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miércoles, 28 de septiembre de 2022

BUENA SUERTE, LEO GRANDE (COMEDIA - 2022)

Año: 2022 

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Sophie Hyde

Reparto: Emma Thompson, Daryl McCormack, Isabella Laughland, Charlotte Ware, Carina Lopes, Les Mabaleka, Lennie Beare

Género: Comedia

Sinopsis: Nancy Stokes, una maestra de escuela jubilada, anhela algo de aventura y sexo. Buen sexo. Su difunto marido Robert le proporcionaba un hogar, una familia y algo parecido a una vida, pero nunca tuvo buen sexo de él. Ahora que hace tiempo que Robert falleció, Nancy pone en marcha su plan y contrata a un joven gigoló que responde al exótico nombre de “Leo Grande”. En una habitación de hotel anónima, Nancy recibe a Leo. Su aspecto es tan bueno como el de su foto, pero lo que ella no esperaba era una gran conversación. Nancy descubre que le gusta. Y a él le gusta ella. Con una gran confianza sexual, Nancy empieza a relajarse. En el transcurso de su encuentro, la dinámica de poder cambia y las máscaras de los personajes empezarán a desmoronarse.

[Fuente: Filmaffinity]


Un aplauso por esas actrices maduras que no tienen pudor alguno al desnudarse totalmente ante la cámara. Pero un aplauso aún mayor por esos directores (una directora, en este caso) que cuentan con ellas para mostrarse tal y como vinieron al mundo ante millones de espectadores, sin importar la edad que tengan. Y digo esto porque Emma Thompson hace un desnudo integral en Buena suerte, Leo Grande. No hace mucho ya vimos en No mires arriba a Meryl Streep corriendo por lo que parecía un edén, mostrando su cuerpo al natural, aunque parece que a su compañero de reparto, Leonardo DiCaprio, no le hizo mucha gracia esta escena. Bueno, en realidad no fue así la cosa. La mujer que vemos en esa escena no es Meryl Streep sino una doble de cuerpo. Y a DiCaprio, lo que no le pareció bien fue que una actriz de su talla, una grande del cine, tuviera que hacer una escena de ese tipo. Manifestó que, aunque se haya utilizado una doble, el espectador no podrá desvincular ese cuerpo desnudo con el de la Streep. Y digo yo, ¿y qué pasa?, ¿qué malo hay en que nos imaginemos que ese cuerpo es el de la reina del cine, como el actor la llama? Me parece una argumentación lastimosa. ¿Qué pensáis al respecto? A mí sinceramente no me produjo ningún rechazo la escena, no por ello ha dejado de gustarme Mery Streep, ni he dejado de considerarla una gran actriz. Más bien es al revés, porque lo que hacen actrices como Emma Thompson (y es su auténtico cuerpo el que vemos en pantalla) me parece una maravilla. Pero os cuento más sobre Buena suerte, Leo Grande, no sin antes recomendaros que no leáis la sinopsis. ¿Lo has hecho ya? ¡Cachis! Bueno, sigamos.

Nancy (Emma Thompson) es una mujer de unos sesenta años, viuda y madre de dos hijos. Profesora de ética jubilada, es una mujer muy conservadora. Se nota inmediatamente en el vestir, en la forma de peinarse, en su discreto maquillaje. Nancy acude a la habitación de un hotel donde se ha citado con Leo, un gigoló al que ha contratado. Acercándose al crepúsculo de sus días, Nancy quiere hacer todo aquello que nunca ha hecho. Concretamente, quiere vivir la sexualidad en todo su apogeo, experimentar con su cuerpo y con el cuerpo de un compañero. A los sesenta años su experiencia sexual es minúscula y monótona. No ha conocido otro hombre más que a su marido y con él, los escarceos sexuales eran de sota, caballo y rey. Lo que Nancy quiere realmente es tener un orgasmo porque siempre los ha fingido. No parece que su marido se percatara de su pantomima y si se dio cuenta, no parece que le importara. Así que, dispuesta a poner en marcha su plan, toma la decisión de acostarse con otro hombre, previo pago por los servicios, una decisión que le lleva años y que ejecutará con bastante esfuerzo y dudas.

Buena suerte, Leo Grande narra cuatro encuentros amorosos, en los que Nancy irá aprendiendo a liberarse de los grilletes transparentes que la han atenazado durante toda su vida. Por su parte, Leo conocerá a una mujer extraordinaria, ilusionada y turbada a partes iguales ante el mundo que se abre ante ella. Leo sentirá una gran ternura por Nancy, a la que guiará en el complicado camino que ella ha decidido emprender. Paulatinamente, y una vez que la confianza empieza a instalarse entre ellos, ambos se irán abriendo poco a poco, sacarán lo más profundo de su ser, profundizarán en sus sentimientos, se desnudarán emocionalmente y, tras un momento de tensión en el que aflora la verdadera naturaleza de cada uno, llegará un final sanador y liberador.

