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lunes, 6 de marzo de 2023

UNA DECISIÓN INEVITABLE de María Montesinos

Editorial: Ediciones B
Fecha publicación: enero, 2022
Precio: 20,90 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 544
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 9788466670777
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

María Montesinos es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha trabajado tanto en medios como en comunicación social. Sus novelas Un destino propio y Una pasión escrita has sido aclamadas por la crítica y los lectores, y se han convertido en best sellers. Con Una decisión inevitable la autora cierra su trilogía sobre las primeras mujeres que lucharon por ejercer su profesión a finales del siglo XIX.

Sinopsis

UNA MUJER DISPUESTA A VOLVER A EMPEZAR

Han pasado tres años desde que Victoria viajó a Inglaterra para casarse con el aristócrata que su padre había elegido para ella. Convertida ahora en una joven viuda, su único deseo es regresar a Madrid para reencontrarse con los círculos literarios y periodísticos que frecuentaba antes de su infeliz matrimonio. Sin embargo, antes deberá pasar algunas semanas en la explotación minera de Riotinto, en Huelva, para solventar unos asuntos de su familia británica.

UN PASADO IMPOSIBLE DE OLVIDAR

Victoria se establece temporalmente en la colonia de los propietarios de las minas, donde la lujosa vida de la comunidad inglesa contrasta con las miserables condiciones de los trabajadores. Será ahí donde el destino le depare dos sorpresas: el inesperado acercamiento de su cuñado Philip, un apuesto médico marcado por su vocación de ayudar a quienes le rodean, y la reaparición de Diego, el periodista con quien Victoria vivió una historia de amor imposible antes de casarse y que llega a Riotinto, enviado por su periódico, para informar sobre la incipiente revuelta de los mineros.

DOS AMORES Y UNA DECISIÓN

Tras el éxito de Un destino propio y Una pasión escrita, María Montesinos pone el broche a una trilogía que ya ha conquistado a más de ochenta mil lectores. Trasladándonos a un lugar y un momento histórico fascinantes, esta novela nos presenta a una protagonista que se debate entre dos amores y dos formas de ver un mundo lleno de injusticias. Pero cuando es el amor quien elige por ti, hay decisiones que son inevitables.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Hoy vengo a hablaros de una novela que me gustó muchísimo cuando la leí. Fue en el pasado mes de noviembre, si no recuerdo mal, y desde entonces he tenido mis notas a resguardo, a la espera de sentarme a hablaros de esta historia en la que vamos a encontrar a mujeres que, a pesar de la época en la que les ha tocó vivir, no se resignaron a cumplir únicamente con lo que se esperaba de ellas. Os cuento.

Una decisión inevitable forma parte de una trilogía que María Montesinos dedica a la memoria de las mujeres. Son tres los títulos con los que la autora madrileña quiere rendir homenaje a todas esas mujeres del siglo XIX que no se dejaron arrastrar por los convencionalismos sociales, sino que lucharon por cumplir sus sueños y batallaron por aspirar a ser algo más que solamente esposas y madres. En las novelas de Montesinos conoceremos a mujeres que quisieron ampliar sus horizontes y salir de las paredes de su casa, para aportar al avance del mundo su propio grano de arena. 

Componen esta trilogía los siguientes dos títulos previos:

Un destino propio, donde se aborda el tema de la educación.

*Una pasión escrita, donde se aborda el tema de la literatura y el periodismo.

En realidad no es una trilogía al uso porque se pueden leer de forma independiente (esta vez, sí), aunque debo decir que en Una decisión inevitable hay personajes que ya aparecieron en la novela previa, pero es como si los conociéramos por primera vez.

Entro en detalles. 

La acción se inicia en noviembre de 1887. Victoria Velarde navega rumbo a las costas españolas en el Seawinds. Atrás deja Inglaterra, el país en el que ha estado viviendo desde que se casó con James Langford. A la protagonista de esta historia ya no la ata nada a la tierra de la reina Victoria, pues James ha fallecido. No será lo único que ha perdido. Su situación personal ha cambiado drásticamente y ella decide regresar a Madrid, a su casa, a su familia. Pero en el viaje la acompaña Clarissa, su suegra, la duquesa madre de Langford, que quiere pasar una temporada en Huelva, más concretamente en Riotinto, donde su hijo Phillip ejerce como médico en la colonia británica establecida allí. La intención de Clarissa es convencer a su hijo para que regrese a Inglaterra, y asumir las responsabilidades del ducado de Langford. Así que, Victoria acompañará a Clarissa hasta Huelva, y de allí partirá a Madrid.

