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viernes, 25 de noviembre de 2016

ENTRE MALVADOS de Miguel Ángel Muñoz.


Resultado de imagen de paginas de espuma entre malvados

Editorial: Páginas de Espuma.
Fecha publicación:  noviembre, 2016
Precio: 14,00 €
Género: Relatos.
Nª Páginas: 152
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-8393-209-4
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí

Autor

Miguel Ángel Muñoz nació en 1970 en Almería. Ha publicado en esta editorial los libros de relatos El síndrome Chéjov (2006) y Quédate donde estás (2009), así como La familia del aire (Páginas de Espuma, 2011), en el que reunió una treintena de entrevistas, que habían ido apareciendo en su blog, a los principales escritores de relatos del panorama español. Sus dos novelas son La canción de Brenda Lee (2012), que recibió el Premio Sintagma y el Premio de los Libreros de Almería, y El corazón de los caballos (2009). Cuentos suyos han sido incluidos en las más notables antologías del género, entre las que destacan Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (2010) y Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2010). 

Sinopsis


Vivimos rodeados de maldad, acobardados por la violencia, temerosos de todo lo que pueda ocurrirnos a nosotros y a quienes queremos. Lo vemos en la televisión, en los periódicos: maltrato, asesinatos en serie, abusos, terrorismo. Miremos donde miremos habitamos con ello y, sin embargo, no sabemos en realidad dónde se esconde el verdadero horror o qué podemos esperar de los auténticos causantes del mal. ¿Y si siempre hubiesen estado aquí? ¿Y si hacemos la vista gorda al acoso escolar y este no es sino el mecanismo infalible para perpetuar la violencia? ¿Y si ponemos cara a un asesino célebre, como Manson, pero olvidamos que parte de nuestra educación la heredamos de alguien tan cruel como Rousseau? ¿Y si todos nuestros miedos no fueran sino terrores primigenios? ¿Y si los causantes del mal fuéramos nosotros mismos?

Con este tercer y valientísimo libro de cuentos, Miguel Ángel Muñoz nos pone cara a cara, hasta hacernos caer de bruces, con la maldad –desde el realismo más cruel de algunos relatos, con el yihadismo o el 11-M como protagonistas, hasta el terror fantástico y legendario que viene a explicarnos la realidad, en el último de ellos–, y lo hace con todo el riesgo posible: aunque no queramos verlo, tenemos derecho a vivir con miedo, a tener miedo. Porque vivimos entre hijos de puta. Entre malvados.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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[Rae] Maldad: Cualidad de malo. ¿Cuántas acepciones existen sobre el adjetivo «malo»? Vuelta al diccionario para encontrar una amplísima gama.
 


Ninguna de ellas es la que busco. Me fijo en la palabra «malvado», otro adjetivo. Este me gusta más y reincidido con el diccionario. Leo: «Dicho de una persona perversa o mal inclinada». Ahora sí. 

De maldad y malvados trata el nuevo volumen de cuentos de Miguel Ángel Muñoz como bien se deja entrever desde el título. Estamos ante un volumen de diez relatos en total en los que el mal, y por ende, la violencia, campará a sus anchas en sus distintas modalidades y en diversas situaciones. 

¿Con cuántos malvados os habéis encontrado en vuestra vida? Posiblemente con más de uno, con más de dos y los que vendrán. Estamos rodeados de maldad y de violenciay la tenemos colindando con nuestra cotidianeidad. Nos echamos las manos a la cabeza cuando leemos en los periodicos que un niño de 7 años ha tenido que ser hospitalizado por una paliza que otros niños le han propinado o bien cuando, hace tan solo unos días, observamos atónitos cómo aficionados de dos equipos de fútbol se enzarzaban en una pelea brutal con lamentables consecuencias.  Y no digamos ya si hablamos de la tele o de esos videojuegos que consisten en asesinar, triturar, desmembrar, mutilar o aniquilar  al otro. ¿Todo esta violencia que consumimos a diario nos deja poso? ¿Es un semilla que, sin darnos cuenta, va germinando en nuestra mente hasta convertirnos en monstruo? ¿Qué consecuencias acarrea? De todo esto nos hablará Miguel Ángel en sus cuentos.
 