A grandes rasgos, este es el argumento de Buena suerte, Leo Grande pero...

...qué me ha gustado de esta película.

La película arranca in media res, sin que sepamos muy bien qué está pasando. Las escenas iniciales nos muestran a una mujer llegando a una habitación de hotel. ¿Está de viaje? No lo sabemos pero parece algo nerviosa. Por otra parte, veremos también a un hombre tomar una taza de café en una cafetería. Hasta aquí todo normal pero, ¿quiénes son?, ¿qué conexión tienen? Tendremos que averiguarlo por nosotros mismos porque no hay una introducción previa y eso me gusta. El espectador tiene que ir atando cabos, ir descubriendo por sí mismo qué une a estas dos personas tan dispares.

Buena suerte, Leo Grande es una película sencilla pero ahonda en cuestiones personales, muy íntimas, que nos harán reflexionar, a la vez que reflexionan los propios personajes. En este largometraje se abordan las ganas de expansión de una mujer madura que lleva toda su vida volcada en los demás, sin pensar en sí misma, en lo que ella quiere, en lo que desea, en lo que le pide su cuerpo. Nancy quiere experimentar, sentir placer por una vez en su vida, antes de que sea demasiado tarde. En esa línea, la cinta nos propone profundizar en los anhelos de una mujer encaminada hacia la vejez. Se hará un retrato sobre la represión de la mujer frente a lo que sería la naturalidad del sexo. ¿Qué piensa Nancy sobre la vida que ha tenido? ¿Acaso la ha desperdiciado? A cierta edad, ¿el sexo ya está vetado? 

En cuanto a Leo, es interesante señalar que Buena suerte, Leo Grande va a indagar en las relaciones materno-filiales a través de este personaje. La película quiere analizar otra gran cuestión: la decepción. Si bien Nancy mantiene una relación más o menos buena con sus hijos, -aunque la opinión que tenga de ellos deja mucho que desear en según qué momento-, el drama de Leo tiene mucho que ver con lo que una madre espera de sus hijos. Para Nancy, el punto de vista de Leo supone una gran ayuda a la hora de comprender a sus vástagos y la forma en la que se han relacionado hasta ahora. Y a su vez, el hecho de que Nancy sea madre también permitirá que Leo vea su situación desde otro ángulo, le ayudará a quitarse la máscara que se puso un día, cuando creyó que el error lo había cometido él. Ser madre no te exime de equivocarte.

No obstante, la película plantea también otro tema de interés, que se ha venido debatiendo a lo largo de décadas. ¿Se deberían de legalizar los servicios sexuales? Nancy tiene claro que la labor de Leo es casi un servicio social. Más aún, es como si uno fuera al médico para curarse interiormente. 

En este largometraje, Nancy y Leo son personajes que se complementan. La película no funcionaria igual si uno tuviera más protagonismo que el otro, si uno eclipsara al otro. Los cuatro encuentros que se narran sirven también como diván de un psicoanalista en el que cada uno de ellos expone sus miserias. Pero ojo, no estamos ante una película triste. Más bien todo lo contrario. De hecho, hay pasajes cómicos, con un humor elegante, que no te arrancará una carcajada pero sí dibujará una sonrisa en tus labios. Aun así no falta el drama porque, de otro modo no habría película, no habría tensión.

Personajes e interpretación

Nancy ha vivido toda su vida encajonada entre las cuatro paredes de la moralidad. Se casó con Robert y tuvo dos hijos con él. Su esposo era un buen hombre pero tremendamente aburrido. Y encima se ha llevado toda su vida dando clases de ética, diciéndole a sus alumnas qué era lo correcto y qué no. «La falda dos centímetros más baja, por favor». Es decir, Nancy ha tratado de inculcar a los demás toda esa moralina de la que ahora ella quiere huir.

El matrimonio entre Nancy y Robert es un retrato de aquellos en los que todo es mecánico. Dormir, levantarse, ir a trabajar, comer, cuidar de los hijos y si toca sexo que sea sólo los sábados por la noche, de diez a diez y media. Hay una escena maravillosa en la que Nancy describe cómo era el sexo con su marido, un pasaje que no solo se da en las parejas maduras que llevan muchas décadas juntas, sino que también se puede producir entre aquellas más jóvenes, sometidas a la tiranía de la productividad, del escaso tiempo libre, del látigo de la sociedad. La llama titila levemente y amenaza con extinguirse y ¿qué vas a hacer a estas alturas de tu vida? Nancy tira pa'lante y calla. Martirizada por las convicciones sociales, por lo que los demás le han dicho que está bien visto y lo que no, por los principios de una generación que han enmudecido a las mujeres y las ha arrinconado, que no les han permitido vivir, Nancy quiere romper ahora con todo eso. 

