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jueves, 13 de julio de 2017

ENTREVISTA a JUAN SOTO IVARS (Arden las redes).

Resultado de imagen de Juan Soto IvarsAutor


Juan Soto Ivars es columnista en El Confidencial, además de autor de varias novelas, entre ellas Ajedrez para un detective novato (Premio Ateneo Joven de Sevilla 2013) y Siberia (Premio Tormenta al mejor autor revelación 2012), así como del ensayo Un abuelo rojo y otro abuelo facha (2016). Ha publicado reportajes y artículos en numerosos medios, entre ellos El Mundo, El País o Vice.

megustaleer - Arden las redes - Juan Soto IvarsSinopsis


Las redes sociales nos han llevado a un nuevo mundo en el que vivimos cercados por las opiniones ajenas. Lo que parecía la conquista total de la libertad de expresión ha hecho que una parte de la ciudadanía se revuelva, incómoda. Grupos de presión organizados en las redes -católicos, feministas, activistas de izquierdas y derechas- han empezado a perseguir lo que consideran «excesos» intolerables mediante el linchamiento digital, las peticiones de boicot y las recogidas de firmas. La justicia se ha democratizado y la silenciosa mayoría ha encontrado una voz despiadada que hace de la deshonra una nueva forma de control social, donde la libertad de expresión no necesita leyes, funcionarios ni estado represor.

A través de casos reales de linchamiento como los de Justine Sacco, Guillermo Zapata o Jorge Cremades, este libro, a la vez honesto y perturbador , disecciona el clima censor de nuestro tiempo, mostrándonos la realidad en la que vivimos enfrascados y el terrorífico papel que desempeñamos todos.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Quizá ya iba haciendo falta un libro como este,  un libro que ejerciera de espejo al que asomarnos para ver nuestro propio reflejo, que nos hiciera cuestionar el mundo en el que vivimos, nuestra actitud o nuestro comportamiento. 

Juan Soto Ivars ha dedicado unos cuantos años a investigar y mirar con ojo crítico lo que ocurre en esa otra esfera en la que nos movemos, en esos rincones etéreos donde, por lamentable que parezca, invertidos un importante pellizco de nuestro tiempo. Con la frescura que le caracteriza, el autor regresa ahora con un ensayo, Arden las redes. La poscensura y el nuevo mundo virtual. Sobre este peculiar libro estuvimos hablando hace unas semanas. Esto es lo que nos contó.



Marisa G.- Juan yo te conocí en 2013, cuando ganaste el Premio Ateneo Joven de Novela de Sevilla con Ajedrez para un detective novato, ¿ha cambiado mucho tu vida desde entonces?

Juan S.- Ha cambiado muchísimo. Con el Ateneo me hicieron muchas entrevistas y eso supuso mucha proyección pública. A partir de entonces comencé de columnista en El Confidencial, lo que hizo que las cosas cambiaran mucho y empezara a conocer el otro lado de la polémica. Antes las cosas las veía desde fuera y ahora estoy en el ojo del huracán. Bueno, ¡y me he casado! Así que ha habido muchos cambios.

M.G.- Ah, pues sí que es un cambio. Bueno, pues después de aquel Ajedrez para un detective novato, vinieron más libros y ahora llegas con este Arden las redes. La poscensura y el nuevo mundo virtual. ¿Qué este libro Juan? ¿Es un ensayo? ¿Y por qué lo escribes?


J.S.- Sí, es un ensayo. Empecé a escribir de política en un momento en el que era muy divertido hacerlo. Además me fui a vivir a Barcelona y me centré en los hechos de allí. Luego surgió el 15M, nacieron los nuevos partidos y la cosa se puso mucho más apasionada. Fue entonces cuando empiezo a observar que, lo que al principio es como un entusiasmo, está empezando a convertirse en una expresión del rencor. Se estaban enconando las cosas. Sin ser del todo consciente empezaba ya a investigar. ¿Qué es lo que estaba pasando? ¿Por qué nos hemos vuelto tan bordes? ¿Por qué antes arreglábamos las cosas con cañas? Ahora parece que ya no encontramos los puntos de encuentro. Pues bien, desde ahí hasta terminar el ensayo, hay un progresión lógica. Los españoles nos hemos vuelto muy censores cuando antes éramos súper despreocupados. Si antes alguien hacía algún chiste muy burro, lo máximo que le decíamos era «Anda, vete por ahí, gilipollas», y ahí se acababa la cosa. Pero ahora estamos empezando a comportarnos como los norteamericanos de los que antes nos reíamos por los escándalos que montaban.


