miércoles, 13 de diciembre de 2023

20.000 ESPECIES DE ABEJAS (DRAMA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Estibaliz Urresola Solaguren

Reparto: Sofía Otero, Patricia López Arnaiz, Ane Gabaraín, Itziar Lazkano ...

Género: Drama

Sinopsis: Cocó, de ocho años, no encaja en las expectativas del resto y no entiende por qué. Todos a su alrededor insisten en llamarle Aitor pero no se reconoce en ese nombre ni en la mirada de los demás. Su madre Ane, (Patricia López Arnaiz), sumida en una crisis profesional y sentimental, aprovechará las vacaciones para viajar con sus tres hijos a la casa materna, donde reside su madre Lita (Itziar Lazkano) y su tía Lourdes (Ane Gabarain), estrechamente ligada a la cría de abejas y la producción de miel. Este verano que cambiará sus vidas obligará a estas mujeres de tres generaciones muy distintas a enfrentarse a sus dudas y temores.

[Fuente: Filmaffinity]

Estos días atrás se han dado a conocer los nombres de las películas nominadas a los Goya 2024. Entre todas ellas, hay dos que llamaban especialmente mi atención. Una, La sociedad de la nieve. Y otra, el largometraje del que vengo a hablaros hoy, 20.000 especies de abejas, que ya tenéis en alquiler, y de la que no tenía muy claro su argumento. Porque, al igual que me pasa con los libros, a veces me lanzo a ver películas sin saber de qué tratan, por aquello de no contaminarme con las opiniones de los demás. Esta costumbre me depara grandes batacazos pero también increíbles sorpresas. Ahora, después de haber visto esta película, admito que la balanza se inclina hacia el lado positivo, aunque no me ha impactado tanto como esperaba. Os cuento con más detalles.

Aitor es el hijo pequeño de Ane y Gorka, un matrimonio en vías de extinción, que vive en Baiona. La película se inicia haciendo alusión a una situación complicada que el niño, al que conocen por el sobrenombre de Cocó (apelativo que a él no le gusta) ha vivido en el colegio. Algo ha ocurrido, algo que provoca que Cocó regrese llorando del colegio todos los días. Parece que el niño se ha tomado la venganza por su mano. La familia intenta que las aguas vuelvan a su cauce y para ello, la madre y sus tres hijos -Nerea, Eneko y el pequeño Aitor-, se marchan al pueblo, una pequeña localidad vasca, donde se desarrollará el grueso de la historia. 

Ane llega con sus hijos a su lugar de origen. En esa localidad vive su madre (Lita) y su tía Lourdes. Son dos mujeres mayores y bastante distintas. Si Lita se afana en tareas eclesiásticas y religiosas, Lourdes dedica su vida al cuidado de las abejas y a la recolección de miel. Y, mientras los niños pasan esos días correteando por los prados y en la piscina, Ane se vuelca en el trabajo. Es escultora. También lo fue su padre, llegando a conseguir cierto prestigio. Ane se encierra en el que fue el taller de su padre. Se está preparando para obtener una plaza de profesor. Revisa su trabajo previo. Rescata del polvo las piezas que aún conservan del padre. Parece que está tratando de encontrar un camino que había perdido.

En el pueblo, todo parece transcurrir con tranquilidad y vemos la cotidianeidad del pueblo -fiestas y bautizos sin santos, cultivos, arboledas,...-, pero los problemas siguen estando ahí. Ane no está bien ni en lo personal, ni en lo laboral. No se atreve a comunicar a la familia que Gorka y ella se están separando. Además, tiene una relación tensa con la madre, por la que se siente siempre juzgada. A eso se añade que parece que pasa por una crisis de creatividad. Necesita centrarse pero su hijo Aitor se enfrentará a una situación que tambaleará los cimientos de su propia identidad. «¿Por qué tú sabes quién eres y yo no?», le preguntará a su madre. Aitor tiene media melena y unos rasgos algo femeninos. Llega al pueblo con las uñas pintadas. No le gusta ir a la piscina y cuando va, no se quita el albornoz. Así, es fácil que todos lo confundan con una niña. Frente a las hogueras de San Juan, pedirá un deseo. ¿Te imaginas cuál puede ser?

Qué me ha gustado de esta película

Vivimos en un mundo de cambios continuos que afectan a todas las esferas del ser humano. Tiempos de revolución que inciden especialmente en la identidad. Aprovecho este momento para expresar mi absoluta repulsa contra aquellas personas que son incapaces de entender que cada uno tiene libertad para hacer con su cuerpo lo que estime conveniente, contra los que no pueden comprender que una persona puede sentirse por dentro de una forma muy distinta a lo que muestra el cascarón externo de su cuerpo. ¿A quién le importa si una persona se siente hombre o mujer? ¿A quién le importa con quién mantenga relaciones ese hombre o esa mujer? Nunca entenderé por qué hay personas que tienen una vida tan aburrida que necesitan meterse en la de los demás. Especialmente porque parece que no somos conscientes de que hay caminos muy difíciles y muy dolorosos de transitar, y aquella persona a la que criticamos y miramos de soslayo puede estar pasando por un momento en el que necesita conectar consigo misma y no sabe cómo hacerlo. Aunque también admito, todo hay que decirlo, que hoy día hay tantas etiquetas (a mi juicio, innecesarias) que me llego a perder con tanta denominación. Dicho esto, 20.000 especies de abejas, opera prima de Estibaliz Urresola Solaguren, aborda un tema que se ha visto en ocasiones anteriores pero no desde el enfoque que nos propone su directora. Historias sobre hombres que se sienten mujer, y mujeres que se sienten hombres hay muchas en cine y literatura pero, ¿qué ocurre cuando se trata de un niño o una niña? ¿Cómo vive ese caos interior una persona de tan corta edad? ¿Qué pueden hacer los padres en esa situación? En este punto, la película me parece original.

20.000 especies de abejas nos cuenta la historia de Aitor, un niño de ocho años que desea tener el cuerpo de una chica porque se siente, pues eso, chica. Así veremos algunas imágenes en las que el pequeño fantaseará con esa ilusión, mientras naufraga en esa tormenta de emociones que siente, sin saber muy bien por qué le pasa lo que le está pasando, sin atreverse a pronunciarse, a contarle a su madre lo que le ocurre. Sin duda, es un tema interesante, sobre el que resulta necesario poner el foco de atención. 

Pero si me preguntaran por qué hay que ver esta película, simplemente diría porque hay dos escenas bellísimas, -una cargada de naturalidad e inocencia y la otra llena de dolor-, que convierten este largometraje en una hermosa historia, en la que el amor es el sustento. De la primera escena, interpretada por un niño y una niña, solo diré que los más pequeños siempre dan grandes lecciones a los adultos. De la otra, que me arrancó alguna lágrima, os contaré que, cuando un hermano o hermana te ama, no hay amor más puro. 

Qué no me ha convencido

Y aquí tendría que señalar tres cuestiones. A mí, como espectadora, me ha faltado más profundidad en ese dilema existencial al que se enfrenta Aitor. La película distribuye la tensión entre la parte personal de Ane, lo que atañe a su relación conyugal o a la relación con su madre, y el caos al que se enfrenta Aitor, punto dramático que tarda bastante en asomar. No sé si, por tratarse de un tema delicado, que puede herir sensibilidades, no se ha querido más que mostrar la superficialidad de lo que debe ser un océano profundo de inseguridades y miedos. Mantenerse tan en la superficie impide que empaticemos mucho más con el niño. Estas personas, como adultos, y no digamos ya como niños, deben de pasarlo realmente mal. ¿Qué cortocircuito se producirá en la cabeza de alguien que mira su cuerpo y ve genitales masculinos pero en su interior desearía tener atributos femeninos? O viceversa. Convivir con esa diatriba minuto a minuto tiene que ser terrorífico, especialmente cuando mantienes ese secreto para ti y no eres capaz de verbalizarlo por temor. Y encima eres menor de edad, y vives en el seno de una familia tradicional, y estás en un entorno rural. Por todo este cúmulo de obstáculos, siento que el tratamiento del tema principal de la película se me queda corto.

Por otra parte, y no sé si me equivoco, percibo que el personaje de Lourdes (la tía de Ane) vive o vivió el mismo drama que Aitor. Me resulta un personaje más masculino que femenino y quizá por eso, la relación entre Lourdes y Aitor parece mucho más estrecha que la que el niño tiene con su propia abuela. Ojo, que lo mismo estoy viendo fantasmas donde no los hay pero es la impresión que he tenido. Y es que solo hay que analizar la forma de vestir, de moverse o de pensar de Lourdes. Y escucharla también porque, entre líneas de su diálogo, intuyo lo que os estoy diciendo. Y si esto es así, tal y como yo he advertido, la supuesta identidad de Lourdes queda en el aire cuando esa relación entre la mujer y el niño,-entre dos iguales-, podría haber dado más juego.