Metódica y organizada, los encuentros con Leo están tan encajonados como lo ha estado ella toda en su vida. Ciertas conversaciones la incomodan, se espeluzna al imaginarse cosas porque no le gustan las modernidades, ni las sorpresas, y mucho menos las perversidades. Es muy tradicional y le gustan las cosas como siempre han sido. Para ella es muy difícil dejar de escuchar en su cabeza: Esto no se dice. Esto no se toca. Esto no te lo toques. Para Nancy, su cuerpo es un auténtico desconocido, con  rincones que hay que ocultar porque mostrarlos, tocarlos, exponerlos a la plena luz del día es una inmoralidad. Así que, tendrá que aprender a dejarse llevar, a fluir, a conectar con su cuerpo y a quererse porque ahora, si se mira, solo ve un cuerpo ajado y mancillado por el paso de los años. ¿Cómo una mujer como ella, con esos pechos caídos y esos muslos fofos, va a despertar el deseo en un hombre?

A mí me ha resultado conmovedor ver a esta mujer invadida por los miedos y la incertidumbre, luchando contra esa moral impuesta y auto-impuesta, que ha sido como su sombra a lo largo de toda su existencia. Me ha encantado verla cohibida, ilusionada, esperanzada. Y especialmente me ha fascinado ver la transformación del personaje en una mujer totalmente distinta. El final de esta película supone una nuevo renacer para ella.

Y qué madurez más bonita la de Emma Thompson. Una mujer como ella, una actriz de éxito, que ha viajado tanto, que ha conocido a tantas personas, que se ha casado dos veces, que habrá tenido una vida mucho más plena que la de su personaje, y sin embargo se pone el traje de mujer apabullada por su deseo y realiza un grandísimo trabajo. Qué bien interpreta Thompson a Nancy, esta mujer en cuya mirada se refleja la incredulidad, la consternación, la curiosidad y las ganas de vivir. Todo es natural en la interpretación de esta actriz, incluso en esas escenas que podrían ser más complicadas. Pero ella sí que está segura de sí misma, ella sí que se quiere, y sí que se permite simplemente ser, con toda su naturalidad.

Por su parte, Leo es un joven guapísimo (muy muy guapo), de exótica piel, ojos verdes y cuerpo musculado. Es un joven educado, tierno, comprensivo. Para él, dedicarse a dar placer a las mujeres es uno de los mejores trabajos que se puede tener. Tiene muchísima experiencia, tanta que sabe exactamente lo que cada mujer necesita de él, y se mueve como pez en el agua ante cualquier situación. Leo es un regalo para las mujeres. Con tacto y delicadeza tratará de romper la coraza de Nancy, procurará inspirarle confianza, ponérselo fácil para que ella se vaya abriendo como una flor. Pero ya adelanté antes que Leo no es tan transparente como parece. Es otro ser humano más y, por tanto, guarda en su interior aquello que desea ocultar, su dolor, su tristeza. Los encuentros con Nancy, las conversaciones con ella, lo interpelan. Él que creía tenerlo todo controlado, que pensaba que sus heridas ya habían cicatrizado, descubrirá que siguen estando ahí, sangrando, solo que él las escondió en el lugar más recóndito de su ser. Los encuentros con Nancy desvelarán la especial sensibilidad de Leo, algo que ya muestra en su trato con las mujeres.

El personaje de Leo también irá cambiando a lo largo del metraje y eso me ha gustado porque en ningún momento el foco de atención se pone sobre uno de ellos, dejando a la sombra al otro.  Digamos que el guion se mueve de un lado a otro, dejando que las emociones de él y de ella vayan floreciendo de forma paralela. A pesar de su juventud, Leo parece un hombre seguro y sin embargo es tan débil y vulnerable como lo es la propia Nancy. En realidad, son dos almas gemelas.

Daryl McCormack también hace un trabajo extraordinario. Hasta ahora no lo había visto trabajar y me ha encantado. Este actor consigue darle a su personaje el empaque necesario para crecer, para dominar la situación frente a la dubitativa y madura Nancy. Y tampoco se amilana en las escenas más potentes, junto a una actriz del calibre de Thompson. Palabra que esas escenas están totalmente desprovistas de artificio y gozan de una gran naturalidad.

Sin Leo, no podría existir Nancy. Y Nancy tampoco, sin Leo. Son dos almas heridas. Y de ese mismo modo, nada sería igual si no existiera tanta química entre Emma Thompson y Daryl McCormackNo importa la diferencia de edad, no importa el color de la piel, porque la magia se instaura en esa habitación de hotel donde la vida cobra otra dimensión. Todo lo que vemos en pantalla, las miradas, las caricias tímidas, los titubeos, los silencios y el baile de los cuerpos es bello, es armonioso. Es sincero y puro.


