Reparto: Intervenciones de Kiti Mánver, Manuela Carmena, Rosa Montero, Antonina Rodrigo, Vanessa Montfort, Juan Aguilera, Isabel Lizarraga, Remedios Zafra
Género: Documental
Sinopsis: Documental ficcionado que narra la historia de María Lejárraga, escritora y pionera del feminismo en España durante los años 20 del siglo pasado, cuya producción vio la luz bajo el nombre de su marido, el empresario teatral Gregorio Martínez Sierra. La dramaturga española (interpretado en el documental por Cristina Domínguez) más prolífica de todos los tiempos, autora de obras como Canción de cuna, llevada al cine en cinco ocasiones, o del libreto de El amor brujo, de Falla, fue además diputada por la segunda República y fundadora de proyectos pioneros para los derechos y las libertades de la mujer.
[Fuente: Filmaffinity]
Nunca he sido de efemérides, más allá de la onomástica o el aniversario del nacimiento. La fecha de hoy es importante, pero debe serlo todos los días, pues este camino que nos ha tocado transitar hay que andarlo a diario, hay que pelearlo machaconamente día tras día, como si cada jornada amaneciera en 8 de marzo. Aún así, creo que no puede haber mejor momento que el día de hoy para hablaros de esta película-documental, de A las mujeres de España. María Lejárraga, el nuevo trabajo de la directora Laura Hojman, que ya se emitió en TVE, y que ahora se puede ver en Filmin.
Varias son las razones que me impulsan a traer este documental a este espacio. Uno, que su directora es Laura Hojman de la que ya vi hace un tiempo Los díasazules, en el que se nos hablaba de Antonio Machado. Me pareció tan bonito aquel trabajo, tan delicado, que llegué a verlo más de una vez. Aquíos hablo del mismo. Pero otra de las razones por la que tenía que hablaros de este documental es que la principal protagonista de este relato es María de la O Lejárraga. ¡Cuánto ha sonado ese nombre en mis oídos en los últimos años! Descubrí la historia de María Lejárraga como lo descubro todo en mi vida, a través de los libros. Fue en la novela de Vanessa Montfort, La mujer sin nombre(puedes leer la entrevista a Vanessa Montfort aquíy la reseña de la novela aquí), donde leí por primera vez sobre aquella escritora, nacida en San Millán de la Cogolla (Logroño, 1874) y fallecida en Buenos Aires, en 1974. Menuda historia la de Lejárraga, cuyo nombre estuvo sepultado bajo el de su marido, Gregorio Martínez Sierra, durante toda su vida. Era ella la que escribía todas las obras. Era él el que se llevaba todos los aplausos.El nombre de María no figuraba en ninguna publicación. Únicamente, el de Gregorio Martínez Sierra.
Y ahora viene Laura Hojman a poner imagen y voz a la historia de María Lejárraga, con este documental al que, sí o sí, hay que asomarse para aprender más de la vida de aquella mujer que, junto a otras muchas, desbrozaron el camino para ti, para mí, para todas. Y encima, lo hace con esa delicadeza, y esa dulzura, y ese cariño, que ya vi en Los días azules.
A las mujeres de España empieza así:
«Ustedes, como mujeres, son las depositarias de la vida. Estudien ustedes. Busquen en los libros. Y no teman que, por mirar cara a cara a la vida, vayan a perder su facultad de ensueño o vayan a quitarle poesía al vivir. Por el contrario, los sueños más nobles son los que están fundados en la realidad. Nunca el saber ha cortado las alas del ensueño. Y el apasionamiento, créanlo, es lo único por lo que vale la pena vivir. Las quiero a ustedes, futuras mujeres españolas, las que han de salvar y redimir a España, apasionadas e ilusionadas. Hay algo tan grande que las está esperando».
El punto de partida del documental será el momento en el que Gregorio y María se conocen en una verbena de Carabanchel. Allí descubren que tienen intereses comunes, como la literatura y el teatro. Se enamoran y unen sus vidas.
A partir de ese punto se irá avanzando en el tiempo, y se nos irá relatando los hitos más importantes en la vida de la escritora, como la fundación de la Biblioteca Educativa o el nacimiento de la revista literaria Helios, la primera publicación del Modernismo en la que figuraban nombres como Juan Ramón Jiménez, Pedro Pérez de Ayala o el propio Gregorio. Entre las páginas de aquella revista, multitud de firmas conocidas.
Irán pasando los años, vendrán escritos, amigos, desengaños, miedos, de los que os hablaré más adelante. Yla veremos afiliarse al Partido Socialista, cuando ya había cumplido los 60 años. Llegará la república, irá como candidata a las elecciones por Granada en las votaciones de noviembre de 1933, la primera vez que se les permitía a las mujeres votar. Y de ahí al Congreso de los Diputados, y al cargo de Vicepresidenta de la Comisión de la Instrucción Pública.Pero también llegaría la guerra civil, con la que se retrocedió en todos los derechos que la mujer había conseguido, y su exilio. Y la Segunda Guerra Mundial.
No fue hasta la muerte de Gregorio, cuando María trató de recuperar el lugar que le pertenecía. Tras el fallecimiento del que fue su marido, Lejárraga luchará por sus derechos de autor. La trampa quedaba sin efecto.¿Cómo iba a seguir firmando obras una persona fallecida? Gregorio conoció a Catalina Bárcena en 1906. Fue la actriz que encarnaba los papeles femeninos que María escribía para el teatro. Se enamoraron y María, digamos, se quitó de en medio, pero siguió colaborando con Gregorio y escribiendo para él. Pero claro, Gregorio y Catalina tuvieron una hija. ¿A quién le correspondía la herencia de Martínez Sierra? Y aunque él había firmado un documento en el que reconocía la colaboración de su mujer (duele escribir esto), en su testamento no mencionó a María. Así que a la escritora le tocó desde el exilio luchar por lo suyo porque hasta esa fecha, como otras muchas, fue una mujer borrada que trataba ahora de materializarse.