Este libro es el resultado de una investigación.

Resultado de imagen de linchamiento virtualM.G.- Una investigación que te ha mantenido ocupado durante mucho tiempo porque aquí analizas muchos casos de linchamiento virtual a través de las redes y has hecho un rastreo de todos estos casos que se han ido produciendo.

J.S.- La investigación ha sido larga, sí, pero solo es cuestión de ponerse a observar. En un momento dado tu cabeza hace click y empiezas a ver cosas que antes no veías o no relacionabas. Lo que pasa es que tienes que procurar que la observación no se convierta en obsesión y que no acabes viendo cosas donde no las hay. He hecho muchas lecturas, incluidas libros que trataban sobre la censura franquista, para ver en qué se parece la de antes a la de ahora o en qué se diferencia. He estado liado como tres o cuatro años, más o menos, aunque la escritura ha sido muy rápida porque todo cuadraba, todas las piezas encajaban, y bastaba con hacerlo ameno para que no fuera un libro académico sino contarlo lo mejor posible para que se entienda que estoy criticando muchas veces actitudes de la izquierda sin ser yo del otro lado, y que se entienda también que cuando critico las actitudes de la derecha tampoco estoy cebándome. Estoy intentando hablar del clima democrático en España, o en occidente, porque es algo que está ocurriendo en todas partes, y no criticar por criticar. Ser equidistante.

M.G.- ¿Objetivo?

J.S.- Objetivo no porque no se puede. La objetividad es de las máquinas y eso también depende porque las máquinas las programan los humanos. Lo que sí he intentado es ser neutral, sin renunciar a dejar claro cuál es mi postura.

M.G.- En las primeras páginas del libro figura la frase de «Si la mayoría de la gente deja de estar interesada en la libertad de expresión dejará de haber libertad de expresión aunque las leyes lo permitan». La libertad de expresión es uno de los puntos claves de tu libro pero a mí me ha resultado llamativa esa frase porque ¿realmente crees que la gente no está interesada en la libertad de expresión?

J.S.- Los linchamientos son una demostración palpable y práctica de que cada vez más grupos de personas entienden la libertad de expresión solo para sí mismos, solo para los que piensan como ellos. Es decir, quien hoy defiende tu libertad de expresión porque está de acuerdo contigo, ese mismo mañana va a ir a por ti porque no está de acuerdo con lo que has dicho. Pero la libertad de expresión es universal. 

Estos días me han preguntado muchas veces, si tú estás en desacuerdo con Sostres, ¿lo defenderías de un linchamiento? Pues no, no lo defendería de un linchamiento pero sí defendería su libertad de expresión. Es distinto. Esto es lo que quiero que se entienda. Yo defiendo la libertad de expresión como algo universal y voy a defender la libertad de expresión de personas que incluso detesto y que me ofenden pero pienso que esta es la única manera de respetar la libertad de expresión.

En el libro cito a un abogado norteamericano, Martin Garbus, que es mi ídolo en esta cuestión de la libertad de expresión. El tipo defendió la libertad de expresión de un grupo de neonazis que querían manifestarse en su ciudad y él alegó que este grupo tenía el derecho a manifestarse como todos los demás. ¿Qué es lo mejor de todo? Pues que Garbus es judío y su familia huyó de los pogromos. Le preguntaron si no le resultaba contradictorio y respondió que no, que la libertad de expresión es la misma. Él aseguraba aborrecer a esa gente pero su libertad de expresión era la misma que la suya y por eso la defendía.

M.G.- Jolín pero eso es muy complicado. Eso requiere unos niveles de tolerancia bestiales.