Buena Suerte, Leo Grande me ha parecido una película brillante con diálogos magníficos. Quizá no llegue al culmen porque, en algún momento, alguna conversación le resta interés o cierta escena me parece que sobra pero, sin duda, es una buena película. Está estructurada en bloques, en los cuatro encuentros entre Nancy y Leo, como si fueran los capítulos de una novela o los actos de una obra de teatro, y cada uno de ellos terminará con un deseo cumplido. Y ahora que lo pienso, el argumento encajaría muy bien en una representación, más que nada porque, además todo se desarrolla prácticamente en la misma habitación de hotel. Con alguna referencia a la película El Graduado, Buena suerte, Leo Grande arroja un hilo de esperanza y abre un nuevo horizonte a las mujeres de cualquier edad.

Creo que sigue en cartelera. Yo la vi en alquiler.




Tráiler:




miércoles, 18 de septiembre de 2019

AN EDUCATION (DRAMA - 2009)


Año: 2009

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Lone Scherfig

Reparto: Carey Mulligan, Peter Sarsgaard, Alfred Molina, Dominic Cooper, Rosamund Pike, Olivia Williams, Emma Thompson, Matthew Beard, Cara Seymour, Sally Hawkins, Amanda Fairbank-Hynes, Ellie Kendrick.

Género: Drama

Sinopsis: Jenny, una atractiva y brillante estudiante de 16 años que vive en un tranquilo barrio londinense, sólo piensa en estudiar para poder ir a Oxford. Pero un día conoce a Britt, un tipo seductor de 35 años, que la corteja con cenas elegantes, clubs y viajes con sus divertidos amigos Danny y Helen. Así las cosas, las convicciones de Jenny se tambalean y se verá obligada a elegir entre seguir con Britt y su ajetreada vida o bien ir a la Universidad.

[Fuente: Filmaffinity]

Qué gusto ver cine británico.
Cuánta delicadeza a la hora de contar historias de otro tiempo.

An education (en esta ocasión prefiero el título original en vez de su obvia traducción al castellano) tiene ya una década y sin embargo yo la descubro ahora. Al terminar de visionarla (en AXN, para más señas) me invadió una sensación de alivio, como si me hubiera librado del horrible castigo que hubiera supuesto perdérmela. Y sé que mi opinión se contrapone en forma y fondo con la de otros espectadores que la tachan de cursilada, ñoña, sin corazón y plana). A mí, sin embargo, me gustó mucho.

1961. En Twickenham (Londres) los colegios enseñan a las jóvenes a ser auténticas damiselas. Deben andar rectas, bailar con elegancia, cocinar deliciosas recetas y mantener la figura. Pero en el colegio al que acude Jenny Mellor, también hay espacio para la poesía, la literatura y el latín. Y es que la directora del centro y la señorita Stubbs saben que, con formación y un diploma bajo el brazo, las jóvenes pueden llegar a ser alguien, al menos, a ser ellas mismas. Sin embargo, todas esas asignaturas son un auténtico latazo para unas muchachas que tienen sueños llenos de color. La vida entre las paredes del colegio es aburrida y en sus casas tampoco encuentran aliciente ni felicidad. En el caso de Jenny, quizá lo único que la saca de la monotonía es el chelo y precisamente será ese instrumento el que le dé la oportunidad de conocer a David (sí, David y no Britt como apunta la sinopsis facilitada por Filmaffinity). Pero David es un hombre y Jenny una colegiala. Inevitablemente esta frase te hará pensar en Nabokov aunque Lolita dista mucho de esta Jenny que a veces se expresa en francés, fuma y que tiene una desmesurada ansia de vivir. Y eso es lo que precisamente le ofrece David, que a sus treinta y cinco años, cena en lujosos restaurantes, viaja a ciudades románticas y acude a conciertos de música clásica y jazz. Ante la joven el camino se bifurca en dos senderos. ¿Debe seguir estudiando para intentar que la admitan en Oxford o por el contrario debe dejarse caer en los brazos de David? El dilema está servido. Y por todo ese caos mental también se arrastra la seducción. Sería lógico pensar que David, con su porte elegante y su vida sofisticada seduce a Jenny pero a mi parecer, quien verdaderamente cae rendido a los pies del otro es el propio David, que queda prendado por una joven que lo seduce con su inteligencia más que con su cuerpo, con su pasión más que con sus labios, con sus sueños más que con su mirada.  No hay mejor seducción que la que procede de la mente y el espíritu de un hombre o de una mujer. Pero un corazón enamorado también tiene que ser valiente. 