Un capítulo aparte serán las amistades que mantuvo con hombres importantes de la esfera literaria de la época. Me ha parecido muy divertido saber lo distintos que eran Juan Ramón Jiménez y ella. Él, todo tristeza. Ella, toda luz. Y a pesar de ello, la amistad tan intensa que tenían. Otros hombres importantes que pasaron por su vida fueron Joaquín Turina o Manuel de Falla. ¡Cuántos celos entre ambos por la amistad con María! Música y letra se unieron a partir de aquellas amistades y dieron como fruto obras de la talla de El amor brujo o Margot. No lo olvides, obras en las que no aparecía el nombre de ella, sino el de su marido.
Y una vez que se separó de Gregorio comenzó a granjearse amistades femeninas, mujeres intelectuales, como ella, -María de Maeztu, Victoria Kent, Zenobia Camprubí, Elena Fortún-, que querían cambiar el mundo, que querían que se les escuchara porque su voz tenía tanto valor con el de los hombres. Eran tiempos de cambios. Llegaba el feminismo.
Obviamente, se hará también un repaso a sus obras. Cuentos breves. Lecturas recreativas para niños supuso un punto de inflexión en su vida. Habría muchos más. Pero en aquel 1899, cuando se publicó la obra firmada por la propia María, a su familia no le pareció bien. Decidió entonces que su nombre jamás volvería a verse impreso en una publicación. Y ahí firmó su sentencia de muerte. Todas las demás obras que escribió -artículos, novelas, piezas de teatro-, llevarían el nombre de su marido. ¿Cómo permitió aquello? El mismo documental responde a nuestra pregunta. Para María era más importante poder escribir y que sus obras llegaran al público que llevarse todas las alabanzas por el éxito y la fama. Ella prefirió quedar en un segundo plano porque no le gustaba ser centro de atención ni estar en el ojo de la popularidad. Nace así la marca Martínez Sierra. Me resulta curioso imaginar, sabiendo que muchas de las obras que escribía María, y firmaba Gregorio, llevaban insertas pinceladas feministas, lo que pensaría la opinión popular del marido. ¿Lo verían como un hombre muy moderno?
De muchas de sus obras podremos escuchar algún fragmento en este documental. Me he quedado muy pillada con Cartas a las mujeres de España, una recopilación de artículos publicados a lo largo de 1915, en la revista Blanco y Negro bajo el título genérico de La mujer moderna: Cartas a las mujeres de España. Un volumen, de nuevo estaban firmados por Gregorio, con el que se trataba de despertar a la mujer de un sueño que ya duraba demasiado. Eran textos con los que se intentaba animar a la mujer para que dejara de bordar y leyera libros, para que estudiase, se cultivase, o se interesase por diversas materias. Ella quería alertar a las mujeres para que no les ocurriera lo que a ella.
«¡No se alarmen ustedes, señoras mías! Precisamente hace tiempo que tenía yo deseo de pronunciar en público, delante de ustedes, la temerosa palabra: feminismo.
[...]
El feminismo quiere sencillamente que las mujeres alcancen la plenitud de su vida, es decir, que tengan los mismos derechos y los mismos deberes que los hombres, que gobiernen el mundo a medias con ellos, ya que a medias le pueblan. [...] Pretende que lleven ellas y ellos una vida serena, fundada en la mutua tolerancia que cabe entre iguales, no en la rencorosa y degradante sumisión del que es menos.
[...]
Y no se avergüencen ustedes de la pelea, no les dé rubor proclamarse de una vez para siempre feministas».
Porque no todo gira en torno al amor.
«El que pone su dicha a una sola carta, antes de jugarla, la tiene perdida. Y ustedes, están acostumbradas por tradición de siglos, ha ponerla exclusivamente en la carta del amor, que es la más caprichosa y la más insegura de todas. No debéis confiar todas vuestras venturas al solo navío del amor. Hay que lanzar las naves por todos los anchos rumbos de la mar: trabajos, ambiciones, estudios, creación. Hay que tener, señoras, en la vida, intereses de realizaciones que estén fuera del amor. Hay que amar, desde luego, que el amor es la flor de la vida, pero hay que vivir. Hay que vivir y ser felices porque hay que dejar, después de nuestra muerte, testimonio de que no hemos vivido la vida en balde. En los libros, en las comedias, en las novelas, en los poemas, la mujer, para que el hombre sea feliz, debe sonreír para él, debe vivir exclusivamente para su amor. Eso dicen los libros pero hay que tener en cuenta, señoras, que esos libros los han escrito los hombres».
El documental se estructura en dos partes. La primera se denomina Gregorio y yo, precisamente como el título de la obra que publicó en 1953, y en la que, por primera vez, se hacía público no que María Lejárraga era la autora de las obras que firmó su marido Gregorio, sino que ella colaboró con él. Aún así, se la comieron los lobos. Si llega a contar la verdad...
Y la segunda, Las mujeres de España, una vez que se ha separado de Gregorio y empiezan a emerger mujeres que lideran los movimientos feministas. Llegan los tiempos del Lyceum club y la asociación feminista fundada por la propia María.
Para narrarnos todo esto, el documental cuenta con diversas intervenciones que paso a enumerar:
- Mi querida Vanessa Montfort, escritora y dramaturga, que tanto homenaje ha hecho a María Lejárraga con su novela y con la obra teatral Firmado Lejárraga.
- Isabel Lizarraga, escritora
- Rosa Montero, escritora
- Remedios Zafra, escritora y ensayista
- Antonina Rodrigo, escritora
- María Luz González, directora del CEDOA
- Juan Aguilera, profesor y escritor
- Manuela Carmena, jueza y política
Al margen de todas estas intervenciones, la narradora de esta historia será Kiti Mánver. Y ella misma será la que ponga voz a las palabras de María, leyendo fragmentos de sus obras. ¡Qué preciosa entonación la de Mánver! ¡Qué voz más cálida! Y qué buena elección hace Laura y su equipo a la hora de elegir a los narradores de estos documentales. Todavía recuerdo el arrullo de la voz de Pedro Casablanc, en Los días azules.
Pero si tiene ojo para elegir a los narradores, no lo es menos con la música. Las melodías que acompañan al documental son un complemento perfecto, a cargo de, no podía ser de otra manera, Pablo Cervantes. Cada nota se fusiona con cada imagen, con cada palabra.
