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miércoles, 9 de marzo de 2022

BELFAST (DRAMA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Kenneth Branagh

Reparto: Jude Hill, Caitriona Balfe, Jamie Dornan, Judi Dench, Ciarán Hinds, Lewis McAskie, Lara McDonnell, Gerard Horan, Turlough Convery, Sid Sagar, Josie Walker, Chris McCurry, Colin Morgan 

Género: Drama

Sinopsis: Drama ambientado en la tumultuosa Irlanda del Norte de finales de los años 60. Sigue al pequeño Buddy mientras crece en un ambiente de lucha obrera, cambios culturales, odio interreligioso y violencia sectaria. Buddy sueña con un futuro que le aleje de los problemas, pero, mientras tanto, encuentra consuelo en su pasión por el cine, en la niña que le gusta de su clase, y en sus carismáticos padres y abuelos.

[Fuente: Filmaffinity]


Una película puede gustarte por muchos motivos. Una buena historia, de las que se quedan para siempre en tu interior; una buena interpretación, que te haga vivir en carne propia todas las emociones del personaje; unas localizaciones espectaculares, que te dejan con ganas de viajar al lugar en cuestión; o una banda sonora, tan  conmovedora, que no dejas de tararear el tema principal. No obstante, una película también puede gustarte por una dirección magistral, por ese plano casi imposible, por ese baile de la cámara que te hace sentir dentro de la escena. Y creo que esa es una de las cuestiones que más me han gustando de la película de la que vengo a hablaros hoy.

No puedo negar que Belfast narra una historia interesante. La vieja Irlanda ha estado siempre azotada por la violencia. Belfast es la capital de Irlanda del Norte, donde conviven católicos y protestantes. La acción nos traslada al 15 de agosto de 1969, a un barrio humilde, cuyas calles, a priori, son tranquilas. Están llenas de familias trabajadoras, vecinos que se saludan amablemente por la calle, padres que se afanan en el tajo, para mantener a los suyos, madres que llaman a sus hijos a la hora de comer, y niños que juegan despreocupadamente, haciendo gala de una gran imaginación. Pero esa cara amable del barrio se tiñe de negro cuando un grupo de manifestantes se adentra en su interior y ejerce la violencia. Amparados por su fe protestante, creen tener derecho a librar una batalla que expulse al enemigo de aquel lugar, limpiarlo de protestantes.

A los habitantes del barrio poco les importa si sus vecinos son católicos o protestantes. Pero hay otra sección de la población a la que sí le importa. En los momentos menos esperados se librará una batalla campal en las calles del barrio. Coches que arden, ventanas destrozadas, y familias recluidas en el interior de sus viviendas, muertas de miedo, a la espera de que pase la tormenta. La policía no parece dispuesta a hacer gran cosa, así que serán los propios vecinos -católicos y protestantes-, los que se unan contra una facción que solo quiere sembrar la ciudad de muerte y dolor. No obstante, el conflicto se recrudece tanto que tendrá que intervenir el ejército. El barrio se convierte así en un gueto, protegido por tanques y una alambrada de espino. Los vecinos pueden entrar y salir, pero siempre bajo unas estrictas normas de seguridad.  

En estas circunstancias vive Buddy y su familia. Su padre, un ensamblador que trabaja en Londres, pasa largas temporadas fuera de casa. Tiene algunas deudas pendientes porque es un hombre, y de vez en cuando se deja tentar por los vicios (ahí queda eso). La madre es la que queda sola, al frente de un hogar -protestante-, pero en medio de una guerra de la que tendrá que salvar a sus hijos. ¿Cómo vivir de este modo? ¿Deben unirse a los violentos y luchar contra sus vecinos católicos? ¿Se mantienen al margen y quedan de este modo señalados frente al opresor? ¿Y si optan por marcharse de esa ciudad que se ha convertido en un polvorín? En esta encrucijada, el pequeño Buddy irá creciendo y observando un mundo que ha cambiado radicalmente de color. De sus batallas imaginarias contra dragones, a los que vence sin ningún esfuerzo, a una cruda realidad, donde la sangre es auténtica. Lo que ocurra con él y su familia, dejo que lo descubras tú mismo si te animas a ver Belfast.

¿Qué me ha gustado de esta película?

Decía al principio que la historia es interesante. En nombre de Dios y la religión se han librado las batallas más sangrientas a lo largo de la Historia de un mundo, en el que algunos no permiten la convivencia. 