El argumento de An education quizá no sea especialmente original. Jóvenes estudiantes que se enamoran de hombres maduros, hechos y derechos, y que dicen haberse licenciado en la universidad de la vida. Esta película nos muestra una atípica relación de amor pero no por ello poco explotada, con moraleja final y en la que también se analiza la reacción de los padres de la joven porque claro, que tu hija mantenga una relación con un hombre veinte años mayor es para tener una opinión al respecto.  ¿Qué  pensarán Jack y Marjorie de todo esto? Dejo que lo descubráis vosotros mismos porque, en cierta manera, en el desarrollo de la historia incide la actitud de los padres. Pero más allá del guion, en An education, también hay que tener muy en cuenta las interpretaciones que son absolutamente fabulosas. Me ha fascinado el trabajo de Carey Mulligan - para mí prácticamente desconocida-, en el papel de la joven adolescente que quiere crecer demasiado deprisa para convertirse en una mujer de mundo. La actriz se adapta perfectamente a los vaivenes de su personaje, a ese girar en una noria emocional en la que la actriz tendrá que emplearse a fondo para transmitir todo un abanico de sentimientos. Es fácil conectar con ella, es fácil entender que tenga ganas de beberse la vida a grandes sorbos porque traducir a Virgilio es un aburrimiento total. Y también será sencillo comprenderla en los compases finales cuando tenga que enfrentarse a lo que la vida le tiene reservado.

En cuanto a David, será Peter Sarsgaard quien se encargue de darle vida. Con sus ojos azules y su sonrisa pícara sabrá manejar los hilos de cualquier situación a su favor. Bajo su rostro de hombre encantador, ¿reside un manipulador? ¿Acaso David solo pretende comerse la guinda de un dulce pastel? Su personaje puede llegar a desorientarnos. En alguna ocasión pensaremos que simplemente es un hombre enamorado y en otras advertiremos algún toque de pervertido. En cualquier caso, reducir su personaje al de simple seductor que salta de flor en flor me parece excesivo. Creo que, como comenté antes, él también acaba hechizado por una joven y, al igual que Jenny tiene que decidir, David deberá hacerlo igualmente y para ello Sarsgaard  hace suya la diatriba de su personaje, retratándose en una escena que supone un clímax tardío en la cinta. Tras ese momento culmen, ya solo queda recoger velas.  

En cuanto a los padres de Jenny, Alfred Molina en el papel de Jack resulta tan creíble como siempre que se coloca ante una cámara. Ejercer de padre de una joven en los años 60, una época en la que la mujer tenía tan pocos caminos que elegir lo obliga a desdecirse en más de una ocasión. A Jack no le gustan los tarambanas y Molina sabe cómo hacérselo entender a los pretendientes de su hijita. Pero a este padre gruñón al que todo le parece mal se le verá pronto el plumero. Su figura como progenitor quedará en entredicho cuando soplen vientos menos favorables y eso le causará un profundo dolor.

Más en un segundo plano, los amigos de David, Danny (Dominic Cooper) y Helen (Rosamunde Pike) suponen el atrezo perfecto para una puesta en escena que guarda más de un secreto. Si bien el primero me ha dicho poco, Pike me ha convencido del todo. En su papel de belleza rubia y tonta, la actriz sabe contagiar ese sopor que le produce la música de Ravel mientras lanza al aire preguntas sinsentido, denotando una absoluta carencia de cultura pero derrochando un exceso de belleza, sofisticación y encanto. ¿Quién necesita leer libros si se es guapa?

No puedo dejar de lado a Emma Thompson interpretando a una amenazante directora del centro escolar que deja claro como el agua su postura ante el romance de la joven. Salvo por un exceso de cardado en el cabello, la caracterización de la actriz es impecable. Y tampoco me voy a olvidar de Olivia Williams, cuyo personaje pone el punto de cordura y sensatez a la trama. Me encanta esta actriz con esa calma inquietante a la que nos tiene acostumbrados. 

En An Education todo encaja. La hermosa fotografía de las calles de París mientras los amantes entrelazan sus manos o toman una copa de vino al atardecer. La preciosa banda sonora con temas de Juliette Greco ('Sous le ciel de Paris'cuya voz enfatiza los sueños de Jenny, canciones de amor en francés para aburridas tardes lluviosas británicas. Y la atmósfera, tan cálida y envolvente aunque diluvie 

La película está basada en las memorias de Lynn Barber, una periodista que escribió un ensayo sobre sus amores de juventud y sobre el que Nick Hornby (Alta fidelidad, Juliet desnuda,...) escribió el guion para la película.

An Education es un largometraje digno de ver. La avala la crítica profesional, las numerosísimas nominaciones y diversos premios en distintos galardones y la opinión de buena parte del público. Así que, desde aquí, yo también me uno a esa recomendación y os invito a ver este largometraje si aún no lo habéis hecho. Su directora, la danesa Lone Scherfig -de la que hasta ahora no había visto nada-, no nos ofrece un drama rosa sino una historia con sus luces y sus sombras, construida con delicadeza y mimo. Aunque, el núcleo de la historia no sea muy original, te pediría que no te la pierdas





Tráiler:

                                    Puedes adquirirla aquí:





miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA BELLA Y LA BESTIA (ROMANCE - 2017).


Año: 2017

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Bill Condon.

Reparto: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline, Emma Thompson, Ewan McGregor, Josh Gad, Ian McKellen, Gugu Mbatha-Raw, Audra McDonald, Stanley Tucci, Hattie Morahan, Adrian Schiller, Chris Andrew Mellon.