J.S.- Es que no es tolerancia porque él no tolera lo que ellos expresan ni ellos lo toleran a él. Él los detesta pero entiende que la libertad de expresión no eso. A mí me parece que más que tolerante él es valiente porque con ese acto de defender la libertad de expresión precisamente de quien odias y de quien te odia a ti, lo que estás demostrando es una coherencia absoluta. La libertad de expresión está por encima de las ideas. Yo entiendo que esto es muy radical y que hay gente que piensa que hay que poner límites por ejemplo a los xenófobos. Yo no lo veo así. Creo que vivimos en una sociedad adulta y si un xenófobo se expresa, la mayoría de nosotros pensamos que su opinión es deplorable pero en una sociedad adulta todos tienen que tener su lugar para expresarse. 

En cualquier caso, para los insultos y para las calumnias sí estoy de acuerdo con que haya denuncias pero para manifestar una opinión no tiene por qué haber un filtro.

M.G.- En el libro acuñas el término «poscensura». ¿A qué te refieres?

J.S.- Pues a que si la censura es la que pone en marcha un régimen, un estado, es algo vertical, baja del poder y el poder te tira el hacha a la cabeza cuando dices algo que no le gusta, la poscensura es la que ponemos en marcha todos con dardos horizontal. Es esta censura distinta que no necesita leyes ni un estado pero que hace callar a muchas personas cuando no se atreven a decir algo por miedo a que los acusen de algo que no es.

M.G.- Que es lo que tú consideras que le ocurre a mucha gente en las redes sociales. Gente que no se atreve a manifestar libremente su opinión porque los van a señalar con el dedo.

J.S.- No solo en las redes sociales. La actitud que tiene ahora la prensa ha expandido esa poscensura a la sociedad entera. Por ejemplo, María Frisa no usa las redes sociales. Ella publica un libro en 2012 y en 2016 las redes sociales deciden que es una especie de criminal por haber publicado ese libro que ha sido malinterpretado. Por lo tanto no todo se circunscribe a las redes sociales. Es algo que afecta a toda la sociedad.

M.G.- Digamos incluso que en una reunión de amigos, una persona no quiere dar su opinión sobre un tema por temor a que lo excluyan del grupo, ¿no?

J.S.- Claro, es que funciona de la misma manera pero a escala social. Aunque también está la prudencia. Y por otro lado también debe de haber una auto-censura que debemos aplicar. Por ejemplo a mí me pueden gustar los chistes blasfemos pero delante de mi tío católico no los cuento. 

M.G.-  Bueno, y tú que eres columnista, los medios de comunicación y la censura siempre han ido de la mano. ¿Cómo sigue la cosa?

J.S.- Está fatal. Yo tengo la suerte de estar en El Confidencial que no tiene línea editorial. En este periódico la mayoría de los columnistas tienen una postura más derechona que yo y jamás me han dicho nada. Es de los pocos  medios en los que se puede hacer esto.

Hubo un momento en el que tuve que elegir entre irme a El País o quedarme en El Confidencial y decidí quedarme en este último aunque me pagaban menos, pero lo elegí precisamente por esto que te digo. Prefiero ser libre para escribir lo que me dé la gana.

En los medios hay una censura brutal y sobre todo existe una censura brutal en las líneas económicas, para hablar de empresas, porque las empresas son anunciantes. En los tiempos de Franco la censura era política. Ahora es económica.

M.G.- Se entiende. No se puede hablar mal de una empresa porque deja de entrar los ingresos por publicidad.

J.S.- Claro. El Ministerio de Fomento es una chorrada. Ahora mismo el Ministerio de Fomento se llama Endesa, Iberdrola,... Son las empresas las que escriben las leyes para el Ministerio de Fomento por eso nos suben la luz de esa manera. En la prensa puedes poner a caldo al Ministerio de Fomento sin problema, aunque sean en periódicos del PP, pero a las empresas no. 


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M.G.- Juan has comentado el caso de María Frisa pero tu libro recoge otros muchos casos, tanto de personas anónimas como conocidas que por publicar un comentario desafortunado o bien por manifestar su opinión libremente son linchadas con consecuencias muy trágicas. ¿Por qué eliges estos casos en concreto?