Y lo que me falta de guion me sobra de metraje. 129 minutos me parece excesivo, máxime cuando la acción carece prácticamente de ritmo y los hechos transitan a un tempo muy sosegado, lo que requiere que el espectador tenga bastante paciencia. Así que te aviso que debes tomarte tu tiempo para permitir que los acontecimientos fluyan.

Por último, me centro en un desenlace que, en el cine español, es cada vez más habitual. Eso y los problemas de sonido. Porque no sé qué es lo que ocurre con el sonido en las películas españolas y con la vocalización de algunos intérpretes. Un problema que es especialmente evidente en largometrajes como este, donde se mezcla el euskera y el castellano. Pero vuelvo, al desenlace y me refiero a ese tipo de final que lanza al espectador por un precipicio. Es como si, después de andar todo el camino, uno llega al límite del sendero y te dan un empujón para caer al abismo. ¡Zas! ¡Pum! Y fin de la historia. No me suelen gustan esos remates que nos «invitan» a cerrar la historia. Y no es porque me dé pereza hacerlo y prefiera que me lo den todo hecho, sino porque creo que  los «coïtus interruptus» cinematográficos son un recurso fácil para poner el The end a una película que no se sabe cómo finalizar.

Personajes e interpretaciones

A pesar de que no he sentido una atracción emocional por el personaje de Aitor, admito que es un personaje lleno de matices. Llama la atención que el niño haga muchas preguntas en torno al mundo religioso en el que se mueve su abuela Lita. Lanza un interrogante tras otro: ¿qué es la fe?, ¿qué es el bautismo?, ¿quién es Santa Lucía? La historia de la santa tendrá mucha relevancia en el camino del niño. Aitor necesita entender el mundo en el que vive, un mundo que percibe de forma distinta a como lo hacen los demás. 

Y estoy hablando todo el tiempo del niño que no es niño, sino niña. Y lo es no solo porque el personaje se sienta así sino porque la interpretación corre a cargo de Sofía Otero. (Ahora entiendo los rasgos femeninos que percibí en Aitor). La actriz encarna bien la introspección de su personaje, ese observar mucho, guardar silencio, preguntar ocasionalmente, pasar las horas casi siempre solo, o dar la mano a aquella persona que lo mira y no lo juzga.

Pero la palma en el aspecto interpretativo se lo lleva Ane. La madre sufre. Y lo hace por partida doble. Porque si Aitor quiere ser chica es por su culpa, porque ella ha estado centrada en su vida laboral. Pero si lo apoya para que no sufra, también la mirarán mal. Haga lo que haga la van a criticar, pero lo importante es que Ane ama a su hijo, o a su hija, - lo que Aitor quiera ser-, y no está dispuesta a verlo sufrir, aunque evitarle el sufrimiento no estará siempre al alcance de su mano. Lo de los padres debe ser jodido. El mundo está lleno de lobos que atacan a los más débiles. Aprender a vivir, a defenderse, a hacerse hueco no es fácil y, a veces, los padres tienen que mirar ese proceso desde la barrera. A Ane le da vida Patricia López Arnai, una actriz que cada vez me gusta más. Su dolor se palpa. Su sosiego tras la tormenta, también.

Y no voy a dejar atrás a esos dos personajes, esas dos mujeres de las que hablaba antes, tan distintas. Lita y Lourdes. Cada una fiel a sus tradiciones, incluso la propia Lourdes, en quien yo veo lo que veo. Estos dos personajes están interpretados por Itziar Lazkano y Ane Gabarain, dos actrices que, para mí, son impresionantes.


En definitiva, 20.000 especies de abejas es una película que me ha gustado. Cierto es que esperaba más y que me ha resultado excesivamente larga, pero ha sido bonita verla. Al margen de lo que os he comentado, tiene una fotografía preciosa, que se potencia con unos paisajes espectaculares, donde el color verde de los montes y el agua cristalina de ríos y pozas embellecen la cinta. Y vosotros preguntaréis, ¿qué tiene que ver las abejas del título en todo esto? Bueno, eso lo tendréis que descubrir vosotros.

20.000 especies de abejas tiene quince nominaciones a los Goya. Entre ellas, Mejor Película (compite con Un amor de Isabel Coixet, que ha sonado bastante) y Mejor Dirección Novel. Ya veremos qué ocurre el próximo 10 de febrero.

La tenéis en alquiler en plataforma.




Tráiler:


lunes, 11 de diciembre de 2023

LA BABILONIA, 1580 de Susana Martín Gijón

Editorial: Alfaguara
Fecha publicación: agosto, 2023
Precio: 21,90 €
Género: novela negra
Nº Páginas: 464
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788420470443
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Susana Martín Gijón (Sevilla, 1981) es autora de la exitosa saga de novela negra protagonizada por la inspectora Camino Vargas y compuesta por Progenie (Alfaguara, 2020) —cuyos derechos han sido adquiridos para su producción audiovisual—, Especie (2021) y Planeta (2022). Ha sido galardonada por su trayectoria literaria con el Premio Avuelapluma de las Letras, así como con el Premio Cordoblack por su contribución a la renovación del género negro, el Premio Cubelles Noir a mejor novela publicada en castellano y el Premio Granada Noir. Algunas de sus obras más conocidas son Más que cuerpos (2013), Desde la eternidad (2014), Náufragos (2015), finalista del certamen de novela Felipe Trigo, o Vino y pólvora (2016). Licenciada en Derecho y especializada en Cooperación Internacional, fue directora del Instituto de la Juventud de Extremadura y presidenta del Comité contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia, así como presidenta de la Asociación de Escritores de Extremadura. En 2022 fue becada por el Ministerio de Cultura por su proyecto para incentivar la conciencia ecológica a través de la expresión creativa en la residencia literaria de Holbox, en México.

La Babilonia, 1580 (Alfaguara, 2023) es su primera novela negra histórica.

Sinopsis

Año del Señor de 1580. Sevilla vive su momento de máximo esplendor como capital del comercio entre el Nuevo y el Viejo Mundo.

La Flota de Indias de Su Majestad está a punto de zarpar cuando la piel arrancada del rostro de una mujer y su cabellera pelirroja aparecen ajustadas como un disfraz macabro al mascarón de proa de la Soberbia, el buque de guerra que abre el convoy. Próxima al barrio portuario del Arenal, en una zona cercada por altos muros, se encuentra La Babilonia, el prostíbulo más cotizado de la Mancebía y donde ejerce Damiana. A pocos metros de allí está el convento de las carmelitas descalzas, donde vive en clausura sor Catalina. Ambas fueron amigas en la infancia y se verán unidas de nuevo a fin de averiguar quién cometió tan brutal asesinato y por qué. Para hacerlo pondrán en peligro sus propias vidas, pero también el secreto mejor guardado de la Corona.

[Información tomada de la web de la editorial]

A estas alturas del año, hay muchos lectores-blogueros que ya están preparando ese ranking de mejores lecturas de 2023. Si yo hiciera un post de este tipo, sin duda, tendría que incluir la novela de la que vengo a hablaros hoy. La Babilonia, 1580 de Susana Martín Gijón supuso para mí un viaje apasionante a la Sevilla del siglo XVI, para conocer la ciudad en su momento de mayor esplendor, cuando era Puerto de Indias, a cuyas orillas del río Betis (Guadalquivir) llegaban los barcos cargados de tesoros, y regresaban llenos de hombres que querían prosperar en el Nuevo Mundo. En ese contexto histórico, la autora sevillana desarrolla una trama en la que el lector se sumergirá en los bajos fondos, para conocer un elenco de personajes dispares pero bien trazados, una novela llena de elementos que llamará la atención de cualquier lector. Os cuento con más detalle.

Susana Martín Gijón, tal y como nos contó en la entrevista (puedes leerla aquí) homenajea en esta novela a la tradición del manuscrito encontrado. En la nota que antecede al cuerpo de la historia, la autora nos explica que La Babilonia, 1580 surge del hallazgo de un manuscrito, un legajo rubricado por una mujer, hallado en el Colegio de Gramáticos de Cuerva, «—edificio abandonado al que mi curiosidad temeraria me había llevado a introducirme en aras de comprobar el estado ruinoso que arrastró a la Lista Roja del Patrimonio el lugar donde ya se impartían clases de gramática hace cuatrocientos años». En ese edificio, sito en la provincia de Toledo, Susana encuentra supuestamente un manuscrito, fechado en el siglo XVIII«más el transcriptor aseguraba haber realizado una copia fiel de un manuscrito del siglo XVI». Ni corta ni perezosa, se mete ese puñado de hojas en la mochila y sale zumbando del edificio. ¿Qué historia contiene ese legajo? Pues, ni más ni menos, que la historia que vamos a leer en esta novela. A pesar de que el texto está fechado en tiempos en los que el lenguaje era muy distinto al de hoy, Susana aclara que, lo que vamos a leer, es una versión actualizada de esa historia, con un lenguaje más comprensible, pero sin haber modificado ni el contenido de los hechos ni la esencia del relato.