Género: Romance. Musical

Sinopsis: Adaptación en imagen real del clásico de Disney "La bella y la bestia", que cuenta la historia de Bella (Emma Watson), una joven brillante y enérgica, que sueña con aventuras y un mundo que se extiende más allá de los confines de su pueblo en Francia. Independiente y reservada, Bella no quiere saber nada con el arrogante y engreído Gastón, quien la persigue sin descanso. Todo cambia un día cuando su padre Maurice (Kevin Kline) es encarcelado en el castillo de una horrible Bestia, y Bella se ofrece a intercambiarse con su padre y queda recluida en el castillo. Rápidamente se hace amiga del antiguo personal del lugar, que fue transformado en objetos del hogar tras una maldición lanzada por una hechicera.


[Información facilitada por Filmaffinity]


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No suelen gustarme mucho los remakes. Siempre pienso que las versiones no alcanzan nunca el nivel de la copia original y en realidad, si la película es exitosa, no deja de ser una manera de arrimarse a la sombra de un árbol frondoso. Por eso cuando lanzaron esta versión de La bella y la bestia no me sentí muy atraída, entre otras cosas porque la versión animada la he visto mil veces (me encanta, y más en estas fechas) y me sé la historia con detalle, incluida las canciones. Pero precisamente por las fechas en las que estamos o vamos a estar en breve, me lo pensé mejor y al final me decanté por verla. ¡Y menos mal! Me ha dejado a-lu-ci-na-da.

A estas alturas resulta absurdo contaros la trama. ¿Quién no conoce la historia de la bella y la bestia? Además, la sinopsis que aporta Filmaffinity es bastante completa. En cuanto al argumento, solo diré que creo que esta versión es bastante fiel a la original en lo esencial, al cuento clásico de Disney, y que, salvo unas cuantas peculiaridades en el personaje de Bella y un par de secuencias, como por ejemplo narrar el pasado y los orígenes de Bella y Bestia, prácticamente todo es un calco. A pesar de ello, no aburre en absoluto. 




Así que, dejando de lado el argumento, habría que centrarse en otras cuestiones. De entrada este largometraje en acción real es sumamente visual. Las primeras escenas, ocurridas durante un baile en el castillo del príncipe, destacan por lo concurrida que son. Arropan a los personajes principales múltiples extras -he leído por ahí que unos 150-, todos ellos muy coordinados, ataviados con ricas vestimentas y elaborados peinados. No cabe duda que la labor de vestuario, maquillaje y peluquería ha tenido que ser de órdago en algunas escenas. Por otro lado cuenta con efectos muy buenos que otorgan el toque mágico a la película como por ejemplo cuando se produce la transformación del príncipe en bestia o viceversa, sin olvidar lo divertido y «reales» que resultan esos objetos inanimados que hablan, cantan y bailan. Adoro a Lumière el candelabro y a su inseparable amigo, Din-Don el reloj y especialmente tierno es la tacita Chip que no se aparta de su madre la señora Potts, la tetera. Y en cuanto a los decorados me han resultado majestuosos. Nada de recurrir a las pantallas verdes sobre las que se puede proyectar cualquier lugar del mundo sino que buena parte del pueblo está construido en sets de rodaje.

En cuanto a los personajes, Emma Watson da vida a Bella, una joven soñadora e ingeniosa a la que todos catalogan como rara avis, independiente, siempre en las nubes, con sus libros que hablan de amor, pero hermosa y sencilla a la vez. Me parece que su papel está muy bien interpretado, aunque lo mismo es demasiado cándida y le falta fuerza. En cualquier caso a mí no me ha decepcionado. Como curiosidad os comento que la actriz exigió introducir algunos cambios en su personaje tal y como se recoge en la web e-cartelera.es: «Siendo tan conocida como es por su lucha a favor del feminismo, la actriz quiso que su Bella no se limitara a ser cortejada por la Bestia, sino a tener parte activa en su destino. Uno de los principales cambios que veremos en Bella es que, en esta versión, ella es la inventora, no su padre». Hay que modernizar los cuentos clásicos y adaptarlos aunque sea ligeramente a nuestros tiempos. De todos modos, a mí este tipo de cosas me resultan indiferentes y no me escandalizan en absoluto.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

EFFIE GRAY (DRAMA - 2014).


Año: 2014

Nacionalidad: Reino Unido.

Director: Richard Laxton.

Reparto: Dakota Fanning, Emma Thompson, Claudia Cardinale, Russell Tovey, Julie Walters, Robbie Coltrane, Tom Sturridge, Derek Jacobi, David Suchet, James Fox, Greg Wise, Riccardo Scamarcio, Lasco Atkins, Linda Bassett, Joanna Hole.

Género: Drama.

