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lunes, 29 de junio de 2020

CAFÉ DE ARTISTAS de Camilo José Cela

Editorial: Alianza
Colección: Alianza Cien
Fecha publicación: 1994
Precio: --
Nº Páginas: 61
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788420646213
Autor

Camilo José Cela (Iria Flavia, La Coruña, 1916)  es uno de los principales renovadores de la prosa española en el presente siglo. En su extensa obra narrativa, iniciada en 1942 con La familia de Pascual Duarte, late una visión desgarrada de España que nace de la misma vena a la que pertenecen desde La Celestina a Goya, Valle-Inclán o Gutiérrez Solana. Camilo José Cela obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1981.

Sinopsis

Café de artistas, relato en que resuena de forma inconfundible la atmósfera magistralmente retratada en La colmena, fue publicado por primera vez en 1953.  


[Información tomada directamente del ejemplar]


Vuelvo a tomar uno de esos pequeños libritos que pueblan mis estanterías, uno de esos títulos que en su día publicó la editorial Alianza, bajo el sello Alianza Cien. No es el primero que leo y reseño. Ya pasó por aquí, y en este formato, Los muertos de James Joyce, El Balneario de Carmen Martín Gaite y La dama de Urtubi de Pio Baroja. Y si no conoces este sello, te cuento un poco el porqué de estas publicaciones tan curiosas.

En 1993, la editorial Alianza sacó a mercado una colección de pequeñas joyas bajo el nombre de Alianza Cien, haciendo referencia a la editorial y al precio de cada ejemplar, cien pesetas. Según un artículo de El País, la idea era «recuperar autores y títulos que la superproducción editorial y la recesión económica están marginando injustamente. La programación abarca cuatro áreas -literatura española, literatura latinoamericana, literatura universal y clásicos y otros temas de carácter práctico-, la tirada inicial de cada título es de 250.000 ejemplares». Pues bien, de todos esos ejemplares que vieron la luz, andan rondando unos cuantos títulos por casa, y algunos de ellos están sin leer a día de hoy. Poco a poco, voy saldando deudas y hoy le toca a Camilo José Cela.

Café de artistas es un relato corto en el que el autor gallego narra la historia de un joven de provincias que llega a Madrid para labrarse un futuro. En un café, donde se reúnen escritores, comediantes y pintores, conocerá a Rosaura, con la que entabla amistad y terminan enamorándose. Pero la joven pareja entra en conflicto con la aparición de Renata, la prima de Rosaura. Solo con la intermediación de Mamed, un escritor, los jóvenes hacen las paces. Pero a Mamed no le espera una final muy agradable.

Ahondar en Café de artistas conlleva el riesgo de contar demasiado, ya que el relato tan solo ocupa unas sesenta páginas en un formato que ni siquiera alcanza el tamaño de una mano y, encima, tiene bastante diálogo. Siendo así, os podéis imaginar que la lectura de esta pequeña obra me ha durado un suspiro.

Sí os diré que me costó un poco entrar la historia. En cambio me ha gustado mucho el retrato del ser humano, la ingenuidad del joven de provincias que llega al café y ve a unas señoras muy distintas a las que él había conocido hasta entonces. Por otra parte, Cela hace una labor encomiable a la hora de retratar la época y especialmente los ambientes en los cafés. Siempre he sentido fascinación por estos establecimientos tan importantes en ciertas décadas, tanto en ciudades como en pueblos, donde los intelectuales se congregaban para debatir sobre las cuestiones más importantes del momento. Para ello, hay pasajes con bastante descripción y se intuye en ciertas líneas esa forma de ser de Cela, crítico y tajante, y un sentido del humor un tanto peculiar. Ya sabéis cómo era el señor Cela.

Estructurada en diez capítulos numerados más uno añadido al que titula Final, y con una prosa que roza el verso, acercarse a esta pequeña joya resulta indispensable. El relato lo podéis encontrar formando parte de alguna antología. Ahora bien, si queréis "leerlo" de una forma mucho más amena, os recomiendo escuchar la adaptación que hicieron en Ficción Sonora de RTVE. Me parece absolutamente fabulosa y resulta curioso lo mucho que cambia la percepción que tenemos de la historia, escuchando esta adaptación, después de haber leído el relato.