Situémonos. Imaginemos que estamos en Sevilla, en el año 1580. La ciudad despierta un día de agosto con una terrible noticia. Una mujer ha sido hallada muerta en la Soberbia, una de las naves de la flota de Indias. En realidad, no se trata de un cuerpo en sí, sino del rostro de la víctima que alguien ha superpuesto sobre el mascarón de proa.


«...sobre la faz esculpida del león, alguien ha superpuesto el rostro arrancado de una mujer. La piel desollada y una cabellera roja le otorgan al guardián de la embarcación un aspecto sobrecogedor». [pág. 37]

 

Se trata de Violante, la curandera del prostíbulo La Babilonia, una prostituta que se encargaba de cuidar a las jóvenes, con sus hierbas y remedios caseros«una bruja buena que salva a muchas de la peor de las suertes, incluida la de la temida preñez». El hallazgo cubre de una espesa sombra negra la nave y la empresa que tienen entre manos. Cuando llevaban meses preparando la partida hacia las Indias, reclutando a la tripulación, llenando las bodegas del barco con la mercancía con la que se pretende negociar en el Nuevo Mundo, y consiguiendo las autorizaciones pertinentes, este trágico suceso lo cambia todo. El barco está maldito y muchos hombres desisten de embarcarse. La empresa peligra. Sin hombres, la flota no puede echarse a la mar y, por ende, las mercancías que esperan en las tripas del barco pueden echarse a perder. 

Los responsables del navío tratan de quitar hierro al asunto. Animan a los hombres a no dejarse llevar por supercherías, pero una nueva muerte tendrá lugar. Esta vez, el cuerpo de otra prostituta aparece en otra nave. ¿Alguien está intentando sabotear la partida de la flota?

Al margen de estos sucesos, conoceremos a Damiana. Es una joven exótica de dieciocho años y rasgos singulares. Tiene «ojos almendrados, pómulos prominentes, unos labios muy gruesos y una nariz aguileña que le da aire de ave rapaz». No es muy guapa pero está muy cotizada en la mancebía donde trabaja. Allí, en La Babilonia, la joven ofrece sus servicios. Es el único hogar que conoce. Y sus compañeras, su única familia. A Damiana, la muerte de Violante la dejará muy marcada. 

En otro punto de la ciudad, se alza el Convento de las Carmelitas Descalzas, fundado por Santa Teresa de Jesús, y regido por María de San José, la abadesa a la que llaman la monja letrera. Allí reside sor Catalina, una joven sin familia, que consigue tomar los hábitos, gracias a la dote que le dejó en herencia una viuda. La vida de sor Catalina transcurre lejos de lo que se cuece fuera de los muros del convento. Entregada a Dios, tiene techo y comida, y el apoyo de un  cura que la visita ocasionalmente, y le hace llegar lecturas que no todo el mundo aprobaría. 

Damiana y Catalina (Carlina para la joven manceba) fueron amigas en su día Para saber cómo se conocieron, la acción se retrotrae a febrero de 1571. Por entonces, eran dos chiquillas que no tenían donde caerse muertas y trataban de ganarse la vida como podían, sisando aquí y allá algún mendrugo de pan. Más que amigas eran como hermanas, pues solo se tenían la una a la otra. Pero algo pasó entre ellas que las distanció. Carlina tomó una decisión y Damiana, por motivos personales, no se lo ha perdonado. Sin embargo, ha pasado mucho tiempo desde entonces y Damiana necesita la ayuda de Carlina. Ella sabe que su amiga no la dejará de lado. La otra entiende que debe ayudarla. ¿Qué necesita Damiana? La joven busca un objeto que estaba en posesión de Violante, un talismán que no debe caer en manos equivocadas porque en su interior alberga un secreto. Ahora, con la trágica muerte de la prostituta, no sabe dónde está ese objeto, el único que ha conservado de su infancia, «lo único que aún la ata a su familia y que prometió conservar».

Pero el interés de la joven no solo recae en la búsqueda de esa reliquia. También quiere averiguar quién ha matado a Violante. Le debe mucho a esa mujer y siente que está en deuda con ella.


«Violante me curó y me escondió durante semanas. Cuando estuve repuesta, ella y el resto de las mujeres me prestaron ropas, me dieron afeites, y me llevaron ante el padre que regenta la casa». [pág. 61]


Y, en medio de todo esto, de Damiana y Catalina, del convento y de la mancebía, la figura de un religioso, el cura Pedro de León, un hombre al que, tanto una joven como otra, verán de forma distinta, y al que iremos descubriendo verdaderamente a medida que avancemos en la lectura. 

Lo que os he contado hasta ahora conforma lo que sería el presente de la novela. No obstante, La Babilonia, 1580 se sustenta sobre dos hilos argumentales, ubicándose el segundo en el año 1216, en Tierra de Do a orillas del río Sankarani, frontera de Guinea, Costa de Marfil y Mali, del que no os voy a contar nada.

Qué me ha gustado de esta novela

Para empezar, debo confesar que la historia con la que se abre esta novela, la del hallazgo de un manuscrito, me la creí totalmente. Esas primeras páginas del relato dispararon mi imaginación y, a través de mi mente, vi la imagen de Susana Martín Gijón, a modo de una Indiana Jones sevillana, merodeando en las estancias de un edificio abandonado, y encontrando un puñado de hojas amarillentas, en las que alguien, a pluma y con caligrafía puntiaguda, contaba la historia de una vida. Me lo creí. De hecho, quiero creerme que todo ocurrió tal y como os estoy contando. Dejadme que fantasee de este modo.

Entrando en la trama en sí, ¿qué puedo decir? La Babilonia, 1580 me ha parecido muy entretenida y muy edificante, también. No me ha costado nada ver los hechos que transcurren en la novela; pasear por las calles de la mancebía, ver entrar a unos y a otros en el lupanar; reírme con el descaro de las prostitutas; santiguarme al traspasar el umbral del convento, donde Catalina está envuelta en sus lecturas. También me ha gustado mucho moverme por el puerto; acudir a orillas del río para ver las naves imponentes, esperando su partida; observar el trasiego de los hombres, porteando mercancías de un lado a otro; y sentarme un rato en las escaleras que bordean la catedral, para saber de qué se habla en los mentideros.

De esta novela, podría destacar muchas cuestiones que han despertado mi interés. Entre ellas, el retrato que se hace de la mujer. En esos tiempos, todos sabemos qué caminos le esperaba a una niña que se hacía mujer. No le quedaban más que dos opciones. El matrimonio, con un hombre o con Dios, y la prostitución. Si optabas por la primera de las alternativas, tu vida se reducía a parir y criar hijos, siempre atada a un hombre que, en el mejor de los casos, podía ser un buen compañero de vida. O vivir encerrada entre los fríos muros de un edificio dedicado a Dios, con el ora et labora como lema. Ahora bien, si te decidías por la prostitución, ¿qué te esperaba? Pues esas dos formas de vida, la pecaminosa y la piadosa son las que veremos en esta novela, a través de los personajes de Damiana y Carlina. ¿Cuál de las dos tenía mejor vida? ¿Cuál era más libre?


«Si las mujeres prostituidas carecían de derechos y no contaban para el resto de la sociedad, menos aún lo hacían las monjas de clausura, aisladas como ellas, pero también anuladas hasta el extremo de tener que cambiar su nombre. Hasta su identidad desaparecía». [pág. 284]


La Babilonia, 1580 está llena de mujeres con carácter. Tienen que sobrevivir de algún modo, y no tendrán más remedio que tomar decisiones y elegir un camino que, a buen seguro, no les gusta en absoluto. Pero son mujeres con redaños, que se cuestionarán el papel que el mundo les ha reservado. Por eso, nos toparemos con mujeres que lanzan reflexiones, que tratan de hacer lo que más les gusta, aun a riesgo de ser descubiertas. Son mujeres que no se resignan, que no quieren ser excluidas del conocimiento, aunque algunas vistan hábitos. De ahí que a Sor María de San José se la llame la monja letrera. Y de ahí también que Catalina sienta interés por diversas lecturas que, en principio, no eran aptas para mujeres. Todo esto lo veremos en la novela.