También resulta un acierto la actriz que encarna a María -Cristina Domínguez-, la ambientación, el trabajo de vestuario, peluquería,... Perfecto todo.
En fin que esto es, a grandes rasgos y de manera muy desordenada, lo que nos cuenta este documental. Para tener una visión más completa de la vida de María Lejárraga te invito a ver esta nueva película de Laura Hojman que, como dije antes, está disponible en Filmin. Ojalá llegue a más plataformas porque este vuelve a ser un trabajo precioso de la cineasta sevillana, que bien merece que llegue lejos, lejísimo. Lamentablemente, y aunque estaba nominado como Mejor Documental en los últimos Goya, no llegó a alzarse con el premio. Pero si un documental como este emociona tanto como lo hace A las mujeres de España, el premio ya se lo ha llevado su creadora. A mí me ha conmovido esta narración, casi al punto de la lágrima. Por un lado, porque me apena profundamente que mis antepasadas tuvieran que tragar con lo que tragaron. Por otro, porque, tras verlo, me han entrado unas ganas inmensas de levantarme de la silla y de gritar.
Hoy es día de manifestación y esta noche soñaré que entro por las puertas del Lyceum Club y entre sus paredes escucho a algunas de aquellas brillantes mujeres hablar de mi futuro.
Por todas las mujeres que nos precedieron: Clara Campoamor, Margarita Nelken, María de Maeztu, Matilde Ucelay, Zenobia Camprubí, María Teresa León, Carmen de Burgos, Delhy Tejero, Elena Fortún, Lilly Rose Schenrich, marquesa del Ter, Victoria Kent, Enriqueta Otero, Isabel Oyarzábal, Concha Méndez, Luisa Carnés, María Luz Morales, María Goyri, Matilde Huici, Rosa Chacel, Ángeles Santos Torroella, Federica Montseny, María Zambrano, María Blanchard, Ernestina de Champourcin, Emilia Pardo Bazán, Maruja Mallo, María Lejárraga.
Por todas las que aún siguen ocultas entre sombras.
Director: Ana Pérez De La Fuente, Marta Arribas Veloso
Reparto: --
Género: Documental
Sinopsis: Retrato psicológico de la escritora catalana Carmen Laforet, que huyó del éxito para convertir su actividad creadora en un camino tortuoso. Nacida en Barcelona en 1921, comenzó a escribir su primera novela, 'Nada', a los 22 años y ganó el premio Nadal con ella al año siguiente. Carmen escribe sobre su realidad próxima, su propia experiencia familiar, un mundo oscuro y miserable en la Barcelona de los años 40 con el vacío de la posguerra de fondo. En el documental participan sus hijas Cristina y Marta Cerezales, Carmen Riera, escritora y premio Nacional de las Letras, y la escritora Nuria Amat, además de otras amigas íntimas de la escritora con las que compartió viajes y vivencias, como la actriz Asunción Balaguer o su amiga y biógrafa Roberta Johnson.
[Fuente: Filmaffinity]
Hay libros que nunca se terminan de leer. Una única lectura puede llevarte a descubrir otra obra literaria, un cuadro, una canción, un suceso, un ser humano, un lugar, o una película. De ese modo llegué hace unos días a este documental del que vengo a hablaros hoy. Sí, otro documental. Yo también soy rara como Carmen Laforet lo fue. Por eso me fijo en lo poco habitual, en lo recóndito, en lo que pasa de puntillas. Porque lo pequeño, a veces, es algo enorme. Y llego a este documental a través del libro titulado Un viaje al corazón de Sanmao, editado por Anaya Touring. Un libro de viajes, escrito por dos mujeres, Ana Pérez de la Fuente y Marta Arribas Veloso, las directoras de este documental de 2015.
Carmen Laforet, la chica rara forma parte de esos Imprescindibles emitidos por La 2 de Televisión Española. Programa cultural que se encarga de dibujar la trayectoria de diversas personalidades, del pasado y del presente, y que han destacado en distintos ámbitos. Ahí tenemos a Gregorio Marañón, a Elías Querejeta, a Lola Flores, a Antonio Gades, a Antonio Mingote,... También a Gonzalo Torrente Ballester, a Roberto Bolaño, a Ana María Matute, a Antonio Gala... Y a Carmen Laforet. A veces maldigo mi manía de no ver televisión. Pero, a veces, también bendigo la suerte de llegar al mismo lugar, aunque sea a través de otro camino. El camino de un libro me lleva al camino de este documental, a la vida de Laforet, bellamente retratado a lo largo de casi una hora de proyección.
Carmen Laforet, la chica rara abarca desde aquellos primeros años que la autora vivió en Canarias. La familia seguía al cabeza de familia, un arquitecto que encontró proyección laboral en las islas afortunadas. Era 1923, y Carmen tenía dos años. Disfrutando de un mar al que se escapaba cada vez que podía, le alcanzó la adolescencia allí y también un primer amor. No será el definitivo.
Cuenta este documental que el veneno de la literatura se lo inyectó su madre, maestra sin ejercicio y fallecida prematuramente. La figura de la madre fue sustituida por la de la madrastra. En ocasiones, los personajes de los cuentos son tal cual en la realidad, pero no hay mal que por bien no venga. Laforet gozaba de cierta libertad para entrar y salir, sin tener que dar muchas explicaciones. Siguiendo el rumbo de los años, y buscando precisamente esa libertad que ella tanto anhelaba, la veremos trasladándose a Barcelona para cursar estudios universitarios. Llegó a aquella ciudad, herida de guerra, con más libros que vestidos, para alojarse en casa de sus abuelos.
Nada comenzaba a fraguarse. ¿Autobiografía? Dicen que siempre lo negó.Nada radiografía la posguerra, la desolación de la guerra, el vacío. De esta novela se hizo una película, dirigida por Edgar Neville. ¿Lo sabías? Yo no. A ver cómo hago ahora para poder verla. Decepcionada por no encontrar lo que esperaba, a Barcelona le siguen otras ciudades: Madrid, París, Tánger, Roma y su estancia en Estados Unidos. Aquí y allá va conociendo gente en su camino. Me resulta muy curiosa la amistad que forjó con la tenista Lilí Álvarez, a la que dedicó una de sus novelas. La vamos a ver también en compañía de Rafael Alberti. Y sabremos de su correspondencia con Ramón J. Sender, al que solo vio personalmente en dos ocasiones.