J.S.- Cada uno de ellos me permite mostrar una cara del fenómeno. El linchado a veces acaba bien y otras acaba mal, a veces hay más consecuencias y otras menos. Lo grave es que cada uno de estos linchamientos achica la libertad de expresión porque te enteras de que a alguien le ha pasado esto por decir cualquier cosa, y tú tienes miedo de que te pase lo mismo.

Lo interesante de cada linchamiento es que cada uno me sirve para contar una cara del problema. El caso de María Frisas, por ejemplo, me sirve para mostrar quién es el juez, quién decide que esta mujer está fomentando el acoso en su libro. He analizado su linchamiento hasta sus orígenes, para ver quién está detrás y resulta que es una chavala de 17 años que ni siquiera ha leído el libro.

En el caso de Jorge Cremades sirve para contar que una vez que te marcan con el estigma, no te vas a poder limpiar el nombre. Todo lo que Cremades haga a partir de ahora es algo machista, lo sea o no, porque ya se le está vigilando con muy malos ojos. De hecho comparo los chistes que cuenta, y por los que le condenan socialmente, con los que aparecen en el Club de la Comedia y es lo mismo pero van a por él. Es un proceso muy arbitrario y cuando te ponen la marca, tu nombre queda manchado.

El de Zapata es un caso también muy interesante porque siempre hay una politización detrás de un linchamiento, siempre se alude a un bien superior que supuestamente se defiende. En este caso se ve muy bien. Estaban acusando a Guillermo Zapata de ser apologista de los nazis cuando todo el mundo sabía que no era así. Que hace años había hecho unos chistes en Twitter sobre unos judíos, vale sí pero todo el mundo sabía que ese chico no era un nazi.

Y hay otros linchamientos mayores que no he metido en el libro porque no cuentan con un elemento que me permita  hablar del mecanismo, que es lo que realmente a mí me interesa.

M.G.- Pero, ¿por qué la gente hace esto? ¿Por qué llegar a estos extremos? ¿La gente se aburre, está frustrada? ¿Qué nos pasa?

J.S.- Mira cuando señalamos a un corrupto en Twitter, y tenemos para dar y repartir en España, no sirve de nada. No le hacemos daño. Rodrigo Rato estaba en un yate mientras todo el mundo estaba poniéndolo a caldo. Sabemos que luego van a juicio y es para nada porque no se hace justicia con la corrupción. En cambio si vamos a por una persona como María Frisa, sí que vamos a conseguir algo, aunque sea injusto. Vamos a por un débil para destruirlo y siempre disfrazamos nuestra destrucción con justicia porque vamos de justicieros. Pero todo esto tiene mucho que ver con la necesidad de poder. Hay mucha gente que tiene esta necesidad, sentir que tiene algo de poder en la sociedad. Ya que votando no cambian las cosas, ya que pillando a un corrupto no cambian las cosas, ya que tenemos esa impotencia ante una sociedad en la que no podemos participar, creo que el linchamiento sí le da a muchos la fantasía de que están cambiando las cosas a mejor. Y por eso es muy difícil convencerlos de que están acusando a alguien de un crimen que no ha cometido.

M.G.- Toda la polémica de María Frisa me hizo recordar lo que salió sobre los libros de Enid Blyton y la serie de Los cinco. Vamos, poco más o menos que aquellos libros estaban escrito por Belcebú. Yo me crié con esos libros y creo que soy una persona bastante normal.

J.S.- Y el que critica también se crió con esos libros. El censor siempre piensa que el resto de las personas son más estúpidas y más manipulables. Realmente este ejemplo que mencionas es muy bueno porque, a raíz de la polémica que surgió en 2010, hubo una reedición en 2012 o 2013 y pasaron los libros por un filtro políticamente correcto. Así funciona la poscensura. Es verdad que se pueden comprar las ediciones antiguas pero la nueva está censurada.

A María Frisa no le han retirado su libro polémico pero la editorial le pide que en los siguientes haga cambios para que no vuelva a pasar. El resultado es una censura total. 

viernes, 24 de enero de 2014

AJEDREZ PARA UN DETECTIVE NOVATO de Juan Soto Ivars.