Por otra parte, tengo que admitir que ese segundo hilo narrativo del que os hablaba antes y que nos sitúa en 1216 me desconcertó bastante. Cuando ya estaba totalmente sumergida en la historia y paseaba por las calles de la Sevilla del siglo XVI, me fui topando con una serie de capítulos, en semi alternancia, que me sacaron un tanto de lo que es el relato principal. Esos capítulos contenían una historia en la que se nos habla de pueblos y culturas lejanas que luchan entres síhechos envueltos en una áurea de leyenda, de magia. Viendo que, en mi caso concreto, me interrumpían el fluir de los sucesos en Sevilla, tomé la decisión de leerlos de forma independiente. Es decir, seguí con la lectura del presente de la novela, y al final, volví hacia atrás y leí de una vez esos capítulos que me trasladaban a otro lugar y a otro tiempo. ¿Lo hice bien? Pues no lo sé. Imagino que Susana los va intercalando con la intención de que se lean en la forma en la que ella los dispuso pero yo preferí hacerlo de otro modo. Y creo no haberme perdido nada pues, al final, entendí la intención de la autora y de qué modo esta parte del relato cuadraba con todo lo relativo a Damiana y a Carlina. 

Y así llegué a un desenlace que me ha parecido un buen cierre, con unos sucesos previos que nos mantendrán pegado a las páginas de la novela. No sé si andaré equivocada, pero tengo la impresión de que a estos personajes que vamos a ver en las escenas finales, aun les queda mucha vida literaria. Al menos, a mí me gustaría saber qué pasa después. 

Personajes principales

Estamos ante una novela muy coral, en la que los personajes tienen tanto protagonismo como los hechos. Los nombres principales serán los de Damiana y Carlina, de las que os he hablado un poco. No obstante, la galería de personajes es amplia. Aparecerán o desaparecerán según el momento de la trama. Por mencionar a algunos, tenemos a:

Gaspar, hijo de una esclava negra, un joven que sueña con embarcarse camino de las Indias. Ejerce también de recadero de un caballero 24 y sucumbirá al amor.

* Eugenio de Ron es el hombre más admirado de toda Sevilla, piloto mayor, encargado del rumbo de los navíos. Su protagonismo se mantendrán a lo largo del todo el relato.

* Fermín, un joven calafate que acude a la mancebía con frecuencia. Supersticioso, ni querrá acercarse a un barco, tras el hallazgo de las mujeres muertes. 

* Don Pedro de León, confesor externo de sor Catalina, al que veremos algo obsesionado con las mujeres de la mancebía.

* Lucinda, una joven prostituta, compañera de penalidades de Violante y Damiana. Su papel no será nimio.

Otros muchos aparecerán entre estas páginas, personajes con mucha profundidad psicológica, bien perfilados, con un lado interior complejo, muy distinto al que muestran porque pare sobrevivir uno debe sacar las garras y enseñar los dientes. 

Sevilla y su tiempo

Me ocurre siempre con las novelas de Susana Martín Gijón, que aprendo muchísimo sobre mi ciudad y su historia. A través de sus novelas, he descubierto lugares por los que habré pasado mil veces, sin prestarles ningún tipo de atención. La autora, a través de sus narraciones, me va contando por qué esta calle se llama así o asá, qué son esos restos de piedra que a veces encontramos en un rincón olvidado, o dónde estaban esos lugares que fueron tan significativos en Sevilla. Y lo mismo ha hecho en La Babilonia, 1570, con el agravante de que ha tenido que retroceder mucho en el tiempo y emprender una labor de documentación, cuyos frutos ha volcado convenientemente y de forma certera en esta novela. Así, el lector vuelve la vista atrás, a esa Sevilla que, como dije antes, vive su momento de esplendor. Las riquezas que traían los barcos atraían a muchos raterillos, truhanes y maleantes; la ciudad se llenaba de prohombres que querían hacer negocio en las Indias; y otros pobres diablos soñaban con embarcarse en una de las naves de la flota y probar fortuna en el Nuevo Mundo. Por las plazas y calles de Sevilla veremos transitar a los diversos personajes. Asistiremos a los autos de fe en la plaza de San Francisco; sabremos de la existencia de las diversas mancebías; veremos a los personajes acudir a los mercadillos, como el Malbaratillo, «un mercado heterogéneo de objetos robados, ropa de segunda mano, mercancías procedentes de lugares remotos y cualquier tipo de producto imaginable»; o recorreremos esas gradas de la Catedral, escalinatas en las que corrían todo tipo de rumores.

Era una ciudad en la que cohabitan múltiples identidades. Incluso había mucha población negra, esclavos liberados, tantos que algunos comparan la ciudad de Sevilla con un tablero de ajedrez. Y donde había mucha gente, también había muchas formas de pensar, muchos prejuicios, muchas supersticiones. Estas últimas condicionarán mucho a ciertos personajes de la novela. Y es que, para emprender peligrosas aventuras y cruzar océanos, nada mejor que huir de aquello que traía mal fario, un asunto del que los navegantes sabían mucho. Por eso, encomendaban su alma a la protección del mascarón de proa. Por eso, no les inspiraba nada bueno ni los asesinatos en un barco, ni los cabellos del color del fuego -como el de Violante-, ni tampoco los años bisiestos.

Ladrones, caballeros 24, marineros, y putas. ¿Cómo se ejercía la prostitución en Sevilla? Para regular el ejercicio de la profesión más antigua del mundo estaban las ordenanzas del puterío. Susana Martín pone ante nosotros una serie de normas y requisitos que tenían que cumplir las mujeres para ejercer la prostitución. Me ha resultado curiosísimo todo lo que cuenta como, por ejemplo, no podían ser de Sevilla ni tener familia. Hacía falta que la joven cumpliera una determinada edad para empezar a prostituirse -algo que me dejó muy sorprendida-. También, tenían que vestir de un modo concreto si salían de los límites de la mancebía. Se menciona también a qué hora podían salir del recinto y se relata que había putas ilegales o casas de arrepentidas, «lugares de tránsito donde comenzar una nueva vida». No obstante, había tantas mujeres y tan pocos recursos que difícilmente se les podía ofrecer una comida al día, así que, desesperadas, volvían al oficio. Putas y pecadoras pero con algo que llevarse a la boca.



Ubicación estimada de la Mancebía de Sevilla, en el plano actual de la ciudad. 


Lo más paradójico... ¿quiénes eran los propietarios de estos lupanares? Agárrate que vienen curvas. Cuando lo leas te quedarás ojiplático.

Estructura y estilo

Dedicada a todas las mujeres que no hicieron historia, La Babilonia, 1580 se estructura en cuatro partes, a lo largo de las cuales se distribuyen 127 capítulos de corta extensión, algunos acabando en cliffhanger, por lo que, espoleados por la intriga y el misterio que sobrevuela la trama, la lectura de la novela volará entre las manos. Cierra el volumen un epílogo y una nota final, en el que la autora nos aclara que esta novela ha sido, hasta la fecha, su proyecto más ambicioso. En estas páginas finales, Susana se centrará en hablarnos algo más de algunos de los personajes que asoman en la historia. Principalmente pone el foco de atención en Sor María de San José, la monja letrera, desvelándonos cómo transcurrirán sus últimos días. También tendrá palabras para los personajes del hilo narrativo que transcurre en Mali, donde aclara que se inspira en «la tradición oral de los griots, que ha llegado hasta nuestros días».

Incluye también el volumen una serie de grabados antiguos, como un mapa de Sevilla, que nos ayudará a situar los escenarios principales de la historia; o un dibujo sobre el que se detallan las partes más importantes de un galeón, que también resultará de gran ayuda.

La ambientación es sobresaliente. Diría que la narración tiene un toque visual. La partida de la flota de Indias desde Sevilla está muy bien descrita, así como todo lo relativo a la gestión de un barco, lo tedioso de los días de navegación, la vida a bordo, las dificultades y contratiempos que se pueden sufrir en un galeón, la toma de tierra y los días de asueto en las escalas que hace el barco durante su travesía.

A su vez, el lenguaje está muy cuidado. Estamos en el siglo XVI y obviamente la forma de hablar no es la misma que la de hoy día. Martín Gijón ni peca de exceso ni de defecto. El lector del siglo XXI entenderá perfectamente lo que ocurre en la novela y eso que, supuestamente son hechos tomados de un manuscrito antiguo pero, en esa ficción literaria que ella crea, ya aclaró que ha adaptado el texto a nuestros tiempos. Aun así, encontraremos términos que nos resulten ajenos y que yo he querido buscar en el diccionario por simple curiosidad. 