Pero la idea de regresar a Madrid en cuanto pisa España se retrasa. Victoria pasará una temporada en Riotinto, donde seguirá sintiendo el desprecio de las damas británicas, por el hecho de ser mujer española y viuda de un hijo de la madre patria, y descubrirá la dureza de un mundo, el trabajo en la mina. El proceso de extracción del mineral acarrea importantes enfermedades para la población minera,  pues generaba tal cantidad de humo que imposibilitaba la respiración, algo que por supuesto no afectaba a los británicos, porque ellos residían en una zona donde la niebla de humos sulfurosos no llegaba. Sin embargo, la población oriunda de la comarca, al margen de vivir en condiciones deleznables, soportará también el veneno que flota en el aire e incluso en el agua.


«...los humos se adueñaban de las calles del pueblo de Riotinto, cegaba los caminos, desorientaba a los perros y tiznaba las ropas tendidas, los cristales de las ventanas, la escasa vegetación que había. Apenas se podía respirar ni se veía a más de dos palmos de la nariz, así que no había más remedio que suspender el trabajo en el tajo y decirle a la gente que trancaran las puertas y se encerraran en sus casas hasta que cambiara el tiempo». [pág. 108]


Como dije antes, hay personajes que ya aparecieron en la novela previa. Victoria, la protagonista, será uno de ellos. En la anterior trama, la habíamos visto ejerciendo de periodista, actividad de la que no se ha desvinculado completamente al contraer matrimonio con James y trasladarse a Londres. Y es ahora, al ver la injusta situación que se vive en Riotinto, cuando quiere dar a conocer al mundo, a España, el trato que reciben los trabajadores españoles por parte de los empresarios británicos, y la reacción de estos que, cansados de soportar condiciones de insalubridad, deciden rebelarse y luchar por sus derechos, y una mejora en la calidad de vida. Pero que una mujer se haga eco de las revueltas que se producen en Riotinto, dando voz a los trabajadores y señalando con el dedo a los británicos, no estará bien visto en el círculo en el que ella se mueve, así que, actuará amparada bajo el anonimato, escribiendo artículos en los que denuncia la situación, textos que enviará a algunos periódicos madrileños.

La situación de desorden y caos que se vive en esa zona minera atraerá a otros periodistas españoles, que también quieren hacerse eco de la noticia. Cada uno de los rotativos enviará a su corresponsal, y entre los plumillas que se trasladan a Riotinto aparecerá un viejo conocido de Victoria. 

Así que la trama de novela se articulará en varias líneas: la revuelta de los mineros, el reencuentro de Victoria con ese periodista y un par de tramas más, algo más secundarias o colaterales,  que convierten a Una decisión inevitable en una novela extraordinaria e interesante, un fabuloso retrato de la sociedad de la época, donde habrá historia, amor y aventuras, hasta un desenlace que culmina en 1891 y lo que podría ser, a mi juicio, el punto de partida de otra novela.

Los personajes

Victoria Velarde

Es una joven de veintisiete años. Se podría pensar que está en la flor de la vida pero se siente cansada y envejecida. Hasta ahora, piensa que solo ha tenido una vida llena de decepciones y amarguras. A ello se une que es viuda.


«Ya no era la joven segura de sí misma que se las ingeniaba para hacer siempre su voluntad. Era una viuda. Una viuda en la flor de la vida, una viuda estéril. Una mujer a medias, dañada, irreversible». [pág. 13]


Su marido James Langford falleció en un accidente de coche cuando venía de un lugar que no os voy a desvelar, pero vaya tela con el duque de Langford, aunque tampoco es de extrañar en aquellos tiempos. Lo suyo fue un matrimonio concertado, uno de esos acuerdos propios de la época para colocar a las hijas al amparo de maridos con buena posición. Aunque estaba enamorada de otro hombre, ella acató la decisión de su padre, a pesar de que se trataba una de las decisiones más importantes de su vida. Eso sí, había una condición. Victoria se casaría con quien su padre eligiera para ella, siempre y cuando, la dejara estudiar en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer en Madrid, institución fundada en 1870, en la que las mujeres de clase media tenían la oportunidad de formarse académicamente.

Tras casarse con James, su llegada a Inglaterra no fue precisamente cálida. Victoria venía de un mundo totalmente distinto y se metió en la boca del lobo, en las fauces de una sociedad estirada y con severas normas. La joven se sintió fuera de lugar.


