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jueves, 6 de junio de 2019

Presentación de MEMORIAS de Gabriel Rojas Rodríguez

Una de las presentaciones a las que acudí durante la Feria del Libro de Sevilla fue la del libro Memorias de Gabriel Rojas Rodríguez, un volumen que recoge el pasado del autor, un hombre humilde y sencillo, con unas vivencias que ha querido compartir con los lectores. Indagando un poco sobre el libro y escuchando hablar a Gabriel, con su sencillez y su naturalidad, no pude evitar pensar en mi padre o en mi abuelo, hombres curtidos por el sol del campo, que pasaron lo suyo para sacar a su familia adelante, lo mismo que seguramente le ocurrió a tu padre o a tu abuelo, lector. 

La imagen puede contener: una persona, textoEl acto se inició cuando Ismael Rojas, editor y padre del autor de este singular libro, dio las gracias a los asistentes, muchos de ellos amigos y familiares que se habían congregado en el espacio Loyola para arropar a Gabriel y celebrar la bienvenida de su libro. Ismael dijo sentirse orgulloso por tener al lado a su padre que había hecho realidad los tres preceptos de la vida plantar árboles -Gabriel plantó muchos olivos junto a su padre-, tener un hijo - ha tenido dos, Gabriel e Ismael-, y escribir un libro.

Acompañaban al autor, el también escritor Salvador Navarro, ingeniero de Renault donde Gabriel Rojas  estuvo trabajando y Luis Narbona, poeta y dentista en el pueblo de Alanís, donde el autor había pasado su infancia y adolescencia.

Las memorias que contiene este volumen son las de una persona de campo, que nace en un pueblo, se cría en plena naturaleza y poco a poco se va haciendo hueco en la ciudad. Es la vida de un hombre que procede de una familia sencilla donde todo se ha conseguido y ganado a pulso. Y sin duda, vidas como las de Gabriel son las que realmente merecen la pena contar y escuchar porque están llenas de aprendizajes y de férreos principios. 

Luis Narbona inició su intervención con una simpática anécdota. 'A Gabriel lo quiero mucho porque me enseñó a conducir cuando tenía dieciocho años', apuntó el poeta y amigo. Dijo del autor que ha sido un hombre que él ha visto por el pueblo desde siempre y cuyo libro le ha recordado a Las cosas del campo del poeta José Antonio Muñoz Rojas, una obra que ya pasó por este espacio (puedes leer mis impresiones aquíy que a mí me pareció absolutamente maravillosa. 'Si yo me tuviera que ir a una isla, me llevaría ese libro conmigo y lo leería una y otra vez', confesó Narbona. 



Quiso matizar también que la obra de Gabriel Rojas no se debe juzgar bajo un prisma eminentemente literario sino que hay que destacar la veracidad y la sinceridad que habitan entre estas páginas. Estamos ante, 'un libro muy bien estructurado, con anécdotas preciosas y que refleja el sentimiento vital del lugar en el que Gabriel se ha criado', señaló Narbona, quien también apuntó que, en este libro podemos asomarnos a aquel Alanís en el que había tantas necesidades y penas, una localidad de la que se fueron marchando sus habitantes en busca de un futuro mejor. 

Por su parte, Salvador Navarro confesó que la lectura de Memorias le había parecido una preciosidad. 'Yo, que tan acostumbrado estoy a leer novelas, este libro me ha trasmitido mucha paz y me he encontrado entre estas páginas a un hombre bueno, algo que se trasluce con la lectura', señaló el novelista. Añadió también que el libro está escrito con un lenguaje muy sencillo y entrañable, con una mezcla de ingenuidad y dureza. 'Con lo urbanita que yo soy, y todo lo que he aprendido sobre el campo con este libro. Hay episodios que me han producido algo de inquietud porque el campo es muy duro y además he aprendido mucho vocabulario', declaró Navarro. Quiso igualmente destacar que, de la lectura de la obra se desprende que Gabriel es un gran amante de la naturaleza, un hombre siempre pendiente de los suyos y con un importante afán de superación.

Tras estas palabras Gabriel quiso compartir con los asistentes su deseo y anhelo a la hora de encarar este proyecto. En este vídeo nos cuenta por qué ha escrito Memorias.





Gabriel terminó su intervención, dando las gracias a todas las personas que han participado en su libro, y tuvo unas palabras especiales para el editor Manuel Pichardo, encargado de corregir los posibles errores del texto. Como broche final, el autor dijo con emoción que este había sido el mejor día de su vida.

Y así se puso punto y final a un encuentro familiar y entrañable. 

Cada generación tiene mucho que aprender de las anteriores. Pongamos atención a lo que tienen que contarnos.




Ficha libro

Editorial: Anantes.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 252
Publicación: Enero, 2018
Precio: 15,00 €
ISBN: 978-84-947076-8-1
Ficha completa aquí








lunes, 17 de diciembre de 2018

EL TAXIDERMISTA de Juan Manuel Sainz Peña

Resultado de imagen de el taxidermista juan manuel sainz peña
Editorial: Anantes.
Fecha publicación: marzo, 2018.
Precio: 18,00 €
Género:  Narrativa.
Nº Páginas: 244 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 978-84-948623-0-4



Autor

Casi con noventa premios literarios nacionales e internacionales en su haber, Juan Manuel Sainz Peña (Jerez de la Frontera) es uno de los autores españoles más premiados de los últimos años. Entre los numerosos concursos literarios que ha conseguido por toda España, destacan el Premio Nacional de Novela María de Zayas, el Premio Internacional de Novela Ciudad de Almería, el Internacional de Novela Casino de Mieres, el Internacional de Cuento de Pola de Lena, el Internacional de Cuentos de Elda o El Clarín, entre muchos otros.