Llegados a este punto, no puedo más que reconocer que me ha gustado muchísimo La Babilonia, 1580. Y no es solamente porque la acción transcurra en mi ciudad, sino porque considero que es una novela muy completa, un engranaje que ofrece muchos focos de atención, con una galería de personajes interesantes, que retratan lo mejor y lo peor de la época y del lugar. La Babilonia, 1580 es historia, es suspense, es amor, es sororidad, es intriga, es aventura, es conspiración,.... un entramado que nos guarda más de una sorpresa. Dicho lo cual, me gustaría recomendarte esta novela negra de corte histórica, llena de traiciones, venganzas, y objetos misteriosos, por los que algunos de sus personajes pueden acabar sus días quemados en una hoguera por el Santo Oficio.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


martes, 5 de diciembre de 2023

EMILIO DEL RÍO: ❝Somos romanos aunque no nos demos cuenta❞

Recuerdo cuando en el instituto estudiaba latín, griego y veíamos mitología. Me gustaba el latín. No tanto el griego. Adoraba la mitología. Los mitos siempre me han parecido fascinantes y me encantaba escuchar aquellas historias que nos contaban en clase, como si fueran cuentos o leyendas. Los mitos siguen vivos porque, como dice Emilio del Río, continúan estando presentes en nuestras vidas. Los mitos han inspirado canciones, obras de teatro, óperas y, por supuesto, han llenado páginas de libros. Emilio del Río, doctor en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid y divulgador de la cultura clásica, contribuye a que no se nos olvide quién fue Teseo, qué hizo Hércules o por qué hoy decimos que la música amansa las fieras. Y para ello, acaba de publicar Pequeña historia de la mitología clásica (Espasa),  «un mundo lleno de aventuras asombrosas y personajes mágicos. Un mundo repleto de enigmas y seres maravillosos». 

Emilio del Río estuvo hace unos días por Sevilla y esto fue lo que nos contó.

Marisa G.- ¿Qué tal, Emilio? Encantada de conocerte y de saludarte. Antes de empezar a hablar del libro que te trae hoy a Sevilla, y teniendo en cuenta tu trayectoria profesional y literaria, quisiera preguntarte qué tiene el mundo clásico, el mundo greco-latino, que tanto te fascina.

Emilio R.- Bueno, es apasionante, ¿no? Yo quiero compartir esa pasión con mis paisanos, con mis compatriotas, con los de otros países, y con los lectores. Hay un momento mágico en la historia de la humanidad en el que se crean las bases de nuestra civilización, de nuestra cultura, -la filosofía, la democracia, el teatro,...-, casi nada. Esa escena de la película de los Monty Phyton, preguntando qué han hecho los romanos por nosotros, pues es que lo han hecho todo. Es el subtítulo de mi otro libro, Calamares a la romana. Somos romanos aunque no nos demos cuenta. Quiero compartir todo esto porque creo que, quien no lo conoce, se está perdiendo algo. 

Además, se pierde algo que es divertido. El latín y el griego es divertido, las historias que nos cuentan esos autores son divertidas, y la mitología es divertida también. Es muy divertida. Eso por un lado. Dos, también te sirve para la vida, nos sirve para ser mejores personas, para conocernos a nosotros mismos. Y tres, nos sirve para entender el mundo que nos rodea, porque nos da las claves para interpretarlo. Creo que eso nos hace mejores ciudadanos, con más conocimiento, más crítico, y más libres. Y eso es lo que quiero compartir. Lo que hago en mis clases con mis alumnos, lo comparto con todos a través de los libros.

M.G.- ¿Y en tus clases utilizas el humor también? Porque tus libros tienen humor. 

E.R.- Lo intento, sí. 

M.G.- El humor es un vehículo para transmitir, ¿no?

E.R.- Solo el humor nos salva de la angustia en la vida. El humor es fundamental.

M.G.- Sí, exactamente. Bueno, te he leído decir que la mitología está muy presente hoy en día.

E.R.- Vivimos rodeados de mitología. La mitología está en el ambiente, en el aire que respiramos. Los días son mitológicos. El lunes, el día de la luna; el martes, el de Marte; el miércoles, el de Mercurio; el jueves, el de Júpiter; el viernes, el de Venus. ¿Te das cuenta? Los días, los meses, los planetas. O las expresiones del día a día que utilizamos. Por ejemplo, ha sido una odisea llegar hasta aquí. O no hagas caso a cantos de sirenas. Es que es todo. Incluso cuando abrimos el grifo. El grifo era un animal mitológico, una bestia mitología que ponían, digamos, a la salida de un tubo que proporcionaba agua. Es todo un símbolo. Hay que tener cuidado de no malgastar el agua porque hay un grifo ahí regulándola. Vivimos rodeados de mitología y también vivimos rodeados de historias míticas. Es maravilloso y fascinante que se hayan transmitido estas aventuras. 

Cuando me preguntan qué es esta pequeña historia de la mitología respondo que es un libro de viajes fantásticos. Es un libro de aventuras increíbles pero también es un libro de autoayuda, porque los mitos trasladan mensajes que te sirven para la vida. Los mitos hablan de lo bueno, de lo malo, de la generosidad, y de la malicia. A veces son auténticos dramones, como la vida misma. Nos ayudan también a entender la historia cultural porque, para poder entender el arte, la música, la literatura de Occidente, necesitamos la mitología. Si no, no la entenderíamos.

Y además nos ayudan a despertar la imaginación. Los mitos nos hacen soñar con cosas que jamás hubiéramos podido pensar. Como decía Einstein, sólo hay una cosa más importante que el conocimiento, y es la imaginación. El conocimiento es limitado y la imaginación, no. La imaginación es la base de la innovación y sin innovación no afrontaremos el futuro. Sin innovación, la humanidad seguiría en las cavernas. Hemos salido de las cavernas, con ese mito maravilloso que cuenta Platón en La República, gracias a la innovación, y a que nos hemos atrevido a saber. Es una metáfora del conocimiento.

Me parece maravilloso que la NASA, a las misiones espaciales, les pone nombres mitológicos como Apolo. La misión para llevar a la primera mujer a la luna es Artemis. La que ha enviado una sonda espacial a Júpiter, lleva el nombre de su mujer, Juno. La NASA sabe más de mitología que España y hasta lo más moderno tiene un nombre clásico.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]


M.G.- Pero te voy a preguntar algo. En época estudiantil, vimos mitología, aunque a muchos se nos atragantó el latín y el griego. No sé si estas materias se siguen impartiendo.

E.R.- No, que va. Se estudia en los grandes países de la Unión Europea. Se estudia en Reino Unido, en Alemania, en Francia, y no digamos en Italia. En todos ellos se estudia mitología, cultura clásica, latín, griego, pero en España no se estudia, y eso es un déficit que tenemos. Creo que somos un gran país, pero tenemos que mejorar en determinadas cuestiones, y una de las que tenemos que mejorar es en estudiar un poco más de latín y de cultura clásica, en educación secundaria y en bachillerato. Tenemos ese déficit, sí. Pero bueno, ya está aquí la Pequeña historia de la mitología clásica para cubrir ese hueco. Por eso he escrito también este libro, porque hay demanda. Yo lo noto en los libros. Locos... lleva cuatro ediciones; Latin Lovers llegó a diez; Calamares... también a tres o cuatro. Es decir, hay demanda de conocimiento. Creo que es bueno que los lectores conozcan todo esto y, sobre todo, que se lo pasen bien. Porque es divertido y eso es lo más importante. 

M.G.- Este libro, a diferencia de los anteriores, ¿quizá está más enfocado a un público juvenil?

E.R.- No, no. En principio, está pensado para que lo lean jóvenes y adultos. Así como los otros libros estaban más enfocados a los adultos, este está enfocado para todos. No se ha puesto el foco en los jóvenes sino que se ha abierto. Es para niños, jóvenes, adultos,... Para todas las edades. Por eso me ha costado tantísimo escribirlo, porque tenía que ser un registro que se adecuara a los jóvenes, pero que también sirviera para los adultos. Y al revés, que lo lea un adulto, pero que un joven se sienta identificado. Me ha costado muchísimo.

M.G.- Claro, habrás tenido que cambiar un poco el enfoque.

E.R.- Completamente. Y luego, había que hacerlo con humor. Eso es clave.

M.G.- Fíjate que en la introducción dices que si eres adulto, te darás cuenta de que sin los mitos no puedes entender la historia cultural de Occidente. Es lo que hemos estado comentando.

E.R.- Claro. Un joven quizá no se dé cuenta de eso, pero un adulto, sí. 