Sinopsis: Inglaterra: era victoriana, con 19 años Eufemia "Effie" Gray se ha casado con el historiador de arte y crítico John Ruskin, pero se niega a consumar su matrimonio. Solitaria y frustrada Effie se ve atraída por el pintor pre-Rafaelita John Everett Millais, y encuentra una amiga y defensora en Lady Elizabethe Eastlake. Después de cinco años atrapados en un matrimonio sin amor, Effie desafiará las reglas de la sociedad victoriana.


[Información facilitada por Filmaffinity]


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Tras hablaros el lunes de las  hermanas Brontë a raíz de la última novela de Ángeles Caso, Todo ese fuego, cuya reseña puedes leer aquí, me apeteció regresar a esos parajes ingleses en los que las mujeres vivían en jaulas de cristal sin más ocupación que el marido y los hijos. Es por ello  que hoy vengo a hablaros de Effie Gray, una película que, más allá de su ejecución, no deja de ser interesante por su argumento.

Basada en hechos reales, Effie Gray narra la vida de una mujer durante sus escasos años de  matrimonio. Eufemia Gray fue la esposa de John Ruskin, un notable escritor y crítico, muy influyente en su época, nacido en Inglaterra en 1819, con el que estuvo casada cinco años. Generalmente las películas nos tienen acostumbrados a contarnos la vida de grandes hombres y rara vez se centran en las personas que los rodean. Este es el caso de Effie Gray que, con guión de Emma Thompson, viene a contarnos cómo fue la relación entre los cónyuges.

John y Effie se conocen cuando esta tenía 12 años.  A pesar de que ella era de una familia mucho menos posicionada que la de él, la pareja contrajo matrimonio, aunque los padres de él intentaron disuarlo de tal propósito. El largometraje nos desvela a un hombre y a una mujer dichosos, felices tras el enlace, con un futuro prometedor antes ellos. Sin embargo, Effie encontrará inicialmente un tremendo obstáculo en sus suegros, especialmente en la madre de su marido, excesivamente posesiva que volcaba todas sus atenciones sobre su hijo, ignorando no solo la figura de su nuera sino también el lugar que ella ocupaba en su vida. 

Aunque Effie Gray intentó reconducir la situación y hacerse respetar, los desaires de su marido la debilitaron hasta convertirla en una simple marioneta. Ruskin vivía única y exclusivamente para su trabajo, evitando involucrarse en lo que suponía tener una esposa y eludiendo todo tipo de vida social. Aunque el marido no le prohibía asistir a cenas y bailes donde ella pudo conocer a otros jóvenes, Effie comenzó a sentirse desgraciada y despreciada. Era una mujer joven, recién casada y había soñado con una vida llena de amor y ternura pero su marido la privada de toda muestra de cariño. Solamente encontrará apoyo en el  pintor pre-Rafaelista John Everett Millais y en Elizabeth Eastlake, quien la aconsejará sobre los pasos que debía dar para poner fin a un matrimonio desdichado.

La película nos narra todo eso y mucho más pero no os quiero dar más detalles para nos pasarme y destripar la película.

miércoles, 12 de febrero de 2014

AL ENCUENTRO DE MR. BANKS (DRAMA - 2013)


Año: 2013

Nacionalidad:  EE.UU

Director: John Lee Hancock

Reparto: Emma Thompson, Tom Hanks, Colin Farrell, Paul Giarnatti, Jason Schwartzman, Bradley Whitford, Ruth Wilson, B.J. Novak, Rachel Griffiths, Kathy Baker.

Género: Drama. Basado en hechos reales.

Premios: Oscar (2013) - Nominada a Mejor Banda Sonora. Cuenta con nominaciones en otros galardones.

Sinopsis: Durante catorce años, Walt Disney intentó sin descanso que la escritora australiana P.L. Travers le cediera los derechos cinematográficos de su primera y más popular novela "Mary Poppins", que finalmente fue llevada a la gran pantalla en 1964.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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La película de la que os hablo hoy puede gustar a muchos. Hace algunos días Lidia de Juntando más letras comentaba en Facebook que su hija pequeña Lucia estaba volviendo a ver «Mary Poppins» otra vez y lo comentaba entre signos de exclamación pero agradecida de que al menos su pequeña hubiera dejado de lado durante un rato a Bob Esponja. Le dejé un comentario en el que decía que yo no soportaba a Mary Poppins pero ahora comienzo a tener otra perspectiva.

Al encuentro de Mr. Banks (o Saving Mr. Banks, en versión original) narra parte de la vida de P.L. Travers (Emma Thompson) o lo que es lo mismo, de Pamela Lyndon Travers, cuyo nombre original era Helen Goff, concretamente se centra en los años 1961 a 1964, con frecuentes retrocesos al pasado para conocer su infancia y a su familia. Travers fue la creadora de la figura de Mary Poppins, aquella institutriz que, paraguas en mano, ordenaba una habitación caótica, colocando los juguetes en su sitio en un santiamén, mientras entonaba una cancioncilla.

