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lunes, 30 de marzo de 2020

SÁBADO, DOMINGO de Ray Loriga

megustaleer - Sábado, domingo - Ray Loriga

Editorial: Alfaguara
Fecha publicación: febrero, 2019
Precio: 18,90 €
Género: Novela 
Nº Páginas: 224 
Encuadernación: Tapa blanda con solapas 
ISBN: 9788423356959 
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autor

Ray Loriga (Madrid, 1967), novelista, guionista y director de cine, es autor de las novelas Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya sólo habla de amor (2008), El bebedor de lágrimas (2011), Za Za, emperador de Ibiza (2014), Rendición (2017; Premio Alfaguara de novela) y Sábado, domingo (2019); de Sombrero y Mississippi (2010), y de los libros de relatos Días extraños (1994), Días aún más extraños (2007) y Los oficiales y El destino de Cordelia (2009).

Su obra literaria, traducida a quince idiomas, es una de las mejor valoradas por la crítica nacional e internacional. Como guionista de cine ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. Ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El Europeo, El País y El Canto de la Tripulación.

Sinopsis

«Todo el mundo tiene un recuerdo oscuro, una medusa tenebrosa que, en perfecta simetría, mancha el futuro de su existencia.»

Sábado, domingo narra una historia y la vuelve a contar años después. En la primera, un adolescente relata un suceso escabroso del verano anterior. Junto con su amigo Chino, salen un sábado y ligan con una camarera. La noche parece ir bien, hasta que todo se tuerce y acaba en desastre: es un funesto sábado que nuestro narrador se niega a recordar. Pero después de cada sábado, viene un domingo.

Veinticinco años después, ese adolescente, que ahora es un hombre con muchas malas decisiones a cuestas, acompaña a su hija a la fiesta de Halloween en el Colegio Internacional de las afueras de Madrid. Allí comparte charla con una mujer desconocida que se oculta tras la máscara de un disfraz. La conversación, intrascendente en apariencia, pronto lo conduce a aquella noche. No hay más remedio que aceptar que finalmente es domingo, el día que nos obliga a enfrentarnos a nuestro pasado.

Sábado, domingo es una novela sobre la culpa, sobre las deudas que se asumen como propias en la vida y sobre la huida que se impone cuando aceptar la realidad parece no ser posible.


[Información tomada directamente del ejemplar]


Ray Loriga ha pasado por este blog en formato entrevista, reseña literaria y reseña cinematográfica. Lo conocí cuando publicó Rendición, novela con la que se alzó con el Premio Alfaguara en 2017. Conversando con él (puedes leer la entrevista aquí), descubrí algunos aspectos de su vida que me resultaron muy interesantes, como su faceta de cineasta, de ahí que me lanzara a ver la película Teresa, el cuerpo de Cristo. Muy recomendable. Y ahora regresa a este espacio con su última novela. Sábado, domingo (Alfaguara) vio la luz hace algo más de un año. Loriga visitó Sevilla para presentarla, acudí a aquel acto, pero no ha sido hasta estos últimos días cuando me he sentado a leerla. De breve extensión, algo más de doscientas páginas pero con una grafía grande y anchos márgenes, os garantizo que se lee de una sentada, en un único día de confinamiento. 

Partamos de la estructura. La novela cuenta con dos capítulos más una coda. El primero de ellos, Sábado, ubica la acción en el verano madrileño de 1988. El narrador, del que tardaremos en saber su nombre, cuenta con retrospectiva los sucesos ocurridos durante un fin de semana del año previo, concretamente durante un sábado. Por entonces, no era más que un joven de diecisiete años que solía ir de andanzas con Chino, un tipo algo pendenciero, de su misma edad, al que no le faltaban las mujeres. Juntos acudirán a la fiesta de Gini, la prima del narrador, pero también conocerán a Fernanda, una joven camarera sudamericana que trabaja en un VIPS. Los tres deciden terminar la noche en casa de Chino. Lo que allí ocurra, no te lo voy a contar, entre otras cosas porque ni siquiera el lector o el narrador lo sabe. Ambos, lector y narrador, descubriremos la verdad al final de la novela.

El capítulo segundo se titula Domingo. Han transcurrido veinticinco años desde el capítulo anterior. Estamos en el Madrid de 2013. El narrador está divorciado y es padre de una joven, que estudia en el Colegio Internacional. Junto a ella acude a una fiesta de Halloween y allí se reencontrará con parte de su pasado. 