Editorial: Algaida.
Fecha publicación: Noviembre, 2013.
Precio: 20,00 €
Nº Páginas: 373
Género: Policíaco y de Misterio.
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-9877-963-9


Autor

Juan Soto Ivars (Águilas, 1985) fue elegido uno de los mejores escritores jóvenes de 2012 por El Cultural. Ha publicado las novelas La conjetura de Perelman (2011) y Siberia (Premio Tormenta al mejor autor revelación de 2012) y es el editor junto a Sergi Bellver de la antología de relatos Mi madre es un pez (201), que contó con cuentos de Eduardo Mendoza, Rodrigo Fresán y Javier Calvo entre otros. Su obra aparece en numerosas antologías. Ajedrez para un detective novato es su primera novela satírica. Tiene la sección España is not Spain en El confidencial. 

Sinopsis

«Las mujeres de las que me he enamorado tenían algo en común: el sentido del humor. Todas se reían de mí». Así comienzan las memorias del protagonista de esta novela, que transcurre en una España corrupta, pobre y criminal, sospechosamente parecida a la nuestra. Marcos Lapiedra, un detective mujeriego y aficionado al ajedrez, elige a un escritor de novela policiaca como aprendiz y sucesor. A lo largo de su formación, el alumno se enfrentará a multitud de casos esperpénticos y verá cómo el maestro llega al límite de sus fuerzas. Entonces, tendrá que resolver en solitario el caso más endiablado: detener a un estrangulador de mujeres que pasea por el barrio de los prostíbulos.

[Información facilitada por la editorial]



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Sabéis que la novela que os traigo hoy, Ajedrez para un detective novato del escritor Juan Soto Ivars, se alzó con el Premio Ateneo Joven de Sevilla en su última edición (2013). En las distintas ocasiones que he podido escuchar al autor hablar de este trabajo, siempre ha mencionado el sentido satírico que tiene su novela, cuya idea surgió de manera espontánea tras la lectura de las deprimentes noticias que recogen los periódicos. 

El argumento de esta novela se centra en las memorias del narrador, empezando por las circunstancias de su nacimiento, mencionando de pasada su infancia y recalando en los acontecimientos que llenaron su vida a la edad de 30 años. A groso modo así eran sus días entonces.

En aquellos años, trabajaba como «negro» literario para Ignacio Vélez de Pucela, un autor al que le escribía novelas policíacas con buena acogida. La relación entre uno y otro se basaba en el engaño. El autor, alegando que con la escritura el aprendiz forjaba su camino, no hacía otra cosa más que aprovecharse de las circunstancias, mientras que el otro ni alzaba un dedo, sino que se sometía a su sino sin rechistar. Un día, para congraciarse con su pupilo, Ignacio invita a su esclavo de escritorio a asistir a una fiesta de alto copete en calidad de acompañante. Allí conocerá a gente singular y de importancia en su vida.

Por aquel tiempo, el narrador mantenía una relación con una adolescente de 16 años que le traía por la calle de la amargura. María era una joven muy promiscua y locuela. La relación entre ambos se caracterizaba por sesiones maratonianas de sexo que dejaban al narrador extenuado y a María más fresca que una rosa. Él la amaba pero vivía completamente atormentado entre las idas y venidas de la joven que a veces desaparecía sin más, dejándolo con los bolsillos tiritando. La ninfomanía de su novia fue su piedra en el zapato y con ella vivió momentos de mucha tensión, pues se torturaba preguntándose si María no estaría con uno u otro, retozando en camas diferentes para satisfacer sus necesidades.

Con tales preocupaciones, el joven aprendiz terminó por aceptar la invitación de su jefe y, junto a él, asistió a la fiesta. Efectivamente allí conoce a gente importante, nada más y nada menos que a Marcos Lapiedra, un detective que gozaba de gran popularidad, no solo en el trabajo sino también en asuntos de faldas. Lapiedra tenía una buena posición económica y muy buen ojo para resolver los casos más complicados. Era un gran conversador, un seductor nato, carismático y vanidoso. Uno de esos caballeros que ruborizan a la más mínima las mejillas de las señoras, las cuales, pobres, caen rendidas a sus pies sin remisión. 

