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lunes, 30 de marzo de 2020

SÁBADO, DOMINGO de Ray Loriga

megustaleer - Sábado, domingo - Ray Loriga

Editorial: Alfaguara
Fecha publicación: febrero, 2019
Precio: 18,90 €
Género: Novela 
Nº Páginas: 224 
Encuadernación: Tapa blanda con solapas 
ISBN: 9788423356959 
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autor

Ray Loriga (Madrid, 1967), novelista, guionista y director de cine, es autor de las novelas Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya sólo habla de amor (2008), El bebedor de lágrimas (2011), Za Za, emperador de Ibiza (2014), Rendición (2017; Premio Alfaguara de novela) y Sábado, domingo (2019); de Sombrero y Mississippi (2010), y de los libros de relatos Días extraños (1994), Días aún más extraños (2007) y Los oficiales y El destino de Cordelia (2009).

Su obra literaria, traducida a quince idiomas, es una de las mejor valoradas por la crítica nacional e internacional. Como guionista de cine ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. Ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El Europeo, El País y El Canto de la Tripulación.

Sinopsis

«Todo el mundo tiene un recuerdo oscuro, una medusa tenebrosa que, en perfecta simetría, mancha el futuro de su existencia.»

Sábado, domingo narra una historia y la vuelve a contar años después. En la primera, un adolescente relata un suceso escabroso del verano anterior. Junto con su amigo Chino, salen un sábado y ligan con una camarera. La noche parece ir bien, hasta que todo se tuerce y acaba en desastre: es un funesto sábado que nuestro narrador se niega a recordar. Pero después de cada sábado, viene un domingo.

Veinticinco años después, ese adolescente, que ahora es un hombre con muchas malas decisiones a cuestas, acompaña a su hija a la fiesta de Halloween en el Colegio Internacional de las afueras de Madrid. Allí comparte charla con una mujer desconocida que se oculta tras la máscara de un disfraz. La conversación, intrascendente en apariencia, pronto lo conduce a aquella noche. No hay más remedio que aceptar que finalmente es domingo, el día que nos obliga a enfrentarnos a nuestro pasado.

Sábado, domingo es una novela sobre la culpa, sobre las deudas que se asumen como propias en la vida y sobre la huida que se impone cuando aceptar la realidad parece no ser posible.


[Información tomada directamente del ejemplar]


Ray Loriga ha pasado por este blog en formato entrevista, reseña literaria y reseña cinematográfica. Lo conocí cuando publicó Rendición, novela con la que se alzó con el Premio Alfaguara en 2017. Conversando con él (puedes leer la entrevista aquí), descubrí algunos aspectos de su vida que me resultaron muy interesantes, como su faceta de cineasta, de ahí que me lanzara a ver la película Teresa, el cuerpo de Cristo. Muy recomendable. Y ahora regresa a este espacio con su última novela. Sábado, domingo (Alfaguara) vio la luz hace algo más de un año. Loriga visitó Sevilla para presentarla, acudí a aquel acto, pero no ha sido hasta estos últimos días cuando me he sentado a leerla. De breve extensión, algo más de doscientas páginas pero con una grafía grande y anchos márgenes, os garantizo que se lee de una sentada, en un único día de confinamiento. 

Partamos de la estructura. La novela cuenta con dos capítulos más una coda. El primero de ellos, Sábado, ubica la acción en el verano madrileño de 1988. El narrador, del que tardaremos en saber su nombre, cuenta con retrospectiva los sucesos ocurridos durante un fin de semana del año previo, concretamente durante un sábado. Por entonces, no era más que un joven de diecisiete años que solía ir de andanzas con Chino, un tipo algo pendenciero, de su misma edad, al que no le faltaban las mujeres. Juntos acudirán a la fiesta de Gini, la prima del narrador, pero también conocerán a Fernanda, una joven camarera sudamericana que trabaja en un VIPS. Los tres deciden terminar la noche en casa de Chino. Lo que allí ocurra, no te lo voy a contar, entre otras cosas porque ni siquiera el lector o el narrador lo sabe. Ambos, lector y narrador, descubriremos la verdad al final de la novela.

El capítulo segundo se titula Domingo. Han transcurrido veinticinco años desde el capítulo anterior. Estamos en el Madrid de 2013. El narrador está divorciado y es padre de una joven, que estudia en el Colegio Internacional. Junto a ella acude a una fiesta de Halloween y allí se reencontrará con parte de su pasado. 

Por último, la coda, que traslada al lector a México, en el año 2014, un fragmento que, según nos contó Loriga en la presentación de la novela, lo tenía pensado antes de ponerse a escribir la historia. 

Esta es la trama de Sábado, domingo. Lo que Ray Loriga pretende es escarbar en el sentimiento de culpa y duda. Durante veinticinco años, el narrador no ha dejado de darle vueltas a lo que ocurrió en casa de Chino aquella noche de sábado. No tiene claro qué sucedió realmente pero le pesa haber participado en lo que fuera. Ese primer capítulo comienza con bastante intriga. Sabemos que algo ocurrió, algo que el narrador ha querido borrar de su mente pero que, tras ver de lejos a una persona, vuelve a recordar los sucesos de aquella noche. Es un primer capítulo que termina con un giro brutal de los acontecimientos pero también con un gran desconocimiento, que no me resulta del todo convincente. Me cuesta mucho trabajo asumir que el narrador actúe como lo hace. Uno se puede esconder pero, de algún modo, alguien termina por encontrarte. No quiero dar más detalles para no romper la historia.