Los mitos se han conservado 3000 años después. Eso me parece mágico. Son aventuras maravillosas que nos explican el origen de las cosas y la condición humana. Y es que, además, se transforman. Porque, ¿qué es Superman? Superman es Perseo. Y Louise, la novia de Superman, es Andrómeda. Y los héroes de Marvel son los héroes de la mitología. Hulk es Hércules. Editamos esos arquetipos. Es más, la novela en la que se basa Oppenheimer, la película que ha triunfado recientemente, ¿qué subtitulo tiene? Prometeo. Y el Frankenstein de Mary Shelley, ¿cómo se llama? Frankenstein o el moderno Prometeo. Es decir, por un lado, seguimos contando mitos, que yo intento contar con humor, de una forma divertida y para todos los públicos. Por otro lado, los mitos se transforman también y eso me parece maravilloso.

M.G.- Se transforman y se adaptan a los tiempos actuales pero comentas también que esos mitos también han sufrido variaciones, dependiendo de los autores.

E.R.- Claro. Esto es algo genial. La mitología es una religión para los clásicos pero, así como otras religiones matan, porque es una verdad revelada en una obra sagrada de una sola versión, la mitología clásica la van escribiendo los creadores, los poetas, los novelistas, los historiadores, los dramaturgos, hasta los filósofos y van dando versiones distintas. Esto es maravilloso porque no se mata en nombre de la mitología. 

M.G.- ¿Y cuántos mitos incluye el libro?

E.R.- Pues, si te digo la verdad, no los he contado. El libro iba a tener ciento veinte páginas y tiene trescientas y pico. Y porque Pilar Cortés, editora y amiga, me dijo que no podía meter más mitos. Yo tengo mitos para otro libro más. ¿Y cuántos hay? Pues no sé,... [los cuenta a través del índice y deduce que son 70]. Habrá más porque en algún capítulo cuento varios.

M.G.- Hay un capítulo que habla de las edades del ser humano. En ese capítulo hablas de que el hombre va de mejor a peor.

E.R.- Ese capítulo es maravilloso. Pero no creo que lo mejor esté en el pasado, sino que lo mejor está por venir. Lo que pasa es que, si cuento ese mito es porque explica cómo nos hemos ido degenerando, desde esa edad inicial de oro, en la que convivían los dioses y los humanos, a esta edad que nos toca vivir. Pero no quiero creerme ese mito. Quiero pensar que lo mejor está por venir.

M.G.- Esperemos que sí. Hablas de dioses, de criaturas fantásticas, de héroes,.. Y hay un capítulo que titulas Leyendas de pasión.

E.R.- Es un homenaje a la película. En muchos de mis libros, título los capítulos con nombres de canciones o de películas. Es una forma de hacer ver la actualidad del mito. En ese capítulo cuento culebrones amorosos impresionantes. El de Narciso y Eco, el de Pigmalión y Galatea o el de Orfeo y Eurídice. Fíjate en Orfeo. Cuando decimos que la música amansa a las fieras, viene de ese mito. O cuando decimos que alguien está encantado también viene de ahí, porque Orfeo, con su música y su canto, hechizaba a los que lo escucharan. Cuando muere su mujer Eurídice, él baja al Hades, al mundo de los muertos. Arriesga su vida porque, igual no vuelve. Pero está tan enamorado que va a por ella y con su canto logra que el can Cerbero lo deje pasar. Orfeo logra que Eurídice vuelva pero, como no cumple con ciertas condiciones, Eurídice muere para siempre. Qué historias de amor más bonitas.

M.G.- Muchos de estos nombres que leemos en el libro sí son muy conocidos o, por lo menos, nos suena. Orfeo, Afrodita, las parcas, el ave fénix, Pandora. ¿Cuál de todos ellos, de los que se incluyen en el libro, es el menos conocido para el público en general?

E.M.- Bueno, está claro que el más actual es Narciso porque vivimos en una época de narcisismo. No es para bien pero es así. Los mitos, como digo, hablan de la condición humana. Es un personaje incapaz de sentir amor por los demás, solo por sí mismo. Creo que vivimos en una época de narcisismo tremenda. Pero me parece maravilloso cualquiera de ellos, el de Orfeo y Eurídice me parece un mito fantástico. Que por amor, uno esté dispuesto a arriesgar su vida para recuperar a su pareja. Me encanta Atenea, que es la diosa de la sabiduría, de la inteligencia, de la civilización, de la estrategia en la guerra. Porque el Dios de la guerra, de la violencia, es Marte. Pero la de la estrategia, la de la táctica, la de pensar bien, esa es Atenea.

M.G.- Y es una mujer.

E.R.- Y es una mujer. Eso es. La inteligencia es una mujer. Maravilloso. Y luego, poco conocido, por ejemplo, el de Alcestis. Me empeñé en meterlo. O el de Meleagro, que es fantástico, porque eso es Oscar Wilde. Claro, su vida depende de un leño que tiene su madre. Sí, ese es el retrato de Dorian Grey. Es fantástico ese.

M.R.- Ese no lo conocía. 

E.R.- Siempre digo que cuántas Alcestis anónimas hay. Admeto le concede a Apolo poder retrasar la hora de su muerte, a cambio de que alguien muera por él. Y se lo pide a sus padres, que son ya mayores, y le dicen que no, que no van a morir por él porque todos quieren vivir. Ahí hay otro mensaje también porque parece que a los mayores hay que abandonarlos. Pues no, a cada uno le importa su vida. Y la vida es un regalo. Este es otro mensaje de la mitología, que nos vamos a morir todos, que no queda nadie, que nadie escapa a la muerte. Por ejemplo, Sísifo, que pretende escapar de la muerte dos veces. Pero a la tercera, Zeus le dice que ya no sale. Y toda la eternidad queda condenado a subir una roca a lo alto de una montaña que después volverá a caer. Bueno, lo que te decía, que Admeto no encuentra a nadie que quiera morir por él, excepto Alcestis, su mujer. Ella muere por él y eso me parece brutal. Y Hércules, cuando se entera, baja por Alcestis y la trae al mundo de los vivos. Y ella se vuelve a ir con Admeto, que es un jeta, un sinvergüenza. Definitivamente, el amor es ciego porque Alcestis se va con Admeto, y por eso digo que cuántas Alcestis anónimas hay en el mundo. Gente anónima que da su vida por los demás, que arriesgan su vida por generosidad, por altruismo, y no nos damos cuenta. Este mito es un mitazo.

M.G.- Y has hablado de Sísifo, que recibió un castigo de los dioses pero hay más castigados.

E.R.- Más, el de Tántalo, el de Prometeo,...

M.G.- ¿Cómo castigaban? 

E.R.- A Prometeo, como castigo por robar el fuego de los dioses y dárselo a los hombres, que es todo un símbolo de la civilización, del conocimiento, y de la tecnología, Zeus lo castiga haciendo que una águila le devore el hígado eternamente. El hígado se le regenera por la noche. Es el único órgano que se puede regenerar. Al final, Hércules lo liberará.

M.G.- En algunas ocasiones, utilizas la denominación en griego y otras, la denominación latina.

E.R.- En general, en griego. Hércules que es más conocido que Heracles. Eneas es el mito romano por excelencia.  Cupido, mito que cuenta el autor romano Apuleyo. Fíjate, Cupido es el dios del amor, hijo de Venus o Afrodita, diosa de la sensualidad, y de Martes, dios de la guerra. Cupido es un niño que no tiene criterio. Si te dispara una flecha, te ha jodido porque estar enamorado no quiere decir ser feliz. Si te corresponden, sí pero si no,... 

M.G.- Él haría más el amor que la guerra. Salió más a su madre que a su padre.

E.R.- Sí, le hacía más caso a la madre que al padre.

M.G.- Emilio, las ilustraciones son de Jvlivs. ¿Qué tal la colaboración?

E.R.- Jvlivs es un absoluto genio. Las ilustraciones son maravillosas y nos lo hemos pasado genial haciendo el libro entre los dos. 

M.G.- Son muy bonitas y están llenas de detalles.

E.R.- Sí, sí. Ha captado los mitos de qué manera, sí. 

M.G.- Bueno Emilio, no tengo más preguntas. Entiendo que vas a seguir explorando el mundo clásico.

E.R.- Sí, claro. Estoy ya trabajando en el próximo libro, con muchas ganas y con mucha pasión. Estará también escrito en esa clave de rigor y humor. 

M.G.- Pues entonces, nos vemos en el próximo.

E.R.- Sí, porque yo escribo libros para venir a Sevilla.

M.G.- Nada, aquí estamos con las puertas abiertas, esperándote. Lo dejamos aquí. Gracias.