Obviamente, en Carmen Laforet, la chica rara se hará mención al Premio Nadal, que ella ganó con Nada en su primera edición. Una mujer, tan joven ganando un premio en una esfera más propia de hombres. Manuel Cerezales, con quien se casó y tuvo cinco hijos, fue quien la animó a presentarse al premio. Me parece muy curioso saber de qué manera llegó el manuscrito al jurado. Se recogen las alabanzas que recibió, el éxito de crítica, pero también el desbordamiento que la autora sintió al saberse centro de atención. Guapa y joven, despertaba curiosidad, pero entabló un juego de despiste con la prensa que le hacía pregunta tras pregunta, con las que ella no se sentía cómoda. No tenían nada que ver con la literatura, con el proceso creativo, con los libros.
Tras un irrefutable éxito como el de Nada, ¿a qué vértigo se enfrenta un autor? Habrá espacio en este documental para el resto de sus obras, como La isla y los demonios; La mujer nueva, con el que ganó el Premio Nacional de Literatura en 1954; y la trilogía Tres pasos fuera del tiempo, que no llegó a culminar, compuesta por La insolación, Al volver la esquina y Jaque mate. Ella solo vio publicada La insolación. Tras su muerte, fueron sus hijos los que hicieron llegar la segunda entrega a la editorial. Con respecto a la tercera, se desconoce si llegó a existir o no, si sigue en un cajón. Se dice en este documental que siempre tuvo miedo de no alcanzar lo que quería a través de sus libros. Debió de ser una mujer muy perfeccionista, que se exigía mucho a sí misma. Y ese miedo la llevó a la desgana, a dejar de escribir, a no conceder entrevistas, a no ver a nadie. Hasta que llegó la enfermedad y con ella, la muerte a los 82 años.
Poco a poco, minuto a minuto, la vida de la autora catalana se va desgranando. Un narrador en off, que simula su propia voz, nos irá desvelando lo más íntimo y personal. Se aislaba en casas en mitad de la sierra para escribir. Fumaba, escribía, rompía lo escrito. Ni siquiera era consciente de que hacía frío. La chimenea siempre apagada. Pero también podremos oír a sus hijas -Cristina y Carmen, a autoras como Carmen Riera o Nuria Amat, la actriz Asunción Balaguer, o a su biógrafa Roberta Johnson.
Qué fácil es aprender leyendo. Qué fácil es también oyendo y viendo. Asomarse a este tipo de trabajos audiovisuales, a este retrato de la vida de Carmen Laforet, es un acicate que me empuja a las novelas de la autora. Confieso que nunca he leído nada de Carmen Laforet. Confieso que su Nada descansa a escasos pasos del lugar en el estoy ahora sentada. Me levanto y cojo en mis manos el libro, una vieja edición que El Mundo publicó bajo la colección Las 100 mejores novelas en castellano del siglo XX. Lo abro y me sorprende encontrar un marca-páginas señalando la página 42. ¿Comencé a leerlo alguna vez? No lo recuerdo. Quizá sí. Y quizá vaya siendo hora de concluir la lectura.
El documental Carmen Laforet, la chica rara, apelativo que por cierto usaba Carmen Martín Gaite para definir a las mujeres inconformistas, lo tienes íntegramente en Youtube. Yo te lo dejo aquí, a tu alcance, para que lo veas si te apetece. Te gustará saber más de esta autora, en cuyas fotografías en blanco y negro, en plena juventud, se la ve con la mirada alegre, el cigarrillo entre sus dedos y las ondas en su cabello. Parecía una actriz de Hollywood.
Sinopsis: Largometraje documental que recupera la memoria y la obra de Antonio Machado, en el 80 aniversario de su muerte. La vida del poeta como símbolo de la España que se perdió: un canto a la importancia de la cultura para la vida, para el progreso y para crear una sociedad mejor.
[Fuente: Filmaffinity]
¿Pero qué clase de maravilla es esta? ¿Cómo no he visto este documental antes? No me explico cómo se me ha podido pasar pero ahora, tras encontrarlo, tras verlo, siento que Los días azules es una joya que uno debe mantener bien cerquita del corazón.
Viajando por Netflix, y cansada de tanta película y serie que, a la larga, me termina aburriendo, cada vez tiendo más a perderme en los documentales. Hace una semana, buscando algo que realmente me interesara, me encontré con estos días azules, en los que me he zambullido un par de veces. Y es que este documental tiene tal belleza que, verlo solo una vez me pareció insuficiente. No descarto un tercer visionado.
Los días azules es un documental que la directora Laura Hojman rodó con motivo del ochenta aniversario de la muerte de Antonio Machado, que tuvo lugar el 22 de febrero de 1939.Llevaba poco tiempo en el exilio. Seguro que la pena de dejar atrás su tierra, su país, tuvo que ver en su enfermedad y su muerte. A lo largo de noventa minutos, y a través de los testimonios y opiniones de escritores, profesores, catedráticos y poetas, el documental hace un recorrido breve (habría tanto qué contar) por la vida de Antonio Machado. Os cuento un poco lo que se narra en el mismo.
Las primeras imágenes nos trasladan a Colliure, la tierra que abrazó al poeta en su eternidad. En este pueblo, por cuyas calles solo habita el silencio, brevemente interrumpido por el tañer de unas campanas, el espectador puede contemplar el último edificio en el que residió Machado, el hotel de madame Quintana. Colliure, un pueblo, en cuyo cementerio descansan sus restos; una tumba, junto a la cual figura un buzón; un casillero, en cuyo interior se depositan decenas de cartas desde 1975, procedentes de todo el mundo, llenas de emoción y sentimiento. Joëlle Santa-García es la directora de la Fundación Antonio Machado en Colliure. Ella es la encargada de clasificar esas cartas, para que no se pierdan ni se deterioren con el paso del tiempo.