En el segundo capítulo se narrará un reencuentro del que el narrador no puede huir. A pesar de que ha intentado esquivar su pasado, este llamará a su puerta con dos buenos golpes. En esta parte de la historia entra en escena el juego de las casualidades, gente que se conoce en un determinado momento, en un determinado lugar y que, haciendo alusión a ese refrán que dice que el mundo es un pañuelo, viene a demostrar que, a la postre, todo el mundo se conoce de un modo u otro.

En cuanto a la resolución, me esperaba algo mucho más impactante, un desarrollo de los hechos más dramático, con más consecuencias, tanto en el pasado como en el presente.  

Con respecto a los personajes, creo que están bien definidos y es fácil imaginarlos. Del narrador, sabremos que es hijo único (bueno, esto lo dejo ahí), de familia de clase media, aunque antes eran muy humildes pero prosperaron, buen estudiante y epiléptico (dato importante). Veinticinco años después, su vida ha dado muchos bandazos personales y sentimentales, pero tiene entre manos un proyecto que puede hacerlo resurgir.  El narrador adolescente y el narrador adulto no han cambiado tanto. Sigue estando tan perdido como lo estaba de joven y eso se percibirá en el tipo de vida que ha llevado y en el actual punto de su existencia.

Chino es el otro gran protagonista, un chulo, un tipo de pocas palabras que prefiere invertir el tiempo en la acción en vez de en el diálogo. Es un tío que cae bien a las mujeres, a las que se las camela con facilidad, con labia. Es de lo único que habla, de sus conquistas amorosas y sus escarceos sexuales, porque para lo demás, es mucho más hermético. Mal estudiante, con un expediente académico nefasto, expulsado de varios centros y a punto de ser enviado a un correccional, a Chino todo le da igual, mientras vaya rompiendo corazones.

La relación entre Chino y el narrador se basa en la habilidad que tiene el primero para conquistar a las mujeres. El narrador sabe que, estando con Chino, conocerá a jóvenes con las que intentar un acercamiento aunque él, de quien está realmente enamorado es de su prima Gini. Pero entiende que con ella no tiene ninguna posibilidad, y mira que lo intenta, así que, se arrima a Chino por si cae algo. En cualquier caso, es una relación basada en el interés. A Chino le conviene tener un perrito faldero y al narrador, aunque no lo soporta, le interesa estar con él para recoger las migajas de su amigo. 

En cuanto a los personajes femeninos, Gini y la camarera son las dos que ostentan el protagonismo. No tan bien definidas como los masculinos, también resulta fácil imaginarlas.

Sábado, domingo es una novela muy accesible, mucho más que Rendición, en la que el lector tenía que poner de su parte para entender el mundo que Loriga había construido. En esta, no. En esta, la trama transita con calma y en un ambiente muy al alcance del lector, el que, por otra parte, parece que actúa como confesor del narrador. Como comenté antes, es una novela que se lee en un suspiro. Comienzas a leer los primeros párrafos y enseguida entras en materia. Es algo que se agradece. No obstante, lo que pensé que sería una línea recta se torna en un camino con curvas pues, el narrador, se desvía de la línea principal con relativa frecuencia. Él mismo lo reconoce y tiene que reconducir su discurso. Es algo que me ha divertido porque sentía como si estuviera conversando conmigo cara a cara, aunque creo que, esa desviación del tema central puede incomodar a otros lectores, haciendo que su interés fluctúe.

Pero si he señalar lo que más me ha gustado de esta novela diría que son las voces. En concreto la voz del narrador. Debe de ser complicadísimo dar voz a un adolescente cuando no lo eres y, sin embargo, en ese primer capítulo he sentido cómo un joven de diecisiete años me contaba su vida, con su forma de ver el mundo, con sus prioridades y sus preocupaciones. Esa voz es realmente auténtica. Y luego, de adulto, la voz cambia pero mantiene el influjo de todo lo que a su dueño le aconteció de joven. 

Por otra parte, hay un breve retrato de los barrios más humildes que me ha parecido muy real, esos ambientes en los que se hacinan las familias más pobres, donde es frecuente encontrar bandas callejeras, peleas, drogas y muertes. 

En definitiva, Sábado, domingo es una lectura que, si bien me ha parecido floja en la resolución y con algunas cuestiones que no me han llegado a convencer del todo, me ha gustado leer. Sin apenas diálogo, y con un par de capítulos largos, reitero que se lee con mucha rapidez y que a mí, con su intriga, me ha ayudado a olvidar lo que estamos viviendo, al menos por todo un día. 

Cierro la reseña con una frase que me golpeó de lleno en estos tiempos:

"Vives como si nada hasta que algo se te clava, y después se trata de sacarse esa espina, más que de seguir viviendo" [pág. 12]






 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


Puedes adquirirlo aquí:


jueves, 25 de abril de 2019

Presentación SÁBADO, DOMINGO de Ray Loriga

A principios de abril tuvimos la suerte de contar con la visita de Ray Loriga para presentar su última novela Sábado, Domingo (Alfaguara). El acto tuvo lugar en la Biblioteca Infanta Elena y se inició con las palabras de su directora, Anabel Fernández, quien apuntó que 'de Ray Loriga se ha dicho que es la estrella del rock de las letras y que redefine la ficción del siglo XXI'. A grandes rasgos hizo un resumen del argumento, mencionando que el eje central de la historia era un problema no resuelto que repercute con el paso del tiempo. Añadió además que, Sábado, Domingo 'muestra las zonas escondidas de las sombras que guardamos ocultas en nuestro interior', por eso, su protagonista, Federico, os resulta tan cercano. 