E.R.- Muchas gracias.

Sinopsis: ¿Quieres disfrutar con el fascinante mundo de los mitos clásicos y emocionarte con relatos maravillosos sobre dioses, héroes y seres humanos extraordinarios que realizaron hazañas increíbles?
¿Te animas a embarcarte en viajes alucinantes y descubrir lugares fantásticos?
¿Quieres descubrir cómo un héroe valiente derrotó a un horrible gigante de un solo ojo en mitad de la frente?
¿Estás dispuesto a volar montado en un caballo alado?
¿Te atreves a recorrer laberintos misteriosos? ¿A entrar en parajes encantados donde te esperan riesgos formidables?
¿Estás preparado para enfrentarte a monstruos sanguinarios?

ENTONCES ESTE ES TU LIBRO.

Abre sus páginas y entrarás en el mundo de la mitología clásica, un mundo lleno de aventuras asombrosas y personajes mágicos. Un mundo repleto de enigmas y seres maravillosos.

viernes, 1 de diciembre de 2023

EL CORAZÓN IMPRUDENTE de Carmen Amoraga

Editorial: Espasa
Fecha publicación: septiembre, 2023
Precio: 20,90 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 288
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-670-7001-9
[Disponible en eBook]

Autora

Carmen Amoraga (Picanya, Valencia, 1969) es licenciada en Ciencias de la Información y ha trabajado para radio y televisión. Ha sido columnista en diversos medios como Levante-EMV, Cadena Ser, Cartelera Turia, Mujer hoy o Harper's Bazaar España. Ha sido asesora en relaciones con los medios de comunicación de la Universitat de València y ha sido Directora General de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana durante dos legislaturas (2015/2023).

Es autora de Para que nada se pierda (1997, II Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla), La larga noche (2003, Premio de la Crítica Valenciana), Algo tan parecido al amor (finalista del Premio Nadal 2007), El tiempo mientras tanto (finalista del Premio Planeta 2010), El rayo dormido (Destino, 2012) y La vida era eso (Premio Nadal 2014), entre otros.

Sinopsis

¿Qué ocurre cuando, decidas lo que decidas, sabes que estás cometiendo un error?

Carmen Amoraga, finalista del Premio Planeta y ganadora del Premio Nadal, ha escrito una novela de amor y desamor, fidelidad y desgaste, miedo y valentía.

Tina es una mujer al borde de los sesenta, con todo hecho y una vida razonablemente feliz.

José Manuel es un médico a quien se le han pasado de largo demasiadas cosas, encasquillado en un matrimonio incómodo en el que el amor solo ha sido un simulacro.

Ambos se conocen de una manera casual e, inevitablemente, caen en un espejismo amoroso que pondrá patas arriba lo que creían saber de sí mismos. Una historia que tendremos tan presente como si fuera la nuestra.

[Información tomada directamente del ejemplar]



¿No os gusta la cubierta de esta novela? A mí me parece una preciosidad, tan llena de color, una ilustración que parece encerrar una historia amable, tierna y llena de emotividad. El artífice de esta portada es el ilustrador Paco Roca. La escena que refleja retrata, según nos contó Carmen Amoraga en la entrevista (puedes leerla aquí) el momento en el que Tina y José Manuel se encuentran por tercera vez. Pero me estoy adelantando demasiado y, como todo en la vida, hay que empezar por el principio.

Y el principio de El corazón imprudente surge tras diversas llamadas de teléfono que ocurren en la realidad. Al igual que le pasa a Tina en la novela, Carmen Amoraga solía hablar por teléfono con el médico de su madre al que le facilitaba los índices de glucosa de esta. Eran llamadas escuetas, que se limitaban a un par de cifras y a las recomendaciones médicas. Hasta que un día, ese médico no solo se interesó por la madre, sino que también quiso saber cómo estaba la hija.

 

«...el médico me preguntó: ¿Y tú, cómo estás? Y como no estaba bien, me puse a llorar»


Aquella reacción hizo pensar a Carmen Amoraga en la necesidad que tenemos de abrirnos, aunque sea a un desconocido. Y esa escena de la vida real es la que dio pie a la idea para esta novela.  Será así como dos de los personajes de El corazón imprudente se conozcan. José Manuel es el médico de la madre de Tina. Y Tina, la hija que habla con el médico todas las semanas para comunicarle los valores de glucosa de la madre. Esas primeras llamadas son «rápidas, asépticas, frías», pero, poco a poco, se van tornando en conversaciones más largas, más cercanas, más personales. Una llamada, tras otra llamada, tras otra llamada. José Manuel también hará la pregunta pertinente:


«— ¿Y usted cómo está, Tina?

Como respuesta, ella empezó a sollozar. A él le pasó lo que solía pasarle, que no supo qué decir, pero pensó que tenía que llenar el silencio, hablar, hacer que se sintiera mejor. Recurrió a banalidades, a lugares comunes. Todo pasará, llore y desahóguese, nada es tan grave como nos parece, cosas por el estilo que ella creyó y agradeció cuando se calmó y dejó de llorar». [pág. 15]


La relación médico-paciente pasa a otro nivel. Tanto José Manuel como Tina creen ver en el otro lo que siempre han buscado, lo que no tienen. Aunque ambos están casados, e incluso uno de los dos tiene hijos, la rutina, el desánimo, la inercia, las prisas, la desgana,... se han instalado en sus vidas. Ellos dos actúan casi como autómatas, viendo pasar los días, uno tras otro, haciendo siempre las mismas cosas, sin ilusión por nada, y siendo conscientes de que a sus edades, -él 63 y ella 57-, el camino está ya andado y apenas les queda un trecho para llegar al final. ¿Qué pueden hacer ahora si ya no tienen edad para cambios? ¿Si solo les queda la opción de apechugar con las decisiones que tomaron? Ya es tarde para ellos. O eso pensaban porque, esas llamadas inocentes lograron acercar dos almas que anhelan sentirse vivos de nuevo, dos corazones que aún tienen ganas de latir con fuerza, dos personas que necesitan recuperar la ilusión de vivir. De esto trata El corazón imprudente, exponiendo sobre la mesa que nunca es tarde para dar un paso adelante, para cambiar aquello que no te gusta, para seguir buscando la felicidad. Y, como dice su autora, no estamos ante una novela de segundas oportunidades ni tampoco de últimos trenes porque, ¿acaso no existen terceras, cuartas o quintas oportunidades? ¿Acaso alguien sabe cuál será el último tren de nuestra vida y a qué edad pasa? Carmen Amoraga rinde homenaje en esta historia a esos hombres y mujeres que, a pesar de haber vivido más de lo que les queda por vivir, no deben ser arrinconados, ni por la sociedad ni por ellos mismos, porque mientras hay vida, todo puede ocurrir. 

Eso sí, hay que ser valiente. La búsqueda de la felicidad conlleva un precio y ahí veremos a José Manuel y a Tina, evaluando si dar el paso adelante o no, si están dispuestos a dar un cambio radical a su vida, si todo esto les merece realmente la pena. Por eso, José Manuel y Tina tienen que verse, para comprobar que lo que sienten no es un espejismo.

Así que, El corazón imprudente trata sobre el amor maduro y la sexualidad a partir de una determinada edad, pero también tocará otros temas que os comentaré más abajo. No penséis que estamos ante una historia ñoña, en la que dos personas de cierta edad se enamoran. La nueva novela de Carmen Amoraga es una novela de personajes, a los que define y perfila con la suficiente solvencia para que el lector los conozca en profundidad. Además, El corazón imprudente cuenta con otros elementos que consiguen atraer la atención del lector, despertando su curiosidad. Y es que, a lo largo de la narración, se harán frecuentes alusiones a un supuesto accidente en el que otro personaje perdió la vida.  Un suceso que tiene que ver con un día de caza y con una escopeta que se dispara. Pero, ¿es accidente o es asesinato? Eso, lo descubres mejor con la lectura.

Personajes

* José Manuel. Es el marido de Victoria y ejerce como médico de familia en un centro de salud. A sus  63 años se ha reincorporado no hace mucho al trabajo, después de pasar dos años de baja, «atontado por la medicación, yendo a terapia para salvar su salud mental». ¿Por qué? ¿Qué le ocurrió? Lo tendrás que averiguar a tú. Para mí, José Manuel es un náufrago que ha estado flotando a la deriva demasiado tiempo. Se sentía loco y sigue sintiéndose loco, solo que su locura ha cambiado. Ahora, tras conocer a Tina, cree haberse salvado. Sin embargo, y aunque está deseando ver en persona a Tina, le asusta ese primer encuentro. ¿A quién no? Hasta ese momento, entre ambos se levantaba la muralla de la distancia que se acortaba ligeramente con las llamadas de teléfono pero, ¿qué pasará cuando tenga a Tina delante? ¿Y si todo se precipita? José Manuel se siente un cobarde, le asusta lo que su corazón pueda sentir. 