Los días azules continúa su recorrido por el principio de todo, por el nacimiento de Antonio Machado en Sevilla, en una habitación del Palacio de las Dueñas, por cuyos jardines un niño de pocos años se perdía entre los limoneros, metiendo sus pequeñas manos en el agua fresca de una fuente [El limonero lánguido suspende / una pálida rama polvorienta / sobre el encanto de la fuente limpia, / y allá en el fondo sueñan /los frutos de oro......]. La familia de Antonio Machado era humilde, aunque su abuelo paterno, Antonio Machado Núñez, fue un hombre importante en la ciudad, un hombre de ciencias, catedrático en la Universidad de Sevilla, comprometido políticamente, y que se encargó de mantener económicamente a toda la familia, a hijos y a nietos, mientras vivió. Y siguiendo la proyección profesional del abuelo, principal difusor de las doctrinas darwinistas, toda la familia al completo viajará a Madrid, en 1883.
En la capital, los Machado niños - Manuel, Antonio y José-, tendrían otras oportunidades. Entraron en la Institución de Libre Enseñanza que dirigía Francisco Giner de los Ríos, un centro educativo laico que abogaba por fomentar el propio pensamiento y la responsabilidad individual, donde los niños y las niñas compartían aulas, sin la típica separación por sexos de la época. Bajo el ala de Giner de los Ríos, sus discípulos aprendieron a amar la naturaleza, gracias a las diversas excursiones que se organizaban. El sistema educativo de aquella institución fue revolucionaria en España. [Los párvulos aguardábamos, jugando en el jardín de la institución, al maestro querido. Cuando aparecía don Francisco, corríamos a él con infantil algazara y lo llevábamos en volandas hasta la puerta de la clase].
Pero Machado no solo sintió pasión por la naturaleza, temática que asoma en sus poemas con frecuencia, sino que también se sintió tentado por el teatro, y así consiguió entrar en la compañía de María Guerrero.
No obstante, España se le quedó pequeña. Los Machado soñaban con ir a París, que sería el siguiente destino en sus vidas, pasear por las calles parisinas, vivir la noche y entrar en contacto con grandes intelectuales y escritores, como Rubén Darío. Fue en la ciudad de la luz donde nacieron los versos que luego compondrían el volumen Soledades, una poesía simbolista, nacida de la mano de un poeta que no encajaba con la figura del bohemio. [La primavera besaba / suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba / como una verde humareda].
Muere el padre, muere el abuelo, muere la abuela. No había quién mantuviera económicamente a la familia, así que Antonio Machado tiene que buscarse la vida y encontrar trabajo. Consiguió una cátedra como profesor de francés en instituto. Su profesión le hizo viajar por diversas ciudades españolas: Soria, Baeza, Segovia. [He vuelto a ver los álamos dorados, / álamos del camino en la ribera / del Duero, entre San Polo y San Saturio, / tras las murallas viejas / de Soria -barbacana / hacia Aragón, en castellana tierra-.]
«Leer a Machado es entender la vida, sus alegrías, sus descalabros y, en ocasiones, lo imposible». Defensor de la naturaleza, entusiasta de la humanidad, y constante buscador de la felicidad de los otros, Machado nos enseña en sus poemas cómo se debe vivir. Y entre esos descalabros, también estuvo el amor. Su corazón suspiró de pasión siendo ya un hombre adulto. En Soria, conoció a Leonor Izquierdo, una adolescente con la que se casó cuando ella cumplió los quince años. Pero a la muerte se le antojó arrebatarle a Leonor y Machado se hundió. [Sentí tu mano en la mía, / tu mano de compañera / tu voz de niña en mi oído / como una campana nueva / como una campana virgen / de un alba de primavera].
Las siguientes paradas serían Baeza, los años de su duelo por la muerte de Leonor pero también por la muerte de Giner de los Ríos. Fue en la localidad jiennense donde Machado conoció a Lorca. Dos poetas, dos generaciones distintas, bajo el mismo cielo. Y luego llegaría Segovia donde, en 1920 fundó, junto a otros colegas, la Universidad Popular, con clases nocturnas gratuitas para obreros y obreras. Segovia le devolvió el amor en 1928. Guiomar que era Pilar de Valderrama. Pilar de Valderrama que era Guiomar. Con ella se citaba en Madrid, pero fue un amor triste por no poder tener al que sería el gran amor de su vida. [Huye del triste amor, amor pacato, / sin peligro, sin venda ni aventura, / que espera del amor prenda segura, / porque en amor locura es lo sensato.]
La vida de Machado subió a las alturas con la llegada de la República y la apuesta por la educación. Y luego enfiló el camino hacia el final. El golpe de Estado, la guerra, los bombardeos sobre Madrid, el ataque a la cultura, el avance de las tropas nacionales. [Quien oyó los primeros cañonazos disparados sobre Madrid por las baterías facciosas, emplazadas en la Casa de Campo, conservará para siempre en la memoria una de las emociones más antipáticas, más angustiosas y perfectamente demoníacas que pueda el hombre experimentar en su vida]. Y la muerte de Lorca, el gran mazazo. El crimen fue en Granada. [Se le vio, caminando entre fusiles, / por una calle larga, / salir al campo frío, / aún con estrellas de la madrugada. / Mataron a Federico / cuando la luz asomaba. / El pelotón de verdugos / no osó mirarle la cara]. ¿Qué hacer? ¿Huir? No quería abandonar Madrid, se resistía a seguir los consejos del gobierno republicano y de los amigos escritores. Al final, sus pasos le llevaron a Valencia (Rocafort) con toda la familia. Allí pasó una temporada, en Villa Amparo, donde también volvió a tener los limoneros de su infancia a la vista, los frutos dorados a su alcance. El rumor de una acequia que bien le recordaba el murmullo de las fuentes del Palacio de las Dueñas. El regreso a la infancia, cuando su vida se encaminaba hacia el final. [Otra vez el ayer. Tras la persiana, / música y sol; en el jardín cercano, / la fruta de oro, al levantar la mano, / el puro azul dormido en la fontana. / Mi Sevilla infantil, ¡tan sevillana! / ¡Cuál muerde el tiempo tu memoria en vano! / ¡Tan nuestra! Avisa tu recuerdo, hermano. / No sabemos de quién va a ser mañana.]