Acompañando a Loriga se encontraba el también escritor Salvador Gutiérrez quien inició su discurso haciendo un alegato a favor de las novelas legibles. 'Sábado, Domingo es una novela que se lee del tirón, de una forma ansiosa', apuntó. Hasta el extremo de tener que levantarse de la cama para continuar leyendo pues no podía dejar de pensar en la novela. En palabras de Gutiérrez, el argumento es adictivo pues el lector se enfrenta a una noche de sábado en la que dos amigos, Federico y Chino, viven un suceso brutal que los marcará para siempre. Esa noche de sábado transcurre durante un primer capítulo largo y continuará en un segundo, también largo, que transcurre durante un domingo en el que se recoge la vida de Federico veinticinco años después de aquel sábado narrado en primer lugar. Algo le hace recordar aquel suceso y comienza a recordar. 'A Federico, aunque es el mismo personaje, se le nota que han pasado esos veinticinco años por la forma de expresarse, de entender y mirar el mundo', dijo Gutiérrez. 

Destacó el conductor del acto que lo que más le maravillaba de las novelas de Loriga eran sus finales. Recordó la sensación que experimentó tras acabar de leer Rendición, 'con aquellas dos últimas frases. Parecía que toda la novela  había sido escrita para llegar a esas dos líneas finales'. Y con respecto a Sábado, Domingo, dijo que le había parecido un final majestuoso, un desenlace que cierra la novela perfectamente pero que deja al lector con una sensación de incertidumbre, preguntándose qué sería de Federico después. 'Creo que Loriga debería dar cursos para aprender a finalizar novelas', señaló. Y sobre ese final, sobre ese capítulo concretamente giró la primera pregunta del acto pues Gutiérrez manifestó tener curiosidad por saber si ese final fue lo que empujó a Loriga a escribir esta novela.




Siendo una novela que escarba en la manera en la que recordamos los sucesos del pasado, la forma en la que nosotros mismos construimos nuestra propia memoria 'sin ser conscientes completamente de lo sucedido realmente', Gutiérrez manifestó que, durante la lectura, se le habían venido a la cabeza dos autores y dos textos. Por un lado pensó en Juan Marsé y Últimas tardes con Teresa a lo que Loriga dijo que podía ser perfectamente pues Chino, con su aire chulesco y su pose sobrada podría recordar a la habilidad de Marsé a la hora dar peso a la frivolidad. Por otro lado, a Raymond Carver y su poema Bebiendo la noche' Al respecto, Loriga comentó que le gustaba mucho Carver y que incluso su narrativa podría recordar a Cheever. Compartió con los presentes una divertida anécdota sobre los finales abruptos en los cuentos de Carver que en realidad, no eran más que un artificio del editor quien decidía cortar los textos del autor justo en un punto álgido para dejar la tensión en el aire y provocar un golpe de efecto. 'Todos los cuentos de Carver tenían su final y seguramente eran magníficos pero su editor decidió eliminarlos y así se formó el Efecto Carver'. 

Loriga declaró que Sábado, Domingo había sido una novela muy distinta a Rendición en cuanto a la escritura. 'Rendición es una novela de ciencia-ficción, de un mundo inventado aunque con conexiones con el nuestro pero parte de un precepto totalmente distinto'. Una de las diferencias radica en el narrador. El de Rendición habla consigo mismo para intentar entender el mundo en el que vive y lo que lo rodea mientras que en esta última novela, el narrador intenta comprender su interior. 'Me gusta trabajar desde directrices muy diferentes. Me ha ayudado mucho cambiar de géneros, de texturas, de puntos de vista y de tonos de voz a lo largo de estos treinta años que llevo escribiendo para no repetir modelo y estirar algo que ya he hecho previamente. Necesito sentir vértigo con cada nueva novela'.

Quizá porque es una novela que empezó hace diez años, dicen que Sábado, Domingo parece una novela más clásica, más cercana a aquellos primeros trabajos del autor. Opiniones que reconfortan a Loriga pues, aunque han pasado muchos años y ha pretendido evolucionar, sigue siendo él mismo. 'Lo fundamental para mí a la hora de seguir escribiendo es mantener de manera constante el entusiasmo', declaró. 

Poco a poco algunos de los presentes se aventuraron a hacer algunas preguntas. Hubo quien se interesó por su faceta más cinematográfica y por saber si él escribía sus novelas pensando en llevarlas al cine. Aclaró que en ningún momento esa era su actitud. 'Cuando me meto a escribir una novela, mi cabeza está en la literatura y no en el cine. Bastante difícil es pensar en la estructura que debe sujetar una novela para idear el tipo de película que podría ser'. En cualquier caso, alegó que, siendo escritor de guiones, es lógico que sus novelas se contagien de manera casi intuitiva. 'Esta novela es muy cinematográfica pero si la miro desde el punto de vista de guionista y de producción, creo que se plantea un problema importante y es que necesitaríamos dos actores para un mismo personaje'.