«Desde el principio notó la frialdad y el desdén con que la acogieron en los ambientes más respetables de la nobleza; era la extranjera, la intrusa, la "española", oía silabear con deje despectivo a ciertas damas, indignadas por el hecho de que los duques de Langford la hubieran elegido a ella antes que a sus hijas, educadas en los elevados preceptos morales victorianos». [pág. 15]


Clarissa, duquesa de Langford

Una mujer que ya no es la que fue. Vapuleada por las desdichas, Clarissa ha perdido a su marido y a su hijo James en solo un par de años. Sabiendo que su nuera no está dispuesta a continuar en Inglaterra, opta por viajar a Huelva, para rescatar a su otro hijo. Es un personaje que tendrá importancia, más al inicio de la novela.

Phillip

Hijo pequeño de Clarissa, y actual duque de Langford, tras la muerte de su hermano James. Es un médico de profesión y trabaja para la compañía británica. Es un hombre «de carácter afable y tolerante, poco dado a los conflictos». Hay rumores que lo relacionan con una mujer, pero no os doy más datos.

Diego Lebrija

Es un plumilla madrileño de familia humilde. Trabaja para El Liberal y su madre regenta una imprenta pequeña, junto a su hermano Santiago, en el barrio de Lavapiés, así que, desde pequeño ha estado rodeado del olor a tinta y papel. En su tiempo libre se reúne con otros periodistas en el Café La Iberia, donde se organizaban tertulias periodísticas. Diego ha tenido algunas relaciones amorosas pero ninguna termina de cuajar. Algo le ha pasado que lo ha convertido en un «majadero insensible que renegaba del amor y de cualquier sentimiento remotamente parecido».


«Le quedaba poco para llegar a los treinta años, la edad en que los hombres de provechos buscaban una buena esposa, y sin embargo, él había hecho el camino inverso por culpa del desamor: huía de las mujeres complicadas, de las promesas fútiles, de las relaciones que le exigieran más de lo que estaba dispuesto a ofrecer, sin ataduras, sin compromisos». [pág. 84]

 

Diego no quiere compromiso con las mujeres pero sí es un hombre comprometido con su profesión. Aunque siempre se ha jactado de ser un hombre íntegro, tiene un episodio oscuro en su pasado. 

Temas

Entre los diversos temas que se tratan en esta novela, el papel de la mujer tendrá un lugar predominante. A través de Una decisión inevitable conoceremos cómo era la vida de la mujer a finales del siglo XIX. Lo habitual es que las mujeres de niveles sociales más bajos trabajaran o cuidaran de la prole, mientras que las de clase acomodada se casaban con hombres de buena posición, tenían hijos que eran cuidados por otras mujeres, y ellas se dedicaban a otros menesteres mucho más gratificantes. En fin, la estampa que todos conocemos. No obstante, había mujeres a las que no les hacía gracia tener una vida tan disoluta. Para ellas, lo de casarse, tener hijos y dedicarse a la vida contemplativa no iba con ellas. Eran mujeres que aspiraban a algo más, a tener una formación, a dedicarse a una labor profesional, a aportar su grano de arena. Ese será el caso de Victoria Velarde, una mujer con anhelos, con deseos de estudiar y ejercer alguna profesión que, por regla general, estaba reservada para la esfera masculina. Todo esto lo veremos también en Rocío Alonso, una enfermera que perfectamente podría ejercer como médico pero, ¿dónde se ha visto que una mujer se aparte del rol de cuidadora y ostente otro papel de mayor prestigio? Eran mujeres que, para conseguir lo que se proponían, tenían que hacer acopio de grandes dosis de resignación y realizar importantes sacrificios.

Las minas de Riotinto explotadas por la empresa británica Compañía de Rio Tinto será otra de las cuestiones en las que se profundice. La novela nos permite conocer la historia de estas minas que, hasta la llegada de los ingleses, no había sido más que un negocio ruinoso.


«Nadie lo hubiera creído unos años antes, cuando el recién estrenado gobierno que surgió tras la proclamación de la república en España no vio otra forma de evitar la bancarrota de las arcas del Estado que vender al consorcio liderado por Hugh Matheson los derechos de la explotación de las minas, además de la propiedad del suelo y del subsuelo, por un precio de noventa y dos millones de pesetas». [pág. 30]


Una decisión inevitable permite al lector asomarse la provincia de Huelva para descubrir un pedazo de este país en el que todavía no había canalizaciones de agua potables, ni las calles estaban adoquinadas, ni había carreteras transitables ni alumbrado público, aunque esto sí se solventa gracias a la intermediación británica. La novela nos permite también asomarnos a la vida de aquellos hombres españoles que trabajaban para los ingleses. Las condiciones laborales eran durísimas. Incluso, para los propios británicos era un calvario vivir en aquellas latitudes.