El mayor atractivo de la cena no era la calidad de sus asistentes sino que, para poner a prueba las dotes detectivescas del gran Lapiedra, se anunció que se cometería un asesinato durante el transcurso de la misma. Ya fuera invitado o bien miembro de la servidumbre, alguien iba a perder la vida y el detective averiguaría, al más puro estilo de Agatha Christie, quién era el asesino y los motivos que justificaban el asesinato. 




Ciertamente, tal y como se anunció, así transcurre. Uno de los invitados aparece muerto. ¿Quién es el muerto? ¿Quién es el asesino? Todas las sospechas recaen sobre el narrador y Lapiedra lo señala como el autor del crimen. Desconcertado nuestro joven protagonista no sabrá cómo salir de aquel atolladero. ¿Es realmente un asesino? Todo era una trampa, un ardid bien orquestado con un fin muy concreto, pero no voy a contarte nada más. Si acaso, te advertiré que entre las páginas de esta novela encontrarás prostitutas, maridos infieles, asesinos en serie,... elementos del género policíaco que se engarzan con otros propios de un mundo fantástico. Por que sí, te sigo advirtiendo que tendrás que abrir tu mente, bajar al subsuelo para descubrir el mundo de las alcantarillas y sus habitantes, tendrás que dejarte acariciar por lo absurdo, esperar giros bestiales que te zarandearán en principio para asentarme con más firmeza después. Todo ello regado con una importante dosis de humor que se cuela en una crítica contra la sociedad igualmente destacable.

«Los eventos elitistas mal organizados son una constante en España». [pág. 36]

Los personajes tampoco pasan desapercibidos. ¿No resulta curioso que una ninfómana lleve por nombre María? ¿Acaso es poco apropiado el apellido de nuestro detective sabiendo que se pasa por la piedra a todas su clientas y más allá? No es más que Soto Ivars moviendo los dados dentro del cubilete para invitarnos a jugar una partida. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

PRESENTACIÓN DE LOS PREMIOS ATENEO DE NOVELA.

Recordareis que en el mes de junio se fallaron los Premios Ateneo de novela, que recayeron en «El infierno de Dante» (título provisional) de Lorenzo Luengo (senior) y en «Ajedrez para un detective novato» de Juan Soto Ivars (joven). Pues bien, pasado el tiempo imprescindible para editar, maquetar, corregir y sacar a la luz ambas obras ha llegado el momento de comenzar con la promoción, punto de partida que tuvo lugar ayer en Sevilla para posteriormente recorrer otras ciudades españolas.


El acto, como cabía esperar, tuvo lugar en el Ateneo de Sevilla al que asistieron varios medios de comunicación y por supuesto no podía faltar algún que otro bloguero de los que pululan por aquí.

La presentación estuvo a cargo del editor de Algaida, Miguel Ángel Matellanes, contando con la presencia del presidente del Ateneo, que tras unas palabras, dio paso a los autores para hablar de sus novelas.




Lorenzo Luengo - La cuestión Dante (sinopsis)

Autor de Diarios. Lord Byron y Amerika entre otros, así como traductor de novelas tan conocidas por muchos de nosotros como pueden ser Estigmas y El Mapa, Luengo nos explicó que su novela es un reflejo involuntario de la crisis actual en la que vivimos, de la sociedad que ya no se reconoce a sí misma. La trama de su novela se construye sobre lo que considera las grandes conspiraciones del siglo XX, mostrando lo que va más allá de la realidad que tenemos frente a nosotros. 

Son múltiples los temas que Luengo toca en su novela, desde los experimentos realizados por la Alemania nazi que posteriormente dio lugar a la operación Paperclip en EEUU, pasando por acontecimientos que se han repetido anteriormente en los países árabes, hasta la operación MK-Ultra, programa de investigación desarrollado por la CIA para el control de la mente con el objeto de crear individuos teledirigidos. Todo ello a través de las vivencias de dos personajes, Dante y Virgil. Pero lo más inquietante es que no estamos ante una novela de ficción, sino que todo lo que Luengo desvela en su novela, dejando ver que somos víctimas de un engaño y que la realidad que conocemos es bien distinta, tiene una base real y está contrastado.