Debido al argumento de la novela, se hicieron alusiones al caso de la Manada y Loriga dijo que era normal pues, el texto puede conducir al lector a recrear ese caso, 'pero no he escrito la novela debido a lo que sucedió. Como digo, esta novela comenzó a formarse hace diez años, lo que ocurre es que ese horror ha sucedido miles de veces a lo largo de la historia y de nuestra historia reciente', aclaró. Igualmente se le preguntó sobre sus títulos, si los tenía pensado con antelación o salían después de terminar las novelas. Explicó que con cada novela era distinto. 'Lo ideal es tener el título incluso antes de escribir la novela', pero en este caso, Sábado, Domingo era un título de trabajo. 'Mi intención era cambiarlo pero la editorial dijo que podría funcionar bien así, y así se quedó'. 




En cuanto al tono creíble con el que construye sus personajes dijo: 'Presto mucho atención a lo que sucede a mi alrededor, oigo conversaciones y luego voy anotando algunas cosas mentalmente'. 

Y poco más. De allí salimos con muchas ganas de embarcarnos en la lectura de Sábado, Domingo, algo que espero hacer en las próximas semanas. 



Ficha libro

Editorial: Alfaguara.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 272
Publicación: febrero, 2019
Precio: 18,90 €
ISBN: 978-84-9066-656-2
Disponible en e-Book.
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.







miércoles, 13 de septiembre de 2017

TERESA, EL CUERPO DE CRISTO (DRAMA - 2007).


Año: 2007

Nacionalidad: Española.

Director: Ray Loriga.

Reparto: Paz Vega, Leonor Watling, Geraldine Chaplin, José Luis Gómez, Eusebio Poncela, Álvaro de Luna, Paula Errando, Ángel de Andrés, Amparo Valle, Andrés Gertrudix, Javier Mejía, Francesc Garrido, Manuel Morón, Azucena de la Fuente, Gregorio A. Sebastián, Carolina Bona.

Género: Drama.

Sinopsis: Siglo XVI. Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de un hidalgo de Ávila, se resiste a aceptar su papel de mujer en un mundo de hombres: no quiere limitarse a ser esposa y madre. Siente que tiene que haber algo más elevado. Quiere escribir, quiere leer, quiere aprender. En busca de ese "algo" que le falta, ingresa en un convento de clausura. Su decepción no puede ser mayor: tras las paredes del claustro reina el materialismo y la misma frivolidad de los que ella viene huyendo. Así, decide iniciar una cruzada de oración y sacrificio para reformar las reglas de la convivencia monástica.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Desde el momento en el que supe que tras el guion y la dirección de esta película se encontraba Ray Loriga, mi interés por visionar este largometraje aumentó considerablemente. Me resultaba curioso que un autor como Ray Loriga hubiera puesto los ojos en la santa y se hubiera propuesta embarcarse en la aventura de contar una parcela de su vida. Me apetecía comprobar cómo enfocaba la historia, qué momentos de su vida elegía narrar y qué tratamiento daba a la historia de una mujer cuyo eco retumbará para siempre. 

Teresa, El cuerpo de cristo es una película que ya cuenta con una década a su espalda. Rodada en la ciudad abulense, narra la vida de Santa Teresa de Jesús desde el momento en el que siente la necesidad de entregarse a Dios como esposa hasta el momento de fundar el primer convento a las afueras de las murallas de Ávila. 

Resultado de imagen de teresa el cuerpo de cristoTras la introducción de una voz en off perteneciente al maestro Gaspar Daza (Eusebio Poncela), que nos narra a grandes rasgos la situación religiosa de España, con el Santo Oficio llenando las mazmorras de herejes, brujas y endemoniadas y organizando grandes actos de fe, la institución que conforma la Iglesia no vive sus mejores momentos. En estas circunstancias la joven Teresa de Ahumada, hija de un hidalgo de Ávila, se entrega a los placeres de la juventud y su honra queda mancillada, actos que se engrandecen con el correr de los bulos y rumores por la ciudad. En su interior ya bulle la necesidad de encontrar a Dios, se siente llamada por el Altísimo y cree que el mejor modo de no manchar la honra familiar y conseguir su propósito es entrar en un convento.

Cargada con una pila de libros y portando ostentosos vestidos, cruzará las puertas del convento de la Encarnación para emprender su propia cruzada. Pero la vida en el convento no es lo que esperaba. Con un fervor exacerbado que raya en la obsesión, Teresa comprueba cómo la vida dentro de los muros del convento siguen habiendo privilegios, clases y privilegios, algo a lo que ella muestra su rechazo. Tras el periodo de novicia pasará a desposarse con Dios, y será entonces cuando comience a tener visiones, ataques, convulsiones. Su excesiva fe, que muchos tachan de soberbia le acarreará numerosos problemas, pero ella no cejará en su empeño. En su deseo de encontrar a Dios en su interior, se infringirá castigos y se mortificará hasta el punto de la extenuación. Familiares y amigos temerán por su vida y porque su comportamiento, que ya transciende más allá de las paredes del convento, consiga despertar el interés del Santo Oficio que sigue a la caza de iluminados y alumbrados. Pero Teresa nada teme y, apoyada por unos y repudiada por otros,  luchará hasta establecer el primero de los doce conventos que fundará por toda España. 