«El clima, la presión, la dureza y la exigencia del trabajo provocaban que una gran parte de los británicos no aguantaran más de un año allí». [pág. 31]


Montesinos nos explica de manera sencilla y accesible cómo era el proceso de extracción del mineral, las enfermedades que sufrían los mineros o  los diversos efectos secundarios que provocaba respirar un aire contaminado. Te puede parecer un tema que se aleja de tus intereses, sin embargo, todo lo que rodea al mundo minero está cargado de tensión e intriga. La autora describirá las asambleas, cómo se fundó la Liga Antihumo, con veinte municipios de la comarca del Andévalo adheridos, las revueltas que se produjeron, los días de huelga, la manifestación que tuvo lugar y el número de personas que murieron por defender sus derechos. Todo esto es real. Ocurrió como María Montesinos nos relata y a mí me ha parecido interesantísimo. 

En la otra parte estarían los ingleses. Las familias de los británicos desplazados hasta Riotinto vivían la mar de bien, en lo que se conoció como la colonia Bella VistaEra una zona alejada de las casas de los trabajadores porque a los ingleses no les gustaba mezclarse, no ya con los humildes trabajadores sino con los españoles en general. De hecho, si algún británico sucumbía ante la belleza de alguna española, la relación era mal vista dentro de la colonia. El veto lo ejercían principalmente las damas británicas que miraban por encima del hombro a las esposas españolas, de tal modo que a estas les prohibían el acceso a las distintas instalaciones de la compañía, únicamente reservadas a las damas más distinguidas de la sociedad británica para sus reuniones de té, sus bailes y alguna labor caritativa con la que acallar conciencias. De todos modos, tenían que apechugar lo suyo cuando nacía algún «inglesito», es decir, algún hijo bastardo, con los que sus maridos poblaban la zona.

Es muy interesante todo lo que Montesinos nos cuenta sobre las minas. A lo dicho, añado esos pasajes en los que la autora nos explica qué jornal recibían los trabajadores, cómo tenían acceso a los servicios médicos o cómo era el trabajo de las mujeres, de las barcaleadoras, que también arrimaban el hombro, ayudando a la extracción del mineral. Y si interesante es ver a estos ingleses en Riotinto también lo es viajar a Londres y asomarse al retrato que la autora hace de la sociedad británicacon esa arrogancia que caracterizaba a las familias más distinguidas, reflejo de la seguridad que les proporcionaba la expansión del imperio británico y sentirse como los dueños del mundo.


«La misma arrogancia con la que peroraban en los salones, en los diarios nacionales o en las sesiones del Parlamento sobre las virtudes superiores del imperio colonial, político y comercial del Reino Unido que extendía sus dominios por gran parte de África, el sur de Asia, Oceanía e, incluso, buena parte de América del Norte». [pág. 15]


Pasaremos de puntillas por ese Londres, para ver la vida en esos salones, las relaciones entre hombres y mujeres, cómo se esmeraban en guardar las apariencias, el temor que sentían al qué dirán, o las conversaciones insustanciales que mantenían las damas, y que tanto aburren a Victoria.

Por ir comentando alguna cuestión más, a través de esta novela veremos cómo se vivía la viudedad y el duelo. Hoy nos parecerá mentira pero, si alguien fallecía en la familia, había una serie de rituales a seguir. Un rosario de costumbres se instauraba en las casas.  Algunos usos son conocidos en nuestros días pero otros me han parecido realmente llamativos. Por ejemplo, detener las agujas de los relojes de la casa en la hora del fallecimiento del familiar. 

Por otra parte, es muy curioso ver qué limitaciones tenía una dama, en función de su estado civil. Entre ser soltera, casada y viuda, ¿quién creéis que tenía más libertad de movimiento? Ahí lo dejo. 

Y, por supuesto, teniendo en cuenta que Victoria ejerce de periodista, la profesión tendrá gran repercusión en la trama de la novela. Había de todo, como en botica. Por un lado, periódicos que estaban al servicio de la Compañía Rio Tinto. Y no hablo de rotativos británicos, sino de algunos españoles que, por los intereses que fueran, justificaban las decisiones de la empresa. 