Dicho lo cual. No te la pierdas.





[Fuente: Imagen de la cubierta ]

Puedes adquirirlo aquí:





viernes, 29 de noviembre de 2019

LA DAMA DE URTUBI de Pio Baroja

Resultado de imagen de LA DAMA DE URTUBI de Pio Baroja
Editorial: Alianza
Colección. Alianza Cien.
Fecha publicación: 1993.
Precio: -
Género: Cuento.
Nº Páginas: 58 
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 9788420646738




Autor y sinopsis

Autor de una obra personalísima en la que conjugan maestría y amenidad, Pío Baroja nación en San Sebastián en 1872. Después de ejercer como médico durante algunos años, se dedicó por entero a la actividad literaria, escribiendo numerosas novelas, entre las que se cuentan El árbol de la ciencia, La busca y Aurora roja, y relatos que generalmente reflejan ambientes de Madrid o del País Vasco. En La dama de Uturbi la peripecia romántica se inscribe en el marco de la práctica de la magia y la brujería durante el siglo XVII en el País Vasco.

[Información tomada directamente del ejemplar]




En alguna ocasión, os he hablado de algún libro de la colección Alianza Cien. Por casa, andan algunos de estos libritos, de pequeño formato que, en su día, la editorial Alianza lanzó al mercado para acercar grandes nombres de la literatura a todo el público. La edición era muy sencilla y el precio muy económico, tan solo cien pesetas. Gracias a esta colección, he podido leer obras como El balneario de Carmen Martín Gaite o Los muertos de James Joyce, ambos títulos reseñados ya en este espacio. Y siguiendo la misma línea, he decidido acercarme a otro autor que tenía entre los pendientes.


Dado que es la primera vez que me leo algo de Pío Baroja, he optado por una obra corta, un cuento con una temática muy interesante. La dama de Urtubi narra las peripecias vividas por un grupo de hombres que quieren rescatar a Leonor de Alzate, sobrina de Tristán de Uturbi, y dueño del castillo de Uturbi, de un matrimonio desdichado. La muchacha es pretendida por el joven Saint-Pée, familia de pedigrí, que antaño fue rival de los Alzate y los Uturbi. El pretendiente es un truhán de padre y muy señor mío, un calavera que acostumbra a engatusar a las jóvenes para llevárselas al huerto. En el caso de la joven Leonor, el galán tendrá a su favor a doña Graciana de Barrenechea (la reina de los aquelarres) y a su marido. El matrimonio invita a la joven Leonor a la celebración de la noche de San Juan, aunque todo es un engaño pues, lo que doña Graciana pretende es llevarla a un aquelarre donde puedan confabular y convencer a la joven con negras artes. Sin embargo, otro enamorado entrará en juego. Miguel Machain, un muchacho de clase humilde pero con mucho mundo, intentará impedir que Leonor caiga en manos de Saint-Pée y, ayudado por amigos y soldados, rescatará a la joven de las garras del "demonio". 

La dama de Uturbi es, en realidad, una historia de amor pero, a su vez, es el vehículo para hablar de las prácticas de brujería que se llevaban a cabo en Navarra y el País Vasco durante el siglo XVII. Seguro que si menciono la palabra Zugarramurdi, todo cobra sentido en tu cabeza. Pero, Pío Baroja, más allá de centrarse en los hechos que adornan la historia de amor, hace un despliegue de datos que sirven para sustentar el relato. Dará todo tipo de detalles sobre la historia del castillo de Uturbi, sobre las rivalidades entre familias, sobre los procesos inquisitoriales, e incluso expone una curiosa reflexión sobre el cristianismo. Ahora bien, hemos de tener en cuenta que, el tema más sobresaliente después de la lucha por el amor de Leonor es la brujería. En este sentido, el autor menciona algunas peculiaridades de la cultura vasca y navarra que me han parecido muy interesantes. Empiezo señalando el papel que jugaban las sorguiñas - sacerdotisas de ciertos cultos, denominadas así en el norte de España pero que, en otras culturas, su figura tenía otras connotaciones. Aporta también Baroja información sobre el origen de la palabra aquelarre (Aquerra, macho cabrío) y cómo esta imagen ha sido venerada a lo largo de los siglos en las diferentes culturas. De igual modo, el autor hace un retrato de las supersticiones  y miedos del pueblo vasco, y su forma de enfrentarse a ellos.