De Valencia a Barcelona. Franco se acercaba a la Ciudad Condal y había que huir, in extremis. Machado, siempre in extremis, como última opción. Y de Barcelona a Francia, solo un paso. Después de pasar por varias localidades, llegó a Colliure el 28 de enero de 1939. Allí encontró la muerte. También serelata cómo fue enterrado, la muerte de su madre, tres días después, y de qué manera, en 1958 sus restos, junto con los de su madre, fueron depositados en la que sería su tumba definitiva.
Por último, el documental también recoge el debate sobre si es conveniente trasladar los huesos del poeta a España. ¿Qué significado tiene la tumba de Antonio Machado en Francia? ¿Qué significado tendría en España?
«Solo la tierra en que se muere es nuestra».
Esto es parte de lo que podemos ver en este documental, un trabajo exquisito y maravilloso, en el que contamos con las intervenciones de:
- Ian Gibson (hispanista y escritor)
- Amelina Correa (profesora y escritora)
- Fanny Rubio (catedrática y escritora)
- Luis García Montero (poeta y catedrático)
- Antonio Rodríguez Almodóvar (escritor)
- Francisca Aguirre (poeta)
-Alfonso Guerra(profesor y político)
- Antonio Muñoz Molina (escritor)
- Jacques Issorel (escritor)
- Monique Alonso (escritora)
Pero también escucharemos los versos de Machado en la voz de Pedro Casablanc, que tanto me han impresionado. ¡Qué lecturas tan bonitas! ¡Qué manera de dar vida a los poemas de Machado! A esa voz en off que nos habla directo al corazón, que convierten los poemas del poeta sevillano en algo tangible, que nos retrotraen a nuestra propia infancia, o que nos sumergen en las aguas de la nostalgia, se unen pasajes ilustrados de la mano de la cordobesa María Pulido. Son dibujos sencillos pero evocadores, íntimamente relacionados con lo que se narra, con los textos poéticos de Machado.
Y también veremos fotografías familiares, instantáneas sobre la guerra, retratos del propio Machado, o de las personas más importantes de su vida. Y la banda sonora, a cargo de Pablo Cervantes, del que ya os he hablado en otra ocasión. Suena el piano y el violín, para componer una atmósfera hermosa, profundamente nostálgica, que nos mecerán, mientras nos invade el alma las palabras del poeta.
Este documental es una maravilla. Delicado, conmovedor, elegante y emotivo. Mucho mejor que muchas buenas series y películas. Es un trabajo audiovisual que me ha permitido aprender más sobre Antonio Machado, sobre su persona, sobre su poesía, sobre su exilio. Un precioso homenaje. Ahora solo tengo ganas de saber más. ¿Y su voz? ¿Tenemos la voz de Antonio Machado? He perdido un buen rato buceando por Internet en busca de algún archivo sonoro. No lo encontré. No lo habrá. Como tampoco lo hay de Federico García Lorca. Ahora solo tengo ganas de escuchar ese canto de los pájaros en el violonchelo de Pablo Casals, mientras dirijo mis pasos hasta Colliure, para dejar una carta en ese buzón junto a su tumba, unas palabras que Machado reciba allá donde quiera que esté.
«Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo estará claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro… Quizá la hemos ganado».
Sinopsis: Los padres del actor Miguel Ángel Muñoz tuvieron que recurrir a la “Tata” (Luisa Cantero) para que cuidara a su hijo mientras ellos trabajaban. Desde entonces, la Tata (97) y Miguel Ángel (38) nunca se han separado. Pero tras varias complicaciones de salud de la Tata, Miguel Ángel se da cuenta de que su historia de amor se puede acabar y decide llevar a cabo todas las cosas que tiene pendientes de hacer junto a ella: un road trip, conocer los orígenes de Luisa y hasta rodar una película juntos. Una aventura que se ve interrumpida por la llegada de la pandemia. Un giro que, lejos de entristecerlos, hará que ambos estén más unidos y disfruten más que nunca durante 100 días juntos en un piso de 35m2. Pero que también forzará a Miguel Ángel a encarar su mayor miedo: la separación de la persona más importante de su vida.
[Fuente: Filmaffinity]
Hoy, la cosa no va de películas. Hoy me decanto por un documental. ¿No os pasa a veces que la oferta cinematográfica os resulta tan poco interesante que os parece más apetecible un documental? Me está pasando con Netflix. Ya no encuentro nada que llame mi atención. Ni películas, ni series. Así que, mirando el catálogo de esta plataforma, me encontré con 100 días con la Tata, un documental dirigido por el actor Miguel Ángel Muñoz en el que relata la relación tan especial que tiene con la mujer que lo cuidó de pequeño. Paré en seco. ¿Por qué no? Conocía parte de la historia y quería saber más.
100 días con la Tata nos permite conocer a una mujer extraordinaria. Luisa Cantero es una señora nonagenaria, hermana de la bisabuela de Miguel Ángel Muñoz, la mujer que se encargó de cuidar del actor cuando era pequeño, mientras sus padres trabajaban. Desde pequeño, entre ambos se fue forjando un vínculo extremadamente sólido y especial.
«¿Cómo es tu relación con la tata?», le preguntan a Miguel Ángel en este documental. Y él responde: «Es muy difícil de explicar. Es como esa relación de amor perfecta en el momento más perfecto». Pero sabe que esa relación idílica acabará algún día. La tata es tan longeva que el futuro que le queda por delante, irremediablemente, no puede ser mucho. Algún que otro achuchón ya asustó al actor, unos más graves que otros. Sufrió un ictus del que, milagrosamente, se recuperó. A partir de ese momento, Muñoz entendió que aquella mujer no estaría a su lado para siempre. Pensó que era hora de devolverle todo lo que la tata había hecho por él, así que, hicieron planes, emprendieron viajes, compartieron momentos y experiencias juntos y, para inmortalizar ese amor que había entre ellos, decidió rodar una película. Entiendo que más para él que para el público.
Con una mujer que cada vez se podía valer menos por sí misma, que necesitaba cada día más ayuda, Miguel Ángel Muñoz despliega toda una logística para tener atendida a esa abuela a la que tanto le debe. Y cuando estaban en pleno rodaje, cuando lo tenía todo más o menos controlado, llegó la pandemia.