Es autor de las novelas La alargada sombra de la bayoneta, El mensaje, El juglar, La edad de los héroes, Piedras negras, El criado de Velázquez, El caso de Anne Brizard y el volumen de relatos A la hora convenida.

Como columnista ha publicado más de 1.000 artículos, entrevistas y críticas de teatro.

Sinopsis

Madrid, 1629. El genovés Amandus Cicero atesora una de las salas de las maravillas más misteriosas de todo el Imperio. Su galería de errores de la naturaleza, oculta a los ojos del Santo Oficio, está a punto de enriquecerse con una pieza extraordinaria por la que el coleccionista está dispuesto a arriesgar vida, honra y fortuna. Mientras tanto, una serie de horribles crímenes sacude el Madrid de los Austrias. Varios artistas de la corte aparecen salvajemente asesinados y en las pesquisas del alguacil Parmenio Bablia el nombre que más se menciona es el de Amandus Cicero, el taxidermista.

[Información tomada directamente del ejemplar]



'Sainz Peña juega con las palabras de manera habilidosa creando una atmósfera densa y oscura, un entorno lleno de sombras en el que todo es posible'.

'Disfruto sobremanera con sus textos labrados con elegancia y toques poéticos'.

'Sainz Peña muestra sumo cuidado a la hora de construir los diálogos en los que sus personajes tienen que hacer uso de expresiones y términos acorde con el tiempo' [...] También demuestra un buen dominio de las costumbres de la época y la indumentaria'


El Taxidermista es la tercera obra que leo y reseño del autor gaditano Juan Manuel Sainz Peña. Anteriormente pasaron por este espacio A la hora convenida y El caso de Anne Brizard, un volumen de relatos y una novela gótica respectivamente, y solo puedo decir que, hasta el momento, siempre he disfrutado mucho de sus textos. Buena prueba de ello son los fragmentos de las reseñas que incorporo al inicio de este post y que perfectamente se podrían estar refiriendo a esta nueva publicación.

El taxidermista comienza con potencia. Estamos en el Madrid de los Austrias, hacia 1629. En plena noche de un frío noviembre, un desconocido se persona en la casa de Arturo Moliner, pintor de la Corte, para exigir un pago. Ante la imposibilidad de saldar la deuda, Moliner es brutalmente asesinado. Su cuerpo es descuartizado y una mano será introducida en un saco a modo de trofeo. Con este inicio se da pie a un argumento que cuenta con una estructura perfectamente delimitada, sostenida en tres hilos argumentales. Por un lado, el relato que el sevillano Darío López Alonso hace ante Parmesio Bablia, alguacil de la Cárcel Real. Darío está acusado de unos crímenes horribles pero él asegura que es del todo inocente. Para ello, dará a conocer los acontecimientos que han convulsionado su vida, empezando desde la infancia en su Sevilla natal, donde sufrió el tormento de ser perseguido por otros niños como consecuencia de un físico peculiar. Al cuidado de su padre, ebanista de profesión, Darío intenta hacerse cargo del taller familiar tras el fallecimiento de su progenitor pero sucumbe en el intento. En esas estaba cuando una noche fue requerida su presencia en Madrid sin saber muy bien por qué, ni quién lo buscaba. Justo ahí se inicia su calvario.

Un segundo hilo argumental nos lleva a conocer a Amandus Cicero y a su ayudante Bardo Ajonegro. El primero es un genovés, taxidermista de profesión, que posee una extraña y peculiar colección albergada en su palacete, en lo que se conoce como la sala de las maravillas. Es un tipo excéntrico y adinerado que se permite unos caprichos estrambóticos, sin importarle el precio de sus adquisiciones. En dicha sala, no solo figurarán animales disecados o reliquias de santos. Hay algo más y para ello ha ideado un complejo mecanismo que oculta la realidad a los ojos del Santo Oficio. Recibirá la visita de un exótico personaje que le propondrá un ventajoso negocio. Sin embargo, Cicero es demasiado ambicioso como para conformarse con lo que se le propone. 

El tercer hilo argumental tendrá que ver con una serie de crímenes que se cometen a lo largo y ancho de Madrid. Como dije al principio, la primera cabeza en rodar será la de Arturo Moliner, y a ella le seguirá la de Alejandro Collantes, escultor, al que han sacado los ojos con milimétrica precisión y posteriormente a Virgilio Gallardo, al que le cortan una oreja. ¿Quién está detrás de estas muertes? ¿Qué puntos en común tienen Moliner, Collantes y Gallardo para haber perecido a manos de este cruel y sanguinario asesino?

Las diversas tramas se irán alternando a lo largo de los treinta y ocho capítulos que componen la novela de tal forma que todas ellas irán avanzando de forma paralela hasta que surjan los puntos de unión entre una y otra. Cuenta la novela con un preámbulo y un capítulo introductorio que ponen al lector en antecedente y cierra el texto un epílogo que supone un colofón perfecto.   



Los personajes, como ocurría en las publicaciones anteriores, están descritos con minuciosidad, muy bien definidos y muestran muchos signos de humanidad, por lo menos, en lo que a Bablia se refiere, un hombre que arrastra una profunda pena desde que un accidente arrebatara la vida a su esposa y sus hijos. Desde entonces, y a pesar de gozar del favor de alguna fémina, vive entregado a su trabajo y se conduce de forma taciturna y melancólica.