Aunque es una lectura breve, no más de sesenta páginas, debo reconocer que no ha sido especialmente fácil. La obra está estructurada en nueve capítulos, de los cuales, los tres primeros me han resultado algo densos. A lo largo de los mismos, Baroja extiende las bases que forman parte de la estructura del relato. Ofrece mucha información que no terminaba de ver clara, ni entendía hacia dónde me quería llevar. Sin embargo, será a partir del capítulo 4 cuando nos adentremos verdaderamente en la historia. Y si bien es cierto que me costó conectar con la narración en esos primeros compases, debo aclarar que el grueso del relato fluyó con bastante más facilidad a partir de ese punto, despertando totalmente mi interés por una historia amorosa con toques nigrománticos de fondo. Al final, conseguí involucrarme por completo en la historia y disfrutarla.

La dama de Uturbi está contada por un narrador anónimo sin apenas presencia, el que figura en las páginas del prólogo y que tan solo se persona en la primera línea del texto. Ese narrador viene a recoger la conversación que tuvo con el médico de Yanci, localidad de Navarra. En dicho diálogo, el facultativo se hace eco del relato recogido en un libro que un cura, Duhalde d'Harismendy, le presta, tras conocerlo en la casa familiar de los Dasconaguerre en Uruña. Parece algo muy enrevesado pero en realidad, este pequeño cuento es la transcripción de lo que el médico de Yanci lee en el libro prestado por Duhalde. Lo demás son preámbulos y presentaciones.

Poco más puedo aportar sobre este cuento de Pío Baroja que, con una prosa sobria, parca y contenida, nos conduce a esas leyendas de brujas, aquelarres y machos cabríos para contarnos, en definitiva, una historia de amor. Por cierto, el desenlace es de esos de que siembran justicia.








 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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lunes, 9 de abril de 2018

EL BALNEARIO de Carmen Martín Gaite

Editorial: Alianza.
Colección: Alianza Cien.
Fecha publicación: 1993.
Precio: 100 pesetas.
Género: Narrativa breve.

Nº Páginas: 89
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 9788420646053


Autora

Nacida en Salamanca en 1925, Carmen Martín Gaite es autora de una extensa obra narrativa, en la cual, enmarcados en la realidad cotidiana, aparecen como constantes los temas de la incomunicación, la carencia de amor y la búsqueda de identidad. Ha escrito también ensayos, poemas y cuentos infantiles. En 1957 recibió el Premio Nadal y, en 1988, el Premio Príncipe de Asturias.

Sinopsis

El balneario fue escrito en 1954 y forma parte de una recopilación que incluye otros 16 relatos y que está publicada en 'El Libro de Bolsillo' de Alianza Editorial con el número 704.

[Información tomada directamente del ejemplar]
 

A veces el tiempo se me echa encima y es entonces cuando recurro a lecturas breves que me permitan abarcar todo lo que pretendo y continuar con la actividad del blog. Tal circunstancia tiene una contrapartida muy beneficiosa y no es otra que abordar por fin esas lecturas que se han ido quedando atrás, libros que descansan en las estanterías de casa desde ni se sabe el tiempo y que, de este modo, puedo rescatar. Así, mato dos pájaros de un tiro.

Y de tal guisa he llegado a El balneario, un relato breve que Carmen Martín Gaite escribió en 1954 y que la editorial Alianza, allá por el año 1993, sacó a la luz en una simpática y coqueta edición bajo el nombre de Alianza Cien. No es la primera vez que traigo un título de esta colección. Ya os hablé de Los muertos de James Joyce en su momento y en aquella reseña os comenté la intención que se escondía tras esta recopilación. 