Por último, la coda, que traslada al lector a México, en el año 2014, un fragmento que, según nos contó Loriga en la presentación de la novela, lo tenía pensado antes de ponerse a escribir la historia. 

Esta es la trama de Sábado, domingo. Lo que Ray Loriga pretende es escarbar en el sentimiento de culpa y duda. Durante veinticinco años, el narrador no ha dejado de darle vueltas a lo que ocurrió en casa de Chino aquella noche de sábado. No tiene claro qué sucedió realmente pero le pesa haber participado en lo que fuera. Ese primer capítulo comienza con bastante intriga. Sabemos que algo ocurrió, algo que el narrador ha querido borrar de su mente pero que, tras ver de lejos a una persona, vuelve a recordar los sucesos de aquella noche. Es un primer capítulo que termina con un giro brutal de los acontecimientos pero también con un gran desconocimiento, que no me resulta del todo convincente. Me cuesta mucho trabajo asumir que el narrador actúe como lo hace. Uno se puede esconder pero, de algún modo, alguien termina por encontrarte. No quiero dar más detalles para no romper la historia.

En el segundo capítulo se narrará un reencuentro del que el narrador no puede huir. A pesar de que ha intentado esquivar su pasado, este llamará a su puerta con dos buenos golpes. En esta parte de la historia entra en escena el juego de las casualidades, gente que se conoce en un determinado momento, en un determinado lugar y que, haciendo alusión a ese refrán que dice que el mundo es un pañuelo, viene a demostrar que, a la postre, todo el mundo se conoce de un modo u otro.

En cuanto a la resolución, me esperaba algo mucho más impactante, un desarrollo de los hechos más dramático, con más consecuencias, tanto en el pasado como en el presente.  

Con respecto a los personajes, creo que están bien definidos y es fácil imaginarlos. Del narrador, sabremos que es hijo único (bueno, esto lo dejo ahí), de familia de clase media, aunque antes eran muy humildes pero prosperaron, buen estudiante y epiléptico (dato importante). Veinticinco años después, su vida ha dado muchos bandazos personales y sentimentales, pero tiene entre manos un proyecto que puede hacerlo resurgir.  El narrador adolescente y el narrador adulto no han cambiado tanto. Sigue estando tan perdido como lo estaba de joven y eso se percibirá en el tipo de vida que ha llevado y en el actual punto de su existencia.

Chino es el otro gran protagonista, un chulo, un tipo de pocas palabras que prefiere invertir el tiempo en la acción en vez de en el diálogo. Es un tío que cae bien a las mujeres, a las que se las camela con facilidad, con labia. Es de lo único que habla, de sus conquistas amorosas y sus escarceos sexuales, porque para lo demás, es mucho más hermético. Mal estudiante, con un expediente académico nefasto, expulsado de varios centros y a punto de ser enviado a un correccional, a Chino todo le da igual, mientras vaya rompiendo corazones.

La relación entre Chino y el narrador se basa en la habilidad que tiene el primero para conquistar a las mujeres. El narrador sabe que, estando con Chino, conocerá a jóvenes con las que intentar un acercamiento aunque él, de quien está realmente enamorado es de su prima Gini. Pero entiende que con ella no tiene ninguna posibilidad, y mira que lo intenta, así que, se arrima a Chino por si cae algo. En cualquier caso, es una relación basada en el interés. A Chino le conviene tener un perrito faldero y al narrador, aunque no lo soporta, le interesa estar con él para recoger las migajas de su amigo. 

En cuanto a los personajes femeninos, Gini y la camarera son las dos que ostentan el protagonismo. No tan bien definidas como los masculinos, también resulta fácil imaginarlas.

Sábado, domingo es una novela muy accesible, mucho más que Rendición, en la que el lector tenía que poner de su parte para entender el mundo que Loriga había construido. En esta, no. En esta, la trama transita con calma y en un ambiente muy al alcance del lector, el que, por otra parte, parece que actúa como confesor del narrador. Como comenté antes, es una novela que se lee en un suspiro. Comienzas a leer los primeros párrafos y enseguida entras en materia. Es algo que se agradece. No obstante, lo que pensé que sería una línea recta se torna en un camino con curvas pues, el narrador, se desvía de la línea principal con relativa frecuencia. Él mismo lo reconoce y tiene que reconducir su discurso. Es algo que me ha divertido porque sentía como si estuviera conversando conmigo cara a cara, aunque creo que, esa desviación del tema central puede incomodar a otros lectores, haciendo que su interés fluctúe.