La pandemia
El documental cuenta cómo, de un día para otro, todas las personas que atendían a la tata dejaron de acudir al domicilio. ¿Qué hacer entonces? Con el mundo paralizado, el actor decidió irse a vivir con ella. De tener una casa propia, un trabajo como actor, amigos, viajes, vida en general,... Miguel Ángel Muñoz se fue a vivir a un piso de 35 metros cuadrados con una anciana.¿Qué hacer con una mujer de 97 años para cuidarla, atenderla, evitar que se preocupara por la situación que se vivía en el exterior, impedir que se contagiara de coronavirus, distraerla...? Todo esto se cuenta en el documental. Incluido esa faceta de instagrammer, en la que Luisa Cantero se convirtió en todo un fenómeno viral a través de la cuenta @soylatatareal. Por medio de este perfil, el actor y la anciana conectaban todas las tardes con el mundo exterior y hacían un programa, al que pusieron de nombre Cuarentata, donde hablaban de lo divino y de lo humano. Aquel espacio subió en popularidad como la espuma. Cada vez había más seguidores y cada vez la tata enamoraba a más personas con su forma de ser. Sus intervenciones llegaron incluso a los medios de comunicación, nacionales e internacionales.
Queda mucho por hacer
Y lo que en principio podían ser 15 días se convirtió en 3 meses. En ese tiempo, sin poder salir de casa, Muñoz cuida de la anciana, con todo lo que conlleva cuidar de otra persona (alimentación, aseo, distracción, medicación,...). Aprovechó ese tiempo para hacer mil cosas, para hablar de mil temas: el pasado, la situación actual, la soledad, la muerte. La hizo reír, la escuchaba, le pintó los labios de rojo, le hizo cosquillas en los pies. Todo ello, unido a las tareas propias que requiere el cuidado de una persona mayor. «Soy tu bebé», le llega a decir la tata a Miguel Ángel en un momento dado, y ambos rompen a reír. En definitiva, el actor trata de devolverle la ilusión, las ganas de reír, conseguir que cada noche se acueste con una sonrisa. Y lo consigue.
Luisa Cantero
La Tata no pudo estudiar. Desde muy niña tuvo que encargarse de cuidar de su madre. Dice Muñoz que ella se ha pasado la vida cuidando a los demás. Sin tener vida para ella misma, sin formar una familia, ni tener hijos. Ha sido una mujer entregada que se dio a los demás y en cuyo interior no existe ni rencor, ni arrepentimiento. La miras y no puedes evitar sonreír. Tiene una sonrisa luminosa y una mirada algo pícara. Habrá pasado mucho en su vida pero ella sabe quedarse con el lado positivo. Tendrá sus penas pero su simpatía brilla. Y aunque dice que ya no tiene ganas de nada, está claro que el amor por el actor es lo que le da vida. ¿O es al revés?
¿Por qué me ha gustado tanto este documental?
Porque, más allá de ser un producto audiovisual, me parece un gesto precioso y generoso. Lo de rodar una película me parece algo totalmente anecdótico. Lo que realmente valoro es la decisión de compartir tiempo con la tata, de cumplir algunos de sus sueños, de mostrar el inmenso amor que le tiene. Miguel Ángel habla de la tata en este documental como si fuera un enamorado, cuya mirada se entristece cuando piensa que su idilio no será eterno. Y eso le produce tanto pesar que incluso llega a necesitar ayuda psicológica para fortalecerse, para saber cómo reaccionar cuando llegue ese momento.
100 días con la Tata está cargado de emotividad y frescura, de naturalidad y sinceridad, de corazón y amor. Por no hablar de los valores que transmite, que deberían ser asimilados por todos, especialmente por los más jóvenes. Los ancianos no son un trasto. No se les puede arrinconar, hay que tenerlos en cuenta y atenderlos, a nivel social y familiar. Lo que hoy somos, lo que hemos conseguido, es gracias a ellos pero parece que, traspasada cierta edad, ya no tienen importancia, ya no se tiene en cuenta su opinión, ya solo les queda esperar la muerte.100 días con la Tata transmite un importantísimo mensaje. Tiene momentos dramáticos y otros muy divertidos. Hay dolor pero también esperanza, y la Tata, con su forma de pensar y sus reflexiones, llega a conquistar el corazón de todos.
Por otra parte, también me ha parecido genial mostrar la carga mental y física que supone ejercer de cuidador. Es un rol mucho más complicado de lo que la inmensa mayoría imagina, pero eso lo sabemos quienes hemos estado en esa situación. Miguel Ángel Muñoz sufre lo que se llama el síndrome del cuidador. Se olvida de sí mismo, se desanima, siente que ha perdido su vida, y eso le genera una serie de problemas psicológicos, y también físico. No es nada fácil estar en esa situación. Os lo aseguro.
He disfrutado muchísimo de este documental, en el que el actor también hace un repaso a su vida profesional. Miguel Ángel Muñoz saca su lado más personal e íntimo.Vaya por delante que como actor, Muñoz nunca me hizo especial gracia, pero es justo reconocer que con esta historia ya soy incapaz de mirarlo con los mismos ojos de antes. En este documental no he visto al actor sino al hombre, empeñado en hacer feliz a una mujer, volcado por completo en otra persona que requería toda su atención, tratando de hacerla feliz, y de mantenerla en calma y segura. He visto a una persona que deja de pensar en sí mismo para pensar en otra persona y eso me parece maravilloso.
Tirando de fotografías, vídeos domésticos grabados a lo largo de los años y durante el propio confinamiento, me ha gustado mucho ver 100 días con la Tata, así que, desde aquí, te recomiendo que entres en Netflix y lo disfrutes.
Sinopsis: Documental sobre una de las figuras más apasionantes que ha dado la música en el siglo XX, un homenaje en el 25 aniversario de la muerte de Camarón y una retrospectiva sobre su vida y su arte. Un retrato íntimo en el que sus creadores han tenido acceso al archivo inédito de la familia y donde se muestran vídeos, fotografías y documentos del artista que nos aproximan al interior de la leyenda. Una experiencia inmersiva narrada por el actor Juan Diego. Camarón universalizó el Flamenco, un arte que no tiene fronteras y que ahora, con esta película, quiere abrirse un poco más al mundo.