Por otra parte, Amandus Cicero y el despiadado asesino, del que se dice que tiene 'la piel del color de la luna' -y esto ya lo entenderéis- representan el lado oscuro de esta historia. Su grado de siniestralidad, su perversidad, su maldad está perfectamente retratatado y casi es tangible. Son personajes lúgubres, amenazantes que aportan a la narración un alto nivel de intriga.

Pero en cuestión de personajes hay algo que no quiero pasar por alto y es el enorme guiño que Sainz Peña hace a otro autor, cuyas novelas probablemente pueblen vuestras estanterías. Me ha parecido un detalle divertido y algo totalmente inesperado.

Y a un argumento interesante, con su toque de suspense, se le une la mayor baza del autor, su extraordinaria capacidad a la hora de construir la atmósfera idónea que requiere una historia de misterio. La expectación está servida desde el preámbulo, momento en el que asistimos al primer asesinato y que no nos abandonará hasta el final, con algunos capítulos que acaban con la curiosidad del lector por las nubes. El taxidermista es una novela con muy buena urdimbre y mejor narrada, de tal modo que al lector le apetece ponerse con la lectura, avanzar y acabarla casi de una sentada, en su deseo de averiguar quién es el asesino y qué esconde esa sala de las maravillas de Amandus Cicero.

Cuidadoso con los detalles que nos hacen retroceder en el tiempo, Sainz Peña cuenta con una prosa fluida y elegante y un estilo narrativo que sigue manteniendo el toque poético que ya percibimos en sus anteriores trabajos.

Todo ello contribuye a una lectura ágil, amena y fluida que nos envuelve para depositarnos en las calles más oscuras de Madrid, donde se beben los buenos vinos de Jerez, aunque este no será el único escenario que figure en la novela. También Sevilla tiene su parte de protagonismo.

En definitiva, he vuelto a disfrutar con esta lectura, una novela negra, con buen argumento y personajes muy visuales, enclavada en un contexto histórico concreto y en el que el autor se maneja con soltura. Más que recomendaros la lectura de esta novela os debo recomendar al autor, a Juan Manuel Sainz Peña. Que todo lo que un autor escriba guste es complicado pero en mi caso, el marcador señala un tres de tres. No me extraña que le lluevan los premios.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

viernes, 18 de mayo de 2018

BYE, BYE, HEIDELBERG de Carmen de la Rosa

Editorial: Anantes.
Fecha publicación: octubre, 2017.
Precio: 16,00 €
Género: Policiaca.
Nº Páginas: 220
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-947076-5-0




Autora

Carmen de la Rosa ha publicado las novelas El Al Mizar (2011), El inglés de Serón (2012), La carta de Lucrecia (2014), Amapola 15 (2015) y Acuario con peces rojos (2016), así como el libro de cuentos solidario ¡Arre, burro, arre! y los relatos "Boca de Algodón" (2013), "¡Espárragos en apuros!" (2014), "De la Patagonia a Serón" (2014), "La tortilla de patatas" (2015) y "El robo de la Copa del Mundo" (2016).

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, realizó dos años de Doctorado y un curso de Relaciones Internacionales en el Instituto Ortega y Gasset de Madrid. Obtuvo la licencia de piloto privado y el título de profesora de danza española en el Conservatorio de Murcia. Tiene un blog culinario, fruto de sus estudios de gastronomía en Le Cordon Bleu de Londres y de su experiencia como chef en la agencia de publicidad GoYa!, que fundó hace una década en la localidad alemana de Heidelberg.

Carmen de la Rosa nació en Sevilla y ha vivido en Almería, Madrid, Múnich, Hamburgo, Dusseldorf y Londres. Actualmente reside en Heidelberg.

Sinopsis

El Kommissar Lucas Mester Japón, de familia española y ascendencia japonesa, se enfrenta a un caso desconcertante: el concejal de urbanismo de Mannheim ha aparecido asesinado en un muelle del Rin junto a un exclusivo club donde sus socios realizan algo más que negocios de altos vuelos. Todo indica que el crimen está relacionado con la corrupción urbanística que rodea las bases americanas de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en el curso de la investigación surgen sospechas sobre el alcalde de Mannheim, una banda de narcotraficantes colombianos, un grupo de neonazis y un general americano.

La clave de todo el asunto puede residir en una enigmática mujer, amante del concejal asesinado y del general, a la que todos conocen pero nadie es capaz de localizar. La respuesta al misterio parece que se precipitará durante la gran fiesta de despedida de los militares norteamericanos: el Bye, bye, Heidelberg.

[Información tomada directamente del ejemplar]
 

Muchos de los que pululamos por los blogs literarios conocemos a Carmen de la Rosa. Nacida en Sevilla, y después de pasar por diversas ciudades del mundo, reside actualmente en la bella Heidelberg, una ciudad alemana a la que nos podemos asomar con frecuencia los que visitamos su muro de Facebook. Carmen es una mujer dinámica y emprendedora. A poco que le eches un vistazo a su currículo te das cuenta que es alma inquieta y que ha hecho un sinfín de cosas muy distintas. La escritura es una de sus muchas pasiones y prueba de ello son las cinco novelas publicadas, así como los diversos relatos y cuentos de su autoría. Hasta la fecha, solo he leído dos de sus novelas -Amapola 15 y Acuario de peces rojos-, con ambas disfruté por tratarse de una narrativa intimista, llena de mujeres valientes, como la misma Carmen. Y como no hay dos sin tres, hoy vengo a hablaros de la tercera novela que he leído, la última que publicó el otoño pasado con la editorial Anantes. Bye, bye, Heidelberg supone un cambio de registro total. Si Carmen nos tenía acostumbrados a historias de superación, ahora se adentra en el mundo de la novela policiaca y coloca en el centro del huracán a un comisario peculiar. Os cuento un poco de su argumento.

