegan a la conclusión que el móvil no es el robo sino la violación y que todas ellas, mujeres de avanzada edad, han perdido la vida a manos del mismo hombre. La trama de la película consistirá en la investigación y en la búsqueda de ese asesino con un claro perfil psicológico, a la par que el espectador también asiste a ciertas crisis personales que aquejan a ambos policías. 




A grandes rasgos este es el guion de la película, un guion bien construido salvo hacia el final en el que hay un par de situaciones que han roto con un trabajo aceptable. Por un lado, y teniendo en cuenta que la cinta es más bien plana en lo que a suspense se refiere, se agradece una escena cargada de tensión, favorecida por la intermitencia de una bombilla que no quiere funcionar correctamente. Sin embargo, justo en el momento álgido tendrá lugar un hecho que bajo mi punto de vista no resulta nada creíble.

Tampoco me parece muy acertadas algunas casualidades que se producen y que dan pie a que el caso se enroque aún más o que el asesino se escabulla cuando está a punto de ser detenido de la manera en la que lo hace, siendo tan enclenque y teniendo que enfrentarse al robusto Alfaro.  Pero si el asesino no tiene que dos "guantás", no entiendo cómo se desarrollan así los hechos.

En cuanto al desenlace,  sustentada más en una venganza personal que profesional, pondrá en evidencia el título de la película. Que Dios nos perdone viene a decirnos que ninguno estamos libre de pecado, que los buenos no son tan buenos y que los malos no lo parecen tanto si entramos en comparaciones.

Pero quizá una de las preguntas más contundentes que me surgen tras ver la película es: ¿por qué mostrar así a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía? La cinta explora el ambiente enrarecido que se puede respirar dentro de una comisaría, donde un policía, un mal policía, no deja de tener trifulcas con sus compañeros metiéndose en líos constantemente. No dudo que algo así pueda ocurrir pero no sé si el nivel de violencia que nos deja entrever la película se ajuste a la realidad. 

Javier Alfaro es un policía muy desfasado, un mal ejemplo y eso nos puede hacer pensar que hay tipos por la calle portando un arma y que no están en sus cabales, algo que me creo totalmente. Desde luego el personaje no da muy buena imagen del cuerpo pero para enmendarlo, hacia el ecuador de la cinta, y cuando el caso está en toda su salsa, se hace una especie de discurso ensalzador de esta profesión, señalando que los policías son los únicos salvadores este caótico y loco mundo, lleno de indeseables. El discurso en si chirría un poco por la gravedad con la que se pronuncia aunque no cabe duda de que es una profesión arriesgada y que desarrolla una labor inconmensurable. De todos modos, esto es una película y no sé si un discurso así debería tener cabida.

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