A la literatura de Carmen Martín Gaite llegué por primera vez con Nubosidad variable, una novela que leímos en el marco del club de lectura al que asistía por entonces -hoy asisto a otro distinto-. Fue una lectura muy introspectiva en la que sus personajes principales, Sofía y Mariana, se enredaban en sus propios pensamientos y reflexiones y con la que empecé muy bien pero acabé muy mal. Me saturó tanta introspección. Así que hoy vengo a resarcirme de aquella lectura y lo hago con El balneario. El resultado ha sido mucho mejor que con Nubosidad variable pero sigo en un estado de levitación con esta autora salmantina. No consigo asentarme.

Esta edición no incorpora sinopsis, así que queda más que justificado que os hable de su argumento. Sin preludio ni introducción, la historia se inicia en el interior de un autobús en el que viajan los dos protagonistas de esta historia, una mujer que será parte de la voz narrativa y su acompañante Carlos.  Los dos se dirigen a un balneario sin que se precise mucha información sobre su ubicación, los motivos por los que van a pasar una temporada en tal institución, la duración de la estancia,... Es más, ni siquiera hay constancia del tiempo en el que transcurre la historia pero el lector puede intuir la década. Y apenas dos minutos antes de llegar al balneario, la mujer se lanza a un monólogo interior a través del cual irá describiendo sus emociones más personales. Ya en esas primeras líneas sentiremos que ocurre algo extraño, que la relación entre la mujer y Carlos no parece muy armoniosa. Carlos se muestra ajeno a lo que le rodea, adopta una actitud hierática e indiferente en situaciones que requerirían una respuesta inmediata. Es como si no tuviera control sobre sí mismo, como si dependiera de la manipulación de otra persona. Las sensaciones que la mujer siente junto al hombre nos ponen en alerta.



Y tras el viaje llega el destino. Carlos y la mujer se instalan en una habitación del balneario, no sin antes haber sido observados por todos los huéspedes que se alojan allí y que no apartan su mirada inquisitorial y hostil de los recién llegados. Pero no debo contaros más. Lo que ocurre más adelante será cuestión de que lo descubráis vosotros mismos.

El balneario consta de dos capítulos. El primero, narrado en primera persona por la voz femenina, abarcaría el viaje en autobús, la llegada al balneario y una búsqueda angustiosa por los alrededores del hotel. El desarrollo de los hechos en esta primera parte nos obliga a pensar que la relación entre el hombre y la mujer está exenta de normalidad. Hay algo raro entre ellos, una atmósfera húmeda y pegajosa los rodea, una sensación que se verá acrecentada por el cambio de tiempo verbal que emplea la narradora cuando se refiere a su acompañante, por el especial hincapié que pone en ciertas palabras, por la inquietud que ella siente en todo momento y que se percibe en la aceleración y la prisa que se advierte en estas páginas.

En cuanto al capítulo segundo, se podría decir que contiene la resolución a todas las dudas e incertidumbres que nos han ido surgiendo en la primera. De hecho, ya hacia el final de la primera mitad, la propia narradora nos da una pista de lo que está ocurriendo y que se verá corroborado en la segunda parte, estableciendo así un ingenioso nexo entre ambas partes. Contar mucho sobre esta segunda parte sería destripar la historia pero solo os diré que será narrada por una voz en tercera persona. La utilización de ambas voces narrativas se hace necesario por la naturaleza del relato.

La historia y la estructura sobre la que se sustenta la trama es bastante sencilla. A pesar de las dudas que nos surgen en la primera parte todo queda resuelto. Se entenderá la atmósfera y la actitud de los personajes en esas primeras páginas y precisamente en la segunda parte será donde realmente se evidencien los temas que Martín Gaite quiere explorar en este pequeño libro. La soledad, la rutina -acentuada por la disposición de los objetos como las ventanas en el edificio, la colocación de las sillas de mimbre a lo largo de una pared, la hilera de árboles-, la vida 'mezquina y vacía' y la manera de huir de una existencia vacua. Deja la lectura una sensación opresiva de las que deseas liberarte tras leer la última línea del texto. Cierras el libro y te entran ganas de salir a la luz del sol.