El 19 de abril de 2015, en un domingo lluvioso, el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Mannheim, Andreas Kurtz, aparece muerto en el muelle del Rin. 'Andreas Kurtz yace boca abajo. A dos metros, su Ducati tirada en el suelo'. Le han pegado un tiro por la espalda, a quemarropa, 'con un arma como para matar elefantes'. Inmediatamente se activa la investigación a cuyo cargo estará el Kommissar Lucas Mester Japón y su equipo. Las pesquisas policiales sacarán a la luz una trama que gira en torno a las bases americanas levantadas en los años de la ocupación aliada, unas bases que eran auténticos guetos, erigidas en completo aislamiento, autosuficientes y al margen de la sociedad alemana. En la actualidad están inutilizadas y las diversas empresas de construcción de la zona se las rifan, intentando ganar concursos millonarios para reestructurarlas y darles otra utilidad. Obviamente habrá más de una zancadilla empresarial. Unido a este hilo argumental, un club al que acude lo más selecto de la alta sociedad, el robo de unos cuadros y una misteriosa mujer. Todo ello complementado con algún muerto o accidentado más y regado con un caldo lleno de pistas falsas.

Pero la historia, más allá de la trama policiaca, urbanística y empresarial, también se sumerge en lo personal. Lucas Mester está recién separado de Ilse, por enésima vez, y aunque eso no parece suponerle ningún problema que afecte a su trabajo, lo cierto es que el corazón del Kommissar vuelve a estar ocupado. La afortunada será Maribel, una joven sevillana, enfermera de profesión, que parece haber recalado en Heidelberg huyendo de un pasado doloroso. Y os digo más, Maribel no será el único nexo de unión entre Sevilla y Heidelberg, ya la misma Carmen de la Rosa es un exponente de tal comunión, un vínculo que ella traslada a la novela a través de sus personajes, de la propia Maribel y de la madre del Kommissar. Estrella Japón es una mujer vivaracha, llena de vitalidad y con un toque de celestina. Ingresada en una clínica por una operación de cadera, desde la ventana de su habitación vigila con unos prismáticos la vida de su hijo Lucas que reside justo en el edificio de enfrente, mientras mira el Neckar, ese Guadalquivir alemán que la traslada a los recuerdos de su infancia. Será la encargada de desvelar una historia familiar, llena de suspense e intriga, con un desenlace sorprendente, un relato que prácticamente da para una novela única, que a mí especialmente me ha gustado mucho.

Pero habrá muchos más personajes como Peter, un buen amigo de Lucas que arrastra una historia personal tremenda, el matrimonio americano formado por Tony y Carol que no hacen más que pelear, Carla Kurtz -esposa de la víctima-, su prima Frau Schaller, una ludópata, bella, elegante e inteligente o Martin Bergman, gerente del Dique 9 Business Club. De tal modo que Bye, bye Heidelberg es también una novela coral.

Debo confesar que las primeras páginas del libro me descolocaron un instante. En los primeros párrafos nos topamos con Mester asistiendo a una obra de teatro o a un ensayo junto a Peter. Me desorientó un tanto que este joven acostumbrara a usar indumentaria femenina pero como mencioné antes, tiene un pasado que lo justifica y del que se da debida cuenta en su momento. Así que, basta con volver la página para encontrarte con el cadáver de Kurtz en el dique 9 y las piezas comienzan a colocarse en su sitio. Además, tengo que decir que, en paralelo a la investigación principal sobre la muerte de Kurtz, se van mencionando otros casos en los que Lucas interviene como por ejemplo, el suicidio de una mujer joven, un infanticidio, el maltrato animal. Aunque prácticamente se pasa de refilón por estos casos, a mí me ha gustado encontrar este paralelismo. Estamos demasiado acostumbrados a que un policía se centre en una única investigación cuando el crimen no para y seguro que en la mesa de un inspector se acumulan diversos casos a la vez. Me ha parecido que es darle verosimilitud a la profesión.

Y al margen de una trama urbanística, en la que la corrupción y los intereses políticos y empresariales están a la orden del día, para mí lo más llamativo de Bye, bye, Heidelberg es la carga personal sobre la que se sustenta. Para empezar los propios orígenes del Kommissar tendrán un papel importante en esta historia que une dos ciudades muy, muy distantes o mejor dicho, tres culturas. Lucas Mester procede de aquellos japoneses que pasaron por España en misión diplomática, encabezada por Hasekura Tsunenaga. Al remontar el Guadalquivir, pasaron por el pueblo de Coria del Río y al finalizar la expedición, parte de sus integrantes decidieron afincarse para siempre en aquel pueblo. De ahí que muchos vecinos de la localidad lleven el apellido Japón y en la ribera del Guadalquivir otee el horizonte una estatua del nipón. Así que, Andalucía y Alemania, junto con los rasgos asiáticos de Lucas Mester, se unen en esta novela, fusionando expresiones de uno y otro bando. Entre las páginas de Bye, bye, Heidelberg - 219 en total- no es difícil encontrar algún vocablo alemán mezclado con frases de mi tierra como 'pegar la hebra', 'dar la coña' o 'tener buen palmito'. Esto, que a priori puede chirriar, aporta frescura, así que no esperéis encontrar unos diálogos cuadriculados, recios y sobrios. El toque andaluz merodea entre estas páginas en las que para mí, lo de menos es la investigación policial. Particularmente me quedo con las relaciones personales, con el carisma de sus protagonistas, con las emociones y la carga que cada uno de ellos arrastra.