Juan Soto Ivars - Ajedrez para un detective (sinopsis)

Autor de La conjura de Perelman y Siberia, Juan Soto nos confiesa que las malas noticias publicadas en los periódicos en los últimos tiempos fue el detonante que le empujó a escribir esta novela de corte satírico en la que nos topamos con las aventuras de un detective novato. Soto hace un alegato en favor del género satírico refrendado en la literatura española por autores de la talla de Quevedo o Cervantes. El autor no está de acuerdo en considerar la risa como asunto poco serio, de  hecho considera que existen grandes escritores que han apostado por este tipo de novelas, y que, en cualquier caso, la sátira debe tener el valor literario que le corresponde.



Tras la conclusión del acto tuvimos la oportunidad de charlar más de cerca con los autores en un ambiente mucho más relajado. 

De izquierda a derecha: Nando de Libros en el Petate, una servidora
y Lorenzo Luengo

Lorenzo Luengo es una mente privilegiada. Acababa prácticamente de concluir la lectura de su novela por lo que pude intercambiar con él algunas impresiones, de tal modo que ahora me resulta mucho más fácil entender el camino por el que transita La cuestión Dante

Culto, erudito, ameno, interesante y profundamente leído, Luengo es capaz de hacerte en pocos minutos un ensayo de los temas más dispares. Mientras charlas con él, un tema te lleva a otro sin solución de continuidad. 

Con Juan Soto conversé apenas unos instantes. Aún no he podido leer su novela por lo que las posibles cuestiones que me surjan tendrán que ser resueltas en el futuro. En cualquier caso, Soto es una persona cercana que destila simpatía y haciendo gala de su buen humor, y en referencia a su novela, nos dedicó el libro de la siguiente manera:

«[...] Espero que sigáis leyendo, que no es deje traumas».


Por suerte, amenazan con volver en diciembre, así que espero poder continuar debatiendo con Luengo todos los temas que quedaron en el aire y, tras leerme su novela, bombardear a Soto con todas esas preguntas que seguramente se me ocurrirán en el transcurrir de la lectura.

Los que tengáis ocasión de asistir a la presentación de estas novelas en vuestras ciudades no dejéis pasar la oportunidad de conocer a los autores. Merece la pena.


lunes, 17 de junio de 2013

GALA PREMIOS DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA 2013.






El pasado viernes por la noche se hicieron entrega de los Premios de Novela Ateneo de Sevilla. Hoy quisiera  relataros cómo transcurrió la noche.

La cita era a las 21 horas. La tarde-noche se presentaba calurosa aunque se volvió benévola con el paso de las horas, así que con el atuendo propio de un acto de esta envergadura llegamos a la puerta de entrada a los Reales Alcázares por el Patio de Banderas. Gente. Mucha gente. Algunas bien conocidas en esta ciudad.

Tras un cocktail inicial pasamos al Patio de la Montería donde todo estaba dispuesto para la cena. 


Patio de la Montería (Reales Alcázares)

Entre plato y plato, el presentador del acto, el periodista y escritor Francisco Robles (El aguador de Sevilla, 2012) en colaboración con Miguel Ángel Matellanes (editor de Algaida) nos iban informando del proceso de selección de los ganadores en las dos categorías (Premio Ateneo de Novela y Premio Ateneo de Novela Joven), proceso que había tenido lugar la tarde anterior pero que recreaban a lo largo de la cena. Así conocimos quiénes habían sido los primeros descartados, los segundos,... hasta llegar a los ganadores en los postres. (Ver finalistas aquí).


M.A. Matellanes y F. Robles

Antes de colocar la guinda al pastel, Matellanes hizo una puntualización sobre uno de los finalistas al Premio de Novela Joven. Se trataba del manuscrito titulado Cristal, la guerrera esmeralda de Paula Gallego del Hoyo, una estudiante de bachillerato, de la que recalcó su valía y su extrema juventud por lo que se le augura un futuro halagüeño.

