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miércoles, 13 de julio de 2022

100 DIAS CON LA TATA (DOCUMENTAL - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Miguel Ángel Muñoz

Género: Documental

Reparto: Miguel Ángel Muñoz, Luisa Cantero

Sinopsis: Los padres del actor Miguel Ángel Muñoz tuvieron que recurrir a la “Tata” (Luisa Cantero) para que cuidara a su hijo mientras ellos trabajaban. Desde entonces, la Tata (97) y Miguel Ángel (38) nunca se han separado. Pero tras varias complicaciones de salud de la Tata, Miguel Ángel se da cuenta de que su historia de amor se puede acabar y decide llevar a cabo todas las cosas que tiene pendientes de hacer junto a ella: un road trip, conocer los orígenes de Luisa y hasta rodar una película juntos. Una aventura que se ve interrumpida por la llegada de la pandemia. Un giro que, lejos de entristecerlos, hará que ambos estén más unidos y disfruten más que nunca durante 100 días juntos en un piso de 35m2. Pero que también forzará a Miguel Ángel a encarar su mayor miedo: la separación de la persona más importante de su vida.

[Fuente: Filmaffinity]

Hoy, la cosa no va de películas. Hoy me decanto por un documental. ¿No os pasa a veces que la oferta cinematográfica os resulta tan poco interesante que os parece más apetecible un documental? Me está pasando con Netflix. Ya no encuentro nada que llame mi atención. Ni películas, ni series. Así que, mirando el catálogo de esta plataforma, me encontré con 100 días con la Tata, un documental dirigido por el actor Miguel Ángel Muñoz en el que relata la relación tan especial que tiene con la mujer que lo cuidó de pequeño. Paré en seco. ¿Por qué no? Conocía parte de la historia y quería saber más.

100 días con la Tata nos permite conocer a una mujer extraordinaria. Luisa Cantero es una señora nonagenaria, hermana de la bisabuela de Miguel Ángel Muñoz, la mujer que se encargó de cuidar del actor cuando era pequeño, mientras sus padres trabajaban. Desde pequeño, entre ambos se fue forjando un vínculo extremadamente sólido y especial. 

«¿Cómo es tu relación con la tata?», le preguntan a Miguel Ángel en este documental. Y él responde: «Es muy difícil de explicar. Es como esa relación de amor perfecta en el momento más perfecto». Pero sabe que esa relación idílica acabará algún día. La tata es tan longeva que el futuro que le queda por delante, irremediablemente, no puede ser mucho. Algún que otro achuchón ya asustó al actor, unos más graves que otros. Sufrió un ictus del que, milagrosamente, se recuperó. A partir de ese momento, Muñoz entendió que aquella mujer no estaría a su lado para siempre. Pensó que era hora de devolverle todo lo que la tata había hecho por él, así que, hicieron planes, emprendieron viajes, compartieron momentos y experiencias juntos y, para inmortalizar ese amor que había entre ellos, decidió rodar una película. Entiendo que más para él que para el público. 

Con una mujer que cada vez se podía valer menos por sí misma, que necesitaba cada día más ayuda, Miguel Ángel Muñoz despliega toda una logística para tener atendida a esa abuela a la que tanto le debe. Y cuando estaban en pleno rodaje, cuando lo tenía todo más o menos controlado, llegó la pandemia.

La pandemia

El documental cuenta cómo, de un día para otro, todas las personas que atendían a la tata dejaron de acudir al domicilio. ¿Qué hacer entonces? Con el mundo paralizado, el actor decidió irse a vivir con ella. De tener una casa propia, un trabajo como actor, amigos, viajes, vida en general,... Miguel Ángel Muñoz se fue a vivir a un piso de 35 metros cuadrados con una anciana. ¿Qué hacer con una mujer de 97 años para cuidarla, atenderla, evitar que se preocupara por la situación que se vivía en el exterior, impedir que se contagiara de coronavirus, distraerla...? Todo esto se cuenta en el documental. Incluido esa faceta de instagrammer, en la que Luisa Cantero se convirtió en todo un fenómeno viral a través de la cuenta @soylatatareal. Por medio de este perfil, el actor y la anciana conectaban todas las tardes con el mundo exterior y hacían un programa, al que pusieron de nombre Cuarentata, donde hablaban de lo divino y de lo humano. Aquel espacio subió en popularidad como la espuma. Cada vez había más seguidores y cada vez la tata enamoraba a más personas con su forma de ser. Sus intervenciones llegaron incluso a los medios de comunicación, nacionales e internacionales. 