Como aperitivo os hablaré del primero, Somos los malvados, que te pone los vellos de punta con la cita inicial:

«Los maltratadores de niños llevaban a sus hijito a la iglesia los domingos».
 Charles Simic.

Este cuento trata sobre el acoso escolar y comienza con una rabia descarnada que me ha parecido muy impactante. ¿Pensamos alguna vez en las consecuencias que trae haber sido acosado en el colegio? ¿Cómo se siente ese niño que está siendo humillado o vilipendiado? Y lo que es más, ¿en qué clase de adulto se convierte? En Somos los malvados veremos cómo su protagonista, un adulto que fue sometido a acoso escolar en su infancia, recuerda perfectamente lo vivido y observa el mundo en busca de una venganza que no es mejor que la violencia a la que estuvo sometido. Sin duda, es un relato muy interesante que provoca en el lector cierta angustia.

Y como digo, todos los relatos escritos por Miguel Ángel Muñoz en este volumen tienen como hilo conductor la maldad. Los habrá muy peculiares como Modos de pasar la tarde que destaca por un narrador singular y receptor de la violencia que desprende la caja tonta. No somos conscientes de la cantidad de basura y violencia que consumimos hora tras hora. Los niños, con sus mentes en blanco, absorben situciones en la que los insultos, los gritos, los malos gestos, están a la orden del día. ¿Qué consecuencia tendrá eso? Habría también que pensar qué es lo que se le cruza a un niño por su mente para maltratar a otro, y a ese pensamiento nos acercará el autor en uno de sus cuentos. 

Secuestros en los que florece la culpa por sobrevivir, el fútbol como marco, referencias sutiles a atentados terroristas que llevan como emblema la mítica fecha del 11 de marzo de 2004, casos policiacos en los que la violencia asoma a un lado y al otro del individuo, relaciones entre padres e hijos en una especie de ritual con toque fantástico y distópico,... serán algunas de las historias que nos propone el autor almeriense e incluso haremos un repaso a un muestrario de malvados que va desde el asesino en serie Charles Manson a la barbaridad que Rousseau o Arthur Miller llevó a cabo con sus hijos. 

Diez relatos en total, de diversa longitud, algunos seccionados en capítulos, escritos en primera persona, en tercera apoyándose en un narrador omnisciente o jugando con ambas voces narrativas, la prosa de Miguel Ángel Muñoz escuece en los momentos de herida abierta, perfecta para la temática que abarca.

Para mí siempre es un placer leer cuentos o relatos y máxime si abordan cuestiones tan vinculadas a la naturaleza humana como es la maldad del hombre. Leer estos cuentos invitan a reflexionar, a cuestionarnos actitudes y comportamientos, a animarnos a dejar de mirar hacia a otro lado y entrar en acción en su lugar, a exigir un entorno y una convivencia donde la parte oscura del inviduo sea condenanda al ostracismo.

 

[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

Retos:

- 100 libros



Puedes adquirirlo aquí:


martes, 22 de noviembre de 2016

ENTREVISTA a MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ (Entre malvados).

Autor

Miguel Ángel Muñoz nació en 1970 en Almería. Ha publicado en esta editorial los libros de relatos El síndrome Chéjov (2006) y Quédate donde estás (2009), así como La familia del aire (Páginas de Espuma, 2011), en el que reunió una treintena de entrevistas, que habían ido apareciendo en su blog, a los principales escritores de relatos del panorama español. Sus dos novelas son La canción de Brenda Lee (2012), que recibió el Premio Sintagma y el Premio de los Libreros de Almería, y El corazón de los caballos (2009). Cuentos suyos han sido incluidos en las más notables antologías del género, entre las que destacan Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (2010) y Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2010).

Sinopsis


Vivimos rodeados de maldad, acobardados por la violencia, temerosos de todo lo que pueda ocurrirnos a nosotros y a quienes queremos. Lo vemos en la televisión, en los periódicos: maltrato, asesinatos en serie, abusos, terrorismo. Miremos donde miremos habitamos con ello y, sin embargo, no sabemos en realidad dónde se esconde el verdadero horror o qué podemos esperar de los auténticos causantes del mal. ¿Y si siempre hubiesen estado aquí? ¿Y si hacemos la vista gorda al acoso escolar y este no es sino el mecanismo infalible para perpetuar la violencia? ¿Y si ponemos cara a un asesino célebre, como Manson, pero olvidamos que parte de nuestra educación la heredamos de alguien tan cruel como Rousseau? ¿Y si todos nuestros miedos no fueran sino terrores primigenios? ¿Y si los causantes del mal fuéramos nosotros mismos?