[Fuente: Wikipedia]
Creo que estamos ante una novela ecléctica en la que se combinan elementos distintos y dispares pero, -y esto ya lo he dicho en la reseña de otra novela suya-, Carmen de la Rosa tiene habilidad a la hora de hilvanar historias, de establecer conexiones, tejiendo un tapiz colorido pero uniforme. 

En cuanto a los escenarios, tenemos a Mannheim a escasos veinte kilómetros de Heidelberg. Por las calles de ambas ciudades veremos moverse a los personajes. No hay grandes descripciones aunque sí se mencionan lugares y edificios concretos. A este respecto me gustaría  comentar que me ha faltado un pequeño plano de ambas ciudades. Me ha costado un poco ubicarme en los espacios en los que se producen los distintos acontecimientos por lo que, un pequeño mapa, me hubiera facilitado la composición de lugar.

Escrito en primera persona en la voz de Lucas Mester, con lo que la visión de los acontecimientos será muy subjetiva, resalta el uso del presente de indicativo como tiempo verbal. Al principio fue algo que me extrañó pero quiero entender que se debe al tipo de formato elegido para la historia. Cada capítulo, de corta extensión y con fraseo corto, viene encabezado por la fecha, lo que me hace pensar que estamos ante un diario, que usado desde un punto de vista profesional, sirve para ir recabando de forma aséptica la información y los datos de la investigación, mientras que lo personal queda reflejado con emoción e implicación por parte de su autor.

En conclusión, un cambio de registro total y absoluto por parte de Carmen de la Rosa, que no se aleja definitivamente del estilo que vimos en novelas anteriores, en las que ahondaba en el alma de sus personajes, mujeres principalmente, con un pasado complicado y un corazón lastimado. Creo que en esto último es donde la autora se mueve como pez en el agua, construyendo personajes sólidos y carismáticos como los de esta novela y por eso, he disfrutado mucho más de la parte personal de los protagonistas que de la investigación policial, aunque sería injusto no añadir que la autora se maneja aceptablemente en las intrigas políticas y empresariales. En fin, como cada lector es un mundo, te invito a descubrir una nueva faceta de Carmen de la Rosa, como autora de novela policiaca. Además, teniendo en cuenta el desenlace de Bye, bye, Heidelberg, presupongo que Lucas Mester, un personaje muy interesante,  se va a convertir en saga. 








 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


sábado, 12 de mayo de 2018

SORTEO 6º ANIVERSARIO (7): EL TAXIDERMISTA de Juan Manuel Sainz Peña

Buenos días. Ahora sí que sí, vengo con el último sorteo. Quiero cerrar todos estos días de fiesta con una novela inquietante, anclada en el Madrid de los Austrias y con un personaje, Amandus Cicero, que por la sinopsis intuimos debe ser peculiar, todo ello aderezado con una serie de crimines truculentos. Me refiero a El Taxidermista de Juan Manuel Sainz Peña, al que ya conocimos con historias como las que se recoge en El caso de Anne Brizard o A la hora convenida, tres novelas publicadas por la editorial Anantes.

Os dejo la sinopsis de El Taxidermista:

Madrid, 1629. El genovés Amandus Cicero atesora una de las salas de las maravillas más misteriosas de todo el Imperio. Su galería de errores de la naturaleza, oculta a los ojos del Santo Oficio, está a punto de enriquecerse con una pieza extraordinaria por la que el coleccionista está dispuesto a arriesgar vida, honra y fortuna. Mientras tanto, una serie de horribles crímenes sacude el Madrid de los Austrias. Varios artistas de la corte aparecen salvajemente asesinados y en las pesquisas del alguacil Parmenio Bablia el nombre que más se menciona es el de Amandus Cicero, el taxidermista.

Ya veis que la sinopsis promete. Juan Manuel Sainz Peña es un experto a la hora de crear atmósferas inquietantes en la que las sombras parecen tener vida propia. Y para conseguir un ejemplar dedicado por su autor, tan solo tenéis que seguir estos sencillos paso:

- Imprescindible. Ser seguidor de este blog a través de blogger (por favor dejarme el enlace en los comentarios). Con ello conseguiréis 5 puntos.

- Con carácter opcional. Anunciar el sorteo en redes sociales enlazando con esta entrada (por favor dejarme los enlaces correspondientes en los comentarios). 1 punto por cada anuncio en red social.

El sorteo estará activo desde hoy mismo hasta el próximo 5 de junio. El ejemplar lo enviaré yo misma a través del servicio de Correos, por lo que no me hago responsable de extravíos o pérdidas.

¡Suerte a todos!




viernes, 12 de enero de 2018

HASTA QUE SEA VERANO de Ignacio Arrabal



Editorial: Anantes.
Fecha publicación: marzo, 2017.
Precio: 16,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 224 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:978-84-946562-9-3






Autor



Ignacio Arrabal (Sanlúcar de Barrameda, 1973) es autor de volúmenes de poesía La palabra tiempo, La superficie del aire, Los sueños intactos y La luz inversa, obteniendo premios como el Ángaro, Santa Teresa de Jesús o Paul Beckett. En 2014 publicó una selección de relatos bajo el título Las vidas invisibles y en 2016 debutó como novelista con El rasgo suplementario.