Quien conozca aunque sea a grandes pinceladas la vida de Santa Teresa encontrará en esta película detalles históricos que le sonarán pero también hay episodios que para mí eran totalmente desconocidos y que no estoy segura de que estén al alcance del público en general. No quiero desvelar nada de los momentos de su vida que más significativos me han parecido pero hay acontecimientos que me han sorprendido mucho, como por ejemplo, descubrir que sus orígenes se apartaban mucho de la religión católica.

La película que dirige Loriga no solo recrea la vida de la santa,  también aprovecha el escritor y director para hacernos llegar pasajes de los libros que ella escribió, recitados por su propia voz en off y que me han parecido sumamente bellos. 

Respecto a las interpretaciones, es justo decir que me han gustado bastante. Con lo poco partidaria que soy del trabajo de Paz Vega, algo que confieso que tiene más que ver con su faceta personal que con su faceta profesional (prejuicios que a veces me asoman), he de reconocer que ha sabido encarnar muy bien a la santa. Con la mirada llena de fervor, los movimientos delicados, la voz impregnada de un profundo misticismo, la actriz ha conseguido que me acerque a la figura de Santa Teresa y, sin juzgarla, pueda entender sus motivaciones. No ha sido una interpretación muy alabada por espectadores pero mentiría si dijera que su papel no me ha parecido creíble. 


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En cuanto al resto del reparto, sinceramente creo que todos hacen un gran papel. Cuenta esta película con importantes nombres entre los que destaco a Eusebio Poncela o Manuel Morón. Geraldine Chaplin da vida a la priora del convento y aunque es una actriz que siempre me gusta, creo que no ha sido un acierto contar con ella por su profundo acento galo. 

Por otro lado considero que el trabajo de Ray Loriga como director es estupendo. Llegaría a decir que incluso me gustan las imágenes de los créditos iniciales donde el director juega con la metáfora de unas palomas volando alrededor de Teresa y que cada cual puede interpretar como quiera pero que, sin duda, hacen referencia a lo que todos imaginamos. De todos modos, de la dirección de la película, lo que más me ha gustado es el ambiente de recogimiento que se siente a lo largo de todo el metraje, un ambiente que viene intensificado por los continuos contrastes de luces y sombras que me han resultado muy logrados.

Teresa, El cuerpo de Cristo es una película que cuenta con un montón de opiniones negativas. La tachan de aburrida, sosa, soporífera, prepotente, pero para gustos los colores. A mí sinceramente me ha gustado. En ningún momento se me ha hecho lenta, ni me ha parecido que el director pretenda ensalzar a la enésima potencia a una mujer por la que siente admiración, obviando episodios de su vida más peliagudos. Ray Loriga se centra en los inicios de esta mujer como religiosa y querer abarcar más sí que hubiera sido peligroso. 

Así que, en definitiva, creo que es una propuesta bastante digna, un acercamiento honesto a la vida de la santa, con un buen reparto, una ambientación magnífica y una banda sonora que es una delicia para los oídos. Así que, si quieres conocer algo más de Santa Teresa de Jesús, te recomiendo ver esta película. Y si lo quieres conocer todo, lee los libros que escribió. 





Trailer:






[Imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

viernes, 8 de septiembre de 2017

RENDICIÓN de Ray Loriga.


Editorial: Alfaguara.
Premio Alfaguara de Novela 2017.
Fecha publicación: mayo, 2017.
 Precio: 22,90 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 216
Edición: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788420426860
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Ray Loriga (Madrid, 1967), novelista, guionista y director de cine,es autor de las novelas Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya sólo habla de amor (2008), Sombrero y Mississippi (2010), El bebedor de lágrimas (2011) y Za Za, emperador de Ibiza (2014), y de los libros de relatos Días extraños (1994), Días aún más extraños (2007) y Los oficiales y El destino de Cordelia (2009). Su obra literaria, traducida a catorce idiomas, es una de las mejor valoradas por la crítica nacional e internacional. Como guionista de cine ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. Ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El Europeo, El País y El Canto de la Tripulación.

Sinopsis

¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?

La guerra dura ya una década y nadie sabe a ciencia cierta cómo transcurre, qué bando fue el agresor y cuál el agredido. En la comarca, la vida ha continuado entre el temor a la delación y la añoranza de los que fueron al frente.  Cuando llega el momento de evacuar la zona por seguridad, él emprende camino junto a su mujer y al niño Julio, que ayuda a amortiguar el dolor por la ausencia de los hijos soldados. 

Un futuro protegido parece aguardarles en la ciudad transparente, donde todo es de dominio público y extrañamente alegre. Allí los recuerdos desaparecen; no existe intimidad, ni siquiera se puede sentir miedo. Hasta el momento en que la conciencia despierta y se impone asumir las consecuencias.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Justo cuando estaba de vacaciones, salió a la luz en este rincón la entrevista que le hicimos Ray Loriga, último ganador del Premio Alfaguara de Novela por Rendición, y que puedes leer aquí. Aquel encuentro fue especialmente significativo para mí por dos motivos, primero por tener la oportunidad de sentarme a conversar con un autor con su trayectoria, una máquina de creatividad que lo mismo se enfrenta a una novela, a un guion de cine o dirige una película. Segundo porque la lectura de Rendición me generó mucha curiosidad y me fue ganando poco a poco, conduciéndome por unos derroteros que me sorprendieron hasta un final que me noqueó.