[Fuente: Filmaffinity]
El flamenco, un arte que no todo el mundo comparte o entiende. Sin embargo, a mí me estremece una soleá, unos tangos, una alegría, una bulería... bien cantá. Llevo escuchando flamenco desde que era pequeña, desde que, siendo una niña, mi padre se afanaba en sus cosas, mientras encadenaba un fandango tras otro. No lo hacía mal, el hombre. Aficionado al cante jondo desde su adolescencia, se pasaba las horas escuchando a El Cabrero y yo, a su vez, me quedaba embelesada oyéndolo a él cantar. Así fue mi infancia, entre las copillas que entonaba mi madre, con aquellos Ojos verdes entre Torres de Arena, mientras mi padre se afeitaba en el baño, o arreglaba cualquier cacharro de casa pregonando: No te vas a llevar ná, el día que tú te mueras. Mira si eres inocente que crees que te va a librar, el dinero de la muerte. Nadie se libra. Ni Camarón tampoco. Camarón: Flamenco y Revolución es una obra de arte que quita el sentío.El director Alexis Morante, responsable del guion de esta preciosa historia, junto con Raúl Santos, desgrana la vida del que fue la estrella más brillante del flamenco. Con una narración circular, que se inicia con la llegada del féretro de Camarón al aeropuerto de Sevilla el día 2 de julio de 1992, y se cierra con las mismas imágenes, a las que se añade todo un pueblo, el de San Fernando, volcado en el sepelio de este cantaor. José Monje Cruz nace un 5 de diciembre de 1950 en San Fernando (Cádiz), conocida coloquialmente como La isla, una tierra marinera, de astilleros y barcos hasta la que el mismísimo Generalísimo se trasladó para ver a su España más naviera. Pero San Fernando tenía dos caras, la de las avenidas coloniales y la de la miseria. Allí, entre la pobreza, huérfano de padre en la adolescencia y con siete hermanos más, en una vecindad en la que la vida y la muerte era de todos y afectaba a todos por igual, creció y vivió Camarón. El flamenco siempre fue el arte de la calle, un arte que mamó Camarón de los senos de su madre Juana, que también se arrancaba a cantar en las reuniones familiares y lo hacía como los ángeles porque 'algunos cantaban pa' matarlos y otros cantaban pa' morirse'. Ya desde pequeño, el niño apuntaba maneras.El documental recorrerá su vida desde sus iniciosen la Venta de Vargas, a la que acudía gente de toda España largando 'propinas que eran sueldos'. Y allí lo escuchó Manolo Caracol, que mostró indiferencia ante el quejío del chaval. Pero este gitanito no cejó en su empeño. Llegarían más tarde los festivales, las actuaciones en la Feria de Abril de Sevilla. Antonio Mairena tampoco pareció impresionado pero Camarón siguió su camino, no sé si trazado por las estrellas o por alguno de esos conjuros de su gente. No fueron inicios fáciles. Recibió abucheos antes de ganar confianza en sí mismo. Y en 1968, lo esperaba Madrid y el tablao Torres Bermejas, donde conoció a un padre y a un hijo, a Antonio Sánchez Pecino y a Paco de Lucía. Se formó el tangai. De ahí a los discos un paso. Camarón: Flamenco y Revolución mostrará al Camarón artista pero también al hijo, al esposo, al amigo y al padre de familia. Todos sabemos que las drogas y el alcohol estuvieron presentes, pero no es necesario meter el dedo en la llaga. Sin obviar su lado más oscuro, este documental nos muestra al hombre enamorado de su Chispa, al genio acompañado a la guitarra por Tomatito, al cantaor que quiso remover los cimientos del flamenco, con un disco que no caló entre el público pero claro, es que había que escucharlo más de una vez para entender La leyenda del tiempo. Y llegaron las actuaciones de París y Londres, donde cantó aquello de 'Soy gitano y vengo a tu casamiento', según dicen, uno de los discos más vendidos de la historia del flamenco. La lío tan gorda que hasta Elton John y Mick Jagger se fijaron en él, que hasta el mismo Quincy Jones se arrimó a aquel gitano de rizos rubio, piel clara y tan menuillo que su tío se preguntaba que qué clase de gitano era este, si más que gitano parecía un camarón. Y ahí se le quedó el nombre. Pero la vida gira y gira, y llega el dolor, la enfermedad y la muerte. El flamenco se viste de luto un 2 de julio de 1992 mientras todo San Fernando grita '¡Camarón!, ¡Camarón!' Más de una vez dijo que su cante no era comprendido. Eran fandangos, alegrías, bulerías, martinetes y soleá que retrataban su vida, su amor por la tierra, por su madre, por los suyos. Parecía como si ni él mismo se creyera lo que le estaba pasando, respondiendo a los elogios con la mirada gacha, azorado, tímido y apocado. No conocía la arrogancia. Así lo vemos en este documental, que muestra imágenes inéditas, fotografías, vídeos familiares, intervenciones en programas, actuaciones y declaraciones de los que lo conocieron. No vamos a encontrar a la Chispa hablando de su marido, ni a Luis, Gema, Rocío, José o María José, sus hijos, hablando de su padre. No hace falta. Y todo ello contado a través de una voz tan potente como la del propio Camarón. El actor Juan Diego pone palabras a las imágenes, relata con un lenguaje de la calle y acertado los grandes momentos en la vida del cantaor, los buenos, los malos y los regulares. Uno puede imaginarse al actor, sobre un escenario, 'cantando' la vida del gitano. Camarón: Flamenco y Revolución me ha parecido un documental espectacular, hecho con respeto y cariño. Una historia con garra, bien dirigida, bien montada y excepcionalmente bien declamada. Y un desenlace, ese que te imaginas, conmovedor y emotivo. Tanto si eres payo como gitano, tanto si eres un erudito o un aficionado, tanto si te gusta el flamenco como si no, Camarón: Flamenco y Revolución es un documental que no te debes perder, porque narra la vida de un hombre. Solo eso. La vida de un hombre que nunca supo lo importante que fue.