Ejerce la crítica literaria en revistas especializadas y en Diario de Jerez. 



Sinopsis



El reencuentro estival de un grupo de amigos, con sus habituales excesos y el relato de sus andanzas durante todo el invierno, se ve alterado por la llegada de una familia francesa. Sus ideas, de su atractivo deslumbrante y su comportamiento hacen que el grupo se resquebraje, que surjan el amor desmesurado, los celos, la tragedia y los secretos inconfesables, convirtiendo el verano en un último verano de juventud del que ninguno saldrá indemne.

Ignacio Arrabal despliega toda su madurez narrativa para dibujar una historia de pasiones contrapuestas, a menudo frustradas, ciegas, con el fin del verano como único horizonte.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Sanlúcar de Barrameda, localidad gaditana con vistas a Doñana, ha parido personajes ilustres en diversos ámbitos. En el terreno literario me vienen a la mente nombres como Eduardo Mendicutti, Félix J. Palma y Caballero Bonald que, aunque nació en Jerez, es hijo adoptivo de tierras sanluqueñas. Hoy puedo añadir a esa lista el nombre de Ignacio Arrabal y habría que hacerlo con letras de imprenta porque descubrir la prosa de este autor ha sido un sorprendente hallazgo en estas Navidades.

Quisiera empezar la reseña leyendo las primeras páginas.

[Lectura de las páginas 9 y 10 de la novela;
música 'Sonidos de la naturaleza (descarga libre)]

Nos habla el autor en estas líneas de acontecimientos que dejan profunda huella, de una muerte cuya naturaleza el lector desconoce, del reparto de la culpa, método con el que aligerar la conciencia, y el lector siente que el narrador, una voz que nos habla en primera persona, busca la expiación a través de la confesión.

En Hasta que sea verano, Arrabal narra la historia de cuatro jóvenes veinteañeros que, durante el verano de 1989, vuelven a reencontrarse, después de nueve meses de obligaciones estudiantiles, en el pueblo costero en el que cada año veranean sus respectivas familias. Con el inicio de las vacaciones, se presenta ante ellos un tiempo que se mueve entre rutinas y aventuras, un periodo en el que despertar a la sensualidad, a la voluptuosidad, a las emociones, a la propia vida, acompañado de largas jornadas de playa, puestas de sol, cervezas en los bares de la zona, fiestas en el jardín, madrugadas impregnadas de alcohol y algún escarceo amoroso. Sin embargo, todo cambia cuando conocen a Roberto, oriundo del lugar, posible amenaza al universo creado año tras año por los jóvenes y cuando, inesperadamente, una familia de franceses llega al pueblo. Lo que, a priori podría ser algo meramente anecdótico, termina por derivar en una sucesión de hechos funestos que supondrán un antes y un después en la vida de los jóvenes, sucesos que erosionarán su piel, transformándolos internamente sin que vuelvan a ser los mismos nunca más. Llegará entonces el remordimiento, la pesadumbre, el desasosiego, labrando una especie de nebulosa tras la que parapetarse con la intención de esquivar los dolorosos recuerdos. De nada sirve dejar atrás el verano, ni retornar a nuestras obligaciones, a nuestra ciudad pues aunque la vuelta suponga regresar a nuestra zona de confort, a la seguridad o al bienestar familiar y social, la memoria seguirá horadando la conciencia.

El argumento de Hasta que sea verano transita con calma. No hay necesidad de envolver la historia con un ritmo frenético que nos haga cabalgar hacia los momentos más fulgurantes pues, en realidad, la historia ya nos ha conquistado con un primer capítulo en el que se comprime información de la que aún se desconocen los detalles, que nos intriga, que zarandea nuestra curiosidad, casi un capítulo para releer una vez que hayamos concluido la historia, que sirve de antesala al verdadero relato, a la narración de los hechos en esos meses estivales en los que Javier, Nacho, Luis y Alonso (narrador de esta historia) vivirán situaciones complejas, con decisiones difíciles y que arrojarán a sus protagonistas al abismo de la madurez.

Se abordarán temas como el poder, la amistad, la atracción de lo prohibido, la lealtad, la conciencia, el azar o el sexo, un terreno este último en el que el autor consigue recrear fabulosamente las emociones que un adulto puede experimentar a la hora de rememorar cómo fue su despertar sexual, la turbación, la torpeza y la ignorancia de los primeros envites e incluso la sensación que nos invade con el tiempo de haber hecho el ridículo. Por otro lado, la homosexualidad está muy presente en la novela, representada en la lucha interna de uno de los personajes, batalla dolorosa, estigmatizadora que terminará por explotar. Por supuesto, no podemos obviar la cuestión del amor, los que surgen en esos veranos que todos hemos vivido, que enmarcan nuestra personalidad y que resultan difíciles de olvidar.