En Rendición Ray Loriga plantea un mundo propio para escarbar en las profundidades del ser humano. El argumento aborda la historia de un matrimonio que vive a la espera de recibir noticias de sus hijos. Los jóvenes Augusto y Pablo faltan del hogar familiar hace un año, enviados al frente de una guerra que dura ya diez años y que parece no querer acabarse.

A pesar de la existencia de un conflicto, y que imaginamos se desarrollar muy lejos de ellos, la vida sigue transcurriendo de manera tranquila aunque tengan que resignarse al vacío producido por la ausencia de los hijos. A modo de compensación, la vida coloca ante la puerta de la vivienda del matrimonio a un niño de 9 años, aparecido casi de la nada, que no pronuncia palabra, al que el matrimonio decide acoger en su hogar para cuidarlo y al que ponen por nombre Julio. Esta especie de adopción pasa por ocultar la existencia del pequeño en el sótano de la vivienda, pues en una guerra nunca sabes qué consecuencias nefastas pueden acarrear tus actos.

Sin excesivas explicaciones, sin conocer prácticamente nada del mundo en el que el matrimonio reside, sin que sepamos contra qué país (si es que existe tal concepción) están en guerra, el matrimonio recibe la noticia que tienen que evacuar por motivos de seguridad y dirigirse a una ciudad-refugio. Emprenden así un periplo complejo, lleno de inquietudes, traiciones y sobresaltos  hasta que, no sin pasar por numerosas penalidades, consiguen llegar a una ciudad transparente que los recibe con los cuerpos suspendidos y balanceantes en el aire  de los que han sido considerados unos traidores.

Resultado de imagen de ciudad transparente

La ciudad está controlada por un gobierno provisional, construida con tabiques de cristal, donde todo se ve, lo público y lo privado, donde nada tiene olor ni parece existir ni el frío ni el calor y donde es imposible tener acceso a la información del exterior pues no hay ni televisor ni radio. A pesar de la escasez de libertad e intimidad los habitantes parecen vivir felices y eso supone un buen augurio. Pero a nuestro narrador, tanta exudación de felicidad comienza a mosquearle y sin poder evitarlo empieza a cuestionarse todo lo que le rodea, a analizar el sistema que los dirige, a pensar que tanta felicidad y dicha no puede ser buena pues la vida es una moneda de doble cara que equilibra la existencia del ser humano. Todo ello romperá la estabilidad de la ciudad, afectará a las relaciones con su esposa, que parece casi abducida por el sistema, provocando una serie de sucesos inesperados que alterarán por completo la vida del narrador hasta llegar a un desenlace que provocará un giro brutal en la trama, un guantazo a dos manos que impacta y te deja sin aliento. En mi caso, ha resultado ser un final que también me ha provocado una profunda tristeza.

martes, 8 de agosto de 2017

ENTREVISTA a RAY LORIGA (Rendición).

megustaleer - Ray LorigaAutor

Ray Loriga (Madrid, 1967), novelista, guionista y director de cine,es autor de las novelas Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya sólo habla de amor (2008), Sombrero y Mississippi (2010), El bebedor de lágrimas (2011) y Za Za, emperador de Ibiza (2014), y de los libros de relatos Días extraños (1994), Días aún más extraños (2007) y Los oficiales y El destino de Cordelia (2009). Su obra literaria, traducida a catorce idiomas, es una de las mejor valoradas por la crítica nacional e internacional. Como guionista de cine ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. Ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El Europeo, El País y El Canto de la Tripulación.

megustaleer - Rendición (Premio Alfaguara de novela 2017) - Ray LorigaSinopsis

¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?

La guerra dura ya una década y nadie sabe a ciencia cierta cómo transcurre, qué bando fue el agresor y cuál el agredido. En la comarca, la vida ha continuado entre el temor a la delación y la añoranza de los que fueron al frente.  Cuando llega el momento de evacuar la zona por seguridad, él emprende camino junto a su mujer y al niño Julio, que ayuda a amortiguar el dolor por la ausencia de los hijos soldados. 

Un futuro protegido parece aguardarles en la ciudad transparente, donde todo es de dominio público y extrañamente alegre. Allí los recuerdos desaparecen; no existe intimidad, ni siquiera se puede sentir miedo. Hasta el momento en que la conciencia despierta y se impone asumir las consecuencias.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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La semana pasada, al anunciaros que me cogía vacaciones, os comenté que tenía intención de publicar algunas entrevistas que aún estaban pendientes. La que realizamos a Ray Loriga en el mes de junio era una de ellas. He considerado que, dado que Loriga se ha alzado recientemente con el Premio Alfaguara de Novela, no podía quedar en el tintero hasta el mes de septiembre, máxime cuando, de Rendición, el jurado del premio ha dicho que se trata de «Una novela kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos». Así que, aquí la tenéis.  Esto es lo que Ray Loriga nos contó.

Marisa G.- Ray, en primer lugar muchas felicidades por ese premio. A un autor con una trayectoria como la tuya no le hacen falta premios para reafirmarse aunque siempre vienen bien, ¿verdad?