Belfast está contada a través de los ojos de un niño y esa inmersión está tan bien conseguida que, sin saber nada al respecto, empecé a pensar que quizás este largometraje escondía parte de la vida personal de su director. No me equivoqué. Si "googleas" un poco encuentras un montón de artículos periodísticos con estos titulares: Kenneth Branagh revive su convulsa infancia en la guerra de Belfast (El País) o  Kenneth Branagh vuelve a su infancia (Diario de Sevilla). Esa implicación de Branagh en la historia se percibe desde los primeros minutos. 

Pero, al margen de la trama, me quedo con la dirección de la que os hablo un poco más abajo.

¿Qué no me ha gustado?

Lamentablemente, creo que el relato va perdiendo fuelle conforme avanza. Toda la intensidad inicial, esa que nos deja pegados a la butaca, con el corazón en un puño, porque sabemos que los manifestantes van a por todas,  se va diluyendo poco a poco. La narración queda atrapada en una espiral que nos hace girar alrededor de la misma cuestión, ¿nos vamos o nos quedamos? Llegó un momento en el que dejé de sentir interés por la problemática que sacudía al barrio, esos enfrentamientos sin sentido que jamás traen nada bueno. En este punto, para mí cobró más importancia un hilo argumental más secundario, el que nos cuenta la relación tan especial que Buddy tiene con sus abuelos. O la misma relación que se ha ido forjando con los años entre la abuela y el abuelo, ese amor que ahora se torna más sólido, cuando la enfermedad aparece. Creo que son las escenas más entrañables del filme.

Personajes e interpretación

Buddy tiene nueve años. Su mundo se reduce al colegio, a los juegos infantiles en la calle, y a su familia. Le encanta el cine como una forma de evasión, y se deja atrapar por ese mundo mágico al que Branagh hace su particular homenaje, mostrando imágenes de algunos largometrajes conocidísimos como El hombre que mató a Liberty Valance o Chity Chity Bang Bang. Del personaje, emociona la relación tan extraordinaria que tiene con sus abuelos, y algo menos, su enamoramiento de la bella Kathleen, una niña, de larga cabellera rubia, que sabe distinguir la bondad en el compañero de pupitre más invisible.  Ese amor infantil despierta la sonrisa nostálgica del espectador, que acompañará al personaje por esas cuestiones del corazón tan difíciles de sobrellevar a cualquier edad.

Interpretado por Judy Hill, el pequeño aporta espontaneidad y naturaleza a su personaje, pero tampoco su trabajo me ha atrapado. De todo el reparto, me he fijado mucho en Caitriona Balfe, que ejerce el papel de madre, un personaje que retrata muy bien lo que supone ser la matriarca, llevar adelante una familia con pocos medios y estando siempre sola. Por supuesto, me fijo también en Judi Dench y Ciaran Hinds (abuela y abuelo de Buddy). Ellos dos ejercen un importante contrapeso a todo el reparto, aportando las tablas, solidez y años de ejercicio en la profesión. 

Técnica

Me gusta mucho lo que hace Kenneth Branagh en esta película. Decía antes que la dirección de esta cinta es una de las cuestiones que más me han gustado y es que llegó un momento en que me centré más en ver desde qué ángulo se me ofrecía una escena que en el relato de los hechos en sí. La cámara baila y cambia de ritmo según el momento. Se agita en las situaciones más convulsas de la historia. Se ralentiza en otros para enfatizar un acto, una mirada, un gesto. Salí del cine con ganas de volverla a ver en plataforma pero solo por el placer de fijarme nuevamente en esa técnica de dirección, en avanzar y retroceder alguna escena, para fijarme en los detalles de los planos y secuencias. A veces pienso que los espectadores no le damos demasiada importancia a estas cuestiones. Sin embargo, los pequeños matices consiguen los mejores efectos.

Rodada principalmente en blanco y negro -por aquello de transportarnos a los años 60-, hay que decir que la película se inicia en color hasta que, en el final de los créditos iniciales, asistimos a una transición al blanco y negro, muy sencilla pero muy efectiva. 

Sin duda, el blanco y negro (¿se está abusando del bicolor en los últimos años?) ayuda a crear atmósfera. 


Belfast es una historia bonita. El relato tiene la ternura que nos emana cuando recordamos aquella infancia que todos hemos tenido -con sus alegrías y sus amarguras-. Prometía mucho pero en mi caso la narración fue perdiendo fuerza. Por un lado, porque no profundiza en el conflicto. Por otro, porque, al pensar que estaba ante un relato con tintes autobiográficos, creí que la película me conmovería hasta el extremo pero no fue así. Se deja ver y, como os digo, me ha encantado la dirección. Es todo lo que os puedo decir. Ah bueno, y que cuenta con siete nominaciones a los Oscar. Entre ellos, Mejor Película y Mejor Dirección. Me quedaría con la segunda nominación. Ya veremos qué ocurre el próximo 27 de marzo.