Con este tercer y valientísimo libro de cuentos, Miguel Ángel Muñoz nos pone cara a cara, hasta hacernos caer de bruces, con la maldad –desde el realismo más cruel de algunos relatos, con el yihadismo o el 11-M como protagonistas, hasta el terror fantástico y legendario que viene a explicarnos la realidad, en el último de ellos–, y lo hace con todo el riesgo posible: aunque no queramos verlo, tenemos derecho a vivir con miedo, a tener miedo. Porque vivimos entre hijos de puta. Entre malvados.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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«Hay gente mala en el mundo», que decía aquel. Por desgracia, así es. La maldad se puede practicar de muchas maneras y no necesariamente esgrimiendo un palo o lanzando una piedra. Por inconcebible que parezca existen personas que disfrutan ejerciendo la maldad entres sus iguales, atentando contra ellos, escudados en justificaciones inimaginables, poniendo zancadilla al que pasa por su lado. Sobre la maldad trata el nuevo volumen de cuentos de Miguel Ángel Muñoz, Entre malvados, un compendio de relatos en los que la maldad se ejerce de diversas formas y en distintos ámbitos, en sectores que no son comunes, en otros más alejados pero siempre hay un componente de violencia desmedida que no deja de sorprenderme.

Miguel Ángel Muñoz nos visitó la semana pasada y tuve la oportunidad de conocerlo y sentarme a hablar con él de una lacra que todavía no ha conseguido sacudirse de encima el ser humano porque el hombre, como toda moneda, tiene su cara y su cruz.  Esto es lo que nos contó.



Marisa G.- Miguel Ángel, tan solo me queda por leer el último cuento de este Entre malvados. He estado leyendo tu biografía y hay un volumen que me llama especialmente la atención, me refiero a La familia del aire, esa recopilación de entrevistas a escritores de cuentos como Merino, Vila-Matas, Iwasaki, Rengel,... No sé si te mojarías y me dirías cuál de los ahí recogidos son tus predilectos. 

Miguel A.M.- Bueno ese libro es consecuencia de un trabajo que comencé hace muchos años en un blog, cuando publiqué mi primer libro, El síndrome Chéjov. Empecé a escribir sobre libros de cuentos por pura pasión. Al poco, pensé que sería interesante adentrarme en el género de la entrevista. Fue una cosa bastante inconsciente porque en aquel momento yo no conocía a ningún autor, pero me las ingenié y parece que el ciclo gustó, tuvo éxito y fue ampliando hasta llegar a treinta y seis entrevistas si no recuerdo mal. Tras eso le di un paréntesis que dura hasta hoy porque me resultaba muy laborioso. Eran entrevistas en las que intentaba profundizar en los textos y eso requería bastante lectura. Luego, en el año 2011 Páginas de Espuma recopiló todas esas entrevistas en un libro al que le tengo mucho cariño porque, además, cualquier persona que lo lea puede hacerse una idea bastante clara de lo que ha sido la evolución del cuento en los últimos años.

En cuanto a tu pregunta, evidentemente tengo mis gustos como lector pero por ejemplo, recuerdo que en su momento Merino me impactó mucho más como novelista. Por ejemplo La orilla oscura fue un libro que me influyó mucho porque me pareció que el autor traía a España los temas cortazarianos de manera muy atractiva. En cualquier caso, Merino es un cuentista maravilloso que ha introducido el fantástico con  mucha cotidianidad aunque parezca algo paradójico. A mí lo fantástico es algo que me interesa cultivar y es lo que hago en el último cuento que te falta por leer. Y sobre Vila-Matas, pienso que sus cuentos demuestran que no es un género que esté tan alejado de la novela porque incluso sus novelas están hechas de pequeñas historias.