Con una importante carga onírica, El balneario cuenta con tres personajes protagonistas. El personaje femenino, cuyo nombre solo sabremos en la segunda mitad, me ha resultado algo ingenuo o timorato en los inicios. La inquietud que la azota la muestran como una mujer muy vulnerable. No obstante, en la segunda mitad, nos ofrece una visión de sí misma muy distinta. Quizá tenga que ver la perspectiva, el cambio de narrador de primera a tercera persona. De considerarla una mujer frágil, algo inestable, a una mujer madura, nostálgica y solitaria. 

En cuanto a Carlos, lo  he visto en todo momento como un personaje difuminado y sin definir. Esto, a priori podría hacer pensar que no está trabajado y no tiene profundidad pero la verdad es que, una vez leído el libro, entiendes que es precisamente al revés. Carlos, a tenor de su papel en la historia, no podría ser de otro modo.

Y luego está el botones Santi, del que mejor no hablo mucho porque eso implicaría destapar parte de esa segunda parte que quiero dejar en suspense.

Sin apenas diálogo, quisiera destacar la manera en la que la autora desarrolla las escenas. Situaciones que en tiempo real durarían un minuto o un minuto y medio se alargan en una suerte de rosario descriptivo que no llega a pesar en ningún momento. Esta circunstancia se da con mayor calado en la primera parte donde todo queda rodeado de una nebulosa que borra los contornos de un entorno paisajístico y humano en el que la autora profundiza.

No es que haya sido una lectura espectacular pero la brevedad de la historia y lo que realmente esconde sí hacen de El balneario un relato a recomendar. Seguiré insistiendo con la autora, a ver si al final dejo de flotar en el limbo de su literatura.










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada Internet]

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lunes, 20 de noviembre de 2017

LOS MUERTOS de James Joyce.

Resultado de imagen de los muertos alianza cien

Editorial: Alianza.
Fecha publicación: 1994.
Precio: 100 pesetas.
Género: Relato.
Nª Páginas:93
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9788420646275

 
Autor y Sinopsis

Uno de los máximos exponentes del impulso renovador de la prosa que se dio a principios de siglo y que dejó una impronta indeleble en la literatura posterior es JAMES JOYCE (1877-1941), autor de la novela Ulises, uno de los hitos literarios del siglo XX. Incluido en Dublineses -colección de quince relatos centrados en su ciudad natal, Dublín, que tiene como objetivo "denunciar el alma de esa hemiplejia o parálisis que algunos llaman ciudad" -. Los muertos constituye una pequeña obra maestra de la narrativa contemporánea que ha sido llevada a la pantalla recientemente por John Houston.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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En 1993 la editorial Alianza sacó a mercado una colección de pequeñas joyas bajo el nombre Alianza Cien, haciendo referencia a la editorial y al precio de cada ejemplar, cien pesetas. Según un artículo de El País, la idea era «recuperar autores y títulos que la superproducción editorial y la recesión económica están marginando injustamente. La programación abarca cuatro áreas -literatura española, literatura latinoamericana, literatura universal y clásicos y otros temas de carácter práctico-, la tirada inicial de cada título es de 250.000 ejemplares». Pues bien, de todos esos ejemplares que vieron la luz, por casa andan rondando unos cuantos títulos y algunos de ellos están sin leer a día de hoy. Los muertos de James Joyce acaba de abandonar la lista de pendientes.

Joyce es uno de esos autores de culto a los que me aproximo con mucho respeto y no menos temor. El Ulises es su obra más emblemática y tanto se ha escrito sobre ella que a mí me parece a día de hoy, fuera de mi alcance lector. No obstante, he preferido acercarme a Los muertos (The Dead), un breve relato que forma parte del volumen titulado Dublineses y que centra las historias que lo componen en el DubIín natal del autor, un volumen que consta de quince relatos, siendo Los muertos el último de todos ellos, el más extenso y que también ha originado mucha discusión literaria.

En Los muertos prácticamente toda la narración transcurre a lo largo de una velada, un acontecimiento anual, elegante y esplendoroso que congrega a una selecta concurrencia. Estamos en Navidad y las señoritas Morkan, -Julia y Kate-, han organizado una cena y un baile en su casa. Las hermanas son mujeres de edad avanzada, solteronas, que  conviven con una sobrina huérfana, Mary Jane, principal sostén de la familia. A priori parece que serán estas dos mujeres el centro del relato pero, como si de una película se tratara, la cámara se desliza suavemente hacia el verdadero protagonista, Gabriel Conroy, otro sobrino de las Morkan, y su esposa Gretta. Entre deliciosas viandas, cantos, bailes y conversaciones sobre nimiedades transcurre la noche que se encamina hacia un hecho culminante, un punto de inflexión que convierte esta historia en algo mucho más complejo que el retrato de una noche de ocio. Todo salta por los aires cuando en las despedidas se oye una tonada, La joven de Aughrim. 