Tráiler:


miércoles, 17 de junio de 2020

ARTEMIS FOWL (FANTASÍA - 2020)


Año:2020

Nacionalidad: EE.UU

Director: Kenneth Branagh

Reparto: Ferdia Shaw, Lara McDonnell, Josh Gad, Tamara Smart, Nonso Anozie, Judi Dench, Nikesh Patel, Adrian Scarborough, Colin Farrell, Joshua McGuire, Michael Abubakar, Taylor James, Jake Davies, Michael Rouse, Racheal Ofori, Simone Kirby, Joe O'Grady, Finian Duff Lennon, Grace Fincham, Toby Eden, Gerard Horan, Charlie Cameron, Ben Goffe, Conor MacNeill, Arian Nik, Molly Harris, Sally Messham, William Moseley, India Lewis, Hamish McColl, Adam Basil, Michael Peluso, Harry Lister Smith, Jimmy Yuill

Género: Fantasía.

Sinopsis: Artemis Fowl, un joven criminal irlandés, rapta a Holly Short, un hada, con la intención de pedir un rescate que le permita salvar a su padre. Una vez logra cumplir sus intenciones, se embarca en una aventura que le llevará a luchar contra el maléfico hada Opal Koboi. Adaptación del libro de Eoin Colfer. 



[Fuente: Filmaffinity]


En realidad, la culpa es mía. Si nunca me han atraído las novelas (ni las películas) de Harry Potter, si la fantasía es un género al que me asomo de higos a brevas, si el argumento me decía poco, ¿para qué me meto? En mi defensa, esgrimo tres nombres: Kenneth Branagh, Colin Farrell y Judi Dench. Pero ni así, el resbalón ha sido apoteósico.

La plataforma Disney+ ofrece en este confinamiento un estreno en exclusiva. Ya que los cines estaban cerrados y esta, al parecer, millonaria película se había quedado en el limbo del coronavirus, decidieron colgarla. Visto lo visto, casi que les doy las gracias porque, aunque no acostumbro a ver el género en pantalla grande, la tentación de los tres hombres mencionados era muy grande, y lo mismo, me podrían haber convencido para ir a verla en sala. De haberlo hecho, me hubiera dado de cabezazos al salir. Y es que, esta película me ha provocado una terrible preocupación. ¿Será que el confinamiento ha reducido mis neuronas a la mínima expresión? ¿Será que el aislamiento social ha apagado mis luces? Con la angustia de la incertidumbre, me lancé a buscar otras opiniones por la red y ¡ahí estaba! No era yo. Era ella. Artemis Fowl tiene un clarísimo problema de guion.

Basada en la saga homónima de Eoin Colfer, que no he leído, Artemis Fowl nos narra la aventura a la que tendrá que enfrentarse un niño de doce años para salvar a su padre. El empresario Artemis Fowl (Colin Farrell), alrededor de cuyos negocios existe un aura de misterio, es buscado por la justicia, acusado de perpetrar una serie de robos. Mientras una legión de reporteros campa en las inmediaciones de la mansión de los Fowl, Mulch Diggums es detenido como colaborador. ¿Quién es este personaje? Lo sabremos más tarde. Con la idea de interrogarlo, el MI6 lo lleva a un enclave en alta mar y allí narrará toda la historia. Será él quien nos cuente cómo el empresario fue secuestrado y cómo su hijo recibirá una llamada del secuestrador, exigiéndole la entrega de un objeto valiosísimo, a cambio de la vida del padre. Ese objeto es el Aculos, un artilugio mágico que hay que proteger porque si cae en manos perversas puede ser un gran peligro para la humanidad. ¿Y de dónde procede este curioso objeto? Pues nada más y nada menos que del mundo de las hadas, de donde fue sustraído hace tiempo. Y es que, en Artemis Fowl el mundo real se mezcla con el mundo de la fantasía, a través de Ciudad Refugio, un universo situado bajo tierra, en la que hay toda una sociedad estructurada jerárquicamente, con hadas, duendes, elfos, trolls, goblins,... Cada especie ocupa un rol determinado y, como en todo mundo, hay entes buenos y otros malvados. 