«...es un estúpido, un inmaduro, un tarado que al borde de la jubilación se ha enamorado como un crío nada más que de una voz, del efecto que esa voz tiene sobre él, de lo que él es gracias a esa voz». [pág. 14]


José Manuel anticipa en la voz de Tina «dulce, risueña, amable» a una mujer que puede convertirse «en el eje de su vida»Hablar con Tina es lo único que le ayuda a atender a tantos y tantos pacientes cada día, lo único que le ayuda a enfrentarse a la cercanía de la vejez, la única mano que puede salvarlo del desamor y de la soledad. Tina le ofrece tanto que es inevitable que él se enamore como un chiquillo, aunque ya haya cumplido más de sesenta porque es que, además, ¿qué es lo que encuentra en casa? Él cree que su mujer no lo ama. Se siente ignorado, como si fuera un mueble dentro de su hogar. Pero ojo, es que José Manuel convive con una mujer que también tiene lo suyo.

* Tina está casada con Ángel. Es madre y abuela. Trabaja como funcionaria en el Museo de Bellas Artes. Su vida puede ser la de cualquier mujer trabajadora que, además de acudir al trabajo cada día, también lleva la logística del hogar y cuida de los suyos. Todo es muy rutinario. A Tina no parece que las cosas le vayan mal. Siente el amor de su marido y de sus hijos pero, ¿es suficiente? Le falta esa pizca de ilusión. Conocer a José Manuel despertará todo aquello que ella ya creía muerto y olvidado.


«...desde que él había entrado en su vida no le encontraba sentido a nada que no fuera pensar en lo que le diría a José Manuel la próxima vez que hablara con él, o en lo que haría o lo que se pondría si algún día conseguían quedar, o en cómo disimularía con su marido si tenía la suerte de que él sintiera lo mismo y se hicieran amantes». [pág. 53]


Tina me parece una mujer más valiente que José Manuel. Creo que no se cuestiona tanto si lo que siente y desea está mal o está bien. Ella, bajo mi punto de vista, se deja llevar, quiere saber hacia dónde la conducirá la vida y acepta las cosas como vienen.  Será un personaje que también nos permita ver la posición que ocupa una madre, y esa estúpida creencia que nos hace pensar que, cuando una mujer es madre, su maternidad lo ocupa todo y parece que pierde su primigenia identidad, el ser mujer. Esa terrible entrega a los demás, a los que has parido, sin pensar un solo segundo en ti misma porque hacerlo te hace sentir culpable y mala madre.


«Lo ha pensado mucho. Así lo ha pensado, toda la vida: que lo ha dado todo por sus hijos y que ellos son unos egoístas». [pág. 169]


* Victoria es la mujer de José Manuel. La pareja no ha tenido hijos. Victoria se dedica también a la rama sanitaria pero a un nivel diferente que el que ocupa su marido. Ella es la jefa de la unidad de cardiología en el hospital, una profesión que le quita todo el tiempo libre del que dispone. Carmen Amoraga establece una especie de comparación entre Victoria y José Manuel, en relación al trabajo que ejerce cada uno. Victoria lidia cada día con la muerte, en primera línea de batalla. Sin embargo, José Manuel prefirió quedarse en un centro de salud, tratando enfermedades menos graves o derivando a los pacientes a especialistas en caso de mayor complicación. Y eso me parece que dice mucho del carácter de ambos personajes. ¿Y tiene razón él cuando piensa que su mujer no lo ama? Bueno, ya dije que antes que Victoria es un personaje que tiene lo suyo. Me refiero a que arrastra una losa que, cada vez, se vuelve más pesada. 

Creo que el amor de Victoria por su marido queda eclipsado por otro amor, o por la ausencia de amor, o por las mentiras que ha escuchado a lo largo de su vida. Victoria tiene una relación llena de aristas con su madre. A su edad descubre la verdad de su familia, una verdad que la va a atormentar y que la empujará a buscar explicaciones, dejando de lado profesión y marido. Ese es el drama personal de Victoria, una mujer que ha crecido con una imagen paterna que no se corresponde con la realidad. Cuando se siente en un callejón sin salida, alguien se cruzará en su camino y le tenderá una mano.


«Quizá debió abrazarla más, darle más besos, hacer más preguntas, diseccionar esa pena hasta hacerla minúscula y desintegrarla; preguntarle qué había soñado, cómo se mató su padre, dónde está enterrado, cómo había sido su vida cuando pensaba que era un representante de hilos, si había sido mejor o peor que después de saber la verdad, hasta hacerle entender por qué su madre había inventado una historia tan distinta a la auténtica». [pág. 74]

 

* Ángel es el marido de Tina. Es un hombre que se reinventa. Después de que lo despidieran del banco en el que trabajó durante muchos años, se hizo cargo de un bar. Parece que es un hombre que se amolda a las circunstancias y que no le pide grandes cosas a la vida. Ángel parece feliz con lo que tiene. Lo que ocurre es que le espera una sorpresa mayúscula, algo que jamás se hubiera imaginado. Es entonces cuando ve que todo se tambalea, que esa vida que ha construido puede venirse abajo. ¿Qué haría entonces?

Pues estos son los cuatro personajes más importantes de la novela. Bueno, habrá dos más. Por un lado, Roberto, un personaje fantasma, la víctima de ese accidente del que hablaba antes y sobre el que tendremos que averiguar si murió fruto de algo fortuito o de un asesinato. Y en este último caso, ¿por qué alguien querría matarlo? Roberto está pero no. Su sombra va a planear a lo largo de todo el relato.

Por otro lado, tenemos a Conchi, un personaje que funciona como nexo entre todos los demás. Y es que, la vida de todos ellos se va a trenzar. Cuando pensamos que son unidades independientes, unos conocerán a otros, y juntos recorrerán un camino para curar heridas. Porque todos estos personajes, en mayor o menor medida, antes o después, están decepcionados. Confieso que prácticamente todos me han conmovido. Es muy fácil empatizar con ellos porque  resultan humanos, hombres y mujeres que conviven con sus debilidades, con sus alegrías y sus penas, y por tanto, son muy creíbles.

Temas

Carmen Amoraga explora diversos temas en esta novela. Obviamente, el amor será uno de los pilares fundamentales pero en El corazón imprudente también se aborda el sentimiento de culpa, la muerte, el perdón, la maternidad,... todas ellas cuestiones que son el pan nuestro de cada día, emociones que nos invaden constantemente. Incluso, también hay hueco en estas páginas para hablar de la memoria democrática.  

Estructura y estilo

El corazón imprudente se estructura en siete bloques, en cuyo título siempre figura la palabra amor, y a lo largo de los cuales se distribuyen los capítulos de media extensión. Escrita en presente, otorgando inmediatez a los hechos, la acción se narra en tercera persona. Será un narrador omnisciente el que nos cuente la historia, permitiendo al lector conocer la globalidad de los sucesos y, sobre de todo, de los sentimientos. Pero, a pesar de contar con una tercera persona, los capítulos nos van ofreciendo el punto de vista de cada personaje, de tal modo que parecerá que son los propios personajes los que nos hablen directamente. 

Prevaleciendo la narración sobre el diálogo, el estilo de Amoraga resulta cercano. En todo momento, he tenido la sensación de estar mirando por un agujero cómo transcurren las vidas de los personajes, pero las vidas auténticas, las de verdad, y no las que acostumbramos a proyectar, o la que pretendemos hacer creer a los demás. Porque a estos personajes, les ocurre lo mismo que todos nosotros, que, a veces, ocultamos cosas debajo del felpudo de casa.


Poco más os voy a contar de esta novela, cuyos hechos transcurren de nuevo en Miraval, ese territorio imaginario que Carmen Amoraga construyó en El rayo dormido y que casi se ha vuelto su seña de identidad. El corazón imprudente habla de emociones y de humanidad, así que habla de ti, de mí y de todos nosotros.


«—Lo que pasa a este corazón es que se abomba y parece una vasija con el cuello estrecho. Takotsubo es como se llama a esas vasijas en Japón. Y, lo más importante: los pacientes casi siempre tienen en común que antes del ataque han sufrido un revés de la vida, un disgusto, una desgracia, una muerte, y ese gran estrés emocional hace que se libere una cantidad excesiva de adrenalina que daña el corazón. Por eso, a esta miocardiopatía se la llama también el síndrome del corazón roto». [pág. 141]


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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