Todo esto lo consigue Arrabal con un estilo elegante, empleando una adjetivación refinada, casi señorial, donde la narración se impone frente al diálogo, con párrafos que dibujan un círculo perfecto, con un hecho en la cabecera que permite dar una vuelta al pasado de un personaje para conducirnos de nuevo al mismo punto colocado en las líneas de cierre o que crean expectación allá donde se omiten los detalles, alimentando la voraz curiosidad de un lector que necesita saber qué fue de Roberto y por qué, de manera tan directa, se nos anuncia su fallecimiento en ese verano de 1989.
El autor juega bien sus cartas, es un estratega habilidoso que sabe dónde colocar las piezas, anticipando el golpe maestro, el jaque mate que dejará al lector en estado de levitación, adelantando hechos que instigan a seguir leyendo y con una voz narradora, la de Alonso, que a veces cede su lugar a otro personaje para que, de la subjetividad pasemos a la objetividad. A su vez, dibuja Arrabal un perfil nítido de la personalidad de los jóvenes, casi obedeciendo a ese reparto de roles que no es poco frecuente encontrar en una pandilla. Javier, el líder, el dominador, el que sabe lo que quiere y lucha por conseguirlo, el que influye en los demás en mayor o menor medida, el que no se achica, el que se muestra desafiante y déspota pero que siempre nos hará dudar, pensando si todo no se reducirá a simple fachada porque sí, porque como Javier hay muchos que, equivocados, acostumbran a escudarse en lenguaje obsceno que a él se le antoja sinónimo de fortaleza y poder. 

Nacho es el que va a su aire, el que no se deja arrastrar por las imposiciones de Javier, el que cuestiona su autoridad y no teme hacerle frente y observa cómo otros bailan al son que el líder marca porque para eso está Luis, el débil, el timorato, el más inteligente y brillante pero a la vez el más dependiente, convirtiéndose casi en un ser invisible. Y por último Alonso el más romántico de todos, el que sirve de canalizador de los hechos narrados. 

Más allá de esta pandilla, Roberto, de personalidad solitaria, culto, leído pero también herido, procedente de familia desestructurada, con un padre borracho y una madre maltratada, factores que han revertido en una madurez impropia para un joven de su edad, lo que incomoda al resto del grupo.

Y luego están los franceses, Luc y Monique, junto a sus hijos Sophie y Fabién. Estos cuatro personajes son los otros, los nuevos, los recién llegados, a los que acoger pero a los que también juzgar. Los franceses suponen la novedad, la noticia que rompe la rutina y aportan esplendor. Resulta interesante el modo en que el autor los describe, como a través de un filtro que camufla y difuminada todo tipo de defecto que pudieran tener, un tamiz que borra imperfecciones y con cuya presencia se crea un ambiente de atardecer, de rayos de sol que indicen oblicuamente sobre las personas y los objetos, suavizando sus líneas y sus formas. 

Entre todos estos personajes, entre estos jóvenes amigos, nacerá una hilera de certezas que se intuyen pero que jamás se verbalizan porque eso sería tener que afrontarlas. Y aunque se vean verano tras verano, el lector no es testigo de una relación sana, de camaradería, sino que más bien advierte que ellos se mueven con recelo, tienen dobleces, dicen lo que no piensan y piensan lo que no dicen, guardando demasiados secretos y reproches. 

En cuanto a los espacios, estos quedan algo difuminados en la novela. Sabemos que todo transcurre en un pueblo, cualquier pequeño rincón costero del sur, con sus casas de veraneo, sus pequeños restaurantes y bares como El Sureño, El Guapo Loco, El Platillo Volante, sus playas recónditas, de arena fina y blanca como Cala Diablo, testigo de los secretos de los jóvenes donde alguna tarde se instala un silencio pegajoso. Son lugares inventados, que pudieran guardar alguna similitud con localizaciones reales y que conviven con algunos nombres de calles tomados del callejero de la Sanlúcar natal del autor. 

El verano es una de esas épocas del año donde la vida se torna más maravillosa. Luce el sol, aunque a veces nos achicharre, los días son más largos, podemos disfrutar de la playa, broncearnos, trasnochar y al llegar las vacaciones se deshacen nuestras ataduras pues solo cabe relajarse y divertirse por eso quizá los hechos que se narran en la novela resultan más paradójicos, y sorprende toparse con un verano inquieto, lleno de adversidades que conducen a trágicas consecuencias y que terminará por obligar a 'vivir con la farsa' el resto de la vida. 

Con un final inquietante que provoca un vuelco en el corazón, Hasta que sea verano es una gran novela que no te puedes perder. Realmente me ha parecido muy buena. 










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
 
Puedes adquirirlo aquí:



jueves, 2 de noviembre de 2017

Presentación HASTA QUE SEA VERANO de Ignacio Arrabal.

Uno de los alicientes a la hora de asistir a una presentación, al margen del autor y la obra, es el lugar en el que dicho acto se celebra. El pasado sábado fuimos convocados en una librería preciosa en el centro de Sevilla que tiene por nombre Un gato en bicicleta. Allí, además de deambular entre libros, poder tocarlos, ojearlos, incluso olerlos y por supuesto comprarlos, también podemos acompañar tal liturgia tomando un café o lo que se tercie. En aquel sanctasanctórum nos congregamos para escuchar al autor Ignacio Arrabal que venía a presentar su nueva novela, Hasta que sea verano (Anantes), teniendo como cómplice al también autor Salvador Compán.



Antes de dar inicio al acto, Ismael Rojas Pozo, editor de Anantes, quiso dar las gracias tanto a la librería por su disponibilidad como a los asistentes por su presencia. Comentó que poder contar con la colaboración de Salvador Compán, a quien conoce desde hace mucho años, era todo un privilegio y sobre Ignacio Arrabal mencionó que era un autor que se adentraba con esta segunda novela en un registro muy distinto al que tocó en su primera publicación, El rasgo suplementario. Sin más, cedió la palabra a los autores.