Pues bien, Artemis hijo contará con la ayuda de Butler, un especie de mayordomo-guardaespaldas, con unos impactantes ojos azules que, sinceramente, dan miedo. A su vez, tendrá a una compañera de aventuras, la agente Holly Short, un hada aquejada de un drama personal, que constituirá una subtrama en la película. El pequeño Artemis conocerá la verdadera identidad de su padre, se enfrentará al enemigo y liberará a su padre en, un desenlace que lo deja todo en el aire. Pero todo. Es decir, que habrá segundas partes.  

Como decía antes, el guion es un despropósito. Durante toda la proyección tenía que ir avanzando y retrocediendo la película porque no conseguía enterarme de lo que estaba sucediendo. Me costaba muchísimo seguir el hilo de la narración, saber quién era quién, y qué es lo que se proponían. Creo que no está bien contada y seguir el curso de los hechos se convierte en un camino enfangado, en el que te quedas atrapado. Un obstáculo de esas magnitudes impide que te enganches a la historia y, en mi caso, llegó un momento en que dejó de importarme si el hijo salvaba al padre o el padre sucumbía en manos del mal. Además se recurre al camino fácil. El niño tiene que enfrentarse a algún que otro acertijo y en cuestión de segundos da con el resultado. Vale, que la película nos lo presenta como un súper dotado pero es que, la escasa complicación otorga poco realismo al asunto. Y las relaciones de confianza entre el niño y el hada se forjan con una rapidez inusitada.

A esto se le une la aparición de un personaje que no pinta absolutamente nada. Juliet es la sobrina de Butler, una niña experta en un tipo de artes marciales, cuyo papel no aporta nada pero que nada, vamos. Aparece en tres escenas y poco más. 

Y ya, por último, el desenlace. Justo ahí se me quedó cara de póker porque, precisamente, lo más interesante, el enfrentamiento entre el bien y el mal lo obvian. El villano de esta historia se convierte en un completo desconocido, del que ni siquiera nos explican sus motivaciones, más allá de una justificación somera, basada en la venganza. Imagino que las piezas irán encajando en las posteriores secuelas, lo cual no me ha hecho ni pizca de gracia. 

En cuanto a los personajes, Artemis hijo es el auténtico protagonista de esta historia. Es un niño huérfano de madre y que sufre las constantes ausencias de su padre, sin que él sepa a qué se dedica exactamente su progenitor. Es un niño muy inteligente, un tanto inadaptado, al que no le gusta el colegio porque, en realidad, no lo entienden. Y aunque os esté contando todo esto, verdaderamente, el personaje está poco definido. No se profundiza en su pasado y se pasa de puntillas por sus dramas. Su transformación en salvador del padre pasa por vestirse un traje y colocarse unas gafas oscuras, a lo Men in Black en miniatura. Interpretado por Ferdia Shaw, su personaje me cae tremendamente mal. 

En cuanto al padre, reza como un enigmático coleccionista de antigüedades y rarezas. Viaja constantemente y apenas tiene tiempo para dedicarle a su hijo, lo cual le pesa mucho. En realidad, tiene una misión importantísima y tiene que sacrificar la parte familiar. Del personaje tampoco se cuenta gran cosa, ni siquiera cómo llegó a convertirse en lo que es. Interpretado por Colin Farrell, está bastante mal aprovechado. Lo mismo ocurre con Judi Dench, a la que muchos espectadores la ven poco apropiada para interpretar a la comandante Root  del país de las hadas. A mí, sinceramente, teniendo en cuenta otros aspectos de la película, es lo que menos me ha molestado. 

Sin duda, lo más destacable de Artemis Fowl es la parte técnica. Todos los efectos especiales están muy logrados, salvo uno, que afecta a Mulch Diggums, y del que mejor no comento nada. La fotografía es espectacular, los paisajes tienen un colores realmente vivos, mostrando los milenarios acantilados de Irlanda, escenario de esta película. Y en conjunción, una banda sonora con toques celtas, que para mí es una delicia. 

Poco más puedo decir. No me ha gustado Artemis Fowl. Cierto es que tiene buen arranque, pero se va desinflando con el paso de los minutos, hasta llegar a aburrir. Obviamente, la película está dirigida a un público mucho más joven que yo. Sin embargo, no creo que los jóvenes le den un aprobado. Para los más pequeños no hay problema, porque al ser tan visual, estarán muy entretenidos, aunque no comprendan totalmente la trama. Me parece que en esta película Kenneth Branagh patina y resbala. 






Tráiler:
                       


miércoles, 4 de abril de 2018

FRANKENSTEIN DE MARY SHELLEY (TERROR - 1994)

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Año: 1994

Nacionalidad: EE.UU

Director: Kenneth Branagh.