Gabriel observa a su esposa Gretta totalmente abstraída de la realidad, ajena a lo que ocurre a su alrededor e inmersa en las ensoñaciones de sus recuerdos. Gretta está recordando algo que saca a su semblante la más profunda de las tristezas y Gabriel se azora inquieto sin saber qué ocurre. La confesión vendrá un poco más tarde, la certeza de un pasado que se echa de menos, que aún hoy duele y del que Gabriel era ajeno, lo que le provoca una incomodidad que no esperaba. Las emociones que nacen en el interior de este hombre, una vez conoce el secreto de su esposa, tendréis que descubrirlas vosotros mismos. Contar más de un relato que no llega ni a las cien páginas es peligroso. Solo os diré que en Los muertos hay secretos, viejos residentes del pasado que Gretta ha intentado mantener encerrados para poder disfrutar de una vida que le ha procurado un amado esposo, unos hijos maravillosos y una vida cómoda. No obstante, la tonada insufla aire a los rescoldos de unos sentimientos que aún arden.


En este enorme y breve relato de Joyce, cuyo título no está elegido al azar, hay que estar atento a la sutileza de las palabras. Gabriel es presentado desde distinto ángulo como si el autor quisiera que el lector tuviera una imagen completa del personaje para poder así evaluar si lo que le ocurre después es justo o no. Por un lado, las señoritas Morkan lo presentan como un hombre indispensable. Inicialmente se asustan porque Gabriel se retrasa un poco y no termina de llegar a la cena. Temen que le haya ocurrido algo porque Gabriel es pilar fundamental, hombre recto y ejemplo de todos. Su presencia otorga seguridad, confianza, serenidad y tranquilidad a todo aquel que se encuentre a su lado. Mientras él esté presente nada malo podrá ocurrir. Sin embargo, también será duramente criticado por la señora Ivors, una de las invitadas, una mujer independiente que parece haber descubierto una faz del joven que no todo el mundo conoce y que muestra un lado menos amable del invitado.

Habrá otros personajes más secundarios como Freddy Malins, un tipo que suele acudir a estas reuniones en evidente estado de embriaguez, Bartule D'Arcy, un tenor retirado la propia Molly Ivors, una mujer incidiosa,... Son personajes que en cierta forma rompen la calma de estas reuniones sociales, como si en plena ventisca, una ventana abierta por descuido dejará entrar el frío invernal y quebrara el calor de hogar que se respira en cada de las Morkan.

Uno de los aspectos que más me convencen en esta narración es la posición que ocupa el lector. Se podría decir que el lector se encuentra integrado en ese acto social como un invitado mudo que simplemente contempla las diversas escenas, casi oculto tras unos cortinajes, y que incluso acompaña a los personajes en sus momentos más íntimos. Ayuda a todo ello la ingente cantidad de descripciones que nos ofrece Joyce, que dibuja detalle a detalle cada escena, cada movimiento, cada emoción de los personajes en un ejercicio de total integración.

Los muertos, un relato del que tantísimo se ha hablado, breve pero que arrastra tal cantidad de interpretaciones que abruma (me pasó lo mismo con La metamorfosis de Kakfa) es un texto a descubrir por cada lector sin pararse demasiado en lo que opinen los críticos. Creo que en estos casos, es mucho más recomendable dejarse llevar por las impresiones que te puede generar el texto, las tuyas propias, sean simples, llanas, complejas, o incluso puede ser que te deje hasta indiferente. Todo vale, así que inténtalo. 

A todo esto, adaptaciones al cine hay muchas. Yo tengo pendiente de ver la del director John Huston. Ya os contaré.


[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]


Retos:

- Autores de la A a la Z
- 100 libros




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