Salvador Compán abrió el acto haciendo una interesante reflexión. Quiso aclarar en qué consistía para él la buena literatura y para ello se apoyó en las reflexiones de importantes autores del pasado. Citó a Harold Bloom, quien venía a decir que el mal lector o la mala obra solo pide que se mire al fondo, al desenlace, con lo que basta con ir pasando una página tras otra sin pararnos a analizar la acción. No obstante, el buen lector y la buena obra exige que miremos a los lados, que nos detengamos en el camino, en cada página, párrafo o reglón que deben estar colmados de emociones y conocimientos. En la misma línea también expuso el pensamiento de Juan Ramón Jiménez quien manifestaba que la buena poesía no te empujaba a ir más lejos sino más hondo. Con estas interesantes apreciaciones, comentó que Hasta que sea verano es una novela que tiene voluntad de serlo. «Esto, que parece una obviedad, no lo es tanto. Hasta que sea verano no es una novela comercial, de usar y tirar, completamente olvidable». Compán considera que la nueva novela de Ignacio Arrabal es una buena novela porque no solo cuenta con una trama bien urdida sino que también está muy bien contada. «El lenguaje tiene que trabajarse para ahondar en la realidad, tiene que ir creando significado a medida en la que avanza el texto», apuntó. Señaló además que el lenguaje empleado por Arrabal es preciso y elástico, muy asociativo y con una prosa que respira y emociona.

Pero en relación a la trama, manifestó que en una buena novela todo tiene que estar articulado en torno a un tema central. «En este caso concreto el tema universal es la culpa, algo que atañe a todo ser humano», y que deja consecuencias terribles. El argumento congrega a una pandilla de amigos, cuatro o cinco jóvenes de unos veinte años que viven en las cercanías de un pueblo costero. Ellos han conformado su propio micromundo, una burbuja dentro de la cual se mueven, entre las cuatro casas que habitan junto con su familia, cala Diablo y dos o tres bares. Este es el universo de estos jóvenes y en este universo es donde suceden los hechos que marcarán ese verano.


Asegura Compán que el autor sabe manejar bien la intriga, dosifica la información pero a la vez va alertando al lector de que algo va a ocurrir sin desvelar nada esencial. «Toda la historia está resumida en síntesis en el primer párrafo, una semilla que luego se irá ramificando», afirmó.


«A veces dura una vida lo que tarda en suceder una historia y, sin embargo, lo que ocurrió con Roberto y todos los que formamos parte de aquel verano, ha quedado tan grabado en la memoria que parece que todavía está sucediendo. Y eso a pesar de que Roberto ya no vive, que el escenario de esos días tan lejanos no ha vuelto a ser visitado por ninguno de nosotros y, sobre todo, que una nube de desdicha y tristeza parece haber impregnado nuestras vidas desde entonces, como si ya nada pudiera volver a ser igual». [pág. 9]

Se comentó que en estas líneas está todo condensando, toda la novela contenida, suponiendo un buen comienzo y un acicate para el lector. «Yo quería centrar el foco de la narración no en qué sucede porque esto ya lo cuento en esas líneas sino cómo sucede y las consecuencias que acarrea», afirmó Arrabal. Hasta cierto punto, el autor ha querido hacer un homenaje al modo de contar las cosas.

Sobre los personajes Compán nos desveló que están muy bien definidos y cada uno desempeña un rol particular. Son jóvenes, hijos de la pequeña burguesía que viven despreocupados. Entre ellos se estructura una especie de jerarquía siendo Javier, el líder del grupo«una especie de macho alfa con una psicología nietzschiana». Luego está el personaje anti-héroe, Nacho, el más contestatario al que se le une otros personajes más serviles. Y por último, Alonso, el narrador de la historia, un personaje schopenhaueriano. «Alonso es el que duda, el que se mueve siempre en la incertidumbre y cree que la felicidad solo está en una zona acotada. Es el más observador, un buceador, que escarba en la realidad de los otros para ver cómo laten y cómo se mueven». Pero no serán los únicos personajes. Encontraremos también a Roberto, un chico del pueblo, el que fallece tal y como se menciona al principio del libro y los franceses que llegan a esa localidad para pasar el verano y que constituyen el elemento extraño. «Concretamente una chica, Sophie, la personificación del sexo y la fascinación hecha mujer, será la que desarticule el grupo con lo que se da pie al clímax y a la tragedia».



Algo que siempre despierta curiosidad es el título de las novelas. Sobre Hasta que sea veranoArrabal mencionó que, en realidad había pensado llamarla Los franceses, dado que el verano de los jóvenes explota con la llegada al pueblo de una familia francesa que decide pasar el verano en esa localidad. Sin embargo, no fue un título que entusiasmó ni a los editores ni a su familia y por eso se cambió. Confesó que, al principio, Hasta que sea verano no le gustó mucho pero hoy piensa que es un título atractivo, una frase incompleta que invita a poner algo más detrás o averiguar qué es lo que ocurrió en aquel verano.

Y con respecto al lugar donde se desarrolla la trama, Compán afirmó que uno de los aciertos de la novela es precisamente el  tratamiento del espacio pero también del tiempo. «Todo está acotado», dijo Salvador, los personajes simplemente se mueven entre Cala Diablo, las cuatro casas y poco más. El círculo está cerrado y al cerrarlo tanto el espacio como el tiempo se convierten en un olla a presión, los personajes entrechocan y todo se potencia al máximo. «Acotar el espacio me sirve para que los personajes vivan con mayor intensidad», manifestó Ignacio.

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