Reparto: Robert De Niro, Kenneth Branagh, Helena Bonham Carter, Tom Hulce, Aidan Quinn, Ian Holm, Richard Briers, John Cleese, Robert Hardy, Cherie Lunghi, Trevyn McDowell, Hannah Taylor Gordon, Celia Imrie, Gerard Horan, Mark Hadfield, Jimmy Yuill, Richard Clifford, Hugh Bonneville, Patrick Doyle.

Género: Terror.

Sinopsis: La prematura muerte de su madre durante un parto, arranca violentamente a Víctor Frankenstein de su idílica vida en Ginebra. Desde ese día, la idea de vencer a la muerte será su obsesión y, por ello, decide estudiar medicina en Ingolstadt. Allí conoce al siniestro profesor Waldman, de quien se rumorea que pasó su juventud estudiando la posibilidad de crear a un ser humano. Víctor no sólo se interesa por sus experimentos, sino que está dispuesto a llegar hasta el fondo de la cuestión cueste lo que cueste
.

[Fuente: Filmaffinity]



Hace unos quince días os hablaba de la película Remando al viento (1998) que narraba aquel verano de 1816 en el que nació una de las obras más conocidas de la literatura universal y poco después os hablé de la obra en sí, de Frankenstein o el moderno Prometeo, todo ello en un homenaje a la autora Mary Shelley, con motivo del bicentenario de la publicación de dicha novela. Pues bien, hoy quiero cerrar este homenaje con otra película más, con una adaptación cinematográfica que se ha hecho sobre la historia ideada por la jovencita Shelley, una más de las muchísimas que se han llevado al cine en diferentes claves, pero que, a mi juicio, y hasta donde yo sé, es la más fiel al texto original que conozco. Si estoy equivocada, sacadme de mi error.

Creo que es la tercera vez que me siento a ver esta película. A medida que la iba visionando, iba rumiando esta reseña y pensaba comentar que se trata de una adaptación muy fiel pero, ya hacia el desenlace tuve que variar ligeramente mi opinión pues no recordaba los diversos cambios que su director, y también actor, Kenneth Branagh introduce. Se trata de modificaciones sustanciales pero aun así, encajan con coherencia en esta historia fantástica, mal tildada de terror, pues la historia no solo recoge la creación de un monstruo que asusta a todo aquel que se cruza en su camino, sino mucho más.

No voy a profundizar en la sinopsis. Primero porque, grosso modo, la mayoría conoce el grueso de la historia. Segundo porque, si habéis leído la reseña de la novela (puedes leerla aquí), tenéis datos más que suficientes sobre la estructura. Tercero porque los hechos que faltan y son propios de la película, ya los aporta el resumen realizado por la web Filmaffinity y que encontráis más arriba. En su lugar, abordaré los aspectos que más me han gustado de esta adaptación y también comentaré los cambios que he advertido entre el texto y la cinta. No obstante, y antes de empezar, me gustaría comentar un asunto curioso en el que he reparado en más de una ocasión. No ocurre siempre pero, he observado que, a peores críticas profesionales, mejores son las de los espectadores, de tal modo que a veces dudo si unos y otros vemos la misma película o bien puede ser que a los profesionales los metan en un pase de prueba antes del pulido definitivo de la película. Es que me resulta del todo inconcebible que las opiniones sean tan demoledoras por un lado y tan aceptables por otro. En fin, yo solo os puedo ofrecer mi opinión como espectadora y perteneciendo a ese grupo, tengo que deciros que a mí la película me parece correcta, y una manera interesante de acercarse a la obra.

Con una melodiosa voz que hipotéticamente corresponde a Mary Shelley, se inicia la película de este modo: 'Me propuse idear una historia que hablara de los misteriosos temores de nuestra naturaleza y despertara un terror escalofriante, que hiciese que el lector temiese mirar a su alrededor, que helase la sangre y acelerase los latidos del corazón'. Para empezar, la película carece absolutamente del carácter epistolar que tiene la novela pues la estructura está ligeramente alterada, rompiendo en parte el armazón de anillos concéntricos con el que cuenta el texto original. Pero el inicio, con Robert Walton a bordo de un barco camino del Polo Norte y con Víctor Frankenstein llegando malherido y maltrecho al barco encallado, persiguiendo a su criatura por los mares de hielo, se mantiene igual. Y es que, como dije antes, esta película respeta en gran parte lo escrito por Shelley.