Queda mucho por hacer

Y lo que en principio podían ser 15 días se convirtió en 3 meses. En ese tiempo, sin poder salir de casa, Muñoz cuida de la anciana, con todo lo que conlleva cuidar de otra persona (alimentación, aseo, distracción, medicación,...). Aprovechó ese tiempo para hacer mil cosas, para hablar de mil temas: el pasado, la situación actual, la soledad, la muerte. La hizo reír, la escuchaba, le pintó los labios de rojo, le hizo cosquillas en los pies. Todo ello, unido a las tareas propias que requiere el cuidado de una persona mayor. «Soy tu bebé», le llega a decir la tata a Miguel Ángel en un momento dado, y ambos rompen a reír. En definitiva, el actor trata de devolverle la ilusión, las ganas de reír, conseguir que cada noche se acueste con una sonrisa. Y lo consigue.  

Luisa Cantero

La Tata no pudo estudiar. Desde muy niña tuvo que encargarse de cuidar de su madre. Dice Muñoz que ella se ha pasado la vida cuidando a los demás. Sin tener vida para ella misma, sin formar una familia, ni tener hijos. Ha sido una mujer entregada que se dio a los demás y en cuyo interior no existe ni rencor, ni arrepentimiento. La miras y no puedes evitar sonreír. Tiene una sonrisa luminosa y una mirada algo pícara. Habrá pasado mucho en su vida pero ella sabe quedarse con el lado positivo. Tendrá sus penas pero su simpatía brilla. Y aunque dice que ya no tiene ganas de nada, está claro que el amor por el actor es lo que le da vida. ¿O es al revés?

¿Por qué me ha gustado tanto este documental?

Porque, más allá de ser un producto audiovisual, me parece un gesto precioso y generoso. Lo de rodar una película me parece algo totalmente anecdótico. Lo que realmente valoro es la decisión de compartir tiempo con la tata, de cumplir algunos de sus sueños, de mostrar el inmenso amor que le tiene. Miguel Ángel habla de la tata en este documental como si fuera un enamorado, cuya mirada se entristece cuando piensa que su idilio no será eterno. Y eso le produce tanto pesar que incluso llega a necesitar ayuda psicológica para fortalecerse, para saber cómo reaccionar cuando llegue ese momento. 

100 días con la Tata está cargado de emotividad y frescura, de naturalidad y sinceridad, de corazón y amor. Por no hablar de los valores que transmite, que deberían ser asimilados por todos, especialmente por los más jóvenes. Los ancianos no son un trasto. No se les puede arrinconar, hay que tenerlos en cuenta y atenderlos, a nivel social y familiar. Lo que hoy somos, lo que hemos conseguido, es gracias a ellos pero parece que, traspasada cierta edad, ya no tienen importancia, ya no se tiene en cuenta su opinión, ya solo les queda esperar la muerte. 100 días con la Tata transmite un importantísimo mensaje. Tiene momentos dramáticos y otros muy divertidos. Hay dolor pero también esperanza, y la Tata, con su forma de pensar y sus reflexiones, llega a conquistar el corazón de todos. 

Por otra parte, también me ha parecido genial mostrar la carga mental y física que supone ejercer de cuidador. Es un rol mucho más complicado de lo que la inmensa mayoría imagina, pero eso lo sabemos quienes hemos estado en esa situación. Miguel Ángel Muñoz sufre lo que se llama el síndrome del cuidador.  Se olvida de sí mismo, se desanima, siente que ha perdido su vida, y eso le genera una serie de problemas psicológicos, y también físico. No es nada fácil estar en esa situación. Os lo aseguro.