«...un ejemplar del onubense La Provincia que replicaba en su noticia de primera plana los mismos argumentos de la Compañía Rio Tinto para justificar las calcinaciones. Por eso Gálvez lo llamaba "la voz de la compañía", y con razón». [pág. 286]


Estructura y estilo

Una decisión inevitable tiene 543 páginas. Comento este detalle insustancial porque sé que hay lectores a los que les echa un poco para atrás las novelas muy voluminosas. Yo misma, por ejemplo, y no por temor a enfrentarme a una historia larga sino porque, como tengo la manía de acabar lo que empiezo, si la historia no me atrapa desde el principio me veo obligada a seguir enredada con una trama que no me aporta nada. Manías de lectora. Pero esta novela, como digo, será voluminosa pero se lee con suma agilidad.

La prosa de María Montesinos acuna. La narración no se detiene en detalles nimios ni se enreda en datos que perfectamente se podrían suprimir, sino que va al grano. Con descripciones precisas y concretas, la autora dibuja para nosotros una composición de lugar (la vida en Londres, la vida en Riotinto) y nos cuenta hechos históricos de tal manera que genera intriga y suspense. 

Por otra parte, los personajes están sumamente bien construidos. Cada uno de ellos tendrá su propia personalidad y, en función del papel que le toca, sus intereses, pensamientos y reacciones quedan debidamente justificadas. Además, Montesinos consigue que nos deslicemos por diálogos creíbles. Algunos, según el momento y los interlocutores, resultan dulces y suaves. Da gusto leerlos.


En definitiva, Una decisión inevitable es una novela muy completa que retrata una época, girando alrededor del mundo minero. Insisto en que puede resultarte un tema escaso de interés pero la autora atrapa al lector al retratar unas vidas trágicas, un trabajo peligroso y una lucha que tuvo su repercusión en Madrid, y de la que dieron cuenta los periódicos. A mí me ha gustado muchísimo leer esta novela. Tanto que, nada más acabarla, y teniendo ya en casa el segundo volumen, me compré el primero, Un destino propio, que aún tengo pendiente de lectura.

Para completar esta reseña, dejo aquí la entrevista que le hice a María Montesinos con motivo de la publicación de la segunda entrega. 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



martes, 9 de marzo de 2021

MARÍA MONTESINOS: ❝Me duele comprobar que hubo mujeres literatas de las que no se sabe nada❞

El nombre de María Montesinos lleva sonando un tiempo. Sin embargo, ese  nombre, con que ha firmado novelas como La estúpida idea de dejarte marchar o El mapa de piel, no es más que un seudónimo. La autora madrileña decidió emplear el nombre y apellido de su abuela, lo que no deja de ser un bonito homenaje. Lo explica en su propia página web«...porque entonces no tenía claro si seguiría escribiendo en ese género y porque hay otra persona que se llama exactamente igual que yo, también trabaja en comunicación, y nos conocemos… así que cogí a mi abuela, culpable de mi iniciación en el género romántico (¡gracias abuela, por esas autoras de los años 40!) y adopté su nombre, María Montesinos. Es bonito, como lo fue siempre ella, aunque en los últimos años me mirara sin verme o me escuchara sin entender, perdida en algún lugar de su mente».

María Montesinos acaba de publicar Una pasión escrita, segunda parte de una trilogía dedicada a las primeras mujeres que lucharon por ejercer su profesión a finales del siglo XIX.  Inició esta andadura histórica con Un destino propio, centrada en el mundo de la educación, y ahora sigue la senda de las mujeres literatas en esta segunda entrega. Hablamos con la autora.


Marisa G.- María, tu trayectoria literaria empieza con libros muy distintos a estas últimas publicaciones. ¿El mapa de mi piel y La estúpida idea de dejarte machar estaban más enfocados a los lectores juveniles, a la literatura romántica?

María M.- Bueno, en realidad, ninguna es para público juvenil. La estúpida idea de dejarte marchar era una novela más romántica, dentro de que no soy una escritora muy romántica, una historia contemporánea. En cualquier caso, era una novela de amor, con final feliz. Y El mapa de mi piel es una novela intimista y femenina. Aunque hay una historia de amor, ese no es el eje central. Es simplemente la historia de una mujer que ha superado un cáncer, que tiene que reinventarse cuando regresa a la vida normal. En esa reinvención es cuando cambia realmente su vida. Cambiará de trabajo, de pareja, de situación vital. Pero todo, desde un punto de vista muy optimista. Y luego llegó el género histórico. Jamás me planteé escribir novelas de corte histórico, pero aquí estoy.