¿Cuáles son los cambios que se advierten? Para empezar la motivación de Víctor no es la misma en la película que en la novela. Digamos que en el texto original, Frankenstein es un joven curioso, con grandes deseos de aprender, y un carácter científico innato. Independientemente del devenir de los acontecimientos, sabemos que el joven médico desea hacer grandes contribuciones a la ciencia. Sin embargo, en la película es la muerte de su madre -algo que sí ocurre en la novela pero que se asume como una circunstancia más de la vida-, así como la de algún amigo más, la que incita a Víctor a cambiar el orden del mundo, a desafiar la muerte y a generar vida a partir de materia muerta.

Otra gran modificación es la creación propiamente de la criatura. En la película se dan detalles sustanciosos de la forma en la que Víctor consigue dar vida a un cuerpo muerto. Se hace mención a leyes físicas, a elementos atmosféricos, o a cuestiones anatómicas. Shelley, y entiendo que por motivos obvios, omitió todo tipo de detalles al respecto pero sobre esta circunstancia se ha hecho mucho hincapié en bastantes adaptaciones al cine. Parece que, el 'experimento' es una cuestión que visualmente no se puede pasar por alto. 

Pero la variación más sorprendente sobre el argumento original, al que se le van quitando secuencias e incorporando otras nuevas, no ocurre hasta prácticamente el último cuarto de película. No quiero desvelar de qué se trata. Simplemente os reitero que encaja bastante bien y es muy coherente con la naturaleza de la historia en sí, hasta el extremo de preguntarme qué opinaría Mary Shelley sobre ellos. Podrá sonar a mofa pero a mí me parece que hasta el podría gustar. 

En cuanto a los personajes, y ya que estamos hablando de cambios, os diría que Branagh incorpora un personaje más que no figura en la novela. Se trata del profesor Waldman que si bien no tiene mucha presencia en la cinta sí tiene un gran protagonismo por ejercer una potente influencia en Víctor. El personaje está interpretado por John Cleese, muy bien caracterizado, de pelos largos y canosos y de oscura mirada tras la que se oculta parte de un secreto que no debería ver la luz jamás. 

Robert Walton, el joven aventurero que intenta llegar al Polo Norte, también es un personaje más de segunda fila. En la novela muestra un carácter más inmaduro, más romántico, más tibio que en la película, donde veremos a un hombre mucho más temperamental y con más brío. Interpretado por Aidan Quinn, posee el mismo espíritu aventurero y demente que el propio Víctor Frankenstein posee, ese deseo de pasar a la posteridad y dejar un legado. 'La vida viene y se va pero si tenemos éxito nuestros nombres vivirán para siempre'.

Pero sin duda copan el máximo protagonismo otros personajes como el propio Víctor Frankenstein, un joven ginebrino, de buena cuna y mejor educación, con ideas tejidas lectura tras lectura, embebido de las teorías de los grandes científicos y pensadores de otros tiempos. Dolido por la muerte que le arrebata a sus seres queridos, Víctor desea convertirse en Dios, en un dador de vida lo que le acarreará terribles consecuencias. El dolor llama al dolor. La muerte llama a la muerte. Nuestros actos no pasan desapercibidos. El doctor Frankenstein está muy bien interpretado por Kenneth Branagh, bajo mi punto de vista. He leído por ahí que está muy sobreactuado pero si has visto varias películas de este actor irlandés terminas por entender que sus papeles dramáticos son muy potentes, que imprime mucha fuerza a sus palabras y a sus actos. Branagh, en este caso, no solo es un actor más sino también el director de la cinta. Le gusta adaptar grandes clásicos, dirigirlos e interpretarlos. Recientemente lo hemos visto en Asesinato en Orient Express y ya prepara otra adaptación de otra novela de Agatha Christie, Muerte en el Nilo. Por sus manos han pasado obras también de Shakespeare como Enrique V o Mucho ruido y pocas nueces, película esta última que os recomiendo. Me parece fantástico su interés por acercar estas obras al público.

Sobre Robert De Niro ejecutando a la criatura, casi sobran las palabras. Aparte de la caracterización, con esos costurones que le cruzan la cara y el cuerpo y que lo convierten en un ser grotesco y deforme, el abrigo raído y polvoriento le confiere un aspecto lastimoso. Su andar tambaleante, de ser imperfecto no le resta calidez a la tristeza de sus ojos en sus momentos más amargos porque esta criatura, más allá de dar pavor, lo que provoca es compasión. Aunque su homónimo literario suscita más ternura, se explota más el lado dramático de su existencia. En cualquier caso, en el personaje se producirá un cambio de personalidad tras averiguar su terrible origen y destino, su verdadera naturaleza. De Niro, con la maestría que le caracteriza, sabe adaptarse a la cara y la cruz de un personaje que busca la venganza por devolver el dolor que le han infringido pero que, en el fondo, solo quiere ser aceptado. Es el personaje más interesante de la historia escrita y de la propia película, un personaje para analizar y que, muy posiblemente, altere la concepción que tienes de la obra en sí.