He disfrutado muchísimo de este documental, en el que el actor también hace un repaso a su vida profesional. Miguel Ángel Muñoz saca su lado más personal e íntimo. Vaya por delante que como actor, Muñoz nunca me hizo especial gracia, pero es justo reconocer que con esta historia ya soy incapaz de mirarlo con los mismos ojos de antes. En este documental no he visto al actor sino al hombre, empeñado en hacer feliz a una mujer, volcado por completo en otra persona que requería toda su atención, tratando de hacerla feliz, y de mantenerla en calma y segura. He visto a una persona que deja de pensar en sí mismo para pensar en otra persona y eso me parece maravilloso.

Tirando de fotografías, vídeos domésticos grabados a lo largo de los años y durante el propio confinamiento, me ha gustado mucho ver 100 días con la Tata, así que, desde aquí, te recomiendo que entres en Netflix y lo disfrutes.

Yo, de mayor, quiero ser Luisa Cantero.

 Qué suerte tienes, Miguelito.


Tráiler:



viernes, 25 de noviembre de 2016

ENTRE MALVADOS de Miguel Ángel Muñoz.


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Editorial: Páginas de Espuma.
Fecha publicación:  noviembre, 2016
Precio: 14,00 €
Género: Relatos.
Nª Páginas: 152
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-8393-209-4
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí

Autor

Miguel Ángel Muñoz nació en 1970 en Almería. Ha publicado en esta editorial los libros de relatos El síndrome Chéjov (2006) y Quédate donde estás (2009), así como La familia del aire (Páginas de Espuma, 2011), en el que reunió una treintena de entrevistas, que habían ido apareciendo en su blog, a los principales escritores de relatos del panorama español. Sus dos novelas son La canción de Brenda Lee (2012), que recibió el Premio Sintagma y el Premio de los Libreros de Almería, y El corazón de los caballos (2009). Cuentos suyos han sido incluidos en las más notables antologías del género, entre las que destacan Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (2010) y Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2010). 

Sinopsis


Vivimos rodeados de maldad, acobardados por la violencia, temerosos de todo lo que pueda ocurrirnos a nosotros y a quienes queremos. Lo vemos en la televisión, en los periódicos: maltrato, asesinatos en serie, abusos, terrorismo. Miremos donde miremos habitamos con ello y, sin embargo, no sabemos en realidad dónde se esconde el verdadero horror o qué podemos esperar de los auténticos causantes del mal. ¿Y si siempre hubiesen estado aquí? ¿Y si hacemos la vista gorda al acoso escolar y este no es sino el mecanismo infalible para perpetuar la violencia? ¿Y si ponemos cara a un asesino célebre, como Manson, pero olvidamos que parte de nuestra educación la heredamos de alguien tan cruel como Rousseau? ¿Y si todos nuestros miedos no fueran sino terrores primigenios? ¿Y si los causantes del mal fuéramos nosotros mismos?

Con este tercer y valientísimo libro de cuentos, Miguel Ángel Muñoz nos pone cara a cara, hasta hacernos caer de bruces, con la maldad –desde el realismo más cruel de algunos relatos, con el yihadismo o el 11-M como protagonistas, hasta el terror fantástico y legendario que viene a explicarnos la realidad, en el último de ellos–, y lo hace con todo el riesgo posible: aunque no queramos verlo, tenemos derecho a vivir con miedo, a tener miedo. Porque vivimos entre hijos de puta. Entre malvados.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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[Rae] Maldad: Cualidad de malo. ¿Cuántas acepciones existen sobre el adjetivo «malo»? Vuelta al diccionario para encontrar una amplísima gama.
 


Ninguna de ellas es la que busco. Me fijo en la palabra «malvado», otro adjetivo. Este me gusta más y reincidido con el diccionario. Leo: «Dicho de una persona perversa o mal inclinada». Ahora sí. 

De maldad y malvados trata el nuevo volumen de cuentos de Miguel Ángel Muñoz como bien se deja entrever desde el título. Estamos ante un volumen de diez relatos en total en los que el mal, y por ende, la violencia, campará a sus anchas en sus distintas modalidades y en diversas situaciones. 