M.G.- Y la idea de poner en marcha este proyecto, ¿cómo surge? Y hablo de proyecto porque, por lo que vamos viendo, parece una trilogía.

M.M.- La idea de la trilogía surgió después, porque no arranqué con ese propósito en mente. Todo surgió cuando hice un viaje familiar a Comillas. Allí visité el Capricho de Gaudí, una residencia que, aunque no es indiana, es muy bonita. Me encantó y me sorprendió que aquella casa comenzara a construirse en 1883. El propietario era un abogado solterón, que llevaba los temas de los indianos. Mientras la casa estaba en construcción, el abogado se fue a Cuba dos años. A su regreso, se instaló y resulta que a la semana se murió. A mí esa historia me suscitó mucha curiosidad, así que empecé a buscar información sobre aquel señor, sobre quiénes eran los indianos. Me fui metiendo en aquella época y encontré toda una novela. No pude dejar de escribir, fui investigando y documentándome para conocer esa época de la Restauración española, que es un verdadero pozo sin fondo de historia. Hay muchísimos temas que resuenan mucho porque, en cierto modo, no deja de ser el pasado que vuelve al presente. Gran parte de lo que somos ahora, para bien y para mal, ya estaba entonces. Hay muchos paralelismos entre esa época y esta. 

M.G.- Hablando de temas, si en Un destino propio te centrabas en el tema de la educación, en esta última abordas dos áreas en las que la escritura tiene mucha repercusión: la literatura y el periodismo.

M.M.- Sí, porque la literatura y el periodismo están muy relacionados. Cuando empecé a investigar el mundo de las mujeres literatas de aquella época, lo hice porque en Un destino propio, en el primer capítulo, ya aparece Victoria, la protagonista de Una pasión escrita, y en ese capítulo, el personaje ya dice que quiere ser periodista. Al documentarme para ella, me encontré con todo un mundo de mujeres literatas, muy desconocido y muy invisible. En esta novela las mujeres que aparecen existieron realmente. Eran mujeres con vocación, con inquietudes intelectuales, que escribían apasionadamente poesías, novelas, artículos o hacían traducciones. Algunas incluso fueron directoras de revistas femeninas. Eran mujeres que querían ejercer su papel como literatas, un término mucho más amplio que escritoras o periodistas. Sin embargo, tenían muy difícil ejercer esa vocación porque las insultaban o las despreciaban desde los ámbitos masculinos. Me pareció que esas mujeres tenían muchísimo mérito porque, incluso con tantas dificultades, consiguieron publicar y dedicarse a lo que más les gustaba hacer. 

Luego, ese mundo de la escritura te lleva enseguida al mundo de la prensa, un contexto muy masculino, tanto en Madrid como en el resto de España. Ambos sectores están muy relacionados, con esas mujeres que escriben pero que también dirigían revistas. Era un mundo que empezaba a despuntar en aquellos años.

M.G.- A despuntar, totalmente. Me ha sorprendido la cantidad de periódicos que había por entonces.

M.M.- Había muchísimos. Además, es que se abrían periódicos que casi cerraban al día siguiente. Bueno, es exagerar mucho, pero era algo así. Normalmente eran periódicos que dependían de una única persona, algún empresario que impulsaba la apertura. Cogía a amigos, a los que les gustaba escribir aunque no lo hicieran profesionalmente, que ya tenían la vida resuelta, y con eso ponían un periódico en la calle. Bueno, en la calle tampoco porque muchos funcionaban a través de suscripciones o eran enviados a simpatizantes, a amigos, a partidos políticos sobre todo. E, igual que se abrían, se cerraban porque se quedaban sin dinero en cuanto veían que tampoco tenían mayor repercusión. Lo que muestro en la novela es justo el momento en el que ese panorama empieza a cambiar. El periodismo comenzó a profesionalizarse y se crearon sociedades, como es el caso de El Liberal, con la que se pretendía ganar dinero. Surgen los primeros profesionales, se empiezan a incluir anuncios por palabras como medio de financiación de los periódicos, comienzan a pugnar unos contra otros, para ganar lectores, ampliar la tirada,... Es decir, empezamos a ver los primeros pasos del periodismo como un sector de masas.

M.G.- Centrándonos en los personajes, has mencionado a Victoria Velarde. Es una joven de buena familia que siente pasión por la escritura. Viene de Viena, una ciudad muy cosmopolita para lo que luego se encontrará en Madrid.