M.G.- Entre malvados, es un título que lo dice todo, que viene potenciado por esta cubierta tan singular y que produce cierta desazón. No sé si me quedo muy corta si digo que tus cuentos tienen como hilo conductor la  violencia.

M.A.M.- Sí. En principio, no me interesaba tanto hablar sobre la maldad sino más bien sobre la encarnación de la maldad, la forma en la que la maldad aparece ante nosotros y evidentemente la violencia es una de las formas más obvias aunque no la única. 

La violencia acaba siendo la consecuencia de la maldad, ya sea física o psicológica. No deja de ser un forzamiento de la voluntad. Me parecía fundamental tratar este tema y tratarlo desde diferentes puntos de vista o desde diferentes planteamientos y por eso lo abordo desde el acoso escolar, los asesinos en serie, el yihadismo,...

M.G.- Efectivamente el acoso escolar figura como el primer cuento y asomará nuevamente en un par de microrrelatos. Es un tema de total actualidad y tanto es así que en Sevilla llevamos unos días consternados por una noticia tremenda, la paliza a un niño de 7 años perpetrada por otros compañeros de clase. ¿De dónde procede la maldad en unos niños que no tienen una mentalidad desarrollada, que supuestamente son inocentes?




M.A.M.- En el momento en el que este libro se publica, el acoso escolar es un tema del que se está hablando mucho y diría que casi afortunadamente. Para mí es uno de los temas fundamentales de la sociedad actual en la que vivimos. Si queremos hacer una sociedad más civilizada tenemos que ser conscientes de que la violencia escolar y el acoso son dos grandes temas que hay que abordar como sociedad. 

Debería tener la misma trayectoria que la violencia de género empezó a tener en su día. La violencia escolar está al mismo nivel y también debería estar legislada. 

Por otra parte, hay una reacción muy clásica, muy parecida a la que ocurría con la violencia de género, y es negar la evidencia, intentar justificar esta violencia como juegos de niños, peleillas,... pero no es así. Hablar de la violencia desde un plano literario es algo importante porque si no rompemos el esquema de la violencia escolar no vamos a romper nunca el círculo infernal de cualquier otro tipo de violencia. El adulto que ha sido maltratador infantil es un adulto que se puede reintegrar en la sociedad y ser una persona adulta muy cumplidora con sus deberes sociales pero siempre que se ejercido la violencia suele reproducirse de nuevo. 

M.G.- Abarcas la maldad desde distintos ángulos y por ejemplo en Intenta decir Rosebud narras la violencia a la que se ven sometidos unos periodistas que han sido secuestrados en Siria. La percepción como lector o como ciudadano que ve terribles noticias es diferente si la violencia se ejerce cerca o lejos. Es decir, es curioso que los atentados en nuestro país o lo que ocurrió en Bataclán, ahora que se está conmemorando el aniversario, nos afecte más que una matanza en la otra punta del mundo.

M.A.M.- Eso forma parte de nuestro concepto social y cultural. Tenemos una forma de estar integrados socialmente, venimos de una cultura concreta y por eso siempre nos conmueve la tragedia más cercana, la que reconocemos en nuestro entorno. También es verdad que muchas veces se debe a que hay tal saturación de información que, cuando se dan determinadas noticias de diversas partes del mundo, se prioriza el dar una simple información sin ahondar en los datos. Sin embargo, cuando ocurre algo grave en un ámbito más cercano se dan todo tipo de detalles.

M.G.- Sí, lo más lejano se reduce a un titular.

M.A.M.- Sí, eso es. Creo que también ha llegado un momento que incluso para nosotros es muy difícil asimilar tantas noticias violentas,  por eso lo veo incluso lógico. No lo justifico  pero no me sorprende. 

El cuento que mencionas habla de la experiencia bastante terrorífica del secuestro. El cuento estaba ideado antes pero está inspirado en el secuestro que Javier Espinosa, corresponsal de El Mundo y otros periodistas, sufrieron en Siria cuando empezaba el auge del yihadismo. Lo que más me interesaba contar en ese cuento era cómo ese  tipo de violencia reproduce el mecanismo de la misma culpabilidad, cómo en un momento determinado hay supervivientes de actos de este tipo que pueden llegar a sentirse culpables por ser ellos los que se han salvado. He querido bucear en esas contradicciones.

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