Pero si he señalar lo que más me ha gustado de esta novela diría que son las voces. En concreto la voz del narrador. Debe de ser complicadísimo dar voz a un adolescente cuando no lo eres y, sin embargo, en ese primer capítulo he sentido cómo un joven de diecisiete años me contaba su vida, con su forma de ver el mundo, con sus prioridades y sus preocupaciones. Esa voz es realmente auténtica. Y luego, de adulto, la voz cambia pero mantiene el influjo de todo lo que a su dueño le aconteció de joven. 

Por otra parte, hay un breve retrato de los barrios más humildes que me ha parecido muy real, esos ambientes en los que se hacinan las familias más pobres, donde es frecuente encontrar bandas callejeras, peleas, drogas y muertes. 

En definitiva, Sábado, domingo es una lectura que, si bien me ha parecido floja en la resolución y con algunas cuestiones que no me han llegado a convencer del todo, me ha gustado leer. Sin apenas diálogo, y con un par de capítulos largos, reitero que se lee con mucha rapidez y que a mí, con su intriga, me ha ayudado a olvidar lo que estamos viviendo, al menos por todo un día. 

Cierro la reseña con una frase que me golpeó de lleno en estos tiempos:

"Vives como si nada hasta que algo se te clava, y después se trata de sacarse esa espina, más que de seguir viviendo" [pág. 12]






 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


Puedes adquirirlo aquí:


jueves, 25 de abril de 2019

Presentación SÁBADO, DOMINGO de Ray Loriga

A principios de abril tuvimos la suerte de contar con la visita de Ray Loriga para presentar su última novela Sábado, Domingo (Alfaguara). El acto tuvo lugar en la Biblioteca Infanta Elena y se inició con las palabras de su directora, Anabel Fernández, quien apuntó que 'de Ray Loriga se ha dicho que es la estrella del rock de las letras y que redefine la ficción del siglo XXI'. A grandes rasgos hizo un resumen del argumento, mencionando que el eje central de la historia era un problema no resuelto que repercute con el paso del tiempo. Añadió además que, Sábado, Domingo 'muestra las zonas escondidas de las sombras que guardamos ocultas en nuestro interior', por eso, su protagonista, Federico, os resulta tan cercano. 

Acompañando a Loriga se encontraba el también escritor Salvador Gutiérrez quien inició su discurso haciendo un alegato a favor de las novelas legibles. 'Sábado, Domingo es una novela que se lee del tirón, de una forma ansiosa', apuntó. Hasta el extremo de tener que levantarse de la cama para continuar leyendo pues no podía dejar de pensar en la novela. En palabras de Gutiérrez, el argumento es adictivo pues el lector se enfrenta a una noche de sábado en la que dos amigos, Federico y Chino, viven un suceso brutal que los marcará para siempre. Esa noche de sábado transcurre durante un primer capítulo largo y continuará en un segundo, también largo, que transcurre durante un domingo en el que se recoge la vida de Federico veinticinco años después de aquel sábado narrado en primer lugar. Algo le hace recordar aquel suceso y comienza a recordar. 'A Federico, aunque es el mismo personaje, se le nota que han pasado esos veinticinco años por la forma de expresarse, de entender y mirar el mundo', dijo Gutiérrez. 

Destacó el conductor del acto que lo que más le maravillaba de las novelas de Loriga eran sus finales. Recordó la sensación que experimentó tras acabar de leer Rendición, 'con aquellas dos últimas frases. Parecía que toda la novela  había sido escrita para llegar a esas dos líneas finales'. Y con respecto a Sábado, Domingo, dijo que le había parecido un final majestuoso, un desenlace que cierra la novela perfectamente pero que deja al lector con una sensación de incertidumbre, preguntándose qué sería de Federico después. 'Creo que Loriga debería dar cursos para aprender a finalizar novelas', señaló. Y sobre ese final, sobre ese capítulo concretamente giró la primera pregunta del acto pues Gutiérrez manifestó tener curiosidad por saber si ese final fue lo que empujó a Loriga a escribir esta novela.