M.M.- Victoria pertenece a la nobleza porque su padre es duque. Han pasado muchos años fuera de España y, concretamente, en Viena. Y efectivamente, Viena era el corazón del imperio austro-húngaro, el centro cultural de Europa en aquel momento, con una sociedad muy refinada y culta. En Viena había una oferta cultural enorme con la ópera, la música, el teatro, los círculos literarios,... Era una ciudad que estaba muy por delante de lo que había en España, en aquellos años. Y cuando Victoria llega a Madrid, se encontró un país muy retrasado, una ciudad más provinciana y sombría. Sin embargo, enseguida descubrirá que Madrid tiene una vida que no tiene Viena, que es muy diferente, con una vida más de la calle, más bulliciosa, llena de cafés y tertulias,... Victoria se da cuenta que todo el mundo vive en la calle y eso también tiene su lado bonito, en contraposición a Viena, que es una sociedad más encorsertada. Será en esa sociedad madrileña en la que Victoria va a empezar a relacionarse con algunos círculos de mujeres literatas.

M.G.- Me ha gustado mucho el personaje de la tía Clotilde. Una mujer viuda que, por serlo, goza de mucha más libertad que las mujeres casadas.

M.M.- Era realmente así. Las mujeres viudas podían ser muy tradicionales, muy beatas o no, podían hacer lo que quisieran.  Pero sí que tenían mucha más libertad que el resto de las mujeres porque no tenían que rendir cuentas a nadie. Las casadas no podían apenas moverse porque enseguida las criticaban, por dejar de lado a la familia o al esposo, si querían dedicarse a otra cosa. Y las solteras estaban constantemente vigiladas, no podían salir solas, no podían ir a ciertos lugares.  

Clotilde es una mujer que siempre ha tenido inquietudes literarias y en este momento, al estar viuda, hace lo quiere. Se podría decir que Clotilde es la mentora de su sobrina Victoria. Es la que la acoge, la introduce en los círculos literarios y la alecciona. Es un personaje muy bonito y que me parece muy real.

M.G.- Pero en esta novela también vamos a encontrar personajes reales, como Concepción Arenal.

M.M.- Sí porque esas mujeres estaban ahí, en ese mundillo madrileño que yo he querido contar. Me duele comprobar que hubo mujeres literatas de las que no se sabe nada, como Sofía Tartilán, Carolina Coronado, Matilde Cherner, Faustina Sáez, Concepción Jimeno de Flaquer,... La primera vez que vi estos nombres me pregunté quiénes serían. He querido rendir homenaje a todas estas mujeres que, además forman parte de nuestra historia, al menos aquí en Madrid. 

Y luego están los nombres de las calles. Vas paseando por algunas que llevan el nombre de personas del siglo XIX, de las que no sabemos nada. Me ha hecho ilusión indagar en todos esos nombres para reflejar sus vidas en esta novela, explicar quiénes eran y por qué han pasado a nuestra historia.



M.G.- No quiero dejar atrás a otro personaje importante, a Diego Lebrija, un chico que siente pasión por el periodismo. Procede de una familia de impresores. Él será protagonista de una historia de amor, algo que todavía no hemos comentado.

M.M.- Sí, es una historia de amor entre Victoria y Diego, pero luego hay otros muchos elementos alrededor.

Diego Lebrija es el hijo mayor de una familia pequeño burguesa de Madrid, que regenta una imprenta familiar pequeñita en uno de los barrios más populares del Madrid de la época, como es Lavapiés. Al pertenecer a esta familia, puede estudiar Derecho en la universidad, y allí empieza a relacionarse con los hijos de la élite, de los jueces, de los periodistas, con la gente instruida,  que ocupaba los puestos de poder de aquel Madrid. Diego empieza a entrar en los ambientes de la prensa y le pica el gusanillo del periodismo. De este modo comenzará su trayectoria periodística en pequeños diarios y luego, irá pasando de uno a otro. Su aspiración es convertirse en un periodista importante, con principios muy elevados y una ética profesional sólida.

M.G.- Hemos mencionado el amor, pero he detectado en la novela que el contexto político, económico y social es muy potente. No es un mero trasfondo de la historia de amor de los personajes. 