Y ahora sí. Los ganadores son:

* Lorenzo Luengo por su obra El infierno de Dante. [¿Es verdad todo lo que nos cuenta los gobiernos? ¿Los acontecimientos más recientes de la historia han sucedido como nos dicen que sucedieron? El protagonista de esta novela tratará de averiguarlo, pero ni siquiera está seguro de ser quien cree ser] .Este autor ya se alzó con el Premio de Novela Joven en 2009 por su título Amerika.

* Juan Soto Ivars por su obra Ajedrez para un detective novato. [En una España distópica donde la pasión popular por la novela negra ha disparado los índices de criminalidad, el negro del autor más famoso del momento se ve convertido en detective malgré lui.]


Lorenzo Luego, Presidente Ateneo y Juan Soto Ivars

Habrá que esperar hasta otoño para leer ambas obras publicadas por la Editorial Algaida.

Para poner broche a la noche, una copa en la terraza de un conocido hotel a los pies de la Giralda, donde pudimos conversar con los autores y periodistas asistentes al acto

La entrega de premios fue tan emocionante para mí como si hubiera sido una de las galardonadas y por eso desde aquí quisiera dar las gracias a quién(es) han hecho posible mi asistencia a este acto. ¡Gracias!

Saludos, 


viernes, 14 de junio de 2013

GALA PREMIOS DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA 2013. (Adelanto)




¡¡Buenas tardes!! Quedan pocas horas para conocer quienes serán los flamantes ganadores de los Premios de Novela Ateneo de Sevilla 2013 convocado por el Excmo. Ateneo de Sevilla y Algaida Editores (Grupo Anaya)El acto tendrá lugar en los Reales Alcázares de Sevilla, un marco incomparable para tal evento, y hasta allí nos dirigimos en estos momentos para asistir a la entrega. 



Finalistas

Finalistas XLV Premio de Novela Ateneo de Sevilla

39. El ausente, de Patricio Salinas (pseud.)

Uno de los personajes más controvertidos e interesantes de la primera mitad del siglo XX español no relata su propia vida: lo que fue, lo que quisieron que fuera, lo que pudo ser...

101. La corista de Chicago, de Montecristo (pseud.)

Una actriz de origen español triunfa en el turbulento Chicago de los años veinte. Sus vínculos con la mafia y una serie de espeluznantes muertes la obligarán a representar el papel de su vida.

139. La voz del viento, de Viento (pseud.)

Una pequeña población del norte de la Península se ve amenazada a principios del siglo XVII por un enemigo implacable y una superstición que pueden acabar con la convivencia.

153. El infierno de Dante, de Alighieri (pseud.)

¿Es verdad todo lo que nos cuenta los gobiernos? ¿Los acontecimientos más recientes de la historia han sucedido como nos dicen que sucedieron? El protagonista de esta novela tratará de averiguarlo, pero ni siquiera está seguro de ser quien cree ser.

262. Mírame, de Diana Cerda.

Un inspector de policía que no acaba de compatibilizar su vida personal con su profesión recibe un misterioso paquete cuyas claves tendrán que descifrar.

Finalistas del XVIII Premio Novela Ateneo Joven

9. Las feas pagan doble, de Lourdes Castro.

Una chica de existencia anodina conoce a una amiga que le cambiará la vida y la arrastrará por medio mundo.

27. Cristal, la guerrera esmeralda, de Paula Gallego del Hoyo.

Fantasía épica sobre seis realidades diferentes y protagonizada por una muchacha que ha perdido sus sentimientos.

185. Ajedrez para un detective novato, de Hambre (pseud.)

En una España distópica donde la pasión popular por la novela negra ha disparado los índices de criminalidad, el negro del autor más famoso del momento se ve convertido en detective malgré lui.

Jurado

- Alberto Máximo Pérez Calero, Presidente del Ateneo de Sevilla (Presidente de Honor)

- Miguel Cruz Guiráldez, José Domínguez León, Fernando Marías, María A. Prior Venegas, Miguel Ángel Matellanes y Luis del Val (Miembros.)


En unos días os comentaré qué tal ha transcurrido la noche y quienes han sido los afortunados. Mientras tanto os dejo con un vídeo que recoge una visita nocturna a los Reales Alcázares de Sevilla. Espero que os guste.




Saludos,



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