¿Con cuántos malvados os habéis encontrado en vuestra vida? Posiblemente con más de uno, con más de dos y los que vendrán. Estamos rodeados de maldad y de violenciay la tenemos colindando con nuestra cotidianeidad. Nos echamos las manos a la cabeza cuando leemos en los periodicos que un niño de 7 años ha tenido que ser hospitalizado por una paliza que otros niños le han propinado o bien cuando, hace tan solo unos días, observamos atónitos cómo aficionados de dos equipos de fútbol se enzarzaban en una pelea brutal con lamentables consecuencias.  Y no digamos ya si hablamos de la tele o de esos videojuegos que consisten en asesinar, triturar, desmembrar, mutilar o aniquilar  al otro. ¿Todo esta violencia que consumimos a diario nos deja poso? ¿Es un semilla que, sin darnos cuenta, va germinando en nuestra mente hasta convertirnos en monstruo? ¿Qué consecuencias acarrea? De todo esto nos hablará Miguel Ángel en sus cuentos.
 
Como aperitivo os hablaré del primero, Somos los malvados, que te pone los vellos de punta con la cita inicial:

«Los maltratadores de niños llevaban a sus hijito a la iglesia los domingos».
 Charles Simic.

Este cuento trata sobre el acoso escolar y comienza con una rabia descarnada que me ha parecido muy impactante. ¿Pensamos alguna vez en las consecuencias que trae haber sido acosado en el colegio? ¿Cómo se siente ese niño que está siendo humillado o vilipendiado? Y lo que es más, ¿en qué clase de adulto se convierte? En Somos los malvados veremos cómo su protagonista, un adulto que fue sometido a acoso escolar en su infancia, recuerda perfectamente lo vivido y observa el mundo en busca de una venganza que no es mejor que la violencia a la que estuvo sometido. Sin duda, es un relato muy interesante que provoca en el lector cierta angustia.

Y como digo, todos los relatos escritos por Miguel Ángel Muñoz en este volumen tienen como hilo conductor la maldad. Los habrá muy peculiares como Modos de pasar la tarde que destaca por un narrador singular y receptor de la violencia que desprende la caja tonta. No somos conscientes de la cantidad de basura y violencia que consumimos hora tras hora. Los niños, con sus mentes en blanco, absorben situciones en la que los insultos, los gritos, los malos gestos, están a la orden del día. ¿Qué consecuencia tendrá eso? Habría también que pensar qué es lo que se le cruza a un niño por su mente para maltratar a otro, y a ese pensamiento nos acercará el autor en uno de sus cuentos. 

Secuestros en los que florece la culpa por sobrevivir, el fútbol como marco, referencias sutiles a atentados terroristas que llevan como emblema la mítica fecha del 11 de marzo de 2004, casos policiacos en los que la violencia asoma a un lado y al otro del individuo, relaciones entre padres e hijos en una especie de ritual con toque fantástico y distópico,... serán algunas de las historias que nos propone el autor almeriense e incluso haremos un repaso a un muestrario de malvados que va desde el asesino en serie Charles Manson a la barbaridad que Rousseau o Arthur Miller llevó a cabo con sus hijos. 

Diez relatos en total, de diversa longitud, algunos seccionados en capítulos, escritos en primera persona, en tercera apoyándose en un narrador omnisciente o jugando con ambas voces narrativas, la prosa de Miguel Ángel Muñoz escuece en los momentos de herida abierta, perfecta para la temática que abarca.

Para mí siempre es un placer leer cuentos o relatos y máxime si abordan cuestiones tan vinculadas a la naturaleza humana como es la maldad del hombre. Leer estos cuentos invitan a reflexionar, a cuestionarnos actitudes y comportamientos, a animarnos a dejar de mirar hacia a otro lado y entrar en acción en su lugar, a exigir un entorno y una convivencia donde la parte oscura del inviduo sea condenanda al ostracismo.

 

[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

Retos:

- 100 libros



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