Ray L.- Muchas gracias. Y sí que viene bien. Viene bien en todos los sentidos, no solamente en lo crematístico, por ser finos, sino también por la exposición, la difusión por Hispanoamerica que te permite llegar a más lectores. Aunque de todos modos, con el libro anterior estuve en la Feria de Bogotá, en Guadalajara,... Siempre he viajado con los libros. No obstante, esto es más brutal. Por otro lado, hay que tener en cuenta el prestigio del jurado, tan exquisito. Son colegas a los que he leído, salvo a Eva Cosculluela, la librera de Zaragoza a la que conozco y además escribe crítica literaria. También habría que considerar los antecedentes, los anteriores premiados,... Todo eso junto hace que uno siga con ganas de seguir trabajando.

M.G.- Te he leído decir que es un premio honesto. Algo muy importante.

R.L.- Lo he dicho muchas veces y la gente lo dudará mil veces más porque aquí parece que todo es sospechoso. Yo yo he sido jurado de ese premio y no supe nunca quién estaba debajo de cada plica. Ni yo lo supe ni la editorial me dio nunca ninguna pista de quién podría ser.

M.G.- Has escrito novelas, relatos, guiones de cine. No solo eres escritor, también has dirigido dos películas. Una que es una adaptación de una de tus novelas y la otra Teresa, el cuerpo de Cristo. Me llama la atención que te fijaras en la religiosa para hacer la película.

R.L.- En una santa de Ávila y de Triana. Lo dije en su día, me gustaba mucho la figura de Teresa. La he leído con frecuencia. Para empezar es la primera mujer doctora de la Iglesia en un tiempo muy duro para las mujeres, muy difíciles. Lo sigue siendo ahora así que imagínate antaño. Además era muy buena escritora y muy  buena lectora. La santa patrona de todos los escritores católicos del mundo.

M.G.- ¿En serio? Eso no lo sabía.

R.L.- Eso lo sabe poca gente. Lo que incluye a Samuel Beckett y por supuesto a todos los irlandeses. Todo eso me hacía ilusión porque, aunque no sea especialmente creyente, me interesaba la dimensión intelectual de esta mujer.

M.G.- A Santa Teresa no le gustaba absolutamente nada esta ciudad en la que estamos, Sevilla. 

R.L.- No lo pasó muy bien por aquí.

M.G.- Eso he leído. Por lo visto, también comentaba que a las sevillanas se nos nota en la mirada que estamos  alejadas de Dios.

R.L.- Tenía carácter la mujer. En Madrid no la dejaban ni entrar.


M.G.- Carácter fuerte, sí. Bueno centrémonos en Rendición. Se dice que es una novela con un toque distópico y digo solo «un toque» porque es verdad que dibujas un mundo diferente al que vivimos pero también hay similitudes con nuestra realidad.

R.L.- La verdad es que lo de las distopía lo voy a quitar de la promoción porque esta novela habla de hoy, de aquí y de ahora. Al menos ese era mi empeño aunque utilizara el territorio de la fábula y algo que me inventé que se llama «retrofuturo», aunque tampoco me lo he inventado del todo. Son esos futuros que nunca llegaron a ser. En realidad, quería hablar de mis dudas de este hoy, de este aquí y de este ahora. Y cuando digo de este aquí no me refiero a Sevilla o a España, me refiero, como mínimo, al mundo occidental.


M.G.- Pero de todos modos Ray, tú aquí planteas cuestiones que enlazan con esta distopía de la que hablamos. Por ejemplo hay una guerra que dura diez años, un sistema de seguimiento de las personas,... Pero también te digo que las emociones y las sentimientos del narrador son muy de este mundo.

R.L.- Exacto. Lo que he intentado es un acercamiento casi hiperrealista a una fábula, aunque no sé si lo he conseguido. Los personajes se hacen inventario constante de su situación y comprueban, por ponerte un ejemplo, cuántas latas de atún les quedan. Quería jugar con dos técnicas, con esos dos mundos. Uno parece el futuro pero luego está ese conteo de la realidad, el saber que nos quedan exactamente dos latas de atún, una botella de vino,... Y cada vez nos va quedando menos.


M.G.- En la sinopsis figura la siguiente pregunta: «¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias?» ¿Esta interrogación define, explica, justifica toda la novela?

R.L.- De alguna manera sí. A circunstancias distintas, ¿quiénes somos de verdad? ¿Qué es del poderoso cuando pierde el poder? ¿Qué es del humilde cuando lo gana? De todas esas cuestiones es de las que quería hablar. 

M.G.- Y lo haces a través de un matrimonio que acoge a un niño que aparece de repente en la puerta de la casa. Me resulta curioso que tengas la costumbre de no poner nombres a los personajes. En Rendición, hay personajes que sí lo tiene pero los principales no, ¿por qué?


R.L.- Bueno, en algunas de mis novelas sí lo tienen y en otras no. Tengo una novela que se llama Trífero, es el apellido del protagonista -Saúl Trífero-. En Tokio no nos quiere, el protagonista es un hombre que va olvidándolo todo y al final no recuerda ni su nombre. En esta lo que pretendía era invitar al lector, de alguna manera, a un monólogo interior donde el personaje no está contando al lector lo que le sucede, ni lo que piensa, ni lo que siente, sino que se lo está contando a sí mismo, con lo cual él sí sabe cómo se llama y a su mujer él la llama «Ella» porque él sí sabe cómo se llama su mujer, y sabe de qué país está hablando, de qué guerra,... He intentado ese equilibrio sutil para que el lector pudiera asistir a una narración donde el personaje obvia las cosas que da por sentadas.