M.M.- Efectivamente no quería que fuera un telón. Es lo que te decía antes. La historia de amor está ahí porque es algo que me gusta. En Un destino propio, el amor sí era más central pero, en esta novela, el contexto histórico me parecía tan importante que no quería que quedara relegado por la historia de amor. Es más, si aparecen ciertos personajes es porque pretendo dar una visión lo más amplia posible de aquel Madrid, de distintas clases sociales. No quería quedarme solo con la burguesía y la aristocracia, las clases de los protagonistas. En aquel Madrid había conflictos de todo tipo: políticos, sociales, económicos, culturales... En ese sentido, la época me ha dado mucho juego. 

M.G.- Por ejemplo vamos a presenciar el nacimiento de lo que hoy es el PSOE, ese movimiento obrero emergente.

M.M.- Sí, sí,... En Cataluña fueron los obreros de la industria textil pero, en Madrid, al no tener apenas industria, fueron los tipógrafos los que empezaron a movilizarse.

Me coincidió un poco todo porque, la fecha en la que arranca la parte de Diego, en mayo de 1879, no solo ocurre lo de El Imparcial y El Liberal, la escisión de uno de los periódicos en el otro, sino que además, ocurrió la fundación del PSOE. Lo he intentado reflejar tal y como ocurrió, más o menos.

M.G.- Creo que te he escuchado decir que, para escribir esta novela, te ha sido de mucha ayuda toda la documentación que ya recopilaste para Un destino propio. Pero, entiendo que para esta, también habrás tenido que documentarte mucho.

M.M.- Sí, es verdad que tenía mucho de la novela anterior, pero principalmente del contexto político. Sin embargo, para todo lo relacionado con la prensa, las mujeres literatas, el movimiento obrero sí que he tenido que documentarme, mucho más allá de lo que ya sabía. Lo he comentado en otras entrevistas, que lo que no estudié en Historia del Periodismo, durante la carrera, me lo he estudiado ahora para escribir esta novela. He leído todo lo que he podido encontrar en la biblioteca de la facultad.

M.G.- Y muy curioso todo ese retrato del mundo de las imprentas, cómo organizaban el trabajo, cómo funcionaban.... Un trabajo muy manual.

M.M.- Muy manual, sí. Ese mundo ha cambiado tantísimo, que ya no recordamos cómo había que componer las páginas, tipo a tipo. Pero esa forma de trabajar llegó hasta el siglo XX. Recuerdo que cuando conseguí mi primer trabajo, en una revista semanal, se estaba produciendo el cambio entre la composición manual, con el tipómetro, a empezar a hacerlo a través de los ordenadores. No hace tanto que hemos cambiado de un modelo a otro.

M.G.- Para finalizar, no sé si te atreves a adelantarme algo de lo que leeremos en la tercera entrega, María.

M.M.- Bueno, estoy ahora con ello. Pero no te puedo adelantar mucho porque ni siquiera yo sé muy bien cómo lo voy a hacer. Sí te puedo contar que se ubica en la misma década de 1880, y puede que aparezcan de nuevo algunos personajes conocidos. ¡Ah! y la sitúo en el ámbito rural andaluz.

M.G.- ¡Anda! ¡Qué bien, mi tierra! Te lo agradezco.

M.M.- Bueno, también es la mía porque mi familia es de Jaén.

M.G.- Estupendo. No te robo más tiempo, María. Te agradezco que me hayas atendido y te felicito por una novela tan bonita.

M.M.- Muchas gracias a ti. 

Sinopsis: 

Una mujer poco convencional

Cuando la joven Victoria regresa a Madrid después de unos años en Viena, se enfrenta a la encorsetada vida social de las mujeres de la alta burguesía española. La época en que frecuentaba los salones literarios vieneses y cultivaba su afición por la escritura parece haberse quedado atrás, pero ella no está dispuesta a resignarse.

Una pasión por la que alzar la voz

Mientras tanto, en la zona más popular de la capital, Diego trabaja en la imprenta familiar al tiempo que lucha por abrirse un hueco como reportero. Son años efervescentes para el periodismo, en los que los artículos de El Imparcial, El Liberal y La Correspondencia son comentados por todos los madrileños. Será precisamente en uno de estos diarios donde los destinos de Victoria y Diego se crucen por primera vez.

Un homenaje a las primeras periodistas

Tras el éxito de Un destino propio, María Montesinos continúa en Una pasión escrita su trilogía sobre las primeras mujeres que, en los albores del siglo XX, se atrevieron a luchar para poder ejercer su profesión. Inspirada en las historias reales de tantas periodistas obligadas a ocultarse bajo un pseudónimo masculino para conseguir publicar, esta novela recrea una época histórica fascinante y nos invita a vivir una emocionante historia de amor.

 

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