Siendo una novela que escarba en la manera en la que recordamos los sucesos del pasado, la forma en la que nosotros mismos construimos nuestra propia memoria 'sin ser conscientes completamente de lo sucedido realmente', Gutiérrez manifestó que, durante la lectura, se le habían venido a la cabeza dos autores y dos textos. Por un lado pensó en Juan Marsé y Últimas tardes con Teresa a lo que Loriga dijo que podía ser perfectamente pues Chino, con su aire chulesco y su pose sobrada podría recordar a la habilidad de Marsé a la hora dar peso a la frivolidad. Por otro lado, a Raymond Carver y su poema Bebiendo la noche' Al respecto, Loriga comentó que le gustaba mucho Carver y que incluso su narrativa podría recordar a Cheever. Compartió con los presentes una divertida anécdota sobre los finales abruptos en los cuentos de Carver que en realidad, no eran más que un artificio del editor quien decidía cortar los textos del autor justo en un punto álgido para dejar la tensión en el aire y provocar un golpe de efecto. 'Todos los cuentos de Carver tenían su final y seguramente eran magníficos pero su editor decidió eliminarlos y así se formó el Efecto Carver'. 

Loriga declaró que Sábado, Domingo había sido una novela muy distinta a Rendición en cuanto a la escritura. 'Rendición es una novela de ciencia-ficción, de un mundo inventado aunque con conexiones con el nuestro pero parte de un precepto totalmente distinto'. Una de las diferencias radica en el narrador. El de Rendición habla consigo mismo para intentar entender el mundo en el que vive y lo que lo rodea mientras que en esta última novela, el narrador intenta comprender su interior. 'Me gusta trabajar desde directrices muy diferentes. Me ha ayudado mucho cambiar de géneros, de texturas, de puntos de vista y de tonos de voz a lo largo de estos treinta años que llevo escribiendo para no repetir modelo y estirar algo que ya he hecho previamente. Necesito sentir vértigo con cada nueva novela'.

Quizá porque es una novela que empezó hace diez años, dicen que Sábado, Domingo parece una novela más clásica, más cercana a aquellos primeros trabajos del autor. Opiniones que reconfortan a Loriga pues, aunque han pasado muchos años y ha pretendido evolucionar, sigue siendo él mismo. 'Lo fundamental para mí a la hora de seguir escribiendo es mantener de manera constante el entusiasmo', declaró. 

Poco a poco algunos de los presentes se aventuraron a hacer algunas preguntas. Hubo quien se interesó por su faceta más cinematográfica y por saber si él escribía sus novelas pensando en llevarlas al cine. Aclaró que en ningún momento esa era su actitud. 'Cuando me meto a escribir una novela, mi cabeza está en la literatura y no en el cine. Bastante difícil es pensar en la estructura que debe sujetar una novela para idear el tipo de película que podría ser'. En cualquier caso, alegó que, siendo escritor de guiones, es lógico que sus novelas se contagien de manera casi intuitiva. 'Esta novela es muy cinematográfica pero si la miro desde el punto de vista de guionista y de producción, creo que se plantea un problema importante y es que necesitaríamos dos actores para un mismo personaje'.

Debido al argumento de la novela, se hicieron alusiones al caso de la Manada y Loriga dijo que era normal pues, el texto puede conducir al lector a recrear ese caso, 'pero no he escrito la novela debido a lo que sucedió. Como digo, esta novela comenzó a formarse hace diez años, lo que ocurre es que ese horror ha sucedido miles de veces a lo largo de la historia y de nuestra historia reciente', aclaró. Igualmente se le preguntó sobre sus títulos, si los tenía pensado con antelación o salían después de terminar las novelas. Explicó que con cada novela era distinto. 'Lo ideal es tener el título incluso antes de escribir la novela', pero en este caso, Sábado, Domingo era un título de trabajo. 'Mi intención era cambiarlo pero la editorial dijo que podría funcionar bien así, y así se quedó'. 




En cuanto al tono creíble con el que construye sus personajes dijo: 'Presto mucho atención a lo que sucede a mi alrededor, oigo conversaciones y luego voy anotando algunas cosas mentalmente'. 

Y poco más. De allí salimos con muchas ganas de embarcarnos en la lectura de Sábado, Domingo, algo que espero hacer en las próximas semanas. 



Ficha libro

Editorial: Alfaguara.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 272
Publicación: febrero, 2019
Precio: 18,90 €
ISBN: 978-84-9066-656-2
Disponible en e-Book.
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.







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