M.G.- Es como si estuviera escribiendo un diario.

R.L.- Es un runrún de su cabeza. Ni siquiera tiene la intención de dejar nada por escrito. El personaje va reaccionando según van sucediendo las cosas.

M.G.- En este matrimonio, entre él y ella, hay diferencias culturales. Ella es mucho más culta mientras él es más ignorante. No sé si esto ha influido a la hora de elegir la voz narradora. ¿Por qué contar la historia a través de él y no de ella?

R.L.- Bueno, alguna voz tenía que elegir pero normalmente me he sentido más confortable con una voz masculina. De todos modos tengo un personaje, Virginia, una joven periodista que reaparece en algunos de mis libros como por ejemplo El hombre que inventó Manhattan con la que me divierto mucho. En cualquier caso, lo que me sale más natural es escribir con la voz de un hombre porque para mí, está claro, es más cercano. Esto no quiere decir que sea más fácil porque todas las voces son difíciles en literatura. Y ese hombre no se parece a mí en nada. 

M.G.- Me gusta que lo aclares porque quería preguntártelo. De todos modos, y como digo, hay diferencias culturales entre él y ella. Él tiene un sentido muy fuerte de lo que es el bien y el mal, al menos yo así lo percibo.

R.L.- Bueno tiene las verdades del barquero. Que nadie se piense que el tipo este le va a descubrir ahora... Lo que yo he intentado en el libro es, una vez creada esa voz y ese personaje, ser justo con esas reglas y no incluir mi voz por encima de la suya.

M.G.- Pero en comparación con ella... Ella es mucho más manipulable.

R.L.- Ella se adapta mejor al entorno. 

M.G.- Más maleable, entonces.

R.L.- No lo sé. Quizá la palabra sea versátil. El matiz es muy fino. Ella se adapta mejor en un mundo darwinista. Antes se hacía hincapié en la constancia del ser humano. Ahora todo el mundo dice que la capacidad del futuro es la flexibilidad, la capacidad de cambiar y adaptarte a una nueva circunstancia. Y es en esa situación en la que yo quería indagar y ver si los lectores comparten conmigo algunas de mis dudas, mis inquietudes,...

M.G.- A ver, no hay necesidad de elegir entre un personaje u otro pero si como lectora me tengo que posicionar, y siguiendo la corriente del maniqueísmo, yo me quedo con él. Me parece mejor persona.

R.L.- Una valoración injusta porque ella no llega a explicarse por sí misma. Solo sabemos de ella lo que él nos cuenta.

M.G.- Hombre, visto así...  No lo había pensado.

Bueno,  ¿y qué cuentas de Julio, el niño que acoge el matrimonio? ¿Qué papel pretendías que jugara en la narración?


R.L.- Tampoco te puedo contar mucho pero pretendía que creara inquietud porque primero el niño no habla, no sabemos de dónde viene, no sabemos si pertenece al enemigo. Lo único que sabemos es de la necesidad del matrimonio por llenar la ausencia de sus hijos con otro cariño y otro cuidado. Él teme que la primera palabra que el niño diga no sea «Gracias» y esa inquietud es la que cruza toda la novela.

M.G.- A él lo veo evolucionar a lo largo de la historia. Es un personaje que se hace mil preguntas y que reafirma esa teoría de que a los gobiernos no les interesa un pueblo que piensa por sí mismo.

R.L.- No, no... Si ya hemos consensuado entre unos cuantos ¿para qué vas a opinar tú? También he querido indagar en estos temas que no son estrictamente políticos, sino sociales. Es decir, la política es la organización de lo social. Somos un grupo y nos tenemos que organizar de alguna manera. O eso o nos matamos en una guerra. Quería plantear qué lugar tenía la identidad de cada uno, la identidad individual, y cómo es juzgada por el consenso general. Si eres un estorbo para nuestra felicidad, nosotros decidiremos. Te dejaremos la libertad de expresión pero no nos interesa un pimiento. 

M.G.- Rendición es una novela de frases potentes.

R.L.- En el fondo es literatura.

M.G.- Sí pero hay literatura que te hace reflexionar y en esta novela hay mucha reflexión.

R.L.- La buena literatura tiene que ir asociada a la reflexión. Con esto no quiero decir que la mía lo sea. No presumo de eso.

M.G.- Bueno, la crítica y los lectores lo dicen.




R.L.- Sí, han salido críticas muy serias, de muy buenos críticos literarios que casi me avergüenzan pero por otro lado me alegran mucho. Esto es ditirambo, elogio por encima de mérito que yo agradezco mucho. Ellos piensan que es una buena novela y tampoco quiero pecar de falsa humildad porque es lo que yo pretendía conseguir, una buena novela, buena literatura pero la literatura pasa por mil cosas, el sonido, el ritmo, el fraseo,... Y por supuesto está la intención y el hecho de llegar al lector. Es muy difícil conseguir todo eso. Ese es el trabajo de un escritor. 

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