Por último, Elizabeth es la amada de Víctor. El personaje está encarnado por Helena Bonham Carter, una actriz con la que tengo luces y sombras. En ocasiones me gusta bastante aunque aquí no me ha impactado mucho. Bueno, hacia el final lo va a tener algo más complicado pero mejor no cuento nada. 

Y aparte de las variaciones en el argumento y de las interpretaciones, tengo que destacar el vestuario, la música y la ambientación, no solo ya de la sociedad en sí, sino del entorno más familiar y cercano de Víctor Frankenstein. La casa en la que reside la familia, enorme y con una decoración prácticamente minimalista, con grandes espacios despejados y una gigantesca escalinata sin balaustrada impresiona. Por esos escalones suben y bajan los aturdidos, asustados y enloquecidos personajes de esta historia que tienen que afrontar tragedias terribles. También está muy bien conseguida la cabaña del bosque en la que vive una familia que tendrá cierta vinculación con la criatura. Y lo mismo ocurre con el laboratorio de Víctor, siempre en penumbra por ocultar los terribles secretos que alberga, lleno de artilugios extraños, con dibujos a carboncillo que muestran parte de la anatomía humana, o recipientes con líquidos burbujeantes.

Como reparo, podría decir que en algún momento puede resultar larga. Son dos horas de metraje pero en una película como esta, creo que acortar el argumento perjudicaría bastante el resultado final. 

En definitiva, creo que este largometraje ofrece una visión muy a tener en cuenta de la obra de Mary Shelley, una novela que, como dije antes, no trata sobre un monstruo terrible sino que, ya lo comenté en la reseña correspondiente, ahonda en otras cuestiones del alma humana. Tanto es así, que en los últimos minutos alguien pronuncia estas palabras que bien podrían resumir la esencia de la historia: 'Entregué mi corazón a conocer la sabiduría, la demencia y la locura y percibí que todo es vanidad y vejación del espíritu, pues en mucha sabiduría hay mucho dolor y aquel que aumenta sus conocimientos, aumenta su pesar. Porque Dios observará todas las obras y todos los secretos para juzgarlos, tanto si son buenos como si son malos'. 

Pongo fin a mi particular homenaje, animándoos a leer la novela o a ver esta película. Mary Shelley nos regaló una historia maravillosa.




Tráiler:

   Puedes adquirirla aquí:













miércoles, 2 de abril de 2014

MI SEMANA CON MARILYN (DRAMA - 2011).


Año: 2011.

Nacionalidad: Británica.

Director: Simon Curtis.

Reparto: Michelle Williams, Eddie Redmayne, Kenneth Branagh, Emma Watson, Judi Dench, Dominic Cooper, Derek Jacobi, Julia Ormond, Toby Jones, Dougray Scott, Simon Russell Beale, Zoë Wanamaker, Geraldine Somerville.

Género: Drama. Biografía.

Sinopsis: Año 1956. La joven actriz Marilyn Monroe (Michelle Williams) llega a Inglaterra para protagonizar con Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh) la película "El príncipe y la corista". Colin Clark (Eddie Redmayne), un joven de 23 años con buenos contactos, consigue un trabajo como ayudante de producción y es testigo del choque de egos y la tensa relación entre Olivier y Marilyn durante el rodaje.

[Datos facilitados por Filmaffinity]




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La historia del cine cuenta que Marilyn Monroe viajó a Inglaterra en 1956 acompañada de su recién estrenado tercer marido, el dramaturgo americano Arthur Miller, para rodar la película El príncipe y la corista, dirigida por Sir Laurence Olivier e interpretada por Marilyn y el propio Olivier, casado con Vivien Leigh por entonces. Una película que se basaba en la obra teatral El príncipe durmiente de Terence Rattigan y cuyo rodaje fue bastante complejo debido a la actitud infantil y a la inestabilidad manifiesta de la actriz que además sufrió un aborto durante la grabación. 


Laurence Olivier, Vivien Leigh, Marilyn Monroe y Arthur Miller

Se cuenta que ya por entonces tenía problemas con el alcohol y con los barbitúricos. Y es que la vida de Marilyn Monroe estuvo llena de luces de colores que la aturdían y a veces el personaje le pesaba demasiado, engullendo a la Norma Jeane que vivía dentro de aquel cuerpo lleno de curvas.