«Mary Poppins», escrita en 1934, fue la primera novela de esta escritora australiana afincada en Londres. Posteriormente desarrolló el personaje en cinco novelas más. Durante años, Walt Disney  (Tom Hanks) intentó persuadir a Travers para que le cediera los derechos cinematográficos de su novela y llevarla al cine y año tras año, ella se negó. Para la escritora Mary Poppins era su vida, su criatura, y no deseaba replegarse a la industria americana que seguramente la mancillaría con su frivolidad, haciendo de su personaje una mujer vacía y demasiado fantasiosa. Creía que destrozarían su figura en la que ella había puesto tanto cariño, consiguiendo un resultado vulgar.

Sin embargo, en 1961 grandes problemas financieros hicieron que ella recapacitara y se planteara de nuevo la cuestión. Sin ventas, sin derechos de autor, sin nueva novela a la vista, las facturas por pagar comienzan a acumularse y Travers teme perder su casa. ¿Qué otra cosa podía hacer? No había salida. Por consejo de su representante Diarmuid Russell (Ronan Vibert), viajó a Los Ángeles para negociar los términos de la cesión con Walt Disney. Sus condiciones eran indiscutibles: nada de animación, nada de canciones y el guión tendría que llevar su visto bueno.  Así comienza la estancia de Travers en Estados Unidos, reuniéndose todos los días con el equipo de Walt Disney entre los que figuraba el guionista Don DaGradi (Bradley Whitford) y los hermanos Sherman, Robert y Richard (B.J.Novak y Jason Schwartzman), un letrista y un compositor. ¿Acaso no dejó claro la señorita Travers que no quería hacer de su libro un musical?

Reunión tras reunión, Walt Disney tuvo que batallar con la escritora cada paso que se daba en la escritura del guión, cada decisión era rebatida por Travers, desdeñada, rotundamente negada. El proyecto estaba pendiente de un hilo. Si la autora no accedía, la cesión no se consolidaba. 


Mientras el presente de P.L. Travers se va desarrollando y la película de «Mary Poppins» empieza a tener forma, viajamos con frecuencia al pasado (1906) para conocer la infancia de la escritora. Como dije antes, su verdadero nombre era Helen Goff, hija mayor de un matrimonio con tres hijos, residente en Maryborough, Australia. Su padre (Colin Farrell) era director de un banco al que la vida laboral no le iba nada bien por tratarse de un hombre con demasiada fantasía y poco anclado a la realidad. 




Al ser despedido, la familia marcha a la localidad de Allora donde se encargará de dirigir el banco de la familia Belhatchett. Allí residirán en un casa en mitad de la nada, vieja y desvencijada en cuyo alrededor pasta un viejo caballo y algunas gallinas picotean lo que encuentran. Padre e hija están sumamente unidos, ambos son espíritus libres, grandes soñadores,.... La madre no ve con buenos ojos esta relación. Cree que su marido llena de pájaros la cabeza de su hija con historias sobre personas encerradas en cuerpo de animal por el hechizo de una bruja, cuando debería de ocuparse de la familia. Pero para el padre la realidad es demasiado pesada y apenas puede soportar la carga. Con la ayuda de una botella de whisky sobrelleva los días hasta que enferma. La relación conyugal se mantiene a duras penas e incluso se produce algún episodio que a punto estuvo de acabar en tragedia. 

Creo que no debería contaros más nada sobre el argumento. La novela «Mary Poppins», en cierto sentido, tiene más tinte autobiográficos de los que podamos imaginar. La infancia de la escritora y  la relación tan especial que la unía a su padre palpitan con fuerza bajo el manto de una historia fantástica que ha hecho soñar a generaciones de niños. La película refleja la lucha interior de la autora por «prestar» a su criatura, por permitir que la llevaran a la gran pantalla. Lidia una batalla interior consigo misma y con su pasado en la que su padre tiene un papel de peso. Si se cambió el nombre, si abandonó el apellido Goff en favor de Travers, fue por su padre, por sentirse más unida a él, por llevar su nombre de pila y no su apellido. Él se llamaba Travers Goff.  Y lo que es más importante, ¿Mary Poppins existió de verdad? Esto tendrás que averiguarlo cuando veas la película. Lo que sí te cuento es que Pamela Travers no volvió a pasar por el aro, es decir, Disney quiso adaptar las restantes novelas de esta escritora pero ella se negó en rotundo y no dio su brazo a torcer nunca más.


Al margen del argumento queda muy patente la contraposición de dos culturas, la británica y la americana. Travers es la rectitud, la seriedad, la frialdad, la formalidad, la distancia,... mientras que los americanos muestran demasiada cordialidad, son demasiado entusiastas, excesivos en su proceder, tomándose muchas confianzas y llegando incluso al contacto físico cuando no procede. Las relaciones entre unos y otros no serán fáciles. Para la parte americana, Travers es demasiado estirada mientras que ella mira a los estadounidenses con ojo crítico, considerando que los modales de estos son bastante inadecuados.


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