El auténtico Colin Clark
La película Mi semana con Marilyn refleja el discurrir de aquel rodaje, durante el cual la rubia actriz conoció a Colin Clark (Eddie Redmayne), un joven británico de 23 años y perteneciente a una buena familia que solo tenía un sueño, trabajar en el cine. Aunque procedía de una familia de triunfadores, con unos progenitores de éxito que residían en una gran mansión en el campo, Colin anhelaba con vivir en Londres de manera independiente. Su ilusión por el cine no fue un asunto bien acogido por sus padres que deseaban que su hijo se dedicara al mundo del arte pero aun así, el joven obstinado consigue un trabajo como tercer ayudante de dirección en la productora de Laurence Olivier, que en aquel momento planeaba el rodaje de El príncipe y la corista.

La llegada de Marilyn  (Michelle Williams) a Londres causó un gran revuelo. En un principio a la actriz le maravillaba despertar tanta admiración pero no era una persona fuerte y con frecuencia se venía abajo comportándose como una niña indefensa que necesitaba arropo, cariño y calor. Su actitud provocaba estallidos de cólera en Olivier (Kenneth Branagh) que venía cómo los días transcurrían sin que el rodaje avanzara. Por su parte, Marilyn se siente sola. Su matrimonio con Miller ha dejado de ser de color de rosa y perdida y desorientada busca refugio en el joven Colin quien se alza en su paladín y amigo incondicional para fastidio del director y de todo el equipo. 

Las experiencias que Colin vivió junto a la actriz las fue plasmando en un diario que, según he podido averiguar, en 1995 vería la luz bajo el título El príncipe, la corista y yo, novela en la que se basa el guión de la película.

Mi semana con Marilyn enfrenta a grandes actores británicos contra grandes actores americanos, muestra la pompa y el boato de Olivier frente a la candidez y la inseguridad de una diva del cine americano, la admiración frente a la desesperación, el nacimiento de una estrella frente al ocaso de otra,... Una película que te acerca al lado más humano de Marilyn Monroe, sin que podamos tener la certeza de que la imagen que se ofrece de ella encaje con la realidad o no. Sea como fuere, se han escrito ríos de tinta sobre la tentación rubia y todos coinciden en su profunda desdicha a pesar del mundo de admiración en el que vivía.

En el apartado interpretación no tengo queja alguna. La verdad es que todo el elenco, principales y secundarios, me han satisfecho. 

No tengo grandes referencias sobre Michelle Williams pero, desde luego, en esta película creo que hace un gran papel. Su interpretación arroja una imagen de Marilyn Monroe que, a mi juicio, se adapta bastante a su persona, una mujer con muchos altibajos emocionales, con frecuentes bloqueos en escena debido al pánico, balanceándose entre la turbación y la inocencia, pero eso sí, cuando Marilyn está centrada en su papel, no hay actriz que la eclipse. Williams consigue ser el centro de atención, seduciendo a la cámara como hacía Marilyn. Creo que esta actriz ha sabido darle al personaje lo que este exigía. 

Lo mismo me ocurre con Eddie Redmayne, un actor que lo mismo ha hecho cine que televisión. Su papel protagonista quizás queda un poco eclipsado por el de Williams pero, en cualquier caso, creo que hace una interpretación bastante correcta.



Kenneth Branagh es para mí uno de los grandes actores de la escena británica
. En esta película encarna a un Laurence Olivier al que le cuesta encajar que la actriz americana le haga sombra en su tierra natal. Un hombre de mucha pomposidad, de voz engolada, acostumbrado a ser el centro de atención. 


En cuanto al resto, algunos bastante conocidos - Emma Watson, Julia Ormond y Judi Dench - todo me ha parecido muy correcto. 

Y correcta y bella es también la fotografía, que muestran escenas felices en entornos felices cuando Marilyn deja de ser la actriz de éxito para convertirse en Norma Jeane junto a Colin. Luces cálidas, colores otoñales,... aportan a la cinta una sensación acogedora.

Mi semana con Marilyn es una película con la que cualquier espectador puede disfrutar. Como he dicho creo que nos deja ver el lado más humano de la actriz a la que muestra débil e indefensa, por eso es fácil que el espectador empatice con ella y conecte con sus desdichas. 

He disfrutado mucho viendo este largometraje por segunda vez. Creo que está hecho con mucho cariño hacia la figura de Marilyn.  No es una película de las que yo suelo decir «se deja ver»«es aceptable», «para una tarde de domingo aburrida». No. Creo que frente a esta película hay que sentarse con intención y disfrutarla desde la primera nota de la banda sonora hasta la última letra de los créditos.




Trailer:










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